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Panorámica del campamento romano del Pico L.lagüezos. Fotografía: Esperanza Martín

El campamento romano del Pico L.lagüezos (Concejo de Lena, Asturias - Villamanín, León) es uno de los yacimientos clave para conocer el avance de las tropas romanas a través de la vía de montaña de La Carisa desde la milenaria Legio (León) hasta Noega (Gijón). Su morfología, altitud - en una colina a más de 1.670 metros -, los materiales proporcionados y su belleza natural, hacen de este enclave una de las maravillas relacionadas con el conocido conflicto Bellum Cantabricum et Asturicum. Incluso se cree que estamos ante uno de los primeros (por no decir el primero) campamentos romanos levantados en Asturias. Su hallazgo se produjo hace unos años en la campaña de prospecciones y vuelos aéreos realizados por el instituto Ausonius de Burdeos, cuyo objetivo era la prepación de un atlas de la conquista Romana de Hispania junto con la Universidad Autónoma de Madrid. La búsqueda de restos estructurales de la conocida contienda bélica en el pasillo natural entre el citado campamento de la Legio VI Victrix y el oppidum costero fue la culpable de este gran hallazgo. Como veremos posteriormente fue excavado en 2013 y 2014, obteniéndose unos resultados que confirmarían su carácter militar además de ubicarlo en el mapa arqueológico con letras en mayúscula.

El campamento se asienta sobre una loma de pendientes no muy pronunciadas, en el eje de cumbres de la cordillera. Esta inmejorable situación hacen que su dominio visual sea excelente, característica común en la gran mayoría de los asentamientos campamentales romanos. Posee en a su alrededor al menos dos manantiales (conocidos), de modo que su ubicación no es ni mucho menos casual en ninguno de los sentidos. En su interior, se combinan zonas muy cómodas para el hábitat con otras de fuerte pendiente, lo que indica que estas últimas tenían un claro objetivo defensivo. Se cree que el acceso al mismo se realizaba a través de la vertiente occidental de la loma, ya que allí las pendientes son mucho menos acusadas y facilitarían el transporte de materiales y/o tropas.

No cabe duda de que el campamento del Pico L.lagüezos es otra de las joyas de la arqueología si hablamos del citado conflicto en el Norte de Hispania. Su relieve, el cercano acceso a los recursos hídricos, la facilidad de aproximación al mismo y la aparición de restos materiales en la collada que da nombre al pico, dan a entender que estamos ante un lugar de obligado paso hacia el Norte, llegando a plantearse incluso que pudiese ser una parada de convoyes de abastecimiento. Un yacimiento que, si la financiación lo permite (tanto en Asturias como en Castilla y León la cosa no pinta mejor que en Cantabria), seguirá dando muchas sorpresas.

Bibliografía: "El campamento romano de L.lagüezos Un nuevo yacimiento en la zona arqueológica de La Carisa." Autores: Esperanza Martín Hernandez y Jorge Camino Mayor (Revista Cultural del Concejo de Aller)
Agradecimientos: Dolabra Arqueología y Patrimonio

 

Esquema del campamento romano del Pico L.lagüezos

A diferencia de otros campamentos más "clásicos" en cuanto a su morfología, como por ejemplo los de La Poza o El Cincho (Cantabria), L.lagüezos presenta una forma irregular basada en la orografía existente. Estamos ante un recinto semirectangular de unos 760 metros de perímetro donde los puntos de mayor desnivel, en la vertiente oriental y suboriental, fueron cerrados en un ángulo recto casi perfecto (ver imagen). Por el contrario, las zonas más livianas y por lo tanto más desprotegidas, fueron fortificadas siguiendo las líneas de pendiente, adaptándose a la perfección al terreno. Con todo, encierra un espacio de unas 4,1 hectáreas de las cuales tres cuartas partes son fácilmente habitables. Se ha propuesto, gracias a estas dimensiones y a un cálculo estimado de la superficie acondicionada, que el campamento de L.lagüezos pudo albergar un contingente de al menos dos cohortes legionarias. Posee además una segunda línea exterior que confluye con el recinto principal en su vertiente noroccidental.

Todo el perímetro está constituido por un terraplén de grandes dimensiones o agger cuyo foso al pié del mismo es de tamaño variable. Su tipología es mixta, realizado con un núcleo de tierra reforzado en su exterior una potente coraza de piedra. Posteriormente, en la base, se agregaron bloques de grandes dimensiones (en algunos casos superiores al metro de longitud), con los cuales se buscaba la sujeción de la gran estructura (impidiendo el deslizamiento de los mismos) y la fijación de la parte baja en el perímetro. Respecto al acceso al recinto, no se conoce ni conserva ningún tipo de vía de aproximación al mismo ni puerta conocida. De todos modos se cree que se pudiese realizarse a través del flanco occidental, sector mucho menos complicado orográficamente hablando. Destacar que se tiene constancia de que hacia el Sur del campamento, en las zonas más cómodas y donde se intuyen las plataformas para el asentamiento, se construyó una braña en época medieval/moderna (cronología por determinar). Se piensa incluso que su alzado de la misma se realizó con los materiales y grandes bloques del recinto defensivo.

Campaña de 2013 en el campamento romano del Pico L.lagüezos. Fotografía: Esperanza Martín

Todo el conocimiento sobre el proceso constructivo del campamento y sus fases de ocupación se debe a las diferentes campañas realizadas desde 2013. Los trabajos de campo del equipo arqueológico de La Carisa, coordinados por Esperanza Martín y Jorge Camino, han arrojado a la luz un enclave espectacular. Uno de los trabajos más complicados fue la topografía del yacimiento, ya que la maleza en muchos casos impedía realizar una identificación exacta de cada una de las estructuras. La excavación de una sección de la línea de fortificación permitió documentar la tipología del recinto, con un sistema constructivo relativamente sencillo a la par que efectivo (explicado previamente).

Hallazgos Materiales

Los objetos encontrados son mayoritariamente de hierro, y destacan tanto por su número como por sus diferentes orígenes o utilidades. Predominan las piquetas de tienda, sobre todo las de vástago de sección cuadrangular y anilla de sujeción, aunque también se encontraron ejemplares de tipo en "L" curiosamente fracturadas en su extremo inferior por su reiterado uso. Llama poderosamente la atención el hallazgo de muchas de ellas de un modo ordenado y lineal, lo que ha supuesto la interpretación y reconstrucción de al menos 14 piquetas para una tienda de tipo contubernium. Incluso la dispersión de las mismas por todo el yacimiento denotan la fuerte ocupación del emplazamiento. Los hallazgos relacionados con armamento romano también son importantes: lanzas, puntas de pilum, varios tipos de regatones así como diferentes proyectiles.

Entre los elementos singulares, podemos encontrar varios instrumentos para el trabajo de madera y/o cuero e incluso piezas sueltas de una ballesta de mano o manuballista, un arma poco conocida dentro del ejercito romano: elementos de sujeción de las cuerdas así como chapas y refuerzos de la misma. Curiosamente, y a diferencia de otros campamentos romanos de Asturias y Cantabria, tan solo se ha producido un hallazgo numismático. Se trata de un denario republicano acuñado en Roma entre el 90-89 a.C. por L. Piso Frugi, de la familia Calpurnia. Desgraciadamente se encuentra muy desgastado en ambas caras.

Desgraciadamente (como en Cantabria) la falta de financiación y apoyos por la parte "leonesa" del yacimiento no han permitido ni excavar ni estudiar lo que se cree que puede ser uno de los sectores más interesante y fértil arqueológicamente hablando. Esperemos que en el futuro podamos conocer el increíble potencial del campamento en su totalidad.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del campamento romano del Pico L.lagüezos, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Asturias.

Info

   

DESTACADOS

  • LA MUELA

    El campamento romano de La Muela (Villamartín de Sotoscueva, Burgos) es uno de los yacimientos más impresionantes sobre los que hemos escrito. Ya no solo por su ubicación, sobre una enorme península caliza rodeada de escarpados acantilados, sino también por su importancia historia dentro de un contexto que nos apasiona: Las Guerras Cántabras. Sale a la luz en el año 1999, concretamente en una serie de prospecciones realizadas por Eduardo Peralta Labrador, Federico Fernández y Roberto Ayllón, quienes atestiguan su tipología de enclave militar romano gracias a los materiales y estructuras halladas en superficie. Sería el primer paso antes de confirmar, como veremos más adelante, que es un yacimiento de gran relevancia para conocer más información de la antigua Regio Cantabrorum.

    La peña de La Muela se encuentra a unos 1.139 metros de altitud, ocupando su cima un total de 1,12 hectáreas en un espacio prácticamente llano y muy erosionado, careciendo además de vegetación alguna. Domina por el Este (incluso por parte del sector Sur) el llamado Canal de La Dulla, un vasto páramo de altura cubierto por un espeso bosque. Por el flanco contrario, al Oeste, los acantilados dan paso a la Merindad de Valdeporres, mientras que por el Norte cae hacia la los llanos de la localidad de Villamartín de Sotoscueva. Su ubicación, como todas las de origen romano, no es fruto de la casualidad ya que se encuentra enmarcado en el paso natural del área del nacimiento del Ebro (al oeste) hacia la cuenca pasiega y el valle de Villarcayo. De hecho, el campamento de La Muela esta comunicado visualmente (muchos kilómetros al norte) con otros campamentos romanos de la zona, incluso dentro de la actual Cantabria.

