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Peña Castillo, en la localidad de Barrio (Vega de Liébana). Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

Es un linaje familiar, denominado con ese nombre en las crónicas árabes, en cuyo poder estuvieron los territorios de Entrepeñas, Saldaña, Carrión y Liébana (añadida en el año 977) durante casi dos siglos, desde el año 933 hasta finales del siglo XI . Sobre su oscuro origen existen dos versiones contradictorias pero no excluyentes. Unos autores como Fray Justo Pérez de Urbel (JPU) consideran que son lebaniegos y los ponen en relación con una familia principal de la comarca muy referenciada en CARTULARIO SANTO TORIBIO (CST). Otros, como Julia Montenegro Valentín (JMV), intentan probar que nada tienen que ver con la familia lebaniega y sitúan su origen en San Pedro de Cansoles (Palencia) sin pruebas convincentes, en su estudio del monasterio de SANTA MARIA DE PIASCA (SMP). Sin entrar en las muy dudosas valoraciones cronológicas que hace JMV en SMP para demostrar que Munio Gómez (supuesta cabeza del linaje, citado por primera vez en el CST –año 915-) nada tiene que ver con el conde palentino, me propongo resaltar los datos que establecen un contacto entre ambas ramas familiares hasta el punto de considerarlas idénticas.

Resulta indudable que tienen raíces en Liébana como paso a exponer, aportando algún dato inédito que sirva para arrojar luz, siguiendo un proceso de razonamiento distinto en busca de una verdad que se escapa como el agua entre los dedos. Se intenta demostrar que la comunidad de intereses hereditarios entre los descendientes del conde Diego Muñoz y los descendientes de Munio de Congarna se deben a la pertenencia al mismo grupo familiar. También se deja claro el origen lebaniego de Doña Tegridia, en la familia de los Fruela y Alfonso enraizadas en el origen de la monarquía asturiana. Por lo tanto, el origen del linaje Banu Gómez estuvo en Liébana, que en un principio, hasta la mitad del siglo IX, formaba parte de un condado regido por la familia Alfonso pero que acabó integrándose con Entrepeñas, Saldaña y Carrión en virtud de las reestructuraciones impuestas desde la corte leonesa. No obstante, durante un par de siglos hubo rivalidades entres las dos ramas de la familia, apoyadas cada una de ellas en los dos principales centros monásticos: San Martín de Turieno y Santa María de Piasca, por el control del nuevo condado. Desde esa óptica, se entiende su comportamiento político y el devenir histórico consiguiente. Se opusieron al rey de León y apoyaron a los condes castellanos con los que estaban emparentados y para ello recurrieron a la ayuda de Navarra e, incluso, al pacto con Almanzor. A causa de ello, Castilla se independizó de León y lideró la Reconquista en base a su diferente ordenamiento jurídico y estructura social. Las consecuencias que han tenido que pagar es "la mala imagen" que ya en el POEMA DE MÍO CID arroja sobre los infantes de Carrión y el olvido de la historiografía oficial. Desde Liébana nunca se ha hecho nada para recuperar su recuerdo. Supongo que la gran abundancia de solares GÓMEZ en la comarca, de los que en el CATASTRO DEL MARQUÉS DE LA ENSENADA constan 30 distintos, se debe a su herencia y aunque se les haya ignorado su sangre corre en mayor o menor medida por todos los lebaniegos..

Los documentos medievales que se han preservado están ligados a los monasterios y a la ubicación de estos y se soslaya las partes altas de Liébana que debieron ser fundamentales a la hora de defender el solar y dirigir la repoblación. El hecho de que el condado patrimonial de esta familia se extienda por la cuenca del Carrión sugiere que tengan sus solares primigenios en los valles que limitan con los pasos hacia el sur de la Cordillera y en el entorno de Santo Toribio.

En el pueblo de Barrio hay un par de afloramientos rocosos conocidos con el nombre de PEÑA MOÑO y PEÑA CASTILLO aunque para muchos habitantes del valle la denominación no es clara pues he visto que algunos de ellos llaman PEÑA MOÑO a la que los locales denominan PEÑA CASTILLO. En esta última, una cata realizada a primeros de los años 80 del pasado siglo por personas que desconozco, pude ver en aquella época, algún fragmento de cerámica medieval pintada similar a los que aparecieron en Santa Catalina (Peñarrubia). Con un poco de imaginación encontramos el nombre de Munio perviviendo en la Peña Moño aunque es mas probable que este nombre derive de su particular morfología como es el caso de PEÑA REMOÑA. No obstante, los restos de PEÑA CASTILLO parecen importantes al estar en lugar muy fuerte y cercanos al puente con el que atravesaba el Quiviesa la calzada procedente del sur de la Cordillera por Río Frío.

