cargando

Vista del castro de Las Eras de Cañeda desde el Noreste.

El castro de Las Eras de Cañeda (Reinosa, Cantabria) es el típico yacimiento que ha terminado engullido por la mala praxis de las administraciones. Estamos hablando de un enclave cuyo interés arqueológico es conocido desde hace más de 60 años, sobre el cual ilustres investigadores han hecho referencia en diversas publicaciones, incluso en el que se han recogido materiales depositados hoy en día en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria..¿Y para qué?. Pues para que una cantera entre finales de la década de los 80 y principios de los 90 se llevase por delante siglos y siglos de historia. Muchos achacarán el desconocimiento, no sin razón, de la conservación del patrimonio por aquel entonces, otros a los intereses personales y políticos de una explotación de este tipo, así un largo etc que enmascaró y sigue enmascarando una realidad incómoda: Nadie aún en nuestros días hace nada por recuperar parte de su esplendor. Este yacimiento se une a la interminable lista de enclaves (Castro de Triquineja, La Lomba, Pico del Oro, Castro de Las Lleras) afectados o en peligro por este tipo de explotaciones..es lo que hay.

Volviendo a lo realmente importante, de Las Eras de Cañeda se tiene conocimiento desde hace décadas, aunque no existe una "autoría" definida sobre su hallazgo. Ya en los años 40 del siglo pasado existen referencias escritas del castro, destacando Jesús Carballo (1952) la importancia estratégica del mismo para controlar el paso hacia el norte de Cantabria. A mediados de 1950, Joaquín González Echegaray y A. García y Bellido llevaron a cabo las primeras excavaciones del lugar, siendo el resultado de las mismas una decepción por la ausencia de resultados destacables. El yacimiento es citado con asiduidad en posteriores publicaciones de varios autores: Arredondo (1977), Bohigas (1987), Marcos (1990: 480), Fraile (1990: 128-129) o Peralta y Muñoz (1999: 61, nº 15). Sería durante los primeros "coletazos" de la citada cantera (años 80 y 90) cuando los materiales más interesantes aflorasen a la superficie, no siendo esto por aquel entonces motivo suficiente para detenerla. Hoy en día poco o nada queda de un yacimiento que comenzó a ser prolifero a medida que observábamos atónitos como desaparecía. ¿Se podría hacer algo todavía? Seguro que sí, otra cosa es que interese.

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

 

Estructuras del castro de Las Eras de Cañeda

En la actualidad se conserva en el castro de Las Eras de Cañeda una sección de talud que corresponde a un tramo de muralla y su derrumbe en el sector Noreste. La técnica constructiva utilizada es la del emplekton, la cual consiste en el llenado o relleno de dos muros paralelos a base de piedras irregulares o tierra. Con este sistema se daba consistencia a toda la estructura y se tapaban los posibles huecos o agujeros del muro principal. Tal y como vemos en la imagen, se conservan unos restos casi inapreciables en el sector Noroeste del yacimiento, concretamente en los límites de la cantera. Se cree que este pequeño sector de muralla se complementaría al Norte con la fuerte pendiente del cerro sobre el río Besaya.

Materiales y cronología

Los primeros materiales que afloraron en este yacimiento no fueron fruto de una intervención, sino que fueron recogidos por miembros del CAEAP durante las obras de una carretera de acceso a la cantera: Cerámicas a mano, un posible fragmento de cerámica romana e incluso cerámicas con decoración pintada. Entre otros elementos destaca un as romano de Tiberio de la ceca de Cascantum Fraile (1990: 627, nº 46 Cañeda).

Gracias a estos materiales y a los restos estructurales de lo que fue el castro de Las Eras de Cañeda, podemos interpretar que puede situarse cronologicamente entre la Edad del Hierro y el periodo de romanización (con muchas reservas). Desgraciadamente, debido a la maravillosa cantera, no se puede hacer una contextualización exacta de los materiales. Se necesitaría una intervención arqueológica exhaustiva sobre lo poco que queda, aunque en los tiempos que corren será más probable que este enclave siga permaneciendo en el olvido.

VISITAS

No es recomendable la visita a lo poco que queda del castro de Las Eras de Cañeda.

Info

   

DESTACADOS

  • CASTRO DE LERONES

    Entre los arboles de una inmensa plantación forestal, a cerca de 1.000 metros de altitud, se encuentra otro de los ejemplos del abandono que sufren muchos de nuestros yacimientos por los que tanto nos gusta rasgarnos las vestiduras y así hablar de los antiguos cántabros y nuestra heredada valentía: El castro de Lerones (Cabezón de Liébana, Cantabria). Se encuentra situado sobre la localidad que le da nombre, concretamente sobre una elevación del cordal que desciende de la Sierra de Peña Porrera. Esta atalaya natural domina gran parte del valle de Pesaguero, por lo que se creé que pudo tener un papel clave a la hora de controlar la entrada en Liébana desde el valle de Polaciones o incluso desde la meseta a través de Piedrasluengas.

    El recinto fue descubierto a finales del siglo pasado, concretamente en el año 1991, por Gonzalo Gómez de Casares, quien acompañado por Angel Ocejo, Raúl Molleda y Manuel Bahillo identificó las estructuras correspondientes. Posteriormente sería citado como castro por arqueólogos de renombre como Eduardo Peralta Labrador y Enrique Muñoz, aunque siempre de un modo simplificado debido a que no existen investigaciones ni estudios sobre el mismo. En los últimos años, el castro de Lerones ha pasado a formar parte del INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria).

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • MONTE BERNORIO

    Cualquier definición del Monte Bernorio se queda corta para explicar lo que ha significado y significa este lugar en la historia de los antiguos cántabros. Podríamos comenzar diciendo que es una de las ciudades fortificadas de la Edad del Hierro más grande halladas en España y también en Europa. O tambien que se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la época prerromana en la península..aún así, seguiríamos quedándonos cortos, ya que sus entrañas siguen albergando secretos y misterios aún por descubrir.

    Situado junto a la localidad de Villaren de Valdivia (al norte de de Palencia), se eleva majestuosos a unos 1.170 metros de altitud, dominando una gran llanura donde en la actualidad se pueden contemplar desde su cima mas de 40 pueblos de las provincias de Burgos Palencia y Cantabria. Creo que con esto podemos entender el valor estratégico y militar de este enclave. Fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 1992 y desgraciadamente, más que por su valor arqueológico, fue noticia no hace mucho por ser incluido como ubicación de un futuro parque eólico de 24 aerogeneradores..así nos va...


  • LOS CANTONES

    El castro de Los Cantones (Cahecho, Peñasagra) es uno de los iconos prerromanos de la comarca de Liébana. Durante décadas, su imponente tamaño, su ubicación y la potencia de sus estructuras han llevado a los investigadores a formular diferentes hipótesis sobre su importancia y contexto en la antigua Cantabria. Una de las más llamativas la formuló en el año 1982 el filólogo Eutimio Martino, quien apoyándose en la toponimia de la cercana localidad de Cambarco relacionó el enclave con la antigua civitas de Kamarika citada por el geógrafo Claudio Ptolomeo. A este respecto debemos destacar que, independientemente de la validez o no de la propuesta, a ojos de arqueólogos e investigadores resultó poco convincente.

    Volviendo a la fortificación, se asienta sobre una pequeña loma que separa los pueblos de Luriezo y Cahecho, circunstancia por la cual también se suele asociar a nivel toponímico como castro de una localidad u otra. Uno de los nombres más extendidos es el que tomamos como "principal" en esta publicación (Los Cantones) y está relacionado con los afloramientos rocosos redondeados de la cima, los cuales han sido utilizados durante siglos como materia prima para la construcción de cierres en las fincas colindantes. La primera cita aludiendo a la importancia arqueológica del mismo la realiza como hemos visto Eutimio Martino, si bien es cierto que el primero en hacer referencia a Los Cantones como castro de la Edad del Hierro es Ramón Bohigas (Bohigas Roldán, 1986-87). A modo de apunte, reseñar que se incluye en el INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria) hace apenas dos años.

    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO DE PEÑARRUBIA

    El castro de Peñarrubia (Tarriba, Liérganes) se encuentra situado en el flanco sur de Peña Cabarga, muy cerca del conocido castro de Castilnegro desde el que es perfectamente visible. Se ubica en una pequeña elevación que aún sin ser especialmente alta, a 222 metros sobre el nivel del mar, destaca sobre las que le rodean por encontrarse ligeramente separada del resto. Fue descubierto por Eduardo Peralta Labrador y Federico Fernández en el año 1999, durante el desarrollo de la primera campaña de excavación en Castilnegro y su entorno inmediato. Un año después se realizó la única intervención arqueológica realizada hasta nuestros días, siendo dirigida y llevada a cabo por sus descubridores. Los trabajos realizados en la misma, que detallaremos más adelante, consistieron en la apertura de dos sondeos que, si bien fueron prolíferos en cuanto a materiales y dieron pistas vitales sobre su posible origen, no sirvieron para adscribirlo cronológicamente de un modo definitivo. En los años posteriores se solicitó permiso a la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte para continuar con la intervención de este enclave englobándolo dentro del proyecto de estudio del entorno del castro de Castilnegro , pero fue denegado por considerarse un nuevo proyecto que nada tenía que ver con el anterior..viva el vino.

    La morfología del castro y sus estructuras son muy sencillas, con un solo derrumbe de muralla que se inicia en el sector Suroeste y describe un arco que transcurre hacia el Noreste del castro. La construcción de estructuras en el resto del recinto fue totalmente innecesaria, ya que posee defensas naturales, como se aprecia en la imagen, que encierran junto a las murallas una fortificación de alrededor de 1 hectárea. A simple vista se puede apreciar aún en nuestros días algún tramo de mampostería caliza de aparejo irregular, pudiendo además contar con una posible rampa de acceso en el sector Noroeste que deberá estudiarse en el futuro.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)