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Pintura en el interior de la cueva de Las Aguas. Fotografía: GAEM Arqueólogos

La cueva de Las Aguas es otra de las grandes desconocidas de Cantabria. Y no será en este caso por no haber sido estudiada y citada a fondo, siendo uno de los referentes en el ámbito académico. Más aún cuando fueron publicadas en el año 2016 las conclusiones del proyecto de investigación "Los Tiempos de Altamira", monográfico de 850 páginas donde se resumía el increíble trabajo llevado a cabo por el equipo dirigido por José Antonio Lasheras Gurruchaga en el entorno de la conocida cueva (concretamente en las cavidades de Las Aguas, Altamira, Cualventi y El Linar) y publicado poco después de su fatídica muerte. Muy a tener en cuenta que Las Aguas comparte ciertas similitudes con Altamira en cuanto a los materiales hallados en su interior (cerámicas prehistóricas, huesos y lapas análogas) y sin olvidar una circunstancia de extremada relevancia: Está a menos de 6 kilómetros en línea recta de la misma, lo que nos puede dar a entender que los núcleos poblaciones existentes en época Magdaleniense tal vez fuesen los mismos o, como poco, estuviesen bien comunicados.

Fue descubierta en Febrero del año 1909 por Herminio Alcalde del Río, quien dejó su impronta en gran panel donde aparecieron las manifestaciones rupestres en forma de graffiti en carboncillo. Por aquel entonces, quien sabe, tal vez tenia "miedo" de que alguien llegase un poco más tarde y se atribuyese el mérito de su hallazgo. Pasa hasta hoy en día, con "ciertas personalidades" (lo de atribuirse hallazgos que no son suyos), como para no tener miedo en la época dorada de los descubrimientos rupestres en Cantabria ?. Prácticamente a continuación fue estudiada por el propio Alcalde del Rio, Henri Breuil y Lorenzo Sierra, quienes publicaron los resultados en la conocidísima publicación "Les Cavernes de la Région Cantabrique" (1911). Ya se mencionaban dos bisontes rojos parcialmente grabados, que se pusieron en contexto y relación con los de Altamira (ya aceptados y confirmados como "validos" en el año 1902), además de la documentación de los diferentes signos rojos aparecidos por aquel entonces: Uno en forma de parrilla (en la imagen principal), un curioso grupo de pequeños puntos dentro de un bivalvo fósil (una almeja fosilizada) en la pared, un signo en forma de T y la existencia de algunos grabados sin mayor estudio por su parte. Documentaron también la aparición de los materiales citados previamente: Cerámicas prehistóricas encontradas en el vestíbulo, huesos y lapas.

Pasaron cerca de 40 años hasta que los camineros de la Diputación Provincial abrieron varias pequeñas catas en diferentes puntos, encontrando materiales asignables al Magdaleniense, además de encontrar fragmentos de cerámica de la Edad del Bronce. Estos últimos fueron depositados por V. Gutiérrez Cuevas en el MUPAC hacia el año 1969, pero a día de hoy están desaparecidos. Ese mismo año, Gutierrez Cuevas hizo dos calicatas en el abrigo de la entrada (accesible hoy en día) sin encontrar ningún tipo de resto arqueológico. Pero a diferencia de estas catas, otras dos realizadas en el interior de la cueva si dieron el resultado esperado: Se encontraron casi en superficie abundante material óseo, restos de hogueras e industria lítica. Poco después, miembros del Seminario Sautuola encontraron nuevamente cerámicas prehistóricas en su interior. Ya en la década de los 80 del siglo pasado, un equipo de la Universidad de Cantabria dirigido por Cesar González Sainz y Manuel González Morales revisó el arte rupestre conocido hasta entonces, encontrando figuras inéditas y reinterpretando otras (González Morales y González Sainz, 1985). Por último, ya inmersos en el siglo XXI, miembros de CAEAP (Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica) y del Gabinete arqueológico GAEM han añadido nuevos hallazgos de arte parietal desconocidos hasta entonces (C.A.E.A.P., 2003; Montes, Muñoz y Morlote, 2005).

