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Yacimiento de El Ostrero y la cantera que lo destruyó casi por completo. Al fondo, Peñacabarga

El yacimiento de El Ostrero (Alto Maliaño, Camargo) tiene, sin duda, algo especial. Y no, no estamos ante un espectacular asentamiento repleto de restos constructivos o defensivos que nos muestren al menos un atisbo de su grandeza. La sencillez del mismo y el halo de misterio que lo envuelve no hace más que incrementar el interés que suscita a los amantes de la historia. Su ubicación, a media ladera de una pequeña loma que domina la desembocadura de la ría de Boo y la bahía de Santander, la hicieron ideal para el hábitat miles de años. Si miramos al Sueste, nos encontramos con la imponente sierra de Peña Cabarga. Al Suroeste, y a no mucha distancia, el conocido yacimiento de El Gurugú (uno de los puntos planteados en los cuales se cree que pudo producirse uno de los desembarcos en las Guerras Cántabras). Y sobre todo, al un kilómetro escaso en línea recta, con el complejo termal de San Juan de Maliaño.

El valor arqueológico de El Ostrero fue descubierto por José Román Cavia en 1983, quien por aquel entonces encontró parte de pequeño montículo circular que había sido parcialmente arrasado por la cercana cantera y la construcción de un chalet cercano. Por extraño que parezca, esta "montonera" estaba conformada de diferentes materiales donde abundaba uno en concreto: los restos de Ostrea edulis, es decir: Ostra común. Se inicia entonces una excavación de urgencia, en el año 1984, bajo la supervisión del exdirector del MUPAC Miguel Ángel García Guinea y dirigida por Carlos Lamalfa Diaz. Dicha actuación, realizada con premura debido a que se había planteado que los terrenos fuesen allanados, arrojó unos resultados más que interesantes (que veremos posteriormente). Dichos hallazgos fueron reafirmados entre la década de los 80/90 donde miembros del Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – CAEAP encontraban materiales cada vez que verificaban superficialmente el entorno de los huertos circundantes.

Y desde entonces hasta nuestros días, nada de nada. Como veremos a continuación, existe la posibilidad de que estemos ante el área de deshechos (o basurero) de un pequeño núcleo poblacional en el entorno más cercano de El Ostrero, y nadie de un paso al frente. Verdaderamente una intervención en estas praderas abriría un mar de posibilidades para conocer el pasado romano del entorno de la bahía, concretamente en una de las áreas que no ha sido edificada en el Alto de Maliaño. Pero no interesa, como siempre habrá que esperar a que o bien se destruya (como ocurrió con la Huerta de Quintana en Suances) o bien se incluya en algún plan "cultural" un año antes de cualquier proceso electoral..hasta que se olvide.

Bibliografía: "El yacimiento de El Ostrero (Alto Maliaño, Cantabria). Memoria de excavación". Carlos Lamalfa Díaz, Emilio Muñoz Fernández, Carmen San Miguel Llamosas y Carmelo Fernández Ibañez. En El final de la Prehistoria. Ocho estudios sobre Protohistoria de Cantabria. Actas de la II Reunión sobre Arte Esquemático-abstracto (Santander, 1996). A.C.D.P.S.

 

Restos de ostra común, similar al encontrado en El Ostrero

En nuestros días se desconoce por completo el alcance o extensión del yacimiento denominado El Ostrero. Cierto es que la intervención arqueología de los años 80 se llevó a cabo en un área muy reducida, quedando en la actualidad tan solo unos dos metros cuadrados del citado montículo. Tanto la cantera como la construcción de un chalet se llevaron por delante el resto. No obstante, se pudo documentar la estratigrafía del mismo la cual consistía en un nivel intermedio (de color grisáceo) muy fértil asentado sobre arcillas que en este caso tenían muchos menos materiales. Por encima, una capa de humus superficial que lo cubrían por completo.

Los materiales afloraron en cantidad: Restos de mamíferos (cabra/oveja, vaca, etc), infinidad de restos de ostras y otros moluscos, fragmentos de molinos, restos de tégulas romanas y pellas de barro cocido, fragmentos de cerámica (de aspecto indígena) lisos y decorados con digitaciones y lascas de silex. Sobre estas últimas existen dudas sobre su cronología, ya que también es habitual encontrar las citadas lascas asociadas como piedras de trillo (no a un contexto prehistórico). Del mismo modo abundaban las escorias de fundición de hierro, lo que puede a dar a entender que estábamos en un enclave donde la fundición también era capital en su modo de vida. Por último, como objeto metálico, se encontró una pieza de adorno (bronce) que parece ser un botón con incrustación de pasta vítrea. Todo ello formando parte de un montículo de unos 6 metros de diámetro y 1 de altura que se ha interpretado como un basurero de época romana.

