cargando

Lienzo de muralla derrumbado en la estructura de Robadorio. Fotografía: Gonzalo Gómez de Casares

La estructura defensiva de Robadorio se alza dominante a 2.219 metros de altitud entre las provincias de León (Boca de Huérgano) y Cantabria (Vega de Liébana). Ubicada al Este del puerto de San Glorio, esta construcción es una de las grandes desconocidas de la arqueología cántabra, ya que existen varias hipótesis sobre su cronología y el contexto histórico que ocupó. Su valor arqueológico fue puesto de manifiesto en el año 2004 por Manuel Valle (de forma independiente) y por el investigador lebaniego Gonzalo Gómez de Casares, quienes dieron a conocer lo que parecían las ruinas de una fortificación de montaña en el alto del Robadorio. Tras las primeras impresiones, fue visitada por el conocido arqueólogo Eduardo Peralta Labrador, quien localizó de manera casual en su interior una tachuela de sandalia romana o clavi caligae. Este hallazgo, por diminuto que pueda parecer, es de gran valor y por ello fue dado a conocer de inmediato Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. A diferencia de otros yacimientos, donde encontrar según que materiales en superficie es complicado, el recinto defensivo de Robadorio se encuentra enmarcado en un contexto geológico y paisajístico típico de alta montaña, donde la formación de suelos y vegetación es prácticamente inexistente y donde el material predominante es el suelo rocoso.

La circunstancia anterior es de gran importancia, ya que además de permitir encontrar materiales en superficie, propicia que sea un enclave ideal para conseguir la materia prima a la hora de construir cualquier estructura defensiva. Esto, unido al alto valor estratégico del lugar, hacen de Robadorio el lugar perfecto para controlar las vías de comunicación entre la montaña palentina y leonesa con la comarca lebaniega, sin olvidar que es el epicentro de un área de pasto de verano importante en la zona.

No puedo terminar esta pequeña introducción sin citar que el proyecto de estación de esquí de San Glorio (paralizado) incluía este lugar entre las infraestructuras de remonte que iban a ser construidas…¡viva el vino!.

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

 

Esquema de la estructura defensiva de Robadoiro

Se pueden apreciar a la perfección los derrumbes de muralla formados por grandes y medianas rocas de arenisca (predominantes en la zona). Estos canchales poseen entre 5 y 8 metros de anchura y un espesor mayor al 1 y medio en muchos puntos del recinto, lo que da a entender que debieron ser potentes murallas defensivas. Como podemos apreciar en la imagen, la estructura posee una forma que tiende a rectangular, cerrada por tres de sus lados ya que el sector Norte/Noreste esta defendido por el corte natural de la montaña. Posee un solo acceso (al Noroeste) con forma de embudo y unos 10 metros en su vertiente más exterior, llegando tan solo al metro de ancho es el punto más inmediato al recinto. Desde este sector parte también la muralla principal en dirección Sureste, con una sola esquina redondeada y transcurriendo durante unos 65 metros hasta formar un ángulo recto hacia al Noreste donde a los pocos metros finaliza en el corte natural. El espacio que encierra el recinto es de unos 2.000 metros cuadrados aproximadamente, pudiendo existir alguna estructura de planta ortogonal en su interior.

Respecto a la estructura defensiva poco más que decir, si bien es cierto que a unos 200 metros al Sureste existe una estructura de planta circular derruida. Su diámetro, de unos 10 metros aproximadamente, junto con el pequeño alzado de muralla enmascarado por el derrumbe hacen pensar que pudo ser una torre. Este "anexo" no hace más que reafirmar la presencia de un posible punto de control en la zona. No hay que olvidar que en las inmediaciones del yacimiento, en los flancos Sureste y Norte, existen además pequeñas fortificaciones levantadas en 1937 por los vecinos del valle ante la amenaza de avance del ejército del general Mola. Se trata de una larga línea de trinchera reforzada con parapeto, dotada además de ensanchamientos preparados para armamento pesado. Se cree que la construcción de las mismas se realizó utilizando los materiales del derrumbe de la estructura defensiva del Robadorio.

Cronología

Es complicado establecer una cronología exacta para la estructura defensiva de Robadorio. Más allá de su prácticamente ineludible carácter militar (bien sea bélico o bien sea de control del territorio), poco más se puede decir. Esta claro que el hallazgo de la tachuela romanao clavi caligae puede acércanos a la posibilidad de que fuese una fortificación de campaña romana, sin saber siquiera su posible relación con las Guerras Cántabras o tan solo como punto de control. Podemos incluso encontrar símiles en nuestra región como por ejemplo la pequeña fortaleza de Los Castillejos, en Monte Endino, dominando la divisoria entre Campoo y Valdeolea. Ya no solo su tamaño seria parecido (alrededor de 1.600 metros cuadrados) sino que el diseño de su puerta única seria comparable (García Alonso y Bohigas Roldán, 2002);

Ahora bien, no debemos de descartar ni mucho menos su adscripción prerromana, ya que del mismo modo tenemos otras pequeñas fortificaciones de características similares y que nada tienen que ver con el mundo romano. En la sierra del Dobra encontramos el castro de Las Varizas, de mayor tamaño (3.500 metros cuadrados) pero de idéntica forma y cometido, dominando el paso de La Hoz del Besaya a la altura de Las Caldas.

Está claro que hasta el día de hoy, cualquier de las dos hipótesis es igual de válida. Sería necesario encontrar más materiales de tipo militar romano para afirmar con rotundidad que se trata de una obra romana relacionada con las Guerras Cántabras o quizá inmediatamente posterior (incluso muy posterior). Igualmente sería necesaria la intervención arqueológica para demostrar que se trata de un enclave indígena..como casi siempre, toca esperar.

VISITAS

NO recomendamos la visita a la estructura defensiva de Robadoiro sino estas lo suficientemente preparado para rutas del alta montaña. Tanto su altitud (más de 2.000 metros) como lo abrupto y escarpado del terreno hacen de este enclave un lugar de difícil y peligroso acceso.

Info

   

Imagenes

DESTACADOS

  • ESTRUCTURA DE SALCES

    Definir el yacimiento de Salces (Campoo de Suso, Cantabria) es al día de hoy demasiado complicado, incluso para los entendidos. Fue descubierto por Miguel Ángel Fraile López en la década de los 80 y publicado por primera vez (por el mismo) en el año 1989. Por aquel entonces se dio a conocer como castro prerromano, aunque nadie pudo afirmar con rotundidad esta afirmación. En este sentido, varios factores entre los que destacan la localización de los hallazgos materiales, hacen pensar que no lo fue..aunque nunca se sabe. Interpretaciones más cercanas a nuestro tiempo (José Ángel Hierro Gárate, 2007) lo definen como un posible castellum romano, sobre todo basándose en las características principales de sus defensas: Terraplenes de tipo "agger", planta poligonal con las esquinas redondeadas y doble línea defensiva en la zona más "accesible" del recinto. Incluso hace referencia a un yacimiento similar, estructuralmente hablando, situado en la cima del monte Illuntzar (Nabarniz, Vizcaya) y con características muy parecidas a excepción de su tamaño. Ahora bien, ninguno de los pocos materiales hallados en el yacimiento de Salces relacionan la posible "estructura campamental" romana con un destacamento militar..¿Por qué tantas dudas e interpretaciones sobre un yacimiento con un potencial como este?. Pues por lo de casi siempre. Aun sabiendo que su localización, características y entorno son los idóneos para un estudio en detalle..no se ha excavado aún (y no sé si lo veremos algún dia).

    El yacimiento de Salces ocupa la cima de un pequeño cerro de 941 metros sobre el nivel del mar situado al Suroeste de la localidad que le da nombre. Su parte más inaccesible, donde no existe estructura defensiva ninguna, se encuentra en la cara Norte del mismo. El resto del recinto se encuentra ubicado en una zona de suaves pendientes, llamando poderosamente la atención que al Sureste del mismo se encuentre el monte de La Guariza, en cuya cima existe un castro. Este es otro de los motivos por el cual gana peso la teoría de que pudiese ser un castellum romano que sirviese para el asedio a dicho castro. Por último, antes de centrarnos en su estructura, destacar que fue objeto de una revisión con motivo de los trabajos de actualización del INVAC en el año 2007.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Jose Angel Hierro Gárate

  • ESTRUCT. DE JERRAMAYA

    La estructura campamental de Jerramaya (San Felices de Buelna) es otra gran desconocida del panorama arqueológico de nuestra región. La riqueza patrimonial de la Sierra del Dobra no pasa ni mucho menos desapercibida, ya que yacimientos como el castro de Las Varizas, Las Lleras o Pico del Oro se han ganado por derecho propio un hueco en la historia de Regio Cantabrorum. De todos modos, no parece interesar (sino no se entiende) la conservación y puesta en valor de los mismos, ya que canteras al aire libre, pistas forestales utilizadas para hacer motocross y otros elementos similares pueblan este entorno impunemente.

    Volviendo a lo importante, se sitúa sobre una pequeña elevación de la citada sierra, muy cerca del pico "Canto Jerraluz" y de su vertiente norte. En las inmediaciones se encuentra también el "Sumidero de Las Palomas", una profunda dolina donde nace una fuente del mismo nombre y que desagua a través de dicha cavidad en el río Besaya. El yacimiento fue descubierto por Reigadas Velarde en el año 1989, citándose pocos años después en la "Carta Arqueológica de San Felices de Buelna (1991)". Cabe destacar que en esta obra de Enrique Muñoz et alii se alude de modo erróneo, ya que identifican el enclave con el nombre de Canto Jerraluz en referencia al cercano pico. Poco después el mismo descubridor publicaría un breve estudio del lugar (Reigadas Velarde, op cit.:44-48), aunque tendrían que pasar algunos años para que Eduardo Peralta y Mariano Luis Serna Gancedo atribuyesen (con reservas) la estructura a un posible castellum romano de campaña (Peralta y Serna, 2004:124-125).

    Sería el verano de 2017 quien marcase un antes y un después en el estudio y catalogación del enclave, ya que los ayuntamientos de Torrelavega y San Felices de Buelna se pondrían de acuerdo para proceder a su protección como Bien de Interés Cultural. Para ello llevarían a cabo una campaña de investigación que contextualizaría el yacimiento de una vez por todas, quedando atrás su uso como pista de quads y motos de trial y parando (esperemos) la merma más que evidente de la altura en los derrumbes de la fortificación tardoantigua.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

  • EL CUETO DE VILLAFUFRE

    El Cueto de Villafufre o Pico Cantar es un auténtico desconocido arqueológicamente hablando. Ya no solo por las dudas que suscita el yacimiento en sí, sino por la precariedad de elementos protohistóricos de todo el valle de Pisueña. Este último linda con el valle de Toranzo, siendo la antítesis total por la gran cantidad de enclaves y hallazgos que alberga: Campamentos romanos, castros , estelas, cuevas con arte rupestre y un largo etc. Ni siquiera existen grandes elevaciones que pudiesen aislar un valle del otro..sencillamente parece un valle olvidado para los investigadores e historiadores de la Cantabria prerromana y romana. No olvidemos que, geológicamente y geográficamente es un valle igual de idóneo que los que le rodean.

    Volviendo al Pico Cantar, se encuentra situado junto al desfiladero por el que se abre camino el río Pisueña en su descenso hacia el valle de Cayón, concretamente en una pequeña elevación situada a las afueras de la localidad de Vega de Villafufre. Se conocían algunas referencias sobre las ruinas existentes y su carácter arqueológico (Sojo y Lomba,1947; Arredondo,1976-77), aunque no sería hasta el año 1995 cuando volviese al panorama regional. Serian J. Marcos Martínez y M. Tazón Díaz quienes lo identificasen entonces con una importante fortaleza de la Edad Antigua o Media, siendo tan amplio el "arco cronológico" debido a la imposibilidad de hacer un estudio más a fondo por la densa masa arbórea de roble y monte bajo que lo pueblan. Posteriormente Lino Mantecón Callejo y el propio Javier Marcos serían los encargados de elaborar la ficha correspondiente para el INVAC (Inventario Arqueológico Regional).

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo.