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Barracón de el Pico Jano (Vega de Liebana, Cantabria). Fotografía: Rafael Bolado del Castillo

El yacimiento del Pico Jano (Dobarganes, Vega de Liébana) es, como muchos otros en Cantabria, otro de los enclaves donde son más las interrogantes que las respuestas. Cierto es que hasta hace no mucho tiempo, concretamente hasta 2010, tanto los materiales hallados, como la toponimia, como la cercanía de un castro con restos de incendio y como las estructuras encontradas (nos parecerá poco), hacían pensar que estuviésemos ante el primer barracón romano de la zona de Liébana. Pero nada más lejos de la realidad. En esta pequeña publicación hablaremos un poco de todo ello, clasificándolo en nuestra sección como yacimiento "Sin definir" ya que aun verificándose que finalmente nos encontramos ante un barracón minero contemporáneo, son demasiadas las incógnitas a su alrededor.

El Pico Jano es un balcón natural que se muestra imponente sobre varios valles de Liébana, elevándose 1446 metros en lo más alto de su cima. Constituye el punto más alto de la Sierra de Collaín, límite natural entre los municipios de Vega de Liébana y Camaleño. Separa además las cabeceras de los ríos Deva y su afluente el Quiviesa. El nombre por el que se le conoce es de gran interés "arqueológico" ya que, como bien sabemos todos, la toponimia para el estudio e interpretación de muchos yacimientos es un punto a favor. Muchos especialistas en la materia, apoyándose en otros tantos ejemplos similares, creen que "Jano" deriva del término latino "fanum" (lugar sagrado o templo al aire libre). Otra de las posibles explicaciones derivadas de su nombre es la evocación del dios bifronte Jano, pudiendo aceptarse como válida ya que este pico se alza dividiendo dos valles diferentes. Varios de los ejemplos citados con anterioridad los tenemos en nuestra región y Asturias, uniéndoles además a todos excepto a uno que albergan estructuras o recintos defensivos de diferente cronología en su cima: El Pico Jano en el tramo alto del Besaya sobre Bárcena de Pie de Concha (tierra de Blendios), Montehano en mitad de las marismas de Santoña, Monte Jano sobre Ruenes, Jana dominando Trescares y por último y nuevamente, Jana sobre Narganes. En nuestro caso, la cima conserva además otro topónimo, el cual tiene mucho que ver con la estructura que alberga: La Casona.

La primera noticia que hace referencia al Pico Jano se encuentra en un documento original de Arturo Arredondo escrito en el año 1982 y actualmente depositado en los fondos documentales del MUPAC. En este trabajo titulado "La Piedra mágica de La Casona del Pico Jano" Arrendondo relata como Gonzalo Gómez Casares le enseña las edificaciones del Pico Jano, de estructura más parecida a las ruinas de Cartago que a las de Julióbriga. Seria este último (Gómez Casares) quien un año después diese valor arqueológico al yacimiento, ya que recoge varias piezas metálicas durante el arreglo de una de las pistas forestales abiertas en la década de los 70. En ese mismo año, 1983, los materiales son examinados por varios estudiosos de la época (entre los que se encuentra también A. Arredondo). Todos ellos llegan a la conclusión de que dichas piezas se pueden encuadrar dentro de una cronología romana, aunque la falta de información acerca del contexto donde se encontraron les hace dudar y no afirmarlo rotundamente.

Tendrían que pasar algunas décadas hasta encontrar materiales similares en dos yacimientos icónicos dentro de un contexto similar al citado. En el transcurso de las excavaciones realizadas por Eduardo Peralta en el castro de La Espina del Gallego (Corvera de Toranzo y Anievas) y sobre todo, en el castro de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia) aparecieron estructuras y restos materiales prácticamente idénticos a los encontrados en el Pico Jano. Toponimia, barracones similares a los encontrados y la Espina del Gallego y materiales de carácter militar romano hacían indicar que este enclave seria otro punto más de interés dentro del transcurso de las Guerras Cántabras..nada más lejos de la realidad.

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

Agradecimientos: Rafael Bolado del Castillo

 

Barracón minero del Pico Jano (Vega de Liebana, Cantabria). Fotografía: Rafael Bolado del Castillo

En la cima del Pico Jano se encontraron los restos de un edificio de planta rectangular (adaptado a la cima) de unos 32 metros de largo por 13 de ancho que delimitan un área habitable de unos 400 metros cuadrados. Su interior posee una distribución más o menos uniforme de habitaciones separadas, las cuales se encuentran comunicadas por un pasillo central. Concretamente se encontraron un total de 7 estancias que configuran un espacio perfectamente divido en 2 zonas. La primera de ellas posee la habitación de mayores dimensiones (sin aparentes divisiones internas) que lleva a la segunda de las zonas, la cual está compuesta por las restantes 6 habitaciones (tres a cada lado del pasillo). El acceso al barracón, según parece, estaba orientado al sur, presentando los muros en este sector unos 50 centímetros de ancho. Otro de los aspectos relevantes de la estructura es la casi total ausencia de restos de teja o lajas de otro material, circunstancia que llevó a pensar que la cubierta del mismo estuviese compuesta de una cobertura vegetal en su práctica totalidad.

Llegados a este punto, observando la gran similitud (a grandes rasgos) de este barracón con el encontrado en el yacimiento de la Espina del Gallego, muchos se aventuraron a equipararlo cronológicamente. Ya no solo esto, sino que el estado de conservación de ambos era prácticamente el mismo, eso sin citar los materiales encontrados. Todo esto unido a la cercanía del castro de Llan de la Peña, del cual se documenta un importante nivel de incendio y de cronología atribuible a la Edad del Hierro, llevo a pensar lo siguiente: Blanco y en botella..pues no. Veamos la intervención arqueológica llevada a cabo en el año 2010.

Sondeo realizado en el barracón del Pico Jano (Vega de Liebana, Cantabria). Fotografía: Rafael Bolado del Castillo

En Enero de ese mismo año, el director del MUPAC por aquel entonces, Pedro Ángel Fernando Vega, el investigador Mariano Luis Serna Gancedo y el propio Gonzalo Gomez Casares (descubridor de los materiales atribuidos al periodo romano) acuden nuevamente al Pico Jano para comenzar una investigación al respecto y esclarecer así la cronología del barracón. Se decide entonces llevar a cabo una rápida intervención arqueológica en dos fases que permitiese esclarecer todas las dudas reinantes. La primera de ellas se centró en el edificio, donde se realizaron dos sondeos con el fin de documentar el sistema constructivo. La segunda fase les llevo a realizar una prospección electromagnética intensiva en el área donde aparecieron los materiales (la punta de lanza y el pilum catapultarium que veremos más adelante). El objetivo de esta fase era encontrar cualquier evidencia material que se pudiese relacionar con ellos y además reafirmar la cronología romana del enclave.

Los resultados fueron concluyentes a la vez que desalentadores. En los sondeos realizados en el barracón se encontraron clavos de hierro y fragmentos de vidrio de apariencia moderna. Además, se hallaron dos restos de suma importancia para datar el edificio: El primero de ellos fue una muestra de carbón encontrada en el suelo original del pasillo (en el sondeo, se llegó hasta el "final" como se puede apreciar en la imagen). Con este hallazgo se pudo realizar una datación absoluta por C14 que sitúa esta estructura más que posiblemente..en el siglo XIX (plofff), muy alejado esto de la esperada época romana. Coincide esta época con el auge minero en los Picos de Europa, apoyando esto el hallazgo del segundo resto cerca del muro norte del barracón: Un fragmento de mineral de cobre.

Estos datos relacionan directamente este barracón con la antigua mina de "La Constancia", situada también en las inmediaciones del Pico Jano. Quedaba aún la esperanza de poder encontrar algún otro material que relacionase el yacimiento con el mundo militar romano, ya que independiente de que el barracón fuese minero en vez de romano, las evidencias encontradas en 1983 apuntaban a que en aquel lugar el Imperio estuvo presente de un modo u otro…nuevamente un chasco. El resultado de la prospección electromagnético, condicionado por la densa arboleda y la vegetación, no arrojo ningún tipo de resultado relacionado con la punta de lanza ni con la punta del pilum catapultarium.

Catapulta "scorpio" con la que se lanzaban los "Pilum Catapultarium"

Los objetos metálicos romanos fueron encontrados en tres puntos diferentes a los largo de la pista forestal de Dobarganes hacia el Pico Jano. Curiosamente se encuentran a nivel de superficie, en los taludes de un tramo descendente y a 150 metros de distancia entre ellos. Desgraciadamente no existen elementos que permitan reconstruir el contexto de su ubicación exacta, ya que al parecer ser fueron extraídos por la excavadora al realizar las labores de mantenimiento de la pista. Los objetos son los siguientes:

Pilum Catapultarium: Tipologicamente corresponde con este elemento sin lugar a dudas. Es un objeto de hierro con base tubular hueca y punta maciza de sección cuadrada. Este último elemento (la punta) aparece deformado, posiblemente como consecuencia de un impacto frontal. Su estado de conservación es bueno, encontrándose objetos similares (en cuanto a su tipología y conservación) en yacimientos como el castro de La Loma (Santibañez de La Peña, Palencia). Se recuperó otro objeto similar a este que permanece en un archivo particular, el resto fueron depositados en el MUPAC.

Punta de lanza: Este objeto de hierro no conserva la punta, además de aparecer exfoliado por los planos de forja. Además el tubo de enmangue está roto por la línea de sutura. En definitiva, aún sin dudar de su tipología, podemos decir que es un material bastante mal conservado.

Objeto de bronce: Llama poderosamente el excelente estado de conservación del mismo, seguramente debido a la buena calidad del material con el que se hizo. Se trata de un fragmento triangular decorado con molduras transversales que más que probablemente perteneciese a un objeto con forma de tuvo. Respecto a su tipología, existen dudas que no nos permiten definirlo como un objeto conocido.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del yacimiento del Pico Jano, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • CAMPO DE LAS CERCAS

    El Campo de las Cercas es un campamento romano ubicado en lo alto de la sierra conocida como "Monte Tejas", muy próximo al lugar denominado como "La Collada". Su nombre viene dado por la abundancia de cercados de piedra utilizados por los ganaderos en sus inmediaciones, aunque de todos modos su nombre "oficial" (acordado por la corporación municipal de San Felices) es "Campamento Romano de Tarriba". Aún así, este nombre no es compartido por todos, mucho menos por las personas ligadas profesionalmente a la arqueología. El yacimiento ocupa dos municipios diferentes (San Felices y Puente Viesgo) y la decisión no es ni mucho menos una mera cuestión municipal de uno de ellos. Sin entrar en debates y siendo estrictos a nivel histórico y científico, seguiremos definiendo el yacimiento como Campo de las Cercas. El campamento fue encontrado por un vecino de la zona llamado Federico Crespo García Barcena en el año 1998, identificando este el emplazamiento como un castro cántabro. No sería hasta que Eduardo Peralta Labrador lo visitó cuando se identificó con un campamento romano de grandes dimensiones. Fue poco después, en el año 2001 y tras incorporarlo al proyecto "Arqueología de lasGuerras Cántabras", cuando se comenzó a ver la importancia arqueológica e histórica del mismo. En este sentido, debemos destacar que el Campo de las Cercas fue pionero como yacimiento en cuanto a excavaciones de puertas en clavícula se refiere, ya que fue el primero donde se excavó una puerta de clavicula en la Península Ibérica y una de las primeras en toda Europa.

