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Epígrafe romano de La Loma. Fotografía: Juan Tomás Molinero

El caso de la aparición y posterior olvido del epígrafe romano de la Loma refleja perfectamente todo lo que ha sido el despropósito continuado en la gestión arqueológica de la antigua colonia romana de Flaviobriga y su entorno. Casi igual que la gestión urbanística que ha llevado en estos días al banquillo a decenas y decenas de personas en un caso más que mediático en el entorno del hallazgo: La Loma. Además, la aparición de esta pieza está englobada en la época del auge constructivo en la zona, que tantas evidencias arqueológicas se llevó por delante. Si, si, así de claro (e incómodo): Tramos de la vía romana de Pisoraca / Flaviobriga, estructuras romanas del entorno de la conocida colonia y un sinfín de despropósitos cuando ya estaba instaurada la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998 (y el posterior Real Decreto 36/2001 que la endurecía). Y hablando de leyes y Castro Urdiales. La misma Ley que por aquel entonces le quisieron aplicar al conocido Félix González Cuadra y que dejo a Cantabria sin recuperar una colección ÚNICA que ni siquiera el MUPAC alberga. Eso sí, para el seguimiento y construcción de urbanizaciones en Castro Urdiales mucha gente se pasó la misma ley por allí debajo. No voy a negar tampoco la banalidad de que algunos de los que tacharon al sr. González Cuadra (ya fallecido) de todo lo peor, hayan justificado no hace mucho tiempo en comisión de Patrimonio que se siguiese adelante con la destrucción del entramado romano del Parking de Suances sin que pase nada. ¡Y ojo!, no justifico que un particular de Castro Urdiales o su familia puedan tener una colección mejor que el propio Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria obtenida como fuere, que nadie se equivoque. Lo que si cuestiono es que aquellos que lo demonizaron por aquel entonces, apoyen en nuestros días la destrucción de patrimonio (o la obvien como en La Loma)para pagar, presuntamente, favores prestados. Si fuese así, yo tengo claro que preferiría que los restos arqueológicos de Parking Blendium estuviesen en cualquier lugar…menos en un punto limpio donde en parte están

Pero esto nada tiene que ver con la pieza que nos ocupa. En el año 2001, en la excavación dirigida por Pedro Rasines de un camino de época moderna que aprovechaba el antiguo trazado de la vía denominada "Pisoraca / Flaviobriga", Juan Tomás Molinero encontró en las inmediaciones de la misma una piedra con la inscripción que luego detallaremos. Concretamente en un tramo donde el actual camino (como bien comentamos medieval y que históricamente ha sido atribuido como romano) ya desdibujado en dirección a Santullán. Un epígrafe que no hace más que refrendar que estamos ante un entorno claramente relacionado con el núcleo de Flaviobriga y que a buen seguro habrá sido dañado (con o sin conocimiento de causa, el resultado es el mismo) hace no muchos años. Desde su hallazgo fue publicado por Fernando Fernández Palacios y el propio descubridor en "La Colonia romana de Flaviobriga y su territorium (primera parte)" del año 2005 y más recientemente en la publicación Sautuola XX, dentro del análisis de Alicia Ruiz: "Epigrafía romana de Cantabria: balance de la investigación (2003-2016)"

No cabe duda de que estamos ante un epígrafe que no destaca ni por su monumentalidad ni por su campo epigráfico. Pero no debemos de olvidar que esta entrada, además de proporcionarnos una información muy valiosa de una pieza desconocida para el público, nos habla de un despropósito aun mayor: De la total dejadez por parte de las administraciones ya no solo del patrimonio conocido de Flaviobriga sino también del que el gran público desconocemos. ¿De verdad que no os gustaría conocer alguno de los áureos (monedas de oro romanas) del Norte de la antigua Hispania? A mi verdaderamente si, pero…Cantabria Infinita lo llaman.

Bibliografía: "La colonia romana de Flaviobriga y su territorium (primera parte)". Fernando Fernández Palacios / Juan Tomás Molinero (2005)

 

Via medieval, interpretada erroneamente como romana, de la Loma. Fotografía: Isaac Moreno Gallo

Estamos ante un canto de arenisca de unos 43 centímetros de longitud por 30, si bien se cree que tenia unos 60 centímetros de largo dado que está fracturado, perdiéndose además parte de su campo epigráfico. El texto apreciable hoy en día reza “QVIN”, siendo las letras características de época romana y teniendo una longitud de 8 centímetros.

