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Yacimiento de Lepida Celsa, Velilla de Ebro (Zaragoza)

Incluso pecando de atrevimiento, me hubiese gustado titularlo de Aracillum a Kelse, aunque los más críticos harían rápida sangre de mis palabras por no saberse siquiera la ubicación exacta ni de la ciudad cántabra ni de su equivalente de la Edad del Hierro en tierras aragonesas. Cierto es que existe un gran sector que apoya la teoría de que la Colonia Iulia Victrix Celsa es la evolución latinizada de la ciudad íbera de Kelse, aunque no existe una total certeza.

¿Qué porqué me esta visita a Velilla de Ebro?. Sencillo: En mis decenas de viajes desde tierras de la antigua Regio Cantabrorum hasta Barcino (si, soy un sentimentaloide / friki que perfectamente podría escribir "desde Cantabria a Barcelona") he pasado en infinidad de ocasiones ante el cartel que indica la ubicación de dicha colonia romana, quedándome siempre con ganas de hacer una visita. Solo aquellos que no estamos dispuestos a comernos 60 y pico eurazos que cuesta el peaje, sabemos de dicho cartel en la N-II de Zaragoza a Lleida.

Y por fin llegó el día…y menudo día. Niebla, un frio de horror (2,5º) y un tráfico desmesurado debido a la vuelta de muchos tras la jornada navideña. Desvió a la derecha, un par de decenas de kilómetros y ¡zasca!, cartelito a la vista. Lo primero que me llamó la atención es el paupérrimo camino agropecuario que hay que tomar para llegar al yacimiento, estoy convencido que alguno pensaría no entrar. Tras pasar por una explotación ganadera, llegamos a lo que un día fue una gran ciudad romana, se cree que de unas 44 hectáreas. ¿Primera impresión? Decepción por su estado. Su acceso principal estaba cerrado por obras (bueno, algo es algo), no sé si era el día (nublado y frio), pero está claro que la Iulia Victrix Celsa no pasa por su mejor momento.

Al instante vino a mi mente nuestra Retortillobriga (perdón,Juliobriga según algunos), que aun siendo un yacimiento que no puede compararse ni extensión ni en importancia está cien veces mejor musealizado y conservado en cuanto a servicios: Accesos en perfecto estado, cartelería, domus romana, aparcamiento, etc. En cambio, esta increíble colonia parece no tener vida alguna..una pena. Aun viendo su estado, no pude dejar de admirar su belleza durante un buen rato. Mi mente viajaba en el tiempo imaginando como monedas acuñadas en la ciudad íbera de Kelse habían llegado a Cantabria. Tenemos ejemplos en el campamento romano del Campo de las Cercas (San Felices de Buelna) o en los campamentos de La Poza (Campoo de En medio), con un as y un par de monedas de bronce de la citada ceca.

Se hacía de noche y dejaba atrás Velilla de Ebro camino de Barcelona..en cierto modo, sentí tristeza por este yacimiento. Un lugar que presumiblemente fue tan importante, vivía al igual que muchos otros en Cantabria (y el resto del país), un abandono bastante visible. De todos modos, sé que volveré a parar un día más soleado y espero cambiar mi percepción una vez esté arreglado el acceso al mismo y encuentre nueva musealización al sol.

Fuente: Patrimonio Cultural de Aragón - Turismo de Zaragoza

 

