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Boca de la cueva 3167. Fotografía: Matienzo Caves Project

En Cantabria, a diferencia de lo que muchos puedan pensar, no todas las cuevas poseen la monumentalidad morfológica (ni pictórica por supuesto) de Altamira, El Pendo, La Garma o Covalanas entre tantas. De hecho, existen cavidades en nuestra región que por no tener, no tienen ni nombre. ¿Existen cuevas con gran valor arqueológico sin siquiera un topónimo asignado?. Por supuesto, existen varias, pero hoy nos centraremos en una de las mejor estudiadas y analizadas para conocer el origen tecnológico y de manufactura en la utilización de cerámica en la Prehistoria Reciente. Hablamos como no de la cueva 3167, en Seldesuto (Matienzo).

Se encuentra ubicada entre los valles de Matienzo y Arredondo, a unos 673 metros de altitud. Su boca es de pequeñas dimensiones, y la cavidad en sí tan solo se desarrolla a lo largo de unos 36 metros aproximadamente. Sus dimensiones internas tampoco destacan demasiado, ya que su anchura y altura oscila entre 90 y 60 cm (el sector más angosto de la gatera de entrada) y 190cm/ 265cm en su parte más "comoda". Vamos que, como bien se apuntaba al principio, no destaca por su monumentalidad. Es por este motivo por el que se cree que hace no mucho tiempo fue usada como posible recinto de uso ganadero, un murete que cerraba la entrada así lo atestigua. Incluso hoy podemos ver entre las escarpadas rocas que la rodean rebaños de cabras que reafirman esta teoría.

Su valor arqueológico salió a la luz en Diciembre de 2010, ya que miembros de la Expedición Británica a Matienzo descubrieron un increíble conjunto cerámico dentro del programa "La Prehistoria Reciente de Matienzo" (J. Ruiz Cobo y P. Smith 1997;2001) que comenzó años antes. Tras el hallazgo, se solicitó a la Consejera de Educación la recogida y catalogación de los materiales, aprobándose y financiándose dicha intervención en el año 2011. A parte del trabajo "in situ", se realizó uno de los análisis cerámicos más completos publicados hasta ahora en nuestra región, no solo por la interpretación del yacimiento sino por el uso de tecnología avanzada en dicho estudio. El análisis mineralógico (realizado por difracción de rayos X), la caracterización macroscópica de la cerámica y la datación por termoluminiscencia fueron los ejes principales de este trabajo a nivel científico, sin olvidar ni mucho menos la labor de análisis de la variabilidad tecnológica, la caracterización del conjunto en base a sus materiales primas y la identificación de los procesos de manufactura. Todo ello llevado a cabo por Peter Smith, Miriam Cubas, Juan Corrin, Jesus Tapia, Imanol De Pedro, Jesus Ruiz Cobo y Eva MªPereda Rosales en un increíble documento, base principal de esta entrada.

Como veremos a continuación, estamos ante un conjunto cerámico de gran importancia dentro de la Prehistoria Reciente en Cantabria ya que, si bien es cierto que existe algún paralelo como por ejemplo en la cueva de Portillo del Arenal, llama la atención el contexto en el que se encontró (único en nuestra región).

Fuente: "De arriba abajo: estudio integral de la cerámica prehistórica de la cueva 3167 (Matienzo, Cantabria, Norte de España)" Aranzadi-Munibe
Documentación gráfica: The Matienzo Caves Project

 

Fragmentos cerámicos de la orza de la cueva 3167. Fotografía: Matienzo Caves Project

La concentración principal de restos cerámicos se encuentra a 12 metros de la boca, punto donde fueron observados en la prospección inicial que dio lugar a su hallazgo en 2010. Se hallaron varios fragmentos hincados en el suelo de la cavidad y que formaban un círculo. En torno a ellos, apareció una acumulación de piedras que tras la investigación se interpretó que pudiesen haber sido colocadas para estabilizar (o incluso proteger) el recipiente. Un recipiente que para sorpresa de todos..había sido depositado en la cueva boca abajo, es decir dado la vuelta completamente. En dicha intervención fueros encontrados a modo de puzzle, y repartidos por toda la cavidad, los fragmentos integrantes de una gran orza de dimensiones considerables ( 60 cm de altura aprox.). Aparecieron todos los elementos salvo uno, ya que el fondo de dicho recipiente nunca apareció. Inicialmente se creyó que, debido a la más que posible utilización ganadera de la cueva, se encontraría disperso como el resto de fragmentos, pisoteados y arrastrados por la acción animal..pero no.

