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Liébana desde Morra Lechugales. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

Comienzo las trazas maestras de un estudio largo y profundo que de forma esporádica llevo realizando los últimos 35 años. Sus fundamentos parten de la siguiente averiguación. Pienso que en nuestra toponímia pueden rastrearse tres capas lingüísticas y diversas influencias de otras lenguas, especialmente, en los nombres de los pueblos.

La capa más antigua se corresponde con aquellos asociados a las zonas con megalitismo, normalmente, situados a mayor altitud y en ladera sur: Bejes, Cabañes, Pendes, Argüébanes, Brez, Llaves, Pembes, Ilces, Dobarganes, Dobares, Bores, Maredes, Ledantes, Dobres, Tudes, Lerones, Torices cuyos nombres acaban en la partícula –ES o en -S. La siguiente capa la constituyen los cercanos a estos pero mas alejados del núcleo megalítico y mas en el entorno de asentamientos castreños y, a veces, en vertientes mas umbrías. Sirvan de ejemplo: Castro, Colio, Armaño, Turieno, Sebrango, Pido, Camaleño, Varó, Valmeo, Campollo, Toranzo, Vejo, Barrio, Pollayo, Valcayo, Cucayo, Bárago, Soberao, Tollo, Ubriezo, Vendejo, Avellanedo, Valdeprao, Lameo, Buyezo, Perrozo, Luriezo, Cahecho etc que acaban en –O. Finalizan los de fondo de valle representados por: Lebeña, Tama, Frama, Congarna, Bodia, Barcena, Luarna (Mogrovejo), Cosgaya, Espinama, Vada, La Vega, Naroba, Frama, Piasca, Lomeña, Basieda, Caloca, Cueva, Barreda y Bedoya. Con tema en –A.

Mi teoría es que los pueblos tienden a agruparse conforme a este patrón y cuando se componen de varios barrios lo normal es que adopten cada barrio formas distintas:(Ilces, Pido, Espinama) serían el ejemplo prototípico. Vejo con: Dobares, Valcayo, Ongayo, El Arroyo, La Vega cumple, con la particularidad de tres temas en –O. La Vega con: Señas, Valcayo y La Vega y Tudes, Tollo y Porcieda lo clavan . Lerones, Obargo y Barreda y Los Cos, Ubriezo y Piasca también serían representativos. Cuando las condiciones topográficas lo permiten, los temas en –A suelen ser el núcleo mas importante si existen. Ejemplo: Espinama, Cosgaya, Luarna, Vada, La Vega, Frama, Tama, Lebeña, Caloca etc.

Hay excepciones dependientes de otras influencias (casi siempre latinas) y de que no estamos ante un proceso matemático. Los desajustes son mayores en el fondo de los valles dónde el poblamiento es mas reciente y se salta las pautas normales.El análisis lingüístico, geográfico y económico conduce a ordenarlos del siguiente modo. Los del primer tipo (tema en –ES, S) representan un sustrato indoeuropeo de tipo ilírico. Ejemplos representativos. Bores, Dobres etc, se corresponden con el Neolítico-Calcolítico y tendría un carácter eminentemente pastoril. El segundo tipo (tema en –O) derivaría, mayormente, de un sustrato céltico llegado en el Bronce aunque hay muchos latinos. Y el tercer grupo (tema en –A, -AS) procedería de un sustrato ligur representado por Espinama (SPINA ciudad etrusca). Piasca (BIASCA en Liguria, BIDESKA en Euskera = camino) Vega ( euskera IBAI = río, valle) existe en sardo. Vada (ligur) etc. Penetrarían con la iberización (Edad del Hierro y Edad Media) y sería dominante en la Liébana agrícola. Se da la circunstancia de que este esquema viene a coincidir con los estudios antropológicos de Pedro Gómez para Picos de Europa y aledaños, dónde señala una base racial dinárica (ilirios) a la que se superpone otra alpina (ligures) y mezclados con ellas elementos mediterráneos y germánicos.Hay excepciones como los pueblos terminados en –EZO (derivado del sufijo germánico –RICUS) tal que: (Buyezo, Perrozo, Aniezo, Ubriezo, Cabariezo, Aliezo) que proceden de antropónimos, como intuyó el articulista de LA VOZ DE LIÉBANA cuando se refería al moro ALÍ-EZO en plan de cachondeo. Su concentración en el ayuntamiento de Cabezón reflejan una repoblación medieval de origen galaico.

Autor: Gonzalo Gómez Casares

 

Liébana desde Morra Lechugales. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

Pasamos ahora a un somero análisis de algunos irregulares:

1) CONGARNA y BODIA Solo parecen explicables por estar en el entorno del monte VIORNA y del monasterio de Santo Toribio. Caso similar es el de PORCIEDA lo que les otorga mas relevancia de la debida. Ambos topónimos son prelatinos y parecen ligures. El cercano Mieses es de origen latino.

2) Otro grupo es el de BASI-EDA, YE-BAS, PIAS-CA, que tiene mas –A de las lógicas. También hay importante monasterio, y comparten el radical BAS- que pudiera significar camino. El euskera. BASO= bosque parece mas propio para BASIEDA y YEBAS. BASUSALDE (prados en Tanarrio) se explicaría por el euskera BASO y ZALDI = caballo. PIASCA se parece mucho a BIESCA (bosque pequeño en asturiano) o VIESGA (ladera pendiente en Cantabria) pero se fundan en semánticas puntuales y carentes de significado abstracto generalizable.

3) En el entorno de los pueblos grupo –A nos encontramos con abundante toponimia de tipo ibero-vasco. Sirva de ejemplo los siguientes:

GOROSAL de euskera GOROSTI = acebo en Caloca

URIERO, ZABALIEGA y SIERRA CAIZ que resuenan a euskera en Enterrías

LUSIA en Tama y LUSEA = ventoso en euskera

OSINA y ARTEU en la Hermida de OSIN = fosa y ARTE = encina en euskera

NAVA = llanura, valle en Euskera. Ibérica y Alpina según Corominas.

4) LEBEÑA y COBEÑA comparten el radical –BEÑA que encontramos, además, en el cercano PICO SO-LI-BEÑO y quizás en VIÑÓN. Parecen relacionables con BEIN = peña en escocés y BINIA = colina. Gaelico BEINN = montaña. Serían, pues, célticos de origen ligur.

5) SALARZÓN. Está claramente relacionado con el próximo ARCEDÓN y con el mas lejanoARCEU (Cosgaya-Pembes). Según Martino es una raíz latina que significa fortaleza. Seguramente, está relacionado con Cildá y con un sistema romano de protección de los caminos y paso de puertos como indica el castillo del Molín de los Moros. Para Corminas: ARZÓN deriva del término latino ARCUS.

6) BESOY. Lo único parecido que encuentro es el asturiano AVESEU, BESEU = lugar sombrío derivado del lat. versus = opuesto. Discrepo de esto porque cuando un nombre no se repite es que su origen no depende de un elemento generalizable, si no, de uno muy concreto. Aquí debe ser la utilización de un genitivo en –I poco frecuente. BESOS = tribu de Tracia pudiera estar emparentada con el término.

7) Los pueblos tienen una toponimia interna y otra circundante. Solo señalar el topónimo que aparece en el centro de los siguientes: EL CANTU (Dobarganes), EL CANTIL (Enterrías) y EL CANTÓN (Potes). En diccionario de LÉXICO CÁNTABRO vemos CANTÓN = Reunión. Es palabra importante de origen ligur y que pudiera ser la base de la palabra CANTABRIA.

8) Existe la posibilidad de que las terminaciones analizadas: -ES, -O, -OS, -ON, -OY, -A y –AS, fueran casos de una misma lengua celtibérica pero los argumentos mostrados reflejan que, aunque fuera sí, esconden significados mas profundos.

Macizo oriental desde Tolibes. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

En mi opinión hay una toponímia de origen clásico que pudiera tener su origen, tanto en la cultura ibérica como en la presencia de la LEGIO IV MACEDÓNICA por estas tierras después de la conquista de Augusto. Uno de ellos es el topónimo LIÉBANA que en base a lo dicho debería ser ligur. He localizado un monte LEVANNA en los Alpes Graios en ese territorio. No obstante esto se parece mas a LEBEÑA. Y un LIBENICE (región de Bohemia) pero la mejor pista es la ciudad etrusca de LAVINUM = ALBA LONGA para los latinos, lo que la relaciona con los abundantes ALBA-O de la Cordillera y con el significado de blanco. LAVINIA es en la mitología la madre de LATINO.

Voy a examinar una serie de pistas procedentes del habla dialectal: JÉBENE = Hierba de los cantores (Sisymbrium officinale) en Cantabria. XÉBANA en asturiano debe ser la misma planta. El nombre le puede provenir de su uso para limpiar la voz.

