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Liébana desde Morra Lechugales. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

Comienzo las trazas maestras de un estudio largo y profundo que de forma esporádica llevo realizando los últimos 35 años. Sus fundamentos parten de la siguiente averiguación. Pienso que en nuestra toponímia pueden rastrearse tres capas lingüísticas y diversas influencias de otras lenguas, especialmente, en los nombres de los pueblos.

La capa más antigua se corresponde con aquellos asociados a las zonas con megalitismo, normalmente, situados a mayor altitud y en ladera sur: Bejes, Cabañes, Pendes, Argüébanes, Brez, Llaves, Pembes, Ilces, Dobarganes, Dobares, Bores, Maredes, Ledantes, Dobres, Tudes, Lerones, Torices cuyos nombres acaban en la partícula –ES o en -S. La siguiente capa la constituyen los cercanos a estos pero mas alejados del núcleo megalítico y mas en el entorno de asentamientos castreños y, a veces, en vertientes mas umbrías. Sirvan de ejemplo: Castro, Colio, Armaño, Turieno, Sebrango, Pido, Camaleño, Varó, Valmeo, Campollo, Toranzo, Vejo, Barrio, Pollayo, Valcayo, Cucayo, Bárago, Soberao, Tollo, Ubriezo, Vendejo, Avellanedo, Valdeprao, Lameo, Buyezo, Perrozo, Luriezo, Cahecho etc que acaban en –O. Finalizan los de fondo de valle representados por: Lebeña, Tama, Frama, Congarna, Bodia, Barcena, Luarna (Mogrovejo), Cosgaya, Espinama, Vada, La Vega, Naroba, Frama, Piasca, Lomeña, Basieda, Caloca, Cueva, Barreda y Bedoya. Con tema en –A.

Mi teoría es que los pueblos tienden a agruparse conforme a este patrón y cuando se componen de varios barrios lo normal es que adopten cada barrio formas distintas:(Ilces, Pido, Espinama) serían el ejemplo prototípico. Vejo con: Dobares, Valcayo, Ongayo, El Arroyo, La Vega cumple, con la particularidad de tres temas en –O. La Vega con: Señas, Valcayo y La Vega y Tudes, Tollo y Porcieda lo clavan . Lerones, Obargo y Barreda y Los Cos, Ubriezo y Piasca también serían representativos. Cuando las condiciones topográficas lo permiten, los temas en –A suelen ser el núcleo mas importante si existen. Ejemplo: Espinama, Cosgaya, Luarna, Vada, La Vega, Frama, Tama, Lebeña, Caloca etc.

Hay excepciones dependientes de otras influencias (casi siempre latinas) y de que no estamos ante un proceso matemático. Los desajustes son mayores en el fondo de los valles dónde el poblamiento es mas reciente y se salta las pautas normales.El análisis lingüístico, geográfico y económico conduce a ordenarlos del siguiente modo. Los del primer tipo (tema en –ES, S) representan un sustrato indoeuropeo de tipo ilírico. Ejemplos representativos. Bores, Dobres etc, se corresponden con el Neolítico-Calcolítico y tendría un carácter eminentemente pastoril. El segundo tipo (tema en –O) derivaría, mayormente, de un sustrato céltico llegado en el Bronce aunque hay muchos latinos. Y el tercer grupo (tema en –A, -AS) procedería de un sustrato ligur representado por Espinama (SPINA ciudad etrusca). Piasca (BIASCA en Liguria, BIDESKA en Euskera = camino) Vega ( euskera IBAI = río, valle) existe en sardo. Vada (ligur) etc. Penetrarían con la iberización (Edad del Hierro y Edad Media) y sería dominante en la Liébana agrícola. Se da la circunstancia de que este esquema viene a coincidir con los estudios antropológicos de Pedro Gómez para Picos de Europa y aledaños, dónde señala una base racial dinárica (ilirios) a la que se superpone otra alpina (ligures) y mezclados con ellas elementos mediterráneos y germánicos.Hay excepciones como los pueblos terminados en –EZO (derivado del sufijo germánico –RICUS) tal que: (Buyezo, Perrozo, Aniezo, Ubriezo, Cabariezo, Aliezo) que proceden de antropónimos, como intuyó el articulista de LA VOZ DE LIÉBANA cuando se refería al moro ALÍ-EZO en plan de cachondeo. Su concentración en el ayuntamiento de Cabezón reflejan una repoblación medieval de origen galaico.

Autor: Gonzalo Gómez Casares

 

Liébana desde Morra Lechugales. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

Pasamos ahora a un somero análisis de algunos irregulares:

1) CONGARNA y BODIA Solo parecen explicables por estar en el entorno del monte VIORNA y del monasterio de Santo Toribio. Caso similar es el de PORCIEDA lo que les otorga mas relevancia de la debida. Ambos topónimos son prelatinos y parecen ligures. El cercano Mieses es de origen latino.

2) Otro grupo es el de BASI-EDA, YE-BAS, PIAS-CA, que tiene mas –A de las lógicas. También hay importante monasterio, y comparten el radical BAS- que pudiera significar camino. El euskera. BASO= bosque parece mas propio para BASIEDA y YEBAS. BASUSALDE (prados en Tanarrio) se explicaría por el euskera BASO y ZALDI = caballo. PIASCA se parece mucho a BIESCA (bosque pequeño en asturiano) o VIESGA (ladera pendiente en Cantabria) pero se fundan en semánticas puntuales y carentes de significado abstracto generalizable.

3) En el entorno de los pueblos grupo –A nos encontramos con abundante toponimia de tipo ibero-vasco. Sirva de ejemplo los siguientes:

GOROSAL de euskera GOROSTI = acebo en Caloca

URIERO, ZABALIEGA y SIERRA CAIZ que resuenan a euskera en Enterrías

LUSIA en Tama y LUSEA = ventoso en euskera

OSINA y ARTEU en la Hermida de OSIN = fosa y ARTE = encina en euskera

NAVA = llanura, valle en Euskera. Ibérica y Alpina según Corominas.

4) LEBEÑA y COBEÑA comparten el radical –BEÑA que encontramos, además, en el cercano PICO SO-LI-BEÑO y quizás en VIÑÓN. Parecen relacionables con BEIN = peña en escocés y BINIA = colina. Gaelico BEINN = montaña. Serían, pues, célticos de origen ligur.

5) SALARZÓN. Está claramente relacionado con el próximo ARCEDÓN y con el mas lejanoARCEU (Cosgaya-Pembes). Según Martino es una raíz latina que significa fortaleza. Seguramente, está relacionado con Cildá y con un sistema romano de protección de los caminos y paso de puertos como indica el castillo del Molín de los Moros. Para Corminas: ARZÓN deriva del término latino ARCUS.

6) BESOY. Lo único parecido que encuentro es el asturiano AVESEU, BESEU = lugar sombrío derivado del lat. versus = opuesto. Discrepo de esto porque cuando un nombre no se repite es que su origen no depende de un elemento generalizable, si no, de uno muy concreto. Aquí debe ser la utilización de un genitivo en –I poco frecuente. BESOS = tribu de Tracia pudiera estar emparentada con el término.

7) Los pueblos tienen una toponimia interna y otra circundante. Solo señalar el topónimo que aparece en el centro de los siguientes: EL CANTU (Dobarganes), EL CANTIL (Enterrías) y EL CANTÓN (Potes). En diccionario de LÉXICO CÁNTABRO vemos CANTÓN = Reunión. Es palabra importante de origen ligur y que pudiera ser la base de la palabra CANTABRIA.

8) Existe la posibilidad de que las terminaciones analizadas: -ES, -O, -OS, -ON, -OY, -A y –AS, fueran casos de una misma lengua celtibérica pero los argumentos mostrados reflejan que, aunque fuera sí, esconden significados mas profundos.

Macizo oriental desde Tolibes. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

En mi opinión hay una toponímia de origen clásico que pudiera tener su origen, tanto en la cultura ibérica como en la presencia de la LEGIO IV MACEDÓNICA por estas tierras después de la conquista de Augusto. Uno de ellos es el topónimo LIÉBANA que en base a lo dicho debería ser ligur. He localizado un monte LEVANNA en los Alpes Graios en ese territorio. No obstante esto se parece mas a LEBEÑA. Y un LIBENICE (región de Bohemia) pero la mejor pista es la ciudad etrusca de LAVINUM = ALBA LONGA para los latinos, lo que la relaciona con los abundantes ALBA-O de la Cordillera y con el significado de blanco. LAVINIA es en la mitología la madre de LATINO.

Voy a examinar una serie de pistas procedentes del habla dialectal: JÉBENE = Hierba de los cantores (Sisymbrium officinale) en Cantabria. XÉBANA en asturiano debe ser la misma planta. El nombre le puede provenir de su uso para limpiar la voz.

LLÁBANA, TSÁNABA = Laja, piedra para lavar, pizarras de tejados en astur-leonés, LLÁNEBA, roca lisa en Cantabria. CIÉBANA sierra de peñas (seguramente LLÁBANAS) en Asturias. Vemos que estas palabras sugieren una semántica común de lavar, limpio, blanco. Con ellas podemos explicar LIÉDENA (pueblo de Navarra bajo rocas calizas) y LOS YÉBENES (pueblo de Toledo en yesares) y entroncar LIÉBANA con el blanco LÍBANO, país con el que tanto se la ha relacionado.

PICOS DE EUROPA

Europa era una mujer legendaria, hija de Agenor rey de Tiro (Líbano) y Telefassa. Además, pariente de Libia; destacando por su blancura refulgente. Herodoto dice que fue raptada por los minoicos y llevada a Creta y de allí pasó al continente a través de los Licios. Eso es un resumen sumarísimo de la leyenda, que de forma extrañísima parece relacionar LIBANO, LIÉBANA y LOS PICOS DE EUROPA. Lo cierto es que en el idioma macedonio ROPA = montaña y eso nos vuelve hacia la influencia de la mencionada legión.

