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Interior del yacimiento de Flaviobriga

Flaviobriga era uno de los principales puertos en la ruta comercial marítima entre el norte de Hispania y la Galia, además de ser la única colonia romana (conocida) de toda la cornisa cantábrica. Fue creada en el siglo I d.C, posiblemente por el emperador Tito Flavio Vespasiano, aunque sus orígenes se remontan al asentamiento prerromano de Portus Amanum o Samanum. Existen varias discrepancias a la hora de determinar con firmeza si este asentamiento pertenecía a Várdulos o Autrigones. Por un lado Estrabón, Pomponio Mela y Plinio dicen que estaba en el territorio de los várdulos, concretando Plinio que era una de sus ciudades principales. Esta teoría es una de las más aceptadas, ya que el nombre de la actual Castro Urdiales puede venir derivado de Castrum Vardulies. Por el otro lado Ptolomeo (en el siglo II d.C) y más tarde Luitprando (siglo X d.C) citan que Flaviobriga formaba parte de los Autrigones. Administrativamente pertenecía al Conventus Cluniensis (con capital en Clunia Sulpicia) y ya fue citada en las fuentes clásicas como hemos observado. Aunque los restos romanos son conocidos desde hace tiempo, no se habían realizado excavaciones arqueológicas hasta no hace mucho. Las desarrolladas en la Casa de la Mata y en la calle Ardigales han sacado a la luz diversas estructuras de un núcleo de población establecido con algunas construcciones públicas (como termas) y privadas ya de época colonial, abarcando desde finales del siglo I d.C hasta el II d.C. También se tiene constancia de algunas estructuras bajo-imperiales datables entre los siglos III d.C e inicios del IV d.C, detectándose además el antiguo trazado ortogonal de la colonia.

Desgraciadamente los restos de la antigua ciudad romana se encuentran soterrados en gran parte bajo el actual casco antiguo de la ciudad de Castro Urdiales, por lo que su conservación es desigual. De todos modos, gran parte de la importante colección de materiales arqueológicos romanos proporcionados por las distintas intervenciones arqueológicas se hallan en el Museo Regional de Arqueología y Prehistoria de Santander (MUPAC).

 

Era una Colonia y Convento jurídico, con jurisdicción sobre nueve ciudades. Uxama, Segisamunculo, Antecuja, Deóbriga, Vindelia, Salionica, Tritium, Metallum y Viruesca. Como bien hemos comentado con anterioridad, Flaviobriga como colonia vive su auge entre los siglos II y III d.C., quedando demostrado con la construcción de la muralla en el año 140 d.C y con la reparación de la vía que la unía con el interior en el año 237 d.C. Sobre esta reparación existe constancia escrita, ya que figura en una columna encontrada cerca de Valmaseda con la siguiente inscripción: "Al Emperador César Cayo Julio Vero Maximino, .... porque repararon y reconstruyeron los puentes caídos por su antigüedad; cuidando de ello Quinto Decio, Capitán de la Legión Augusta Gémina de los Pretorianos".

Al igual que gran parte de los pueblos del litoral cantábrico, Flaviobriga fue probablemente devastada por los hérulos o por los visigodos en el siglo V. Según la crónica de Hidacio, refiriéndose al año 426, cita que Teodorico I derrotó a Hérulos en tierras de Galicia. Estos, de vuelta a su tierra, saquearon las costas de Cantabria y Vardulia: "Ad sedes propias redeuntes, Cantabriarum et Vardaliarum loca maritima crudelissme deproedatio sunt". No se sabe si tras esas guerras Flaviobriga desapareció como tal o simplemente cambio de "manos". De hecho se cree que reparada o reedificada por los cántabros en el año 585 según fuentes no contrastadas.

Milario de Otañes

Milario de Otañes en Castro Urdiales. Actuamente en el Museo de Arqueología y Prehistoria

A finales del siglo XVIII se encontró en Otañes un increíble milario romano. Hasta no hace mucho tiempo se encontraba frente a la iglesia de Santa María de Castro Urdiales, pero fue retirado para evitar su deterioro. En él reza la siguiente inscripción:

NERO.CLAUDIUS.DIVI.

CLAUDI.F.CAESAR.AVG.

GER.PONT.MAX.TRIB.

POTESTATE.VIII.

IMP.IX.COS.III.

A.PISORACA.M.

CLXXX.


La traducción dice que el milario fue erigido a 180 millas de Pisuerga, el noveno año del emperador César Augusto y Pontífice Máximo Claudio Nerón Germánico, hijo del divino Claudio después de haber sido ocho veces tribuno y cuatro cónsul. Año 63 d.C.



Pátera de Otañes

Pátera de Otañes

La Pátera de Otañes es una pieza (plato de poco fondo usado en ceremonias y ritos religiosos de la antigüedad) de plata y oro de cronología incierta, datada entre el siglo I d.C. y el IV d.C. Fue hallada junto a otras piezas de plata por Don Antonio María de Otañes éntre los años 1798 y 1800, concretamente en los alrededores de las ruinas del Pico del Castillo.

Supuestamente sacraliza una fuente o manantial, pudiendo atribuirse a un santuario conocido como “Umeri” que no ha sido localizado aún. Consta de seis escenas, siendo una de ellas una figura femenina que representaría a la “Salus Umeritana”, una especia de divinidad o ninfa de aguas curativas. En ella se pueden observar también escenas relacionadas con el transporte de aguas.

Como último apunte destacar que pertenece a la familia Otañes, apellido que coincide con el nombre pedanía castreña donde fué encontrada. Fue expuesta por primera vez al público en el año 1999, en la conocida exposición “Cántabros. Génesis de un pueblo”. Fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 2000.

Infografía del acueducto romano de Flaviobriga

El acueducto de “El Chorrillo” es conocido desde tiempos inmemoriales, pero gracias a su recuperación arqueológica (año 2004) podemos saber un poco más de él. Uno de los aspectos más increíbles del mismo es que, teniendo en cuenta que sus últimas obras de acondicionamiento se produjeron en el año 1806 y que su estructura es similar a la datada en época romana en Baelo Claudia (Cadiz), es probable que haya sido utilizado durante cientos de años.

Está formado por una seria de sillares de arenisca machihembrados y perforados en perfecta sección circular, de modo que encajan perfectamente unos con otros. Teniendo en cuenta que la distancia que salva es de unos 500 metros aproximadamente, se calcula que la obra contaba con un total de 1400 sillares perfectamente alineados entre sí. El recorrido del acueducto (que se puede observar en la imagen) consta además de una sucesión de arquetas y aljibes que regulan y redireccionan el agua en su recorrido. Alguna de estas estructuras contaba con fuente para el aprovisionamiento de agua potable a los vecinos de la colonia. En definitiva, una impresionante obra de ingeniería hidráulica.



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  • CASTRO NEGRO

    Nos encontramos ante un yacimiento cuyo potencial podría hacer tambalear la historia que conocemos de las Guerras Cántabras hasta el día de hoy. Una nueva vertiente de investigación que, independientemente de su gran valor científico, podría acercar el mito del Monte Vindió a una realidad cada vez más palpable. Estamos hablando, como no, del campamento romano de Castro Negro. Un enclave que ha permanecido miles de años "escondido" y que a principios de este año 2017 vio finalmente la luz a nivel nacional (e internacional). Un acuartelamiento a casi 2.000 metros de altitud, donde tal vez cambió la historia de Cantabria y aún no lo sabemos. Solo las investigaciones y el tiempo lo dirán. Tenga o no relación directa con el conocido sitio del Monte Vindió, donde Lucio Anneo Floro relataba en sus textos que los cántabros pensaban que "antes subirían las olas del océano que las armas romanas", no cabe duda de que estamos ante un recinto campamental romano CLAVE para el control del territorio entre Liébana y el Norte de Palencia. No obstante, sus dimensiones, su morfología y su cercanía a otro recinto encontrado en la misma campaña de prospección arqueológica (llamado Monte "Vistrió") dan lugar a dejar volar la imaginación con buena base.

    El descubrimiento del mismo lo realizó Jose Angel Hierro Gárate en 2014 gracias a la fotografía satélite y a la documentación de vuelos aéreos existente, presentándose posteriormente en el ciclo "Las Guerras Astur Cántabras" celebrado en Gijón a finales de ese mismo año. Los primeros datos preliminares del mismo aparecerían en la publicación realizada a raíz de dicho encuentro arqueológico y que fue coordinador por Jorge Camino Mayor, Jesús Francisco Torres Martínez y Eduardo Peralta Labrador, siendo este último quien con un equipo multidisciplinar dirigiría las excavaciones arqueológicas desarrolladas entre Agosto y Octubre de 2016. Cabe destacar que no sin antes pasar por un viacrucis burocrático que no les permitía llegar al campamento porque, si bien tenían permiso de la Consejería de Cultura para realiza la investigación, el servicio de Montes no les dejaba acceder en todoterreno. Esto unido a que dicha campaña se financió casi en su totalidad por capital privado (no hubo prácticamente inversión por parte de la administración), hicieron que el proyecto arqueológico "Agger" no comenzase con buen pie este episodio de la historia.

    Uno no puede dejar de pensar que, viendo el increíble interés social y científico que este descubrimiento suscita, pueda quedar de lado como ha ocurrido otras ocasiones. Se destinan miles y miles de € para sufragar estudios e investigaciones sobre arte rupestre, pero la historia más accesible y mejor interpretable de nuestra tierra perece en el olvido. Como siempre, parece que en Cantabria es más fácil vivir de hipótesis que invertir en certezas. Esperemos que esta maravilla no sea fruto del olvido que tras décadas han vivido increíbles yacimientos como la Espina del Gallego, Monte Cildá y otros enclaves relacionados con las Guerras Cántabras.

    Agradecimientos: Eduardo Peralta Labrador / Proyecto Agger.

  • EL CASTILLEJO

    El campamento romano de Castillejo (Pomar de Valdivia, Palencia) marcó un antes y un después en el devenir de las Guerras Cántabras. Cerremos por un instante los ojos y viajemos en el tiempo más de 2.000 años, concretamente hasta el año 26 a.C. Al abrirlos nos encontraremos en lo alto del "oppidum" del Monte Bernorio rodeados de cientos de personas, las cuales han ido llegando de los pequeños castros cercanos al abrigo de esta enorme atalaya. Apenas traen ya pertenencias, bien por la celeridad de su forzada marcha, o bien porque los romanos han arrasado ya con todo aquello a lo que llamaban hogar..no son tiempos fáciles en el norte de Hispania. Tanto cántabros como astures seguían manteniendo su independencia contra Roma, pero esta vez algo era diferente. Hace apenas dos años (28 a.C. aproximadamente) se produjo una gran batalla entre nuestros vecinos los vacceos y el ejército romano, agitando la ya convulsa situación. Todos pensaron que sería una más entre tantas ya..pero no. Sería el inicio de decenas de revueltas y escaramuzas que desembocarían en lo que estamos viendo ante nuestros ojos: A menos de una legua romana (3 kilómetros aproximadamente) se podían atisbar en el horizonte miles de soldados romanos comenzando a movilizarse..algo está a punto de cambiar en la historia de Regio Cantabrorum. Tras un pequeño instante, donde un parpadeo se nos hace eterno viendo llegar la desgracia que se cierne sobre nosotros, abrimos los ojos nuevamente y nos encontramos en una inmensa loma, donde a duras penas podemos diferenciar estructuras (muchos creerán que es un páramo, sin más) que nos hablen del glorioso pasado militar de este enclave: Estamos en el campamento romano de Castillejo.

    Situado al nordeste de la localidad de Pomar de Valdivia, este campamento jugó un papel fundamental en los inicios de las Guerras Cántabras, ya que tanto su ubicación como tamaño (que detallaremos más adelante) eran cruciales para el posterior desarrollo de la contienda. Su principal cometido sería la toma y control (o destrucción como así fue) del "oppidum" del Monte Bernorio, lo cual garantizaría el control y sometimiento de la comarca. Este objetivo traería consigo el segundo e igual de importante: La apertura de una vía de comunicación hacia el norte, lo que permitiría al imperio romano controlar los pasos de la Cordillera Cantábrica y el nacimiento del Ebro. Volviendo al yacimiento, su carácter campamental fue descubierto por el investigador por Miguel Ángel Fraile en los años 90. Sería además por casualidad, ya que se encontraba en el Castillejo realizado un estudio detallado sobre los restos alto-medievales existentes en la zona. Posteriormente, a principios ya del siglo XXI, arqueólogos de la talla de Eduardo Peralta Labrador, Martin Almagro-Gorbea o Jesús Torres Martínez aportarían datos concluyentes y clarificadores sobre el campamento, convirtiéndolo en uno de los baluartes dentro de las Guerras Cántabras por su importancia arqueológica e histórica.

    Fuente: La revisión de las Guerras Cántabras - Novedades arqueológicas en el norte de Castilla (Autor: E. Peralta Labrador)
    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo / Rafael Bolado del Castillo

  • CASTRELO DE PELOU

    El yacimiento del Monte Castrelo de Pelóu (Grandas de Salime, Asturias) fue una auténtica incógnita hasta hace no muchos años. De hecho su ubicación (inmerso en una de las mayores zonas auríferas que explotó el imperio), sus técnicas constructivas (utilizando la fuerza hidráulica en la excavación de su foso), la magnitud de su aparato defensivo y los diferentes hallazgos materiales en el interior del mismo llevaron a pensar que su periodo fundacional se remontaba a la época romana, bien como pequeño núcleo administrativo sobre las explotaciones de Valabilleiro o Pedras Apañadas (por ejemplo) o bien a modo de control militar sobre las mismas. Pero nada más alejado de la realidad. Las excavaciones realizadas durante los primeros años del presente siglo nos abrieron un horizonte temporal mucho más amplio, trasladándonos directamente a épocas previas a la romanización del territorio.

    El asentamiento fue catalogado por José Manuel González en 1973 como La Pica el Castro (González, 1976: 139), si bien es cierto que entre los vecinos y conocedores del territorio se han utilizado topónimos como Monte Castrelo y Prida del Castro. A partir de su primera cita pocas han sido las referencias bibliográficas sobre el yacimiento, denominándose principalmente como El Castro de Pelóu (Carrocera, 1990: 125; Sánchez-Palencia; 1995: 148). No sería hasta el año 2003 cuando se comenzasen una serie de intervenciones arqueológicas, dirigidas por Rubén Montes López, Susana Hevia González, Alfonso Menéndez Granda y Ángel Villa Valdés, que se prolongarían en el tiempo durante 4 años (en breves intervalos, cierto es). Los resultados de las mismas, que sobrepasaron las expectativas iniciales según sus directores, han sido fundamentales para realizar un mapa cronológico de ocupación del castro como veremos posteriormente.

    Estamos sin duda ante uno de los yacimientos más espectaculares de Asturias, no solo por sus técnicas constructivas, sino por el increíble valor de los elementos y materiales allí encontrados. Un enclave que tal vez no destaque por su majestuosidad y tamaño como otros castros del entorno, pero que tiene un nombre con mayúsculas dentro de la arqueología en el antiguo territorio galaico.

    Agradecimientos: Ángel Villa Valdés. Fotografías: Castros de Asturias
    Bibliografía: "MONTE CASTRELO DE PELÓU (GRANDAS DE SALIME). AVANCE SOBRE SU SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA E INTERPRETACIÓN HISTÓRICA". Rubén Montes López, Susana Hevia González, Ángel Villa Valdés y Alfonso Menéndez Granda, EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN ASTURIAS 2003-2006.