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Castro y campamento romano de Monte Bernorio

Cualquier definición del Monte Bernorio se queda corta para explicar lo que ha significado y significa este lugar en la historia de los antiguos cántabros. Podríamos comenzar diciendo que es una de las ciudades fortificadas de la Edad del Hierro más grande halladas en España y también en Europa. O tambien que se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la época prerromana en la península..aún así, seguiríamos quedándonos cortos, ya que sus entrañas siguen albergando secretos y misterios aún por descubrir.

Situado junto a la localidad de Villaren de Valdivia (al norte de de Palencia), se eleva majestuosos a unos 1.170 metros de altitud, dominando una gran llanura donde en la actualidad se pueden contemplar desde su cima mas de 40 pueblos de las provincias de Burgos Palencia y Cantabria. Creo que con esto podemos entender el valor estratégico y militar de este enclave. Fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 1992 y desgraciadamente, más que por su valor arqueológico, fue noticia no hace mucho por ser incluido como ubicación de un futuro parque eólico de 24 aerogeneradores..así nos va...

 

INTRODUCCION

Claudio López Bru, segundo Marques de Comillas.

Las primeras extracciones arqueológicas del Monte Bernorio fueron llevadas a cabo en 1890, encargadas personalmente por el segundo Marqués de Comillas: Claudio López Bru (en la imagen). Desde entonces hasta la actualidad se han realizado decenas de campañas que han localizado gran cantidad de construcciones y utensilios que atestiguan la importancia del yacimiento y lo allí acontecido, abarcando desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media.

Los últimos trabajos de investigación allí realizados se han llevado a cabo por “Monte Bernorio y su entorno”, Proyecto de Investigación Arqueológico financiado por fondos públicos provenientes de la Junta de Castilla y León(en 2004 dejaron de colaborar económicamente), Diputación de Palencia y Comunidad Autónoma de Cantabria. Además de estos fondos, se financia a través de IMBEAC (Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico), quienes se encargan de investigar y difundir la importancia de este asentamiento y otros de la zona. Destacar también la colaboración de prestigiosas entidades como la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Frankfurt y la Universidad de Oxford entre otros.


EL YACIMIENTO EN SU CONJUNTO

El Monte Bernorio fue ocupado ininterrumpidamente desde el siglo VIII a.C hasta el siglo I a.C, aunque existen indicios de ocupación durante el Calcolítico y la Edad del Bronce. En las prospecciones de los años 2006-2007 aparecieron gran cantidad de elementos relevantes, tales como cerámicas, armamento y elementos de adorno de la Edad de Hierro y restos oseos de dos bebes. El perímetro de la montaña se hallaba rodeado por una inmensa muralla, de la cual se han encontrado restos, ademas de otra muralla interior que protegía la acrópolis. En la campaña de 2007 (citada previamente) aparecieron los primeros muros de piedra y adobe cocido de las viviendas, ademas de objetos personales, armamento y restos de fauna.

El conjunto del yacimiento se completa con los restos de un campamento romano de más de 18 hectáreas, haciendo del mismo el más grande hallado en la Península Ibérica. Esta ubicado a 2km aproximadamente del Monte Bernorio, concretamente en el alto del Castillejo (Pomar de Valdivia). Se cree que desde este campamento dos legiones acometieron el asedio del Monte Bernorio, del cual hablaremos un poco más adelante. Destacar por último que en este campamento se han encontrado numerosos indicios de material militar: puntas de flecha, tachuelas de caligae, regatones y postes de tienda de campaña, un pilum, algunas monedas, etc.

Puñales encontrados en el Monte Bernorio.

El Castro del Monte Bernorio ha sido identificado por algunos autores como la cuidad cántabra de Bergida, la cual fue la primera atacada por las legiones romanas durante las Guerras Cántabras. Sobre esta teoría existen diversas vertientes que no hacen mas que alimentar el misterio de la ubicación de esta ciudad. De todos modos, aunque las ultimas investigaciones estén cerca de confirmar esta teoría, sigue sin estar claro si la cuidad cántabra de Bergida corresponde a la del Monte Bernorio.

Volviendo al castro, existen diversos sectores del yacimiento bastante deteriorados por diversos motivos: la erosión, las labores agrícolas y los combates durante la Guerra Civil Española. Se repite la misma historia que en el campamento de “El Cincho”, ya que no solo los romanos o cántabros supieron ver el enclave estratégico del Monte Bernorio, sino que los republicanos y nacionales también.

En el interior del castro se han encontrado restos de viviendas, fragmentos de cerámica, una reja de arado, instrumentos para la agricultura, etc. Estos últimos elementos nos dan a entender la importancia que tuvo la agricultura dentro del castro.


LA BATALLA

Detalle del castellum del Monte Bernorio

En el siglo I a.C. comenzo el asedio definitivo de Regio Cantabrorum por parte del emperador César Augusto. Como bien decíamos antes, en las proximidades del Pomar de Valdivia se hallaron restos de un gran campamento romano, uno de los más grandes de toda Europa y estudiado por Eduardo Peralta Labrador. Desde este campamento se llevo a cabo el ataque y destrucción de la fortaleza del Monte Bernorio, presumiblemente a cargo de la poderosa Legio IIII Macedonica. Por las dimensiones de este campamento, Peralta mantiene que tuvo que ser ocupado, como mínimo, por dos legiones. Ademas, por este mismo motivo (las dimensiones e importancia del campamento), se asocia el Monte Bernorio a la ciudad cántabra de “Bergida” ya que se cree que las fuentes clásicas que han llegado a nuestros dias hacen referencia a esta batalla. Concretamente el relato de Lucio Aneo Floro establece que "primeramente se luchó contra los cántabros bajo las murallas de Bergida" ("Primum adversus Cantabros sub moenibus Bergidae proeliatum"), siendo este uno de los textos sobre los cuales se sostiene la teoría de que Bergida es el Castro de Monte Bernorio.

Volviendo a la batalla en sí, la gran cantidad de proyectiles de artillería romana hallados en la zona dejan constancia de que el asedio a que fue sometido el castro se produjo a gran escala, como lo prueban las puntas de proyectil de ballesta , puntas de flecha, y bolas de piedra de distintos calibres allí encontradas. También se cree que el núcleo principal del castro fue destruido por un incendio, posiblemente provocado tras la toma del castro.


ACRÓPOLIS

Tras someter definitivamente a los cántabros, los romanos aprovecharon las cimentaciones del castro asediado para convertir la zona de la Acrópolis en un castellum, el cual fue ocupado desde el siglo I a.C hasta el I d.C. Es evidemente que los romanos, sabedores de la importancia estratégica del Monte Bernorio, no quisieron desaprovecharlo.

Sede Virtual de IMBEAC

No olvidemos que la historia se escribe día a día..pero nada sería de ella sino hubiese nadie para contarla. Es aquí donde entran en juego los proyectos “Monte Bernorio en su entorno” e “IMBEAC”, siglas del Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico. Ambos proyectos se encargan de la investigación, publicación y difusión de todo lo relacionado con el yacimiento del Monte Bernorio.

Nació en el año 2009 como una Asociación sin ánimo de lucro para promover, desarrollar y difundir los Trabajos de Investigación Científicos, Históricos y Arqueológicos sobre la Prehistoria, la Edad Antigua y la Edad Media en la zona Arqueológica de Monte Bernorio y por extensión en todo el ámbito septentrional de España. Se proponen además apoyar y promocionar aquellas iniciativas que supongan un avance del conocimiento científico en esta área, así como la difusión pública de los avances realizados de modo que puedan llegar al mayor número de personas posible. Como no podía ser de otra manera, además llevan a cabo labores de concienciación para la preservación del patrimonio cultural, histórico y medioambiental en el Cantábrico. En la Sede Virtual de IMBEAC podrán encontrar información sobre sus proyectos de investigación, sus publicaciones, encuentros, actividades de formación y otras muchas cuestiones de interés. En definitiva, desde Regio Cantabrorum no podemos más que recomendar y apoyar su actividad.

www.imbeac.com

www.montebernorio.com

   

DESTACADOS

  • CASTRO DE PENDIA

    En muchas ocasiones asociamos de manera inconsciente la importancia de un castro por su extensión total. Evidentemente los hallazgos materiales también aportan un estatus mayor o menor, pero a veces parece que la superficie marca de manera inequívoca la posibilidad de albergar un gran número de casas y personas, por lo tanto de magnificar su simbología. Curiosamente, en el caso que nos ocupa, nos encontramos con un recinto de dimensiones reducidas, de ubicación y metodología constructiva un tanto extraña y enigmática. Es por esto (y por otros motivos que veremos a continuación) por lo que estamos ante uno de los enclaves castreños más importantes de Asturias. Tanto su emplazamiento, enclavado en un risco de topografía inusual, como la desproporción entre sus potentes murallas y el pequeño recinto que protege, nos dan a entender que era un lugar especial. Y no solo eso, en su interior además del número de cabañas que albergaba (tanto circulares como rectangulares), nos encontramos con dos saunas castreñas similares a las descubiertas en Coaña..algo tiene el castro de Pendia para albergar dos de estos edificios cuando en la totalidad de Cantabria solo se ha encontrado uno de ellos (Sauna de Monte Ornedo, Valdeolea).

    Las primeras noticias sobre el castro de Pendia se remontan al año 1898. Por aquel entonces Bernardo Acevedo y Huelves realiza una primera aproximación de yacimiento: "..una colina cercada en lo antiguo con muralla seca a pizarra, afectando la forma de anfiteatro..". Años más tarde, en 1929, Alejandro García Martínez ampliaría la primera descripción de un modo más detallado y conciso, comenzándose las excavaciones pocos años después (1934) por un vecino de Boal, José Artime. Serian Antonio García y Bellido y Juan Uría Ríu quienes a partir de 1940 excavarían de forma simultanea tanto en Pendia como en Coaña, dejando a la vista gran parte de la maravilla que conocemos en nuestros días. A partir del año 1999 se reactivarían las intervenciones dentro del Plan Arqueológico de la Cuenca del Navia con el objetivo final de consolidar las estructuras y seguir investigando las mismas. Desde 2003 y hasta la actualidad, habitualmente en periodo estival y no siempre de un modo continuo, se realizan diversos trabajos de excavación, restauración y conservación bajo la dirección de Ángel Villa Valdés y Fernando Rodríguez del Cueto. Destacar en este apartado que fue declarado Monumento el 26 de Enero de 1981.

    No cabe duda que nos encontramos ante uno de los castros más espectaculares y prolíferos de toda la región. Es por ello por lo que las visitas y el atractivo turístico del mismo ha aumentado de manera significativa durante desde hace décadas, haciendo de Pendia un destino obligado si queremos conocer más sobre el antiguo territorio de Regio Cantabrorum. Todo un ejemplo para las instituciones cántabras, mucho más ocupadas en promocionar la prehistoria regional y dejando totalmente de lado los yacimientos relacionados con la Edad del Hierro.

    Agradecimientos: Ángel Villa Valdés. Fotografías: Castros de Asturias
    Bibliografía: VILLA VALDÉS, A. (2007): "Intervención en los edificios termales en el castro de Pendia (Boal): reexcavación, lectura y consolidación con Addenda Judicial", en Excavaciones Arqueológicas en Asturias 1999-2002. Oviedo, 283-294.
    VILLA VALDÉS, A.(2009): "Los yacimientos", en A. Villa (Ed): Castro de Chao Samartín. Oviedo, 69-81.

  • CASTRO DE LAS RABAS

    El castro de Las Rabas (Celada Marlantes, Campoo de Enmedio) ha sido desde hace décadas un referente en el conocimiento de la antigua Cantabria prerromana. Desde las primeras excavaciones realizadas por el equipo de Miguel Ángel García Guinea en 1968-69 (incluso antes) se sabe de la gran importancia del mismo, aportando hallazgos y materiales de incalculable valor arqueológico e histórico. Situado a unos 997 metros sobre el nivel del mar, al noroeste del pueblo de Celada Marlantes, el castro de Las Rabas tiene unas características muy peculiares. A diferencia del Monte Bernorio o del Monte Ornedo, no tiene una amplitud visual que permitiese poder tener controlada una vasta llanura. Su importancia fue más bien "estratégica" que "visual", ya que son dos términos que, aun pareciendo ligado siempre, pueden tener sus matices. La importancia del castro de Las Rabas estriba en el control de una de las vías de acceso naturales entre la Meseta (a través del puerto de Pozazal) a la cuenca de Reinosa y por lo tanto a las vías de acceso a la costa. Esta última circunstancia nos lleva pensar que en sus orígenes pudo estar concebido para tener una función meramente "comercial" más que militar.

    Según se cree, el castro se extiende sobre una superficie aproximada de 10 hectáreas, aunque no se sabe a ciencia cierta debido a que no existen “delimitaciones” claramente definidas. Respecto a su cronología, hasta hace no mucho tiempo había informaciones dispares. Se realizaron dataciones aproximadas en base a los objeto encontrados en las diversas excavaciones arqueológicas, creándose un amplio espectro temporal entre los siglos IV a.C y el I d.C. Por ejemplo, García Guinea y Rincón dataron el castro en el siglo III a.C, sobre todo basándose en los resultados de sus excavaciones y cotejándolos con los objetos similares aparecidos en Numancia. En otra vertiente se situaron otros arqueólogos como Moret, que lo enmarcaba no más allá del siglo II a.C, o Bolado del Castillo y Fernández Vega que en base a sus últimas actividades en el mismo lo sitúan entre el siglo IV/III a.C y el I a.C.

    Respecto al final del castro de Las Rabas existen varias teorías, ya que la datación realizada en varios materiales indica que incluso antes de la llegada de los romanos pudo ser asediado o destruido en alguna ocasión. Debemos que tener en cuenta que la antigua Cantabria era un lugar donde los problemas sociopolíticos entre las tribus del norte eran más que frecuentes. Otra de las teorías (de las más aceptadas) es que, el castro de Las Rabas fue tomado y destruido en el avance de las tropas romanas lideradas por Antistio durante el año 25 a.C. en el transcurso de las Guerras Cántabras. Resulta ineludible pensar en esta secuencia lineal (Monte Bernorio, Monte Cildá, Monte Ornedo y por último castro de Las Rabas) de destrucción hacia el interior de Cantabria.

    Es en definitiva, el castro de Las Rabas es una de las joyas de nuestra región y una fuente inagotable de objetos y hallazgos relacionados con la “Cantabria” prerromana. Desde Regio Cantabrorum queremos hacer también una mención especial a las arqueólogos Pedro Ángel Fernández Vega, Rafael Bolado Del Castillo, Joaquín Callejo Gomez y Lino Mantecón Callejo por su increíble trabajo de campo en los últimos años, los cuales nos ha permitido escribir esta humilde sección.


  • LA PUNTA DEL CASTIELLO DE PODES

    Como todos sabemos, una de las grandes maravillas de la costa cantábrica reside en su quebrado litoral: Grandes plataformas, increíbles espigones y abruptos acantilados modelados por la fuerza del mar. A diferencia de lo que se pueda pensar, muchos de estos enclaves costeros eran el lugar idóneo para el hábitat, ya el bravío Cantábrico ha sido, es y será fuente inagotable de alimento. Esto, unido a las defensas naturales que muchas de las citadas plataformas proporcionaban, convirtieron a la costa de Asturias y Cantabria en un floreciente espacio de hábitat entre Prehistoria y la Edad del Hierro. En nuestra región, tenemos claros ejemplos de castros o poblados costeros en el Castillo de Prellezo (Val de San Vicente), en el malogrado recinto defensivo de Cotolino-Arcisero o en el parking de playa / yacimiento de Punta Pilota, ambos en el municipio de Castro Urdiales.

    En el caso concreto de Asturias, la monumentalidad de este tipo de enclaves siempre ha sido mayor que la de Cantabria, observándose aún en nuestros días los restos estructurales en la mayor parte de ellos. Pero en el caso que nos ocupa, acudimos atónitos a uno de los grandes problemas de conservación de este tipo de yacimientos: Los procesos de erosión natural. Esto unido a la desidia institucional, nos lleva a un escenario de destrucción y perdida con demasiados precedentes en cualquiera de las citadas regiones. En Cantabria por ejemplo tenemos claros ejemplos de este tipo de procesos erosivos: Uno de los mayores y más importantes yacimientos del Paleolítico Superior en la cornisa Cantábrica, la cueva de Covalejos, sufre procesos de escorrentía natural incrementados por el desplazamiento de tierras (y materiales prehistóricos) que las cabras que la habitan precipitan hacia un sumidero de kilómetros de profundidad. Más hacia la costa, concretamente en la zona de Rostrio – Santander - nos encontramos nuevamente con la exposición de materiales e industria lítica (en cantidades ingentes) ante la fuerza de las mareas y el mar Cantábrico, que arrastran hacia sus profundidades todo lo que encuentra a su paso.

    Esta introducción sobre los procesos de erosión natural, inevitables todo sea dicho, nos ayuda a comprender el grave problema en uno de los castros costeros más maravillosos de nuestro litoral: La Punta del Castiello de Podes (Gozón, Asturias). Este enclave, conocido en los últimos meses por los tira y afloja con la administración, no se libra desgraciadamente de la irrecuperable perdida de materiales arqueológicos en el fondo del mar. Lo más preocupante de todo es que, independientemente de la gravedad del problema, las instituciones hacen oídos sordos a los diferentes llamamientos al respecto. En Septiembre de 2015, el arqueólogo Alfonso Fanjul presentó ante la Consejería de Cultura del Principado un proyecto de prospección del castro cuyo objetivo era evaluar los restos existentes antes de que la erosión del mar pudiera arrastrarlos sin vuelta atrás. En este mismo yacimiento, los precedentes no eran halagüeños, ya que elementos de gran interés arqueológico como un conchero de la Edad del Hierro (con restos cerámicos) habían desaparecido por la fuerza del Cantábrico. Resultado del expediente: Denegado. Fue rechazado argumentado "otras prioridades en la protección del yacimiento" o que "no existía tal emergencia". Una auténtica pena atendiendo a los resultados que podrían obtenerse en un enclave de tal potencial arqueológico.

    Bibliografía: ALVAREZ PEÑA, A. (2002): "El castru de `La Punta ´ L Castiello´, Podes (Gozón)”. Asturies, 13, Oviedo: 20-25.
    CAMINO MAYOR, J. (1995): "Los castros marítimos en Asturias."
    FANJUL PERAZA, A. (2005): "Los castros de Asturias. Una revisión territorial y funcional." Oviedo.
    Agradecimientos: Alfonso Fanjul Peraza.