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Estructura del campamento de La Garita. Fotografía: José Ángel Hierro Gárate

El campamento de La Garita (Cieza – Los Corrales de Buelna) es otro de los enclaves, uno más, que parecen suscitar dudas y más dudas en cuanto a su cronología. Muchos arqueólogos e investigadores lo identifican claramente como un campamento romano o castra, mientras que otros tantos no consideran ni mucho menos acertada tal atribución. Lo peor de todo es que en ambos casos hablamos de "arqueología de interpretación", expresión totalmente en contraposición si lo que tenemos ante nosotros es una fortificación sobre la cual se podrían estudiar los restos materiales que tal vez albergue. Está claro que la interpretación es vital en el estudio de las civilizaciones antiguas, nadie estuvo allí para corroborarlo, pero una puerta en clavícula es un puerta en clavícula aquí y en Roma..lo demás es ver el vaso o medio lleno o medio vacío, según el interés de quien lo vaya a beber. ¿Yo como lo veo? Mi misión es transmitir, no tengo tiempo para enroscarme en debates que seguro perderé :)

Reflexiones a parte, El campamento de La Garita se encuentra situado sobre lo alto de una pequeña alineación montañosa que discurre paralelamente al rio Besaya hasta llegar hasta la hoz de Las Caldas. Su situación estratégica no deja lugar a dudas, ya que se encuentra dominando un valle prolifero en cuanto a fortificaciones y castros se refiere. Al noreste se observan los castros del Pico del Oro, Las Lleras y Las Varizas, incluso se podría atisbar parte de la estructura campamental de Jerramaya, de más que posible atribución romana. Hacia el Este se encuentra el campamento de Campo de Las Cercas, mientras que si avanzamos hacia el Sureste observaremos el castro y campamento romano de La Espina del Gallego, el castellum de El Cantón y por último a unos 15 kilómetros de distancia, el campamento romano de Cildá. Se cree además que a sus pies pudo discurrir la vía romana que comunicaba Pisoraca con Portus Blendium, de modo que no sería nada descabellado que este enclave fuese coetáneo a los anteriores.

Fue descubierto en los primeros años del presente siglo por Eduardo Peralta Labrador, Federico Fernández y Roberto Ayllón, aunque la publicación de su existencia tuvo que esperar hasta el año 2009. Dos años antes, fue revisado por José Ángel Hierro Gárate (al que agradecemos el material fotográfico) por encargo de la Consejería de Cultura, Deporte y Turismo para su inclusión en el INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria). Posteriormente, a finales de 2009, se apreciaron sobre el terreno nuevos elementos de interés desconocidos hasta entonces que apoyarían la teoría campamental.

Agradecimientos: José Ángel Hierro Gárate
Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

 

Detalle de la estructura defensiva. Fotografía: José Ángel Hierro Gárate

La estructura más significativa es un sistema defensivo que circunvala en diversos tramos la cima de la elevación y que destaca por su prominencia, si bien es cierto que existen sectores donde no hay indicio visual alguno. En contraposición, nos encontramos con una línea defensiva perfectamente identificable en la ladera Oeste y Suroeste, la cual estaría constituida por lo que parece un agger con foso y contrafoso. Un poco más al norte, en las últimas prospecciones, se identificaron lo que parecen ser los restos de una puerta en clavícula externa invertida. Aparecen también restos de una estructura posible defensiva bastante desgastada en la ladera Sureste, no descartándose que pueda tratarse de dos campamentos superpuestos correspondientes a dos momentos distintos (Antxoka Martinez) tal y como ocurrió en los campamentos de La Poza.

Con las líneas existentes, si trazásemos una trayectoria de cierre hipotética, nos encontraríamos antes un recinto de 2,2 hectáreas con una curva periférica de 600 metros aproximadamente. Como último apunte, basándose en la consulta de fotografías aéreas, se vislumbran dentro del campamento trazas del posible segundo recinto, de apariencia cuadrangular y de unas 0,64 hectáreas. Desgraciadamente en la microtopográfia del terreno no se aprecian estas posibles estructuras.

Cronología

Hasta el día de hoy, no se ha documentado ningún tipo de hallazgo material que refuerce una teoría u otra, de modo que la adscripción cronológica del recinto se basa en la interpretación de los elementos estructurales encontrados. Desgraciadamente llegamos a un NO CONSENSO al respecto, ya que un sector aprecia claramente características constructivas campamentales mientras que el otro no observa indicios claros para atribuirlo a la época romana.

