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Vista del yacimiento de La Masera - El Castro desde el puerto de Requejada

El monte de La Masera (Hinojedo, Cantabria) es una increíble atalaya natural que domina la desembocadura del río Saja-Besaya. Sus 150 metros sobre el nivel del mar no llamarían la atención en cualquier otro enclave más hacia el interior, pero a tan solo 3,8 kilómetros de la línea costera se alza imponente sobre todo lo que le rodea. Tanto por su morfología como por sus dimensiones siempre se creyó que sorprendería con un yacimiento prerromano (o romano incluso) en su cima, sobre todo teniendo en cuenta que las diferentes hipótesis e interpretaciones de las fuentes clásicas ubican Portus Blendium en la cercana localidad de Suances y sus inmediaciones. La sorpresa, como luego veremos, es que el monte de La Masera no arrojo los registros esperados, sino que sería una de sus laderas conocida como "El Castro" la que diese mayor resultado a nivel arqueológico.

La primera referencia sobre el monte de La Masera se remota a mediados del siglo pasado. Sería el padre Jesús Carballo quien identificase (no sin contrariedad) el yacimiento como un castro celta (Carballo, 1952). Tres décadas después, un hallazgo casual en las inmediaciones volvería a situar el cerro en el punto de mira arqueológico. El culpable: el conocido como puñal de Hinojedo, cuya tipología se identifica con el Bronce Final (Serna, 1984). Años después, en 1990, el investigador Miguel Ángel Fraile exploró el sitio localizando algunos fragmentos cerámicos que atribuyó a la Edad del Hierro. A partir de entonces miembros del C.A.E.A.P. (Colectivo para la Ampliación de Estudios en Arqueología Prehistórica) realizan prospecciones superficiales que arrojaron nuevamente fragmentos cerámicos atribuidos a la Edad del Hierro además de restos medievales y un sorprendente hendedor sobre lasca de cuarcita, lo que haría sospechar sobre un origen mucho más antiguo de lo esperado. Miembros del mismo colectivo localizarían en 1991 un nuevo yacimiento en una de las laderas del monte denominada "El Castro". En este espolón amesetado se hallaron cientos de piezas de industria lítica y materiales cerámicos. Desgraciadamente no todo eran noticias esperanzadoras, sobre manera porque todos esos restos fueron encontrados en las pistas de motocross construidas en la zona. Es por ello por lo que en el año 1993 se realiza una excavación arqueológica de urgencia y una segunda campaña de investigación bajo la dirección de Roberto Ontañón (actual director del MUPAC), la cual permitió documentarlo como un asentamiento de cronología neolítica avanzada (Ontañon 1995, 2000).

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

 

Cuenta vitrea del yacimiento de La Masera - El Castro. Fuente: "Castros y castra en Cantabria (ACANTO)"

Todo hacia indicar, materiales hallados incluidos, que la cima de La Masera (de unos 450 metros de largo) albergaría un poblado prerromano. El primero de los hándicap a la hora de realizar los estudios en dicho punto vino por parte de la mano del hombre: Se realizaron trabajos de explanación (sin licencia municipal y contraviniendo la normativa de patrimonio cultural) para la construcción de un aeródromo. Dicha obra fue inmediatamente paralizada por el Gobierno de Cantabria, desembocando en proceso judicial que se saldó con pena de cárcel y multa para el propietario de la finca. De todos modos, se pudo continuar con el estudio en la cima de La Masera, el cual (desgraciadamente) no arrojo ningún resultado positivo: No se halló resto alguno de recintos defensivos o estructuras habitables que permitiesen catalogar el enclave como poblado o asentamiento. Serían tan solo los materiales encontrados, cerámicas elaboradas a mano principalmente, los que pudieran corresponder a la cronología citada previamente. Aun así, en el sector septentrional de la cima y fácilmente identificable en fotografía aérea, se estudiaron los restos estructurales de un edificio de planta cuadrada conocido como "Castillo del Castio" atribuibles a una construcción contemporánea pero de época histórica. En misma cima del monte se encontraron también fragmentos cerámicos atribuidos a cronologías medievales, muy posiblemente ligados a esta edificación. Conclusiones del estudio de La Masera: Decepcionante, no porque los resultados no fuesen relevantes arqueológicamente, sino porque básicamente se buscaba algo..que no se encontró en la cima.

No obstante, la parquedad del estudio en la cima se subsano por los interesantes hallazgos realizados en el sector de "El Castro", situado a medio kilómetro de la cima y unos 90 metros más abajo (en la terraza sobre la ría). Nuevamente de la mano del hombre, esta vez en forma de pista de motocross, habría distorsionado el registro arqueológico además de erosionar irreversiblemente el yacimiento. Con todo, la teoría de poblamiento de época prerromana volvía a cobrar fuerza gracias a los materiales encontrados. Una de las claves a la hora de identificar el yacimiento fueron los cantos rodados encontrados en masa cerca de la salida del circuito. Se encontraros dos concentraciones de cantos, siendo la segunda de ellas la que más materiales arrojo: quince fragmentos cerámicos elaborados a mano, de color negro, lisos y cuidadosamente acabados, que parecen de la misma vasija. Curiosamente su descubrimiento se realizó dentro en una zona delimitada circularmente por dichos cantos, la cual llamaba la atención por su color oscuro y "carbonoso" en contraste con la arcilla amarilla de todo el lugar. A unos 10 metros de este lugar, se encontró otra estructura también de color negruzco y completamente distinta de lo que parece un hoyo que podría haber alojado un palo tallado.

Pero el hallazgo más impresionante de estas campañas se produjo al sudeste de dichas estructuras, totalmente aislada de otro tipo de materiales y que de inmediato llamó la atención: una cuenta de pasta vítrea de indudable cronología protohistórica.

CONCLUSIONES

En base a todos los hallazgos, documentación y estructuras encontradas, no es posible delimitar cronológicamente el yacimiento de La Masera – El Castro. Sobre todo porque existen restos materiales de diferentes momentos de la Prehistoria y la Historia: Paleolítico antiguo, Neolítico avanzado-Calcolítico, Edad del Bronce final, Protohistoria y medievo. Está bastante aceptado entre historiadores e investigadores que el entorno de este yacimiento y la ría de San Martín pudo estar relacionado con uno de los misterios de nuestra historia: Portus Blendium. De todos modos no existen datos consistentes para realizar esta afirmación rotundamente, de modo que los misterios de este yacimiento aún esperarán para ser descubiertos.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del yacimiento de La Masera - El Castro, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • ESTRUCT. DE ROBADORIO

    La estructura defensiva de Robadorio se alza dominante a 2.219 metros de altitud entre las provincias de León (Boca de Huérgano) y Cantabria (Vega de Liébana). Ubicada al Este del puerto de San Glorio, esta construcción es una de las grandes desconocidas de la arqueología cántabra, ya que existen varias hipótesis sobre su cronología y el contexto histórico que ocupó. Su valor arqueológico fue puesto de manifiesto en el año 2004 por Manuel Valle (de forma independiente) y por el investigador lebaniego Gonzalo Gómez de Casares, quienes dieron a conocer lo que parecían las ruinas de una fortificación de montaña en el alto del Robadorio. Tras las primeras impresiones, fue visitada por el conocido arqueólogo Eduardo Peralta Labrador, quien localizó de manera casual en su interior una tachuela de sandalia romana o clavi caligae. Este hallazgo, por diminuto que pueda parecer, es de gran valor y por ello fue dado a conocer de inmediato Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. A diferencia de otros yacimientos, donde encontrar según que materiales en superficie es complicado, el recinto defensivo de Robadorio se encuentra enmarcado en un contexto geológico y paisajístico típico de alta montaña, donde la formación de suelos y vegetación es prácticamente inexistente y donde el material predominante es el suelo rocoso.

    La circunstancia anterior es de gran importancia, ya que además de permitir encontrar materiales en superficie, propicia que sea un enclave ideal para conseguir la materia prima a la hora de construir cualquier estructura defensiva. Esto, unido al alto valor estratégico del lugar, hacen de Robadorio el lugar perfecto para controlar las vías de comunicación entre la montaña palentina y leonesa con la comarca lebaniega, sin olvidar que es el epicentro de un área de pasto de verano importante en la zona.

    No puedo terminar esta pequeña introducción sin citar que el proyecto de estación de esquí de San Glorio (paralizado) incluía este lugar entre las infraestructuras de remonte que iban a ser construidas…¡viva el vino!.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

  • EL GURUGU

    Retrocedamos en el tiempo unos 2.000 años aproximadamente y metámonos en la piel de un general romano. Estamos al frente del desembarco de varias legiones en la conquista del norte de Hispania. Unos 30 barcos entran en la bahía de Santander, es una escena nunca vista por los antiguos pobladores de Regio Cantabrorum, un dantesco espectáculo que será el prologo de innumerables batallas por defender el territorio. Ahora bien, ¿donde desembarcar?. Por un lado existe la posibilidad de hacerlo en Portus Victoriae Iuliobrigensium (¿Santander?), justo en la boca de la citada bahía. Por el contrario, el general romano cree que un caminata de más de 6 kilómetros hasta el "fondo" de la bahía es una autentica tontería, ya que a sus hombres les quedan un buen puñado de horas hasta llegar a los campamentos del Campo de Las Cercas para acantonarse. ¿Tú que decidirías si fueses este general?. Yo lo tengo claro, iria hasta el fondo de la bahía en barco hasta el último lugar navegable..llegando hasta El Gurugú.

    Permitidme esta pequeña introducción para contextualizar este enclave, tan misterioso y difuso hasta el día de hoy. El Gurugú es una cima de suave elevación situada en la localidad de Boo de Guarnizo (Cantabria). Forma parte de un pequeño cordal denominado "Sierra de Guarnizo" el cual, sin ser especialmente alto y abrupto, es la frontera natural entre el municipio de El Astillero y Camargo. Además separa las cuencas de las rías de Solia y de la ria de El Carmen, las cuales desembocan en la citada Bahia de Santander. Los primeros indicios arqueológicos fueron identificados por miembros de CAEAP (Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica) en la década de los 90, atribuyéndosecronológicamente a la Edad del Hierro (Serna et alii, 1996). Posteriormente, en los años 1997 y 1998 se realiza la primera intervención arqueológica en la zona dirigida por Ángeles Valle Gómez, de la cual se extraen interesantes resultados. Se identificaron principalmente dos fases de ocupación, correspondientes al Neolítico y a la Edad del Hierro. Ya en esta intervención, además de algunos materiales aislados correspondientes al Paleólitico Inferior-Medio, se encuentran restos romanos (Valle, 2000a, 2000b; Valle y Serna, 2003: Serna, 2002). A principios de este siglo (año 2002), debido a la mala praxis a la hora de realizar dos sondeos geotécnicos previos a la construcción de una urbanización, Tanea Arqueología es la elegida para realizar el seguimiento arqueológico de dicha obra. En el transcurso de su seguimiento, siguieron apareciendo restos romanos incomprensiblemente modernos, incluso fuera de contexto respecto al yacimiento en sí. Es aquí donde todo termina (arqueologicamente hablando), dejando abiertas demasiadas incognitas sobre El Gurugú..¿Y si fue uno de los posibles lugares de desembarco del Imperio Romano?. Centrémonos ahora en lo encontrado hasta el momento.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

  • EL CASTRO

    Si hubiese que definir con una sola palabra el recinto fortificado de El Castro (Escalada, Burgos) sería bastante sencillo: Inexpugnable. En esta rápida y sencilla definición poco o nada tendrían que ver, al menos en nuestros días, con los restos de la increíble muralla que nos encontramos al acceder a él, sino con el frondoso bosque de encinas que prácticamente engulle el posible oppidum y sus alrededores. Siendo objetivos, el que un enclave relacionado con lo que pudo ser un recinto de la Edad del Hierro se encuentre así da mucho que pensar. Sobre todo porque el citado bosque - al día de hoy - es fundamental para la conservación de los posibles restos arqueológicos allí almacenados, evitando que de un modo u otro desaparezcan importantes evidencias para futuras intervenciones. No obstante este mismo mecanismo de autodefensa natural hace que parte de las murallas y/o estructuras que se aprecian en su interior se destruyan sin remedio, quedando como en otros tantos casos en el olvido administrativo y por lo tanto..cultural y social.

    Este emplazamiento fue descubierto a finales de la década de los 90 del siglo pasado en las campañas de prospección autorizadas por la Consejería de Cultural de Castilla y León. Sería Eduardo Peralta Labrador quien diese a conocer el asentamiento en su obra "Los Cántabros antes de Roma", siendo citado posteriormente en diversos títulos como "El Cantábrico en la Edad del Hierro" (Jesús Francisco Torres-Martínez, 2011).

    De todos modos, El Castro no ha sido nunca objeto de un estudio detallado, quedando por desgracia relegado casi siempre a un segundo plano. Al parecer, no solo en Cantabria tenemos prácticamente abandonados algunos de los enclaves que cronológicamente nos acercan a los admirados y en muchas ocasiones mal interpretados antiguos cántabros. Al igual que otros grandes yacimientos El Castro albergará en silencio su pasado milenario de un modo u otro, protegido por ese gran bosque que, sin quererlo, ha hecho que esta gran península siga siendo un lugar inexpugnable tras siglos y siglos de historia.

    Bibliografía: "Los Cántabros antes de Roma" - Real Academia de Historia. Autor: Eduardo Peralta Labrador