LLÁBANA, TSÁNABA = Laja, piedra para lavar, pizarras de tejados en astur-leonés, LLÁNEBA, roca lisa en Cantabria. CIÉBANA sierra de peñas (seguramente LLÁBANAS) en Asturias. Vemos que estas palabras sugieren una semántica común de lavar, limpio, blanco. Con ellas podemos explicar LIÉDENA (pueblo de Navarra bajo rocas calizas) y LOS YÉBENES (pueblo de Toledo en yesares) y entroncar LIÉBANA con el blanco LÍBANO, país con el que tanto se la ha relacionado.

PICOS DE EUROPA

Europa era una mujer legendaria, hija de Agenor rey de Tiro (Líbano) y Telefassa. Además, pariente de Libia; destacando por su blancura refulgente. Herodoto dice que fue raptada por los minoicos y llevada a Creta y de allí pasó al continente a través de los Licios. Eso es un resumen sumarísimo de la leyenda, que de forma extrañísima parece relacionar LIBANO, LIÉBANA y LOS PICOS DE EUROPA. Lo cierto es que en el idioma macedonio ROPA = montaña y eso nos vuelve hacia la influencia de la mencionada legión.

El topónimo parece ser renacentista pues ni la Crónica de Alfonso III ni la mas antigua referencia que conozco de la zona comentan algo al respecto. Documento de la Catedral de Oviedo: TESTAMENTO VELASQUITAE REGINE UXORIS BEREMUNDI REGIS. ANNO 1006:

Ego Velasquita Regina hoc testamentum Ovetense Ecclesiae Sancti Salvatoris, y Domino Pontio ejusdem Sedis Archiiepiscopo pro remedio animae meae ….. In Salas etiam damus Monasterium Sancti Martini per suos terminos, per terminum de Silva Lutosa, y per terminum de Santa Maria de Sameo, y per penam de Andaro, y per Castrum de Cellorico, y per illas collatas de Cermonio, y per terminum de Barava, y adfiget se ubi prius diximus, cum deganies, y omnibus bonis, y adjacentius suis.

Parece que la cita de Ándara depende de que abarcaban todo el oriente del reino asturiano hasta el Deva, límite que, asimismo, refleja un documento de Cervatos de la misma época.

POTES

Otro nombre ampliamente discutido que Ias (LUZ DE LIÉBANA Nº 363) derivó en base a los estudios de Eutimio Martino, y partiendo del medieval Pautes, de un radical indoeuropeo para agua. Seguramente es correcto pero, visto lo visto, pienso que proviene directamente de POTAMIOS = río en griego.

Con esto finalizo esta primera aportación al estudio toponímico de la comarca.

DESTACADOS

  • CASTRO DE SEBRANGO

    El castro de Sebrango (Camaleño, Cantabria) se ubica sobre una plataforma que forma parte del cordal situado entre los pueblos de Mogrovejo y Sebrango, localidad que le da nombre. La cumbre más alta de la sierra en la que se encuentra pertenece a la vertiente lebaniega del Macizo Central, y se prolonga por los puertos de Áliva. Se cree que el recinto fortificado pudo actuar como punto de control en dicho paso. Muy próximo a él existe un rellano conocido bajo el topónimo "Llan de La Peña", que hace referencia a una superficie aterrazada cercana que nada tiene que ver con el yacimiento que nos ocupa ni con el vecino castro de mismo nombre.

    Fue descubierto y puesto en valor por Gonzalo Gomez de Casares a principios de la década de los 90, citándose muy brevemente en publicaciones anteriores bajo el nombre de Llan de la Peña y más recientemente en el libro "Castros y Castra en Cantabria" editado por ACANTO, en el cual ya aparece bajo el nombre actual). Cabe destacar una cita de Eutimio Martino relativa a un "Castillo de Vuodo" en uso en el siglo XIII d.C., tal vez atribuible al entorno cercano del castro, si bien es cierto que no hay ningún tipo de información arqueología que así lo atestigüe. Se cree más bien que hace referencia a algún tipo de estructura en la "vecina" Peña Oviedo.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO DE LERONES

    Entre los arboles de una inmensa plantación forestal, a cerca de 1.000 metros de altitud, se encuentra otro de los ejemplos del abandono que sufren muchos de nuestros yacimientos por los que tanto nos gusta rasgarnos las vestiduras y así hablar de los antiguos cántabros y nuestra heredada valentía: El castro de Lerones (Cabezón de Liébana, Cantabria). Se encuentra situado sobre la localidad que le da nombre, concretamente sobre una elevación del cordal que desciende de la Sierra de Peña Porrera. Esta atalaya natural domina gran parte del valle de Pesaguero, por lo que se creé que pudo tener un papel clave a la hora de controlar la entrada en Liébana desde el valle de Polaciones o incluso desde la meseta a través de Piedrasluengas.