Reforzando también esta teoría, en un área colindante al mismo, se han obtenido fotografías aéreas con película infrarroja donde se detectan restos de viviendas de planta rectangular. ¿Un pequeño barrio costero de época romana? Todo apunta a que sí, tanto el propio ostrero como la cercanía de la villa termal de San Juan de Maliaño. No obstante, habrá que esperar a que sea estudiado en profundidad. Argumentos existen, solo falta voluntad (principalmente política)

VISITAS

Todos podemos acercarnos hasta el entorno de El Ostrero, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos disfrutar del mismo. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • CASTRO BARRIO

    El conocido como Castro Barrio (Alfoz de Bricia, Burgos) sigue siendo una auténtica incógnita hoy en día. Su espectacular contorno y morfología en el horizonte de las Merindades hacen pensar que pudo tener un pasado cuanto menos relevante en la protohistoria del antiguo territorio de Regio Cantabrorum. Incluso la cercanía con el conocido yacimiento (asentamiento indígena y castellum romano) de El Castro ya en Cantabria, nos lleva a imaginar que pudo jugar un papel estratégico de relevancia. Existen fuentes que dejan entrever que puedo existir un pequeño asentamiento de la II Edad del Hierro en sus terrazas, pero nadie puede afirmarlo con rotundidad. Por hacer una pequeña comparación con el recinto defensivo situado a menos de 2 km, la extensión del yacimiento de El Castro (la parte indígena) encierra unas 8 hectáreas en donde además se pueden apreciar sobre el terreno estructuras defensivas e incluso una puerta de acceso. En el caso del Castro Barrio, apenas tenemos unas 2 hectáreas de extensión y ninguna estructura asociada, quien sabe si arrasadas hace milenios o destruidas en época de la Guerra Civil.

    Y con todo, alguno de los hallazgos materiales realizados hace décadas, pueden acércanos más a una época que pueda contextualizar esta atalaya natural. El hallazgo casual en el año 1950 de una fíbula de bronce, hoy expuesta en el Museo de Burgos, hizo que el lugar ganase relevancia como lugar "potencial". Schüle la incluiría en el año 1969 en el resumen tipológico de materiales castreños de la meseta, con lo que fue difundida tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Incluso las labores agrícolas en las terrazas han sacado a la luz diferentes fragmentos cerámicos y teja de cronología moderna, si bien es cierto que no se debe descartar que puedan aparecer restos más antiguos. Cierto es que a menos de 1 kilómetro apareció una espectacular pieza (una estela funeraria) que merece la pena ser analizada, pero que no implica una relación directa con cerro que nos ocupa.

    No cabe duda de que el denominado Castro Barrio (también se le conoce como Mata del Cueto, Castro de Bricia o Monte Las Riscas) puede formar parte de ese selecto grupo de enclaves que alberga más incógnitas que certezas. Ni siquiera la toponimia "castro" ayuda en este sentido, ya que a diferencia de lo que la gente piensa no tiene porque implicar un asentamiento antiguo, más bien una elevación rocosa como en este caso.

    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo.

    Bigliografía: "La Cantabria Burgalesa" /"Tres lápidas burgalesas en la colección Fontaneda" – M.L. Albertos / J.A. Abasolo.


  • PEÑA CAMPANA

    La estructura campamental de Peña Campana (Horna de Ebro, Campoo de Enmedio) es un pequeño recinto ovalado sobre el que los autores no llegan a un consenso respecto a su uso o tipología, si bien es cierto que ninguno duda de su antigüedad como veremos más adelante. Su entorno está afectado por una plantación de pino que dificultará el estudio tanto de su origen como de su contextualización, aunque en este caso el yacimiento no solo está alterado por la mano del hombre sino por procesos erosivos naturales. Su privilegiada posición en un alto a 947 metros sobre el nivel del mar hace de su ubicación un punto estratégico de importante consideración, desde el cual se controlan puntos a más de 30 kilómetros de distancia. Las laderas situadas al Norte del recinto no tienen mucha pendiente, en cambio al Sur nos encontramos con un fuerte desnivel que actúa a modo defensa natural.

