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Una de las bocas de la cueva Juan Gómez. Fotografía: Matilde Sanz - Mendikat

Al igual que ocurre con tantas cavidades en Cantabria, la última la cueva Áuria, muchas de ellas toman el nombre/s de aquellas personas que les dieron un uso (principalmente ganadero). Este también es el caso de la cueva que nos ocupa: La Cueva Juan Gómez o Cueva de La Hoz. Concretamente, muchos hablan de cuevas en vez de cueva, ya que tiene tres bocas contiguas que parecen llevar a tres lugares diferentes. Pero nada más alejado de la realidad, ya que todas ellas llevan a un enorme vestíbulo que ha sido, por desgracia, maltratado por grafitis e inscripciones modernas. Circunstancia más que normal, como en otros casos como la cueva de Las Cáscaras, cuando son lugares muy frecuentados y visitados masivamente por gente de los alrededores desde finales del siglo XIX

En un inicio, la cueva fue estudiada a nivel espeleológico por el biólogo C.Bolivar en 1916, pero no sería hasta la década de los 50-60 del siglo pasado cuando se descubriría el potencial arqueológico (tanto a nivel estratigráfico como de arte rupestre) de la misma por F. González Cuadra. En sus excavaciones encontró un fértil yacimiento donde los vestigios de hogares (con restos cerámicos), las hachas de piedra pulimentada o los restos óseos y moluscos daban a entender que se encontraba ante un gran hábitat. Entre los años 1966 y 1978 sería estudiada intermitentemente por miembros del antiguo Museo Regional de Prehistoria y Arqueología (actual MUPAC), concretamente en dos sondeos realizados en el vestíbulo citado. Estas intervenciones no hicieron más que reafirmar la riqueza material de la cueva, encontrándose un nivel inferior atribuido al Magdaleniense que contenía industria lítica (lasca de sílex), industria ósea (punta de flecha de pedúnculo y aletas), restos de fauna o fragmentos cerámicos. Ya en los años 80, el Grupo Espeleológico La Lastrilla (G.E.L.L.) explora y topografía la cueva, recogiendo incluso materiales en superficie procedentes de las excavaciones previas. Por último, en el año 1989, miembros del Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (conocido como C.A.E.A.P.) encontraron la que es, hasta día de hoy, la última manifestación rupestre de la cueva Juan Gómez.

Fotografías: Matilde Sanz / GAEM Arqueólogos

 

El desarrollo explorado hasta el día de hoy nos traslada a una cavidad de unos 1.200 metros de longitud. La tradición oral hablaba de que la cueva atravesaría todo el macizo y saldría al otro extremo, circunstancia fue descartada tras la citada exploración. Tras atravesar cualquiera de las 3 bocas, ya en el vestíbulo, encontramos una galería hacia la derecha de unos 60 metros de longitud. Aquí encontramos una sala (denominada Sala I) de unos 30 metros de ancho por 20 de fondo. Desde este punto se accede a través de un corredor descendente a otra planta semicircular de grandes dimensiones (Sala II), unos 40 metros de diámetro, donde las formaciones de estalagmitas, estalactitas y coladas son de bella factura. Por último, en dirección oeste, parte una pequeña galería que culmina en la Sala III.

Hallazgos materiales / arte rupestre

Grafitis contemporáneos en la cueva Juan Gómez. Fotografía: GAEM Arqueólogos

Dentro de la cueva Juan Gómez se han encontrado infinidad de materiales, entre los que destaca un lote de punzones (15) de hueso, y una aguja muy fina decorada con grabados en forma reticular. Se cita también el hallazgo de una figurilla femenina de unos 28 cm denominada “La Venus de Hoz”, además de un lote de cerámicas de tipo campaniforme. También se ha documentado la presencia de hogueras y restos cerámicos en la galería de los “rostros humanos”. Esta sala, a unos 150 metros de la entrada, posee sobre una gran colada estalagmita tres figuras grabadas con formas similares a cabezas humanas, de ahí su nombre. A unos 30 metros de esta sala, en un punto un poco más elevado que los grabados anteriores, volvemos a encontrar lo que podría representar otra cara humana. Estas representaciones siguen siendo toda una incógnita, si bien se piensa que no tienen un origen Paleolítico.

De todos modos, nos encontramos con grabados y representaciones en esta cueva que sí pueden atribuirse a este periodo. Por ejemplo, a continuación de la verja de protección que cierra la galería de entrada, nos encontramos con una figura de cérvido grabada a unos 50 cm del suelo, sobre una pequeña roca. Incluso en la sala de los “rostros”, en un tramo de la pared derecha, nos encontramos con la figura de un bisonte grabado. Por último, siendo esta la representación más recientemente hallada, en el vestíbulo se ha detectado un signo en pintura roja.

VISITAS

Todos podemos disfrutar de la cueva Juan Gómez, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

Imagenes

DESTACADOS

  • CUEVA CHUFIN

    La gente de la zona de Rionansa siempre hablaba (desde hace décadas) de una espectacular cueva a la cual tan solo se puede acceder en barca. Esa cavidad recibe el nombre de Chufín. Fue descubierta por M. de Cos y poco más adelante publicada por M. Almagro. Desde la orilla del río Lamasón podemos ir viendo la maravillosa boca abierta. Su vestíbulo es muy espacioso. Aquí se podemos observar en el suelo unos grabados gruesos y profundos. Se trata de diferentes cuadrúpedos representados esquemáticamente Poco más adelante podemos ver que, a medida que se avanza por ella, existe un estrechamiento que comunica con una galería ancha y baja que acaba en una gran sala donde esta la sima, inundada por el pantano de Palombera. Aquí, a diferencia del vestíbulo, existen grabados más finos y pinturas de tonos rojizos. Las hileras de puntos rojos realizadas con el dedo nos recuerdan a otras muchas de la región: Los Arcos, El Castillo, etc. siendo representadas muy posiblemente durante el periodo Solutrense (18.000 años de antigüedad)


  • CUEVA DE LOS EMBOSCADOS

    La cueva de Los Emboscados (Matienzo, Ruesga) es otra de las maravillas desconocidas de nuestra región. Cierto es que su valor arqueológico es patente desde hace décadas, pero no posee la relevancia mediática como otras cavidades coetáneas. Haciendo una pequeña valoración personal, imaginemos que en nuestros días apareciese un espacio con industria lítica, cerámica de la prehistoria reciente y grabados rupestres con diferentes manifestaciones animales. No quiero ni pensar en el despliegue de medios, publicidad y promesas, como lo sucedido con la cueva de Aurea (Peñarrubia), que esto conllevaría. Curiosamente, al igual que la última cueva citada, se encuentra en una zona de difícil acceso, incluso se procedió igualmente a su cierre preventivo como podemos observar en la imagen. A modo comparativo, al igual que en Los Emboscados, este es el futuro que le espera a la recién descubierta cueva en el desfiladero de La Hermida: Cierre (desde hace ya más de 17 años en el caso de Matienzo) como otras tantas y por consiguiente, olvido administrativo. Una auténtica pena..

    Volviendo al yacimiento en sí, se encuentra ubicado en la ladera sur del denominado monte de Fuente Las Varas. Como hemos visto en otras publicaciones, estamos ante una zona con una importante presencia de materiales calizos, lo que ha conllevado el desarrollo de un importante sistema kárstico en el que aparecen innumerables cavidades como esta. En nuestro caso, el camino hasta el abrigo que precede a la cueva, es de difícil localización y acceso complicado. Justo aquí se apreciaban los restos de un pequeño refugio de piedra que pudo ser utilizado como vivienda en época contemporánea. Una vez nos asomamos hacia su interior, nos encontraremos con un angosto paso de unos 12 metros que nos transporta hacia una gran galería interior casi rectilínea con una estrecha bifurcación hacia la izquierda. A unos 125 metros de la entrada, en un tramo de unos 20 metros aproximadamente, se encuentra el panel de grabados descubierto por Peter Smith en el año 1979, donde se han podido documentar más de una docena de representaciones animales como veremos posteriormente. Paradójicamente, esta cavidad era conocida mucho antes por diferentes grupos de espeleología que no hicieron hincapié en esta maravilla. Incluso años antes, en 1975, L. Mills había encontrado un canto tallado o chopper (ver imagen) en el sector central de la cueva.

    Sería a partir de estos hallazgos cuando la cueva de Los Emboscados tomase nombre propio para arqueólogos e investigadores, en cambio no tanto para la sociedad de Cantabria. Este precedente podría ser un buen espejo en el que reflejar los hallazgos producidos en estos últimos años: Gran expectación mediática inicial (prensa, reportajes, etc), altas expectativas turístico-culturales y al final..olvido administrativo. Estamos acostumbrados a oír hablar de las cuevas visitables como si no hubiese muchas más en Cantabria, dejando de la lado decenas de cavidades como Los Emboscados. Un ejemplo: El portal institucional "Turismo de Cantabria" nos invita a visitarla (cuando no es visitable) y nos la marca en el mapa al lado de unos apartamentos turísticos en Matienzo..¿no te lo crees?. Aquí lo tienes

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project