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Estela de Luriezo. Fotografía: Lino Mantecón Callejo

Uno de los hallazgos materiales más espectaculares de la comarca de Liébana es la conocida como estela de Luriezo. Cierto es que, en los últimos años, el descubrimiento de diferentes castros (Lerones, Llan de la Peña, Los Cantones, etc) e incluso estructuras campamentales romanas como el recientemente conocido castellum de Vistrió (que a buen seguro dará mucho que hablar), nos acercan a un poblamiento protohistórico cada vez más extenso en la zona. Incluso nos lleva a pensar que tal vez estemos más cerca del milenario Mons Vindius..pero hasta entonces las evidencias materiales (que no estructurales) son escasas, lo que hacen de esta estela discoidea un elemento único.

La estela fue dada a conocer por el historiador y epigrafista don Eduardo Jusué (1846-1922), quien a principios del siglo XX escribiría lo siguiente en el Boletín de la Real Academia de la Historia (1905):

"En el pueblo de Luriezo, situado en Liébana, provincia de Santander, a unos 9 km. hacia el SE. de la villa de Potes, existe una lápida, de la cual me dio noticia el cura párroco D. Juan de la Madriz (q. e. p. d.). Procuré adquirir una copia de la inscripción antes de decidirme a emprender la subida por ásperos caminos a la falda de Peña Sagra donde apareció la lápida. Aunque algo confusa la copia, me convencí al leerla de que no era la lápida, como se creía, una losa sepulcral de algún monje o abad, sino un monumento romano, bien extraño.."

Bibliografía: "Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo 47 (1905), pp. 304-308"
Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo.

 

Fragmento de otra posible estela en la parroquia de Luriezo. Fotografía: Lino Mantecón Callejo

Estamos ante una talla en arenisca silícica que, según sabe, procede de las canteras próximas al pueblo. Su diámetro es de unos 136 centímetros aproximadamente y está fragmentada parcialmente en su base, tal y como se aprecia en la imagen. Contiene una inscripción que, al igual que el ara del Monte Dobra, contiene elementos de origen romano combinados con terminología indígena. Reza lo siguiente:

MON AMBATI PENTOVIECI AMB ATIQ PENTOVI-F-ANN LX HOC MOM POS AMBA TUS ET DOIDERVS F SUI

"Monumento de Ambato Pentovieco, de los Ambáticos, hijo de Pentovio, de 60 años. Sus hijos Ambato y Doidero pusieron este monumento"

Como se puede apreciar, está escrita es latín y cita como dos antiguos pobladores del clan de los Ambati erigieron este monumento en honor a su padre. Históricamente, diversos autores han señalado que los Ambati fueron los antiguos moradores de la civitas de Cambarica o Camarica, citada por el geógrafo Ptolomeo y que toponímicamente muchos han querido ligar a la actual Cambarco sin mucho acierto.

Sin saber mucho más de su origen, o incluso de su proximidad e importancia en las inmediaciones de un núcleo de población cántabro-romano, nos encontramos ante un exponente de la historia de Cantabria. Su cronología aproximada nos traslada al siglo I d.C, es decir, poco después de las Guerras Cántabras. Ya no solo su presencia y los enclaves citados anteriormente nos llevan a pensar en una zona romanizada, sino que otros tantos fragmentos de estelas en latín se reparten por toda la comarca, curiosamente en los muros de diferentes ermitas e iglesias. Sin ir más lejos, en el cementerio parroquial de la iglesia de Luriezo, donde se ubica nuestra estela, encontramos otro fragmento con inscripciones en latín que probablemente formaba parte de otra estela o ara.

En definitiva, cuando pensemos en Liébana como cuna o territorio de la reconquista, no olvidemos que su milenario pasado tiene unas raíces mucho más profundas.


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DESTACADOS

  • ESTELA DE SALCEDO

    La estatua-estela de Salcedo (Valderredible, Cantabria) es una de las últimas incorporaciones a la iconografía arqueológica de nuestra región. A diferencia de las enormes estelas discoideas como las de Barros, Lombera o Piélagos, esta increíble pieza dista de la monumentalidad y tamaño de las anteriores. Pero no pensemos por ello que su valor histórico es menor, todo lo contrario. Su hallazgo marca un antes y un después en la investigación del área de Monte Hijedo, ya que no hace más que reafirmar la importancia de esta área en época protohistórica. Si a esta arenisca le unimos las diferentes representaciones antropomorfas de La Serna (a pocos kilómetros) y los últimos hallazgos correspondientes a varios petroglifos (espirales, cruces, etc), no cabe duda de que estamos ante lo que parece ser un núcleo poblacional de relevancia en los albores de la Edad del Bronce.

    Y todo ello gracias a un vecino de la localidad de Salcedo que, fruto de su pasión creciente por la historia, ha ido recopilando información y enclaves que permitirán a futuras generaciones (y al él mismo) recomponer un rompecabezas sobre un pasado más que apasionante en el área de Valderredible. No olvidemos que entre según qué élites de nuestra región, intentar aportar por cuenta propia sobre diferentes puntos de vista o criterios arqueológicos está mal visto, incluso actuando con la corrección que la ley marca. Curiosamente a lado de la grandeza de sus hallazgos pocas veces encontramos su nombre, tal vez solapado por aquellos que buscan publicitar su figura individual y su trabajo más allá de quien realmente tiene el mérito no solamente de hallar, sino de actuar correctamente pese a las trabas institucionales. Solo hace falta leer las notas de prensa al respecto, donde "el vecino de Salcedo" no tiene el espacio que merece. Su nombre para el portal de Regio Cantabrorum está marcado con letras en negrita, ya que nos ha hecho partícipe de su trabajo desde hace tiempo: Ernesto Rodrigo Gutierrez.

    Sería en el año 2007 cuando, buscando en una escombrera cercana a su casa un hito o bolardo de piedra para marcar una finca, encontrase esta maravilla. Se cree que no era la ubicación inicial de la estela, ya que posiblemente fuese trasladada a dicha escombrera en el pasado tras haber sido utilizada en alguna construcción o vivienda de las inmediaciones. Nada más encontrarla, la puso a disposición del Ayuntamiento de Valderredible (en depósito) a la espera de más noticias en torno a su hallazgo. Sería almacenada en el Museo Etnográfico de Valderredible hasta que años después, fruto de la insistencia y tesón de su propietario, se traslada la noticia del hallazgo al MUPAC en el año 2014 a través de Julio López Postigo. Es decir, 7 años tras notificar la presencia de lo que hoy es un icono de la arqueología en Cantabria y por el camino una desidia institucional de libro, bravo. Algún día, con permiso de su descubridor como no, contaré otro de los sainetes regionales que engrandecen a esta región.

    En marzo de 2015, MUPAC la presentó en sociedad a a través de una exposición temporal titulada "La estatua-estela de Salcedo y el conjunto rupestre de Monte Hijedo", un pequeño espacio donde se pudo contemplar por primera vez. Un año después, tras una larga espera, la estela de Salcedo se gana un lugar en la exposición permanente del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, concretamente entre las dos reproducciones de los ídolos de Sejos. Notas de prensa, Consejeros de Cultura, Directores, y un largo etc de personalidades acuden a la presentación en sociedad de la misma. Mientras tanto, como muchos de vosotros, los ídolos de Sejos originales siguen en el monte a la espera de que algún desalmado, o simplemente algún animal, los pisotee y destroce. Equidad y mesura, como siempre en Cantabria..

    Bibliografía: "Después de Altamira - Arte y grafismo rupestre post-paleolítico en Cantabria" (Editorial ACANTO)
    Agradecimientos: Ernesto Rodrigo Gutiérrez

  • ESTELA A CALPURNIA Y EPANNA

    Como bien sabemos, los hallazgos romanos que han ido apareciendo en la actual Cantabria Oriental denotan que la presencia del imperio en esta zona fue más que relevante. Y no solo porque la colonia de Flaviobriga fuese un punto estratégico tanto en el tráfico marítimo como en el control del territorio (fue colonia y convento jurídico con jurisdicción sobre 9 ciudades), sino porque las localidades colindantes hayan proporcionado materiales de incalculable valor. Y no solo hablamos de la archiconocida Pátera de Otañes (descubierta a finales del siglo XVIII- principios del XIX), del milario de la misma localidad o de incluso del "Neptuno cántabro" encontrado en la cima de El Cueto. En este caso nos trasladamos a Baltezana, muy cerca de Ontón, para descubrir una estela funeraria romana que pasa totalmente desapercibida para el grueso del público.

    Si buscamos información al respecto, poco o nada encontraremos en la red de redes si nos salimos del ámbito más estrictamente académico. Y eso que nos encontramos ante una pieza de bella manufactura, realizada en piedra arenisca, que hoy decora el marco de la ermita de San Juan. Actualmente, tal y como muestra la imagen, se encuentra posicionada horizontalmente, y muestra un estado de conservación bastante bueno salvo en su lado "inferior", que fue rebajado para asentarla correctamente. Se sabe que proviene de las inmediaciones de la localidad, ya que existen vetas de esta clase que afloran cerca de la misma.

    Si la trasladamos al "eje vertical", tal y como debió estar hincada, posee una altura de 68 cm por 28 de ancho, adquiriendo un grosor total de 17 cm. Posee dos secciones claramente diferenciadas:

    • Una cabecera o sección superior donde se diferencia claramente el texto DM separado entre sí por una hoja de hiedra, justo por encima de una guirnalda. Por debajo de la misma nos encontramos con la abreviatura POS, de "posuerunt" (algo similar a "se ha establecido") entre una rosa esquemática de cuatro pétalos y media luna.
    • A continuación, ya se encuentran las seis líneas de inscripción parcialmente dañadas por el "rebaje" citado previamente, dando esta circunstancia lugar a que algunas de ellas no tengan mucha duda en su interpretación (por el contexto), mientras que otras han tenido que recomponerse hasta cobrar cierto sentido.

    Una estela funeraria que es, sin duda, otro de los tesoros escondidos de Cantabria. Parte de nuestro legado, parte de nuestra cultura y parte de nuestra historia con nombre propio. Una auténtica pena que, como casi siempre, no tenga lugar en los circuitos turísticos de nuestra región.

    Agradecimientos: Francis Suárez - Denarios Ibéricos

    Bibliografía: "Estela sepulcral romana de Valtezana (Hontón, Santander)". M.A. GARCIA GUINEA Y J.M. SOLANA SAINZ - 1973.

  • ESTELA DE SAN VICENTE

    La estela de San Vicente de Toranzo es, sin lugar a duda, uno de los mejores exponentes arqueológicos de nuestra región en cuanto a estelas discoideas se refiere. Su hallazgo se produjo en el año 1988 y fue donada posteriormente al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria – MUPAC por Aníbal González de Riancho y Javier González de Riancho. La tradición popular, y al parecer diferentes fuentes que no sabemos muy bien de donde se alimentan, sitúan su hallazgo a los pies del castro de La Espina del Gallego, pero se desconoce aún hoy su ubicación real en el momento de su aparición.

    A nuestros días ha llegado el fragmento central de lo que debió ser una estela de dimensiones mucho mayores. Por una de las caras que llamaremos a modo de guía "principal" se puede observar un personaje a lomos de un caballo (con bridas, al igual que en la estela de Zurita de Piélagos) en lo que parece ser el comienzo de un salto o cabriola. El jinete en cuestión es cuanto menos llamativo, ya que está completamente desnudo, es imberbe, de cabeza redondeada sin pelo y porta en ambas manos unos objetos alargados que posteriormente analizaremos. Destacan en su fisonomía, además de los aspectos anteriores, la magnitud desproporcionada de su mano derecha y la potencia de su tren superior (los hombros en este caso). Toda la escena es rodeada por un anillo en relieve que por sus detalles o hendiduras puede recordar a los torques de tipo celtibérico o a una soga.

    La otra cara, que denominaremos "secundaria" por tener menos elementos, presenta el conocido símbolo de la rueda rallada en su variante de esvástica. Morfológicamente es similar a las de las conocidas estelas de Lombera, aunque con la diferencia destacable de que posee 6 puntas en vez de 5 como sus vecinas del valle de Buelna. Está rodeada por varios anillos concéntricos, destacando el más externo que presenta un diseño "dentellado" en forma de triángulos, tan vez queriendo emular los rallos del sol.

    Respecto a la cronología de la estela se cree que puede estar adscrita a la época romana en Cantabria, concretamente hacia el siglo I d.C. No sorprende esta afirmación ya que, como vimos en estelas como la de Zurita, se cree que los moradores de la antigua Cantabria (cántabros y romanos) mantuvieron sus costumbres y creencias religiosas incluso durante la ocupación del Imperio romano.

    Bibliografía: Cántabros, origen de un pueblo. (Edita ADIC y Los cántabros). Autores: Angel Ocejo, Rafael Bolado del Castillo, Enrique Gutiérrez Cuenca, José Angel Hierro Gárate y Juan Carlos Cabria Gutiérrez.