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Estructuras con diferente cronología. En lo alto parte de torreón bajoimperial solapando la sauna castreña. Fotografía: Ángel Villa Valdés.

El yacimiento del Monte Castrelo de Pelóu (Grandas de Salime, Asturias) fue una auténtica incógnita hasta hace no muchos años. De hecho su ubicación (inmerso en una de las mayores zonas auríferas que explotó el imperio), sus técnicas constructivas (utilizando la fuerza hidráulica en la excavación de su foso), la magnitud de su aparato defensivo y los diferentes hallazgos materiales en el interior del mismo llevaron a pensar que su periodo fundacional se remontaba a la época romana, bien como pequeño núcleo administrativo sobre las explotaciones de Valabilleiro o Pedras Apañadas (por ejemplo) o bien a modo de control militar sobre las mismas. Pero nada más alejado de la realidad. Las excavaciones realizadas durante los primeros años del presente siglo nos abrieron un horizonte temporal mucho más amplio, trasladándonos directamente a épocas previas a la romanización del territorio.

El asentamiento fue catalogado por José Manuel González en 1973 como La Pica el Castro (González, 1976: 139), si bien es cierto que entre los vecinos y conocedores del territorio se han utilizado topónimos como Monte Castrelo y Prida del Castro. A partir de su primera cita pocas han sido las referencias bibliográficas sobre el yacimiento, denominándose principalmente como El Castro de Pelóu (Carrocera, 1990: 125; Sánchez-Palencia; 1995: 148). No sería hasta el año 2003 cuando se comenzasen una serie de intervenciones arqueológicas, dirigidas por Rubén Montes López, Susana Hevia González, Alfonso Menéndez Granda y Ángel Villa Valdés, que se prolongarían en el tiempo durante 4 años (en breves intervalos, cierto es). Los resultados de las mismas, que sobrepasaron las expectativas iniciales según sus directores, han sido fundamentales para realizar un mapa cronológico de ocupación del castro como veremos posteriormente.

Estamos sin duda ante uno de los yacimientos más espectaculares de Asturias, no solo por sus técnicas constructivas, sino por el increíble valor de los elementos y materiales allí encontrados. Un enclave que tal vez no destaque por su majestuosidad y tamaño como otros castros del entorno, pero que tiene un nombre con mayúsculas dentro de la arqueología en el antiguo territorio galaico.

Agradecimientos: Ángel Villa Valdés. Fotografías: Castros de Asturias
Bibliografía: "MONTE CASTRELO DE PELÓU (GRANDAS DE SALIME). AVANCE SOBRE SU SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA E INTERPRETACIÓN HISTÓRICA". Rubén Montes López, Susana Hevia González, Ángel Villa Valdés y Alfonso Menéndez Granda, EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN ASTURIAS 2003-2006.

 

Acceso pavimentado. Fotografía: Ángel Villa Valdés.

Nos encontramos con un pequeño recinto (3.000 m2) a media ladera en la vertiente meridional del rio Trasmonte da Boliquera, afluente del Navia. Se encuentra asentado sobre una superficie con gran pendiente, algo que puede llamar la atención si atendemos en exclusiva a la “comodidad” del terreno. Está delimitado por varios fosos que lo separan del resto de la ladera, alimentados a su vez por varios canales que bajan desde unos depósitos excavados unos 200 metros monte arriba. Esta sobresaturación hidráulica desde lo alto profundizó más y más los fosos en el sustrato pizarroso, haciendo el arduo trabajo de excavación algo totalmente innovador para la época.

Aunque considerado tradicionalmente como castro minero de fundación romana, las excavaciones han puesto al descubierto una larga ocupación que se remonta a la segunda Edad del Hierro. Conoció además episodios de refortificación durante el siglo I d.C. y primera mitad del siglo IV d.C, en ambos casos con un marcado carácter militar. Las citadas intervenciones han sacado a la luz varias cabañas de diferentes tamaños y formas, además de una serie de materiales que permiten certificar su origen prerromano. Destaca además la presencia de una gran casa, similar a las excavadas en los conocidos yacimientos de Pendia o Chao Samartín, que posee una significativa cercanía con el edificio termal también encontrado. Una de las mayores incógnitas que plantea el yacimiento es la existencia de construcciones de naturaleza doméstica fuera del espacio protegido por los muros/fosos..¿existió una primera línea de muralla más hacia el norte que se desconoce?. La estructura defensiva que hoy se conoce fue fruto de un acondicionamiento previo del abrupto terreno acompañado de un enorme esfuerzo constructivo.

Respecto a las diferentes ocupaciones en época romana, destaca la gran diversidad de materiales de tipología militar encontrados. Estos, unidos al pendiente de oro (Villa, 2009: 240) o las inscripciones de la tabula censualis (en la que se fijó el nombre de varias decenas de individuos o grupos familiares sometidos a control tributario) y el epígrafe CASTEL[L]V.[M] o CASTEL[L]O. (de Francisco et al., 2009 a y b) nos dan a entender la importancia del enclave en el auge aurífero que sufrió la zona (siglo I d.C.), pudiendo ser el castro de Peloú un pequeño centro administrativo o castellum ligado a esta actividad. A nivel estructural destaca el uso de la muralla modular, mucho más moderno que la ligada a la ocupación indígena, y el camino pavimentado con chapacuña en la entrada del recinto. Ya en época bajo imperial se erige un gran torreón junto al citado acceso del castellum, construcción que destruyó en gran parte el edificio termal indígena. Sobre su arco cronológico se cree que pudo construirse a finales del siglo III d.C – principios del IV d.C, sobre todo por las diferentes monedas encontradas en el relleno del mismo.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del Castrelo de Pelóu, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Asturias.

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DESTACADOS

  • EL CASTRO II

    En el entorno de la localidad de Quintanilla de Rucandio (Valderredible) se levanta el conocido como Pico Castro, una imponente atalaya natural que sigue guardando con celo gran parte de su milenario legado. Tanto el poblado prerromano como el campamento de campaña o castellum que alberga son una auténtica incógnita que esperemos que con el paso del tiempo de sus frutos arqueológicos. De ambos yacimientos se sabe relativamente poco, ya que no se ha realizado intervención ninguna arqueológica a excepción de prospecciones visuales. Es por esto por lo que para alguno de sus elementos estructurales hay diversas hipótesis igualmente validas hasta que se demuestre lo contrario..nos adentramos de nuevo en el mundo de la "arqueología interpretativa" tan necesaria siempre y cuando sea un apoyo para la investigación in-situ de los enclaves, pero tan controvertida si es la única herramienta de trabajo.

    Nos centraremos en el yacimiento denominado El Castro II, el cual engloba el campamento de campaña o castellum romano. Ubicado en el extremo Sureste de la plataforma inferior de la formación rocosa, El Castro II ocupa una de las "esquinas" desde donde se controla el tránsito por el valle al Sur y el yacimiento superior (correspondiente al castro prerromano) al Norte. Fue descubierto por José Ángel Hierro Gárate y Eduardo Peralta Labrador en el año 2007, si bien es cierto que años antes García Soto menciona la existencia de varias estructuras al pie de El Castro (2001: 141-142) sin determinar si se refería a estas mismas o no. En el año 2008 fue incluido en el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC) por uno de sus descubridores, José Ángel Hierro Gárate.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Jose Angel Hierro Gárate

  • EL CANTON

    El campamento o castellum de El Cantón (Molledo / Arenas de Iguña) es otro claro ejemplo de que un yacimiento relacionado con las Guerras Cántabras es mucho más que los materiales allí encontrados, incluso mucho más que la superficie que ocupa. Si la arqueología se basara tan solo en parámetros como estos..este recinto fortificado tendría poco o ningún interés. Nada más allá de la realidad, ya que tanto la situación de El Cantón como su morfología hacen de este yacimiento algo único en nuestra región, veamos porqué.

    Fue localizado en el año 1996 por un equipo dirigido por el conocidísimo Eduardo Peralta Labrador, aunque cierto es que ya había sido citado por A.Arredondo como "poblado cántabro" años antes. Su ubicación no es ni mucho menos casualidad, ya que tiene un buen dominio visual sobre la sierra donde se encuentra el yacimiento de la Espina del Gallego (al oeste) y el campamento romano de Cilda, ambos lugares claves en el desarrollo de las Guerras Cántabras.

    El "castellum" de El Cantón tiene una superficie aproximada de 7.200 m2, quedando este área delimitada por un talud redondeado o agger de forma circular (ligeramente ovalada). Este tipo de estructuras defensivas se corresponde a un tipo denominado como "castra lunata" o "castra rotunda", muy poco comunes en nuestra región (me atrevería a decir que único). El perímetro se compone de una línea de vallum (agger de tierra y foso) de 1,82 metros de altura, creyéndose además que pudo estar reforzado exteriormente por un parapeto de madera. Las características del citado foso se corresponden con las de una fossa fastigata (en V), además de tener unos 2,66 metros de ancho por casi medio metro de profundidad. Otros de los aspectos destacables de este yacimiento son sus dos puertas en clavícula (orientadas al este y noroeste), elementos característicos de los campamentos militares de la época Augustea. Curiosamente una de las puertas se encuentra orientada hacia el yacimiento de la Espina del Gallego.

    Agradecimientos: Ivan Añivarro Anguren
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)