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Vertiente Norte del yacimiento de El Castrejón. Fotografía: Miguel López Cadavieco

El Castrejón (Naveda, Campoo de Suso) es uno de los enclaves más enigmáticos y a la vez más citados como "castro cántabro" en nuestra región. Todo esto sin conocer en la actualidad presencia de materiales arqueológicos entregados o recuperados que lo puedan adscribir cronológicamente como tal. Digo bien, ya que a nuestros días no ha llegado ninguno..otra cosa bien distinta es que si se hallasen en el pasado y que nada se sepa de ellos como bien veremos. El yacimiento es conocido desde hace décadas, siendo descubierto y estudiado por Jesús Carballo en los años 40 del siglo pasado (Carballo, 1952: 305). Esta atalaya natural es fácilmente diferenciable en la zona, encontrándose a tan solo unos metros del acceso a la localidad de Proaño por el Noreste y de Naveda por el Sur. Posee unos 300 metros de longitud en su eje más largo (Este-Oeste) por 160 metros en inferior (Norte-Sur). Es en estas dos últimas vertientes donde dos grandes cantiles calizos actual como defensa natural, formándose así grandes pendientes que hacen muy complicado su acceso.

Además de las investigaciones realizadas por su descubridor, arqueólogos e investigadores de renombre han realizado diferentes prospecciones y estudios en su lisa cima. Al conocido A. Schulten (1942) le seguirían D. Gallejones y Joaquín Gonzalez Echegaray (1951: 145-150) quienes definirían el sistema defensivo sin realizar excavación alguna con la aportación en la parte noroccidental de Miguel Ángel García Guinea ese mismo año. En los años posteriores nuevamente Echegaray (1966), Bohigas, Marcos (ambos en 1987), Fraile (1990) y Peralta/Muñoz (1997) intentaron vislumbrar algún horizonte con sus prospecciones en El Castrejón..sin resultados concluyentes. En los últimos años (2007-2008), el arqueólogo José Ángel Hierro Gárate lo incluiría en el INVAC - Inventario Arqueológico de Cantabria.

Estamos en definitiva, ante un yacimiento donde las incognitas son mucho más numerosas que las respuestas. Otro de tantos donde el paso del tiempo y la falta de fondos para investigar en nuestra región lo relegarán a una posición que, tal vez, no merezca su milenario pasado.

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

 

Estructuras de El Castrejón

Como bien apuntábamos anteriormente, los cantiles calizos y fuertes pendientes tanto al Norte como al Sur actúan a modo de eficiente defensa natural, dejando una panorámica increíble de las vías de comunión del valle a sus pies. Por el contrario, las vertientes Este y Oeste han sido modificadas para fortalecer la defensa. Al Este la muralla que rodea la cima (unas 7 hectáreas aproximadamente) se reforzó con la construcción de tres terraplenes dispuestos de forma concéntrica en la ladera, tal y como podemos observar en la imagen. Sobre los mismos, compuestos principalmente de tierra y piedras, existen dudas respecto a su posible cronología o atribución, ya que es también licito asignarlos a labores agrícolas mucho más contemporáneas. Al Oeste existen también dos terrazas que parecen tener como cometido la defensa adicional del enclave.

La muralla principal del recinto se compone principalmente de cantos de río, mientras que las estructuras de su interior son las que más dudas suscitan. Se aprecian sobre el terreno varios sectores de forma cuadrangular (soterrados) que pueden indicar la presencia de una posible formación o planificación urbanística. ¿De qué cronología?. Al no haberse practicado intervención arqueológica alguna, no se sabe. Se plantea que puedan pertenecer con toda probabilidad a construcciones de tipo medieval, aunque no se descarta que puedan ser de adscripción romana o tal vez más antigua..desgraciadamente no se sabrá en los años venideros.

