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Miliario de Caro en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria

El entorno del castro de Las Rabas como el de los campamentos romanos de La Poza han estado en las últimas décadas de actualidad en muchos sentidos. En primer lugar por lo arqueológico ya que tanto a finales del siglo XX y principios del siglo XXI han sido objeto de diferentes intervenciones y posteriores publicaciones que nos han desvelado muchísima información de su milenario pasado. Y en segundo, por lo de casi siempre: De un modo u otro se han visto inmersos en la destrucción parcial o bien de su entorno más próximo o de ellos mismos. Por todos es conocido el caso del molino experimental de Vestas V112 que fue instalado (tras muchas protestas y voces en contra de historiadores y asociaciones) en el entorno arqueológico del castro de Las Rabas. O el gaseoducto instalado en la década de los 80 que atraviesa los campamentos de La Poza, si bien es cierto que esta obra fue realizada en unos años en los que no había tanta conciencia patrimonial como en nuestros días.

Pero al margen de los problemas (o no) arqueológicos ocasionados por la construcción del gaseoducto de enormes dimensiones, gracias a él se descubrió un lugar que destaco por la riqueza arqueológica que contenía y que fue excavado de urgencia en el verano de 1987. Se trata un paraje conocido como el "Convento de Santa Olalla" donde se encontró una necrópolis asociada más que posiblemente a un edificio religioso ligado al topónimo del lugar. Se encontraron cerca de 19 tumbas de lajas y un sarcófago (vacío) de entre los siglos IX-XIII, dos estelas funerarias medievales y la pieza que os ocupa.

Estamos ante un fragmento de miliario romano de arenisca que fue encontrado muy deteriorado. Se cree que los diferentes "rebajes" que tiene tanto en su parte trasera como en sus laterales se deben a la reutilización como sillar en época medieval, en relación directa con el citado edificio religioso que pudo existir en el enclave. La cercanía con la calzada romana de Peña Cutral (la única romana como tal conocida en Cantabria) hace pensar que esta directamente relacionada con la misma.

Bigliografía:"Arqueología y gas natural en Campoo". Cuadernos de Campoo, 3- José Luis Pérez Sánchez

 

El campo epigráfico del mismo es bastante tosco (al igual que en otras piezas de la "época" encontradas en Cantabria), con unas letras que oscilan entre los 5-7 cm de alto. Debido a la modificación realizada para su acondicionamiento como sillar, ha perdido la que se presupone que fue su forma original (cilíndrica). Se puede apreciar el siguiente texto incompleto:

P CAES
R CAR
TRIB P
CO S

Que ha sido interpretado como (evidentemente falta mucho texto) :

[IM] P(ERATORI) CAES(ARI) [M(ARCO)]
[AV]R(ELIO) CAR[O] P(IO) F(ELICI)]
[IN]VICTO [AVG(VSTO)]
[P(ONTIFICI) M(AXIMO)] TRIB(UNICIA) P[OT(ESTATE)]
[P(ATRI) P(ATRIATE)] CO(N)S(ULI)

Los paralelos (miliarios del emperador Caro) encontrados y repartidos por la Península Ibérica llevan a pensar que un posible campo epigráfico completo podría ser este, si bien es cierto que hay hipótesis que también apuntan a que pudiese ser de su hijo: Carino.

Moneda de Caro y otra de sus dos hijos (Áureo) Carino y Numeriano

El emperador Marco Aurelio Caro no es un emperador que pasó a la historia por su larga estancia en el trono imperial, ya que se mantuvo en el poder unos 16 meses aprox. entre los años 282 d.C. y 283 d.C. Concedió el titulo de Cesar a sus hijos Carino y Numeriano, ortogando el Imperio Occidental al primero mientras que él mismo y Numeriano se dirigían contra los Persas y gestionaban el Imperio Oriental. Su muerte no esta muy clara, ya que se habla de diferentes enfermedades, heridas de guerra contra los persas o incluyo que lo mató un rayo.


VISITAS

La ubicación que se muestra es el punto donde apareció en las inmediaciones de Celada Marlantes (Campoo de Enmedio). Todos podemos contemplar el Miliario de Caro en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • ESTELA DE AELIO ALBINO

    Sin duda, toda la comarca de Liébana sigue siendo una auténtica incógnita en relación al mundo romano y sus antecedentes. Y no será porque las diferentes "pistas" nos llevan a pensar que tanto en épocas anteriores (Edad del Bronce/Hierro), como en la propia romanización del territorio y siglos posteriores, "Roma" estuvo presente en tierras que históricamente han cobrado importancia de la Reconquista en adelante. Y curiosamente, la gran mayoría de las citadas pistas, más que de vida..nos hablan de muerte.

    La conocidísima estela de Luriezo, el fragmento de la estela de Bores, la monumental estela de Villaverde y la pieza que hoy nos ocupa son testigos inertes de un pasado donde más que una diferenciación entre cántabros y romanos podemos hablar a buen seguro de cántabros romanizados (en lo cultural, un poco como nosotros). Hoy hablamos de la poco conocida estela funeraria de Lebeña, pieza eclipsada en esta localidad por la archiconocida iglesia de Santa María de Lebeña (icono del prerrománico en Cantabria). Mucha gente desconoce este fragmento de piedra silícea que aglutina a la perfección pasado (por su significado) junto a presente (por donde se encuentra ubicada, al lado de un "contador de la luz") y donde su futuro parece ligado a seguir siendo una "piedra más" en una sociedad (administraciones incluidas) totalmente focalizada en el magnífico templo de la localidad de Lebeña. Si al menos estuviese señalizada..

    Fue encontrada entre los escombros de la antigua ermita de San Román, cuya existencia se remonta al siglo X. A mediados del siglo XIX el templo fue reconstruido en el mismo pueblo (en una ubicación diferente a la original) y el fragmento rectangular de la estela funeraria fue incrustado en la pared (justo a la derecha del acceso) del edificio, que fue utilizado posteriormente como escuela y como Casa Concejo. No cabe duda de que el epitafio de Aelio Albino nos habla indirectamente de un pasado "romano" aún por descubrir, ya no solo en el municipio de Cillorigo sino en toda Liébana. La pena es que aun potenciándose esta comarca en diferentes etapas de la legislatura (Año Jubilar principalmente), no haya ni una cita reseñable de este campo epigráfico en ningún sitio..una pena.

    Agradecimientos: Ángel Polo Escalona.

    Bigliografía: "Epigrafía Romana de Cantabria" – José Manuel Iglesias / Alicia Ruiz.

  • ESTELA DE VALERIO QUADRATO

    La estela de Valerio Quadrato es, como mínimo, parte fundamental de la historia de la Cantabria antigua en época romana. Y no solo por su datación, la más antigua de las encontradas en Monte Cildá cronológicamente hablando, sino por la belleza de su factura. Una bella dedicatoria en memoria al marido difunto de Malia que hoy en día podemos contemplar en el Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria donde, curiosamente, no tenemos una transcripción ni del campo epigráfico original ni de la traducción de gran parte de ellas. Eso es divulgar (para un profano será "una piedra con letras en latín"), supongo que lo quieran incluir en la partida de 45 millones de € que se quieren gastar en el nuevo a partir de 2020…habrá que verlo.

    Volviendo a la pieza, fue encontrada por Romualdo Moro durante las excavaciones que realizó en el año 1891 en el yacimiento de Monte Cildá para el II Marqués de Comillas. Más bien, en la remoción del derrumbe de la muralla donde aparecieron 16 epígrafes romanos (y algún que otra estela/ara anepigráfica, es decir sin texto). El primero en publicar la interpretación del campo epigráfico fue Fidel Fita en el año 1891, a quien Romualdo Moro tenia informado puntualmente de cada uno de los hallazgos. En el caso de la estela de Valerio Quadrato, Fita malinterpretó varias de las líneas de inicio ya que leyó "Mantia" en vez de "Malia", "Macronis" en vez de "Magilonis" y erró en los cónsules por no encontrar la "formula consular" típica(luego explicaremos el motivo). Estos errores, perfectamente entendibles dado el tamaño de las letras y el amontonamiento de las últimas líneas (únido a que él recibía un vaciado en yeso, no la pieza original), fueron subsanados con el paso del tiempo, publicando Miguel Ángel García Guinea y Joaquín Gonzalez Echegaray en "Excavaciones en Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia). Campañas 1963-1965" una versión más acorde con la conocida en nuestros días.

    No cabe duda de que la estela de Valerio Quadrato tiene un espacio fundamental dentro de la historia de la Cantabria "imperial". Es una auténtica pena que un yacimiento que ha dado tanto como Monte Cildá se encuentre en nuestros días en la Lista Roja de Patrimonio, supongo que no interese ahondar más en uno de los iconos histórico-culturales del Norte de España. Muchos pensarán que al no ubicarse dentro del actual territorio de Cantabria, se encuentra sistemáticamente expoliado y desprotegido al no "representar" la historia de la comunidad a la que pertenece. A todos ellos, solo les diré dos palabras en relación al cuidado de la historia en nuestra tierra: Parking Blendium. El resto, sobra ?

    Bibliografía: "Excavaciones en Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia). Campañas 1963-1965". Miguel Ángel García Guinea y Joaquín González Echegaray.

  • ESTELA DE HERRAN

    En muchas ocasiones los templos religiosos como monasterios, iglesias o ermitas marcan un camino mucho más allá de la fe cristiana. En Cantabria existen decenas de ejemplos donde estas construcciones albergan en su interior (o su entorno) piezas arqueológicas de incalculable valor que nos hablan de épocas antiguas y su cristianización tras un pasado presumiblemente pagano. Y en este caso Santillana del Mar está dentro de ese selecto grupo de lugares no solo por ser "el municipio por excelencia" del arte rupestre nacional e internacional, sino por su riqueza arqueológica superada ya la prehistoria que nos asoma a la Edad de los Metales (Bronce/Hierro) y a la propia romanización del territorio. Con todo, tras la aparición de diferentes hallazgos aislados del mundo romano hace ya décadas, y la "guinda del pastel" que ha sido el descubrimiento del oppidum del Cincho de Yuso, deberíamos de plantearnos que Santillana del Mar y su entorno puedan esconder un pequeño enclave romano aún sin determinar. La cercanía con Portus Blendium (Suances) y la aparición de cerámica romana y un "tambor" de columna en la cueva de El Raposo (materiales "arrastrados" a su interior tras una gran gota fría pasado el verano de 1983) nos lleva a contextualizar la pieza que nos ocupa con otros ojos.

    Estamos hablando de la estela funeraria de San Sebastián de Herrán, a escasos dos kilómetros en línea recta de los citados hallazgos materiales. Fue encontrada en la remodelación de la ermita llevada a cabo en el año 1986, al desmontar los sotabancos del antiguo retablo y formando parte como "pie" del altar. Fue estudiada en primera instancia por Joaquín Gonzalez Echagaray y Jose Luís Casado Soto al poco de descubrirse y publicada nuevamente en el año 1999 por Jose Manuel Iglesias Gil y Alicia Ruiz en la obra "Epigrafía Romana de Cantabria".

    Y a partir de aquí…poco más que contar. Bueno si, que la cueva de La Raposa (donde se hallaron los materiales romanos y muestras de arte rupestre posteriormente) ahora es un colector de aguas residuales y que las investigaciones que podrían cercar el mundo romano en el municipio (salvo los estudios en el cercano Cincho de Yuso) están en una vía muerta. Una auténtica pena que tras un inicio esperanzador hace décadas en cuanto a hallazgos se refiere, ninguna institución apueste por darle continuidad. Cantabria Infinita lo llaman..

    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo.

    Bigliografía:"Estela cántabro-romana de la iglesia de La Herrán (Santillana), reutilizada como altar" (1986) – Joaquín Gonzalez Echegaray / Jose Luís Casado Soto. Altamira, 45, 305-312. Santander.