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Panorámica de la necrópolis de Palmedián

Si por un instante cerrásemos los ojos y viajásemos miles de años en el tiempo, concretamente a una época entre el Neolítico y el Calcolítico, visualizaríamos un lugar sagrado donde la sociedad de aquel tiempo enterraba a sus muertos. Un lugar donde la muerte "convivía" cerca del ganado, señal inequívoca de una cultura trashumante que ya había adoptado ese modo de vida como propio. Si volviésemos a abrir los ojos y nos encontrásemos con la imagen principal de la necrópolis de Palmedián, poco habría cambiado desde entonces: Ganado, espectaculares panorámicas de montaña y los túmulos de los ancestros de la comarca de Liébana. Cierto es que estas últimas estructuras las encontraríamos más desgastadas por el paso del tiempo y otros "factores" más humanos. No podemos obviar la cercanía de la necrópolis megalítica de Combranda, ambas dos testigos inhertes de lo que parece fue una sociedad de montaña de relevancia en la comarca lebaniega.

Al igual que la citada Combranda, la necrópolis de Palmedián saltó a la palestra a finales de la década de los 80 del siglo pasado cuando la prensa de Cantabria se hizo eco de una noticia referente a nuevas estructuras megalíticas en el entorno del Pico Jano. Gonzalo Gómez Casares, quien las puso en valor desde su descubrimiento, ayudó en las prospecciones dirigidas y coordinadas por Agustín Díez Castillo que recorrieron ambos enclaves. Años más tarde (2.000) miembros del departamento de Historia de la UC encontraron nuevas estructuras en el entorno.

Sin duda, Vega de Liébana (diría que toda la comarca) es uno de los epicentros del megalitismo en Cantabria. Testigos de piedra que nos hablan de una sociedad emergente tras la prehistoria y que hicieron de estos montes y brañas parte de su vida y seña inequívoca de su muerte. Curiosamente, bien por su destrucción o bien por su desconocimiento (mucho más seguro lo segundo), quedan decenas de enclaves en este territorio que nos ayudarán a descubrir más del milenario pasado.;

Bibliografía: "Evolución del poblamiento prehistórico en los valles del Deva y del Nansa" UC, Santander 1996. Agustín Díez Castillo

 

Túmulo de la necrópolis de Palmedían

La necrópolis de Palmedián se encuentra ubicada a unos 1.300 metros de altitud. A día de hoy se compone de 9 estructuras tumulares conocidas, algunas de las cuales destacan por estar delimitadas por lo que se conoce como "anillo peristalítico". Se trata de diferentes piedras hincadas que recorren el perímetro en torno a la acumulación de piedras y tierra propias del túmulo. Algo bastante peculiar dado que no todos lo poseen (en Cantabria muy pocos) y en ocasiones, cuando el propio túmulo la cámara funeraria desaparecen por el paso del tiempo o por otros factores, se suele confundir con un crómlech cuando no lo es.

La estructura tumular de mayor envergadura es la conocida como "Palmedián I", la cual posee cerca de 18 metros de diámetro y una altura sobre el terreno de 1,2 metros. Está formada (como todas las demás) de roca arenisca y tierra, y tiene un pozo de violación bastante considerable y apreciable. En cuanto a tamaño el segundo mayor es el denominado "Palmedián 5", el cual posee unos 14 metros de diámetro. Tiene un alzado de 1,05 metros sobre el suelo y un marcado pozo de violación, donde se aprecian diferentes bloques de arenisca que han vencido hacia el interior. El último de ellos más "monumental" sería el denominado como "Palmedián 6" de cerca de 14 metros de diámetro en uno de sus ejes y 14,5 metros en el otro, con una altura de 0,7 metros sobre el suelo.

El resto oscilan entre los 5 metros y 9 metros de diámetro, si bien están en la gran mayoría de los casos prácticamente erosionados (entre 0,15 y 0,4 metros de altitud). En el conocido como "Palmedián 1", prácticamente arrasado, se pueden apreciar tres de las lajas de arenisca en su epicentro donde se encontraría la cámara funeraria. Lo mismo ocurre con "Palmedián 2", que además posee el citado anillo exterior.

VISITAS

Todos podemos acercarnos hasta la necrópolis de Palmedián, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos conocer su entorno. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • LA CALDERONA

    Viajamos hasta los límites de la actual Cantabria para conocer un lugar espectacular a la par que místico y misterioso. Un abrigo en el que desde los albores de la Edad del Bronce los pobladores del antiguo territorio de Regio Cantabrorum han ido plasmando decenas de grabados hasta llegar a la Edad Media, dejando constancia en la fría piedra de sus anhelos, creencias..o simplemente de su presencia. Un lugar especial donde antropomorfos de diversos tipos, cruces, herraduras y diferentes grabados conviven desde hace siglos.

    Nos encontramos en el conocido como abrigo de La Calderona (Olleros de Paredes Rubias, Berzosilla), una de las principales estaciones con arte rupestre del Norte de la actual Palencia. Pero no olvidemos que, si "borramos" los actuales límites, nos encontramos con una zona especialmente poblada de increíbles yacimientos relacionados con grabados y petroglifos de cronología similar: el ídolo de Ruanales, la composición de La Serna y un largo etc que nos da a entender que toda la zona del valle de Valderredible y el entorno del Monte Hijar (un poco más alejado) eran un núcleo/s de población importantísimo en la "recién entrada" protohistoria.

    La primera noticia sobre este yacimiento corresponde a una breve referencia (acompañada por un croquis) de Faustino Varona en una publicación local. Posteriormente, en el año 1990, Miguel Ángel Fraile López mencionaría el enclave en su publicación "Historia social y económica de Cantabria hasta el siglo X. Reinosa", incluyendo además una fotografía del panel principal. Sería Regino Rincón Vila quien 3 años después publicase un importante estudio titulado "El abrigo de La Calderona, Olleros de Paredes Rubias (Palencia). Avance al estudio de los esquematismos rupestres en la Cantabria antigua y las montañas de Palencia y Burgos", documento que incluso a día de hoy es todo un referente para conocer este lugar.

    No cabe duda de que el abrigo de La Calderona es un enclave especial. Desde un lugar de culto en la Edad del Bronce (o previo), hasta un posible emeritorio o ermita en la Alta Edad Media (siglos IX / X d.C.)..quien sabe los secretos que aun custodia la fría piedra y que seguirá guardando otros tantos siglos.

    Bibliografía: "Después de Altamira - Arte y grafismo rupestre post-paleolítico en Cantabria" (Editorial ACANTO)

  • EL IDOLO DE RUANALES

    El entorno del Monte Hijedo ha sido, es y será durante siglos y siglos, un lugar lleno de misterios e incógnitas a desvelar. Está claro que en los albores de la Edad de los metales un grupo social importante habitó en esta maravilla natural milenios atrás y hoy referente arqueológico de nuestra región. En un radio de pocos kilómetros a la redonda nos encontramos con la composición antropomorfa de La Serna, el conjunto de Peña Lostroso, y hoy con el conocido como "ídolo de Ruanales" . Todas ellas con sus diferencias, como no, pero compartiendo un estilo muy similar e intentando trasmitirnos la importancia de una jerarquía donde los primeros objetos de metal en las sociedades post-paleolíticas eran motivo más que suficiente para ser labrados y representados en la fría piedra.

    Nos encontramos en el paraje de El Redular, atalaya natural que domina gran parte del robledal que conforma el Monte Hijedo. Y, casualidades del destino (o no), a unos dos kilómetros en dirección Suroeste justo enfrente del antropomorfo de La Serna. Ambos yacimientos han sido desde tiempos inmemoriales, fruto de leyendas e historias sobre "señores moros", circunstancia por la cual se tenía la creencia que bajo los impresionantes grabados habría siempre un tesoro. El "ídolo de Ruanales" no iba a ser menos, es por ello por lo que nuevamente nos encontramos el suelo bajo sus pies rebajado cerca de un metro, básicamente por la continua rebusca de los mismos.

    Los vecinos de los pueblos colindantes serían quienes hace ya décadas indicasen a los investigadores la localización del conjunto. Los recogería en primera instancia, en una escueta nota en una guía regional, el antiguo Director del Museo Provincial de Prehistoria y Arqueología de Santander, Miguel Ángel García Guinea (García Guinea, 1988: 210). En esa misma década, prácticamente a la par, los investigadores R- Bohigas y P.Sarabia publicarían datos sobre una de sus visitas al lugar (Sarabia y Bohigas, 1988: 63), incluyendo esta vez una descripción más detallada sobre los grabados de la pared, así como un primer acercamiento a su cronología. Desde entonces diferentes estudios y autores (con diferentes metodologías) abordan la temática de El Redular de modo dispar, agregando eso si valiosa información sobre el conjunto (Bueno y Balbín 1992, Díaz Casado 1993, Teira y Ontañón 1996, 1997, 2000).

    Estamos sin duda, ante otro de los grandes desconocidos de la arqueología regional. Componente ineludible de la tipología "Monte Hijedo", sus trazos son bellos a la par que desconcertantes. ¿Que representan realmente? ¿Por qué no aparecen restos estructurales y/o materiales que ayuden a saber que significan realmente o a quien hacían referencia? ¡Por eso nos gusta la arqueología! :)

    Bibliografía: "Después de Altamira - Arte y grafismo rupestre post-paleolítico en Cantabria" (Editorial ACANTO)
    Agradecimientos: Ernesto Rodrigo Gutiérrez

  • EL ALTO DE LODOS

    Milenio V a.C. Desde lo alto de lo que hoy conocemos como Alto de Lodos, a unos 540 metros sobre el nivel del mar, una sociedad emergente basada en la agricultura y la ganadería comienza a expandirse por la comarca del Asón-Agüera. Personas que en el albor de la Edad de Los Metales se diferencian de sus predecesores por sus costumbres, por su modo de vida, por su manera de interpretar la muerte. Desde aquí, a unos 12 kilómetros de la costa en línea recta, dominan grandes valles y amplias praderas donde poder pastorear. Abundan las fuentes y los manantiales, esenciales para ellos. A día de hoy, aquellos que suban de ruta por este lugar, comprobaran de primera mano que el Alto de Lodos sigue siendo un referente para los ganaderos de la zona. Una actividad que durante siglos y siglos ha permanecido en estos inmensos prados que en conjunto conforman un paisaje idílico. Tan solo la construcción de la Ermita de Las Nieves y sus accesos han modificado la morfología del lugar. Edificación que ocupa la peña colindante al conjunto megalítico y que nuevamente parece "cristianizar" un lugar presumiblemente pagano. Incluso la primera cita de la misma, en el año 1356, puede que haga referencia a su milenario pasado ya que, estando bajo custodia de un ermitaño, era conocida como Virgen de Los Castros.

    Es justo antes de llegar a este conocido lugar donde centraremos nuestra atención. Unos 800 metros antes aproximarnos al citado edificio, debemos desviar nuestra atención hacia el Sur, concretamente en dirección al Alto de Lodos. Allí, entre ganado (como hace milenios), nos encontramos con un menhir de importantes dimensiones. Se trata de un bloque calizo que fue trabajado minuciosamente para alisar y redondear su superficie para darle el aspecto actual. Al igual que en otros yacimientos, nos encontramos que la composición rocosa del mismo (caliza) dista bastante de las de su propio entorno (areniscas), lo que nos da a entender que fue trasladado para permanecer aquí por la eternidad. Como podemos apreciar se encuentra hincado, si bien está muy inclinado por el paso de los siglos. La parte visible del mismo tiene alrededor de 1,86 metros, y a día de hoy sirve como hito divisorio entre Guriezo, Ampuero y Rasines. A buen seguro, debido a su uso como referencia territorial, tiene una cruz grabada que apenas se aprecia. Esta práctica era común en tiempos medievales para demarcar la que vertiente a la que pertenecía cada espacio que delimitaba.

    En su entorno, tanto en el menhir como en el túmulo que veremos a continuación, podemos encontrar una panelización totalmente desgastada que indicaba hace pocos años la importancia del lugar pero que hoy no se mantiene. De todos, a parte de las publicaciones especializadas y alguna pequeña referencia en portales locales (sin ningún detalle), no existe apena información pública del conjunto. Un recurso cultural y turístico que otras comunidades autónomas ya explotan y conservan desde hace décadas y que mientras tanto, en la que se presupone "joya arqueológica del Norte", se deja a merced de la indiferencia.