Tramo del decumano donde se aprecia perfectamente la acera

La fundación de la colonia en el año 44 a.C. se debe a Marco Emilio Lepido, gobernador de la Hispania Citerior por aquel entonces. Respecto a Lepido hay datos muy curiosos, como que cenó con Julio César la noche de su asesinato (15 de Marzo del 44 a.C.) o que gobernó la Hispania Citerior prácticamente desde Roma, encomendando dicha función a diferentes legados. Volviendo a la colonia, se asentaría sobre una ciudad íbera existente (presumiblemente Kelse) con el nombre de Colonia Iulia Uictrix Lepida. Pocos años después, en el año 36 a.C. y coincidiendo con el declive público y político de Lepido, la ciudad se renombraría como Colonia Iulia Uictrix Celsa. Se cree este cambio readaptó al latín el nombre de la antigua ciudad que así se asentaba. Desgraciadamente, el auge de la cercana Caesaraugusta y a buen seguro los acontencimientos convulsos en el relevo de la familia imperial (68 d.C.), hicieron que la colonia desapareciese hacia el año 70 d.C. En su época de mayor apogeo llegó a contar con una población de 3.500 personas, circunstancia que detona su gran relevancia.

Restos estructurales y materiales

Independientemente de su estado de musealización (malo, para que engañarnos), el estado de conservación del yacimiento es excelente. Se han descubierto tramos relevantes tanto del cardo como del decumano, dotados ambos entre 7 y 9 metros de anchura. En el caso del decumano, incluso posee aceras visibles. Además las excavaciones realizadas desde principios de siglo XX han sacado a la luz diferentes estructuras de cronología romana destacando sobre manera varios inmuebles residenciales. La casa de los Delfines (llamada así por sus mosaicos) un pequeño mercado o macellum con acceso a la calle (como en Juliobriga) donde destacan los almacenes, un restaurante o una panadería, o las casas de la denominada Insula III (casa de Hércules, casa del emblema blanco y negro y casa de la tortuga) son de gran valor arqueológico. Llama poderosamente la atención que siendo una ciudad romana de envergadura no tuviese sistema de alcantarillado conocido. Es curioso como los arquitectos romanos supieron aprovechar los desniveles del terreno aterrazado para que las calles evacuaran el agua de lluvia hacia el Ebro, motivo por el cual las arterias principales de la ciudad son paralelas y perpendiculares al rio.

Respecto a los materiales, son nuevamente excelentes: lucernas, ánforas, objetos variados de vídrio y metal, y un largo etc. No olvidemos que estamos ante un yacimiento muy importante de cara al conocimiento y estudio de la terra sigilata itálica, además de encontrarse tambien recipientes cerámicos en forma de sombreros de copa (kalathoi) de factura ibérica o celtibérica.

¿Y Kelse?

As de Kelse

Muy buena pregunta. Todo apunta a que estamos en la antigua ciudad íbera, si bien es cierto que la localización del antiguo oppidum es inexacta en caso de encontrarse en las inmediaciones o en parte del actual yacimiento romano. Un estudio topográfico del asentamiento parece denotar a que pudo ubicarse en un promontorio al Este del actual casco urbano de Velilla de Ebro, justo bajo la iglesia de San Nicolás. Poco o nada se sabe respecto al origen de esta ciudad, de la que prácticamente con seguridad puede remontarse siglos antes de la fundación de la colonia romana.

Se acuño moneda desde mediados del siglo II a.C hasta la primera mitad del siglo I a.C con la ceca de Kelse. Hoy en día conocemos representaciones de la época que varían desde Victorias aladas hasta Hércules o Venus. Tras la caída de Lépido y hasta la época de Claudio, la ceca se latinizó y se utilizó el retrato del emperador en el anverso y el toro en el reverso.

Info

   

DESTACADOS

  • CASTRELO DE PELOU

    El yacimiento del Monte Castrelo de Pelóu (Grandas de Salime, Asturias) fue una auténtica incógnita hasta hace no muchos años. De hecho su ubicación (inmerso en una de las mayores zonas auríferas que explotó el imperio), sus técnicas constructivas (utilizando la fuerza hidráulica en la excavación de su foso), la magnitud de su aparato defensivo y los diferentes hallazgos materiales en el interior del mismo llevaron a pensar que su periodo fundacional se remontaba a la época romana, bien como pequeño núcleo administrativo sobre las explotaciones de Valabilleiro o Pedras Apañadas (por ejemplo) o bien a modo de control militar sobre las mismas. Pero nada más alejado de la realidad. Las excavaciones realizadas durante los primeros años del presente siglo nos abrieron un horizonte temporal mucho más amplio, trasladándonos directamente a épocas previas a la romanización del territorio.

    El asentamiento fue catalogado por José Manuel González en 1973 como La Pica el Castro (González, 1976: 139), si bien es cierto que entre los vecinos y conocedores del territorio se han utilizado topónimos como Monte Castrelo y Prida del Castro. A partir de su primera cita pocas han sido las referencias bibliográficas sobre el yacimiento, denominándose principalmente como El Castro de Pelóu (Carrocera, 1990: 125; Sánchez-Palencia; 1995: 148). No sería hasta el año 2003 cuando se comenzasen una serie de intervenciones arqueológicas, dirigidas por Rubén Montes López, Susana Hevia González, Alfonso Menéndez Granda y Ángel Villa Valdés, que se prolongarían en el tiempo durante 4 años (en breves intervalos, cierto es). Los resultados de las mismas, que sobrepasaron las expectativas iniciales según sus directores, han sido fundamentales para realizar un mapa cronológico de ocupación del castro como veremos posteriormente.

    Estamos sin duda ante uno de los yacimientos más espectaculares de Asturias, no solo por sus técnicas constructivas, sino por el increíble valor de los elementos y materiales allí encontrados. Un enclave que tal vez no destaque por su majestuosidad y tamaño como otros castros del entorno, pero que tiene un nombre con mayúsculas dentro de la arqueología en el antiguo territorio galaico.

    Agradecimientos: Ángel Villa Valdés. Fotografías: Castros de Asturias
    Bibliografía: "MONTE CASTRELO DE PELÓU (GRANDAS DE SALIME). AVANCE SOBRE SU SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA E INTERPRETACIÓN HISTÓRICA". Rubén Montes López, Susana Hevia González, Ángel Villa Valdés y Alfonso Menéndez Granda, EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN ASTURIAS 2003-2006.

  • CAMPAMENTO DE CILDA

    El campamento romano de Cildá (Corvera de Toranzo / Arenas de Iguña) es sin lugar a dudas un yacimiento único en Cantabria, me atrevería a decir que incluso en toda la Península. Cierto es que no es un campamento "espectacular" en cuanto a edificaciones o estructuras defensivas que llamen la atención del visitante, ni siquiera en cuanto a los materiales hallados en el mismo. Lo que no mucha gente no sabe es que este emplazamiento corresponde al tipo IV que el tratadista latino Pseudo-Hyginio (segunda mitad del siglo II d.C) considera como campamento de montaña o castra in monte, siendo Cildá el primer campamento de este género localizado en el mundo romano. ¿Aún te quedan dudas de su importancia?. Veamos un poco más sobre este enclave.

    Su existencia como emplazamiento con importantes estructuras es conocida desde finales del siglo pasado, concretamente desde los años 80. La primera cita de Cildá en una publicación la realizó González de Riancho en el año 1988, aunque atributo el lugar a un posible poblado indígena. Sería el conocido investigador A.Arredondo quien trazase el camino, ya que sería él quien identificase inicialmente las estructuras como un campamento romano, confirmando esta teoría años más adelante Eduardo Peralta Labrador. Este último marcaría un antes y un después en el estudio e investigación de este y otros campamentos romanos como La Espina del Gallego, el Campo de Las Cercas y el Castillejo (Palencia) y su contexto en las Guerras Cántabras.

    Antes de entrar en detalle sobre sus características, queremos hacer una pequeña reflexión sobre la conservación del campamento y la problemática que ello conlleva. Los problemas que afectan al campamento de Cildá son casi tan antiguos como el conocimiento que se tiene sobre su importancia arqueológica e histórica. Ya en la década de los 80 se construye en el centro del yacimiento una estación repetidora de radio , destruyendo parcialmente (incluso totalmente) dos estructuras de edificios atribuibles a la fase campamental romana. Poco o nada se hizo para salvaguardar este enclave, incluso tras las advertencias sobre su destrucción. Años después, a principios de la década de los 90, se abre una pista forestal que sube desde Sel de la Carrera y que llega a la cima del enclave, construyéndose además un edificio para albergar instalaciones de Telefónica con grandes antenas incluidas. Estas obras destruyeron también parte de las estructuras de la cima, además de seccionar las defensas del recinto. Por último, no podemos olvidar los restos de la cimentación de una antena medidora de viento, instalada ilegalmente por una empresa promotora de parques eólicos que finalmente tuvo que retirar..aunque el daño ya estaba hecho. Sin palabras..

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

  • LA POZA

    Los campamentos de La Poza se encuentran en el municipio de Campoo de Enmedio, concretamente cerca de la localidad de Cervatos. Los dos asentamientos de campaña o castra aestiva fueron descubiertos por Ángel García Aguayo aunque fueron realmente identificados como campamentos militares por Jose Manuel Iglesias Gil y Juan Antonio Muñiz Castro. Fueron ellos quienes propusieron la posibilidad de que pudiesen acoger temporalmente un contingente que participase en las Guerras Cántabras, un destacamento (vexillatio) de la Legio IIII Macedonica, o que incluso fuese el campamento de la famosa cohors I Celtiberorum. Para quien no lo sepa, la cohors I Celtiberum fue una unidad auxiliar de infantería, con caballería de apoyo, del ejército imperial. No sería hasta el año 2001 cuando Eduardo Peralta detectase que no se trataba tan solo de un campamento, sino que existían dos superpuestos, posiblemente utilizados en diferentes campañas. Las únicas campañas arqueológicas realizadas hasta el momento fueron realizadas por el arqueólogo Juan José Cepeda y su equipo, quienes realizaron un total de cinco sondeos (tres en el campamento I y dos campamento II).

    El primero de los campamentos tiene una superficie total de 7,7 hectáreas, mientras que el segundo se extiende por un total de 4,6. Destacamentos sobre ellos que, a nivel estructural y de planta, son el "típico" campamento romano: de tipo rectangular con las esquinas redondeadas. Las defensas principales o aggeri del primero de ellos tiene una anchura en su base de 2,70 metros aproximadamente, realizándose mediante terraplenes de tierra y piedras extraidas del foso que circundaba todo el recinto campamental. Posee puertas en clavícula interna en el norte (porta praetoria), en el oeste (porta principalis sinistra) y en el este (porta principalis dextra). En este punto, permítanme dejar de ser objetivo: La puerta sur del recinto fue destruida por el gaseoducto de Enagas…¡viva el vino!..y luego nos preocupamos por la conservación del patrimonio.

    El segundo de los campamentos aprovecha el mismo eje de orientación (noroeste-suroeste) que el primero. Estructuralmente, respecto a sus accesos, tan solo podemos hacer referencia a la aparición de parte de una de las puertas laterales en forma de clavícula interna.


  • CAMPO DE LAS CERCAS

    El Campo de las Cercas es un campamento romano ubicado en lo alto de la sierra conocida como "Monte Tejas", muy próximo al lugar denominado como "La Collada". Su nombre viene dado por la abundancia de cercados de piedra utilizados por los ganaderos en sus inmediaciones, aunque de todos modos su nombre "oficial" (acordado por la corporación municipal de San Felices) es "Campamento Romano de Tarriba". Aún así, este nombre no es compartido por todos, mucho menos por las personas ligadas profesionalmente a la arqueología. El yacimiento ocupa dos municipios diferentes (San Felices y Puente Viesgo) y la decisión no es ni mucho menos una mera cuestión municipal de uno de ellos. Sin entrar en debates y siendo estrictos a nivel histórico y científico, seguiremos definiendo el yacimiento como Campo de las Cercas. El campamento fue encontrado por un vecino de la zona llamado Federico Crespo García Barcena en el año 1998, identificando este el emplazamiento como un castro cántabro. No sería hasta que Eduardo Peralta Labrador lo visitó cuando se identificó con un campamento romano de grandes dimensiones. Fue poco después, en el año 2001 y tras incorporarlo al proyecto "Arqueología de lasGuerras Cántabras", cuando se comenzó a ver la importancia arqueológica e histórica del mismo. En este sentido, debemos destacar que el Campo de las Cercas fue pionero como yacimiento en cuanto a excavaciones de puertas en clavícula se refiere, ya que fue el primero donde se excavó una puerta de clavicula en la Península Ibérica y una de las primeras en toda Europa.

    Su ubicación, como la gran mayoría de los campamentos romanos de Cantabria, no es casual. Se encuentra a unos 7 kilómetros al norte de La Espina del Gallego, dominando un paso (La Collada) de gran valor estratégico entre los valles del Besaya y El Pas. Además desde sus 700 metros de altitud se obtiene una amplia panorámica hacia la costa con la bahía de Santander al fondo. Respecto a su extensión, posee un total de 18 hectáreas, siendo sus ejes mayores de 1 kilómetro de distancia de largo por 300 metros de ancho (aproximadamente). Se cree, que gracias a tu tamaño, pudo ser uno de los lugares escogidos por el ejército romano para unir a dos de las columnas que penetrasen en Cantabria. La primera que avanzó desde el sur y se asentó en estructuras campamentales como El Cincho, Cilda, La Espina del Gallego o El Cantón. Por otro lado estaría otra columna militar llegada desde el mar, siendo el Campo de las Cercas su lugar de unión. Se plantea además que pudiese albergar miles y miles de hombres, hay fuentes que citan entre 30 y 32.000 hombres (varias legiones), pero es más lógico que el interior del mismo congregase una legión más algunas tropas auxiliares (5.000 o 6.000 la legión, 2.000 o 3.000 auxiliares y/o aliados), aunque al día de hoy no hay una cifra exacta que se pueda barajar. Siguiente con su morfología, se adapta a la perfección a la topografía de la sierra, siendo una estructura campamental larga y alargada. Posee además cuatro puertas en clavícula construidas con muretes de bloques de arenisca, una en el flanco norte y tres en el flanco oeste. Una de estas últimas, como hemos comentado previamente, ha sido la mejor estudiada. Presenta un suelo empedrado recubierto con una capa de graba, además de disponer de una única fossa fastigata de 5 y 6 pies a ambos lados de la puerta. En la parte interior de la misma existen dos zócalos de bloques de piedra con pequeños agujeros de poste en su base, lo que lleva a pensar que podría tratarse de la base de dos torres de madera que custodiaban esta entrada.

    BIBLIOGRAFIA


  • EL CINCHO

    El campamento romano de "El Cincho" se sitúa en la cima de un cerro cercano al núcleo de La Población de Yuso (Campoo de Yuso), aproximadamente a unos 924 metros de altitud en su cota máxima. Su situación, dominando visualmente la gran llanada de La Vilga (hoy inundada por el Embalse del Ebro), era de gran importancia estratégica para el ejército romano, siendo un asentamiento de gran importancia en las campañas inmediatamente posteriores al año 27 a.C. Su nombre proviene de la evolución del latino "cingulum", con sentido aquí de cinturón amurallado en torno la cima. Hasta no hace muchos años, el lugar se había destinado a pastos y a la explotación ganadera, sin siquiera saberse el tesoro que albergaba.

    En el último siglo, parte del yacimiento fue destruido debido al emplazamiento atrincherado del ejército y las milicias republicanas en la guerra Civil Española. Concretamente, existen tres líneas de trincheras en zig-zag al este del cerro, ya que en este punto era donde se controlaba el paso de la carretera de Reinosa a Corconte. Los sondeos arqueológicos realizados han permitido constatar el tipo de estructura defensiva del campamento de El Cincho. De dentro afuera existe un pasillo de ronda-“verna” con suelo de tierra pisada que formaría parte del “intervallum”, el cual se situaba entra la empalizada y las primeras tiendas del campamento. Se ha detectado también el “vallum” o base de piedra donde se colocaba la empalizada. Esta base, conformada por piedra seca irregular y sin trabajar, se sitúa sobre el “agger” levantado con la tierra extraída de los fosos o “fossa”.


  • CAMPAMENTO DE CURRIEL.LOS

    El campamento de Curriel.los (Concejos de Aller y Lena, Asturias) es sin duda uno de los iconos de la conquista y posterior dominio del Imperio Romano no solo en Asturias, también del norte de Hispania. Su entramado estructural, su ubicación a más de 1.600 metros de altitud, su dominio sobre la vía Carisa (también se puede ver la costa en días despejados) y su posición en un paso estratégico desde la Meseta hacen de este yacimiento un lugar especial. Se ubica en el pico de La Boya, cuya altitud máxima es de 1.727 metros. Concretamente se extiende por la plataforma que componen dos pequeños cerros redondeados (ver en el mapa) unidos por una pequeña depresión. Incluso esta altitud hacia dudar en el pasado sobre su más que posible adscripción cronológica, además de otros elementos como veremos a continuación.

    A diferencia de otros enclaves cercanos que han sido hallados en estas últimas décadas (pocos años en algún caso), Curriel.los es conocido desde hace mucho más tiempo, si bien es cierto que su potencial arqueológico y el volumen e importancia de lo allí encontrado es más contemporáneo. La existencia del yacimiento fue dada a conocer en el año 1858 por el erudito y militar Elías García Tuñon, quien quedó fascinado por el hallazgo de restos de unos yelmos romanos. Es por ello por lo que, contando además con parte de las enormes estructuras defensivas que encontró, creyó que estaba antes unos restos estructurales de origen indígena relacionados con el escenario bélico del Monte Medulio. Esta hipótesis inicial fue desacreditada a principios de siglo XX, cayendo en el olvido. De todos modos, Curriel.los seguiría durante décadas siendo considerado un poblado de la Edad del Hierro con posible reutilización romana (González, 1966:268), incluso sin tener nada que ver con el Bellum Cantabricum et Asturicum. Pero el avance del conocimiento en la castrametación romana, la aparición de nuevos elementos estructurales y las diferentes evidencias llevaron a los investigadores a no tener dudas sobre su adscripción meramente romana, aun siendo un campamento con muchas peculiaridades respecto a una construcción "canónica".

    Está claro que la contextualización e investigación de Curriel.los ha marcado un antes y un después en el conocimiento de la conquista romana de Asturias. Gracias a la importancia de los restos materiales y estructurales, podríamos decir para entendernos (las comparaciones son odiosas) que nos encontramos con lo que supuso el hallazgo y estudio de la Espina del Gallego para Cantabria hace ya alguna década. Hoy en día, la proliferación de nuevos "campamentos de alta montaña" lleva camino de cambiar el mapa de las Guerras Astur-Cántabras como ocurrió por aquel entonces: L.laguezos, A Granda das Xarras o A Recacha en Asturias y Castro Negro, el Castellum de Vistrió o el campamento de Pando en Cantabria son ejemplos de este avance en la investigación. Eso sí, siempre y cuando las administraciones apoyen este tipo de proyectos que tanto conocimiento aportan a la cultura general.

    Bibliografía: "La linea de operaciones de la vía Carisa (Asturias y Norte de León)" Autor: Jorge Camino Mayor (Las Guerras Astur-Cántabras - KRK Ediciones)
    Agradecimientos: Dolabra Arqueología y Patrimonio / Jorge Camino Mayor