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Vistas de Peñacabarga (con el castro de Castilnegro al fondo) desde el Gurugú

Retrocedamos en el tiempo unos 2.000 años aproximadamente y metámonos en la piel de un general romano. Estamos al frente del desembarco de varias legiones en la conquista del norte de Hispania. Unos 30 barcos entran en la bahía de Santander, es una escena nunca vista por los antiguos pobladores de Regio Cantabrorum, un dantesco espectáculo que será el prologo de innumerables batallas por defender el territorio. Ahora bien, ¿donde desembarcar?. Por un lado existe la posibilidad de hacerlo en Portus Victoriae Iuliobrigensium (¿Santander?), justo en la boca de la citada bahía. Por el contrario, el general romano cree que un caminata de más de 6 kilómetros hasta el "fondo" de la bahía es una autentica tontería, ya que a sus hombres les quedan un buen puñado de horas hasta llegar a los campamentos del Campo de Las Cercas para acantonarse. ¿Tú que decidirías si fueses este general?. Yo lo tengo claro, iria hasta el fondo de la bahía en barco hasta el último lugar navegable..llegando hasta El Gurugú.

Permitidme esta pequeña introducción para contextualizar este enclave, tan misterioso y difuso hasta el día de hoy. El Gurugú es una cima de suave elevación situada en la localidad de Boo de Guarnizo (Cantabria). Forma parte de un pequeño cordal denominado "Sierra de Guarnizo" el cual, sin ser especialmente alto y abrupto, es la frontera natural entre el municipio de El Astillero y Camargo. Además separa las cuencas de las rías de Solia y de la ria de El Carmen, las cuales desembocan en la citada Bahia de Santander. Los primeros indicios arqueológicos fueron identificados por miembros de CAEAP (Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica) en la década de los 90, atribuyéndosecronológicamente a la Edad del Hierro (Serna et alii, 1996). Posteriormente, en los años 1997 y 1998 se realiza la primera intervención arqueológica en la zona dirigida por Ángeles Valle Gómez, de la cual se extraen interesantes resultados. Se identificaron principalmente dos fases de ocupación, correspondientes al Neolítico y a la Edad del Hierro. Ya en esta intervención, además de algunos materiales aislados correspondientes al Paleólitico Inferior-Medio, se encuentran restos romanos (Valle, 2000a, 2000b; Valle y Serna, 2003: Serna, 2002). A principios de este siglo (año 2002), debido a la mala praxis a la hora de realizar dos sondeos geotécnicos previos a la construcción de una urbanización, Tanea Arqueología es la elegida para realizar el seguimiento arqueológico de dicha obra. En el transcurso de su seguimiento, siguieron apareciendo restos romanos incomprensiblemente modernos, incluso fuera de contexto respecto al yacimiento en sí. Es aquí donde todo termina (arqueologicamente hablando), dejando abiertas demasiadas incognitas sobre El Gurugú..¿Y si fue uno de los posibles lugares de desembarco del Imperio Romano?. Centrémonos ahora en lo encontrado hasta el momento.

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

 

Al día de hoy poco o nada queda de las posibles estructuras que allí existieron, al menos para el ojo inexperto. El enclave de El Gurugú, incluso mediante fotografía satélite, nos puede parecer una pradera de pasto más en nuestra región..pero nada más alejado de la realidad. No todos los poblamientos de la Edad del Hierro que conocemos están dotados de las típicas estructuras de murallas, terraplenes y otros elementos típicos, sobre todo porque muchos de ellos no han resistido el paso del tiempo. En este yacimiento se descubrieron gracias al revisión de material fotográfico existente desde los años 70, donde las ortofotos aéreas revelaban indicios de estructuras soterradas. ¿Como?, sencillo. Las actuales imágenes satélite están tomadas desde "arriba", mientras que estas fotografías aéreas, al ser tomadas con un angulo solar diferente, revelan sombras inapreciables desde otra perspectiva.

Tras este descubrimiento, llamaron poderosamente la atención dos anillos ovales concéntricos que dibujaban posibles lineas de taludes perimetrales a la cima. El más claro de ellos es el "anillo interior", el cual descubre una forma ovalada de unos 330 metros de eje mayor y que encierra una superficie total de 4 hectáreas. Dentro de esas "estructuras latentes", cabe destacar la presencia de otras dos. Una de ellas dibuja alineaciones ortogonales complejas, algo que se escapa totalmente a las características de la Edad del Hierro y que la puede situar como una posible villa romana. Apoyando esta teoría están los diferentes restos cerámicos encontrados en este sector, los cuales están asociados a posibles ladrillos de ladrillos de hypocaustum. La otra estructura, sobre la que se tiene menos información, aparece en la limpieza en el año 1997 de uno de los cortes de la cantera que allí se ubicaba antaño. Debido a las características de dicha estructura, se ha asociado a la presencia de un poblado defensivo de la Edad del Hierro, nada descabellado teniendo en cuenta que también aparecieron restos materiales asociados a esta época (como veremos a continuación).

MATERIALES HALLADOS

En el yacimiento de El Gurugú se han obtenido gran cantidad de fragmentos de cerámica realizada a mano. Curiosamente, muchos de ellos son similares a los encontrados en el Monte Bernorio o Los Baraones por ejemplo. Se puede decir por último que, debido a sus características, se pueden clasificar como elementos de vajilla de mesa.

Ahora bien..Si existe la posibilidad(casi certeza) de que hubo presencia romana en el yacimiento..¿donde están los restos no cerámicos?..y si la teoría de un posible desembarco fuese cierta..¿donde están los restos militares (al menos famosas tachuelas - clavi caligae)?. Desgraciadamente, como en otros yacimientos de nuestra región, habrá que esperar...

VISITAS

Todos podemos disfrutar del yacimiento de El Gurugú, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • PICO EL CASTILLO

    Mirando la imponente planta de El Castillo (Medio Cudeyo, Cantabria) es fácil imaginar cómo desde tiempos inmemoriales ha sido un lugar referencia en las diferentes épocas poblacionales de su entorno. Su afilada silueta, su escarpado contorno, su peculiar forma cónica y sus cavidades podrían darnos a entender que estamos ante un yacimiento respetado desde hace décadas..nada más lejos de la realidad. Es un enclave sistemáticamente maltratado por la actividad minera de la cantera que albergó hasta hace pocos años y que a punto a estado de hacerlo desaparecer por completo hasta el cese de la misma. Ya no solo eso, sino que la plantación forestal (eucalipto) que lo puebla sigue y sigue dañando su potencial y valor arqueológico. Un claro ejemplo lo tenemos en la apertura de pistas forestales este pasado 2014, sin ningún tipo de seguimiento arqueológico y quedándose a escasos metros (muy escasos) de la entrada a la cueva de la Graciosa I. Este hermoso pico, que fue utilizado incluso como referencia en la antigüedad para facilitar la llegada al puerto de Santander (Fernández Acebo et alii, 2004: 154), está desgraciadamente abocado al olvido administrativo e institucional, quedando las posibles figuras de protección en papel mojado..una pena (otra más).

    Retomando la puesta en valor del mismo, sería el conocido Jesús Carballo (1952: 307). quien lo citase por primera vez como posible asentamiento castreño, algo totalmente revolucionario ya desde hacía años se había defendido la presencia en su cima de un castillo altomedieval (Fermín de Sojo y Lomba, 1931; 1946). Es más que probable que la presencia del nombre Castrum Cutellium en la documentación del monasterio de Santa María la Real de Nájera, atribuida al s. XI, pudiese llevar al propio Carballo (junto con sus posibles hallazgos, no conocidos) a realizar tal afirmación. Se cree además que dicha denominación (cutellium castrum) proviene de la particular morfología del pico y lo que está pudo evocar a los romanos, siendo muy similar a la forma de la punta de un cuchillo. En base a estos argumentos, El Castillo sería revisando nuevamente en la segunda mitad del siglo XX por arqueólogos en investigadores de renombre como Miguel Ángel García Guinea y Ramón Bohigas, quienes atribuyeron nuevamente las estructuras visibles a la Alta Edad Media (García Guinea, 1966; Bohigas, 1978; 1982). A finales del citado siglo, algunos hallazgos realizados llevaron a pensar que tanto las afirmaciones de corte castreño como las de interpretación medieval estaban en lo cierto, ya que existe la posibilidad de que exista un yacimiento protohistórico solapado por una construcción más contemporánea (Fernández Acebo et alii, 2004).

    Como veremos a continuación, la presencia de restos cerámicos de tipo celtibérico (entre otros increíbles hallazgos) en las entrañas del pico El Castillo bien serian merecedoras por si mismas de una posible intervención arqueológica en su cima, sobre todo ahora que ha cesado la actividad en la cantera. Tal vez se pudiese encontrar algún tipo de nexo entre el cercano castro de Castilnegro y este enclave, como por ejemplo el porqué de como el primero terminó su periodo de hábitat antes de la llegada de estos restos cerámicos, más propios de ajuares de la II Edad del Hierro (Valle, 2005).

    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • EL OSTRERO

    El yacimiento de El Ostrero (Alto Maliaño, Camargo) tiene, sin duda, algo especial. Y no, no estamos ante un espectacular asentamiento repleto de restos constructivos o defensivos que nos muestren al menos un atisbo de su grandeza. La sencillez del mismo y el halo de misterio que lo envuelve no hace más que incrementar el interés que suscita a los amantes de la historia. Su ubicación, a media ladera de una pequeña loma que domina la desembocadura de la ría de Boo y la bahía de Santander, la hicieron ideal para el hábitat miles de años. Si miramos al Sueste, nos encontramos con la imponente sierra de Peña Cabarga. Al Suroeste, y a no mucha distancia, el conocido yacimiento de El Gurugú (uno de los puntos planteados en los cuales se cree que pudo producirse uno de los desembarcos en las Guerras Cántabras). Y sobre todo, al un kilómetro escaso en línea recta, con el complejo termal de San Juan de Maliaño.

    El valor arqueológico de El Ostrero fue descubierto por José Román Cavia en 1983, quien por aquel entonces encontró parte de pequeño montículo circular que había sido parcialmente arrasado por la cercana cantera y la construcción de un chalet cercano. Por extraño que parezca, esta "montonera" estaba conformada de diferentes materiales donde abundaba uno en concreto: los restos de Ostrea edulis, es decir: Ostra común. Se inicia entonces una excavación de urgencia, en el año 1984, bajo la supervisión del exdirector del MUPAC Miguel Ángel García Guinea y dirigida por Carlos Lamalfa Diaz. Dicha actuación, realizada con premura debido a que se había planteado que los terrenos fuesen allanados, arrojó unos resultados más que interesantes (que veremos posteriormente). Dichos hallazgos fueron reafirmados entre la década de los 80/90 donde miembros del Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – CAEAP encontraban materiales cada vez que verificaban superficialmente el entorno de los huertos circundantes.

    Y desde entonces hasta nuestros días, nada de nada. Como veremos a continuación, existe la posibilidad de que estemos ante el área de deshechos (o basurero) de un pequeño núcleo poblacional en el entorno más cercano de El Ostrero, y nadie de un paso al frente. Verdaderamente una intervención en estas praderas abriría un mar de posibilidades para conocer el pasado romano del entorno de la bahía, concretamente en una de las áreas que no ha sido edificada en el Alto de Maliaño. Pero no interesa, como siempre habrá que esperar a que o bien se destruya (como ocurrió con la Huerta de Quintana en Suances) o bien se incluya en algún plan "cultural" un año antes de cualquier proceso electoral..hasta que se olvide.

    Bibliografía: "El yacimiento de El Ostrero (Alto Maliaño, Cantabria). Memoria de excavación". Carlos Lamalfa Díaz, Emilio Muñoz Fernández, Carmen San Miguel Llamosas y Carmelo Fernández Ibañez. En El final de la Prehistoria. Ocho estudios sobre Protohistoria de Cantabria. Actas de la II Reunión sobre Arte Esquemático-abstracto (Santander, 1996). A.C.D.P.S.