Como hemos podido observar, estamos ante una cavidad estudiada desde hace prácticamente un siglo con muchos parones. Sin ser unas investigaciones de envergadura, las diferentes revisiones siempre han arrojado nuevos hallazgos de arte rupestre y materiales, apreciándose una clara línea evolutiva desde la "fijación" inicial por encontrar figuras monumentales hasta revisar el detalle de las paredes en busca de pigmentos y pinturas desdibujadas por el paso de los milenios. No cabe duda de que una revisión global de todo lo conocido hasta hoy daría sorpresas más que agradables en toda Cantabria, como ha ocurrido recientemente en El Pendo o el Monte Castillo. Cavidades mucho más estudiadas y que, aun así, siguen sorprendiéndonos.

Agradecimientos: GAEM Arqueólogos

Bibliografía: "Proyecto de Investigación Los tiempos de Altamira. Actuaciones arqueológicas en las cuevas de Cualventi, El Linar y Las Aguas". Monografías del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, 2016.

 

Panel en el que, bajo los grafitis, se puede observar un bisonte rojo. Otras pinturas pueblan el panel. Fuente: GAEM Arqueólogos

Ubicada en el interior de un enorme abrigo, la cueva de Las Aguas se encuentra orientada al NW y posee una pequeña boca. Es curioso como en la pronunciada ladera donde se ubica exista otra cueva de "Las Aguas" a unos 40 metros por debajo de la que nos ocupa. El estudio realizado en el proyecto de investigación "Los tiempos de Altamira" ha comprobado que nuestra surgencia fósil no tiene relación geológica ni geomorfológica con la que se encuentra a los pies de la ladera, de la cual aflora un arroyo de donde se capta actualmente el agua.

Los tiempos de Altamira (2005)

Dentro del proyecto de investigación "Los Tiempos de Altamira", la cueva de Las Aguas tiene nombre propio. Uno de los objetivos de este estudio era documentar y poder afirmar con rotundidad que el yacimiento allí documentados estaba en plena concordancia con los periodos comprendidos entre el Solutrense y el Magdaleniense, en los cuales se habían encuadrado las manifestaciones de arte rupestre encontradas. Para ello se realizaron sondeos en 3 sectores en los que se esperaba poder encontrar diferentes evidencias datables y que nos trasladasen a dicho arco cronológico.

Sondeo principal del Sector 2, donde se encontraron los hogares superpuestos. Fuente: GAEM Arqueólogos.

  • Sector 1 - Se excavó a unos 4 metros de la entrada actual, en una cata antigua ya existente en el vestíbulo de la cueva. Se alcanzó una superficie total de 1 x 1m, documentándose un primer paquete de arcillas totalmente estéril. En la base se puedo localizar un nivel oscuro donde si aparecieron restos de fauna, industria lítica y ósea, destacando un arpón plano con perforación en forma de ojal.

  • Sector 2 - Es curioso cómo nos encontramos en una cavidad donde durante las diferentes intervenciones se han encontrado materiales muy alejados de la boca actual (a unos 60 metros, en este mismo sector). Mucha gente llegó a interpretar que la actual boca de la cueva de Las Aguas no era la única en la prehistoria, pudiendo estar otra colmatada en la actualidad. Esta idea quedó casi desechada al comprobar que zona del vestíbulo estaba por debajo del interior de la cueva, estando además el citado acceso lleno de coladas y capas de concreción. Nos daría a entender que los aportes de agua de escorrentía en el vestíbulo eran importantes, siendo una zona fácilmente inundable en diferentes épocas del año. Circunstancia por la cual se cree que, en determinados momentos, los moradores de la cueva de Las Aguas tenían que trasladar su "hogar" al interior de la cueva. En este sector se realizaron 4 sondeos, siendo el principal (de 2 x1 metros y una profundidad de 220 cm) el más fértil de todos arqueológicamente hablando.

  • Sector 3 - Este sondeo se realizó a los pies de las pinturas. Aparecieron elementos de industria lítica (como buriles) y restos de dos hogares superpuestos (en niveles diferentes). Estos hallazgos serían claves para poder realizar dataciones absolutas de los diferentes momentos de ocupación, puedo confirmarse mediante las mismas los horizontes cronológicos citados anteriormente: Uno de los carbones del hogar superior fue datado en 13.090 años ± 70 BP y otro del inferior en 16.110 años ± 130 BP, además de la fecha obtenida en uno de los huesos encontrados y que dio un valor de 17.570 años ± 80 BP. De este modo quedo contrastada tanto la atribución Solutrense como la Magdaleniense tanto en las pinturas como en los materiales del yacimiento.

VISITAS

Todos podemos disfrutar de la cueva de Las Aguas, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrer la bonita ruta que nos lleva a su abrigo. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • CUEVA DE EL PENDO

    La cueva de El Pendo es una de las maravillas del municipio de Camargo. Posee una gran boca de entrada, que da paso a un enorme vestíbulo. Allí se encuentra un yacimiento arqueológico que nos sorprende a cada paso que se da en él. En el interior podemos ver dos grandes salas y un divertículo descendente que se estrecha ante nuestros pies. Sin ser una cavidad excesivamente profunda, alcanza los 180 metros aproximadamente. Fue descubierta por el ilustre Marcelino Sanz de Sautuola en el año 1878, aunque los grabados fueron localizados por otro ilustre en el año 1907: Hermilio Alcalde del Río. El gran tesoro de El Pendo tuvo que esperar oculto hasta el año 1997, cuando en el transcurso de unas excavaciones dirigidas por Ramón Montes Barquín, el topógrafo Carlos González Luque y los arqueólogos José Manuel Morlote y Angeles Valle descubrieron el enorme friso que hoy es icono ya no solo de la cueva sino del arte rupestre en Cantabria. Los densos trabajos en la segunda mitad del siglo XX han puesto a la luz uno de los mayores yacimientos arqueológicos de toda la región. Debemos de destacar que la cueva alberga en sus entrañas restos y datos que abarcan desde el Paleolítico Medio (84.000 años de antigüedad) hasta la Edad Media, estando representadas todas las fases de desarrollo de la Prehistoria Cantábrica. No solo la pintura o los grabados sorprenden por su calidad y belleza, sino también el arte mueble Magdaleniense, que posee su estandarte en el conocido "rey de los cetros paleolíticos". Además de este bastón de mando existen otros 11 de espectacular estructura. Los grabados forman una pequeña, pero no menos importante, parte de todo el conjunto. Aquí quedaron plasmados para la eternidad un alca gigante y un cuadrúpedo, ambos en el divertículo final que antes mencionábamos. Las pinturas se encuentran en un gran friso entre las salas I y II. Representadas en color rojo, en El Pendo nos encontramos con ciervas principalmente, aunque no debemos de olvidar las cabras, dos caballos y un cuadrúpedo, además de signos. Tanto los animales como los signos se realizaron con la técnica del tamponado y la "tinta plana", y se cree que pudiesen tener unos 20.000 años de antigüedad. De los grabados no se tiene tanta información, aunque existe la teoría de que pudiesen pertenecer a una época posterior (Magdaleniense Inferior).


  • LA CUEVA DE LA LLOSA

    Hace miles de años el actual municipio de Villaescusa y su entorno eran un lugar propicio para la vida. Cavidades en el entorno de La Castañera, La Peñona o el Mazo Morín (cueva de Morín y cueva del Oso) nos recuerdan su importancia desde los albores de la humanidad, ya no solo en cuanto a los hábitats ocupacionales de sus cuevas en la prehistoria, sino de la importancia de los ritos funerarios e incluso de la presencia romana milenios más tarde. La actividad minera en todo el entorno del macizo de Peña Cabarga, la cercanía y navegabilidad hasta La Concha de Villaescusa (aunque hoy en día no lo podamos apreciar) hicieron que el imperio romano también tuviese peso en la zona. Todo ello conocido ya por los antiguos pobladores de Cantabria en las inmediaciones del macizo en una de las etapas más apasionantes de nuestra historia: La Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Como olvidar el Caldero de Cabárceno, uno de los iconos de nuestra tierra. ¿Qué porque esta pequeña síntesis espacio/temporal? Muy sencillo: Porque en menor medida, pero no por ello menos importante, la Cueva de la Llosa posee vestigios de todas estas épocas entre sus paredes. Y es curioso que, fuera del ámbito académico, sea una total desconocida.

    No existe una fecha exacta sobre su descubrimiento, si bien se tiene la certeza de que fueron los miembros del CAEAP - Colectivo para la Ampliación de Estudios en Arqueología Prehistórica - quienes pusieron en auge su valor arqueológico a principios de la década de los 80 del siglo pasado. Años más tarde, en 1996, dentro de la elaboración del Inventario Arqueológico del municipio de Villaescusa, el gabinete arqueológico GAEM descubriría en su interior manifestaciones rupestres. De este modo se reafirmaría la importancia del yacimiento paleolítico encontrado en superficie previamente. Poco después se realizó una investigación en profundidad (tanto del arte rupestre como de los materiales hallados) donde participaron miembros del citado gabinete (Emilio Muñoz / Ramón Montes) y de la Universidad de Cantabria (César González Sainz / Roberto Cacho Toca). En los últimos años se ha hablado de la posibilidad de retomar los estudios (ver aquí) en la cavidad y así poder contextualizar diferentes estaciones rupestres pre-magdalenienses con similitudes, pero sin concretarse de momento nada de nada.

    Nuevamente, y como ocurre en decenas de yacimientos de Cantabria, nos encontramos con una cavidad que aún alberga potencial en cuanto a su investigación y desarrollo arqueológico. Además, tal y como veremos a continuación gracias a sus materiales, con un arco cronológico que nos traslada desde el Paleolítico Superior hasta época romana.

    Agradecimientos: Omar Dominguez Marcos


  • LA CUEVA JUAN GOMEZ

    Al igual que ocurre con tantas cavidades en Cantabria, la última la cueva Áuria, muchas de ellas toman el nombre/s de aquellas personas que les dieron un uso (principalmente ganadero). Este también es el caso de la cueva que nos ocupa: La Cueva Juan Gómez o Cueva de La Hoz. Concretamente, muchos hablan de cuevas en vez de cueva, ya que tiene tres bocas contiguas que parecen llevar a tres lugares diferentes. Pero nada más alejado de la realidad, ya que todas ellas llevan a un enorme vestíbulo que ha sido, por desgracia, maltratado por grafitis e inscripciones modernas. Circunstancia más que normal, como en otros casos como la cueva de Las Cáscaras, cuando son lugares muy frecuentados y visitados masivamente por gente de los alrededores desde finales del siglo XIX

    En un inicio, la cueva fue estudiada a nivel espeleológico por el biólogo C.Bolivar en 1916, pero no sería hasta la década de los 50-60 del siglo pasado cuando se descubriría el potencial arqueológico (tanto a nivel estratigráfico como de arte rupestre) de la misma por F. González Cuadra. En sus excavaciones encontró un fértil yacimiento donde los vestigios de hogares (con restos cerámicos), las hachas de piedra pulimentada o los restos óseos y moluscos daban a entender que se encontraba ante un gran hábitat. Entre los años 1966 y 1978 sería estudiada intermitentemente por miembros del antiguo Museo Regional de Prehistoria y Arqueología (actual MUPAC), concretamente en dos sondeos realizados en el vestíbulo citado. Estas intervenciones no hicieron más que reafirmar la riqueza material de la cueva, encontrándose un nivel inferior atribuido al Magdaleniense que contenía industria lítica (lasca de sílex), industria ósea (punta de flecha de pedúnculo y aletas), restos de fauna o fragmentos cerámicos. Ya en los años 80, el Grupo Espeleológico La Lastrilla (G.E.L.L.) explora y topografía la cueva, recogiendo incluso materiales en superficie procedentes de las excavaciones previas. Por último, en el año 1989, miembros del Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (conocido como C.A.E.A.P.) encontraron la que es, hasta día de hoy, la última manifestación rupestre de la cueva Juan Gómez.

    Fotografías: Matilde Sanz / GAEM Arqueólogos

  • CUEVA DE SANTIAN

    La cueva de Santián es uno de los primeros exponentes de arte parietal descubiertos en Cantabria. Y aun así nos encontramos ante una cavidad prácticamente desconocida para el público general, no tanto para el mundo académico. Fue descubierta en el año 1880 por el coronel Manuel Santiyán. De ahí que la cueva también sea conocida por dicho nombre (Santiyán), o incluso como la cueva de "Los Señores" ya que el propio descubridor acondicionó parcialmente la cueva para visitas que por aquel entonces estaban reservadas a personas de cierto estatus social. Construyó además una puerta de madera para que nadie pudiese entrar en la cavidad, ya que según él y tal como se recoge en una de las actas de la Comisión Provincial de Monumentos (14 de Mayo del año 1888) la cueva recogía "curiosidades científicas dignas de estudio". Desgraciadamente dicha cita quedo en segundo plano porque en esa misma reunión se notificó formalmente la muerte (pocas semanas antes) de Marcelino Sáenz de Sautuola como punto principal de la jornada.

    En Octubre de 1905 Hermilio Alcalde del Río visitó la cueva y reconoció tanto el yacimiento como las pinturas rupestres, que serían incluidas poco después en la obra "Les Cavernes de la Region Cantabrique" publicada por él mismo, Henri Breuil y Lorenzo Sierra en el año 1911. Ya en la década de los años 50 del siglo pasado fue acondicionada por el equipo de Camineros de la Diputación, quienes además de excavar todo el yacimiento arqueológico no dejaron atisbo del mismo para generaciones futuras. Lo que en su momento fue un vaciado y puesta en valor para futuribles visitas, destrozó el suelo de la cueva. Entre los años 1989 y 1990 las pinturas fueron estudiadas por un equipo dirigido por José Alfonso Moure Romanillo, quien las atribuyo al periodo Magdaleniense a diferencia de Breuel que las incluyo en el Auriñaciense.

    Poco o nada más desde entonces. Incluso hubo una temporada a finales del siglo pasado donde fue visitable (podría reabrirse perfectamente). Curiosamente, y fruto del desconocimiento muchas de las paredes, sin ser un acto malintencionado, fueron raspadas para la eliminación de grafitis y pintadas. Incluso el antiguo guía se dedicó, en un pequeño recodo de la cueva donde ubicó unas cajas, al cultivo de champiñones en su interior.

    Por último, se amplió el entorno de protección del yacimiento en el año 2012 basándose el Ejecutivo en la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria. En este caso, y luciéndose nuevamente, incluyeron los terrenos de la cantera cercana (sigue con su actividad) y fincas ya urbanizadas. Argumentaron sobre estos últimos "el entorno de protección de un bien no es incompatible ni con los terrenos urbanos ni con la construcción de viviendas"..unos cracks.


  • CUEVA DE EL JUYO

    La cueva de El Juyo es uno de los grandes tesoros ocultos de nuestra región. Siempre ha permanecido a la sombra de otras grandes cavidades con evidencias coetáneas a su periodo de ocupación, quedando su nombre y relevancia social lejos de lo que realmente merece. Pero no nos equivoquemos: Estamos casi con toda certeza ante el yacimiento del Magdaleniense Inferior más importante de la Península Ibérica. La excelente conservación del mismo permitió acceder a un espacio prácticamente virgen donde todas las evidencias arqueológicas habían permanecido intactas durante milenios.

    Se sitúa en el barrio que la da nombre, en el fondo de una dolina a la cual se accede a través de un camino asfaltado que termina en una explanada (ver mapa). La entrada actual es de pequeñas dimensiones, actuando además a modo de sumidero parcialmente activo por donde transcurre un pequeño riachuelo que ha formado en la roca un nivel subterráneo. A diferencia de sumideros activos como el de la Cueva de Covalejos, donde el agua sigue arrastrando evidencias prehistóricas sin que nadie ponga remedio, en El Juyo tenemos la inmensa suerte de que el agua ha creado su "camino" inmediatamente por debajo del nivel habitado. Quiere decir esto que su estratigrafía se ha conservado a la perfección, quedando el "cauce" muy por debajo del nivel fértil del yacimiento. Si nos situamos en su entrada actual y miramos hacia la izquierda, podríamos ubicarnos virtualmente en lo que fue el acceso primitivo. Al acceder a su interior por dicha boca (de un modo figurado) llegaríamos vestíbulo, el cual se encuentra parcialmente colmatado por desprendimientos y coladas estalagmíticas. Adentrándonos en sus entrañas nos encontraremos con galerías de proporciones considerables que zigzagean hasta reducirse en su tramo final. Habremos recorrido un total de 300 metros aproximadamente.

    Como veremos a continuación más en detalle, nos encontramos ante una cueva con evidencias que abarcan desde los periodos Magdaleniense Inferior y Medio (17.000-14.000 años) hasta la época Altomedieval (siglos VIII-X), pasando por la Edad del Bronce (3.500 años) y por épocas visigodas (siglo VII).

    Destacar por último, que el Museo Altamira presentó una monografía sobre el increíble trabajo de investigación de Echegaray y Freeman que tituló "Excavando la cueva de El Juyo. Un santuario de hace 14.000 años", que podéis encontrar adjunto en el artículo. ¿Alguien da más?

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos