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Liébana desde Morra Lechugales. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

Comienzo las trazas maestras de un estudio largo y profundo que de forma esporádica llevo realizando los últimos 35 años. Sus fundamentos parten de la siguiente averiguación. Pienso que en nuestra toponímia pueden rastrearse tres capas lingüísticas y diversas influencias de otras lenguas, especialmente, en los nombres de los pueblos.

La capa más antigua se corresponde con aquellos asociados a las zonas con megalitismo, normalmente, situados a mayor altitud y en ladera sur: Bejes, Cabañes, Pendes, Argüébanes, Brez, Llaves, Pembes, Ilces, Dobarganes, Dobares, Bores, Maredes, Ledantes, Dobres, Tudes, Lerones, Torices cuyos nombres acaban en la partícula –ES o en -S. La siguiente capa la constituyen los cercanos a estos pero mas alejados del núcleo megalítico y mas en el entorno de asentamientos castreños y, a veces, en vertientes mas umbrías. Sirvan de ejemplo: Castro, Colio, Armaño, Turieno, Sebrango, Pido, Camaleño, Varó, Valmeo, Campollo, Toranzo, Vejo, Barrio, Pollayo, Valcayo, Cucayo, Bárago, Soberao, Tollo, Ubriezo, Vendejo, Avellanedo, Valdeprao, Lameo, Buyezo, Perrozo, Luriezo, Cahecho etc que acaban en –O. Finalizan los de fondo de valle representados por: Lebeña, Tama, Frama, Congarna, Bodia, Barcena, Luarna (Mogrovejo), Cosgaya, Espinama, Vada, La Vega, Naroba, Frama, Piasca, Lomeña, Basieda, Caloca, Cueva, Barreda y Bedoya. Con tema en –A.

Mi teoría es que los pueblos tienden a agruparse conforme a este patrón y cuando se componen de varios barrios lo normal es que adopten cada barrio formas distintas:(Ilces, Pido, Espinama) serían el ejemplo prototípico. Vejo con: Dobares, Valcayo, Ongayo, El Arroyo, La Vega cumple, con la particularidad de tres temas en –O. La Vega con: Señas, Valcayo y La Vega y Tudes, Tollo y Porcieda lo clavan . Lerones, Obargo y Barreda y Los Cos, Ubriezo y Piasca también serían representativos. Cuando las condiciones topográficas lo permiten, los temas en –A suelen ser el núcleo mas importante si existen. Ejemplo: Espinama, Cosgaya, Luarna, Vada, La Vega, Frama, Tama, Lebeña, Caloca etc.

Hay excepciones dependientes de otras influencias (casi siempre latinas) y de que no estamos ante un proceso matemático. Los desajustes son mayores en el fondo de los valles dónde el poblamiento es mas reciente y se salta las pautas normales.El análisis lingüístico, geográfico y económico conduce a ordenarlos del siguiente modo. Los del primer tipo (tema en –ES, S) representan un sustrato indoeuropeo de tipo ilírico. Ejemplos representativos. Bores, Dobres etc, se corresponden con el Neolítico-Calcolítico y tendría un carácter eminentemente pastoril. El segundo tipo (tema en –O) derivaría, mayormente, de un sustrato céltico llegado en el Bronce aunque hay muchos latinos. Y el tercer grupo (tema en –A, -AS) procedería de un sustrato ligur representado por Espinama (SPINA ciudad etrusca). Piasca (BIASCA en Liguria, BIDESKA en Euskera = camino) Vega ( euskera IBAI = río, valle) existe en sardo. Vada (ligur) etc. Penetrarían con la iberización (Edad del Hierro y Edad Media) y sería dominante en la Liébana agrícola. Se da la circunstancia de que este esquema viene a coincidir con los estudios antropológicos de Pedro Gómez para Picos de Europa y aledaños, dónde señala una base racial dinárica (ilirios) a la que se superpone otra alpina (ligures) y mezclados con ellas elementos mediterráneos y germánicos.Hay excepciones como los pueblos terminados en –EZO (derivado del sufijo germánico –RICUS) tal que: (Buyezo, Perrozo, Aniezo, Ubriezo, Cabariezo, Aliezo) que proceden de antropónimos, como intuyó el articulista de LA VOZ DE LIÉBANA cuando se refería al moro ALÍ-EZO en plan de cachondeo. Su concentración en el ayuntamiento de Cabezón reflejan una repoblación medieval de origen galaico.

Autor: Gonzalo Gómez Casares

 

Liébana desde Morra Lechugales. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

Pasamos ahora a un somero análisis de algunos irregulares:

1) CONGARNA y BODIA Solo parecen explicables por estar en el entorno del monte VIORNA y del monasterio de Santo Toribio. Caso similar es el de PORCIEDA lo que les otorga mas relevancia de la debida. Ambos topónimos son prelatinos y parecen ligures. El cercano Mieses es de origen latino.

2) Otro grupo es el de BASI-EDA, YE-BAS, PIAS-CA, que tiene mas –A de las lógicas. También hay importante monasterio, y comparten el radical BAS- que pudiera significar camino. El euskera. BASO= bosque parece mas propio para BASIEDA y YEBAS. BASUSALDE (prados en Tanarrio) se explicaría por el euskera BASO y ZALDI = caballo. PIASCA se parece mucho a BIESCA (bosque pequeño en asturiano) o VIESGA (ladera pendiente en Cantabria) pero se fundan en semánticas puntuales y carentes de significado abstracto generalizable.

3) En el entorno de los pueblos grupo –A nos encontramos con abundante toponimia de tipo ibero-vasco. Sirva de ejemplo los siguientes:

GOROSAL de euskera GOROSTI = acebo en Caloca

URIERO, ZABALIEGA y SIERRA CAIZ que resuenan a euskera en Enterrías

LUSIA en Tama y LUSEA = ventoso en euskera

OSINA y ARTEU en la Hermida de OSIN = fosa y ARTE = encina en euskera

NAVA = llanura, valle en Euskera. Ibérica y Alpina según Corominas.

4) LEBEÑA y COBEÑA comparten el radical –BEÑA que encontramos, además, en el cercano PICO SO-LI-BEÑO y quizás en VIÑÓN. Parecen relacionables con BEIN = peña en escocés y BINIA = colina. Gaelico BEINN = montaña. Serían, pues, célticos de origen ligur.

5) SALARZÓN. Está claramente relacionado con el próximo ARCEDÓN y con el mas lejanoARCEU (Cosgaya-Pembes). Según Martino es una raíz latina que significa fortaleza. Seguramente, está relacionado con Cildá y con un sistema romano de protección de los caminos y paso de puertos como indica el castillo del Molín de los Moros. Para Corminas: ARZÓN deriva del término latino ARCUS.

6) BESOY. Lo único parecido que encuentro es el asturiano AVESEU, BESEU = lugar sombrío derivado del lat. versus = opuesto. Discrepo de esto porque cuando un nombre no se repite es que su origen no depende de un elemento generalizable, si no, de uno muy concreto. Aquí debe ser la utilización de un genitivo en –I poco frecuente. BESOS = tribu de Tracia pudiera estar emparentada con el término.

7) Los pueblos tienen una toponimia interna y otra circundante. Solo señalar el topónimo que aparece en el centro de los siguientes: EL CANTU (Dobarganes), EL CANTIL (Enterrías) y EL CANTÓN (Potes). En diccionario de LÉXICO CÁNTABRO vemos CANTÓN = Reunión. Es palabra importante de origen ligur y que pudiera ser la base de la palabra CANTABRIA.

8) Existe la posibilidad de que las terminaciones analizadas: -ES, -O, -OS, -ON, -OY, -A y –AS, fueran casos de una misma lengua celtibérica pero los argumentos mostrados reflejan que, aunque fuera sí, esconden significados mas profundos.

Macizo oriental desde Tolibes. Fotografía: Gonzalo Gómez Casares

En mi opinión hay una toponímia de origen clásico que pudiera tener su origen, tanto en la cultura ibérica como en la presencia de la LEGIO IV MACEDÓNICA por estas tierras después de la conquista de Augusto. Uno de ellos es el topónimo LIÉBANA que en base a lo dicho debería ser ligur. He localizado un monte LEVANNA en los Alpes Graios en ese territorio. No obstante esto se parece mas a LEBEÑA. Y un LIBENICE (región de Bohemia) pero la mejor pista es la ciudad etrusca de LAVINUM = ALBA LONGA para los latinos, lo que la relaciona con los abundantes ALBA-O de la Cordillera y con el significado de blanco. LAVINIA es en la mitología la madre de LATINO.

Voy a examinar una serie de pistas procedentes del habla dialectal: JÉBENE = Hierba de los cantores (Sisymbrium officinale) en Cantabria. XÉBANA en asturiano debe ser la misma planta. El nombre le puede provenir de su uso para limpiar la voz.

