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Grabado de la cueva de Los Emboscados. Fotografía: Peter Smith

La cueva de Los Emboscados (Matienzo, Ruesga) es otra de las maravillas desconocidas de nuestra región. Cierto es que su valor arqueológico es patente desde hace décadas, pero no posee la relevancia mediática como otras cavidades coetáneas. Haciendo una pequeña valoración personal, imaginemos que en nuestros días apareciese un espacio con industria lítica, cerámica de la prehistoria reciente y grabados rupestres con diferentes manifestaciones animales. No quiero ni pensar en el despliegue de medios, publicidad y promesas, como lo sucedido con la cueva de Aurea (Peñarrubia), que esto conllevaría. Curiosamente, al igual que la última cueva citada, se encuentra en una zona de difícil acceso, incluso se procedió igualmente a su cierre preventivo como podemos observar en la imagen. A modo comparativo, al igual que en Los Emboscados, este es el futuro que le espera a la recién descubierta cueva en el desfiladero de La Hermida: Cierre (desde hace ya más de 17 años en el caso de Matienzo) como otras tantas y por consiguiente, olvido administrativo. Una auténtica pena..

Volviendo al yacimiento en sí, se encuentra ubicado en la ladera sur del denominado monte de Fuente Las Varas. Como hemos visto en otras publicaciones, estamos ante una zona con una importante presencia de materiales calizos, lo que ha conllevado el desarrollo de un importante sistema kárstico en el que aparecen innumerables cavidades como esta. En nuestro caso, el camino hasta el abrigo que precede a la cueva, es de difícil localización y acceso complicado. Justo aquí se apreciaban los restos de un pequeño refugio de piedra que pudo ser utilizado como vivienda en época contemporánea. Una vez nos asomamos hacia su interior, nos encontraremos con un angosto paso de unos 12 metros que nos transporta hacia una gran galería interior casi rectilínea con una estrecha bifurcación hacia la izquierda. A unos 125 metros de la entrada, en un tramo de unos 20 metros aproximadamente, se encuentra el panel de grabados descubierto por Peter Smith en el año 1979, donde se han podido documentar más de una docena de representaciones animales como veremos posteriormente. Paradójicamente, esta cavidad era conocida mucho antes por diferentes grupos de espeleología que no hicieron hincapié en esta maravilla. Incluso años antes, en 1975, L. Mills había encontrado un canto tallado o chopper (ver imagen) en el sector central de la cueva.

Sería a partir de estos hallazgos cuando la cueva de Los Emboscados tomase nombre propio para arqueólogos e investigadores, en cambio no tanto para la sociedad de Cantabria. Este precedente podría ser un buen espejo en el que reflejar los hallazgos producidos en estos últimos años: Gran expectación mediática inicial (prensa, reportajes, etc), altas expectativas turístico-culturales y al final..olvido administrativo. Estamos acostumbrados a oír hablar de las cuevas visitables como si no hubiese muchas más en Cantabria, dejando de la lado decenas de cavidades como Los Emboscados. Un ejemplo: El portal institucional "Turismo de Cantabria" nos invita a visitarla (cuando no es visitable) y nos la marca en el mapa al lado de unos apartamentos turísticos en Matienzo..¿no te lo crees?. Aquí lo tienes

Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project

 

Disposición de los grabados en el interior de la cueva. Fuente: The Matienzo Caves Project

A parte de los hallazgos citados previamente, la cueva de Los Emboscados ha proporcionado materiales y vestigios de diferentes cronologías que abarcan un periodo de ocupación (sin tener que ser continuo) desde el Magdaleniense Superior hasta la Edad del Bronce. Los más antiguos se encuentran en el panel de grabados del interior de la cueva, donde se han catalogado varias figuras de cuadrúpedos: ciervos y ciervas, cabras y algún otro animal indeterminado de gran tamaño así como líneas sueltas y manchas de color rojo. De todos ellos, destacan un ciervo y una cierva uno enfrente del otro, realizados a trazo muy fino estriado. Se cree que poseen una antigüedad de unos 12.000 años, aunque no podemos pasar por alto una afirmación de su descubridor (Peter Smith) quien en el año 2002 planteó la posibilidad de que alguno de los grabados fuese falso.

A parte de las representaciones de arte rupestre, en el año 1991 miembros del CAEAP encontraron restos de cerámica en el vestíbulo de la cueva, observándose también una tibia humana. Todos estos materiales fueron clasificados cronológicamente dentro de la Edad del Bronce. En aquel momento también se percataron de la presencia de alguna concha, circunstancia confirmada en investigaciones posteriores y que arrojaron la existencia de un conchero de cronología Aziliense (Ruiz Cobo Jesús y Pedro Smith et al, 2001).

VISITAS

La cueva de los Emboscados no es un yacimiento visitable, te pedimos precaución a este respecto ya que en Cantabria no se pueden visitar cuevas sin autorización previa.

Info

   

Imagenes

DESTACADOS

  • CUEVA DE EL CASTILLO

    Con una fecha aproximada de 40.800 años, las pinturas de la cueva del Castillo de Cantabria han sido datadas como una de las primeras realizadas por los humanos modernos, aunque también pudieron haber sido realizadas por los Neandertales. Según señala A. Pike, investigador arqueólogo de la Universidad de Bristol (Reino Unido), basando estos resultados en las dataciones realizadas por su equipo, tras estudiar docenas de pinturas de un total de 11 cuevas del norte de España.

    Esta gruta es un icono de gran valor para conocer como vivían los cantabros de la prehistoria. En Europa es una de las más relevantes, no solo por la antiguedad de las pinturas que alberga, sino por cualquiera de sus elementos. Se debe destacar su nivel de estratificación, ya que posee 25 niveles diferentes, lo cual hace de esta cueva algo increíble. Su descubrimiento se produjo allá por el año 1903, por el señor Hermilio Alcalde de Río. El descubridor no quiso poner el peligro todo lo que allí acontecía, hasta que en el año 1906 comenzó ha mostrar al mundo su gran hallazgo. El patrimonio arqueológico que había en Puente Viesgo llegó a oídos del Príncipe Alberto I de Mónaco, gran amante de la prehistoria y de los yacimientos arqueológicos. Este decidió, en el año 1910, apadrinar la investigación que seria dirigida por el propio Hermilio Alcalde del Río y otros colaboradores como Herny Breuil, Paul Wernert y Hugo Obermaier. Las excavaciones iniciales durarían 4 años, descubriéndose infinidad de materiales y pinturas rupestres. La primera Guerra Mundial truncaría las investigaciones, pero hasta entonces se habían descubierto diferentes niveles estratigráficos (unos dicen que 25 y otros que 26) que demostraban la existencia de ocupación humana a lo largo de 150.000 años. Al terminar la guerra no se reanudaron los trabajos y hubo que esperar al año 1980 para que de nuevo hubiese actividad en la cueva del Castillo. En esos años Victoria Cabrera y Federico Bernardo de Quirós se pusieron manos a la obra, centrando sus investigaciones en la franja que agrupa entre los 50.000 y los 36.000 años. Sus investigaciones dieron a conocer teorías tan impresionantes como que los neandertales y los humanos modernos llegaron a coexistir, revocando así la teoría tradicional que dice que ambos no poseían interrelación. Todos estos descubrimientos se realizaron en el yacimiento encontraron en el “exterior” de la cueva, justo a la entrada que hoy en día conocemos. Las obras que se han realizado para la mejora de los accesos e instalaciones han dato lugar a una cubierta artificial sobre la cueva tal y como era en la antigüedad. Justo debajo de esta cubierta se encuentra el gran yacimiento estratigráfico, el cual posee una altura de entre 18 y 20 metros. Una vez adentrados en su interior nos encontramos una cavidad fascinante. Posee alrededor de 759 metros de profundidad, de los cuales 500 metros son de recorrido en la visita. Los restantes solo están a disposición de privilegiados investigadores. En su interior existen unas 300 pinturas rupestres, de las cuales 200 son de animales, 50 de signos y otras tantas de manos en negativo. Para realizar las manos en negativo tan solo ponían su mano y soplaban a través de pajas oxido de hierro, abundante en la zona. De ese medio centenar de manos la gran mayoría son manos izquierdas, lo que da a entender que los hombres o mujeres que lo pintaron eran diestros. En su interior cabe destacar el lugar conocido como “techo de las manos”, donde vemos una gran agrupación de las mismas junto a figuras de bisontes, caballos, ciervas, etc. Además muchas formas encontradas en su interior (una hilera de puntos de oxido o diversas formas geométricas) dejan lugar a la imaginación. Sus pinturas y grabados, con variedad de estilos y técnicas, hacen deducir a los expertos que pertenecen a varias épocas del Paleolítico Superior, entre 20000 y 13000 años de antigüedad. Esta cueva es la gran joya de todo el conjunto.


  • LA CUEVA DE CUALVENTI

    El abrigo/cueva de Cualventi (Oreña, Alfoz de Lloredo) es otra de las grandes desconocidas de nuestra región. Y no será por no albergar un potente yacimiento del Magdaleniense (Inferior, Medio y Superior), si bien es cierto que sus representaciones de arte rupestre como tal no son tan llamativas como espera el "gran público". A modo de curiosidad, es una cavidad no visitable que aparece en el portal de Turismo Cantabria como atractivo turístico (¿eign?), y en el portal de Cuevas de Cantabria donde deberían de aparecer todas las cuevas con arte rupestre de la región…no aparece. En fin, en Cantabria somos #asin ;)

    Volviendo al enclave, se encuentra ubicado en el barrio de Perelada, y es de fácil acceso ya que a través de un camino rural se puede llegar sin problema. Al llegar a una zona despejada de eucaliptos, orientado al Oeste, nos encontraremos con un enorme abrigo donde se vislumbra una pequeña puerta que da acceso a la cueva. Desde allí, ya en el interior de la misma, nos encontramos un vestíbulo descendente (de unos 10 metros de largo por 8 de ancho) que nos adentra en un pequeño laberinto kárstico de cerca de un kilómetro.

    Oficialmente fue descubierta a mediados del siglo XX, si bien es cierto que se puede corresponder con la "cueva de Oreña" que fue explorara por A. González Linares y S. Calderón hacia el año 1870. Desde su descubrimiento oficial hasta los años 70, se produjeron en su interior numerosas catas (en parte por los Camineros de la Diputación) hasta que en el año 1976 el antiguo director del MUPACMiguel Ángel García Guinea, realizó las primeras excavaciones sistemáticas de la mano de R.Rincón. Estas continuaron progresivamente salvo en momentos puntuales debido a las diferencias con los propietarios del terreno, hasta que en 1993 el Centro de Investigación del Museo de Altamira llevó a cabo una limpieza de cortes, toma de muestras y documentación del arte rupestre. Todo ello en su campaña "Los tiempos de Altamira". Diez años después, de la mano nuevamente del Museo de Altamira, se reafirmaría la importancia del yacimiento y de su arte rupestre, siendo guía fundamental para llegar a esta conclusión las antiguas investigaciones de García Guinea.

    Qué duda cabe sobre su importancia si echamos la vista atrás en todas esas intervenciones. Una cueva (y abrigo) que para los entendidos es un prolífero yacimiento Magdaleniense y por desgracia para el resto de la sociedad es una auténtica desconocida.

    Agradecimientos:GAEM Arqueólogos