    Su ubicación, como la gran mayoría de los campamentos romanos de Cantabria, no es casual. Se encuentra a unos 7 kilómetros al norte de La Espina del Gallego, dominando un paso (La Collada) de gran valor estratégico entre los valles del Besaya y El Pas. Además desde sus 700 metros de altitud se obtiene una amplia panorámica hacia la costa con la bahía de Santander al fondo. Respecto a su extensión, posee un total de 18 hectáreas, siendo sus ejes mayores de 1 kilómetro de distancia de largo por 300 metros de ancho (aproximadamente). Se cree, que gracias a tu tamaño, pudo ser uno de los lugares escogidos por el ejército romano para unir a dos de las columnas que penetrasen en Cantabria. La primera que avanzó desde el sur y se asentó en estructuras campamentales como El Cincho, Cilda, La Espina del Gallego o El Cantón. Por otro lado estaría otra columna militar llegada desde el mar, siendo el Campo de las Cercas su lugar de unión. Se plantea además que pudiese albergar miles y miles de hombres, hay fuentes que citan entre 30 y 32.000 hombres (varias legiones), pero es más lógico que el interior del mismo congregase una legión más algunas tropas auxiliares (5.000 o 6.000 la legión, 2.000 o 3.000 auxiliares y/o aliados), aunque al día de hoy no hay una cifra exacta que se pueda barajar. Siguiente con su morfología, se adapta a la perfección a la topografía de la sierra, siendo una estructura campamental larga y alargada. Posee además cuatro puertas en clavícula construidas con muretes de bloques de arenisca, una en el flanco norte y tres en el flanco oeste. Una de estas últimas, como hemos comentado previamente, ha sido la mejor estudiada. Presenta un suelo empedrado recubierto con una capa de graba, además de disponer de una única fossa fastigata de 5 y 6 pies a ambos lados de la puerta. En la parte interior de la misma existen dos zócalos de bloques de piedra con pequeños agujeros de poste en su base, lo que lleva a pensar que podría tratarse de la base de dos torres de madera que custodiaban esta entrada.

    BIBLIOGRAFIA


  • EL PICO L.LAGÜEZOS

    El campamento romano del Pico L.lagüezos (Concejo de Lena, Asturias - Villamanín, León) es uno de los yacimientos clave para conocer el avance de las tropas romanas a través de la vía de montaña de La Carisa desde la milenaria Legio (León) hasta Noega (Gijón). Su morfología, altitud - en una colina a más de 1.670 metros -, los materiales proporcionados y su belleza natural, hacen de este enclave una de las maravillas relacionadas con el conocido conflicto Bellum Cantabricum et Asturicum. Incluso se cree que estamos ante uno de los primeros (por no decir el primero) campamentos romanos levantados en Asturias. Su hallazgo se produjo hace unos años en la campaña de prospecciones y vuelos aéreos realizados por el instituto Ausonius de Burdeos, cuyo objetivo era la prepación de un atlas de la conquista Romana de Hispania junto con la Universidad Autónoma de Madrid. La búsqueda de restos estructurales de la conocida contienda bélica en el pasillo natural entre el citado campamento de la Legio VI Victrix y el oppidum costero fue la culpable de este gran hallazgo. Como veremos posteriormente fue excavado en 2013 y 2014, obteniéndose unos resultados que confirmarían su carácter militar además de ubicarlo en el mapa arqueológico con letras en mayúscula.

    El campamento se asienta sobre una loma de pendientes no muy pronunciadas, en el eje de cumbres de la cordillera. Esta inmejorable situación hacen que su dominio visual sea excelente, característica común en la gran mayoría de los asentamientos campamentales romanos. Posee en a su alrededor al menos dos manantiales (conocidos), de modo que su ubicación no es ni mucho menos casual en ninguno de los sentidos. En su interior, se combinan zonas muy cómodas para el hábitat con otras de fuerte pendiente, lo que indica que estas últimas tenían un claro objetivo defensivo. Se cree que el acceso al mismo se realizaba a través de la vertiente occidental de la loma, ya que allí las pendientes son mucho menos acusadas y facilitarían el transporte de materiales y/o tropas.

