
Por extraño que parezca, la isla de La Campanuca sigue guardando decenas de misterios arqueológicos aún en nuestros días. Y eso contando que se conoce parte de su pasado pero, incluso contando con ello, las preguntas siguen siendo mucho más que las propias respuestas. Desgraciadamente el alto nivel de alteración y destrucción del yacimiento, causado principalmente por la extracción de piedra de una cantera, se ha llevado por delante más de 2/3 partes de su extensión, quedando tan solo accesibles sus flancos Este y Oeste. Como en otros casos de nuestra región, una auténtica pena no solo la destrucción del mismo, sino la posterior protección de los restos actuales solo incluidos en el INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria) y poco más. Esta figura debería ser más que suficiente en su labor de conservación y protección, aunque desgraciadamente no es así.
La isla se encuentra en el flanco oriental de la Bahía de Santander, concretamente en el municipio de Marina de Cudeyo, muy cerca de la costa (con la marea baja puedes pasar andando sin mucho problema) y justo al lado de otro pequeño islote de tamaño reducido que completa el conjunto. El yacimiento fue descubierto a principios de los años 80 del siglo pasado por Milagros Fernández, siendo excavado posteriormente (1984) por un equipo del Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Cantabria. El espacio que ocuparon los restos estructurales y materiales encontrados, que posteriormente detallaremos, se localizaron en un área muy reducido y alterado de la isla. Se sabe también de la existencia de una necrópolis medieval asociada a una ermita (algunas fuentes también citan que pudo ser un monasterio), localizada en su día por un equipo del Seminario Sautuola. Sería estos últimos quien encontrasen los materiales romanos asociados al yacimiento, algo que aún en nuestros días sigue creando controversia sobre la presencia ya no solo física sino contextual (como, porqué) de los romanos en el enclave. ¿Un punto de control? ¿Un lugar de desembarco en las inmediaciones? ¿Un faro? ¿Una perdida puntual?. En los últimos años el sitio fue estudiado por miembros del CAEAP, quienes recogieron materiales en superficie y lo depositaron en el MUPAC.
A modo de curiosidad, durante la Guerra Civil Española, los vecinos del pueblo utilizaban sus cavidades (ver imágenes adjuntas) y abrigos para esconderse y resguardarse durante el conflicto bélico.
Todas las evidencias materiales encontradas (romanas y medievales) en La Campanuca se hallaron bajo el nivel de humus superficial, en una zona muy alterada y mezclados entre sí. Esta circunstancia no ha permitido trazar una estratigrafía bien definida que pueda ayudar a los investigadores a conocer los niveles de ocupación en la isla. A groso modo, los materiales romanos encontrados se componen por fragmentos de cerámica común, tégula (teja romana, lo que puede indicar la más que posible presencia de una edificación) e imbrices. Por el contrario, las evidencias medievales son mayores, destacando cerámica con decoración estriada, fragmentos lisos y restos humanos de varios individuos (correspondientes a la necrópolis).
Más en detalle, y a modo de inventario, los materiales del lote depositado en el MUPAC son los siguientes:
Todos podemos disfrutar del yacimiento de la isla de La Campanuca, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.
El yacimiento del Pico Jano (Dobarganes, Vega de Liébana) es, como muchos otros en Cantabria, otro de los enclaves donde son más las interrogantes que las respuestas. Cierto es que hasta hace no mucho tiempo, concretamente hasta 2010, tanto los materiales hallados, como la toponimia, como la cercanía de un castro con restos de incendio y como las estructuras encontradas (nos parecerá poco), hacían pensar que estuviésemos ante el primer barracón romano de la zona de Liébana. Pero nada más lejos de la realidad. En esta pequeña publicación hablaremos un poco de todo ello, clasificándolo en nuestra sección como yacimiento "Sin definir" ya que aun verificándose que finalmente nos encontramos ante un barracón minero contemporáneo, son demasiadas las incógnitas a su alrededor.
El Pico Jano es un balcón natural que se muestra imponente sobre varios valles de Liébana, elevándose 1446 metros en lo más alto de su cima. Constituye el punto más alto de la Sierra de Collaín, límite natural entre los municipios de Vega de Liébana y Camaleño. Separa además las cabeceras de los ríos Deva y su afluente el Quiviesa. El nombre por el que se le conoce es de gran interés "arqueológico" ya que, como bien sabemos todos, la toponimia para el estudio e interpretación de muchos yacimientos es un punto a favor. Muchos especialistas en la materia, apoyándose en otros tantos ejemplos similares, creen que "Jano" deriva del término latino "fanum" (lugar sagrado o templo al aire libre). Otra de las posibles explicaciones derivadas de su nombre es la evocación del dios bifronte Jano, pudiendo aceptarse como válida ya que este pico se alza dividiendo dos valles diferentes. Varios de los ejemplos citados con anterioridad los tenemos en nuestra región y Asturias, uniéndoles además a todos excepto a uno que albergan estructuras o recintos defensivos de diferente cronología en su cima: El Pico Jano en el tramo alto del Besaya sobre Bárcena de Pie de Concha (tierra de Blendios), Montehano en mitad de las marismas de Santoña, Monte Jano sobre Ruenes, Jana dominando Trescares y por último y nuevamente, Jana sobre Narganes. En nuestro caso, la cima conserva además otro topónimo, el cual tiene mucho que ver con la estructura que alberga: La Casona.
La primera noticia que hace referencia al Pico Jano se encuentra en un documento original de Arturo Arredondo escrito en el año 1982 y actualmente depositado en los fondos documentales del MUPAC. En este trabajo titulado "La Piedra mágica de La Casona del Pico Jano" Arrendondo relata como Gonzalo Gómez Casares le enseña las edificaciones del Pico Jano, de estructura más parecida a las ruinas de Cartago que a las de Julióbriga. Seria este último (Gómez Casares) quien un año después diese valor arqueológico al yacimiento, ya que recoge varias piezas metálicas durante el arreglo de una de las pistas forestales abiertas en la década de los 70. En ese mismo año, 1983, los materiales son examinados por varios estudiosos de la época (entre los que se encuentra también A. Arredondo). Todos ellos llegan a la conclusión de que dichas piezas se pueden encuadrar dentro de una cronología romana, aunque la falta de información acerca del contexto donde se encontraron les hace dudar y no afirmarlo rotundamente.
Tendrían que pasar algunas décadas hasta encontrar materiales similares en dos yacimientos icónicos dentro de un contexto similar al citado. En el transcurso de las excavaciones realizadas por Eduardo Peralta en el castro de La Espina del Gallego (Corvera de Toranzo y Anievas) y sobre todo, en el castro de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia) aparecieron estructuras y restos materiales prácticamente idénticos a los encontrados en el Pico Jano. Toponimia, barracones similares a los encontrados y la Espina del Gallego y materiales de carácter militar romano hacían indicar que este enclave seria otro punto más de interés dentro del transcurso de las Guerras Cántabras..nada más lejos de la realidad.
El yacimiento de Punta Pilota se sitúa en las inmediaciones de la playa de Sonabia o Valdearenas, según quien la cite, concretamente entre el arenal y la conocida como Punta Lanzadoiro. Tal vez lo que hace miles de años fuese una ubicación idónea para establecer un asentamiento, no se sabe muy bien si temporal o fijo, sea en nuestros días un enclave perfecto para crear..un parking playero. Y no, no es una broma de mal gusto, sino que como en muchas ocasiones (demasiadas) en nuestra región un yacimiento que pudo habernos permitido conocer un poco más sobre la población indígena en la costa queda destruido. Paradójicamente se puede encontrar un pequeño cartel que indica la más que probable presencia de un poblado o pequeño asentamiento en este lugar..justo al lado del camino que privó a los investigadores y arqueólogos de una futura intervención.
El potencial arqueológico de Punta Pilota fue descubierto por F. González Cuadra en la década de los sesenta del siglo pasado, realizando el mismo una prospección y recogida de materiales en las mismas fechas. Posteriormente seria topografiado en el año 1991 por el Grupo Espeleológico La Lastrilla, intervención en la cual se obtendrían una serie de materiales en superficie que no harían más que reafirmar el interés arqueológico de esta pequeña elevación sobre el mar (Molinero, 2000: 45-47, 50-51). En base a todas estas informaciones, seria incluido como castro marítimo en la publicación "Los Cántabros antes de Roma" de Eduardo Peralta Labrador, haciendo referencia incluso al nivel de destrucción de los amurallamientos. En nuestros días no se tiene certeza de que dichas estructuras correspondan al yacimiento en su origen, como veremos a continuación. De todos modos, aun no siendo una construcción coetánea a la cronología adscrita (probablemente Edad del Hierro), no se debe restar importancia a los hallazgos materiales de Punta Pilota. Al menos por los amantes de la arqueología e historia de Cantabria..al lugar solo le queda ser asfaltado para que alguna administración o ayuntamiento se ponga la medalla por facilitar el acceso a la playa..una más.
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