El topónimo parece ser renacentista pues ni la Crónica de Alfonso III ni la mas antigua referencia que conozco de la zona comentan algo al respecto. Documento de la Catedral de Oviedo: TESTAMENTO VELASQUITAE REGINE UXORIS BEREMUNDI REGIS. ANNO 1006:

Ego Velasquita Regina hoc testamentum Ovetense Ecclesiae Sancti Salvatoris, y Domino Pontio ejusdem Sedis Archiiepiscopo pro remedio animae meae ….. In Salas etiam damus Monasterium Sancti Martini per suos terminos, per terminum de Silva Lutosa, y per terminum de Santa Maria de Sameo, y per penam de Andaro, y per Castrum de Cellorico, y per illas collatas de Cermonio, y per terminum de Barava, y adfiget se ubi prius diximus, cum deganies, y omnibus bonis, y adjacentius suis.

Parece que la cita de Ándara depende de que abarcaban todo el oriente del reino asturiano hasta el Deva, límite que, asimismo, refleja un documento de Cervatos de la misma época.

POTES

Otro nombre ampliamente discutido que Ias (LUZ DE LIÉBANA Nº 363) derivó en base a los estudios de Eutimio Martino, y partiendo del medieval Pautes, de un radical indoeuropeo para agua. Seguramente es correcto pero, visto lo visto, pienso que proviene directamente de POTAMIOS = río en griego.

Con esto finalizo esta primera aportación al estudio toponímico de la comarca.

DESTACADOS

  • ESTRUCT. DE ROBADORIO

    La estructura defensiva de Robadorio se alza dominante a 2.219 metros de altitud entre las provincias de León (Boca de Huérgano) y Cantabria (Vega de Liébana). Ubicada al Este del puerto de San Glorio, esta construcción es una de las grandes desconocidas de la arqueología cántabra, ya que existen varias hipótesis sobre su cronología y el contexto histórico que ocupó. Su valor arqueológico fue puesto de manifiesto en el año 2004 por Manuel Valle (de forma independiente) y por el investigador lebaniego Gonzalo Gómez de Casares, quienes dieron a conocer lo que parecían las ruinas de una fortificación de montaña en el alto del Robadorio. Tras las primeras impresiones, fue visitada por el conocido arqueólogo Eduardo Peralta Labrador, quien localizó de manera casual en su interior una tachuela de sandalia romana o clavi caligae. Este hallazgo, por diminuto que pueda parecer, es de gran valor y por ello fue dado a conocer de inmediato Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. A diferencia de otros yacimientos, donde encontrar según que materiales en superficie es complicado, el recinto defensivo de Robadorio se encuentra enmarcado en un contexto geológico y paisajístico típico de alta montaña, donde la formación de suelos y vegetación es prácticamente inexistente y donde el material predominante es el suelo rocoso.

    La circunstancia anterior es de gran importancia, ya que además de permitir encontrar materiales en superficie, propicia que sea un enclave ideal para conseguir la materia prima a la hora de construir cualquier estructura defensiva. Esto, unido al alto valor estratégico del lugar, hacen de Robadorio el lugar perfecto para controlar las vías de comunicación entre la montaña palentina y leonesa con la comarca lebaniega, sin olvidar que es el epicentro de un área de pasto de verano importante en la zona.

    No puedo terminar esta pequeña introducción sin citar que el proyecto de estación de esquí de San Glorio (paralizado) incluía este lugar entre las infraestructuras de remonte que iban a ser construidas…¡viva el vino!.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

  • LOS CANTONES

    El castro de Los Cantones (Cahecho, Peñasagra) es uno de los iconos prerromanos de la comarca de Liébana. Durante décadas, su imponente tamaño, su ubicación y la potencia de sus estructuras han llevado a los investigadores a formular diferentes hipótesis sobre su importancia y contexto en la antigua Cantabria. Una de las más llamativas la formuló en el año 1982 el filólogo Eutimio Martino, quien apoyándose en la toponimia de la cercana localidad de Cambarco relacionó el enclave con la antigua civitas de Kamarika citada por el geógrafo Claudio Ptolomeo. A este respecto debemos destacar que, independientemente de la validez o no de la propuesta, a ojos de arqueólogos e investigadores resultó poco convincente.

    Volviendo a la fortificación, se asienta sobre una pequeña loma que separa los pueblos de Luriezo y Cahecho, circunstancia por la cual también se suele asociar a nivel toponímico como castro de una localidad u otra. Uno de los nombres más extendidos es el que tomamos como "principal" en esta publicación (Los Cantones) y está relacionado con los afloramientos rocosos redondeados de la cima, los cuales han sido utilizados durante siglos como materia prima para la construcción de cierres en las fincas colindantes. La primera cita aludiendo a la importancia arqueológica del mismo la realiza como hemos visto Eutimio Martino, si bien es cierto que el primero en hacer referencia a Los Cantones como castro de la Edad del Hierro es Ramón Bohigas (Bohigas Roldán, 1986-87). A modo de apunte, reseñar que se incluye en el INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria) hace apenas dos años.

