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Castro de Nestares desde un cerro cercano. A media ladera se puede observar los restos de las estructuras defensivas

En este desconocido enclave se cumple la paradoja de que, aun conociéndose como castro de Nestares en el ámbito académico, no se ubica ni en la citada localidad ni en el municipio que la contiene. Más bien se encuentra ubicado en el vecino (por muy poco) municipio de la Hermandad de Campoo de Suso, si bien es cierto que esta cercanía geográfica hizo que fuese nombrado así en sus orígenes.

Nos encontramos ante un yacimiento que, probablemente por el desconocimiento del mismo, fue prácticamente arrasado para construir el edificio de abastecimiento de aguas con su correspondiente gran depósito a finales del siglo pasado. Verdaderamente en los tiempos que corrían ni había los medios (como el Inventario Arqueológico de Cantabria) ni una ley de Patrimonio que velase por este tipo de enclaves…no como en Suances (Parking) o en el castro del Cincho de Yuso (2019) que con todas las Leyes vigentes, hicieron lo mismo que hace 30 años sin ellas…Cantabria Infinita lo llaman.

Volviendo al enclave, fue identificado en el año 1980 por Miguel Ángel Fraile López, siendo incluido y documentado por primera vez en "Historia social y económica de Cantabria hasta el siglo X" (1990) y en el "Catálogo de Castros Cántabros" editado por el mismo autor en el año 2004. En este último, y suponiendo que se quiso plasmar como era previa construcción del edificio, este no aparece en la ilustración.

Y a partir de este momento..olvido tanto académico como institucional. Un enclave cuyo interés arqueológico sigue intacto en según que sectores (en otros se arrasó por completo), no parece suscitar expectativa alguna. Además, en una zona cuyo potencial sigue aún latente en yacimientos como la estructura campamental de Salces, el castro de La Guariza, el castro de Fontible/Argüeso y otros tantos enclaves aun sin estudiar o incluso sin identificar. Habrá que esperar, nuevamente..

 

Recinto apreciable en el vuelo americano del año 1946. Fuente: Mapas Cantabria

El castro de Nestares se ubica en un cerro a unos 800 metros en dirección Oeste de la localidad que lo da nombre. Es perfectamente identificable desde la carretera que nos lleva al cercano pueblo de Villacantid, ya que si miramos hacia la derecha lo identificaremos por la estación hidráulica que copa su cima. En la construcción de la misma, a mediados / finales de la década se destruyeron gran parte de sus estructuras defensivas, de las cuales quedan como testigo inerte se su destrucción alguna de ellas en el sector Noroeste. Se pueden apreciar en la imagen principal recorriendo media ladera de izquierda a derecha. En las imágenes tomadas en los diferentes vuelos americanos del año 1956/57 y en las del año 1946 se puede apreciar perfectamente el óvalo que conformaba,de unas 1,20 hectáreas de extensión.

Desgraciadamente no se ha realizado más que una prospección visual hace décadas, en la que no hay constancia de materiales en superficie. De todos modos, la tipología de las estructuras defensivas, su ubicación y su entorno,hacen que pueda adscribirse a la Edad del Hierro.

VISITAS

Todos podemos acercarnos al entorno del castro de Nestares, ya que sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) se llega perfectamente a sus inmediaciones para verlo. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • LOS CANTONES

    El castro de Los Cantones (Cahecho, Peñasagra) es uno de los iconos prerromanos de la comarca de Liébana. Durante décadas, su imponente tamaño, su ubicación y la potencia de sus estructuras han llevado a los investigadores a formular diferentes hipótesis sobre su importancia y contexto en la antigua Cantabria. Una de las más llamativas la formuló en el año 1982 el filólogo Eutimio Martino, quien apoyándose en la toponimia de la cercana localidad de Cambarco relacionó el enclave con la antigua civitas de Kamarika citada por el geógrafo Claudio Ptolomeo. A este respecto debemos destacar que, independientemente de la validez o no de la propuesta, a ojos de arqueólogos e investigadores resultó poco convincente.

    Volviendo a la fortificación, se asienta sobre una pequeña loma que separa los pueblos de Luriezo y Cahecho, circunstancia por la cual también se suele asociar a nivel toponímico como castro de una localidad u otra. Uno de los nombres más extendidos es el que tomamos como "principal" en esta publicación (Los Cantones) y está relacionado con los afloramientos rocosos redondeados de la cima, los cuales han sido utilizados durante siglos como materia prima para la construcción de cierres en las fincas colindantes. La primera cita aludiendo a la importancia arqueológica del mismo la realiza como hemos visto Eutimio Martino, si bien es cierto que el primero en hacer referencia a Los Cantones como castro de la Edad del Hierro es Ramón Bohigas (Bohigas Roldán, 1986-87). A modo de apunte, reseñar que se incluye en el INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria) hace apenas dos años.

    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • PEÑA DEL CASTRO

    El recinto prerromano de Peña del Castro (La Ercina, León) fue uno de los bastiones vadinienses de la antigua “Regio Cantabrorum”. Se encuentra en la parte más occidental de la antigua Cantabria y en la actualidad las actuaciones arqueológicas allí realizadas han hecho que este yacimiento haya vuelto a la primera línea de las noticias culturales y arqueológicas.

    El castro como tal presenta dos cinturones de muralla bien definidos y a la vista como se puede apreciar en la imagen principal. Entre dichas murallas existen tres espacios claramente separados. El primero de ellos, en la parte inferior del castro, tiene una extensión de 1,22 hectáreas aproximadamente, pudiéndose observar un gran derrumbe hacia el oeste. Desgraciadamente se pueden observar también en este espacio grandes huecos realizados por expoliadores ocasionales..una auténtica pena. Es en este sector donde se puede apreciar indicios de reutilización en época Alto Medieval, exactamente igual que en otros castros situados en el entorno del Macizo de Peñacorada. En el segundo de los recintos, situado a unos 50 metros por encima del primero, tiene unos 4.500 metros cuadrados aproximadamente. Por último, justo a continuación de este recinto, se encuentra el tercero y último. Ocupa una extensión aproximada de 6.085 metros cuadrados y al ser la parte más alta del castro hace las labores de acrópolis.

    Las murallas que lo protegen por la vertiente “más débil” tienen un grosor que oscila entre los 2,30 y los 2,70, siendo estas estructuras similares a las que se puede observar cualquiera de las estructuras defensivas observadas en el área cántabra de la Montaña Oriental. En el lado Norte y Sur del castro no fue necesaria la construcción de grandes muros, ya que las grandes estructuras calizas (farallones) existentes actual de protección natural. No se observan restos de fosos, a no ser que hayan sido colmatados por el derrumbe de la enorme muralla. Eso sí, esta última aparece completamente arrasada (“Castrum Tamen captum deruit est”).

    Por último, cabe destacar que existe un camino próximo al castro con un paso en peña que llama verdaderamente la atención denominado como paso de “La Gobia”. Posiblemente este corte y otro que existe en las cercanías en dirección a la Devesa, son los que dieron el nombre a la Acisa, término que toponímicamente hablando es bastante común en otros lugares del imperio romano: castra intercisa, intorcisa que deriva del verbo latino "intercido" separar por corte.


  • CASTRO DE EL PEÑUCO

    Situado sobre el pueblo de Colio (Cillorigo de Liébana), el castro de El Peñuco es otro claro ejemplo del abandono que sufren muchos yacimientos en Cantabria. Relegado a un segundo o tercer plano, este abrupto enclave en el cual se ha llegado a citar la presencia de puntas de flecha de hierro, se encuentra en nuestros días plagado de matojos. Y ni tan mal, ya que en el pasado en vez de esto se observaron varias catas furtivas que nos han robado a buen seguro gran parte de su milenario legado. Se sitúa sobre un resalte formado por bandas de areniscas y conglomerados cuarcítificos, con planta rectangular y laderas bastante pronunciadas en casi todas sus vertientes salvo en el orientado hacia el Noroeste. Aquí encontramos un pequeño istmo que conecta este sector con la prolongación de la sierra donde se ubica. Podemos identificar esta formación a pocos metros de la salida del conocido desfiladero de La Hermida en dirección a Potes. Si alzamos la vista a la derecha, en un pequeño cordal estrecho y alargado por debajo de los Picos de Europa, podremos observarlo en la lejanía.

    Las primeras reseñas sobre el interés arqueológico de El Peñuco fueron dadas por José María de La Lama en los años 70, si bien en un primer momento lo identificó como una estructura defensiva altomedieval. No le faltaría razón, ya que a este periodo se pueden atribuir las estructuras situadas en el flanco Oeste de la cima, sobre todo una pequeña muralla de pequeñas dimensiones claramente adscrita a la época citada. Esta datación se vería apoyada por los abundantes fragmentos de cerámica a torno que son encontrados en las laderas del monte, principalmente en la sur. De todos modos, poco o nada comparte este "sector"” con un gran terraplén que cierra toda la ladera Sur y Oeste, del cual se llega a pensar que es mucho más característico de emplazamientos protohistóricos que no medievales como veremos a continuación.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)