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Cueva de Las Monedas

Es increíble como la casualidad nos brinda la oportunidad de ver esta maravilla. En el año 1952 el guarda forestal de la zona, D. Isidro Blanco, se encontraba realizando una roza para plantar eucalipto. Él y el guarda de las cuevas, Don Felipe Puente (que le acompañaba) recordaron que de niños jugaban en la entrada mientras cuidaban de su rebaño de ovejas. En un primer momento se llamo Cueva de los osos, debido a la gran cantidad de restos óseos de los mismos encontrados en su interior. Su nombre cambio pronto ya que allí se encontraron monedas de la época de los Reyes Católicos, dando a si lugar a pensar que estas grutas eran conocidas desde hace muchísimos años. Posee unos 800 metros de longitud, lo que hace de ella la más extensa del yacimiento. Poco después de su entrada nos podremos encontrar una sala con un valioso conjunto de pinturas, del cual cabe destacar sus cuatro pinturas de un reno (realizadas en negro) y la imagen de un oso. Esto nos da ha entender que estas pinturas se realizaron en una época fría, ya que estos animales poblaban esta región en el Magdaneliense Superior (hace 12.000 años). Cabe destacar que, junto a la Cueva del Castillo, Las Monedas es la otra cueva visitable del yacimiento. Tanto La Pasiega como Chimeneas estuvieron abiertas en la antigüedad, pero la erosión y el desgaste que provocaban estas visitas en las pinturas hicieron que las grutas se cerrasen al público. Tan solo investigadores y visitar muy puntuales pueden acceder a su interior.

 

VEA TAMBIEN

  • HORNOS DE LA PEÑA

    Hornos de la Peña es una cavidad de desarrollo lineal de unos 150 metros aproximadamente. Posee un vestíbulo que comunica con amplia galería mediante un pequeño paso. La cueva termina en una sala compleja de medianas proporciones. Fue descubierta por H. Alcalde del Río quien la publica 3 años después en solitario, y acompañado por Breuil y Sierra en 1911. Fue excavada por el Instituto de Paleontología de Paris a principios de siglo, descubriendo interesantes hallazgos. Todo ese trabajo se vino abajo con la Guerra Civil, donde Hornos de la Peña fue ocupada como refugio. Como se puede suponer, se sufrieron daños irreparables en esta época. Aún asi se sabe del yacimiento muesteriense, auriñaciense, solutrnese, Magdaleniense Medio y Calcolítoco del vestíbulo. La cueva tiene un conjunto exterior, en un bloque suelto y en la pared del vestíbulo con varias representaciones animales tales como un bisonte, un caballo, una cabra y diversas líneas, realizados todos ellos con un trazo grueso. Dentro el conjunto varía de trazo, convirtiéndose en grabados incisos. Además el panel es uno de los más amplios de toda la franja Cantábrica, destacando los caballos y bisontes representados. Otros grabados significantes son un gran ciervo, la cabeza y el cuello de un reno. Entre las pinturas es fácil reconocer un caballo de tamaño reducido y en color negro. Los grabados del vestíbulo son del estilo II Leroi-Gourhan (Gravetiense), mientras que el conjunto interior data del periodo Magdalaniense.

  • CUEVA DE LAS AGUAS

    La cueva de Las Aguas es otra de las grandes desconocidas de Cantabria. Y no será en este caso por no haber sido estudiada y citada a fondo, siendo uno de los referentes en el ámbito académico. Más aún cuando fueron publicadas en el año 2016 las conclusiones del proyecto de investigación "Los Tiempos de Altamira", monográfico de 850 páginas donde se resumía el increíble trabajo llevado a cabo por el equipo dirigido por José Antonio Lasheras Gurruchaga en el entorno de la conocida cueva (concretamente en las cavidades de Las Aguas, Altamira, Cualventi y El Linar) y publicado poco después de su fatídica muerte. Muy a tener en cuenta que Las Aguas comparte ciertas similitudes con Altamira en cuanto a los materiales hallados en su interior (cerámicas prehistóricas, huesos y lapas análogas) y sin olvidar una circunstancia de extremada relevancia: Está a menos de 6 kilómetros en línea recta de la misma, lo que nos puede dar a entender que los núcleos poblaciones existentes en época Magdaleniense tal vez fuesen los mismos o, como poco, estuviesen bien comunicados.

    Fue descubierta en Febrero del año 1909 por Herminio Alcalde del Río, quien dejó su impronta en gran panel donde aparecieron las manifestaciones rupestres en forma de graffiti en carboncillo. Por aquel entonces, quien sabe, tal vez tenia "miedo" de que alguien llegase un poco más tarde y se atribuyese el mérito de su hallazgo. Pasa hasta hoy en día, con "ciertas personalidades" (lo de atribuirse hallazgos que no son suyos), como para no tener miedo en la época dorada de los descubrimientos rupestres en Cantabria ?. Prácticamente a continuación fue estudiada por el propio Alcalde del Rio, Henri Breuil y Lorenzo Sierra, quienes publicaron los resultados en la conocidísima publicación "Les Cavernes de la Région Cantabrique" (1911). Ya se mencionaban dos bisontes rojos parcialmente grabados, que se pusieron en contexto y relación con los de Altamira (ya aceptados y confirmados como "validos" en el año 1902), además de la documentación de los diferentes signos rojos aparecidos por aquel entonces: Uno en forma de parrilla (en la imagen principal), un curioso grupo de pequeños puntos dentro de un bivalvo fósil (una almeja fosilizada) en la pared, un signo en forma de T y la existencia de algunos grabados sin mayor estudio por su parte. Documentaron también la aparición de los materiales citados previamente: Cerámicas prehistóricas encontradas en el vestíbulo, huesos y lapas.

    Pasaron cerca de 40 años hasta que los camineros de la Diputación Provincial abrieron varias pequeñas catas en diferentes puntos, encontrando materiales asignables al Magdaleniense, además de encontrar fragmentos de cerámica de la Edad del Bronce. Estos últimos fueron depositados por V. Gutiérrez Cuevas en el MUPAC hacia el año 1969, pero a día de hoy están desaparecidos. Ese mismo año, Gutierrez Cuevas hizo dos calicatas en el abrigo de la entrada (accesible hoy en día) sin encontrar ningún tipo de resto arqueológico. Pero a diferencia de estas catas, otras dos realizadas en el interior de la cueva si dieron el resultado esperado: Se encontraron casi en superficie abundante material óseo, restos de hogueras e industria lítica. Poco después, miembros del Seminario Sautuola encontraron nuevamente cerámicas prehistóricas en su interior. Ya en la década de los 80 del siglo pasado, un equipo de la Universidad de Cantabria dirigido por Cesar González Sainz y Manuel González Morales revisó el arte rupestre conocido hasta entonces, encontrando figuras inéditas y reinterpretando otras (González Morales y González Sainz, 1985). Por último, ya inmersos en el siglo XXI, miembros de CAEAP (Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica) y del Gabinete arqueológico GAEM han añadido nuevos hallazgos de arte parietal desconocidos hasta entonces (C.A.E.A.P., 2003; Montes, Muñoz y Morlote, 2005).

    Como hemos podido observar, estamos ante una cavidad estudiada desde hace prácticamente un siglo con muchos parones. Sin ser unas investigaciones de envergadura, las diferentes revisiones siempre han arrojado nuevos hallazgos de arte rupestre y materiales, apreciándose una clara línea evolutiva desde la "fijación" inicial por encontrar figuras monumentales hasta revisar el detalle de las paredes en busca de pigmentos y pinturas desdibujadas por el paso de los milenios. No cabe duda de que una revisión global de todo lo conocido hasta hoy daría sorpresas más que agradables en toda Cantabria, como ha ocurrido recientemente en El Pendo o el Monte Castillo. Cavidades mucho más estudiadas y que, aun así, siguen sorprendiéndonos.

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos

    Bibliografía: "Proyecto de Investigación Los tiempos de Altamira. Actuaciones arqueológicas en las cuevas de Cualventi, El Linar y Las Aguas". Monografías del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, 2016.
  • CUETO GRANDE

    La cueva de Cueto Grande (o cueva del Molinón I) y su conjunto de grabados es uno de los últimos escenarios rupestres estudiados y topografiados en detalle dentro de nuestra región. Su actual localización, la peculiaridad de sus figuras, las reducidas dimensiones de la cavidad y un largo etc de incógnitas hacen de este lugar un yacimiento con un increíble potencial aún por descubrir. Se ubica en la misma orilla de la ría del Pas, prácticamente en su desembocadura, en una pequeña elevación al lado de un antiguo molino de mareas del siglo XVIII (de ahí uno de sus topónimos). Se la da paradoja de que hoy el pequeño promontorio se encuentra "a píe de playa", pero no olvidemos que hace miles y miles de años el estuario del Pas que hoy conocemos..ni siquiera existía. De hecho se cree que Cueto Grande estaba en una gran vega fluvial, con el mar Cantábrico cientos y cientos de metros más al fondo y quién sabe si cerca de lo que por aquel entonces sería la desembocadura del río. Es más que probable que este gran área de pastos fuese el lugar idóneo para que las especies predominantes (uros, caballos, bisontes) se agrupasen en manadas, circunstancia por la cual nos encontraríamos ante un buen espacio para la caza y por lo tanto para que diferentes comunidades habitasen en las inmediaciones.

    La gruta presenta pequeñas dimensiones, motivo por el cual está prácticamente descartado que nos encontremos ante un hogar al uso. La entrada a la misma (orientada al Sur-Sureste) es bastante angosta, de apenas 1 metro y medio de alto por 1 metro de ancho. Desde aquí se accede a un pequeño vestíbulo ligeramente inclinado hacia el interior, de unos 5 metros de longitud por 1,7 metros de ancho. Al final del mismo, se realiza un brusco giro a la izquierda a través de otra galería de unos 10 metros de recorrido con una anchura similar al vestíbulo. Tras recorrerla por completo, nuevamente se realiza otro giro a la izquierda para dar con la última estancia, una galería ligeramente ascendente de unos 14 metros y medio que finaliza en una pequeña abertura (a modo de segunda boca) que debido a su reducido tamaño es impracticable.

    Su valor arqueológico fue descubierto a principios de la década de los 80 del siglo pasado gracias al Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (C.A.E.A.P.) y al Grupo de Espeleología e Investigaciones Subterráneas, Jesús Carballo/Raba (GEIS C/R). Si bien es cierto que desde entonces es conocido el incalculable valor de sus grabados, no sería hasta finales de 2014 cuando el equipo de GAEM Arqueólogos, acompañados de R.Ontañón, A.J. Gomez Laguna, V. Bayarri y J. Herrera (estos dos últimos componentes de Gim-Geomatics), realizarían una exhaustiva topografía de la cueva y ortofotos en alta calidad de su interior. Gracias a los resultados obtenidos y al análisis e interpretación del nuevo estudio, estamos ante una cavidad que plantea un nuevo horizonte en su contextualización en época Magdaleniense (con sus correspondientes reservas). ¿Una cueva donde tan solo un individuo entró a plasmar su arte sin necesidad de que su comunidad lo viese? ¿Un "panel de pruebas"?. Sea lo que fuere, un yacimiento del que (para nuestra desgracia) no sabremos mucho más a corto plazo debido al poco apoyo institucional en este tipo de actuaciones. Una última pregunta, esta vez sí, con fácil respuesta: ¿Sabéis cuál fue el importe aportado por la Consejera de Educación, Cultura y Deporte para la intervención de 2014?. Con un dígito acertareis la pregunta…

    Bibliografía: "La Cueva de Cueto Grande (Miengo). Un nuevo conjunto de grabados paleolíticos en la región Cantábrica" - Emilio Muñoz Fernández, Roberto Ontañón Peredo, Ramón Montes Barquín, José Manuel Morlote Expósito, Vicente Bayarri Cayón, Jesús Herrera López y Antonio J. Gómez Laguna.
    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos
    • LA CUEVA DE LAS BRUJAS

      La Cueva de las Brujas (Suances, Cantabria) es otro de los grandes desconocidos arqueológicos de nuestra región. La verdad es que su potencial ha ido mermando hasta su cierre debido a la cercanía de la misma con el pueblo. Factor que irremediablemente ha ido haciendo que esta cueva, en la que se une tanto historia como leyenda de Cantabria, se visitase con mucha frecuencia por vecinos y foráneos..con lo que esto conlleva: Nombres grabados, remoción de tierra, alteración de la estratigrafía, etc.

      Independiente, cuenta con una serie de factores que la hacen valedora de ocupar un lugar en nuestro portal. Sobre todo porque conjuga una serie de indicadores arqueológicos (aún no siendo muy abundantes) que indican la presencia humana desde la prehistoria hasta la romanización del territorio. Este último condicionante es relevante teniendo en cuenta de que la cavidad se encuentra en las proximidades de lo que pudo ser el asentamiento romano de Portus Blendium. No en vano, tanto en su interior como en su entorno, son comunes los pequeños hallazgos de cerámica, fragmentos de tégulas o incluso de téselas (las conocidas "piecitas" de los mosaicos romanos).

      Las primeras noticias sobre la Cueva de Las Brujas se remontan a finales del siglo XIX, cuando fue visitada por E. Pérez del Molino. Poco después, en Julio de 1909, fue reconocida el padre Jesús Carballo y H. Breuil que comprobaron la existencia de pinturas rupestres..que resultaron ser falsas. Dichas muestras de "arte no rupestre" fueron picadas y borradas del mapa hacia el año 1961 por encargo de A. García Lorenzo. En esas fechas también se realizó un croquis topográfico de la misma y varios sondeos sin resultado alguno. Ya en la década de los 80, miembros del CAEAP - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – descubrieron grabados rupestres que, unidos a las investigaciones del Dpto. de Prehistoria y Arqueología de la UC, dieron valor arqueológico a la cavidad. Fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 1997.

      No cabe duda de que estamos ante una cueva en la cual su potencial arqueológico ha sido enmascarado por la actividad humana contemporánea, tanto en su vertiente más natural por el paso de los años y visitas, como por su lado más "oscuro" y malicioso. Esto unido al misticismo de ser una cavidad visitada por "brujas" (como veremos en su leyenda), hacen que este enclave sea una incógnita por décadas.

      Agradecimientos: GAEM Arqueólogos

  • CUEVA DE EL LINAR

    Nos encontramos ante una cavidad de gran desarrollo (se han topografiado cerca de 11 km de galerías en su interior) que uno de sus pequeños recovecos alberga un lugar único en Cantabria, incluso en el Norte Peninsular diría yo. Y aun así, no es una cueva a la que se haya dado mucha relevancia en cuanto a su difusión general y la poca que se ha dado es…de aquella manera. Con decir que el portal oficial de Turismo de Cantabria comenta que se encontraron "restos indígeno-romanos" todo queda dicho.

    Fue descubierta arqueológicamente hablando por Hermilio Alcalde del Río a principios del siglo pasado, quien por aquel entonces encontró un hacha prehistórica y restos óseos. Al igual que ocurriese con la cercana cueva de Las Aguas, también descubierta por Alcalde del Río, fue excavada en la década de los 50 por el equipo de camineros de la Diputación. La intervención la dirigió el director del antiguo Museo Provincial de Prehistoria (el actual MUPAC), el padre Jesús Carballo. Realizaron una cata de 4 m2 al fondo del vestíbulo de la boca más grande (ver imagen), justo al lado del río. Consiguieron un lote de industria lítica que se atribuyeron al Musteriense o Achelense. Poco después, entre finales de 1969 y principios de 1970, fue investigada por el Seminario Sautuola, quienes realizarían la topografía de la misma (a cargo de su Sección de Espeleología) y harían varios sondeos cerca del citado anteriormente. Los resultados fueron publicados por Alfonso Moure Romanillo (exdirector del Museo Arqueológico Nacional) y V. Gutiérrez Cuevas en 1971, destacando diferentes niveles correspondientes al Magdaleniense y Magdaleniense Superior, principalmente industria lítica y restos de fauna.