    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO DE LA CORONA

    El castro de La Corona es uno de los últimos recintos prerromanos descubiertos y publicados en la comarca lebaniega. Su ubicación no parece una mera casualidad, ya que se encuentra situado en un cueto de cima bastante uniforme y llana que domina el estratégico paso entre Sierras Albas y Collau Aruz, vía principal de acceso desde la Meseta. Respeto a su nombre cabe destacar que varía dependiendo del municipio donde nos encontremos, teniendo en cuenta que se encuentra en la divisoria de Vega de Liébana y Pesaguero donde se conoce como "Cueto Moro". Se encuentra a unos 1.300 metros de altitud, entre los collado del Salce por el Norte y la Varga por el Sur. Un poco más alejado (sobre el castro) se encuentra el conocido paso de Cabriles, lugar en el que se hallaron restos prehistóricos y que nos da a entender que estamos ante una localización que tuvo presencia humana desde tiempos inmemoriales.

    Fue descubierto por Gonzalo Gómez Casares hace muy pocos años, en 2010, publicándose por primera vez en "Castros y Castra en Cantabria. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del hierro a las guerras con Roma (ACANTO)". Curiosamente su hallazgo se produjo siguiendo la hipótesis de que por cada necrópolis megalítica de los cordales lebaniegos y su correspondiente "área de pasto" debería existir un poblamiento o castro. En otros casos conocidos como el de la Cueva de El Puyo (Miera, Cantabria), una de las necrópolis de la II Edad del Hierro más importantes del norte Peninsular, se intentó encontrar un recinto castreño sin éxito..pero aquí hubo suerte. En base la existencia de túmulos megalíticos en Campunuera (dentro del cordal del Pico Jaru) y la gran extensión de pastos en la zona, se pudo encontrar este yacimiento.

    Este es otro claro ejemplo de que, lejos de la creencia (avalada por los muchos hallazgos y yacimientos de la zona, eso sí) que sitúa casi en exclusiva la actividad de los antiguos cántabros en zonas más próximas a Campoo y la cuenca del Besaya, existen otros territorios como el lebaniego que sorprende cada vez más por ser un foco de nuevos hallazgos. Estamos ante una comunidad protohistórica que poco a poco va saliendo a la luz y de la que no solamente somos conscientes en nuestros días, ya que el descubrimiento de nuevos campamentos romanos en la zona hace pensar que el Imperio también era consciente de esta prolífera actividad.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares

  • CASTELLUM DE VISTRIO

    El campamento romano o castellum de Vistrió (Pesaguero, Cantabria) es, sin lugar a dudas, uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de los últimos años en nuestra región. En cualquier otro contexto geográfico, incluso cronológico, estaríamos hablando igualmente de un enclave con un inmenso potencial para el conocimiento de las estructuras campamentales romanas. Pero teniendo en cuenta tanto su ubicación y características, como su posible adscripción cronológica podemos decir que estamos ante uno de los campamentos romanos de campaña situados a mayor altitud de Cantabria (el establecimiento militar romano más alto de la Península sería la turris del Robadorio, no muy lejos de allí), en un escenario de alta montaña y controlando uno de los accesos naturales al valle de Liébana desde el Sur (y a una de las zonas más elevadas del extremo oriental de la Cordillera Cantábrica).

    Es en este punto donde, más que sugestionados y absorbidos por los ecos guerrero-legendarios de la resistencia cántabra frente a las legiones, llegamos a plantearnos…¿Y si estuviésemos más cerca del Monte Vindio, uno de los últimos baluartes de los antiguos cántabros en la guerra de 26-25 a. C.?. Cierto es que esta pregunta no tiene aún demasiado apoyo científico basado en hallazgos reales, pero la interpretación de las fuentes clásicas (más acertada o no), cierta toponimia y otros posibles restos aún por estudiar aunque ya localizados apuntan a que este antiguo lugar de refugio indígena, sobre el cual se dice que los cántabros allí retirados se jactaban de que antes subirían las aguas del Oceano que las legiones romanas, pudo estar en el entorno montañoso que nos ocupa. Resulta tentador sumarnos a esa hipótesis y asumir que quizá este campamento pudo tener algo que ver con el asedio al legendario monte, aunque en ese sentido casi todo esté aún por demostrar.

    En cuanto a Liébana, desde principios del presente siglo algunos investigadores, entre los que destaca Gonzalo Gómez Casares, han hallados varios yacimientos fortificados relacionados con la Edad del Bronce-Hierro en la comarca. Curiosamente, y a diferencia de otros grandes oppida al Sur de Cantabria, Burgos y Palencia, estos no presentaban signos de asedio evidente, como si la comunidad indígena del gran valle hubiese vivido en relativa tranquilidad. Esto, unido a la casi nula presencia de campamentos o estructuras defensivas de tipología romana (Robadorio) en el entorno, desligaba el nexo entre estos asentamientos y las Guerras Cántabras. Pero ahora, ante este hallazgo, surgen las preguntas: ¿Por qué tenemos una estructura campamental romana justo en el Collado del Vistrió? ¿Qué se pretendía controlar o asediar? ¿Cuántos legionarios albergaría y para qué? ¿Estamos más cerca de…?. Demasiadas cuestiones que esperan respuesta.

