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Estructuras del yacimiento de Rebanal-Urdiales-Encinar de Allendelagua. Fotografía: Pedro Rasines

Es curiosa la evolución de muchos de los yacimientos de la costa oriental de Cantabria. Y digo curiosa por no decir ruinosa la verdad..son demasiados los ejemplos de posibles enclaves que han caído en manos de la desidia administrativa en las inmediaciones de la antigua Flaviobriga. Tenemos el castro de El Cueto, hoy morada de grandes antenas de telefonía y donde apareció el mal nombrado "Neptuno cántabro". O el oppidum de Peña de Sámano, muy muy cerca (demasiado) de una gran cantera que lo amenaza desde hace décadas y que posiblemente se haya llevado ya por delante parte de su entorno milenario. Casos igual de "flagrantes" como el de Punta Pilota cerca de Laredo, lugar donde hoy tenemos un hermoso parking para la playa nudista de Sonabia (o Valdearenas, según quien la cite). E incluso, a sabiendas de su posible importancia arqueológica, de construcciones urbanísticas como el caso del recinto defensivo de Cotolino Arcisero o el caso que hoy nos ocupa: El yacimiento de Rebanal-Urdiales-Encinar de Allendelagua.

"¡Vaya nombrecito!", pensarán muchos. Viene dado porque, en la década de los 80 del siglo pasado, fue identificado un complejo de estructuras ubicado entre el Alto de San Andrés, Punta Rebanal y Encinar de Allendelagua (de ahí su nombre). Para ser más exactos fue descubierto por F. Gonzalez Cuadra, quien realizó una recogida de materiales (que veremos más adelante) en la misma década tras su hallazgo. Posteriormente sería incluido en la Carta Arqueológica de Castro Urdiales por Juan Tomás Molinero en el año 1998, época en la cual ya se estaba llevando a cabo la construcción de una urbanización en la zona que probablemente haya destruido parte del yacimiento..muy similar a lo ocurrido en Cotolino Arcisero. Finalmente, en el año 2007, el enclave sería incluido en el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC) por Pedro Rasines.

Nuevamente nos encontramos ante una más que posible pérdida para el patrimonio arqueológico de Cantabria. La posibilidad de saber si estamos ante un yacimiento importante (o no) quedo atrás tras la construcción de urbanizaciones, autovías y carreteras. Todo en torno a la única colonia romana conocida en la cornisa Cantábrica..una pena.

Agradecimientos: Francis Suárez - Pedro Rasines
Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

 

Línea de costa entre Punta Rebanal y los acantilados de La Ballena. Fotografía: Francis Suárez

En torno a este enclave, es Juan Tomás Molinero quien más a fondo ha indagado en el conjunto que lo conforma. Describe amurallamientos, torreones circulares y otras estructuras (Molinero, 1998: 33-34; 2000: 85-87). Incluso se ha identificado en un cerro cerca del acantilado de la Ballena (en la foto) un pequeño recinto.

Desgraciadamente, a parte de la prospección visual, nunca se ha realizado intervención arqueológica alguna, tan solo de la recogida de materiales llevada a cabo tras su descubrimiento en la década de los 80. Entre ellos figuraban, según González Cuadra, mazas y yunques sobre cantos de arenisca, cerámicas, un regatón y otros materiales metálicos. No obstante no existe ni registro ni ilustración de los mismos, quedando nuevamente fuera de control y estudio alguno.

Cronológicamente, fue adscrito en sus orígenes como castro de la Edad del Hierro, quedando esta hipótesis cada vez menos utilizada debido a la falta de información sobre el enclave. Tanto Molinero , encargado de incluirlo en la Carta Arqueológica de Castro Urdiales, como Rasines (que hizo lo mismo en el INVAC) consideran el yacimiento parece ser de cronología más tardía. Todo esto en base a los hallazgos estructurales, ya que si hubiese acceso a los materiales (de los que hoy solo se conocen descripciones) se podría hacer un análisis más exhaustivo.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del entorno de Rebanal-Urdiales-Encinar de Allendelagua, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • RECINTO DE SAN ISIDRO

    El recinto fortificado de San Isidro es una de las maravillas arqueológicas de Asturias. Tal vez no sea ni el más extenso ni el más prolífero en cuanto a materiales se refiere, pero su técnica constructiva y su más que posible utilización en la época del auge minero le convierten en un enclave especial. Incluso en nuestros días, las diferentes interpretaciones de su hábitat han dado un giro de 180º desde su uso meramente indígena (un castro como tal) a su más que probable utilización por parte del ejército romano. Es por esto mismo por lo que, siendo puristas, no podemos decir que estamos ante el "castro de San Isidro", dejémoslo en recinto fortificado hasta que futuras intervenciones o análisis nos puedan dar una cronología más exacta.

    Se localiza a unos 700 metros de altitud sobre un cordal que separa los concejos de Pesoz y San Martín de Oscos, muy cerca de la población de Bousoño. Al igual que el cercano Pico da Mina, a escasos 200 metros, fue excavado parcialmente a finales de los años 80 bajo la dirección de Elías Carrocera. En dichas intervenciones y diferentes sondeos del "Plan arqueológico del Navia" aparecieron interesantes materiales tanto cerámicos (siglo I d.C.) como numismáticos (¿Galieno del siglo IV d.C.?) que llevaron a Carrocera a interpretar el yacimiento en un contexto vinculado a la minería de oro en la zona. Incluso se afirmaba que la "importación" de la técnica constructiva de las defensas mediante piedras rocas puntiagudas probaría el origen meseteño de sus habitantes. Pero..¿en qué consiste esta técnica?. Los campos de piedras hincadas o "caballo de Frisia" son un tipo de estructuras defensivas muy típicas de la Protohistoria en Europa que consiste en clavar numerosas piedras con punta para dificultar el acceso de caballos o tropas hacia las murallas de un recinto. De este modo, cualquier guerrero tanto a pie como a caballo podrían lastimarse al intentar rebasarlas, incluso mermaría su movilidad mientras tanto y así se les podría atacar desde lo alto de la muralla. Curiosamente es una técnica defensiva ha sido utilizada durante siglos del mismo modo e incluso evolucionando hasta nuestros días. Por ejemplo, existen obras de finales del siglo XVIII donde se hace referencia directa a "un antiguo fuerte defendido por piedras puntiagudas", incluso las conocidas "X" anticarro (erizos checos) que todos conocemos de la batalla de Normandia son una evolución moderna de este tipo de defensa.

    En el caso del recinto de San Isidro, nos encontramos ante el primer y único ejemplo de estructuras defensivas con piedras hincadas de toda Asturias. En Cantabria tenemos ejemplos de esta tipología aprovechando la orografía natural, ya que podemos observar como los antiguos cántabros aprovecharon los puntiagudos lapiaces que afloraban tanto en el Cincho de Yuso o en el castro de las Lleras (por ejemplo).

    Volviendo a las interpretaciones y estudios, en 2007 el arqueólogo e investigador Ángel Villa Valdés defiende que debido a la cronología de los materiales hallados (siglo I d.C) es posible que nos encontremos ante un contexto militar romano ligado al control visual y explotación de las minas de oro cercanas. No olvidemos que en el vecino pueblo de Arruñada existe un increíble conjunto minero donde se conservan el canal de abastecimiento a la explotación, el depósito y un gran corte abierto en la montaña. Otras hipótesis (Fanjul 2015) apuntan a que nos encontramos ante un enclave perteneciente a la Segunda Edad del Hierro, ya que tanto los materiales como las estructuras defensivas podrían corresponderse perfectamente con dicha cronología. Se vá un poco más allá proponiendo que posiblemente se trate de un traslado o cambio de "ubicación" desde el Pico da Mina a San Isidro a partir de la conquista romana. Unas interpretaciónes que, al igual que el resto, deberán de tenerse en cuenta en futuras intervencionesde ambos recintos.

    Agradecimientos: Ángel Villa Valdés / Alfonso Fanjul. Fotografías: Castros de Asturias
    Bibliografía: CARROCERA FERNÁNDEZ, E. (1989): “El castro de San Isidro. Informe de las excavaciones arqueológicas 1986”. Excavaciones Arqueológicas en Asturias, 1, 1983-1986, 1989: 157-161.
    FANJUL PERAZA, A. (2015): "Social myths and landscape realities of the Asturian Iron Age Hill forts".
    VILLA VALDÉS, A. (2007c): "El Chao Samartín (Grandas de Salime, Asturias) y el paisaje fortificado en la Asturias protohistórica". Paisajes fortificados de la Edad del Hierro. Las murallas protohistóricas de la Meseta y la vertiente atlántica en su contexto europeo. Biblioteca Arqueológica Hispana, 28. Madrid: 191-212.


  • PEÑA CAMPANA

    La estructura campamental de Peña Campana (Horna de Ebro, Campoo de Enmedio) es un pequeño recinto ovalado sobre el que los autores no llegan a un consenso respecto a su uso o tipología, si bien es cierto que ninguno duda de su antigüedad como veremos más adelante. Su entorno está afectado por una plantación de pino que dificultará el estudio tanto de su origen como de su contextualización, aunque en este caso el yacimiento no solo está alterado por la mano del hombre sino por procesos erosivos naturales. Su privilegiada posición en un alto a 947 metros sobre el nivel del mar hace de su ubicación un punto estratégico de importante consideración, desde el cual se controlan puntos a más de 30 kilómetros de distancia. Las laderas situadas al Norte del recinto no tienen mucha pendiente, en cambio al Sur nos encontramos con un fuerte desnivel que actúa a modo defensa natural.

    El enclave fue descubierto por Miguel Ángel Fraile en una fecha que no se puede precisar, aunque lo que si conocemos es la primera cita publicada (Fraile, 2004: 15-Horna). Posteriormente, en el año 2007, fue incluido en el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC) por José Ángel Hierro Gárate. Desgraciadamente, hasta el día de hoy, no se ha realizado ningún tipo de intervención arqueológica en Peña Campana. La única referencia sobre la estructura campamental es un croquis publicado por su descubridor. Del mismo modo, no se ha documentado la presencia de ningún material que pueda contextualizar o ubicar cronológicamente el yacimiento, si bien es cierto que existen varias alternativas: ¿Un castro?, ¿Un campamento romano?. El tiempo y una futura intervención arqueológica (si llega a realizarse) nos aclararán un poco más sobre este erosionado, pero no por ello menos relevante, lugar.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Antxoka Martínez Velasco