La primera teoría expuesta por Molinero (el autor de su hallazgo) estribaba en la pérdida de unas dos letras tras su fractura, proponiendo el texto QVIN[TI]. Incluso yendo más allá, al situarlo al borde de la vía de comunicación romana lo interpretó como la “señalización” de una FVNDVS o villae rusticae. Es decir, una especie de villa dedicada a labores agrícolas y ganaderas. Alicia Ruiz, en la publicación posterior de Sautuola XX argumenta que, por lo escueto del texto, lo catalogaría como epígrafe indeterminado. Sea como fuere, ninguno de los autores niega su cronología romana y su vinculación a la colonia romana de Flaviobriga.

VISITAS

La ubicación que se muestra es un punto cercano de donde apareció el epígrafe romano de La Loma. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes su entorno ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • ARA A CABVENIAEGINO

    El ara a Cabveniaegino es una de las piezas epigráficas más espectaculares de la Cantabria antigua. En pleno siglo XXI, tras más de 125 años desde su descubrimiento, las incógnitas que esconde siguen siendo mayores que las certezas que conocemos. Nada se sabe al 100% ni de la deidad "cántabra" aquí representada ni del pueblo/gens o etnia a la que pertenecía quien la erigió. Diferentes teorías y argumentos (en muchos casos válidos a la par que contrapuestos) que iremos desgranando poco a poco y que hacen que el aura de misterio que rodea a esta increíble pieza la hagan aún más atractiva.

    Fue encontrada en la muralla de uno de los yacimientos más importantes del territorio de los antiguos cántabros y a la par uno de los más maltratados y expoliados (no olvidemos que está dentro de la Lista Roja de Patrimonio en peligro): Monte Cildá. Concretamente en las excavaciones que Romualdo Moro realizó allí en el año 1891 a petición de Claudio Lopez Bru, II Marques de Comillas, y que también se extenderían ese mismo año al conocido Monte Bernorio. Desde su descubrimiento ha sido objeto de diferentes estudios epigráficos que tienen una amplia disparidad en su lectura, principalmente en el nombre de su dedicante, el nombre del beneficiario y del grupo humano al que pertenecía. Un año después de su descubrimiento (1892) F. Fita la incluiría en su publicación "Inscripciones cantábricas. Lapidas romanas del Monte Cildá", pasando varias décadas hasta que Adolf Schulten la incluyese en su obra "Castros prerromanos de la región cántabra" en el año 1942. Varios de los arqueólogos de mayor renombre en las investigaciones de mediados del siglo XX del antiguo territorio de los antiguos cántabros la incluirían en sus artículos. Ejemplos conjuntos como el de Miguel Ángel García Guinea y Joaquín Gonzalez Echegaray en "Excavaciones en Monte Cildá, Olleros de Pisuerga (Palencia). Campañas de 1963-1965", o de un modo individual como "Excavaciones en Iuliobriga y exploraciones en la región cántabra 1956-1961" (Antonio García y Bellido) o la archiconocida obra "Los Cántabros" (Joaquín González Echegaray, 1966) dan buena fé de la importancia del hallazgo desde el primer momento. Y con todo, decenas y decenas de publicaciones (llenaríamos hojas y hojas de bibliografía) desde la década de los 70 hasta pleno siglo XXI llenan diferentes hipótesis en cuanto a su lectura. Merece la pena leer el artículo "Cautelas sobre los nombres personales documentados una sola vez: El ara dedicada a Cabvniaegino" de José Luis Ramírez Sádaba y Raquel Campo Lastra (UC, 2010), en el cual se diserta sobre la gran mayoría de interpretaciones bibliográficas que se le ha dado en el tiempo.

    No cabe duda de que el ara a Cabveniaegino es una pieza clave en la epigrafía de la Cantabria antigua en época romana. Una auténtica joya que a buen seguro, en época visigoda, fue reutilizada en la muralla del asentamiento y que paso totalmente desapercibida hasta finales del siglo XIX. Un campo epigráfico que ha sido (y es) motivo de debate entre los arqueólogos e investigadores, que no tienen claro aún el grupo humano para quien fue tallada. En la actualidad se puede contemplar en la exposición del MUPAC, siendo una de las aras más visitadas.

    Bibliografía: "Cautelas sobre los nombres personales documentados una sola vez: El ara dedicada a Cabvniaegino". Jose Luis Ramírez Sádaba y Raquel Campo Lastra (UC, 2010)

  • ARA A JUPITER

    El ara a Júpiter de Monte Cildá es otra de esas piezas epigráficas fundamentales en la historia de Cantabria. No solamente por el valor que posee como tal sino por compartir espacio en el Museo de Prehistoria y Arqueológica de Cantabria con otras piezas espectaculares como el ara a Cabueniaegino o la estela de Valerio Cuadrato. Todas ellas encontradas en el yacimiento de Monte Cildá. Si vas a visitarlas, no dejarán de ser "piedras con letras en latín" dado que en ninguna de ellas encontrarás ni su transcripción ni su traducción..eso es divulgar. Lo demás lo habrán dejado para la siguiente legislatura (texto fijo que me vale para las siguientes décadas), una pena dado que nos encontramos ante un yacimiento – Monte Cildá – que es parte fundamental para conocer el pasado romano del antiguo territorio de los cántabros.

    Fue encontrada por Romualdo Moro en la campaña de excavaciones que, a petición del II Marqués de Comillas, realizó en el año 1891 tanto en el yacimiento de Monte Cildá como en el de Monte Bernorio. Concretamente apareció en el derrumbe de muralla del primero de los enclaves, al igual que gran parte del resto de epígrafes citados en el párrafo anterior. Ese mismo año, Fidel Fita la estudiaría e incluiría en su obra "Inscripciones Cantábricas".

    No cabe duda que Monte Cildá es el yacimiento por excelencia para conocer la epigrafía romana (y por lo tanto a los "actores" de la vida cotidiana) de la Cantabria antigua. Todo nos llevan a pensar que estamos ante un núcleo poblacional de relevancia en una zona de paso fundamental entre el corredor de la meseta hasta Portus Blendium. Y con todo, en nuestros días, un yacimiento que se encuentra dentro de la Lista Roja de Patrimonio por su estado de abandono (y expolio).

    Bibliografía:"Excavaciones en Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia). Campañas 1963-1965". Miguel Ángel García Guinea y Joaquín González Echegaray.

  • ARA DE SAN MIGUEL

    Sin duda, y apoyándose principalmente en el gran número de hallazgos epigráficos en toda la zona, Valdeolea es un municipio que a buen seguro que seguirá dando sorpresas a medio plazo dentro del mundo romano en Cantabria. Y no solo por lo que se conoce hoy en día, sino por la posibilidad más que factible y tal vez "secuestrada" de que Camesa Rebolledo y todo su entorno sean la verdadera Juliobriga (quien sabe). Pero hasta que ese día llegue y reviente los cimientos de la arqueología de nuestra comunidad, podemos conocer un poco más de los hallazgos relacionados con los asentamientos romanos de la zona y piezas tan maravillosas como la que nos ocupa.

    Estamos hablando del Ara de San Miguel de Olea o ara de "Flavia Gentiana", encontrada en el año 1980 por Javier Gonzalez Riancho en las obras de reconstrucción de la ermita de San Miguel, concretamente en el relleno que macizaba el altar dentro del ábside. Poco después de su descubrimiento, fue publicada por Joaquín González Echegaray y Jose Luis Casado Soto, siendo reinterpretada por Alicia Ruiz y José Manuel Iglesias posteriormente. Todo ello debido sobre manera a que las dos últimas líneas de la misma se encuentran muy desgastadas, lo que ha dado lugar a diferentes "encontronazos" respecto a su significado y contenido.

    Hasta hace no muchos años permaneció en dicho templo hasta que finalmente fue traslada al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria donde se encuentra expuesta. No cabe duda de que este ejemplo de ara votiva (que no funeraria) enclavada en el corazón de Olea, muy cerca de donde aparecieron los diferentes términos augustales correspondientes a los "prata" de la Legio IIII Macedónica y la ciudad de Camesa Rebolledo, hace pensar que, por el mero hecho estadístico de las decenas de hallazgos epigráficos en el entorno, estemos más cerca aquí de la ciudad romana de Juliobriga que no de Retortillo. Tan solo los años venideros y una mente abierta (no la que hay ahora), aclararán este último punto.