    Volviendo al yacimiento en sí, fue descubierto por José Ángel Hierro Gárate en el año 2012 gracias a la fotografía aérea e imágenes satélite de la zona. Tras dar parte al Servicio de Patrimonio, en Septiembre de ese mismo año visitó el lugar con Gustavo Sanz Palomera, arqueólogo del Gobierno de Cantabria, y Pepe Diego Estébanez, comprobando in situ la existencia de una estructura defensiva de cronología indeterminada aunque sin duda antigua. Tras plantear por primera vez su posible carácter campamental romano en una nota del artículo "Las Guerras Cántabras" del libro editado por ADIC Cántabros. Origen de un pueblo, su definitiva identificación como tal llegó el año pasado, cuando el propio José Ángel Hierro Gárate, Enrique Gutiérrez Cuenca y Rafael Bolado del Castillo descubrieron, gracias a la revisión de fotografías aéreas antiguas, la existencia de una puerta en clavícula en la zona superior. Fue presentado en "sociedad" dentro del I Encuentro Arqueológico Las Guerras-Ástur-Cántabras celebrado en Gijón (Octubre de 2014), donde esos tres autores dieron a conocer una serie de nuevos hallazgos posiblemente relacionados con las Guerras Cántabras en las ponencia "Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (1): hacia el corazón de Cantabria" y "Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (2): ¿Más cerca del Mons Vindius?". Como podemos comprobar, estamos ante un hallazgo "recién salido del horno" y todo lo que venga a partir de este 2015 responderá muchas de las cuestiones planteadas anteriormente. Esperemos que no sea otro de los yacimientos que queden en el olvido administrativo, ya que tal vez estemos a las puertas de aclarar un poco más sobre una época apasionante en Regio Cantabrorum

    Bibliografía y agradecimientos: José Ángel Hierro Gárate

  • LOS BANU GOMEZ

    Es un linaje familiar, denominado con ese nombre en las crónicas árabes, en cuyo poder estuvieron los territorios de Entrepeñas, Saldaña, Carrión y Liébana (añadida en el año 977) durante casi dos siglos, desde el año 933 hasta finales del siglo XI . Sobre su oscuro origen existen dos versiones contradictorias pero no excluyentes. Unos autores como Fray Justo Pérez de Urbel (JPU) consideran que son lebaniegos y los ponen en relación con una familia principal de la comarca muy referenciada en CARTULARIO SANTO TORIBIO (CST). Otros, como Julia Montenegro Valentín (JMV), intentan probar que nada tienen que ver con la familia lebaniega y sitúan su origen en San Pedro de Cansoles (Palencia) sin pruebas convincentes, en su estudio del monasterio de SANTA MARIA DE PIASCA (SMP). Sin entrar en las muy dudosas valoraciones cronológicas que hace JMV en SMP para demostrar que Munio Gómez (supuesta cabeza del linaje, citado por primera vez en el CST –año 915-) nada tiene que ver con el conde palentino, me propongo resaltar los datos que establecen un contacto entre ambas ramas familiares hasta el punto de considerarlas idénticas.

    Resulta indudable que tienen raíces en Liébana como paso a exponer, aportando algún dato inédito que sirva para arrojar luz, siguiendo un proceso de razonamiento distinto en busca de una verdad que se escapa como el agua entre los dedos. Se intenta demostrar que la comunidad de intereses hereditarios entre los descendientes del conde Diego Muñoz y los descendientes de Munio de Congarna se deben a la pertenencia al mismo grupo familiar. También se deja claro el origen lebaniego de Doña Tegridia, en la familia de los Fruela y Alfonso enraizadas en el origen de la monarquía asturiana. Por lo tanto, el origen del linaje Banu Gómez estuvo en Liébana, que en un principio, hasta la mitad del siglo IX, formaba parte de un condado regido por la familia Alfonso pero que acabó integrándose con Entrepeñas, Saldaña y Carrión en virtud de las reestructuraciones impuestas desde la corte leonesa. No obstante, durante un par de siglos hubo rivalidades entres las dos ramas de la familia, apoyadas cada una de ellas en los dos principales centros monásticos: San Martín de Turieno y Santa María de Piasca, por el control del nuevo condado. Desde esa óptica, se entiende su comportamiento político y el devenir histórico consiguiente. Se opusieron al rey de León y apoyaron a los condes castellanos con los que estaban emparentados y para ello recurrieron a la ayuda de Navarra e, incluso, al pacto con Almanzor. A causa de ello, Castilla se independizó de León y lideró la Reconquista en base a su diferente ordenamiento jurídico y estructura social. Las consecuencias que han tenido que pagar es "la mala imagen" que ya en el POEMA DE MÍO CID arroja sobre los infantes de Carrión y el olvido de la historiografía oficial. Desde Liébana nunca se ha hecho nada para recuperar su recuerdo. Supongo que la gran abundancia de solares GÓMEZ en la comarca, de los que en el CATASTRO DEL MARQUÉS DE LA ENSENADA constan 30 distintos, se debe a su herencia y aunque se les haya ignorado su sangre corre en mayor o menor medida por todos los lebaniegos..

    Los documentos medievales que se han preservado están ligados a los monasterios y a la ubicación de estos y se soslaya las partes altas de Liébana que debieron ser fundamentales a la hora de defender el solar y dirigir la repoblación. El hecho de que el condado patrimonial de esta familia se extienda por la cuenca del Carrión sugiere que tengan sus solares primigenios en los valles que limitan con los pasos hacia el sur de la Cordillera y en el entorno de Santo Toribio.

    En el pueblo de Barrio hay un par de afloramientos rocosos conocidos con el nombre de PEÑA MOÑO y PEÑA CASTILLO aunque para muchos habitantes del valle la denominación no es clara pues he visto que algunos de ellos llaman PEÑA MOÑO a la que los locales denominan PEÑA CASTILLO. En esta última, una cata realizada a primeros de los años 80 del pasado siglo por personas que desconozco, pude ver en aquella época, algún fragmento de cerámica medieval pintada similar a los que aparecieron en Santa Catalina (Peñarrubia). Con un poco de imaginación encontramos el nombre de Munio perviviendo en la Peña Moño aunque es mas probable que este nombre derive de su particular morfología como es el caso de PEÑA REMOÑA. No obstante, los restos de PEÑA CASTILLO parecen importantes al estar en lugar muy fuerte y cercanos al puente con el que atravesaba el Quiviesa la calzada procedente del sur de la Cordillera por Río Frío.

    Al sur del pueblo de Bárago, aflora otro cordal rocoso conocido como PEÑAS DEL DIEGU por referencia a un territorio que debió de pertenecer a una persona de ese nombre. Según JMV en SMP pag. 195 Elvira Fafilaz (esposa del conde Munio Gómez) dona en el año 1018 (para JPU en 1015) San Cristóbal de Varago. En pag. 197 cita otro documento dónde dice poseer íntegramente la villa de Verago. Munio Gómez era hijo de Gómez Díaz I y nieto de Diego Muñoz, primer conde de Saldaña. Esto nos proporciona una pista sobre el origen del topónimo y sobre uno de sus posibles solares de procedencia. Elvira Fafilaz era hija Fáfila Fernández y nieta de Fernando Díaz (hijo de Diego Muñoz) lo que la emparentaba con su marido. En el Doc nº 38 CST –año 929- Silo vende a Galatrudia y sus hijos la villa de Verago (aquí no tiene dada que ver con Baró). Posteriormente, pasaría a su hijo Diego Muñoz y a su nieto Gómez Díaz (casado con Mumadonna). Es el camino mas lógico para explicar el trayecto de estos bienes constatado en el Cartulario Santo Toribio. En mi opinión, está claro que el Gómez Díaz que aparece en la documentación como espatario de Fernán González es hijo de Diego Muñoz el lebaniego y se casará con Mumadonna hija de Fernán González y, por lo tanto, el lebaniego y el conde de Saldaña son una misma persona. De Gómez Díaz (conde 971-986) y de Mumadonna procede García Gómez (conde 986-1017). Así enlazamos con la Villa de Castro Ventosa.

    En HISTORIA DE LA ESPAÑA SAGRADA Vol. XXXIV pag.471 se cita la villa de Castro Ventosa como de García Gómiz "ipsa villa subtus Castro Ventosa super ribulo qui vocitant Eva" Año 981. El erudito local José María de la Lama, tristemente desaparecido sin que hubiese publicado sus amplias investigaciones sobre el pasado de la comarca, me realizó un croquis de el lugar en el cual se recogieron, en las mismas fechas y por los mismos autores de la cata de Barrio, una seria de materiales que fueron depositados en el MUSEO REGIONAL DE PREHISTORIA. Entre ellos, aparecían objetos con procedencia de Al-Andalus, informando de los contactos que García Gómez tuvo con Almanzor a quien apoyó en sus campañas contra el reino de León, en su política de defender a Castilla frente a los intereses de la clase rectora (suevo-goda) dominante en la capital del reino. Es mas, como demuestra Pérez de Urbel, la independencia de Portugal se produce cuando una rama de la familia condal castellana rigió ese condado y se inscribe en la misma estrategia de liquidar el goticismo leonés. No debe olvidarse que sus reyes se otorgaban el título de emperadores y a ese neoimperialismo se enfrentó Castilla.

    En COLECCIÓN DIPLOMÁTICA DE SANTA MARÍA DE PIASCA (CDSMP) por (JMV ) Doc. nº 35 –año 1051- donación de Doña Urraca hija de Alfonso Díaz, aparece la mención en Valderrodíes a un Valle Tegridio. Valderrodíes en Cabezón de Liébana, es una de las principales posesiones del linaje Alfonso. La primera conclusión que saco a expensas de dicho valle es que el conde Alfonso tenía un cercano parentesco con Doña Tegridia, esposa del conde Diego Muñoz . Esta herencia junto con la de San Esteban de Mesaina permite entroncarla con las familias principales de la zona. Además, como sucede en otros casos de la zona cántabra, la importancia masculina de la pareja pudiera deberse a la relevancia de la mujer.

    En el Cartulario de Santo Toribio hay varios documentos que durante el último tercio del siglo X hacen mención al linaje de los Banu Gómez pero solo uno nos habla de Tegridia. Doc. CST nº 58 -año 961- Donación de Froila Laínez en: Toranzo, Espinama, Oria, Cahecho, Mieses, Llaves y "Santhi Stephani de Mesaina quem abeo de auia domna Tegridia". Este es importantísimo, porque San Esteban de Mesaina ya aparece citado en el Doc. CST nº 3 –año 826- donado por un Froila y demuestra el antiguo origen lebaniego de este linaje. Tegridia tiene parte en San Esteban de Mesaina lo mismo que Vistrilli, hija de Munio de Congarna y Galatrudia, cosa lógica si fue la esposa de su hermano Diego Muñoz. Su nieto Froila Laínez tiene que ser hijo de Elvira o Gontroda (hijas de Diego Muñoz y Tegridia).