Al sur del pueblo de Bárago, aflora otro cordal rocoso conocido como PEÑAS DEL DIEGU por referencia a un territorio que debió de pertenecer a una persona de ese nombre. Según JMV en SMP pag. 195 Elvira Fafilaz (esposa del conde Munio Gómez) dona en el año 1018 (para JPU en 1015) San Cristóbal de Varago. En pag. 197 cita otro documento dónde dice poseer íntegramente la villa de Verago. Munio Gómez era hijo de Gómez Díaz I y nieto de Diego Muñoz, primer conde de Saldaña. Esto nos proporciona una pista sobre el origen del topónimo y sobre uno de sus posibles solares de procedencia. Elvira Fafilaz era hija Fáfila Fernández y nieta de Fernando Díaz (hijo de Diego Muñoz) lo que la emparentaba con su marido. En el Doc nº 38 CST –año 929- Silo vende a Galatrudia y sus hijos la villa de Verago (aquí no tiene dada que ver con Baró). Posteriormente, pasaría a su hijo Diego Muñoz y a su nieto Gómez Díaz (casado con Mumadonna). Es el camino mas lógico para explicar el trayecto de estos bienes constatado en el Cartulario Santo Toribio. En mi opinión, está claro que el Gómez Díaz que aparece en la documentación como espatario de Fernán González es hijo de Diego Muñoz el lebaniego y se casará con Mumadonna hija de Fernán González y, por lo tanto, el lebaniego y el conde de Saldaña son una misma persona. De Gómez Díaz (conde 971-986) y de Mumadonna procede García Gómez (conde 986-1017). Así enlazamos con la Villa de Castro Ventosa.

En HISTORIA DE LA ESPAÑA SAGRADA Vol. XXXIV pag.471 se cita la villa de Castro Ventosa como de García Gómiz "ipsa villa subtus Castro Ventosa super ribulo qui vocitant Eva" Año 981. El erudito local José María de la Lama, tristemente desaparecido sin que hubiese publicado sus amplias investigaciones sobre el pasado de la comarca, me realizó un croquis de el lugar en el cual se recogieron, en las mismas fechas y por los mismos autores de la cata de Barrio, una seria de materiales que fueron depositados en el MUSEO REGIONAL DE PREHISTORIA. Entre ellos, aparecían objetos con procedencia de Al-Andalus, informando de los contactos que García Gómez tuvo con Almanzor a quien apoyó en sus campañas contra el reino de León, en su política de defender a Castilla frente a los intereses de la clase rectora (suevo-goda) dominante en la capital del reino. Es mas, como demuestra Pérez de Urbel, la independencia de Portugal se produce cuando una rama de la familia condal castellana rigió ese condado y se inscribe en la misma estrategia de liquidar el goticismo leonés. No debe olvidarse que sus reyes se otorgaban el título de emperadores y a ese neoimperialismo se enfrentó Castilla.

En COLECCIÓN DIPLOMÁTICA DE SANTA MARÍA DE PIASCA (CDSMP) por (JMV ) Doc. nº 35 –año 1051- donación de Doña Urraca hija de Alfonso Díaz, aparece la mención en Valderrodíes a un Valle Tegridio. Valderrodíes en Cabezón de Liébana, es una de las principales posesiones del linaje Alfonso. La primera conclusión que saco a expensas de dicho valle es que el conde Alfonso tenía un cercano parentesco con Doña Tegridia, esposa del conde Diego Muñoz . Esta herencia junto con la de San Esteban de Mesaina permite entroncarla con las familias principales de la zona. Además, como sucede en otros casos de la zona cántabra, la importancia masculina de la pareja pudiera deberse a la relevancia de la mujer.

En el Cartulario de Santo Toribio hay varios documentos que durante el último tercio del siglo X hacen mención al linaje de los Banu Gómez pero solo uno nos habla de Tegridia. Doc. CST nº 58 -año 961- Donación de Froila Laínez en: Toranzo, Espinama, Oria, Cahecho, Mieses, Llaves y "Santhi Stephani de Mesaina quem abeo de auia domna Tegridia". Este es importantísimo, porque San Esteban de Mesaina ya aparece citado en el Doc. CST nº 3 –año 826- donado por un Froila y demuestra el antiguo origen lebaniego de este linaje. Tegridia tiene parte en San Esteban de Mesaina lo mismo que Vistrilli, hija de Munio de Congarna y Galatrudia, cosa lógica si fue la esposa de su hermano Diego Muñoz. Su nieto Froila Laínez tiene que ser hijo de Elvira o Gontroda (hijas de Diego Muñoz y Tegridia).

En Doc. CST nº 75 - año 980- Fernando Diaz (hijo de Diego Muñoz y Tegridia) dona su parte en San Esteban de Mieses. Julia Montenegro en su estudio de SANTA MARÍA DE PIASCA pag. 183 demuestra que su esposa Mansuara no es lebaniega por lo que necesariamente es una herencia proveniente de sus padres. Vistrilli es prima de Vermudo Alfonso (hijo del conde Alfonso) por el Doc. CST nº 69 -año 963- implicando que de sus padres uno es hermano del conde Alfonso o su mujer Justa y pariente próximo de Tegridia. Lo lógico es pensar que Galatrudia y Tegridia sean hermanas entre si y, ambas, del linaje Alfonso. En DOC nº 38 -año 929- Silo Fruela llama sobrino o primo a Munio y es cuñado o pariente de GALATRUDIA poniendo de manifiesto el alto grado de endogamia entre las principales familias de la comarca.

Según JMV, Diego Muñoz y Tegridia tuvieron los siguientes hijos: Munio, Gómez. Elvira, Osorio, Fernando y Gontroda. Por este orden, Gómez sería el padre de Tegridia y posible cabeza del linaje Banu Gómez. JPU da estos hijos: Rodrigo, Osorio, Gómez, Gonzalo, Gotina y Enecco, pero esta hipotética relación no resulta creíble.

En CONDADO DE CASTILLA pag. 702 aparece en el año 987 Osorio hijo de Didaco y Tegridia haciendo entrega de su vila de Arcello cerca de Mave en su territorio patrimonial situado en el Pisuerga. Uno de los firmantes es su hermano Fernando Díaz. Este documento valida por completo el fundacional de San Román de Entrepeñas en el que se ha basado Julia Montenegro para hacer a Diego Muñoz palentino. Pero eso no impide el origen lebaniego de la familia que se deduce de sus posesiones y de la no coincidencia en las fechas vitales de ambos personajes, pues el "palentino" desarrolla su actividad, allí, entre 932-951 y el "lebaniego", aquí, entre 951-964 lo que no los hace sincrónicos e incompatibles, como pretende JMV, si no todo lo contrario.

En el Doc. CST nº 54 –año 951- Vistrilli dona a San Martín su ración en San Julián de Congarna que ha heredado de su padre Munio y en el Doc. CST nº 81 -año 1015- Munio Gómez (bisnieto de Munio) dona a San Martín su ración en San Julián de Congarna que ha heredado de su madre Mumadonna. Por lo tanto, o el linaje de Fernán González y su esposa tiene origen lebaniego (asunto del que no hay noticia) o Mumadonna recibió dicha parte de su marido Gómez Díaz, hijo de Diego Muñoz (conde de Saldaña y hermano de Vistrilli) y nieto de Munio de Congarna. La confluencia de parentescos se pone de manifiesto en las donaciones realizadas a San Martín. En Doc. CST nº70 -año 964- donación de Diego y Donna Allena Diego en: Congarna, Tolina, Vallino (Campollo),Virdiago y Bandomedio (Valmeo). Pueden paralelizarse con los del linaje Alfonso ya que Doc. nº 60 -año 961- donación de Vermudo Adefonsiz en: San Juan de Lutias, Castillo Castro, Bores, Tolina, Campollo, Valmeo etc. Allena en: Caiecto, Caselas, Baudecio, Colio, Pautes y Defesa.

Estos procederían del linaje Fruela pues dona en Colio, Bandecio, Casillas y Potes igual que Vistrilli; y en: Colio y Bandecio como Cesabo de Congarna, hijo de Froilani y Flamule, Según Doc. CST nº 55 -año 952-

En base a esta donación JMV ha dado por supuesto que Diego y Allena son matrimonio, cuando a juzgar por los bienes donados parecen hermanos, pues los de Allena vienen a coincidir con los de Vistrilli, aunque, quizá por su juventud, no aparezca en el Doc. CST nº 38 -año 929- donde constan los hijos de Munio y Galatrudia. También pudiera tratarse de una segunda esposa estrechamente emparentada si Tegridia acabó profesando en Piasca como podría desprenderse del Doc. CDSMP nº 8 –año 941- .Hay una serie de problemas que solventar, entre ellos que la mayoría de las herencias provienen de líneas femeninas, tal como sucede con Tegridia y Mumadonna. Eso puede deberse a la tradición cántabra en la que heredaban las mujeres y, en este caso particular, se harían cargo de los bienes de sus maridos que se los traspasarían mediante donación de arras tal y como se observa en Doc. CDSMP nº 17 -año 962-.

La interpretación alternativa, sería que Tegridia descienda de los linajes Fruela y Alfonso y que Fernán González o su mujer desciendan de Congarna y sean parientes de Munio; aunque no descabellada, no hay base en que fundamentarla. Una última posibilidad, se desprende de Doc. CDSMP nº 11 -año 951- en el que aprece un Hanni Monniz al que parece referirse JPU en CONDADO CASTLLA pag. 448 como hermano de un Diego Muñoz burgalés, padre de Alfonso Díaz entre otros.

Para finalizar, un asunto complejo deriva de la caída en desgracia del Conde Alfonso que pudo suponer, conforme a la costumbre de la época, la confiscación de bienes y que estos fueran a parar a Fernán González y Diego Muñoz como parece desprenderse de que entre ellos se acabó dividiendo su condado. Hasta la mitad del desfiladero para el primero y Liébana y Pernía para el segundo. No debe ser casualidad que el condado de Saldaña aparezca justo tras ese fatídico año de 932 en que el rey Ramiro de León apresa a sus primos y realiza una redistribución territorial en la que los magnates que lo entregaron se reparten su territorio.

Reconozco que todo esto es un lío, pero si no fuera muy complicado hace mucho tiempo que estaría resuelto y no ha sido así. Lo único que he intentado es buscar "cabos" de los que tirar para desliar la madeja.

Gonzalo Gómez de Casares

 

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  • LA TIONA - II PARTE

    En esta segunda parte intentaré fundamentar el artículo anterior. Cuando escribo, siempre reservo una serie de datos para posibles réplicas pero aquí, como no es el caso, los aportaré en esta segunda entrega.

    Lo primero es reseñar que la idea elaborada en el primer artículo no sale de la nada. Es fruto de cerca de cuarenta años recopilando materiales de todos los órdenes sobre la cultura tradicional lebaniega.

    Parte de esa recolección es de índole lingüística e incluye frases que considero "fósiles" de estadios culturales antiguos y que aportan información sobre aspectos históricos y antropológicos que subyacen encerrados en esos "decires".

    Voy a poner algunos ejemplos que servirán para entender toda la argumentación y, de paso, para dar consistencia al procedimiento empleado.

    Reconozco que es senda muy poco transitada y llena de maleza pero los caminos apartados tienen un encanto especial. Comienzo por la siguiente frase que tuve que oír mucho en la infancia y que, todavía, resuena en mi memoria. "Comi hiju miu comi que te estás quedando esteneciu y vas a dar con los huesos en la ceniza". La palabra esteneciu parece una variante popular del cultismo: asténico. Lo que no conseguía entender es lo de "dar con los huesos en la ceniza" hasta que me enteré de que los cántabros incineraban y comprendí que tras este circunloquio lo que se ocultaba era una advertencia de que la iba a palmar.

    Frases de ese estadio cultural hay varias. Una muy común es el símil empleado para reflejar la negrura de las noches mas intensas, empleando la siguiente expresión: "está escura como la boca un lobu" en la cual las fauces del cánido parecen la entrada al reino del hades. Ya de época romana, nos encontramos con abundante material del que sirva de ejemplo la siguiente: "esti gastu es un estipendiu" empleada para se referirse a gastos monetarios imprevistos o no justificados.