    Volviendo a su morfología, el "istmo" que une la península al paramo es uno de los puntos más interesantes del yacimiento, ya que es uno de los lugares donde más materiales fueron hallados en las posteriores intervenciones arqueológicas y el primer punto donde afloran los primeros restos constructivos. Concretamente se puede apreciar una estructura defensiva a base de dos "aggeres" de tierra y piedra de unos 5 metros de largo que encierran el área de la península dotándolo además del único acceso al recinto. Llama poderosamente la atención el "agger" interno, ya que dispone de una prolongación en forma de cuarto de círculo con muro hacia el interior que forma un estrechamiento o pasillo de control antes de la puerta, la cual es una clavícula interna. No hay más estructuras defensivas (¿para qué?) en el campamento, son totalmente innecesarias viendo la morfología de la península. Lo que sí aparecerían en el interior serían varias depresiones circulares que podrían corresponder a cabañas de la Edad del Bronce excavadas en el subsuelo rocoso.

    De vuelta al uso militar, se cree que el campamento pudo albergar como máximo una o dos cohortes con algunos auxiliares, pudiendo incluirlo así tipológicamente como "castra aestiva". Esta aproximación no es fruto de la casualidad, sobre todo porque las reducidas dimensiones de la atalaya natural que ocupa no dan para mucho más. Este dato no es impedimento alguno para comprobar, como veremos a continuación, que es un yacimiento único por la cantidad y calidad de los restos materiales hallados.

    Fuente: La revisión de las Guerras Cántabras - Novedades arqueológicas en el norte de Castilla (Autor: E. Peralta Labrador).

    Agradecimientos: Ángel Neila Majada.


  • EL PEDRON

    El campamento o castellum de El Pedrón (Cervatos, Campoo de Enmedio) es uno de los mejores ejemplos a la hora de conocer e interpretar la importancia estratégica de según qué recintos fortificados. En este caso en concreto, no hablamos de un asentamiento de gran superficie, ni siquiera de una imponente atalaya dominando los valles de Campoo. De hecho, de entre las cimas que lo rodean, se encuentra ubicado por debajo de casi todas ellas. Pero que este dato no nos lleve a sobrevalorarlo: Es más que probable que en sus inicios jugase un papel fundamental en el asedio del conocido castro de Las Rabas y que después se convirtiese en enclave de gran valor sobre el control de las comunicaciones y abastecimiento del imperio romano en Cantabria.

    Las primeras noticias sobre el yacimiento proceden del conocido investigador Miguel Ángel Fraile López, quien a finales del siglo pasado hace una breve descripción de lo que interpretó inicialmente como un castro prerromano (Fraile, 1990: 130-131). Durante los años siguientes a su "puesta de largo" se cita en diversas obras por conocidos autores como Eduardo Peralta Labrador (Peralta, 2003: 52 nota 320, 307 Fig. 153), Miguel Cisneros (Cisneros et alii, 2008: 98, nº 156) e incluso por el propio Fraile en varias ocasiones (Fraile, 2004: nº 19 / Fraile, 2006: 15, 39). Todos ellos hace alusión a su origen "castreño", aunque comienzan a dudar sobre dicha atribución. No sería hasta el año 2008 cuando Rafael Bolado del Castillo, dentro del proyecto "El castro de Las Rabas y el Bellum Cantabricum: una propuesta para el estudio de la Edad del Hierro en Cantabria" diese origen a una nueva interpretación e identificación del yacimiento, la cual se aleja de la hipótesis del castro para acercarse (acertadamente) a la construcción militar romana (Bolado del Castillo et alii.). A partir de este momento, el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC) inicia el estudio del yacimiento dentro de un plan de actuación de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria. Los resultados de dicho estudio están todavía pendientes de publicación…(a esperar toca).

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)
    Agradecimientos: Rafael Bolado del Castillo

  • SIERRACASTRO

    El campamento o castra aestiva de Sierracastro (Santiurde de Reinosa/Pesquera) es otro claro ejemplo del abandono de muchos yacimientos en Cantabria. Su excelente ubicación estratégica, sobre la cabecera de la calzada romana entre Pisoraca y Portus Blendium, lleva a pensar que pudo tener un papel importante en la romanización del territorio y el posterior control de las comunicaciones de la Meseta con la costa. Desgraciadamente ni su tipología ni su hipotético contexto histórico han llevado a su protección, apareciendo lo que parecen algunas remociones en su interior con la finalidad de extraer materiales arqueológicos de los cuales nada hay documentado.

    Se sitúa a medio kilómetro al Sur de la localidad de Pesquera, a un kilómetro escaso de Rioseco y a 1,5 de Santiurde de Reinosa, quedando ubicado entre ambos municipios. Es curioso como la toponimia del enclave varía dependiendo si nos encontramos en uno u otro, ya que la alargada colina donde se asienta recibe el nombre de "El Coto" en Santiurde y "Las Suertes" en Pesquera. El hallazgo del campamento fue llevado a cabo por Miguel Ángel Fraile en la década de los 90 del siglo pasado, siendo visitado posteriormente por varios arqueólogos de renombre aún sin llevarse ningún tipo de intervención arqueológica hasta el momento.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
    Agradecimientos: Antxoka Martínez Velasco