    No cabe duda de que el campamento del Pico L.lagüezos es otra de las joyas de la arqueología si hablamos del citado conflicto en el Norte de Hispania. Su relieve, el cercano acceso a los recursos hídricos, la facilidad de aproximación al mismo y la aparición de restos materiales en la collada que da nombre al pico, dan a entender que estamos ante un lugar de obligado paso hacia el Norte, llegando a plantearse incluso que pudiese ser una parada de convoyes de abastecimiento. Un yacimiento que, si la financiación lo permite (tanto en Asturias como en Castilla y León la cosa no pinta mejor que en Cantabria), seguirá dando muchas sorpresas.

    Bibliografía: "El campamento romano de L.lagüezos Un nuevo yacimiento en la zona arqueológica de La Carisa." Autores: Esperanza Martín Hernandez y Jorge Camino Mayor (Revista Cultural del Concejo de Aller)
    Agradecimientos: Dolabra Arqueología y Patrimonio

  • CAMPAMENTO DE CILDA

    El campamento romano de Cildá (Corvera de Toranzo / Arenas de Iguña) es sin lugar a dudas un yacimiento único en Cantabria, me atrevería a decir que incluso en toda la Península. Cierto es que no es un campamento "espectacular" en cuanto a edificaciones o estructuras defensivas que llamen la atención del visitante, ni siquiera en cuanto a los materiales hallados en el mismo. Lo que no mucha gente no sabe es que este emplazamiento corresponde al tipo IV que el tratadista latino Pseudo-Hyginio (segunda mitad del siglo II d.C) considera como campamento de montaña o castra in monte, siendo Cildá el primer campamento de este género localizado en el mundo romano. ¿Aún te quedan dudas de su importancia?. Veamos un poco más sobre este enclave.

    Su existencia como emplazamiento con importantes estructuras es conocida desde finales del siglo pasado, concretamente desde los años 80. La primera cita de Cildá en una publicación la realizó González de Riancho en el año 1988, aunque atributo el lugar a un posible poblado indígena. Sería el conocido investigador A.Arredondo quien trazase el camino, ya que sería él quien identificase inicialmente las estructuras como un campamento romano, confirmando esta teoría años más adelante Eduardo Peralta Labrador. Este último marcaría un antes y un después en el estudio e investigación de este y otros campamentos romanos como La Espina del Gallego, el Campo de Las Cercas y el Castillejo (Palencia) y su contexto en las Guerras Cántabras.

    Antes de entrar en detalle sobre sus características, queremos hacer una pequeña reflexión sobre la conservación del campamento y la problemática que ello conlleva. Los problemas que afectan al campamento de Cildá son casi tan antiguos como el conocimiento que se tiene sobre su importancia arqueológica e histórica. Ya en la década de los 80 se construye en el centro del yacimiento una estación repetidora de radio , destruyendo parcialmente (incluso totalmente) dos estructuras de edificios atribuibles a la fase campamental romana. Poco o nada se hizo para salvaguardar este enclave, incluso tras las advertencias sobre su destrucción. Años después, a principios de la década de los 90, se abre una pista forestal que sube desde Sel de la Carrera y que llega a la cima del enclave, construyéndose además un edificio para albergar instalaciones de Telefónica con grandes antenas incluidas. Estas obras destruyeron también parte de las estructuras de la cima, además de seccionar las defensas del recinto. Por último, no podemos olvidar los restos de la cimentación de una antena medidora de viento, instalada ilegalmente por una empresa promotora de parques eólicos que finalmente tuvo que retirar..aunque el daño ya estaba hecho. Sin palabras..

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)