cargando

Yacimiento de Cotolino-Arcisero desde Resámano. Fotografía: Francis Suárez - Denarios Ibéricos

El recinto defensivo de Cotolino-Arcisero (Castro Urdiales, Cantabria) es sin duda uno de los mayores exponentes arqueológicos de la costa oriental arrasados por el denominado "pelotazo urbanístico"de hace unas décadas, eso sin siquiera ser un referente en cuanto a hallazgos o estructuras se refiere. En realidad poco o nada se sabe de este lugar, salvo su cercanía con la antigua colonia de Flaviobriga y otros castros de importancia como el de Sámano, además de las lineas defensivas y restos materiales encontrados en su entorno. El problema es que poco más se podrá aportar al conocimiento de su pasado, cubierto en parte por toneladas y toneladas de cemento y ladrillo. Y si, existen enclaves mucho más relevantes en riesgo por este tipo de actividades u otras relacionadas (Cueva de Cudón rodeada de urbanizaciones, canteras en los castros de la Sierra del Dobra, Cuevas del Monte Castillo y su ridículo perímetro de protección), pero no por ello deben caer en el olvido administrativo.

Los restos del posible recinto son conocidos por los lugareños desde antaño. Aún así la primera publicación relacionada no se realizaría hasta 1979, año en el que J.F. Arozamena incluiría un croquis de las estructuras (1979: fig. 53) dentro del "Informe de las cuevas de Castro Urdiales. Memorias de la ACDPS" sin aportar más información. No sería hasta el año 1983 cuando se escribiese realmente sobre el yacimiento, concretamente de la mano de de F. González Cuadra. Seria él mismo quien tiempo antes realizase una prospección sobre el terreno, de cuyos resultados no se han podido confirmar o constatar los hallazgos materiales por desconocerse su paradero. Ya en el año 2000, los datos son revisados por Molinero (1998: 58-60; nº 38; 138-140) quien confirma la existencia de las estructuras. Desgraciadamente, estos son todos los datos relativos a estudios o intervenciones sobre Cotolino-Arcisero, siendo uno de los motivos (desconocimiento, desinformación o desinterés) por los cuales las obras de urbanización en las inmediaciones del monte Cotolino no tuvieron ningún tipo de traba.

Respecto a su cronología existen muchos interrogantes. González Cuadra lo identificó como un castro enmarcable en la Edad del Hierro (1983: 12), aunque esta afirmación genera muchas dudas en nuestros días. Quedaría pendiente una evaluación del estado actual de monte Cotolino y su entorno, valorándose posteriormente una futura intervención arqueológica. Es lo menos que se debería hacer por este maltatrado y parcialmente destruido yacimiento.

Agradecimientos: Francis Suárez - Denarios Ibéricos
Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

 

Denario de Bolskan similar al encontrado en el entorno de Cotolino-Arcisero

En la actualidad se pueden observar diversas terrazas y estructuras que han sido identificadas como murallas. Molinero (2000: 138) describe un lienzo que se desarrolla en dirección Oeste hacia Resámano, pudiendo ser este el límite del asentamiento. Esta línea defensiva arrancaría desde lo alto del monte Cotolino hasta la cota más baja del terreno, haciendo hincapié en la más que posible presencia de torreones intermedios. Por el Este, siempre según el autor, baja la muralla siguiendo la línea del acantilado hacia el conocido como “Pocillo de Los Frailes”, que es el cierre al saliente. En general, se puede interpretar que todo ello pudo formar un recinto semicircular de alrededor de 38.000 m2.

Materiales hallados

Gonzalez Cuadra cita la presencia de una fusayola de cerámica, sílex , restos de escoria metálica y yunques sobre los característicos guijarros del enclave. De todos estos materiales nada se sabe, de modo que no ha podido ser comprobada la veracidad de estas informaciones. El mismo año de publicación de los mismos, 1983, se halla y entrega una moneda en las inmediaciones del yacimiento, en Resámano. Se trataba de un denario de Bolskan fechado aproximadamente entre los años 105-72 a.C.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del monte Cotolino y su entorno, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) tenemos la posibilidad de recorrerlo a píe.

Info

   

Imagenes

DESTACADOS

  • REBANAL-URDIALES-ALLENDELAGUA

    Es curiosa la evolución de muchos de los yacimientos de la costa oriental de Cantabria. Y digo curiosa por no decir ruinosa la verdad..son demasiados los ejemplos de posibles enclaves que han caído en manos de la desidia administrativa en las inmediaciones de la antigua Flaviobriga. Tenemos el castro de El Cueto, hoy morada de grandes antenas de telefonía y donde apareció el mal nombrado "Neptuno cántabro". O el oppidum de Peña de Sámano, muy muy cerca (demasiado) de una gran cantera que lo amenaza desde hace décadas y que posiblemente se haya llevado ya por delante parte de su entorno milenario. Casos igual de "flagrantes" como el de Punta Pilota cerca de Laredo, lugar donde hoy tenemos un hermoso parking para la playa nudista de Sonabia (o Valdearenas, según quien la cite). E incluso, a sabiendas de su posible importancia arqueológica, de construcciones urbanísticas como el caso del recinto defensivo de Cotolino Arcisero o el caso que hoy nos ocupa: El yacimiento de Rebanal-Urdiales-Encinar de Allendelagua.

    "¡Vaya nombrecito!", pensarán muchos. Viene dado porque, en la década de los 80 del siglo pasado, fue identificado un complejo de estructuras ubicado entre el Alto de San Andrés, Punta Rebanal y Encinar de Allendelagua (de ahí su nombre). Para ser más exactos fue descubierto por F. Gonzalez Cuadra, quien realizó una recogida de materiales (que veremos más adelante) en la misma década tras su hallazgo. Posteriormente sería incluido en la Carta Arqueológica de Castro Urdiales por Juan Tomás Molinero en el año 1998, época en la cual ya se estaba llevando a cabo la construcción de una urbanización en la zona que probablemente haya destruido parte del yacimiento..muy similar a lo ocurrido en Cotolino Arcisero. Finalmente, en el año 2007, el enclave sería incluido en el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC) por Pedro Rasines.

    Nuevamente nos encontramos ante una más que posible pérdida para el patrimonio arqueológico de Cantabria. La posibilidad de saber si estamos ante un yacimiento importante (o no) quedo atrás tras la construcción de urbanizaciones, autovías y carreteras. Todo en torno a la única colonia romana conocida en la cornisa Cantábrica..una pena.

    Agradecimientos: Francis Suárez - Pedro Rasines
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • EL CASTREJON

    El Castrejón (Naveda, Campoo de Suso) es uno de los enclaves más enigmáticos y a la vez más citados como "castro cántabro" en nuestra región. Todo esto sin conocer en la actualidad presencia de materiales arqueológicos entregados o recuperados que lo puedan adscribir cronológicamente como tal. Digo bien, ya que a nuestros días no ha llegado ninguno..otra cosa bien distinta es que si se hallasen en el pasado y que nada se sepa de ellos como bien veremos. El yacimiento es conocido desde hace décadas, siendo descubierto y estudiado por Jesús Carballo en los años 40 del siglo pasado (Carballo, 1952: 305). Esta atalaya natural es fácilmente diferenciable en la zona, encontrándose a tan solo unos metros del acceso a la localidad de Proaño por el Noreste y de Naveda por el Sur. Posee unos 300 metros de longitud en su eje más largo (Este-Oeste) por 160 metros en inferior (Norte-Sur). Es en estas dos últimas vertientes donde dos grandes cantiles calizos actual como defensa natural, formándose así grandes pendientes que hacen muy complicado su acceso.

    Además de las investigaciones realizadas por su descubridor, arqueólogos e investigadores de renombre han realizado diferentes prospecciones y estudios en su lisa cima. Al conocido A. Schulten (1942) le seguirían D. Gallejones y Joaquín Gonzalez Echegaray (1951: 145-150) quienes definirían el sistema defensivo sin realizar excavación alguna con la aportación en la parte noroccidental de Miguel Ángel García Guinea ese mismo año. En los años posteriores nuevamente Echegaray (1966), Bohigas, Marcos (ambos en 1987), Fraile (1990) y Peralta/Muñoz (1997) intentaron vislumbrar algún horizonte con sus prospecciones en El Castrejón..sin resultados concluyentes. En los últimos años (2007-2008), el arqueólogo José Ángel Hierro Gárate lo incluiría en el INVAC - Inventario Arqueológico de Cantabria.

    Estamos en definitiva, ante un yacimiento donde las incognitas son mucho más numerosas que las respuestas. Otro de tantos donde el paso del tiempo y la falta de fondos para investigar en nuestra región lo relegarán a una posición que, tal vez, no merezca su milenario pasado.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)