    El recinto fue descubierto a finales del siglo pasado, concretamente en el año 1991, por Gonzalo Gómez de Casares, quien acompañado por Angel Ocejo, Raúl Molleda y Manuel Bahillo identificó las estructuras correspondientes. Posteriormente sería citado como castro por arqueólogos de renombre como Eduardo Peralta Labrador y Enrique Muñoz, aunque siempre de un modo simplificado debido a que no existen investigaciones ni estudios sobre el mismo. En los últimos años, el castro de Lerones ha pasado a formar parte del INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria).

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTELLUM DE VISTRIO

    El campamento romano o castellum de Vistrió (Pesaguero, Cantabria) es, sin lugar a dudas, uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de los últimos años en nuestra región. En cualquier otro contexto geográfico, incluso cronológico, estaríamos hablando igualmente de un enclave con un inmenso potencial para el conocimiento de las estructuras campamentales romanas. Pero teniendo en cuenta tanto su ubicación y características, como su posible adscripción cronológica podemos decir que estamos ante uno de los campamentos romanos de campaña situados a mayor altitud de Cantabria (el establecimiento militar romano más alto de la Península sería la turris del Robadorio, no muy lejos de allí), en un escenario de alta montaña y controlando uno de los accesos naturales al valle de Liébana desde el Sur (y a una de las zonas más elevadas del extremo oriental de la Cordillera Cantábrica).

    Es en este punto donde, más que sugestionados y absorbidos por los ecos guerrero-legendarios de la resistencia cántabra frente a las legiones, llegamos a plantearnos…¿Y si estuviésemos más cerca del Monte Vindio, uno de los últimos baluartes de los antiguos cántabros en la guerra de 26-25 a. C.?. Cierto es que esta pregunta no tiene aún demasiado apoyo científico basado en hallazgos reales, pero la interpretación de las fuentes clásicas (más acertada o no), cierta toponimia y otros posibles restos aún por estudiar aunque ya localizados apuntan a que este antiguo lugar de refugio indígena, sobre el cual se dice que los cántabros allí retirados se jactaban de que antes subirían las aguas del Oceano que las legiones romanas, pudo estar en el entorno montañoso que nos ocupa. Resulta tentador sumarnos a esa hipótesis y asumir que quizá este campamento pudo tener algo que ver con el asedio al legendario monte, aunque en ese sentido casi todo esté aún por demostrar.

    En cuanto a Liébana, desde principios del presente siglo algunos investigadores, entre los que destaca Gonzalo Gómez Casares, han hallados varios yacimientos fortificados relacionados con la Edad del Bronce-Hierro en la comarca. Curiosamente, y a diferencia de otros grandes oppida al Sur de Cantabria, Burgos y Palencia, estos no presentaban signos de asedio evidente, como si la comunidad indígena del gran valle hubiese vivido en relativa tranquilidad. Esto, unido a la casi nula presencia de campamentos o estructuras defensivas de tipología romana (Robadorio) en el entorno, desligaba el nexo entre estos asentamientos y las Guerras Cántabras. Pero ahora, ante este hallazgo, surgen las preguntas: ¿Por qué tenemos una estructura campamental romana justo en el Collado del Vistrió? ¿Qué se pretendía controlar o asediar? ¿Cuántos legionarios albergaría y para qué? ¿Estamos más cerca de…?. Demasiadas cuestiones que esperan respuesta.

    Volviendo al yacimiento en sí, fue descubierto por José Ángel Hierro Gárate en el año 2012 gracias a la fotografía aérea e imágenes satélite de la zona. Tras dar parte al Servicio de Patrimonio, en Septiembre de ese mismo año visitó el lugar con Gustavo Sanz Palomera, arqueólogo del Gobierno de Cantabria, y Pepe Diego Estébanez, comprobando in situ la existencia de una estructura defensiva de cronología indeterminada aunque sin duda antigua. Tras plantear por primera vez su posible carácter campamental romano en una nota del artículo "Las Guerras Cántabras" del libro editado por ADIC Cántabros. Origen de un pueblo, su definitiva identificación como tal llegó el año pasado, cuando el propio José Ángel Hierro Gárate, Enrique Gutiérrez Cuenca y Rafael Bolado del Castillo descubrieron, gracias a la revisión de fotografías aéreas antiguas, la existencia de una puerta en clavícula en la zona superior. Fue presentado en "sociedad" dentro del I Encuentro Arqueológico Las Guerras-Ástur-Cántabras celebrado en Gijón (Octubre de 2014), donde esos tres autores dieron a conocer una serie de nuevos hallazgos posiblemente relacionados con las Guerras Cántabras en las ponencia "Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (1): hacia el corazón de Cantabria" y "Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (2): ¿Más cerca del Mons Vindius?". Como podemos comprobar, estamos ante un hallazgo "recién salido del horno" y todo lo que venga a partir de este 2015 responderá muchas de las cuestiones planteadas anteriormente. Esperemos que no sea otro de los yacimientos que queden en el olvido administrativo, ya que tal vez estemos a las puertas de aclarar un poco más sobre una época apasionante en Regio Cantabrorum

    Bibliografía y agradecimientos: José Ángel Hierro Gárate

  • ESTELA DE LURIEZO

    Uno de los hallazgos materiales más espectaculares de la comarca de Liébana es la conocida como estela de Luriezo. Cierto es que, en los últimos años, el descubrimiento de diferentes castros (Lerones, Llan de la Peña, Los Cantones, etc) e incluso estructuras campamentales romanas como el recientemente conocido castellum de Vistrió (que a buen seguro dará mucho que hablar), nos acercan a un poblamiento protohistórico cada vez más extenso en la zona. Incluso nos lleva a pensar que tal vez estemos más cerca del milenario Mons Vindius..pero hasta entonces las evidencias materiales (que no estructurales) son escasas, lo que hacen de esta estela discoidea un elemento único.

    La estela fue dada a conocer por el historiador y epigrafista don Eduardo Jusué (1846-1922), quien a principios del siglo XX escribiría lo siguiente en el Boletín de la Real Academia de la Historia (1905):

    "En el pueblo de Luriezo, situado en Liébana, provincia de Santander, a unos 9 km. hacia el SE. de la villa de Potes, existe una lápida, de la cual me dio noticia el cura párroco D. Juan de la Madriz (q. e. p. d.). Procuré adquirir una copia de la inscripción antes de decidirme a emprender la subida por ásperos caminos a la falda de Peña Sagra donde apareció la lápida. Aunque algo confusa la copia, me convencí al leerla de que no era la lápida, como se creía, una losa sepulcral de algún monje o abad, sino un monumento romano, bien extraño.."

    Bibliografía: "Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo 47 (1905), pp. 304-308"
    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo.

  • CASTRO DE LA CORONA

    El castro de La Corona es uno de los últimos recintos prerromanos descubiertos y publicados en la comarca lebaniega. Su ubicación no parece una mera casualidad, ya que se encuentra situado en un cueto de cima bastante uniforme y llana que domina el estratégico paso entre Sierras Albas y Collau Aruz, vía principal de acceso desde la Meseta. Respeto a su nombre cabe destacar que varía dependiendo del municipio donde nos encontremos, teniendo en cuenta que se encuentra en la divisoria de Vega de Liébana y Pesaguero donde se conoce como "Cueto Moro". Se encuentra a unos 1.300 metros de altitud, entre los collado del Salce por el Norte y la Varga por el Sur. Un poco más alejado (sobre el castro) se encuentra el conocido paso de Cabriles, lugar en el que se hallaron restos prehistóricos y que nos da a entender que estamos ante una localización que tuvo presencia humana desde tiempos inmemoriales.

    Fue descubierto por Gonzalo Gómez Casares hace muy pocos años, en 2010, publicándose por primera vez en "Castros y Castra en Cantabria. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del hierro a las guerras con Roma (ACANTO)". Curiosamente su hallazgo se produjo siguiendo la hipótesis de que por cada necrópolis megalítica de los cordales lebaniegos y su correspondiente "área de pasto" debería existir un poblamiento o castro. En otros casos conocidos como el de la Cueva de El Puyo (Miera, Cantabria), una de las necrópolis de la II Edad del Hierro más importantes del norte Peninsular, se intentó encontrar un recinto castreño sin éxito..pero aquí hubo suerte. En base la existencia de túmulos megalíticos en Campunuera (dentro del cordal del Pico Jaru) y la gran extensión de pastos en la zona, se pudo encontrar este yacimiento.