    Serían estos últimos quienes comenzasen las investigaciones y sondeos (sin publicar) en el vestíbulo de la boca 3, donde se encuentra el acceso a las galerías que contienen el arte rupestre. Hicieron referencia a un pequeño grupo de pequeños puntos rojos, pero nada se sabe de ellos. Hacía el año 1979 el CAEAP (Colectivo para la Ampliación de los Estudios de Arqueología Prehistórica) descubrió el imponente conjunto de grabados en el interior de la cueva, industria lítica, restos de fauna, así como un hacha de la Edad del Bronce y fragmentos cerámicos de la Edad Media. En la que se denominó "Galería de los Grabados" se practicó un sondeo en el que se encontró gran cantidad de materiales atribuibles al Magdaleniense Superior (Muñoz y San Miguel, 1991). Entre los años 1993 y 1994 Ramón Montes y Juan Sanguino realizaron, entre otros muchos aspectos, la primera documento geoarqueológica de la cueva, donde se evidenció la existencia de severos procesos postdeposicionales (debido a la resencia del río) en el vestíbulo de la boca 2 y la hipótesis de un gran yacimiento en el vestíbulo inferior de la boca 3 (Montes, Muñoz, Morlote y Sanguino, 1994; Montes y Sanguino, 2000; Sanguino, Montes y Muñoz, 1993). Sería por esta última teoría por la cual se abordaría en 2004 una intervención en ese lugar dentro del proyecto de investigación "Los tiempos de Altamira", resumida en la monografía con el mismo nombre de donde hemos obtenido gran parte de la información.

    No cabe duda de que el potencial de la cueva de El Linar sigue siendo a día de hoy toda una incógnita, incluso teniendo en cuenta que los hallazgos ya obtenidos son de increíble factura. Nuevamente, la poca inversión y presupuesto dedicado a la arqueología en nuestra región hacen que cavidades como esta queden en el olvido. Y todo ese potencial sustentado con que podría ser perfectamente una de las candidatas a cueva visitable por sus dimensiones en la boca 2 y vestíbulo superior en la boca 3, siendo posiblemente un lugar de culto o santuario (como veremos a continuación). Una auténtica pena, como siempre.

    Bibliografía: "Proyecto de Investigación Los tiempos de Altamira. Actuaciones arqueológicas en las cuevas de Cualventi, El Linar y Las Aguas". Monografías del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, 2016.
  • LA CUEVA DE SOVILLA

    Muy cerca de la cueva de Hornos de la Peña, una de las joyas arqueológicas de nuestra región, nos encontramos con lo que queda de esta maravillosa y desconocida (para el gran público) cavidad. Un pequeño vestigio de la grandeza que, aun ubicándose en un espacio reducido, pudo tener la majestuosidad que tanto los sondeos de la cantera adyacente como aquellos que no respetan el patrimonio, se llevaron por delante desde hace décadas. Hablamos de la cueva de Sovilla, la cual se ubica en el barrio que le da nombre y que antaño, antes de una voladura en los años 50, albergaba vestigios prehistóricos de gran relevancia. Lo que hoy observamos no deja de ser algo testimonial, prácticamente sin vida..grabados del Magdaleniense Superior entre otros contemporáneos que han hecho que el estudio de los mismos haya sido complicado, prácticamente imposible. Paneles totalmente deslucidos por rayaduras, nombres y un sinfín de despropósitos…como si los hombres prehistóricos y sin raciocinio fuesen los del siglo XXI.

    Poco o nada se sabe de la cavidad antes de su destrucción parcial, si bien es cierto que se ha intentado reproducir su morfología inicial basándose en testimonios que la conocieron antes de ser dañada por la cantera. Actualmente nos encontramos con una pequeña galería de unos 3.30 metros de anchura por unos 70 cm de altura que desciende hacia una única sala de forma ovalada de unos 9 metros de anchura por 5.50 de altura donde se encuentra el yacimiento principal. A principios de los años 70 fue superficialmente estudiada en superficie por J.A. Barquín, si bien es cierto que a finales de la década de los 80 (año 1987) sería el C.A.E.A.P. - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – quien visitase la cavidad y encontrase una buena colección de objetos y los primeros grabados no figurativos. La industria lítica encontrada consta de abundantes buriles, láminas y raspadores de silex , algunos cantos rodados con marcas de uso y fragmentos de azagayas. Se estudiaría en profundidad en el año 1991 por un equipo conjunto de la UC (César González Sainz) y miembros del citado colectivo (Ramón Montes Barquín y Emilio Muñoz). Estas investigaciones arrojaron un nivel estratigráfico muy dañado por la citada voladura, además de los diferentes paneles de grabados que veremos a continuación, afectados en gran parte por inscripciones actuales.

    Presenta varios paneles tanto de representaciones animales como de líneas no figurativas. El panel más destacado lo encontramos en el sector central, donde podemos ver dos ciervas y un caballo..y la inscripción TONI destruyendo su majestuosidad. No podemos olvidar la figura de un reno, un bisonte con raspado interior para darle volumen (y muy dañado), un caballo, una cierva y un cuadrúpedo indeterminado. En total 8 representaciones animales que por su morfología nos transportan al Magdaleniense Superior Final, es decir a una antigüedad de 12.000 años.

    Poco o nada se puede hacer ya por remediar las acciones vandálicas en la cueva de Sovilla. Debemos de entender que la concienciación por parte de la sociedad en general y por las empresas se produjo mucho después de su voladura, incluso más tarde de su descubrimiento. No se puede culpar a quien no tiene conciencia de hacer algo malo…otro caso es que quien lo hizo/haga sepa a ciencia cierta que con sus actos está privando al resto de miles y miles de años de historia. Y eso amigos, se llama delito. Y aunque parezca mentira, sigue ocurriendo hoy en día en Cantabria…otra cosa es que salga a la luz.

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos
  • LA CUEVA DEL OSO

    Estando prácticamente a los pies de la Cueva de Morín, parecía bastante improbable que alguna de las cavidades colindantes no tuviera un yacimiento. Más aún si alguna de ellas, como la Cueva del Oso, tiene incluso una pequeña "chimenea" que comunica directamente con el entorno más cercano de la conocida cueva funeraria. Incluso teniendo la certeza de que la cantera del Mazo Morín (así se llama el pequeño macizo donde se ubican) se ha podido llevar por delante parte del potencial arqueológico no solo de las dos cuevas citadas sino de las que allí existían. Fruto de esta explotación minera, además de perder la mitad de la Cueva del Oso y parte de la de Morín, podemos observar los testigos en la pared de las conocidas como "Cuevas de la cantera", que a buen seguro eran candidatas a ser increíbles enclaves antes de ser destruidas.

    Existe una circunstancia poco conocida, citada en el libro "Villaescusa, nuestro valle" (autor Jesús Herrán Ceballos, editorial Valnera SL), que tiene como protagonista a don Julio Calva. Era el maestro del pueblo hace décadas, cuando la cantera se encontraba en pleno apogeo. La gente le confiaba materiales y objetos extraños que encontraba en el lugar, llamando la atención uno de ellos: "una piedra negra, pulida, con forma llamativa". El testimonio de quien se la entregó hacia referencia a la aparición de este tipo de piedras negras en el lugar, que muchas veces se enviaban directamente a la máquina para ser "procesadas" y otras veces aparecían rotas por las explosiones. Un número indeterminado de hachas pulimentadas que han desaparecido de la historia de Cantabria para siempre..una pena.

    No cabe duda de que el enterramiento del hombre de Morín y la más que probable aparición de estos objetos utilizados en rituales funerarios de la Prehistoria Reciente, sitúan a la Cueva del Oso en el epicentro de un lugar especial hace miles de años. Desgraciadamente ni señalizado, ni acondicionado, ni mucho menos protegido.

    Bibliografía: "Villaescusa, nuestro valle".Jesús Herrán Ceballos. Ediciones VALNERA

    • CUEVA DE EL CASTILLO

      Con una fecha aproximada de 40.800 años, las pinturas de la cueva del Castillo de Cantabria han sido datadas como una de las primeras realizadas por los humanos modernos, aunque también pudieron haber sido realizadas por los Neandertales. Según señala A. Pike, investigador arqueólogo de la Universidad de Bristol (Reino Unido), basando estos resultados en las dataciones realizadas por su equipo, tras estudiar docenas de pinturas de un total de 11 cuevas del norte de España.

      Esta gruta es un icono de gran valor para conocer como vivían los cantabros de la prehistoria. En Europa es una de las más relevantes, no solo por la antiguedad de las pinturas que alberga, sino por cualquiera de sus elementos. Se debe destacar su nivel de estratificación, ya que posee 25 niveles diferentes, lo cual hace de esta cueva algo increíble. Su descubrimiento se produjo allá por el año 1903, por el señor Hermilio Alcalde de Río. El descubridor no quiso poner el peligro todo lo que allí acontecía, hasta que en el año 1906 comenzó ha mostrar al mundo su gran hallazgo. El patrimonio arqueológico que había en Puente Viesgo llegó a oídos del Príncipe Alberto I de Mónaco, gran amante de la prehistoria y de los yacimientos arqueológicos. Este decidió, en el año 1910, apadrinar la investigación que seria dirigida por el propio Hermilio Alcalde del Río y otros colaboradores como Herny Breuil, Paul Wernert y Hugo Obermaier. Las excavaciones iniciales durarían 4 años, descubriéndose infinidad de materiales y pinturas rupestres. La primera Guerra Mundial truncaría las investigaciones, pero hasta entonces se habían descubierto diferentes niveles estratigráficos (unos dicen que 25 y otros que 26) que demostraban la existencia de ocupación humana a lo largo de 150.000 años. Al terminar la guerra no se reanudaron los trabajos y hubo que esperar al año 1980 para que de nuevo hubiese actividad en la cueva del Castillo. En esos años Victoria Cabrera y Federico Bernardo de Quirós se pusieron manos a la obra, centrando sus investigaciones en la franja que agrupa entre los 50.000 y los 36.000 años. Sus investigaciones dieron a conocer teorías tan impresionantes como que los neandertales y los humanos modernos llegaron a coexistir, revocando así la teoría tradicional que dice que ambos no poseían interrelación. Todos estos descubrimientos se realizaron en el yacimiento encontraron en el “exterior” de la cueva, justo a la entrada que hoy en día conocemos. Las obras que se han realizado para la mejora de los accesos e instalaciones han dato lugar a una cubierta artificial sobre la cueva tal y como era en la antigüedad. Justo debajo de esta cubierta se encuentra el gran yacimiento estratigráfico, el cual posee una altura de entre 18 y 20 metros. Una vez adentrados en su interior nos encontramos una cavidad fascinante. Posee alrededor de 759 metros de profundidad, de los cuales 500 metros son de recorrido en la visita. Los restantes solo están a disposición de privilegiados investigadores. En su interior existen unas 300 pinturas rupestres, de las cuales 200 son de animales, 50 de signos y otras tantas de manos en negativo. Para realizar las manos en negativo tan solo ponían su mano y soplaban a través de pajas oxido de hierro, abundante en la zona. De ese medio centenar de manos la gran mayoría son manos izquierdas, lo que da a entender que los hombres o mujeres que lo pintaron eran diestros. En su interior cabe destacar el lugar conocido como “techo de las manos”, donde vemos una gran agrupación de las mismas junto a figuras de bisontes, caballos, ciervas, etc. Además muchas formas encontradas en su interior (una hilera de puntos de oxido o diversas formas geométricas) dejan lugar a la imaginación. Sus pinturas y grabados, con variedad de estilos y técnicas, hacen deducir a los expertos que pertenecen a varias épocas del Paleolítico Superior, entre 20000 y 13000 años de antigüedad. Esta cueva es la gran joya de todo el conjunto.

    Info

    HORARIOS

    Cerrado el 1 y 6 de Enero, el 24, 25 y 31 de Diciembre.

    - Temporada baja: Del 1 de noviembre al 31 de marzo.

    Cerrado lunes y martes. Excepto el lunes 8 de diciembre, el martes 23 de diciembre y el martes 30 de diciembre.

    Abierto de miércoles a viernes de 9:30h a 15:30h (última visita 14:40h).

    Sábados, domingos y festivos de 9:30h a 14:30h (última visita 13:40h) y de 15:30h a 17:30h (última visita 16:40h).

    - Temporada media: Del 1 de abril al 15 de junio y del 16 de septiembre al 31 de octubre.

    Cerrado lunes y martes. Excepto el martes 15 de abril, martes 22 de abril y el lunes 9 de junio.

    Abierto de miércoles a domingo de 9:30h a 14:30h (última visita 13:40h) y de 15:30h a 18:30h (última visita 17:40h).

    - Temporada alta: Del 16 de junio al 15 de septiembre.

    Cerrado los lunes. Excepto el 15 de septiembre

    Abierto de martes a domingo de 9:30h a 14:30h (última visita 13:40h) y de 15:30h a 19:30h (última visita 18:40h).

    TARIFAS

    Normal: 3 € (mayores de 12 años)

    Reducida: 1,5 € (de 4 a 12 años, ambos inclusive)

    Gratis: de 0 a 3 años (ambos inclusive)

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