    En Doc. CST nº 75 - año 980- Fernando Diaz (hijo de Diego Muñoz y Tegridia) dona su parte en San Esteban de Mieses. Julia Montenegro en su estudio de SANTA MARÍA DE PIASCA pag. 183 demuestra que su esposa Mansuara no es lebaniega por lo que necesariamente es una herencia proveniente de sus padres. Vistrilli es prima de Vermudo Alfonso (hijo del conde Alfonso) por el Doc. CST nº 69 -año 963- implicando que de sus padres uno es hermano del conde Alfonso o su mujer Justa y pariente próximo de Tegridia. Lo lógico es pensar que Galatrudia y Tegridia sean hermanas entre si y, ambas, del linaje Alfonso. En DOC nº 38 -año 929- Silo Fruela llama sobrino o primo a Munio y es cuñado o pariente de GALATRUDIA poniendo de manifiesto el alto grado de endogamia entre las principales familias de la comarca.

    Según JMV, Diego Muñoz y Tegridia tuvieron los siguientes hijos: Munio, Gómez. Elvira, Osorio, Fernando y Gontroda. Por este orden, Gómez sería el padre de Tegridia y posible cabeza del linaje Banu Gómez. JPU da estos hijos: Rodrigo, Osorio, Gómez, Gonzalo, Gotina y Enecco, pero esta hipotética relación no resulta creíble.

    En CONDADO DE CASTILLA pag. 702 aparece en el año 987 Osorio hijo de Didaco y Tegridia haciendo entrega de su vila de Arcello cerca de Mave en su territorio patrimonial situado en el Pisuerga. Uno de los firmantes es su hermano Fernando Díaz. Este documento valida por completo el fundacional de San Román de Entrepeñas en el que se ha basado Julia Montenegro para hacer a Diego Muñoz palentino. Pero eso no impide el origen lebaniego de la familia que se deduce de sus posesiones y de la no coincidencia en las fechas vitales de ambos personajes, pues el "palentino" desarrolla su actividad, allí, entre 932-951 y el "lebaniego", aquí, entre 951-964 lo que no los hace sincrónicos e incompatibles, como pretende JMV, si no todo lo contrario.

    En el Doc. CST nº 54 –año 951- Vistrilli dona a San Martín su ración en San Julián de Congarna que ha heredado de su padre Munio y en el Doc. CST nº 81 -año 1015- Munio Gómez (bisnieto de Munio) dona a San Martín su ración en San Julián de Congarna que ha heredado de su madre Mumadonna. Por lo tanto, o el linaje de Fernán González y su esposa tiene origen lebaniego (asunto del que no hay noticia) o Mumadonna recibió dicha parte de su marido Gómez Díaz, hijo de Diego Muñoz (conde de Saldaña y hermano de Vistrilli) y nieto de Munio de Congarna. La confluencia de parentescos se pone de manifiesto en las donaciones realizadas a San Martín. En Doc. CST nº70 -año 964- donación de Diego y Donna Allena Diego en: Congarna, Tolina, Vallino (Campollo),Virdiago y Bandomedio (Valmeo). Pueden paralelizarse con los del linaje Alfonso ya que Doc. nº 60 -año 961- donación de Vermudo Adefonsiz en: San Juan de Lutias, Castillo Castro, Bores, Tolina, Campollo, Valmeo etc. Allena en: Caiecto, Caselas, Baudecio, Colio, Pautes y Defesa.

    Estos procederían del linaje Fruela pues dona en Colio, Bandecio, Casillas y Potes igual que Vistrilli; y en: Colio y Bandecio como Cesabo de Congarna, hijo de Froilani y Flamule, Según Doc. CST nº 55 -año 952-

    En base a esta donación JMV ha dado por supuesto que Diego y Allena son matrimonio, cuando a juzgar por los bienes donados parecen hermanos, pues los de Allena vienen a coincidir con los de Vistrilli, aunque, quizá por su juventud, no aparezca en el Doc. CST nº 38 -año 929- donde constan los hijos de Munio y Galatrudia. También pudiera tratarse de una segunda esposa estrechamente emparentada si Tegridia acabó profesando en Piasca como podría desprenderse del Doc. CDSMP nº 8 –año 941- .Hay una serie de problemas que solventar, entre ellos que la mayoría de las herencias provienen de líneas femeninas, tal como sucede con Tegridia y Mumadonna. Eso puede deberse a la tradición cántabra en la que heredaban las mujeres y, en este caso particular, se harían cargo de los bienes de sus maridos que se los traspasarían mediante donación de arras tal y como se observa en Doc. CDSMP nº 17 -año 962-.