Respecto a los materiales encontrados Fraile, en su catálogo de castros cántabros, también cita la presencia de algún fragmento de cerámica a mano..sin saberse nada de el mismo. Esta claro que estamos ante enclave que pudiese tener una relación directa, tanto toponímica como estructuramente, con un asentamiento de la Edad del Hierro, aunque esta afirmación es demasiado generalista. Del mismo, por la falta de documentación y materiales, se puede argumentar que pudiese tratarse de un recinto fortificado perteneciente a la Alta Edad Media…tan solo una futura intervención arqueológica podrá desvelar los secretos de El Castrejón.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del yacimiento de El Castrejón, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • EL PICO JANO

    El yacimiento del Pico Jano (Dobarganes, Vega de Liébana) es, como muchos otros en Cantabria, otro de los enclaves donde son más las interrogantes que las respuestas. Cierto es que hasta hace no mucho tiempo, concretamente hasta 2010, tanto los materiales hallados, como la toponimia, como la cercanía de un castro con restos de incendio y como las estructuras encontradas (nos parecerá poco), hacían pensar que estuviésemos ante el primer barracón romano de la zona de Liébana. Pero nada más lejos de la realidad. En esta pequeña publicación hablaremos un poco de todo ello, clasificándolo en nuestra sección como yacimiento "Sin definir" ya que aun verificándose que finalmente nos encontramos ante un barracón minero contemporáneo, son demasiadas las incógnitas a su alrededor.

    El Pico Jano es un balcón natural que se muestra imponente sobre varios valles de Liébana, elevándose 1446 metros en lo más alto de su cima. Constituye el punto más alto de la Sierra de Collaín, límite natural entre los municipios de Vega de Liébana y Camaleño. Separa además las cabeceras de los ríos Deva y su afluente el Quiviesa. El nombre por el que se le conoce es de gran interés "arqueológico" ya que, como bien sabemos todos, la toponimia para el estudio e interpretación de muchos yacimientos es un punto a favor. Muchos especialistas en la materia, apoyándose en otros tantos ejemplos similares, creen que "Jano" deriva del término latino "fanum" (lugar sagrado o templo al aire libre). Otra de las posibles explicaciones derivadas de su nombre es la evocación del dios bifronte Jano, pudiendo aceptarse como válida ya que este pico se alza dividiendo dos valles diferentes. Varios de los ejemplos citados con anterioridad los tenemos en nuestra región y Asturias, uniéndoles además a todos excepto a uno que albergan estructuras o recintos defensivos de diferente cronología en su cima: El Pico Jano en el tramo alto del Besaya sobre Bárcena de Pie de Concha (tierra de Blendios), Montehano en mitad de las marismas de Santoña, Monte Jano sobre Ruenes, Jana dominando Trescares y por último y nuevamente, Jana sobre Narganes. En nuestro caso, la cima conserva además otro topónimo, el cual tiene mucho que ver con la estructura que alberga: La Casona.

    La primera noticia que hace referencia al Pico Jano se encuentra en un documento original de Arturo Arredondo escrito en el año 1982 y actualmente depositado en los fondos documentales del MUPAC. En este trabajo titulado "La Piedra mágica de La Casona del Pico Jano" Arrendondo relata como Gonzalo Gómez Casares le enseña las edificaciones del Pico Jano, de estructura más parecida a las ruinas de Cartago que a las de Julióbriga. Seria este último (Gómez Casares) quien un año después diese valor arqueológico al yacimiento, ya que recoge varias piezas metálicas durante el arreglo de una de las pistas forestales abiertas en la década de los 70. En ese mismo año, 1983, los materiales son examinados por varios estudiosos de la época (entre los que se encuentra también A. Arredondo). Todos ellos llegan a la conclusión de que dichas piezas se pueden encuadrar dentro de una cronología romana, aunque la falta de información acerca del contexto donde se encontraron les hace dudar y no afirmarlo rotundamente.

    Tendrían que pasar algunas décadas hasta encontrar materiales similares en dos yacimientos icónicos dentro de un contexto similar al citado. En el transcurso de las excavaciones realizadas por Eduardo Peralta en el castro de La Espina del Gallego (Corvera de Toranzo y Anievas) y sobre todo, en el castro de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia) aparecieron estructuras y restos materiales prácticamente idénticos a los encontrados en el Pico Jano. Toponimia, barracones similares a los encontrados y la Espina del Gallego y materiales de carácter militar romano hacían indicar que este enclave seria otro punto más de interés dentro del transcurso de las Guerras Cántabras..nada más lejos de la realidad.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Rafael Bolado del Castillo

  • RECINTO DE SAN ISIDRO

    El recinto fortificado de San Isidro es una de las maravillas arqueológicas de Asturias. Tal vez no sea ni el más extenso ni el más prolífero en cuanto a materiales se refiere, pero su técnica constructiva y su más que posible utilización en la época del auge minero le convierten en un enclave especial. Incluso en nuestros días, las diferentes interpretaciones de su hábitat han dado un giro de 180º desde su uso meramente indígena (un castro como tal) a su más que probable utilización por parte del ejército romano. Es por esto mismo por lo que, siendo puristas, no podemos decir que estamos ante el "castro de San Isidro", dejémoslo en recinto fortificado hasta que futuras intervenciones o análisis nos puedan dar una cronología más exacta.

    Se localiza a unos 700 metros de altitud sobre un cordal que separa los concejos de Pesoz y San Martín de Oscos, muy cerca de la población de Bousoño. Al igual que el cercano Pico da Mina, a escasos 200 metros, fue excavado parcialmente a finales de los años 80 bajo la dirección de Elías Carrocera. En dichas intervenciones y diferentes sondeos del "Plan arqueológico del Navia" aparecieron interesantes materiales tanto cerámicos (siglo I d.C.) como numismáticos (¿Galieno del siglo IV d.C.?) que llevaron a Carrocera a interpretar el yacimiento en un contexto vinculado a la minería de oro en la zona. Incluso se afirmaba que la "importación" de la técnica constructiva de las defensas mediante piedras rocas puntiagudas probaría el origen meseteño de sus habitantes. Pero..¿en qué consiste esta técnica?. Los campos de piedras hincadas o "caballo de Frisia" son un tipo de estructuras defensivas muy típicas de la Protohistoria en Europa que consiste en clavar numerosas piedras con punta para dificultar el acceso de caballos o tropas hacia las murallas de un recinto. De este modo, cualquier guerrero tanto a pie como a caballo podrían lastimarse al intentar rebasarlas, incluso mermaría su movilidad mientras tanto y así se les podría atacar desde lo alto de la muralla. Curiosamente es una técnica defensiva ha sido utilizada durante siglos del mismo modo e incluso evolucionando hasta nuestros días. Por ejemplo, existen obras de finales del siglo XVIII donde se hace referencia directa a "un antiguo fuerte defendido por piedras puntiagudas", incluso las conocidas "X" anticarro (erizos checos) que todos conocemos de la batalla de Normandia son una evolución moderna de este tipo de defensa.

    En el caso del recinto de San Isidro, nos encontramos ante el primer y único ejemplo de estructuras defensivas con piedras hincadas de toda Asturias. En Cantabria tenemos ejemplos de esta tipología aprovechando la orografía natural, ya que podemos observar como los antiguos cántabros aprovecharon los puntiagudos lapiaces que afloraban tanto en el Cincho de Yuso o en el castro de las Lleras (por ejemplo).

    Volviendo a las interpretaciones y estudios, en 2007 el arqueólogo e investigador Ángel Villa Valdés defiende que debido a la cronología de los materiales hallados (siglo I d.C) es posible que nos encontremos ante un contexto militar romano ligado al control visual y explotación de las minas de oro cercanas. No olvidemos que en el vecino pueblo de Arruñada existe un increíble conjunto minero donde se conservan el canal de abastecimiento a la explotación, el depósito y un gran corte abierto en la montaña. Otras hipótesis (Fanjul 2015) apuntan a que nos encontramos ante un enclave perteneciente a la Segunda Edad del Hierro, ya que tanto los materiales como las estructuras defensivas podrían corresponderse perfectamente con dicha cronología. Se vá un poco más allá proponiendo que posiblemente se trate de un traslado o cambio de "ubicación" desde el Pico da Mina a San Isidro a partir de la conquista romana. Unas interpretaciónes que, al igual que el resto, deberán de tenerse en cuenta en futuras intervencionesde ambos recintos.

    Agradecimientos: Ángel Villa Valdés / Alfonso Fanjul. Fotografías: Castros de Asturias
    Bibliografía: CARROCERA FERNÁNDEZ, E. (1989): “El castro de San Isidro. Informe de las excavaciones arqueológicas 1986”. Excavaciones Arqueológicas en Asturias, 1, 1983-1986, 1989: 157-161.
    FANJUL PERAZA, A. (2015): "Social myths and landscape realities of the Asturian Iron Age Hill forts".
    VILLA VALDÉS, A. (2007c): "El Chao Samartín (Grandas de Salime, Asturias) y el paisaje fortificado en la Asturias protohistórica". Paisajes fortificados de la Edad del Hierro. Las murallas protohistóricas de la Meseta y la vertiente atlántica en su contexto europeo. Biblioteca Arqueológica Hispana, 28. Madrid: 191-212.