    El enclave fue descubierto por Miguel Ángel Fraile en una fecha que no se puede precisar, aunque lo que si conocemos es la primera cita publicada (Fraile, 2004: 15-Horna). Posteriormente, en el año 2007, fue incluido en el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC) por José Ángel Hierro Gárate. Desgraciadamente, hasta el día de hoy, no se ha realizado ningún tipo de intervención arqueológica en Peña Campana. La única referencia sobre la estructura campamental es un croquis publicado por su descubridor. Del mismo modo, no se ha documentado la presencia de ningún material que pueda contextualizar o ubicar cronológicamente el yacimiento, si bien es cierto que existen varias alternativas: ¿Un castro?, ¿Un campamento romano?. El tiempo y una futura intervención arqueológica (si llega a realizarse) nos aclararán un poco más sobre este erosionado, pero no por ello menos relevante, lugar.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Antxoka Martínez Velasco

  • COTERO MAROJO

    El posible castellum de Cotero Marojo y, por extensión, cercanía y más que posible relación, el vallum dúplex de Cotero del Medio forman un conjunto que aún en nuestros días siguen generando dudas en base a su cronología. Trazando un hipotético mapa del avance de las tropas romanas desde el campamento de El Cincho hasta La Espina del Gallego en el conflicto de Las Guerras Cántabras, es lugar de paso bastante probable (accediendo desde Mediajo Frío) no solo por ser un enclave estratégicamente importante, sino porque la propia morfología de la Sierra del Escudo nos "lleva" por el estrechamiento donde se ubican ambos. Otras hipótesis, nada alejadas de la realidad y con símiles en el norte peninsular, también apuntan a que podamos estar ante estructuras defensivas adscritas cronológicamente a la Tardoantigüedad o la Alta Edad Media. Recordemos que el paso por la Sierra del Escudo no solo fue importante en época prerromana y romana, sino muchos siglos más adelante. De lo que no cabe duda es que nos encontramos ante unas estructuras defensivas que están lejos de ser accidentes geográficos capricho de la naturaleza.

    Curiosamente la toponimia del enclave y sus inmediaciones también ayuda a la hora de hacer esta afirmación. Y no hablamos en este caso del nombre "Cotero del Medio", sin relación alguna con estructuras antiguas, sino de topónimos como "Cotero de Los Vallados" (un poco hacia el oeste) y al inmediato "Los Callejones", claramente más relacionados con posibles estructuras defensivas. Yendo un poco más allá, y a modo de apunte, existe un arroyo que desciende desde el Cotero Marojo hacia el rio Besaya de nombre "León", hidrónimo que en castellano se ha ligado tradicionalmente con el término latino "Legio". Tanto el posible castellum (a 1.163 metros de altitud) como el vallum dúplex (a 1.200 metros) fueron descubiertos en las prospecciones realizadas por Eduardo Peralta Labrador, Federico Fernández y Roberto Ayllón en el año 1996. Años más tarde, en 2004, se realizó un estudio por parte de su descubridor para poder determinar su uso y época de levantamiento. Además de la correspondiente fotografía aérea, se realizaron prospecciones geomagnéticas (sin resultados realmente concluyentes ni conocidos en profundidad) y una excavación en sendas secciones de los foso del Cotero del Medio. El objetivo principal de esta intervención era poder enmarcar cronológicamente el conjunto de estructuras dentro de las Guerras Cántabras, aunque desgraciadamente no se encontraron evidencias para realizar una afirmación tan rotunda como en otros casos del cordal del Escudo (véase campamento de Cildá, castellum de El Cantón, etc).

    Respecto al vallum dúplex del Cotero del Medio, a tan solo 500 metros de las estructuras defensivas de Cotero Marojo , hay cierta incertidumbre por su uso y datación, si bien estos últimos años se ha arrojado algo de luz por las intervenciones arqueológicas realizadas en su paralelo en tierras asturianas: El sistema defensivo de Homón de Faro. Situado en un estrechamiento del cordal de la Carisa, posee una increíble similitud morfológica con las estructuras del Cotero del Medio y ha sido estudiado en profundidad hace no mucho tiempo. Estos trabajos en tierras vecinas han arrojado a la luz que posiblemente estemos ante un sistema de defensas lineales de montaña construidos a principios de la Edad Media (mediados del siglo VII-VIII d.C.), coincidiendo con el declive visigodo de la zona. Curiosamente existe un entramado defensivo que, situándose más o menos en la misma latitud, se encarga de controlar y cortar vías de comunicación en altura dentro de la cordillera Cantábrica. Increíblemente, son muchas las similitudes entre las estructuras de Cotero del Medio y las del Homón de Faro, pudiendo adscribirse al mismo periodo constructivo y dejando atrás la teoría de adscripción romana o incluso indígena, la cual también era aceptada debido a la orientación Sur del sistema defensivo que pudo ser alzado para para impedir o dificultar el avance del ejercito romano hacia el Norte.

    Hipótesis aparte, tanto el posible castellum de Cotero Marojo como el vallum dúplex de Cotero del Medio poseen un potencial arqueológico innegable. Independientemente de su adscripción cronológica, estamos ante un sistema defensivo que pudo tener sus orígenes en época de las Guerras Cántabras y la defensa del territorio por parte de sus antiguos moradores y que más tarde pudo ser aprovechado…o no :) ¡Por eso nos gusta la arqueología!

    Agradecimientos: José Ángel Hierro Gárate
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)