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Miguel López Cadavieco

Año 1999, un sábado por la tarde cualquiera. Las gotas de lluvia se deslizaban por el cristal de aquel destartalado autobús mientras yo miraba a través de su enorme ventana..quedarse en casa no hubiese sido mala opción viendo la galerna de viento y lluvia que se avecinaba. De todos modos, la exposición "Cantabros, la génesis de un pueblo" bien merecía aquel pequeño sacrificio. A mi llegada al Museo Diocesano de Santillana del Mar la cortina de agua aumentaba por momentos, sirviendo más bien de poco tanto mi abrigo como el paraguas..me dio exactamente igual, ya que estaba exactamente donde quería estar. A la salida de aquella increíble exposición, tuve una cosa clara: Quería estudiar la historia de los antiguos cántabros y la romanización de nuestro territorio. Pero como casi todas las ilusiones..se convirtió en pasajera, no por devoción ni mucho menos, sino porque el futuro profesional prima a la hora de tomar según que decisiones, más aun en una profesión tan maltratada en las últimas décadas como es la arqueología.

El transcurso de los años y la experiencia profesional me llevaron a tomar un camino lejos del que realmente quería seguir: Inglaterra, Brasil, Portugal, grandes ciudades como Madrid o Barcelona..en este sentido he tenido la suerte (y sigo teniendo) de trabajar en grandes compañías, viajando a lugares donde jamás hubiese pensado llegar desde mi pequeño pueblo: La Cueva (Castañeda). Eso sí, a costa de aparcar demasiadas cosas en demasiadas ocasiones. En el año 2013 mi vida da un giro de 180º a nivel profesional (y a la par personal), volviendo a la tierruca sin siquiera saber qué rumbo tomar. Acompañado de mi mujer y mi hijo retorno a mis orígenes, visitando yacimientos a modo de bálsamo para olvidar en parte aquella situación. Fueron tantos y tan buenos los momentos vividos junto a ellos, que aquella ilusión latente desde el año 1999 comienzó a aflorar de nuevo. Una tarde, rebuscando entre mis trastos y apuntes de universitario, aparecen dos cosas: La entrada a la exposición "Cantabros, la génesis de un pueblo" (que aún conservo) y un libro monográfico sobre la misma, titulado "Regio Cantabrorum". Aquí comienza mi andadura a través del tiempo, mi viaje al pasado, mi manera de expresar quien soy realmente, lejos de corbatas y oficinas donde solo eres un número (a veces ni eso)..aquí nace www.regiocantabrorum.es

Unos cuantos años después, el portal es un referente en divulgación de la cultura y arqueología del Norte Peninsular. Y no lo digo yo, lo dicen miles y miles de seguidores, entidades relacionadas con el sector a nivel nacional, revistas online especializadas, programas de radio, profesionales..un largo etc del que me siento orgulloso, muy orgulloso. Porque una ilusión puede convertirse en realidad sin medios, sin apoyos institucionales, sin siquiera tiempo para dedicarle. Solo necesité (y necesito) una cosa: A mi familia y a mis amigos. Mucha gente me pregunta que porqué "pluralizo" a la hora de publicar o escribir en Regio Cantabrorum, incluso lo confunden con una empresa. Nada más allá de la realidad. El equipo de este portal lo conformamos el que escribe, mi mujer, mis dos hijos y un enorme abanico de amigos y colaboradores que siempre están dispuestos a echar una mano, siempre. Y entre todos ellos incluyo a todos los investigadores y arqueólogos con los que tengo el increíble privilegio de compartir amistad y en muchas ocasiones excavación. Personas que tuvieron la valentía de tomar el camino que yo dejé pasar a sabiendas de que su mundo era y es "complicado", más aún en los tiempos que corren. ¿Mi modo de agradecérselo?. Intentar difundir y apoyar en la medida de lo posible su magnífico y apasionante trabajo, muchas veces olvidado por parte de las administraciones en su labor divulgativa.

Queda mucho, mucho por hacer en Regio Cantabrorum. Son ya cientos los yacimientos detallados, los proyectos arqueológicos incluidos, los descubrimientos publicados en primicia, las noticias..y los que está por venir. Sigo viviendo en universo de corbatas y grandes multinacionales (al final es lo que soy profesionalmente hablando y, para que engañarnos, me paga las facturas), pero cuando llego a casa todo eso queda atrás. Regreso al tiempo donde me gusta estar, a la Edad del Hierro. ¿Te vienes? :)

Miguel López Cadavieco

CEO en Regio Cantabrorum

 

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  • CHAO SAMARTIN

    Fuera de los límites de Regio Cantabrorum se encuentra el yacimiento de Chao Samartín (Grandas de Salime, Asturias), una de las joyas castreñas por excelencia del norte de la Península. A diferencia de muchos de los castros situados en Cantabria, Chao Martín posee una extraordinaria secuencia estratigráfica que ha permitido su estudio y catalogación del mismo hasta niveles que aquí desgraciadamente tan solo podemos soñar. Es, en definitiva, un icono que queremos resaltar ya no solo por sus características e historia, sino por su musealización y puesta en valor.

    Su existencia como antigua fortificación fue ya reflejada en diccionarios geográficos elaborados durante los siglos XVIII y XIX, aunque no fue reconocido como castro hasta el año 1967 por José Manuel González, quien lo visitó por indicación (y en compañía) de José Lombardia Zarzaín. Habría que esperar hasta el año 1990 para conocer las primeras excavaciones “oficiales” del mismo, concretamente durante la elaboración del inventario arqueológico del concejo. Desde este momento hasta el año 2009 se sucedieron con regularidad diversas campañas de excavación como parte del Plan Arqueológico Director de la Cuenca del Navia. Hasta el año 1994 las excavaciones fueron dirigidas por Elías Carrocera Fernández (Profesor de la Universidad de Oviedo), tomando el mando un año después Ángel Villa Valdés y su equipo de técnicos. Estos últimos serian (y son) los grandes impulsores del yacimiento y de su divulgación.

    El origen del castro de Chao Samartín se remonta a la Edad del Bronce, concretamente en torno al año 800 a.C. Se cree que en este periodo se establecieron sobre la explanada superior sus primeros pobladores, creando un recinto fortificado donde poder asentarse. Ya en la Edad del Hierro el castro sufre una fuerte "remodelación", adoptando las típicas características estructurales de aquella época: fosos, murallas de módulos, cabañas de grandes dimensiones para servicio comunitario, una sauna castreña..incluso talleres metalúrgicos para la transformación de oro, plata y bronce. Son estos aspectos los que denotan la importancia del castro.

    Tras las Guerras Astur-Cántabras, Chao Samartín fue romanizado y convertido en una prospera capital administrativa bajo el control del ejército imperial. Su final fue tan inverosímil como inesperado, ya que fue completamente destruida por un terremoto en el siglo II d.C, quedando totalmente despoblada como civitae hasta tiempos altomedievales, cuando sus ruinas serían reutilizadas como necrópolis en tiempos de la monarquía asturiana.