    Pero la frase que siempre me ha llamado la atención, por lo que pudiera encerrar en sus tres escuetas palabras, es la siguiente exclamación: ¡vaya tiberio que se armó! Empleada para referirse a riñas, peleas o follones de índole multitudinaria. Siempre he sospechado que hunde sus raíces en las Guerras Cantabro-Astures y, mas concretamente, en alguna rebelión en tiempos de Tiberio. Fuera aquí o fuera en otro lugar geográfico, la referencia a Tiberio solo se puede entender en función del emperador romano de tal nombre. No se conoce otro sujeto histórico al que poder achacar tal mención.

    Con estos argumentos ya podemos enfrentarnos a la palabra LATIONA. Aparentemente, en base a la mención de "territorio Tione", expuesta en el primer artículo, parece descomponerse en el artículo LA mas el término TIONA. Pero se puede analizar como un solo término y pensar que ha sido, posteriormente, castellanizada para darle un sentido mediante una ultracorrección, pues existe la alternativa LATIO-NA . Esta es muy sugerente, al colocarnos ante la raíz LATIO- de claro significado en su referencia a latinos procedentes de la región del Lacio. La desidencia –NA funcionaría como un aumentativo de carácter despectivo. Es mas, podemos suponer que su forma original haya podido ser LATI(N)ONA.

    Esta posibilidad se me antoja mas plausible y correcta por su inequívoca consonancia con una estructura de campaña bélica como es la del Robadoriu. El problema es que no encuentro mas topónimos de apoyo. En Liébana solo el siguiente: LATONA en Varó. No obstante, sospecho que el nombre antiguo es LATIONA y que evolucionó una vez perdido el sentido original hacia una forma LA TIONA, en lo que supuso identificar el término León con TIONA y de ahí esa forma TIONE de inexplicable origen que aparece en el cartulario de Santo Toribio.

    Un efecto colateral de este análisis nos conduce hacia TINA MAYOR y TINA MENOR que son topónimos de desembocadura de río extraños y difíciles de explicar. ¿No estará su origen en una forma LATINA MAYOR y LATINA MENOR? Esto nos daría una gran pista sobre un posible desembarco de tropas romanas.

    Con esto acabo con el ejercicio de reflexión en un intento por ampliar los esquemas interpretativos y ofrecer una variante multiperspectiva con la que afrontar los enigmas históricos.

    Gonzalo Gómez Casares


  • LA TIONA - GONZALO GOMEZ CASARES

    Hoy me gustaría compartir con todos vosotros una publicación inédita de uno de los grandes colaboradores y amigos de Regio Cantabrorum: Gonzalo Gómez Casares. Lejos de una metodología estructurada, centrada muchas veces en teorías inamovibles y miles de datos que aportan poco o nada a la difusión cultural, nos encontramos con gente de a pie con inquietudes que, porque no, son exactamente igual de válidas que otras tantas teorías basadas en la arqueología de interpretación. Y en este caso hablamos de una figura de vital importancia en el conocimiento prerromano en la comarca de Liébana, no lo olvidemos. A mí personalmente este articulo me dejó perplejo a la par que sorprendido (gratamente), llevando a pensar de primeras "¿Y porque no?". Aquí os lo dejo:

    LA TIONA

    En este artículo intentaré demostrar que la elaboración de ideas es una tarea bastante similar a cualquier construcción. Podemos pensar que formar ideas es algo sencillo y construir es mas complejo y especializado pero la realidad es mas bien al contrario. Lo mismo que nosotros vivimos en casa construidas por especialistas del ramo solemos utilizar, permanentemente, ideas elaboradas por otras personas.

    Las ideas se construyen con materiales cuya materia prima la constituyen los conocimientos adquiridos, un cemento para unirlos amalgamado con "la lógica" y una mano de obra que es el cerebro de cada cual. Cada salto en el pensamiento humano requiere unos nuevos materiales, un nuevo cemento y un cerebro mas potente.

    Ahora, también podemos construir reciclando materiales. Es decir, utilizando ideas ajenas y ensamblándolas para elaborar una propia. Esto es lo mas común. Lo que solemos hacer todos.

    Dónde nos diferenciamos es en la elección de esas ideas y en los métodos para acoplarlas. La gran mayoría suele elegir aquello mas en boga y los cementos al uso. A otros les suele dar por emplear materiales heterogéneos con los que dar rienda a la fantasía y para unir emplean la técnica del injerto. Es decir ensamblar dos "entes" distintos de forma que la savia circule y los convierta en una unidad, en un ser vivo, en un árbol que de fruto.

    Partiendo de dos artículos extraídos del archivo de LUZ DE LIÉBANA intentaré aplicar lo anteriormente referido y así de paso explicar el proceso mental que me ha llevado a elaborar una idea que es cuando menos peculiar y que no veo claro su recorrido pero creo que es digna de lanzar al ruedo.

    Arranco de un artículo que concluye con una pregunta. Continúo con un dato de otro artículo, anterior en el tiempo, pero posterior en el razonamiento y aporto otro dato que sirve de unión entre los dos puntos anteriores, para acabar respondiendo a la pregunta en la que finaliza el primer artículo.


  • LAS GUERRAS CANTABRO-ASTURES I

    Nuevamente tengo el placer de publicar un artículo del investigador Gonzalo Gómez Casares, figura clave en el conocimiento de la protohistoria dentro de la comarca lebaniega. Tanto sus hallazgos como sus investigaciones y tesis basadas en las fuentes clásicas son una referencia, incluso en ocasiones un "atrevimiento" que posteriormente se han convertido en vías de investigación fructíferas. En este caso nos señala otro nuevo camino en algo que todos creemos conocer a la perfección: Las Guerras Cántabras. Estamos ante un conflicto sumido culturalmente en el "corocottismo", por el cual en muchas ocasiones nos rasgamos las vestiduras sintiendo la sangre de los antiguos cántabros. Lejos de esta realidad mitológica, nos encontramos ante un episodio histórico del cual se conoce una pequeña parte. Cierto es que en las últimas dos décadas los hallazgos arqueológicos han dado un vuelco a este panorama. Los ejemplos son clarificadores: La Espina del Gallego, el Campo de Las Cercas, Santibañez de La Peña, el campamento de Cildá y un largo etc que poco a poco componen un rompecabezas del que estoy convencido de que faltan más piezas de las que tenemos encima de la mesa. Hallazgos en estos últimos 2-3 años como el del campamento del Monte Vistrió, la sauna castreña de Monte Ornedo entre otros (y otros tantos pendientes de publicar) no hacen más que reafirmar que lo que hoy conocemos de las Guerras Cántabras sigue siendo la punta del iceberg.

    En este sentido este articulo da una nueva perspectiva de investigación, apoyado sobre manera en las fuentes clásicas, la toponimia y otras citas que basadas en la interpretación pueden abrir nuevos horizontes…o nuevas llagas según se mire. De todos modos, quien tenga la posibilidad de refrendarlo tiene las puertas de Regio Cantabrorum abiertas para su publicación. No olvidemos que una idea es una locura..hasta que la idea triunfa, y si no se lo digan a un tal Marcelino Sanz de Sautuola y sus pinturas de una cueva…creo que llamada Altamira.

    Artículo y fotografias: Gonzalo Gómez Casares

  • CASTRO DE SEBRANGO

    El castro de Sebrango (Camaleño, Cantabria) se ubica sobre una plataforma que forma parte del cordal situado entre los pueblos de Mogrovejo y Sebrango, localidad que le da nombre. La cumbre más alta de la sierra en la que se encuentra pertenece a la vertiente lebaniega del Macizo Central, y se prolonga por los puertos de Áliva. Se cree que el recinto fortificado pudo actuar como punto de control en dicho paso. Muy próximo a él existe un rellano conocido bajo el topónimo "Llan de La Peña", que hace referencia a una superficie aterrazada cercana que nada tiene que ver con el yacimiento que nos ocupa ni con el vecino castro de mismo nombre.

    Fue descubierto y puesto en valor por Gonzalo Gomez de Casares a principios de la década de los 90, citándose muy brevemente en publicaciones anteriores bajo el nombre de Llan de la Peña y más recientemente en el libro "Castros y Castra en Cantabria" editado por ACANTO, en el cual ya aparece bajo el nombre actual). Cabe destacar una cita de Eutimio Martino relativa a un "Castillo de Vuodo" en uso en el siglo XIII d.C., tal vez atribuible al entorno cercano del castro, si bien es cierto que no hay ningún tipo de información arqueología que así lo atestigüe. Se cree más bien que hace referencia a algún tipo de estructura en la "vecina" Peña Oviedo.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • TOPONIMIA DE LIEBANA I

    Comienzo las trazas maestras de un estudio largo y profundo que de forma esporádica llevo realizando los últimos 35 años. Sus fundamentos parten de la siguiente averiguación. Pienso que en nuestra toponímia pueden rastrearse tres capas lingüísticas y diversas influencias de otras lenguas, especialmente, en los nombres de los pueblos.

    La capa más antigua se corresponde con aquellos asociados a las zonas con megalitismo, normalmente, situados a mayor altitud y en ladera sur: Bejes, Cabañes, Pendes, Argüébanes, Brez, Llaves, Pembes, Ilces, Dobarganes, Dobares, Bores, Maredes, Ledantes, Dobres, Tudes, Lerones, Torices cuyos nombres acaban en la partícula –ES o en -S. La siguiente capa la constituyen los cercanos a estos pero mas alejados del núcleo megalítico y mas en el entorno de asentamientos castreños y, a veces, en vertientes mas umbrías. Sirvan de ejemplo: Castro, Colio, Armaño, Turieno, Sebrango, Pido, Camaleño, Varó, Valmeo, Campollo, Toranzo, Vejo, Barrio, Pollayo, Valcayo, Cucayo, Bárago, Soberao, Tollo, Ubriezo, Vendejo, Avellanedo, Valdeprao, Lameo, Buyezo, Perrozo, Luriezo, Cahecho etc que acaban en –O. Finalizan los de fondo de valle representados por: Lebeña, Tama, Frama, Congarna, Bodia, Barcena, Luarna (Mogrovejo), Cosgaya, Espinama, Vada, La Vega, Naroba, Frama, Piasca, Lomeña, Basieda, Caloca, Cueva, Barreda y Bedoya. Con tema en –A.

    Mi teoría es que los pueblos tienden a agruparse conforme a este patrón y cuando se componen de varios barrios lo normal es que adopten cada barrio formas distintas:(Ilces, Pido, Espinama) serían el ejemplo prototípico. Vejo con: Dobares, Valcayo, Ongayo, El Arroyo, La Vega cumple, con la particularidad de tres temas en –O. La Vega con: Señas, Valcayo y La Vega y Tudes, Tollo y Porcieda lo clavan . Lerones, Obargo y Barreda y Los Cos, Ubriezo y Piasca también serían representativos. Cuando las condiciones topográficas lo permiten, los temas en –A suelen ser el núcleo mas importante si existen. Ejemplo: Espinama, Cosgaya, Luarna, Vada, La Vega, Frama, Tama, Lebeña, Caloca etc.

    Hay excepciones dependientes de otras influencias (casi siempre latinas) y de que no estamos ante un proceso matemático. Los desajustes son mayores en el fondo de los valles dónde el poblamiento es mas reciente y se salta las pautas normales.El análisis lingüístico, geográfico y económico conduce a ordenarlos del siguiente modo. Los del primer tipo (tema en –ES, S) representan un sustrato indoeuropeo de tipo ilírico. Ejemplos representativos. Bores, Dobres etc, se corresponden con el Neolítico-Calcolítico y tendría un carácter eminentemente pastoril. El segundo tipo (tema en –O) derivaría, mayormente, de un sustrato céltico llegado en el Bronce aunque hay muchos latinos. Y el tercer grupo (tema en –A, -AS) procedería de un sustrato ligur representado por Espinama (SPINA ciudad etrusca). Piasca (BIASCA en Liguria, BIDESKA en Euskera = camino) Vega ( euskera IBAI = río, valle) existe en sardo. Vada (ligur) etc. Penetrarían con la iberización (Edad del Hierro y Edad Media) y sería dominante en la Liébana agrícola. Se da la circunstancia de que este esquema viene a coincidir con los estudios antropológicos de Pedro Gómez para Picos de Europa y aledaños, dónde señala una base racial dinárica (ilirios) a la que se superpone otra alpina (ligures) y mezclados con ellas elementos mediterráneos y germánicos.Hay excepciones como los pueblos terminados en –EZO (derivado del sufijo germánico –RICUS) tal que: (Buyezo, Perrozo, Aniezo, Ubriezo, Cabariezo, Aliezo) que proceden de antropónimos, como intuyó el articulista de LA VOZ DE LIÉBANA cuando se refería al moro ALÍ-EZO en plan de cachondeo. Su concentración en el ayuntamiento de Cabezón reflejan una repoblación medieval de origen galaico.

    Autor: Gonzalo Gómez Casares


  • GRABADOS DE LA RIEGA TULENDRE

    La primera noticia sobre la existencia de estos motivos grabados se debe a J. M. Rivero San José en el libro CANTABRIA CUNA DE LA HUMANIDAD(1985:186), donde se muestra una foto de la roca y al pie escribe: "Junto a estas líneas, unos enigmáticos grabados en un bloque de piedra dispuesto al costado de una de las vías de acceso a las cumbres de Peña Sagra (valle de Aniezo)".

    Recientemente la piedra en cuestión, después de varios intentos infructuosos de búsqueda, me la mostró Emilio Gómez Sanz, vecino de Aniezo, quien refirió que, en cierta ocasión, había sido sustraída del lugar y posteriormente devuelta a su emplazamiento gracias a la presión de algunos vecinos; si bien, los autores del traslado fraudulento no la habían depositado en el sitio ni en la forma original en que se hallaba y, además, "le debe faltar un trozo".


    Descripción del lugar, soporte y manifestaciones rupestres

    La roca donde se hallan las manifestaciones rupestres se halla en el camino de acceso a la ermita de la Virgen de la Luz ("La Santuca") sobre un afloramiento de areniscas. Se sitúan en las cercanías de la confluencia de los arroyos que bajan de Peña Sagra y de la Majá Prau en el paraje denominado El Tumbu por la cascada que forman dicho raiachuelos.

    La losa tiene grabadas en su cara plana media docena de herraduras y dos cruces latinas: una de tipo bizantino y otra potenzada de factura similar a otra que aparece en las cercanías sobre un afloramiento rocoso a la vera del camino.

    Los grabados se sitúan en un pequeño sierro a partir del cual se marca la transición entre la zona del pueblo y sus praderías y la zona de pastos de altura en las cumbres, por lo que su localización pudiera estar determinada por esta circunstancia.

    Gonzalo Gómez Casares


  • LLAN DE LA PEÑA

    El castro de Llan de la Peña (Dobarganes, Vega de Liébana) es sin lugar a duda uno de los mejores exponentes de la cultura castreña en la zona lebaniega, me atrevería a decir incluso que el más destacado. Pensemos por un momento en la visión tradicional que tenemos muchos de nosotros sobre un castro cántabro. Rápidamente nuestra imaginación "vuela" hasta el castro de Las Rabas, Monte Ornedo, La Ulaña o Monte Bernorio, yendo incluso mucho más allá e imaginando un escenario virtual de las Guerras Cántabras en este contexto..pues Llan de la Peña, aun siendo totalmente diferente (como veremos a continuación) cumple con esa idealidad que tenemos sobre la Edad del Hierro y la romanización. Eso sí, adaptado a un territorio mucho más hostil y abrupto e inaccesible que en los citados ejemplos.

    El yacimiento fue descubierto por Ángel Ocejo a finales del siglo pasado (año 1979), encontrándose acompañado en el momento del hallazgo e identificación por Gonzalo Gómez y C.Herrero. Pasarían tan solo dos años hasta que apareciese la primera noticia, en prensa local, sobre la aparición de este castro prerromano. En este artículo se incluiría además la "primera planta" del recinto, la cual sería realizada por al propio Ocejo, Ramón Bohigas y T. Brigido. Habría que esperar hasta el año 1988 hasta que el castro de Llan de La Peña apareciese nuevamente publicado, esta vez en el número V de la revista Sautuola. Sería en esta última donde se incluyesen aspectos más detallados sobre las prospecciones realizadas, incluso los resultados de algún sondeo practicado. Destacar que sería incluido como yacimiento de tipo castro en el Inventario Arqueológico Regional realizado entre los años 2008 y 2009.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares