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Vista general del campamento romano de El Pedrón. Fotografía: Rafael Bolado del Castillo

El campamento o castellum de El Pedrón (Cervatos, Campoo de Enmedio) es uno de los mejores ejemplos a la hora de conocer e interpretar la importancia estratégica de según qué recintos fortificados. En este caso en concreto, no hablamos de un asentamiento de gran superficie, ni siquiera de una imponente atalaya dominando los valles de Campoo. De hecho, de entre las cimas que lo rodean, se encuentra ubicado por debajo de casi todas ellas. Pero que este dato no nos lleve a sobrevalorarlo: Es más que probable que en sus inicios jugase un papel fundamental en el asedio del conocido castro de Las Rabas y que después se convirtiese en enclave de gran valor sobre el control de las comunicaciones y abastecimiento del imperio romano en Cantabria.

Las primeras noticias sobre el yacimiento proceden del conocido investigador Miguel Ángel Fraile López, quien a finales del siglo pasado hace una breve descripción de lo que interpretó inicialmente como un castro prerromano (Fraile, 1990: 130-131). Durante los años siguientes a su "puesta de largo" se cita en diversas obras por conocidos autores como Eduardo Peralta Labrador (Peralta, 2003: 52 nota 320, 307 Fig. 153), Miguel Cisneros (Cisneros et alii, 2008: 98, nº 156) e incluso por el propio Fraile en varias ocasiones (Fraile, 2004: nº 19 / Fraile, 2006: 15, 39). Todos ellos hace alusión a su origen "castreño", aunque comienzan a dudar sobre dicha atribución. No sería hasta el año 2008 cuando Rafael Bolado del Castillo, dentro del proyecto "El castro de Las Rabas y el Bellum Cantabricum: una propuesta para el estudio de la Edad del Hierro en Cantabria" diese origen a una nueva interpretación e identificación del yacimiento, la cual se aleja de la hipótesis del castro para acercarse (acertadamente) a la construcción militar romana (Bolado del Castillo et alii.). A partir de este momento, el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC) inicia el estudio del yacimiento dentro de un plan de actuación de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria. Los resultados de dicho estudio están todavía pendientes de publicación…(a esperar toca).

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)
Agradecimientos: Rafael Bolado del Castillo

 

Restos del posible terraplen en el campamento romano de El Pedrón. Fotografía: Rafael Bolado del Castillo

El campamento romano de El Pedrón no está formado un complejo recinto, ni mucho menos está dotado de grandes "elementos" constructivos. De hecho, está compuesto por una única estructura ovalada que alberga un área de unos 3.330 metros cuadrados y que posee ejes mayores de 237 (Noroeste-Suroeste) y 119 metros (Noreste-Sureste) respectivamente. Centrándonos en la planta, se puede observar perfectamente el desarrollo de un terraplén defensivo que desaparece en el sector sur-suroeste, punto donde las defensas naturales de la montaña hicieron innecesaria la construcción de ninguna estructura. No olvidemos que el pequeño cerro donde se ubica posee suaves pendientes en todas sus vertientes excepto en esta, donde el lapiaz cálido hace que el desnivel aumente considerablemente. El acceso al castellum parece hallarse en el extremo sur, donde existe una sencilla abertura o interrupción de la defensa que queda desalineada de los ejes principales.

En base a estas informaciones, aunque muchos pudiesen pensar que carecen de un contenido rotundo, se puede tener la certeza de que no pertenecía a una construcción prerromana, ya que la construcción de defensas con terraplenes a base de tierra y piedras lo acerca mucho más a los "agger" de los campamentos temporales o "castra" romanos. Esto, junto con la aparición de terra sigillata en el cercano campamento de La Poza (Cepeda, 2007: 375. 2008: 144) lo acercan sin lugar a dudas a la época romana, denotando así (posiblemente) una ocupación, tanto del citado campamento como de El Pedrón, mucho más prolongada de lo habitual. ¿Capacidad?. Por sus características y coincidencias con estructuras similares, se cree que pudo albergar entre 350-500 hombres aproximadamente.

Teniendo en cuenta todos los aspectos citados con anterioridad, tanto tamaño como estructuras, materiales y ubicación, el recinto de El Pedrón se incluiría dentro de los campamentos militares romanos de reducidas dimensiones que solían formar parte en los dispositivos de asedio como fortalezas auxiliares. Son varios los ejemplos que podemos citar en este sentido:

El asedio a la Espina del Gallego desde el campamento romano del Campo de Las Cercas y el campamento auxiliar o castellum de El Cantón.

El asedio al castro de La Loma desde el campamento romano de mismo nombre y los castella "A" y "B" (sin nombre como tales).

Y por qué no, el asedio al castro de Las Rabas desde el campamento de La Poza y el campamento auxiliar o castellum de El Pedrón.

En base a esta última hipótesis, no sería descabellado pensar que la datación de este yacimiento fuese coetánea a la del primer campamento de La Poza (recordad que existen dos superpuestos con cronología diferente), adscribiéndolo así en pleno proceso de las Guerras Cántabras, concretamente a la campaña del 25 a.C. dirigida por Antistio o incluso a la del año 26 a.C. Además, encajaría también dentro de la misma campaña de asedio del castro de la Espina del Gallego, del cual distan tan solo unos 30 kilómetros en línea recta. Tras esto, se presupone que El Pedrón pudo tener una actividad continuada, ya no como campamento auxiliar sino más bien como punto de control para proteger y salvaguardar una de las rutas principales de abastecimiento del ejercito romano. No olvidemos que se encuentra justo en la ruta de penetración natural que llega desde la Meseta a través del puerto de Pozazal.

A modo de conclusión, no hay que olvidar que es imposible concretar con exactitud su cronología o vinculación militar con el asedio al castro de Las Rabas. ¿Qué casi todas las piezas y similitudes encajan?. Cierto, pero como bien sabemos, no debemos de vender la piel del oso antes de cazarlo, habrá que esperar a estudios futuros para esclarecer definitivamente el origen y pasado de El Pedrón.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del campamento romano de El Pedrón, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • A GRANDA DAS XARRAS

    El campamento romano de A Granda das Xarras es un yacimiento de montaña espectacular. Al igual que otros enclaves de similar tipología relacionados con el Bellum Cantabricum et Asturicum, se encuentra ubicado en lo alto de un paso estratégico. En este caso entre los valles de Ibias (vertiente asturiana) y el valle de Valouta (vertiente leonesa), en un llano con suaves pendientes con una cota máxima de 1.371 metros. El trazado que se domina desde el recinto defensivo ha sido históricamente lugar de paso obligado, quedando documentado desde al menos el siglo XVIII. Esta metodología constructiva, emplazando campamentos en lo alto de vías de comunicación, no es ni mucho menos única en el norte de Hispania. En Asturias tenemos ejemplos como el campamento de El Picu Curriel.los situado en lo alto de la vía romana de La Carisa (Camino et al., 2007b) o en Cantabria los campamentos de la Poza, estratégicamente posicionados al lado de la vía romana de Peña Cutral.

    Toponímicamente, el nombre de A Granda das Xarras resulta cuanto menos peculiar y llamativo. El término "granda" se refiere a un espacio de monte bajo, mientras que la mención "xarras" (jarras), puede tener varias interpretaciones. Una de las más curiosas, y porque no válidas, nos habla de que este término puede referirse a posibles restos arqueológicos hallados en el pasado por gentes del lugar. No tendrían que ser necesariamente jarras o fragmentos cerámicos, tal vez sean otro tipo de restos que en base a una tradición oral y a una realidad material cotidiana (de campesinos) fuesen denominados así. No olvidemos que la presencia de jarras y restos cerámicos en abundancia no son elementos típicos de los campamentos militares de campaña (Peralta , 2002b: 51). Esta interpretación toponímica es interesante, pero ni mucho menos cerrada ya que deja demasiadas incógnitas al respecto.

    El primer estudio sobre A Granda das Xarras fué publicado en el año 2011 por los arqueólogos David González Álvarez, Andrés Menéndez Blanco, Valentín Álvarez Martínez y Jesús Ignacio Jiménez Chaparro. Serían ellos mismos los encargados de notificar el hallazgo un año antes a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Principado de Asturias, redactando además su correspondiente ficha en el inventario arqueológico regional. Su trabajo, titulado "Nuevas evidencias de la presencia militar romana en el extremo occidental de la Cordillera Cantábrica." marcó el camino para la consecución de la primera excavación arqueológica realizada en 2013. Sería en este caso un equipo del Instituto de Historia del CSIC dirigido por Javier Sánchez-Palencia y Almudena Orejas quien realizase los trabajos de campo tales como el desbroce de toda la superficie del recinto (cubierto por vegetación y monte bajo..vamos, como todos los yacimientos de Cantabria), una prospección sistemática del terreno, un pequeño sondeo y la topografía en detalle del recinto. A diferencia de lo ocurrido en otros campamentos "compartidos" administrativamente entre Asturias y León, como en del Pico L.lagüezos (donde solo Asturias participio financiando las intervenciones), ambos ayuntamientos donde se ubica apoyaron y colaboraron en la intervención. En verano de 2014 los trabajos continuaron, realizándose además trabajos de consolidación del yacimiento, señalización del mismo y limpieza de los materiales hallados.

    No cabe duda que el estudio de A Granda das Xarras y del "castra minora" de A Recacha (que veremos en otra publicación) es una excelente noticia para el conocimiento del avance romano en el Norte de Hispania. En el caso del campamento romano que nos ocupa, del cual se cree que fue creado en pleno apogeo de las Guerras Cántabras entre los años 26-19 a.C., quedan aún muchos interrogantes que resolver. ¿Fue creado tan solo para controlar a la recién diezmada población o tuvo que ver más con el control en la extracción del oro de las minas cercanas?. ¿Qué castros pudieron ser asediados desde el mismo?. Esperemos que el tiempo y el apoyo administrativo logren despejar todas estas preguntas.

    Bibliografía:
    • Menéndez Blanco, Andrés; González Álvarez, David; Álvarez Martínez, Valentín y Jiménez Chaparro, Jesús Ignacio (2011): "Nuevas evidencias de la presencia militar romana en el extremo occidental de la Cordillera Cantábrica". *Gallaecia, 30: 145-165.
    • Menéndez Blanco, Andrés; González Álvarez, David; Álvarez Martínez, Valentín y Jiménez Chaparro, Jesús Ignacio (2013): "Campamentos romanos de campaña en el Occidente de Asturias". Excavaciones Arqueológicas en Asturias 2007-2012. En el centenario del descubrimiento de la caverna de La Peña de Candamo*. Oviedo: Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Principado de Asturias. Dirección General de Patrimonio Cultural, 245-251.
    Agradecimientos: David González Alvarez