De este gran recipiente, que hoy podemos admirar en las instalaciones del MUPAC, se sabe que no almacenó nada, ya que tanto el análisis de los poros del mismo como la intervención arqueológica del círculo central (y su sedimento depositado) no arrojaron resultados de restos orgánicos..ni cereal, ni carbones..nada de nada. Lo que sí se pudo determinar, gracias a la datación por termoluminiscencia, es su cronología. Nos encontramos ante un recipiente creado entre finales del III milenio a.C. y principios del II milenio a.C., prácticamente coetáneo a los recipientes encontrados en la cercana cueva de Cofresnedo y que nos reafirman una vez más la importante presencia humana de este valle en los albores de la Edad del Bronce.

No obstante, esta orza casi completa no sería el único recipiente cerámico encontrado en la cavidad, ya que tras la intervención de 2011 se documentaron un total de 4. A unos 5 metros de la boca, en un pequeño ensanchamiento, se encontró un importante depósito de restos cerámicos entre los que destacan una porción de panza de una vasija de unos 22x15 centímetros y otros fragmentos con gran cantidad de decoraciones digitales e incluso mamelones (pequeños bultos), tan típicos en esta época.

En total, se hallaron 158 fragmentos de cerámica realizados a mano, no identificándose ningún otro tipo de elemento arqueológico en la cueva. Por este motivo, incluso por la ausencia en el análisis de contenido de los mismos, no se puede apuntar ninguna otra teoría más que el propio depósito de los recipientes descartándose cualquier contexto funerario o ritual. El que fuese depositado boca abajo puede responder a la ausencia en origen (por rotura o defecto) del fondo de la orza, buscándose un sitio estable y resguardado para depositarlo al revés. Quién sabe si a la espera de poder ser reparado y recocido con el tiempo, o bien para su desmantelado y posterior utilización como desgrasante en la elaboración de otros recipientes.

VISITAS

La cueva 3167 no es un yacimiento visitable, siendo bastante peligroso incluso acercarse. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • CUEVA DE COFRESNEDO

    La cueva de Cofresnedo (Matienzo, Ruesga) es uno de los yacimientos más impresionantes de nuestra región, ya que la variedad tanto material como cronológica que abarca es prácticamente inigualable. Si a eso le sumamos sus increíbles formaciones de estalagmitas, estalactitas, concreciones pavimentarías y un gran número de elementos morfológicos de gran belleza, nos encontramos ante una cavidad difícil de igualar. Su ubicación, a unos 235 metros sobre el nivel del mar y con unas excelentes vistas sobre el valle de Matienzo, hicieron de Cofresnedo un hábitat idóneo para sus antiguos pobladores, quienes enseguida se dieron cuenta de los recursos de los que disponían.

    La primera cita sobre cavidades en su entorno inmediato se produjo en el siglo XIX, concretamente en el diccionario de Madoz (1848). No obstante, tendría que pasar cerca de un siglo hasta que se realizasen las primeras prospecciones en la zona. A principios de los años 60, el equipo de camineros de la Diputación Provincial dirigidos por García Lorenzo realizaría esta labor, de la cual desgraciadamente no tenemos hoy en día ningún tipo de documentación. Seria a partir de entonces cuando la actividad arqueológica en la zona se disparase gracias a las diferentes expediciones espeleológicas en esta cueva y otras del entorno, llegando incluso hasta nuestros días. A modo de curiosidad, fue tal la relevancia de estas tareas que en incluso aparecieron en el noticiario NO-DO, concretamente en Septiembre de 1965. En ese mismo año la conocida S.E.S.S. (Sección de Espeleología del Seminario de Sautuola), grupo creado por el antiguo director del Museo Provincial de Prehistoria Miguel Ángel Guinea, recogió gran cantidad de fragmentos de cerámica prehistórica y algunos restos humanos. Del mismo modo, se sondeó el vestíbulo de la cueva (que veremos más adelante), pudiéndose apreciar incluso hoy en día parte de la cata realizada por aquel entonces. Ya en los años 70, las expediciones espeleológicas británicas (E.E.B.) comenzaron su labor en el entorno de Matienzo, produciéndose casi de inmediato hallazgos relevantes ya no solo en Cofresnedo sino en cuevas como Ruchano (espada de bronce), Los Emboscados (arte rupestre), la torca de Seldesuto (punta de lanza) y un larguísimo etc. Serian ellos, en colaboración con el Grupo de Espeleología e Investigaciones Subterráneas “Carballo/Raba” quienes en el año 1981 descubriesen el arte esquemático-abstracto de la cueva, siendo este el punto de partida de una serie de hallazgos conjuntos que nos trasladan hasta principios del siglo XXI.

    Estamos, en definitiva, ante una cavidad única en Cantabria. Sus diferentes niveles de habitación, de momentos antiguos del Paleolítico, del musteriense y del auriñaciense, paneles con pinturas paleolíticas, restos de un yacimiento mesolítico en su boca, enterramientos de la Edad del Bronce, restos de urnas de la Edad del Hierro e incluso su utilización ritual en la tardoantigüedad y en la Edad Media, convierten a Cofresnedo en un elemento icónico de nuestra región. Desde hace años tenemos la gran suerte de que su cierre/vallado preservan parte de su milenario pasado, aunque desgraciadamente ha sufrido algún acto de vandalismo posteriormente (ver imagen adjunta). Esperemos que estos incidentes en el futuro sean aislados y permitan a generaciones futuras seguir estudiándola.

    Bibliografía: La cueva de Cofresnedo en el Valle de Matienzo - Jesús Ruiz Cobo / Peter Smith (Edita: Gobierno de Cantabria)

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project


  • LA CASTAÑERA

    El abrigo de La Castañera (Obregón de Villaescusa) es uno de los ejemplos más claros de toda Cantabria de la falta de compromiso con nuestro patrimonio. El resumen podría ser el siguiente: El yacimiento con una de las estratigrafías más importante y amplia del Calcolítico/Edad del Bronce de toda Cantabria ha sido utilizado hasta no hace muchos años como vertedero y aliviadero de una piscina. Así de duro, así de simple..y no se hace absolutamente nada. Fue reconocida en los años 50 del siglo pasado por el equipo de Camineros de la Diputación, quienes realizarían una excavación en la cavidad. De la mano de R. Rincón Vila, en el año 1975, fue excavado por el equipo del Museo Regional de Cantabria quienes diez años después (1985) publicarían la síntesis y resultados de los trabajos allí realizados. Poco después, en la misma década de los 80 y tal y como recoge el libro "Las Cuevas de Villaescusa", muchos vecinos realizaron intervenciones sin permiso con el fin de recolectar fragmentos cerámicos y otras piezas que en algunos casos (en otros no) fueron entregados al museo. Tuvo la grandísima suerte de que, entre el año 2011 y 2013, un equipo multidisciplinar dirigido por Cristina Vega Maeso aborda nuevamente el estudio del yacimiento y hoy en día vuelve a parecer un abrigo en vez de un vertedero. Se limpia y se estudia nuevamente su estratigrafía además de ampliarla. Entre los nuevos materiales encontrados destacan niveles de abono y más restos animales, algo que junto con el resto de restos óseos (principalmente de cabras y cerdos) abrió la hipótesis bastante acertada de que nos podemos encontrarnos ante un corral (con otros usos posteriores) de época calcolítica. Poco después (2016), el mismo equipo, realiza un análisis geofísico del área de la Castañera para poder encontrar restos de un posible asentamiento al aire libre ligado a dicho "corral". En la denominada como zona M1 (en la vega justo por debajo) el equipo conformado por Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo, encuentran a través del georadar diferentes anomalías con formas geométricas con el georadar. Una de ellas es redondeada y con una pequeña anomalia en su centro..¿nos encontramos ante una vivienda y el agujero de su poste central?

    No cabe duda de que el abrigo de La Castañera es otro de esos lugares especiales de Cantabria que se ha "salvado" in-extremis por pura casualidad (más bien interés de un equipo arqueológico), no por la protección del mismo por parte de nuestras instituciones. Os dejo el artículo 133 apartado d) de la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998, donde dice "Serán responsables de las infracciones previstas en la presente Ley: d) Los funcionarios o responsables de las Administraciones públicas que, por acción u omisión, permitan o encubran las infracciones". Está claro que todos tenemos la responsabilidad de cuidar y respetar nuestro patrimonio (ese mismo artículo recoge la responsabilidad de todos los ciudadanos en los apartados a, b y c), pero es curioso que a quienes pagamos por hacerlo (Consejería de Cultura y Servicio Cántabro de Patrimonio) no lo hagan..Cantabria Infinita lo llaman algunos.

    Bigliografía:"Las Cuevas del Valle de Villaescusa" - Mariano Luis Serna, Ángeles Valle y Fernando Obregón.
    - Geophysical survey on El Mazo de la Castañera (Cantabria, Spain): looking for open-air domestic remains" - Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo.

  • LA CUEVA DEL RUSO

    Durante un instante he cerrado los ojos y he viajado en silencio miles de años en el tiempo. Mientras retrocedía siglos y siglos me he dado cuenta de que hoy en día, para desgracia de nuestra especie, la caza está infravalorada. Y no por el mero hecho de cuestionar a quien le guste, todo lo contrario. Si realizo esta reflexión es porque en cuanto he abierto los ojos tras mi viaje imaginario hacia el Paleolítico Superior, he sido consciente del salto evolutivo realizado por el Homo Sapiens en cuanto a tácticas de caza. Una auténtica revolución que hoy en día la gente de a pie no tenemos en cuenta. La definición inicial de "cazadores-recolectores" de los albores del Paleolítico dista mucho de lo que nos encontramos a finales de este periodo. En las primeras etapas, la recogida de vegetales y frutos, el "carroñeo" de animales muertos de forma natural o la captura de animales pequeños (roedores, reptiles, etc) era la tónica predominante. Por el contrario, el desarrollo de nuevas formas de enmangue y la novedosa utilización de diferentes útiles y armas en el Solutrense, permitieron a sus pobladores la utilización de las tácticas de caza y así revolucionar su mundo. Los abrigos rocosos situados en pasos estratégicos con amplia visibilidad fueron ocupados como apostaderos de caza, convirtiéndose así en lugares frecuentados por nuestros antepasados.

    Y al levantarme de mi rocosa atalaya me doy cuenta de que la cantera que tengo a mis pies pudo acabar con uno de estos "puestos" de caza en Cantabria, uno de los más importantes y a la vez más desconocidos de nuestra región: La Cueva del Ruso. Descubierta a mediados del siglo pasado, ha sido objeto de diferentes actuaciones arqueológicas de las que destaca la intervención de urgencia (provocada por la actividad de la cantera) dirigida por Emilio Muñoz Fernandez en el año 1984. El riesgo de pérdida en el registro arqueológico del entorno de su boca, borrado por la cantera, más los desprendimientos y daños internos a consecuencia de la citada explotación, produjo la paralización de la actividad minera. Durante las excavaciones de finales de siglo XX, fue posible documentar las diferentes fases de ocupación de la pequeña sala central de la cueva, encontrándose 5 grandes estratos paleolíticos que aportaron una valiosísima información. El Nivel I proporcionó un depósito sepulcral de la Edad del Bronce Antiguo. El segundo de ellos era una gruesa costra calcítica donde aparecieron restos de un hogar y escasa industria lítica, atribuibles más posiblemente a la época Mesolítica. Uno de los niveles más interesantes es el III (y el IV que veremos a continuación), donde se extrajo una muestra de Carbono 14 que proporcionó una fecha de 16.120 ( 210) años antes del presente. El IV proporcionó igualmente industria lítica del Solutrense Superior, ofreciendo además restos del Auriñaciense evolucionado. Destacar que en este nivel también se realizó una datación por C14 que nos llevó a unos 27.620 ( 180) años antes del presente. El último nivel fértil, el quinto, contiene industria Musteriense. Cabe destacar que en el vestíbulo se hallaron además algunas cerámicas medievales.

    Muchos de los materiales hallados entre los niveles III y IV nos dan a entender la importancia de la Cueva de El Ruso en las labores de caza. Por los restos encontrados, se sabe que en este lugar se realizaron además trabajos de fabricación de puntas de sílex con un sistema avanzado de enmangue, muy propio del Solutrense. Destacan dos puntas de tamaño medio que presentan rotura en su parte mesial, probablemente debido a que se fragmentaron al penetrar en el cuerpo de la presa e impactar con el hueso de la misma. Una de ellas tiene la particularidad de tener la base en forma cóncava, algo exclusivo en la región cantábrica.

    No podemos olvidar el pequeño abrigo cercano denominado "Cueva del Ruso III" ni la surgencia fosil de la "Cueva del Ruso III" (ubicada junto a la cueva principal). En la primera de ellas se realizó un sondeo en el año 1984 que proporciono algunas conchas asociadas a restos de una pequeña ocupación del Mesolítico. De lo que no cabe duda respecto a todo el conjunto es que estamos ante otro gran desconocido de la arqueología regional. Un "cueto" que a finales del siglo pasado tuvo la inmensa suerte de no perecer ante la emergente actividad minera de la zona. Una puesto de caza donde, en los albores de la humanidad, se escribió otro capítulo más que engrandece la prehistoria de Cantabria..esperemos no volver a acordarnos de él cuando sea tarde.

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos