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Representación de la Asociación Legio IV Macedónica. Fuente: Asociación Legio IV Macedónica

Hoy hablaremos de una de las legiones más importantes y con más peso histórico dentro de las guerras cántabras y la conquista del norte de Hispania: La Legio IIII Macedónica. Aprovecharemos también para hacer hincapié en la increíble labor a nivel de difusión y recreación histórica que esta llevando a cabo una joven (Febrero 2014) asociación a la cual la legión da nombre.

La Legio IIII Macedónica fue reclutada en el año 48 a.C por Julio Cesar, con el único objetivo de perseguir a Pompeyo, Cónsul de la República Romana e inicialmente aliado del citado Julio Cesar. Su emblema fue el Toro, utilizando también el Capricornio como podemos observar en la imagen.

Las primeras batallas de esta legión tuvieron lugar en Dirraquium (Durres, Albania) y en Pharsalos (antigua ciudad de de Tesalia en el distrito de Tesaliotis), donde derrotaron finalmente a Pompeyo en ese mismo año (48 a.C) en una victoria decisiva. Es tras estos acontecimientos cuando se estacionaron en la provincia romana de Macedonia (de ahí su nombre) para participar en la expedición del Cesar contra los partos.

Su andadura por Hispania comenzó aproximadamente en el año 20 a.C, cuando Octavio (Augusto) envió a la Legio IIII al norte para intervenir en la campaña final contra los cántabros. En esta contienda sería dirigida por el yerno de Augusto, Marco Vipsanio Agripa. Se cree que fue acantonada en Pisoraca, aunque nuevos estudios y teorías ubican su campamento más hacia el norte..es lo que tiene la arqueología, ¡nunca dejará de sorprendernos!. La unidad disponía de varias "características" que denotaban su gran envergadura e importancia en el control y romanización de Regio Cantabrorum:

  • Poseía alfarero propio (Lucius Terentius), quien se dedicaba a fabricar cerámica de tipo "aretina" para surtir a sus legionarios.
  • En el entorno más próximo a su campamento principal disponía de una serie de praderas o "prata legionis" marcadas por términos augustales o "termini augustalis" en las zonas limítrofes con los territorios de las ciudades de Juliobriga (¿Retortillo? ¿Camesa-Rebolledo?) y Segisamo (Sasamón, Burgos). La lejanía de estos términos augustales, gran parte de los encontrados se encuentran en Valdeolea (Cantabria), hacen pensar que la base de Legio IIII Macedónica estuviese más hacia al norte de la actual Herrera de Pisuerga (Pisoraca). No digo con esto que en Pisoraca no hubiese un destacamento o un campamento auxiliar, pero cada vez crece más la teoría de otra posible ubicación más cercana a Aguilar de Campoo. Sinceramente no creo que ubicasen sus praderas o "prata legionis" a más de 42 km de distancia, sino en las inmediaciones de su base.

Una vez conquistado el territorio, colaboraron en la construcción y mantenimiento de la vía que comunicaba Portus Victoriae Iuliobriguensium con Pisoraca, trabajando activamente también en la monumentalización de la Colonia Clunia Sulpicia. Ya en el año 39-40 d.C fue trasladada desde el norte de Hispania hacia Germania, concretamente para relevar a la Legio XIV Gemina en la guarnición de Mogontiacum, Maguncia, (Alemania). Su final como legión seria bastante convulso, ya que durante la revuelta bávara de 69-70 d.C lucharon a la desesperada contra Iulius Civilis, rebelde germano al cual se rendirían jurando posteriormente lealtad al Imperio Gálico. Cuando el emperador Vespasiano fue conocedor de esta circunstancia, envió a Quinto Petilio Cerial para resolver la situación en Germania, consiguiendo que los legionarios volvieran a jurar lealtad a Roma. Sin embargo, aún colaborando en la victoria sobre la sublevación bávara, Vespasiano no perdono el desplante a Roma, disolviéndola ese mismo año (70 d.C).

 

Emblema de la Legio IV Macedónica

Esta asociación de recreación histórica nace de la inquietud de varias personas que, conocedoras de la importancia de esta legión en la conquista del norte de Hispania, quieren dar un paso más en su difusión y conocimiento. La conforman todo tipo de personas, incluyendo varios arqueólogos que ayudan a conocer mejor el marco de la Legio IV Macedónica. Quieren transmitir al público una imagen que se aproxime a lo que pudo ser esta legión durante su estancia en Hispania. Para ello, además de las actividades de recreación histórica más tradicionales (lucha, formaciones,….) plantean el desarrollo de talleres didácticos en distintas temáticas: alimentación, construcción y evolución del equipo, talleres infantiles, etc.

El rigor histórico sobre la uniformidad, armamento, localizaciones y demás es un aspecto cuidado con mucho esmero por parte de la Asociación Legio IV Macedónica. Para ello, se han basado en tres pilares fundamentales para el conocimiento de esta información:

  • La Arqueología: los hallazgos de distintos elementos del equipo legionario, especialmente los relacionados con el período histórico recreado y el territorio de Hispania.
  • Las Fuentes Clásicas: son muy importantes las obras de los autores clásicos, como Apiano o Vegecio, entre otros muchos. Gracias a ellos se puede obtener mucha información sobre el funcionamiento y la vida en el ejército romano, la instrucción y reclutamiento, su Historia,…
  • Las Fuentes Epigráficas: los testimonios epigráficos, tanto lápidas, aras votivas o incluso iconográficos, como la Columna Trajana, les permitieron ahondar más en el conocimiento histórico. Han podido conocer así rangos, ubicaciones, nombres e incluso escenas de la vida cotidiana.

Dada su corta "historia" (Febrero 2014), sorprende el gran impacto de la asociación en diferentes actos de difusión cultural y recreación histórica. En este año 2014 su agenda esta plagada de eventos, ya que a parte de participar en Contributa Ludica (Medina de las Torres, Badajoz), tienen confirmada su asistencia a distintos lugares como Béja (Portugal), Braga (Portugal) o la Fiesta de Astures y Romanos (Astorga, León). Aquí combinarán los talleres y la divulgación, con actividades prácticas vinculadas al ejército romano, tales como desfiles y marchas, instrucción, formaciones de batalla, entrenamiento de los legionarios,… e incluso recreaciones con un carácter más general, como la reproducción de una ceremonia de Lustratio.

En definitiva..¡una autentica pasada!. Enhorabuena por vuestro trabajo amig@s, visítalos en su perfil de Facebook

DESTACADOS

  • LA MUELA

    El campamento romano de La Muela (Villamartín de Sotoscueva, Burgos) es uno de los yacimientos más impresionantes sobre los que hemos escrito. Ya no solo por su ubicación, sobre una enorme península caliza rodeada de escarpados acantilados, sino también por su importancia historia dentro de un contexto que nos apasiona: Las Guerras Cántabras. Sale a la luz en el año 1999, concretamente en una serie de prospecciones realizadas por Eduardo Peralta Labrador, Federico Fernández y Roberto Ayllón, quienes atestiguan su tipología de enclave militar romano gracias a los materiales y estructuras halladas en superficie. Sería el primer paso antes de confirmar, como veremos más adelante, que es un yacimiento de gran relevancia para conocer más información de la antigua Regio Cantabrorum.

    La peña de La Muela se encuentra a unos 1.139 metros de altitud, ocupando su cima un total de 1,12 hectáreas en un espacio prácticamente llano y muy erosionado, careciendo además de vegetación alguna. Domina por el Este (incluso por parte del sector Sur) el llamado Canal de La Dulla, un vasto páramo de altura cubierto por un espeso bosque. Por el flanco contrario, al Oeste, los acantilados dan paso a la Merindad de Valdeporres, mientras que por el Norte cae hacia la los llanos de la localidad de Villamartín de Sotoscueva. Su ubicación, como todas las de origen romano, no es fruto de la casualidad ya que se encuentra enmarcado en el paso natural del área del nacimiento del Ebro (al oeste) hacia la cuenca pasiega y el valle de Villarcayo. De hecho, el campamento de La Muela esta comunicado visualmente (muchos kilómetros al norte) con otros campamentos romanos de la zona, incluso dentro de la actual Cantabria.