En lo que todos parecen estar de acuerdo es en que se deben de tomar medidas para preservar el yacimiento ante posibles agresiones externas. En el interior del recinto se construyeron en el pasado un refugio para excursionistas, un monolito y el vértice geodésico. Eso sin contar con las obras de un gaseoducto que a buen seguro se han llevado por delante información valiosa sobre su pasado. Esperemos que más pronto que tarde se pueda aclarar la cronológica del campamento de La Garita, a buen seguro dará más de una sorpresa.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del campamento de La Garita, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • PICO EL CASTILLO

    Mirando la imponente planta de El Castillo (Medio Cudeyo, Cantabria) es fácil imaginar cómo desde tiempos inmemoriales ha sido un lugar referencia en las diferentes épocas poblacionales de su entorno. Su afilada silueta, su escarpado contorno, su peculiar forma cónica y sus cavidades podrían darnos a entender que estamos ante un yacimiento respetado desde hace décadas..nada más lejos de la realidad. Es un enclave sistemáticamente maltratado por la actividad minera de la cantera que albergó hasta hace pocos años y que a punto a estado de hacerlo desaparecer por completo hasta el cese de la misma. Ya no solo eso, sino que la plantación forestal (eucalipto) que lo puebla sigue y sigue dañando su potencial y valor arqueológico. Un claro ejemplo lo tenemos en la apertura de pistas forestales este pasado 2014, sin ningún tipo de seguimiento arqueológico y quedándose a escasos metros (muy escasos) de la entrada a la cueva de la Graciosa I. Este hermoso pico, que fue utilizado incluso como referencia en la antigüedad para facilitar la llegada al puerto de Santander (Fernández Acebo et alii, 2004: 154), está desgraciadamente abocado al olvido administrativo e institucional, quedando las posibles figuras de protección en papel mojado..una pena (otra más).

    Retomando la puesta en valor del mismo, sería el conocido Jesús Carballo (1952: 307). quien lo citase por primera vez como posible asentamiento castreño, algo totalmente revolucionario ya desde hacía años se había defendido la presencia en su cima de un castillo altomedieval (Fermín de Sojo y Lomba, 1931; 1946). Es más que probable que la presencia del nombre Cutellium Castrum en la documentación del monasterio de Santa María la Real de Nájera, atribuida al s. XI, pudiese llevar al propio Carballo (junto con sus posibles hallazgos, no conocidos) a realizar tal afirmación. Se cree además que dicha denominación (cutellium castrum) proviene de la particular morfología del pico y lo que está pudo evocar a los romanos, siendo muy similar a la forma de la punta de un cuchillo. En base a estos argumentos, El Castillo sería revisando nuevamente en la segunda mitad del siglo XX por arqueólogos en investigadores de renombre como Miguel Ángel García Guinea y Ramón Bohigas, quienes atribuyeron nuevamente las estructuras visibles a la Alta Edad Media (García Guinea, 1966; Bohigas, 1978; 1982). A finales del citado siglo, algunos hallazgos realizados llevaron a pensar que tanto las afirmaciones de corte castreño como las de interpretación medieval estaban en lo cierto, ya que existe la posibilidad de que exista un yacimiento protohistórico solapado por una construcción más contemporánea (Fernández Acebo et alii, 2004).

    Como veremos a continuación, la presencia de restos cerámicos de tipo celtibérico (entre otros increíbles hallazgos) en las entrañas del pico El Castillo bien serian merecedoras por si mismas de una posible intervención arqueológica en su cima, sobre todo ahora que ha cesado la actividad en la cantera. Tal vez se pudiese encontrar algún tipo de nexo entre el cercano castro de Castilnegro y este enclave, como por ejemplo el porqué de como el primero terminó su periodo de hábitat antes de la llegada de estos restos cerámicos, más propios de ajuares de la II Edad del Hierro (Valle, 2005).

    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • COTERO MAROJO

    El posible castellum de Cotero Marojo y, por extensión, cercanía y más que posible relación, el vallum dúplex de Cotero del Medio forman un conjunto que aún en nuestros días siguen generando dudas en base a su cronología. Trazando un hipotético mapa del avance de las tropas romanas desde el campamento de El Cincho hasta La Espina del Gallego en el conflicto de Las Guerras Cántabras, es lugar de paso bastante probable (accediendo desde Mediajo Frío) no solo por ser un enclave estratégicamente importante, sino porque la propia morfología de la Sierra del Escudo nos "lleva" por el estrechamiento donde se ubican ambos. Otras hipótesis, nada alejadas de la realidad y con símiles en el norte peninsular, también apuntan a que podamos estar ante estructuras defensivas adscritas cronológicamente a la Tardoantigüedad o la Alta Edad Media. Recordemos que el paso por la Sierra del Escudo no solo fue importante en época prerromana y romana, sino muchos siglos más adelante. De lo que no cabe duda es que nos encontramos ante unas estructuras defensivas que están lejos de ser accidentes geográficos capricho de la naturaleza.

    Curiosamente la toponimia del enclave y sus inmediaciones también ayuda a la hora de hacer esta afirmación. Y no hablamos en este caso del nombre "Cotero del Medio", sin relación alguna con estructuras antiguas, sino de topónimos como "Cotero de Los Vallados" (un poco hacia el oeste) y al inmediato "Los Callejones", claramente más relacionados con posibles estructuras defensivas. Yendo un poco más allá, y a modo de apunte, existe un arroyo que desciende desde el Cotero Marojo hacia el rio Besaya de nombre "León", hidrónimo que en castellano se ha ligado tradicionalmente con el término latino "Legio". Tanto el posible castellum (a 1.163 metros de altitud) como el vallum dúplex (a 1.200 metros) fueron descubiertos en las prospecciones realizadas por Eduardo Peralta Labrador, Federico Fernández y Roberto Ayllón en el año 1996. Años más tarde, en 2004, se realizó un estudio por parte de su descubridor para poder determinar su uso y época de levantamiento. Además de la correspondiente fotografía aérea, se realizaron prospecciones geomagnéticas (sin resultados realmente concluyentes ni conocidos en profundidad) y una excavación en sendas secciones de los foso del Cotero del Medio. El objetivo principal de esta intervención era poder enmarcar cronológicamente el conjunto de estructuras dentro de las Guerras Cántabras, aunque desgraciadamente no se encontraron evidencias para realizar una afirmación tan rotunda como en otros casos del cordal del Escudo (véase campamento de Cildá, castellum de El Cantón, etc).

    Respecto al vallum dúplex del Cotero del Medio, a tan solo 500 metros de las estructuras defensivas de Cotero Marojo , hay cierta incertidumbre por su uso y datación, si bien estos últimos años se ha arrojado algo de luz por las intervenciones arqueológicas realizadas en su paralelo en tierras asturianas: El sistema defensivo de Homón de Faro. Situado en un estrechamiento del cordal de la Carisa, posee una increíble similitud morfológica con las estructuras del Cotero del Medio y ha sido estudiado en profundidad hace no mucho tiempo. Estos trabajos en tierras vecinas han arrojado a la luz que posiblemente estemos ante un sistema de defensas lineales de montaña construidos a principios de la Edad Media (mediados del siglo VII-VIII d.C.), coincidiendo con el declive visigodo de la zona. Curiosamente existe un entramado defensivo que, situándose más o menos en la misma latitud, se encarga de controlar y cortar vías de comunicación en altura dentro de la cordillera Cantábrica. Increíblemente, son muchas las similitudes entre las estructuras de Cotero del Medio y las del Homón de Faro, pudiendo adscribirse al mismo periodo constructivo y dejando atrás la teoría de adscripción romana o incluso indígena, la cual también era aceptada debido a la orientación Sur del sistema defensivo que pudo ser alzado para para impedir o dificultar el avance del ejercito romano hacia el Norte.

    Hipótesis aparte, tanto el posible castellum de Cotero Marojo como el vallum dúplex de Cotero del Medio poseen un potencial arqueológico innegable. Independientemente de su adscripción cronológica, estamos ante un sistema defensivo que pudo tener sus orígenes en época de las Guerras Cántabras y la defensa del territorio por parte de sus antiguos moradores y que más tarde pudo ser aprovechado…o no :) ¡Por eso nos gusta la arqueología!

    Agradecimientos: José Ángel Hierro Gárate
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • ESTRUCT. DE JERRAMAYA

    La estructura campamental de Jerramaya (San Felices de Buelna) es otra gran desconocida del panorama arqueológico de nuestra región. La riqueza patrimonial de la Sierra del Dobra no pasa ni mucho menos desapercibida, ya que yacimientos como el castro de Las Varizas, Las Lleras o Pico del Oro se han ganado por derecho propio un hueco en la historia de Regio Cantabrorum. De todos modos, no parece interesar (sino no se entiende) la conservación y puesta en valor de los mismos, ya que canteras al aire libre, pistas forestales utilizadas para hacer motocross y otros elementos similares pueblan este entorno impunemente.

    Volviendo a lo importante, se sitúa sobre una pequeña elevación de la citada sierra, muy cerca del pico "Canto Jerraluz" y de su vertiente norte. En las inmediaciones se encuentra también el "Sumidero de Las Palomas", una profunda dolina donde nace una fuente del mismo nombre y que desagua a través de dicha cavidad en el río Besaya. El yacimiento fue descubierto por Reigadas Velarde en el año 1989, citándose pocos años después en la "Carta Arqueológica de San Felices de Buelna (1991)". Cabe destacar que en esta obra de Enrique Muñoz et alii se alude de modo erróneo, ya que identifican el enclave con el nombre de Canto Jerraluz en referencia al cercano pico. Poco después el mismo descubridor publicaría un breve estudio del lugar (Reigadas Velarde, op cit.:44-48), aunque tendrían que pasar algunos años para que Eduardo Peralta y Mariano Luis Serna Gancedo atribuyesen (con reservas) la estructura a un posible castellum romano de campaña (Peralta y Serna, 2004:124-125).

    Sería el verano de 2017 quien marcase un antes y un después en el estudio y catalogación del enclave, ya que los ayuntamientos de Torrelavega y San Felices de Buelna se pondrían de acuerdo para proceder a su protección como Bien de Interés Cultural. Para ello llevarían a cabo una campaña de investigación que contextualizaría el yacimiento de una vez por todas, quedando atrás su uso como pista de quads y motos de trial y parando (esperemos) la merma más que evidente de la altura en los derrumbes de la fortificación tardoantigua.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)