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I Encuentro Arqueológico Las Guerras Ástur-Cántabras

Estamos ante un evento único, no voy a decir que irrepetible porque espero que sea el primero de una larga serie de congresos, pero creo verdaderamente que es más que probable que marque un antes y un después dentro de la investigación y difusión de una época inigualable en Regio Cantabrorum. Estoy hablando, como no, del I Encuentro Arqueológico "Las Guerras Ástur-Cantabras" que se celebrará en Gijón durante los días 2,3 y 4 de Octubre.

Ya solamente su nombre puede llamar la atención a muchos que no conocen el mundillo, sobre manera porque que nos hartamos de oír y citar (yo el primero) el lado del conflicto que a cada una de las partes nos interesa. Que si en Cantabria son solo "Guerras Cántabras", que si en Asturias "Guerras Astures"..si Floro levantase la cabeza..noooo, el entrenador de futbol no, el otro. La denominación en las fuentes clásicas es "Bellum Cantabricum et Asturicum" para quien no lo sepa, de ahí el nombre de este I Congreso.

Este encuentro ha sido coordinado por tres investigadores sobre los cuales me faltan palabras en la definición de su trabajo y legado. Para la gente a la que nos gusta la arqueología e historia son referentes a nivel nacional:

  • Jorge Camino Mayor trabaja en el Museo Arqueológico de Asturias y está especializado en la investigación de la cultura castreña y la conquista romana en Asturias. Este renombrado arqueólogo ha coordinado diferentes trabajos bien en castros como el de la Ria de Villaviciosa o bien en fortificaciones romanas y altomedievales, destacando sobre manera su labor como director en el yacimiento de La Carisa.

  • Jesús Francisco Torres Martínez ("Ketxu") es Licenciado en Historia y Doctor en Prehistoria y Arqueología por la Universidad Complutense de Madrid. Está especializado en Protohistoria del norte de la Península Ibérica y Europa Occidental (Edad del Hierro), Cultura Céltica, Etnoarqueología, Etnohistoria y fenómenos de "larga duración histórica". Dirige, desde el 2004, las excavaciones de la ciudad fortificada de Monte Bernorio (Villarén de Valdivia, Palencia), es miembro del Grupo de Estudios Célticos de Bélgica y fundador/presidente del IMBEAC (Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico).

  • Eduardo Peralta Labrador es un arqueólogo e historiador clave (con permiso de los anteriores) en el conocimiento y divulgación de los pueblos prerromanos en la antigua Cantabria. Miembro de la Real Academia de Historia desde el año 2010, ha dirigido excavaciones en yacimientos tan importantes como La Espina del Gallego, el castro de La Loma, el campamento romano de La Muela, el castro del Cerro de La Maza, el campamento del Monte Bernorio y un largo etc vital para el conocimiento de la Cantabria prerromana y el asedio de la misma por parte del Imperio romano. Su obra "Los cántabros antes de Roma" ISBN 84-89512-59-0 es un auténtico referente a nivel nacional.

Volviendo al Congreso, el primer día se dedicará casi por completo a explicar el contexto donde se produjo el conflicto bélico de las Guerras Ástur-Cántabras, detallando los aspectos principales de las mismas. En la segunda jornada, se tratarán los principales asedios del ejército romano y las conclusiones arqueológicas de los yacimientos relacionados. Se hablará también sobre las dos grandes líneas de penetración en el avance del imperio romano, claves para conocer los porqués de la contienda. Del mismo modo, en este segundo día, se expondrán de un modo "libre" (fuera del programa oficial) nuevos descubrimientos y ponencias presentadas a la organización del congreso y que darán muchísimo que hablar…mucho, muchísimo. Destacar en este punto las propuestas de comunicación enviadas por los co-directores delProyecto Mauranus, Enrique Gutiérrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate, y por Rafael Bolado del Castillo. Me quedo corto si os digo que pienso que darán un giro de 360º en la arqueología regional (en serio), ya que presentarán nuevos hallazgos inéditos y sorprendentes. ¿Estaremos más cerca del Mons Vindius?, ¿Aparecerán nuevos campamentos romanos que den otro punto de vista al conflicto?. Ahí dejo eso. Por último y para concluir el congreso, el tercer día, se hará una salida de campo para visitar el oppidum de Monte Bernorio y el campamento romano/castro de La Loma, ambos en Palencia.

Os dejo con el programa del I Congreso, sin antes olvidar y recordar con cariño la ausencia del recientemente fallecido José Luis Casado Soto, quien iba a ser el encargado de abrir las jornadas en Gijón.

 

Derrumbe de muralla en el yacimiento de Monte Bernorio

9:00 h Presentación y entrega de credenciales

CONTEXTO Y ASPECTOS DE LAS GUERRAS

10:00 - 10:45 h César Augusto y la incorporación del Norte de Hispania al Imperio Romano. (esta conferencia iba a ser impartida por el recientemente fallecido José Luis Casado)

10:45 - 11:30 h Los textos clásicos de las guerras a la luz de la Arqueología: mitos y realidades. José Luis Ramírez Sádaba, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria

11:30 - 12:00 h Descanso

12:00 - 12:45 h Trazas de actividad militar: metodología crítica de la búsqueda. François Didierjean, Instituto Ausonius, UMR 5607 (CNRS/ Université Bordeaux-Montaigne)

12:45 - 13:30 h Guerra y sociedad en los pueblos celtas del norte de Hispania. Martín Almagro Gorbea, Catedrático de Prehistoria, Universidad Complutense de Madrid.

13:30 - 14:00 h Debate

14:00 - 16:00 h Descanso

16:00 - 16:45 h Contexto geopolítico de los pueblos ástures y cántabros. Ángel Villa Valdés, arqueólogo de la Consejería de Cultura de Asturias.

16:45 - 17:30 h Estrategia y logística de la conquista de la cornisa cantábrica, una operación previa a la campaña sobre la Gran Germania. Francisco Ramos Oliver, General de División. Francisco Jiménez Moyano, Teniente Coronel

17:30 - 18:00 h Descanso

18:30 - 19:15 h Las armas del enemigo. Militaria romana de metal en la guerra cantábrica de Augusto. Carmelo Fernández Ibáñez, Conservador del Museo Arqueológico de Palencia

19:15 - 20:00 h Debate

21:00 h Cena

Acceso al castro de la Espina del Gallego

GRANDES LÍNEAS DE PENETRACIÓN Y PRINCIPALES ASEDIOS

9:00 - 9:45 h El asedio de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia) y otros escenarios del norte de Castilla. Eduardo Peralta Labrador, miembro correspondiente de la Academia de la Historia.

9:45 - 10:30 h El ataque a Monte Bernorio (Pomar de Valdivia, Palencia). Jesús Francisco Torres, Universidad Complutense de Madrid.

10:30 - 11:15 h La penetración del ejército romano por el interfluvio Pas-Besaya (Cantabria). Eduardo Peralta Labrador, miembro correspondiente de la Academia de la Historia.

11:15 - 11:45 h Descanso

11:45 - 12.30 h El eje de avance de la vía Carisa (Asturias). Jorge Camino Mayor, arqueólogo del Museo Arqueológico de Asturias.

OTRAS OPERACIONES MILITARES

12:30 - 12:55 h El campamento de El Cincho (Campoo de Yuso, Cantabria). Manuel García Alonso, profesor de Historia del IES de Cabezón de la Sal.

12:55 - 13:20 h Los campamentos de la Poza y la calzada de Peña Cutral revisitados. Juan José Cepeda Ocampo, UNED, C.A. Bergara (Guipúzcoa).

13:20 - 13:50 h Debate

14:00 - 16:00 h Descanso

16:00 - 16:25 h Las fortificaciones prerromanas y romanas del oppidum de Ornedo-Santa Marina (Valdeolea, Cantabria). Pedro Fernández Vega, Doctor en Arqueología. Rafael Bolado del Castillo, Lino Mantecón Callejo, Joaquín Callejo Gómez, arqueólogos.

16:25 - 16:50 h Proyecto IVGA. Conquista, articulación del territorio y explotación de recursos en el límite en el conventus Lucense y el de los Astures. Almudena Orejas, Javier Sánchez-Palencia, Alejandro Beltrán, investigadores del CSIC y José Antonio Ron, arqueólogo.

16:50 - 17:15 h Descanso

NUEVOS DESCUBRIMIENTOS

17:15 - 19:00 h Sección de carácter abierto destinada a presentar nuevos campamentos que aún no fueron objeto de investigación y cuyas características morfológicas, emplazamientos y contexto geográfico tengan acogida entre los modelos relacionados con las operaciones de la conquista. Se definirán los principales rasgos y atributos que permiten su incorporación preliminar a los escenarios de las Guerras.

19:15 - 19:45 h Debate

19:45 h Acto de clausura

21:15 h Cena

9:00 h Salida desde Gijón a Pomar de Valdivia

12:00 - 14:00 h Visita Monte Bernorio

14:30 - 16:00 h Almuerzo

16:00 h Salida a Santibáñez de la Peña

17:00 - 19:00 h Visita asedio de la Loma

19:00 h Retorno a Gijón

Info

DESTACADOS

  • PEÑA DEL CASTRO

    El recinto prerromano de Peña del Castro (La Ercina, León) fue uno de los bastiones vadinienses de la antigua “Regio Cantabrorum”. Se encuentra en la parte más occidental de la antigua Cantabria y en la actualidad las actuaciones arqueológicas allí realizadas han hecho que este yacimiento haya vuelto a la primera línea de las noticias culturales y arqueológicas.

    El castro como tal presenta dos cinturones de muralla bien definidos y a la vista como se puede apreciar en la imagen principal. Entre dichas murallas existen tres espacios claramente separados. El primero de ellos, en la parte inferior del castro, tiene una extensión de 1,22 hectáreas aproximadamente, pudiéndose observar un gran derrumbe hacia el oeste. Desgraciadamente se pueden observar también en este espacio grandes huecos realizados por expoliadores ocasionales..una auténtica pena. Es en este sector donde se puede apreciar indicios de reutilización en época Alto Medieval, exactamente igual que en otros castros situados en el entorno del Macizo de Peñacorada. En el segundo de los recintos, situado a unos 50 metros por encima del primero, tiene unos 4.500 metros cuadrados aproximadamente. Por último, justo a continuación de este recinto, se encuentra el tercero y último. Ocupa una extensión aproximada de 6.085 metros cuadrados y al ser la parte más alta del castro hace las labores de acrópolis.

    Las murallas que lo protegen por la vertiente “más débil” tienen un grosor que oscila entre los 2,30 y los 2,70, siendo estas estructuras similares a las que se puede observar cualquiera de las estructuras defensivas observadas en el área cántabra de la Montaña Oriental. En el lado Norte y Sur del castro no fue necesaria la construcción de grandes muros, ya que las grandes estructuras calizas (farallones) existentes actual de protección natural. No se observan restos de fosos, a no ser que hayan sido colmatados por el derrumbe de la enorme muralla. Eso sí, esta última aparece completamente arrasada (“Castrum Tamen captum deruit est”).

    Por último, cabe destacar que existe un camino próximo al castro con un paso en peña que llama verdaderamente la atención denominado como paso de “La Gobia”. Posiblemente este corte y otro que existe en las cercanías en dirección a la Devesa, son los que dieron el nombre a la Acisa, término que toponímicamente hablando es bastante común en otros lugares del imperio romano: castra intercisa, intorcisa que deriva del verbo latino "intercido" separar por corte.


  • CASTRO DE LA GUARIZA

    El castro de La Guariza (Fontibre, Campoo de Suso) es otro claro ejemplo, uno más, del abandono al que se encuentran expuestos muchos yacimientos de nuestra región. Evidentemente no es un Monte Ornedo o Castro de Las Rabas, los cuales son referentes arqueológicos en nuestra región, pero esto no quita para que puedan albergar innumerables secretos dignos de ser admirados. De hecho, mucha gente se sorprende de que este enclave haya sido incluso un castro prerromano, sobre manera porque apenas existe información sobre él.

    Fue descubierto por Miguel Ángel Fraile en la década de los 80 del siglo pasado. De hecho, el único estudio (que no excavación) realizado sobre este enclave fué publicado por él mismo en el año 1990, donde llegaba a indicar que se trataba de un asentamiento de la Edad del Hierro. La siguiente cita sobre La Guariza se publica en el año 1997, donde Eduardo Peralta y Emilio Muñoz comparten la cronología argumentada años antes por Fraile en la publicación "La problemática de la conservación de los castros prerromanos de Cantabria: inventario y propuestas de actuación". La última vez que el yacimiento toma cierto "protagonismo" es gracias a la actualización del Inventario Arqueológico de Cantabria (2007) de la mano de José Ángel Hierro Garate, quien se encarga de documentar y estudiar el estado del yacimiento. Las imágenes de esta publicación corresponden a esa toma de contacto.

    Su localización, muy cerca de la posible estructura campamental de Salces, hace pensar que esta última fuese un castellum romano que sirviese para asediar el castro prerromano de La Guariza.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Jose Angel Hierro Gárate

  • ALTO DE LA GARMA

    El castro del Alto de La Garma (Omoño, Ribamontan al Monte) es un yacimiento único en Cantabria por diversos motivos. En primer lugar, es uno de los mejores ejemplos para conocer la progresión en el inicio de la construcción de poblados fortificados en el centro de la región Cantábrica. Sus orígenes se remontan en torno a los siglos VII-VI a.C, de ahí que hablemos de algo muy especial. Por otro lado, es de los pocos castros costeros que presentan características similares a los lugares fortificados de la I Edad del Hierro situados más al Sur (Campoo, Palencia y Burgos y León): Buen dominio visual, situación en altura, empleo preferente del barro y probablemente madera como materiales de construcción tanto en vivienda como en la fortificación, etc. Otro de los motivos por los que el Alto de La Garma es icónico dentro de nuestra región es por alguno de los hallazgos encontrados en su interior. Muchos pensarán que los castros prerromanos solo son importantes si se encuentra gran cantidad de materiales metálicos, grandes fragmentos de cerámica, adornos, joyas..pues en este caso lo más sencillo es de lo más importante: Se localizó (luego entraremos más en detalle) una pequeña concentración de semillas y gran cantidad de restos óseos de mamíferos, lo que denota que la tendencia a pensar (mitificada por las fuentes clásicas) que los cántabros eran unos bárbaros o que no cultivaban/comerciaban queda cada vez más alejada. Por último, y no menos importante, se encuentra en el entorno de la Cueva de La Garma, uno de los iconos del Paleolítico de la cordillera Cantábrica.

    Ya en la década de los setenta fue visitado por Arturo Arrendo, quien lo calificó como castro cántabro y lo denominó "Pico Garma". De todos modos esta referencia nunca fue muy popular, pasando desapercibida durante muchos años. Habría que esperar hasta el año 1996 cuando Emilio Muñoz y la empresa GAEM, dentro de un marco de prospecciones intensivas en el monte de La Garma, reconocieron el lugar. Constataron la existencia de fortificaciones y localizaron algunos materiales cerámicos, signos inequívocos para su identificación. Al poco tiempo, ese mismo año, la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte compra las fincas de interés arqueológico, frenando así el avance forestal que ya había invadido gran parte del yacimiento en el momento de su descubrimiento (en la imagen de abajo se pueden apreciar los eucaliptos justo al lado de las excavaciones). Desde el año 1998 es Bien de Interés Cultural como integrante de la Zona Arqueológica de La Garma. En la actualidad no existe memoria definitiva sobre las actuaciones arqueológicas allí realizadas, aunque bien es cierto que existen relevantes artículos monográficos (Pereda 1999) y algunos trabajos generales en prensa que (Arias et al., 1999, 2000, 2003, en prensa; Arias y Ontañón 2008) merecen especial atención.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Tanea Arqueología

  • CASTRO DE LERONES

    Entre los arboles de una inmensa plantación forestal, a cerca de 1.000 metros de altitud, se encuentra otro de los ejemplos del abandono que sufren muchos de nuestros yacimientos por los que tanto nos gusta rasgarnos las vestiduras y así hablar de los antiguos cántabros y nuestra heredada valentía: El castro de Lerones (Cabezón de Liébana, Cantabria). Se encuentra situado sobre la localidad que le da nombre, concretamente sobre una elevación del cordal que desciende de la Sierra de Peña Porrera. Esta atalaya natural domina gran parte del valle de Pesaguero, por lo que se creé que pudo tener un papel clave a la hora de controlar la entrada en Liébana desde el valle de Polaciones o incluso desde la meseta a través de Piedrasluengas.

    El recinto fue descubierto a finales del siglo pasado, concretamente en el año 1991, por Gonzalo Gómez de Casares, quien acompañado por Angel Ocejo, Raúl Molleda y Manuel Bahillo identificó las estructuras correspondientes. Posteriormente sería citado como castro por arqueólogos de renombre como Eduardo Peralta Labrador y Enrique Muñoz, aunque siempre de un modo simplificado debido a que no existen investigaciones ni estudios sobre el mismo. En los últimos años, el castro de Lerones ha pasado a formar parte del INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria).

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO DE LA CORONA

    El castro de La Corona es uno de los últimos recintos prerromanos descubiertos y publicados en la comarca lebaniega. Su ubicación no parece una mera casualidad, ya que se encuentra situado en un cueto de cima bastante uniforme y llana que domina el estratégico paso entre Sierras Albas y Collau Aruz, vía principal de acceso desde la Meseta. Respeto a su nombre cabe destacar que varía dependiendo del municipio donde nos encontremos, teniendo en cuenta que se encuentra en la divisoria de Vega de Liébana y Pesaguero donde se conoce como "Cueto Moro". Se encuentra a unos 1.300 metros de altitud, entre los collado del Salce por el Norte y la Varga por el Sur. Un poco más alejado (sobre el castro) se encuentra el conocido paso de Cabriles, lugar en el que se hallaron restos prehistóricos y que nos da a entender que estamos ante una localización que tuvo presencia humana desde tiempos inmemoriales.

    Fue descubierto por Gonzalo Gómez Casares hace muy pocos años, en 2010, publicándose por primera vez en "Castros y Castra en Cantabria. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del hierro a las guerras con Roma (ACANTO)". Curiosamente su hallazgo se produjo siguiendo la hipótesis de que por cada necrópolis megalítica de los cordales lebaniegos y su correspondiente "área de pasto" debería existir un poblamiento o castro. En otros casos conocidos como el de la Cueva de El Puyo (Miera, Cantabria), una de las necrópolis de la II Edad del Hierro más importantes del norte Peninsular, se intentó encontrar un recinto castreño sin éxito..pero aquí hubo suerte. En base la existencia de túmulos megalíticos en Campunuera (dentro del cordal del Pico Jaru) y la gran extensión de pastos en la zona, se pudo encontrar este yacimiento.

    Este es otro claro ejemplo de que, lejos de la creencia (avalada por los muchos hallazgos y yacimientos de la zona, eso sí) que sitúa casi en exclusiva la actividad de los antiguos cántabros en zonas más próximas a Campoo y la cuenca del Besaya, existen otros territorios como el lebaniego que sorprende cada vez más por ser un foco de nuevos hallazgos. Estamos ante una comunidad protohistórica que poco a poco va saliendo a la luz y de la que no solamente somos conscientes en nuestros días, ya que el descubrimiento de nuevos campamentos romanos en la zona hace pensar que el Imperio también era consciente de esta prolífera actividad.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares

  • EL CERRO DE LA MAZA

    El oppidum del Cerro de La Maza (Pedrosa de Valdeporres, Burgos) es uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de Regio Cantabrorum. Su posición estrategica , dominando los pasos de la Cordillera Cantábrica hacia el área del nacimiento del Ebro y el valle septentrional del Pas, sus defensas naturales y su enorme extensión, hacen de este enclave un lugar icónico para el conocimiento de la Edad del Hierro y, más que probablemente, de su contextualización en el conflicto por antonomasia: Las Guerras Cántabras. No olvidemos que se encuentra a escasos kilómetros de otro de los yacimientos más importantes de la zona, el campamento romano de La Muela.

    Desgraciadamente la falta de apoyo institucional tras el descubrimiento y estudio de ambos ha permitido que durante más de una década tanto La Muela como el Cerro de La Maza hayan sido olvidados, llegando a buen seguro parte de su milenaria historia a manos privadas. Y no solo eso, ya que en el caso del oppidum la instalación de antenas de telefonía en los últimos años ha destruido información vital para la comprensión del mismo. Esto, unido al abandono y otras prácticas dependientes de la administración tales como canteras, pistas agropecuarias sin control, explotaciones forestales, etc, son una agresión constante en decenas de yacimientos tanto Cantabria (Monte Cildá, Espina del Gallego, El Cueto, Peña de Sámano, Las Eras de Cañeda, El Cantón, etc), Palencia (Monte Bernorio, Cildá, etc) o Burgos (El Castro)..una auténtica pena que haya que realizar decenas de hipótesis en el conocimiento de los antiguos cántabros en vez de apoyar el estudio e investigación de los mismos in situ.

    Volviendo al oppidum, se encuentra dentro de una gran zona amesetada (vagamente triangular y con pendiente) de unas 40 hectáreas de superficie. Mide unos 900 metros de largo por 500 de ancho en la parte más oriental, estrechándose hacia la occidental hasta llegar a los 130-140 metros. Como se puede observar en la imagen, los acantilados que engloban la parte superior son una magnífica defensa natural, si bien es cierto que la acrópolis también estuvo dotada de líneas de muralla al igual que vertientes más desprotegidas (como la norte). Fue descubierto por Miguel Ángel Fraile López y posteriormente, gracias al patrocinio de la Fundación Marcelino Botín y al permiso de la Junta de Castilla y León, el equipo dirigido por Eduardo Peralta Labrador pudo realizar diversas actuaciones entre los años 2000-2003. En ellas se pudieron obtener resultados de lo más clarificadores y que contextualizaron el yacimiento como uno de los más importantes de la zona.

    Bibliografía: "Los Cántabros antes de Roma" - Real Academia de Historia. Autor: Eduardo Peralta Labrador

    Documentación gráfica y agradecimientos: Eduardo Peralta Labrador