    Este es otro claro ejemplo de que, lejos de la creencia (avalada por los muchos hallazgos y yacimientos de la zona, eso sí) que sitúa casi en exclusiva la actividad de los antiguos cántabros en zonas más próximas a Campoo y la cuenca del Besaya, existen otros territorios como el lebaniego que sorprende cada vez más por ser un foco de nuevos hallazgos. Estamos ante una comunidad protohistórica que poco a poco va saliendo a la luz y de la que no solamente somos conscientes en nuestros días, ya que el descubrimiento de nuevos campamentos romanos en la zona hace pensar que el Imperio también era consciente de esta prolífera actividad.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares

  • EL PICO JANO

    El yacimiento del Pico Jano (Dobarganes, Vega de Liébana) es, como muchos otros en Cantabria, otro de los enclaves donde son más las interrogantes que las respuestas. Cierto es que hasta hace no mucho tiempo, concretamente hasta 2010, tanto los materiales hallados, como la toponimia, como la cercanía de un castro con restos de incendio y como las estructuras encontradas (nos parecerá poco), hacían pensar que estuviésemos ante el primer barracón romano de la zona de Liébana. Pero nada más lejos de la realidad. En esta pequeña publicación hablaremos un poco de todo ello, clasificándolo en nuestra sección como yacimiento "Sin definir" ya que aun verificándose que finalmente nos encontramos ante un barracón minero contemporáneo, son demasiadas las incógnitas a su alrededor.

    El Pico Jano es un balcón natural que se muestra imponente sobre varios valles de Liébana, elevándose 1446 metros en lo más alto de su cima. Constituye el punto más alto de la Sierra de Collaín, límite natural entre los municipios de Vega de Liébana y Camaleño. Separa además las cabeceras de los ríos Deva y su afluente el Quiviesa. El nombre por el que se le conoce es de gran interés "arqueológico" ya que, como bien sabemos todos, la toponimia para el estudio e interpretación de muchos yacimientos es un punto a favor. Muchos especialistas en la materia, apoyándose en otros tantos ejemplos similares, creen que "Jano" deriva del término latino "fanum" (lugar sagrado o templo al aire libre). Otra de las posibles explicaciones derivadas de su nombre es la evocación del dios bifronte Jano, pudiendo aceptarse como válida ya que este pico se alza dividiendo dos valles diferentes. Varios de los ejemplos citados con anterioridad los tenemos en nuestra región y Asturias, uniéndoles además a todos excepto a uno que albergan estructuras o recintos defensivos de diferente cronología en su cima: El Pico Jano en el tramo alto del Besaya sobre Bárcena de Pie de Concha (tierra de Blendios), Montehano en mitad de las marismas de Santoña, Monte Jano sobre Ruenes, Jana dominando Trescares y por último y nuevamente, Jana sobre Narganes. En nuestro caso, la cima conserva además otro topónimo, el cual tiene mucho que ver con la estructura que alberga: La Casona.

    La primera noticia que hace referencia al Pico Jano se encuentra en un documento original de Arturo Arredondo escrito en el año 1982 y actualmente depositado en los fondos documentales del MUPAC. En este trabajo titulado "La Piedra mágica de La Casona del Pico Jano" Arrendondo relata como Gonzalo Gómez Casares le enseña las edificaciones del Pico Jano, de estructura más parecida a las ruinas de Cartago que a las de Julióbriga. Seria este último (Gómez Casares) quien un año después diese valor arqueológico al yacimiento, ya que recoge varias piezas metálicas durante el arreglo de una de las pistas forestales abiertas en la década de los 70. En ese mismo año, 1983, los materiales son examinados por varios estudiosos de la época (entre los que se encuentra también A. Arredondo). Todos ellos llegan a la conclusión de que dichas piezas se pueden encuadrar dentro de una cronología romana, aunque la falta de información acerca del contexto donde se encontraron les hace dudar y no afirmarlo rotundamente.

    Tendrían que pasar algunas décadas hasta encontrar materiales similares en dos yacimientos icónicos dentro de un contexto similar al citado. En el transcurso de las excavaciones realizadas por Eduardo Peralta en el castro de La Espina del Gallego (Corvera de Toranzo y Anievas) y sobre todo, en el castro de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia) aparecieron estructuras y restos materiales prácticamente idénticos a los encontrados en el Pico Jano. Toponimia, barracones similares a los encontrados y la Espina del Gallego y materiales de carácter militar romano hacían indicar que este enclave seria otro punto más de interés dentro del transcurso de las Guerras Cántabras..nada más lejos de la realidad.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Rafael Bolado del Castillo