LLÁBANA, TSÁNABA = Laja, piedra para lavar, pizarras de tejados en astur-leonés, LLÁNEBA, roca lisa en Cantabria. CIÉBANA sierra de peñas (seguramente LLÁBANAS) en Asturias. Vemos que estas palabras sugieren una semántica común de lavar, limpio, blanco. Con ellas podemos explicar LIÉDENA (pueblo de Navarra bajo rocas calizas) y LOS YÉBENES (pueblo de Toledo en yesares) y entroncar LIÉBANA con el blanco LÍBANO, país con el que tanto se la ha relacionado.

PICOS DE EUROPA

Europa era una mujer legendaria, hija de Agenor rey de Tiro (Líbano) y Telefassa. Además, pariente de Libia; destacando por su blancura refulgente. Herodoto dice que fue raptada por los minoicos y llevada a Creta y de allí pasó al continente a través de los Licios. Eso es un resumen sumarísimo de la leyenda, que de forma extrañísima parece relacionar LIBANO, LIÉBANA y LOS PICOS DE EUROPA. Lo cierto es que en el idioma macedonio ROPA = montaña y eso nos vuelve hacia la influencia de la mencionada legión.

El topónimo parece ser renacentista pues ni la Crónica de Alfonso III ni la mas antigua referencia que conozco de la zona comentan algo al respecto. Documento de la Catedral de Oviedo: TESTAMENTO VELASQUITAE REGINE UXORIS BEREMUNDI REGIS. ANNO 1006:

Ego Velasquita Regina hoc testamentum Ovetense Ecclesiae Sancti Salvatoris, y Domino Pontio ejusdem Sedis Archiiepiscopo pro remedio animae meae ….. In Salas etiam damus Monasterium Sancti Martini per suos terminos, per terminum de Silva Lutosa, y per terminum de Santa Maria de Sameo, y per penam de Andaro, y per Castrum de Cellorico, y per illas collatas de Cermonio, y per terminum de Barava, y adfiget se ubi prius diximus, cum deganies, y omnibus bonis, y adjacentius suis.

Parece que la cita de Ándara depende de que abarcaban todo el oriente del reino asturiano hasta el Deva, límite que, asimismo, refleja un documento de Cervatos de la misma época.

POTES

Otro nombre ampliamente discutido que Ias (LUZ DE LIÉBANA Nº 363) derivó en base a los estudios de Eutimio Martino, y partiendo del medieval Pautes, de un radical indoeuropeo para agua. Seguramente es correcto pero, visto lo visto, pienso que proviene directamente de POTAMIOS = río en griego.

Con esto finalizo esta primera aportación al estudio toponímico de la comarca.

DESTACADOS

  • ESTELA DE LURIEZO

    Uno de los hallazgos materiales más espectaculares de la comarca de Liébana es la conocida como estela de Luriezo. Cierto es que, en los últimos años, el descubrimiento de diferentes castros (Lerones, Llan de la Peña, Los Cantones, etc) e incluso estructuras campamentales romanas como el recientemente conocido castellum de Vistrió (que a buen seguro dará mucho que hablar), nos acercan a un poblamiento protohistórico cada vez más extenso en la zona. Incluso nos lleva a pensar que tal vez estemos más cerca del milenario Mons Vindius..pero hasta entonces las evidencias materiales (que no estructurales) son escasas, lo que hacen de esta estela discoidea un elemento único.

    La estela fue dada a conocer por el historiador y epigrafista don Eduardo Jusué (1846-1922), quien a principios del siglo XX escribiría lo siguiente en el Boletín de la Real Academia de la Historia (1905):

    "En el pueblo de Luriezo, situado en Liébana, provincia de Santander, a unos 9 km. hacia el SE. de la villa de Potes, existe una lápida, de la cual me dio noticia el cura párroco D. Juan de la Madriz (q. e. p. d.). Procuré adquirir una copia de la inscripción antes de decidirme a emprender la subida por ásperos caminos a la falda de Peña Sagra donde apareció la lápida. Aunque algo confusa la copia, me convencí al leerla de que no era la lápida, como se creía, una losa sepulcral de algún monje o abad, sino un monumento romano, bien extraño.."

    Bibliografía: "Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo 47 (1905), pp. 304-308"
    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo.

  • LOS CANTONES

    El castro de Los Cantones (Cahecho, Peñasagra) es uno de los iconos prerromanos de la comarca de Liébana. Durante décadas, su imponente tamaño, su ubicación y la potencia de sus estructuras han llevado a los investigadores a formular diferentes hipótesis sobre su importancia y contexto en la antigua Cantabria. Una de las más llamativas la formuló en el año 1982 el filólogo Eutimio Martino, quien apoyándose en la toponimia de la cercana localidad de Cambarco relacionó el enclave con la antigua civitas de Kamarika citada por el geógrafo Claudio Ptolomeo. A este respecto debemos destacar que, independientemente de la validez o no de la propuesta, a ojos de arqueólogos e investigadores resultó poco convincente.

    Volviendo a la fortificación, se asienta sobre una pequeña loma que separa los pueblos de Luriezo y Cahecho, circunstancia por la cual también se suele asociar a nivel toponímico como castro de una localidad u otra. Uno de los nombres más extendidos es el que tomamos como "principal" en esta publicación (Los Cantones) y está relacionado con los afloramientos rocosos redondeados de la cima, los cuales han sido utilizados durante siglos como materia prima para la construcción de cierres en las fincas colindantes. La primera cita aludiendo a la importancia arqueológica del mismo la realiza como hemos visto Eutimio Martino, si bien es cierto que el primero en hacer referencia a Los Cantones como castro de la Edad del Hierro es Ramón Bohigas (Bohigas Roldán, 1986-87). A modo de apunte, reseñar que se incluye en el INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria) hace apenas dos años.

    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO DE EL PEÑUCO

    Situado sobre el pueblo de Colio (Cillorigo de Liébana), el castro de El Peñuco es otro claro ejemplo del abandono que sufren muchos yacimientos en Cantabria. Relegado a un segundo o tercer plano, este abrupto enclave en el cual se ha llegado a citar la presencia de puntas de flecha de hierro, se encuentra en nuestros días plagado de matojos. Y ni tan mal, ya que en el pasado en vez de esto se observaron varias catas furtivas que nos han robado a buen seguro gran parte de su milenario legado. Se sitúa sobre un resalte formado por bandas de areniscas y conglomerados cuarcítificos, con planta rectangular y laderas bastante pronunciadas en casi todas sus vertientes salvo en el orientado hacia el Noroeste. Aquí encontramos un pequeño istmo que conecta este sector con la prolongación de la sierra donde se ubica. Podemos identificar esta formación a pocos metros de la salida del conocido desfiladero de La Hermida en dirección a Potes. Si alzamos la vista a la derecha, en un pequeño cordal estrecho y alargado por debajo de los Picos de Europa, podremos observarlo en la lejanía.

    Las primeras reseñas sobre el interés arqueológico de El Peñuco fueron dadas por José María de La Lama en los años 70, si bien en un primer momento lo identificó como una estructura defensiva altomedieval. No le faltaría razón, ya que a este periodo se pueden atribuir las estructuras situadas en el flanco Oeste de la cima, sobre todo una pequeña muralla de pequeñas dimensiones claramente adscrita a la época citada. Esta datación se vería apoyada por los abundantes fragmentos de cerámica a torno que son encontrados en las laderas del monte, principalmente en la sur. De todos modos, poco o nada comparte este "sector"” con un gran terraplén que cierra toda la ladera Sur y Oeste, del cual se llega a pensar que es mucho más característico de emplazamientos protohistóricos que no medievales como veremos a continuación.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO DE LERONES

    Entre los arboles de una inmensa plantación forestal, a cerca de 1.000 metros de altitud, se encuentra otro de los ejemplos del abandono que sufren muchos de nuestros yacimientos por los que tanto nos gusta rasgarnos las vestiduras y así hablar de los antiguos cántabros y nuestra heredada valentía: El castro de Lerones (Cabezón de Liébana, Cantabria). Se encuentra situado sobre la localidad que le da nombre, concretamente sobre una elevación del cordal que desciende de la Sierra de Peña Porrera. Esta atalaya natural domina gran parte del valle de Pesaguero, por lo que se creé que pudo tener un papel clave a la hora de controlar la entrada en Liébana desde el valle de Polaciones o incluso desde la meseta a través de Piedrasluengas.

    El recinto fue descubierto a finales del siglo pasado, concretamente en el año 1991, por Gonzalo Gómez de Casares, quien acompañado por Angel Ocejo, Raúl Molleda y Manuel Bahillo identificó las estructuras correspondientes. Posteriormente sería citado como castro por arqueólogos de renombre como Eduardo Peralta Labrador y Enrique Muñoz, aunque siempre de un modo simplificado debido a que no existen investigaciones ni estudios sobre el mismo. En los últimos años, el castro de Lerones ha pasado a formar parte del INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria).

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO DE LA CORONA

    El castro de La Corona es uno de los últimos recintos prerromanos descubiertos y publicados en la comarca lebaniega. Su ubicación no parece una mera casualidad, ya que se encuentra situado en un cueto de cima bastante uniforme y llana que domina el estratégico paso entre Sierras Albas y Collau Aruz, vía principal de acceso desde la Meseta. Respeto a su nombre cabe destacar que varía dependiendo del municipio donde nos encontremos, teniendo en cuenta que se encuentra en la divisoria de Vega de Liébana y Pesaguero donde se conoce como "Cueto Moro". Se encuentra a unos 1.300 metros de altitud, entre los collado del Salce por el Norte y la Varga por el Sur. Un poco más alejado (sobre el castro) se encuentra el conocido paso de Cabriles, lugar en el que se hallaron restos prehistóricos y que nos da a entender que estamos ante una localización que tuvo presencia humana desde tiempos inmemoriales.

    Fue descubierto por Gonzalo Gómez Casares hace muy pocos años, en 2010, publicándose por primera vez en "Castros y Castra en Cantabria. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del hierro a las guerras con Roma (ACANTO)". Curiosamente su hallazgo se produjo siguiendo la hipótesis de que por cada necrópolis megalítica de los cordales lebaniegos y su correspondiente "área de pasto" debería existir un poblamiento o castro. En otros casos conocidos como el de la Cueva de El Puyo (Miera, Cantabria), una de las necrópolis de la II Edad del Hierro más importantes del norte Peninsular, se intentó encontrar un recinto castreño sin éxito..pero aquí hubo suerte. En base la existencia de túmulos megalíticos en Campunuera (dentro del cordal del Pico Jaru) y la gran extensión de pastos en la zona, se pudo encontrar este yacimiento.

    Este es otro claro ejemplo de que, lejos de la creencia (avalada por los muchos hallazgos y yacimientos de la zona, eso sí) que sitúa casi en exclusiva la actividad de los antiguos cántabros en zonas más próximas a Campoo y la cuenca del Besaya, existen otros territorios como el lebaniego que sorprende cada vez más por ser un foco de nuevos hallazgos. Estamos ante una comunidad protohistórica que poco a poco va saliendo a la luz y de la que no solamente somos conscientes en nuestros días, ya que el descubrimiento de nuevos campamentos romanos en la zona hace pensar que el Imperio también era consciente de esta prolífera actividad.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares

  • ESTRUCT. DE ROBADORIO

    La estructura defensiva de Robadorio se alza dominante a 2.219 metros de altitud entre las provincias de León (Boca de Huérgano) y Cantabria (Vega de Liébana). Ubicada al Este del puerto de San Glorio, esta construcción es una de las grandes desconocidas de la arqueología cántabra, ya que existen varias hipótesis sobre su cronología y el contexto histórico que ocupó. Su valor arqueológico fue puesto de manifiesto en el año 2004 por Manuel Valle (de forma independiente) y por el investigador lebaniego Gonzalo Gómez de Casares, quienes dieron a conocer lo que parecían las ruinas de una fortificación de montaña en el alto del Robadorio. Tras las primeras impresiones, fue visitada por el conocido arqueólogo Eduardo Peralta Labrador, quien localizó de manera casual en su interior una tachuela de sandalia romana o clavi caligae. Este hallazgo, por diminuto que pueda parecer, es de gran valor y por ello fue dado a conocer de inmediato Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. A diferencia de otros yacimientos, donde encontrar según que materiales en superficie es complicado, el recinto defensivo de Robadorio se encuentra enmarcado en un contexto geológico y paisajístico típico de alta montaña, donde la formación de suelos y vegetación es prácticamente inexistente y donde el material predominante es el suelo rocoso.

    La circunstancia anterior es de gran importancia, ya que además de permitir encontrar materiales en superficie, propicia que sea un enclave ideal para conseguir la materia prima a la hora de construir cualquier estructura defensiva. Esto, unido al alto valor estratégico del lugar, hacen de Robadorio el lugar perfecto para controlar las vías de comunicación entre la montaña palentina y leonesa con la comarca lebaniega, sin olvidar que es el epicentro de un área de pasto de verano importante en la zona.

    No puedo terminar esta pequeña introducción sin citar que el proyecto de estación de esquí de San Glorio (paralizado) incluía este lugar entre las infraestructuras de remonte que iban a ser construidas…¡viva el vino!.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)