
Con una fecha aproximada de 40.800 años, las pinturas de la cueva del Castillo de Cantabria han sido datadas como una de las primeras realizadas por los humanos modernos, aunque también pudieron haber sido realizadas por los Neandertales. Según señala A. Pike, investigador arqueólogo de la Universidad de Bristol (Reino Unido), basando estos resultados en las dataciones realizadas por su equipo, tras estudiar docenas de pinturas de un total de 11 cuevas del norte de España.
Esta gruta es un icono de gran valor para conocer como vivían los cantabros de la prehistoria. En Europa es una de las más relevantes, no solo por la antiguedad de las pinturas que alberga, sino por cualquiera de sus elementos. Se debe destacar su nivel de estratificación, ya que posee 25 niveles diferentes, lo cual hace de esta cueva algo increíble. Su descubrimiento se produjo allá por el año 1903, por el señor Hermilio Alcalde de Río. El descubridor no quiso poner el peligro todo lo que allí acontecía, hasta que en el año 1906 comenzó ha mostrar al mundo su gran hallazgo. El patrimonio arqueológico que había en Puente Viesgo llegó a oídos del Príncipe Alberto I de Mónaco, gran amante de la prehistoria y de los yacimientos arqueológicos. Este decidió, en el año 1910, apadrinar la investigación que seria dirigida por el propio Hermilio Alcalde del Río y otros colaboradores como Herny Breuil, Paul Wernert y Hugo Obermaier. Las excavaciones iniciales durarían 4 años, descubriéndose infinidad de materiales y pinturas rupestres. La primera Guerra Mundial truncaría las investigaciones, pero hasta entonces se habían descubierto diferentes niveles estratigráficos (unos dicen que 25 y otros que 26) que demostraban la existencia de ocupación humana a lo largo de 150.000 años. Al terminar la guerra no se reanudaron los trabajos y hubo que esperar al año 1980 para que de nuevo hubiese actividad en la cueva del Castillo. En esos años Victoria Cabrera y Federico Bernardo de Quirós se pusieron manos a la obra, centrando sus investigaciones en la franja que agrupa entre los 50.000 y los 36.000 años. Sus investigaciones dieron a conocer teorías tan impresionantes como que los neandertales y los humanos modernos llegaron a coexistir, revocando así la teoría tradicional que dice que ambos no poseían interrelación. Todos estos descubrimientos se realizaron en el yacimiento encontraron en el “exterior” de la cueva, justo a la entrada que hoy en día conocemos. Las obras que se han realizado para la mejora de los accesos e instalaciones han dato lugar a una cubierta artificial sobre la cueva tal y como era en la antigüedad. Justo debajo de esta cubierta se encuentra el gran yacimiento estratigráfico, el cual posee una altura de entre 18 y 20 metros. Una vez adentrados en su interior nos encontramos una cavidad fascinante. Posee alrededor de 759 metros de profundidad, de los cuales 500 metros son de recorrido en la visita. Los restantes solo están a disposición de privilegiados investigadores. En su interior existen unas 300 pinturas rupestres, de las cuales 200 son de animales, 50 de signos y otras tantas de manos en negativo. Para realizar las manos en negativo tan solo ponían su mano y soplaban a través de pajas oxido de hierro, abundante en la zona. De ese medio centenar de manos la gran mayoría son manos izquierdas, lo que da a entender que los hombres o mujeres que lo pintaron eran diestros. En su interior cabe destacar el lugar conocido como “techo de las manos”, donde vemos una gran agrupación de las mismas junto a figuras de bisontes, caballos, ciervas, etc. Además muchas formas encontradas en su interior (una hilera de puntos de oxido o diversas formas geométricas) dejan lugar a la imaginación. Sus pinturas y grabados, con variedad de estilos y técnicas, hacen deducir a los expertos que pertenecen a varias épocas del Paleolítico Superior, entre 20000 y 13000 años de antigüedad. Esta cueva es la gran joya de todo el conjunto.
La cueva de La Pasiega también se descubrió por casualidad, esta vez en una campaña de excavación en la cueva del Castillo (año 1911). Dos años más tardes se publicaron los primeros estudios sobre la misma y el Castillo. Ante todo debemos de destacar que La Pasiega es la cueva con mayor numero de representaciones de toda la Península Ibérica (dato apabullante) llegando a albergar un total aproximado de 916. Del total siempre se suelen destacar unos 300 animales y 3 antropomorfos. Uno de ellos es de gran belleza, representando (muy posiblemente) un icono de caza o al brujo de la tribu. Se trata de un cuerpo humano con cabeza de bisonte. La última campaña que sacó a la luz varias de estas pinturas se llevó a cabo entre los años 1983 y 1993. Llama la atención la gran cantidad de símbolos aquí encontrados, los cuales dan pie a la imaginación. No debemos de olvidar el gran conjunto de caballos, corzos, y como no la representación de un ave, un ciervo y un pez, siendo estos últimos extraños dentro de las pinturas rupestres. Decir que la gran mayoría son realizadas en ocre y líneas de trazo ancho, y que el trazado laberíntico de la misma es de relativa importancia.
La cueva de Cullalvera (Barrio de Anciruela, Ramales de la Victoria) es una de las cavidades más impresionantes de toda Cantabria. Posee una profundidad de varios kilómetros y durante la época de lluvias un riachuelo discurre por sus frías piedras. Aunque su importancia arqueológica es conocida desde 1906, no fue hasta el año 1954 cuando un equipo dirigido por J. Carballo encontró la joya que albergaba dentro. No hace mucho tiempo la gruta volvió a sorprender con nuevos descubrimientos. En el vestíbulo de la cueva fue hallada una aguja del Paleolítico Superior. Además sigue conservando dos pequeños testigos aislados en el vestíbulo. Las primeras representaciones es encuentran a unos 120 metros de la entrada. A unos 700 metros de la boca existe una salita lateral donde hay un panel con pinturas de color rojo y negro, creadas básicamente a base de símbolos y signos. Aproximadamente a 1 km de la entrada también existe un panel elevado con representaciones rupestres de color negro, destacando unos hermosos caballos completos de gran tamaño Unos 100 metros más adelante encontramos una serie de puntos rojos de pequeño tamaño. En este tramo estamos en la manifestación rupestre más profunda de toda Cantabria. Estilísticamente todo el conjunto pertenece al periodo Magdaleniense Medio/Superior (unos 13.500 años de antigüedad) .
En los días de lluvia intensa como los que estamos viviendo este otoño de 2019 siempre me acuerdo de los diferentes yacimientos que están supeditados a correr algún tipo de riesgo: La cueva del Oso en Villaescusa, la galería fluvial de La Garma y lo que "se guardan de ella" (supongo que para épocas de otro tipo de sequía…arqueológica), y sobre todo de la cueva de la Fuente del Salín. En los primeros casos porque el riesgo de que una gran crecida se lleve por delante siglos y siglos de historia es más que alto. Y en la cueva que nos ocupa porque las grandes crecidas del sistema subterráneo donde se ubica hace que el acceso a la maravilla que esconde sea totalmente imposible. No olvidemos que el sifón por donde hoy en día se accede, nada tiene que ver con su acceso original, el cual se ubica con toda certeza cerca del "gran panel".
Su potencial arqueológico en cuanto al arte rupestre se refiere fue descubierto el 16 de Octubre de 1985 por miembros del S.A.E.C. - Sociedad de Actividades Espeleológicas de Cantabria, concretamente por Luis Jorde, Ramon Cabarga y Carmen Martínez. De todos modos, se cree (sin confirmarse al 100) que la S.E.S.S - Sección de Espeleología del Seminario Sautuola pudo haber realizado alguna incursión previa a alguna de las galerias no anegadas del sistema. Lo que ocurrió en ese año 1985 es que la sequía fue tal que quedó libre el acceso a las galerías a la que no se había accedido en el piso superior…y zasca. Ese mismo año el propio S.A.E.C. y el Departamento de Prehistoria de la UC continuarían con las exploraciones en su interior hasta que a finales del mismo mes de Octubre, una vez llegaron las lluvias, hubo que suspenderlas. Ese mismo año Ramón Bohigas, Pedro M. Sarabia, Lucia Ibáñez y Baldomero Brígido publicaron el "Informe sobre el santuario rupestre paleolítico de la Fuente del Salín (Muñorrodero, Val de San Vicente, Cantabria)" en el número 6 del Boletín Cántabro de Espeleología, publicándose prácticamente al tiempo "Las pinturas paleolíticas de la cueva de la Fuente del Salín (Muñorrodero, Cantabria) - Ars Praehistórica" de Manuel González Morales y Alfonso Moure. Entre 1985 y 1990 ambos autores realizarían un estudio más exhaustivo, practicando incluso un sondeo de cerca de 2 m2 del que a continuación veremos los resultados. En el año 1992 publicarían "Datatión 14 C d'une zone décorée de la grotte Fuente del Salín en Espagne" en el International Newsletter on Rock Art (INORA). Además, a modo recopilatorio, se incluyó el yacimiento en la publicación "Actuaciones Arqueológicas en Cantabria 1984-1999". En estos últimos años (2013) se publicó un estudio realizado por investigadores de la UC, el CSIC y la Universidad de York donde se ahondaba en la utilización de las conchas obtenidas en el yacimiento para preparar colorantes y procesar pieles.
No cabe duda de que la Fuente del Salín es una cavidad especial. La desaparición de su boca original (y con total certeza, de parte del yacimiento) es un peaje que hemos tenido que pagar para que, en época de sequía, tan solo un grupo de elegidos puedan acercarse a uno de los conjuntos de manos en negativo más espectacular de toda la Península Ibérica.
Covalanas es otra de nuestras joyas rupestres. Las cuevas de Ramales de la Victoria destacan, entre otras cosas, por su majestuosidad. Esta cavidad no iba a ser menos, esta impresión nos da viendo tan solo el abrigo que da paso a su boca. Desde aquí parte dos galerías rectilíneas no muy amplias pero si bastante altas. La carencia de formaciones en su interior esta contrarestada por el tesoro que albergan sus paredes. De las dos partes que señalábamos con anterioridad, la de la derecha es la más prolifera en cuanto a arte rupestre. La cavidad fue descubierta por L. Sierra y H. Alcalde del Río, siendo publicada en 1906 por este último. Fue declarada Monumento Nacional en abril de 1924, siendo desde entonces icono de la zona. Últimamente los estudios se han vuelto más exhaustivos, y el equipo de la Universidad de Cantabria dirigido por Marcos Garcia y J. Esquizabal ha sido pieza clave en los nuevos hallazgos. Como en muchas ocasiones, al acondicionar la cueva para ser visitada, se encontraron restos de gran valor en diferentes partes de Covalanas. Aparecieron un compresor grabado y algunos restos humanos de la Prehistoria Reciente. El yacimiento en sí no abarcaba mucho espacio, pero si mucha riqueza. Fundamentalmente en Covalanas podemos ver representaciones de ciervas (18 para concretar) en pintura roja. Destaca la gran perfección de las mismas y el estilo de sus orejas en V. Otros animales encontrados son caballos, renos además de abundantes "marcas negras" y puntos. Esta última representación es muy típica del estilo III de Leroi-Gourhan (Solutrense). Se sabe que la cavidad posee indicios de ocupación del Paleolítico Superior y que las manifestaciones son del Solutrense (19.000 años de antigüedad).
Cerrado el 1 y 6 de Enero, el 24, 25 y 31 de Diciembre.
Temporada baja: Del 1 de noviembre al 28 de febrero
Cerrado el 1 y 6 de enero, 24, 25 y 31 de diciembre.
Temporada media: Del 1 de marzo al 14 de junio y del 16 de septiembre al 31 de octubre
Temporada alta: Del 15 de junio al 15 de septiembre
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