    Volviendo a su morfología, el "istmo" que une la península al paramo es uno de los puntos más interesantes del yacimiento, ya que es uno de los lugares donde más materiales fueron hallados en las posteriores intervenciones arqueológicas y el primer punto donde afloran los primeros restos constructivos. Concretamente se puede apreciar una estructura defensiva a base de dos "aggeres" de tierra y piedra de unos 5 metros de largo que encierran el área de la península dotándolo además del único acceso al recinto. Llama poderosamente la atención el "agger" interno, ya que dispone de una prolongación en forma de cuarto de círculo con muro hacia el interior que forma un estrechamiento o pasillo de control antes de la puerta, la cual es una clavícula interna. No hay más estructuras defensivas (¿para qué?) en el campamento, son totalmente innecesarias viendo la morfología de la península. Lo que sí aparecerían en el interior serían varias depresiones circulares que podrían corresponder a cabañas de la Edad del Bronce excavadas en el subsuelo rocoso.

    De vuelta al uso militar, se cree que el campamento pudo albergar como máximo una o dos cohortes con algunos auxiliares, pudiendo incluirlo así tipológicamente como "castra aestiva". Esta aproximación no es fruto de la casualidad, sobre todo porque las reducidas dimensiones de la atalaya natural que ocupa no dan para mucho más. Este dato no es impedimento alguno para comprobar, como veremos a continuación, que es un yacimiento único por la cantidad y calidad de los restos materiales hallados.

    Fuente: La revisión de las Guerras Cántabras - Novedades arqueológicas en el norte de Castilla (Autor: E. Peralta Labrador).

    Agradecimientos: Ángel Neila Majada.


  • RECINTOS DEL MOURO Y VALBONA

    Es curioso observar, a medida que sigues los pasos del ejército romano en su conquista por el Norte de Hispania, que sus pautas seguían un esquema básico a la par que efectivo. Ya nos lo encontramos en Cantabria hace décadas, incluso en nuestros días la aparición de nuevas estructuras campamentales no hacen más que reafirmar el paso ordenado de las legiones tanto en la conquista como en la posterior apertura de vías de comunicación: En Cantabria, los campamentos de El Cincho, Cildá, La Espina del Gallego y el Campo de Las Cercas en la conocida vía del Escudo o los campamentos de La Poza y Sierracastro en la aún por determinar vía del Besaya hacia Portus Blendium. En Asturias, las diferentes vías de acceso desde la Meseta que se aproximan a la costa cumplen un patrón similar: Los campamentos de L.lagüezos y Curriel.los en la famosa vía Carisa o, más al Noroeste y en otro frente, A Granda das Xarras o A Recacha. Nos encontramos ante estructuras militares "custodiando" el paso de importantes y atípicos viales (de montaña) con un incalculable valor para el control del territorio.

    Hoy abrimos un nuevo frente de comunicación junto a la (desconocida para muchos) vía de La Mesa, uno de los principales accesos al territorio astur trasmontano en época romana. Discurre desde la "Asturia cismontana" hasta la desembocadura del río Nalón, ubicación de la antigua Flavionavia citada en las fuentes clásicas. Tanto la vía de La Mesa como La Carisa responden en teoría a un mismo patrón direccional Sur-Norte en el avance de las tropas romanas, algo muy similar a lo que hemos expuesto anteriormente con el acceso por la cuenca del Besaya o por la Sierra del Escudo hacia la costa.

    Siguiendo el trazado de estas vías, se produjo el hallazgo del recinto del Mouro en el año 2010. Se realizó gracias a los vuelos de prospección llevados a cabo por el Instituto Ausonius de Burdeos, dirigidos por F. Didierjean, cuyo objetivo era definir los principales corredores de entrada del conflicto del Bellum Cantabricum et Asturicum. Un año después el mismo equipo, gracias a la prospección insitu y a las diferentes ortofotos, identificaron el recinto de Valbona, completando así un nuevo hallazgo que no hacía más que reafirmar la importancia del enclave. Tras la correspondiente notificación a la Consejería de Cultura del Principado de Asturias (Exp. 605/10), se han llevado a cabo diferentes intervenciones para definir con exactitud el alcance del yacimiento, si bien es cierto que no se ha realizado ningún trabajo exhaustivo como los que conocemos en los campamentos de la "vecina" Carisa. No obstante, todo apunta a que nos encontramos ante un conjunto arqueológico que dará que hablar a corto plazo. Un enclave que a buen seguro irá ganando importancia dentro del mapa militar romano en la conquista del territorio astur.

    Bibliografía: "El Mouro. Castrametacíon en la vía de La Mesa" Autora: Esperanza Martín Hernández (Las Guerras Astur-Cántabras - KRK Ediciones)
    Agradecimientos: Dolabra Arqueología y Patrimonio / Jorge Camino Mayor

  • EL CASTRO II

    En el entorno de la localidad de Quintanilla de Rucandio (Valderredible) se levanta el conocido como Pico Castro, una imponente atalaya natural que sigue guardando con celo gran parte de su milenario legado. Tanto el poblado prerromano como el campamento de campaña o castellum que alberga son una auténtica incógnita que esperemos que con el paso del tiempo de sus frutos arqueológicos. De ambos yacimientos se sabe relativamente poco, ya que no se ha realizado intervención ninguna arqueológica a excepción de prospecciones visuales. Es por esto por lo que para alguno de sus elementos estructurales hay diversas hipótesis igualmente validas hasta que se demuestre lo contrario..nos adentramos de nuevo en el mundo de la "arqueología interpretativa" tan necesaria siempre y cuando sea un apoyo para la investigación in-situ de los enclaves, pero tan controvertida si es la única herramienta de trabajo.

    Nos centraremos en el yacimiento denominado El Castro II, el cual engloba el campamento de campaña o castellum romano. Ubicado en el extremo Sureste de la plataforma inferior de la formación rocosa, El Castro II ocupa una de las "esquinas" desde donde se controla el tránsito por el valle al Sur y el yacimiento superior (correspondiente al castro prerromano) al Norte. Fue descubierto por José Ángel Hierro Gárate y Eduardo Peralta Labrador en el año 2007, si bien es cierto que años antes García Soto menciona la existencia de varias estructuras al pie de El Castro (2001: 141-142) sin determinar si se refería a estas mismas o no. En el año 2008 fue incluido en el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC) por uno de sus descubridores, José Ángel Hierro Gárate.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Jose Angel Hierro Gárate

  • CASTRO NEGRO

    Nos encontramos ante un yacimiento cuyo potencial podría hacer tambalear la historia que conocemos de las Guerras Cántabras hasta el día de hoy. Una nueva vertiente de investigación que, independientemente de su gran valor científico, podría acercar el mito del Monte Vindió a una realidad cada vez más palpable. Estamos hablando, como no, del campamento romano de Castro Negro. Un enclave que ha permanecido miles de años "escondido" y que a principios de este año 2017 vio finalmente la luz a nivel nacional (e internacional). Un acuartelamiento a casi 2.000 metros de altitud, donde tal vez cambió la historia de Cantabria y aún no lo sabemos. Solo las investigaciones y el tiempo lo dirán. Tenga o no relación directa con el conocido sitio del Monte Vindió, donde Lucio Anneo Floro relataba en sus textos que los cántabros pensaban que "antes subirían las olas del océano que las armas romanas", no cabe duda de que estamos ante un recinto campamental romano CLAVE para el control del territorio entre Liébana y el Norte de Palencia. No obstante, sus dimensiones, su morfología y su cercanía a otro recinto encontrado en la misma campaña de prospección arqueológica (llamado Monte "Vistrió") dan lugar a dejar volar la imaginación con buena base.

    El descubrimiento del mismo lo realizó Jose Angel Hierro Gárate en 2014 gracias a la fotografía satélite y a la documentación de vuelos aéreos existente, presentándose posteriormente en el ciclo "Las Guerras Astur Cántabras" celebrado en Gijón a finales de ese mismo año. Los primeros datos preliminares del mismo aparecerían en la publicación realizada a raíz de dicho encuentro arqueológico y que fue coordinador por Jorge Camino Mayor, Jesús Francisco Torres Martínez y Eduardo Peralta Labrador, siendo este último quien con un equipo multidisciplinar dirigiría las excavaciones arqueológicas desarrolladas entre Agosto y Octubre de 2016. Cabe destacar que no sin antes pasar por un viacrucis burocrático que no les permitía llegar al campamento porque, si bien tenían permiso de la Consejería de Cultura para realiza la investigación, el servicio de Montes no les dejaba acceder en todoterreno. Esto unido a que dicha campaña se financió casi en su totalidad por capital privado (no hubo prácticamente inversión por parte de la administración), hicieron que el proyecto arqueológico "Agger" no comenzase con buen pie este episodio de la historia.

    Uno no puede dejar de pensar que, viendo el increíble interés social y científico que este descubrimiento suscita, pueda quedar de lado como ha ocurrido otras ocasiones. Se destinan miles y miles de € para sufragar estudios e investigaciones sobre arte rupestre, pero la historia más accesible y mejor interpretable de nuestra tierra perece en el olvido. Como siempre, parece que en Cantabria es más fácil vivir de hipótesis que invertir en certezas. Esperemos que esta maravilla no sea fruto del olvido que tras décadas han vivido increíbles yacimientos como la Espina del Gallego, Monte Cildá y otros enclaves relacionados con las Guerras Cántabras.

    Agradecimientos: Eduardo Peralta Labrador / Proyecto Agger.

  • CAMPAMENTO DE CILDA

    El campamento romano de Cildá (Corvera de Toranzo / Arenas de Iguña) es sin lugar a dudas un yacimiento único en Cantabria, me atrevería a decir que incluso en toda la Península. Cierto es que no es un campamento "espectacular" en cuanto a edificaciones o estructuras defensivas que llamen la atención del visitante, ni siquiera en cuanto a los materiales hallados en el mismo. Lo que no mucha gente no sabe es que este emplazamiento corresponde al tipo IV que el tratadista latino Pseudo-Hyginio (segunda mitad del siglo II d.C) considera como campamento de montaña o castra in monte, siendo Cildá el primer campamento de este género localizado en el mundo romano. ¿Aún te quedan dudas de su importancia?. Veamos un poco más sobre este enclave.

    Su existencia como emplazamiento con importantes estructuras es conocida desde finales del siglo pasado, concretamente desde los años 80. La primera cita de Cildá en una publicación la realizó González de Riancho en el año 1988, aunque atributo el lugar a un posible poblado indígena. Sería el conocido investigador A.Arredondo quien trazase el camino, ya que sería él quien identificase inicialmente las estructuras como un campamento romano, confirmando esta teoría años más adelante Eduardo Peralta Labrador. Este último marcaría un antes y un después en el estudio e investigación de este y otros campamentos romanos como La Espina del Gallego, el Campo de Las Cercas y el Castillejo (Palencia) y su contexto en las Guerras Cántabras.

    Antes de entrar en detalle sobre sus características, queremos hacer una pequeña reflexión sobre la conservación del campamento y la problemática que ello conlleva. Los problemas que afectan al campamento de Cildá son casi tan antiguos como el conocimiento que se tiene sobre su importancia arqueológica e histórica. Ya en la década de los 80 se construye en el centro del yacimiento una estación repetidora de radio , destruyendo parcialmente (incluso totalmente) dos estructuras de edificios atribuibles a la fase campamental romana. Poco o nada se hizo para salvaguardar este enclave, incluso tras las advertencias sobre su destrucción. Años después, a principios de la década de los 90, se abre una pista forestal que sube desde Sel de la Carrera y que llega a la cima del enclave, construyéndose además un edificio para albergar instalaciones de Telefónica con grandes antenas incluidas. Estas obras destruyeron también parte de las estructuras de la cima, además de seccionar las defensas del recinto. Por último, no podemos olvidar los restos de la cimentación de una antena medidora de viento, instalada ilegalmente por una empresa promotora de parques eólicos que finalmente tuvo que retirar..aunque el daño ya estaba hecho. Sin palabras..

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)