    La interpretación alternativa, sería que Tegridia descienda de los linajes Fruela y Alfonso y que Fernán González o su mujer desciendan de Congarna y sean parientes de Munio; aunque no descabellada, no hay base en que fundamentarla. Una última posibilidad, se desprende de Doc. CDSMP nº 11 -año 951- en el que aprece un Hanni Monniz al que parece referirse JPU en CONDADO CASTLLA pag. 448 como hermano de un Diego Muñoz burgalés, padre de Alfonso Díaz entre otros.

    Para finalizar, un asunto complejo deriva de la caída en desgracia del Conde Alfonso que pudo suponer, conforme a la costumbre de la época, la confiscación de bienes y que estos fueran a parar a Fernán González y Diego Muñoz como parece desprenderse de que entre ellos se acabó dividiendo su condado. Hasta la mitad del desfiladero para el primero y Liébana y Pernía para el segundo. No debe ser casualidad que el condado de Saldaña aparezca justo tras ese fatídico año de 932 en que el rey Ramiro de León apresa a sus primos y realiza una redistribución territorial en la que los magnates que lo entregaron se reparten su territorio.

    Reconozco que todo esto es un lío, pero si no fuera muy complicado hace mucho tiempo que estaría resuelto y no ha sido así. Lo único que he intentado es buscar "cabos" de los que tirar para desliar la madeja.

    Gonzalo Gómez de Casares


  • EL PICO JANO

    El yacimiento del Pico Jano (Dobarganes, Vega de Liébana) es, como muchos otros en Cantabria, otro de los enclaves donde son más las interrogantes que las respuestas. Cierto es que hasta hace no mucho tiempo, concretamente hasta 2010, tanto los materiales hallados, como la toponimia, como la cercanía de un castro con restos de incendio y como las estructuras encontradas (nos parecerá poco), hacían pensar que estuviésemos ante el primer barracón romano de la zona de Liébana. Pero nada más lejos de la realidad. En esta pequeña publicación hablaremos un poco de todo ello, clasificándolo en nuestra sección como yacimiento "Sin definir" ya que aun verificándose que finalmente nos encontramos ante un barracón minero contemporáneo, son demasiadas las incógnitas a su alrededor.

    El Pico Jano es un balcón natural que se muestra imponente sobre varios valles de Liébana, elevándose 1446 metros en lo más alto de su cima. Constituye el punto más alto de la Sierra de Collaín, límite natural entre los municipios de Vega de Liébana y Camaleño. Separa además las cabeceras de los ríos Deva y su afluente el Quiviesa. El nombre por el que se le conoce es de gran interés "arqueológico" ya que, como bien sabemos todos, la toponimia para el estudio e interpretación de muchos yacimientos es un punto a favor. Muchos especialistas en la materia, apoyándose en otros tantos ejemplos similares, creen que "Jano" deriva del término latino "fanum" (lugar sagrado o templo al aire libre). Otra de las posibles explicaciones derivadas de su nombre es la evocación del dios bifronte Jano, pudiendo aceptarse como válida ya que este pico se alza dividiendo dos valles diferentes. Varios de los ejemplos citados con anterioridad los tenemos en nuestra región y Asturias, uniéndoles además a todos excepto a uno que albergan estructuras o recintos defensivos de diferente cronología en su cima: El Pico Jano en el tramo alto del Besaya sobre Bárcena de Pie de Concha (tierra de Blendios), Montehano en mitad de las marismas de Santoña, Monte Jano sobre Ruenes, Jana dominando Trescares y por último y nuevamente, Jana sobre Narganes. En nuestro caso, la cima conserva además otro topónimo, el cual tiene mucho que ver con la estructura que alberga: La Casona.

    La primera noticia que hace referencia al Pico Jano se encuentra en un documento original de Arturo Arredondo escrito en el año 1982 y actualmente depositado en los fondos documentales del MUPAC. En este trabajo titulado "La Piedra mágica de La Casona del Pico Jano" Arrendondo relata como Gonzalo Gómez Casares le enseña las edificaciones del Pico Jano, de estructura más parecida a las ruinas de Cartago que a las de Julióbriga. Seria este último (Gómez Casares) quien un año después diese valor arqueológico al yacimiento, ya que recoge varias piezas metálicas durante el arreglo de una de las pistas forestales abiertas en la década de los 70. En ese mismo año, 1983, los materiales son examinados por varios estudiosos de la época (entre los que se encuentra también A. Arredondo). Todos ellos llegan a la conclusión de que dichas piezas se pueden encuadrar dentro de una cronología romana, aunque la falta de información acerca del contexto donde se encontraron les hace dudar y no afirmarlo rotundamente.

    Tendrían que pasar algunas décadas hasta encontrar materiales similares en dos yacimientos icónicos dentro de un contexto similar al citado. En el transcurso de las excavaciones realizadas por Eduardo Peralta en el castro de La Espina del Gallego (Corvera de Toranzo y Anievas) y sobre todo, en el castro de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia) aparecieron estructuras y restos materiales prácticamente idénticos a los encontrados en el Pico Jano. Toponimia, barracones similares a los encontrados y la Espina del Gallego y materiales de carácter militar romano hacían indicar que este enclave seria otro punto más de interés dentro del transcurso de las Guerras Cántabras..nada más lejos de la realidad.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Rafael Bolado del Castillo