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Ciervas en la cueva de Covalanas

Covalanas es otra de nuestras joyas rupestres. Las cuevas de Ramales de la Victoria destacan, entre otras cosas, por su majestuosidad. Esta cavidad no iba a ser menos, esta impresión nos da viendo tan solo el abrigo que da paso a su boca. Desde aquí parte dos galerías rectilíneas no muy amplias pero si bastante altas. La carencia de formaciones en su interior esta contrarestada por el tesoro que albergan sus paredes. De las dos partes que señalábamos con anterioridad, la de la derecha es la más prolifera en cuanto a arte rupestre. La cavidad fue descubierta por L. Sierra y H. Alcalde del Río, siendo publicada en 1906 por este último. Fue declarada Monumento Nacional en abril de 1924, siendo desde entonces icono de la zona. Últimamente los estudios se han vuelto más exhaustivos, y el equipo de la Universidad de Cantabria dirigido por Marcos Garcia y J. Esquizabal ha sido pieza clave en los nuevos hallazgos. Como en muchas ocasiones, al acondicionar la cueva para ser visitada, se encontraron restos de gran valor en diferentes partes de Covalanas. Aparecieron un compresor grabado y algunos restos humanos de la Prehistoria Reciente. El yacimiento en sí no abarcaba mucho espacio, pero si mucha riqueza. Fundamentalmente en Covalanas podemos ver representaciones de ciervas (18 para concretar) en pintura roja. Destaca la gran perfección de las mismas y el estilo de sus orejas en V. Otros animales encontrados son caballos, renos además de abundantes "marcas negras" y puntos. Esta última representación es muy típica del estilo III de Leroi-Gourhan (Solutrense). Se sabe que la cavidad posee indicios de ocupación del Paleolítico Superior y que las manifestaciones son del Solutrense (19.000 años de antigüedad).

 

VEA TAMBIEN

  • CUEVA DE LA PILA

    Estamos ante una de las historias más aberrantes (yo diría la más aberrante) de destrucción de patrimonio prehistórico de Cantabria. Si, cierto es, han pasado ya más de 3 décadas. Puede haber algún lumbreras que pueda decir "eran otros tiempos", "el sentimiento de protección del patrimonio en la sociedad no era el mismo" o un "no había ni leyes ni colectivos que lo protegiese". Las mismas escusas baratas, los mismos argumentos y el mismo modus operandi que en nuestros días. Y con todo, hoy tenemos leyes (Ley de Patrimonio 11/1998 e Inventario Arqueológico de Cantabria – INVAC), tenemos más colectivos (ACDPS es una de las Asociaciones más "longevas" de Cantabria y sigue activa, además de otras tantas) el sentimiento de protección del patrimonio en la sociedad es mayor que en los años 80…pero en Cantabria sigue pasando exactamente lo mismo: Se siguen destruyendo yacimientos, las Consejerías no hacen mucho ante el clamor de colectivos que con pruebas irrefutables lo argumentan, y la prensa sigue tapando este tipo de escándalos. No hemos evolucionado mucho la verdad, se intenta disipar con humo del estilo "¡esta legislatura construiremos el MUPAC!" una realidad verdaderamente preocupante en Cantabria: Nadie en Cantabria, NADIE (ni siquiera los Directores que dicen "no te preocupes, que de la arqueología me encargo yo") se atreve a gestionar el problema del patrimonio y de nuestros yacimientos.

    Pero volviendo a la cueva de La Pila y su entorno, hagamos una afirmación que ningún arqueólogo, prehistoriador o colegiado podrá negar: La cueva de La Pila y su entorno fue sin lugar a duda el yacimiento más rico del Paleolítico Inferior de toda Cantabria. Miles (si si, miles) de piezas líticas donde destacaban hendedores, bifaces, choppers y un largo etc que aparecían dispersos y en concentraciones importantes por todos los pequeños cerros kársticos de las inmediaciones. Y hoy, gracias a la Cantera de Solvay (ya inactiva) de Cuchía tanto la cueva como el yacimiento ya no existe. Pero veamos cronológicamente todos los acontecimientos. La cantera de Cuchía fue desde 1927 el principal proveedor de caliza (el carbonato cálcico es una de las materias primas para hacer carbonato sódico) de la archiconocida Solvay de Torrelavega. Como se puede apreciar en la imagen aérea del año 1956-57, la cantera "crecía" de Oeste a Este en dirección contraria a la ría de San Martín de la Arena. Todavía son evidentes los diferentes promontorios karsticos citados previamente donde iban apareciendo de las miles de piezas de industria lítica. La cueva fue "descubierta" y sondeada en estas fechas (década de los 50) por el equipo de Camineros de la Diputación, si bien es cierto que los vecinos de la localidad serían los primeros en conocer su importancia arqueológica ya que al realizar extracciones de arcilla en su interior, se toparon con varios enterramientos (se cree que de la Edad del Bronce). Años más tarde, en la década de los 70, tanto miembros del Seminario Sautuola en primera instancia como miembros del CAEAP - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica y de la ACDPS - Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo a finales de la misma, investigaron y prospectaron la zona. Sería en este momento (finales de los 70/principios de los 80) en el mayor auge de hallazgos tanto en la cueva como en su entorno, cuando ambos colectivos denunciaron el avance de la cantera hacia este excepcional espacio.

    El 5 de Septiembre de 1980 la ACDPS envío un informe a la Delegación Provincial de Cultura con los resultados de las citadas prospecciones y hallazgos conjuntos, con el único y urgente objetivo de iniciar la tramitación del expediente para declarar la cueva (al menos) Monumento de Interés Histórico-Artístico. Casi tres meses después desde su registro, se notificó a Solvay el cese de las voladuras en la zona de la cueva. "¡El Sistema funciona!" pensarían algunos. Nada más lejos de la realidad...la empresa realiza una voladura más en la primera quincena de Diciembre de 1980, algo que no destruye la cueva pero que si afecta al suelo de la cavidad más próximo a la cantera que se acercaba a su boca. El 20 de Enero de 1981 aparece una estrambótica noticia en el Diario Alerta (pagina 8) que reza lo siguiente: "Unos 700 millones (de pesetas) puede costar a Solvay si declaran Monumento Histórico-Artístico la cueva de la Pila, en Cuchia". Bajo este alarmista titular se hace mención a que el informe había sido elaborado por la Consejería Provincial de Bellas (totalmente falso, ya que fue entregado por la ACDPS) y concluía con un apartado que el periodista titulaba "La cueva prácticamente destruida" (también falso). Más adelante, en dicho apartado, comentaba que había tenido una entrevista con el Delegado de Cultura donde se afirmaba (también falso) "A renglón seguido le hicimos ver, porque el Delegado lo desconocía, que la cueva estaba prácticamente derrumbada y no ofrecía valor arqueológico alguno". Periodismo del bueno..como en pleno siglo XXI. Debido al escándalo que supuso, la Delegación de Cultura propuso una visita conjunta a finales de mes en la que participaban representantes de la citada Delegación, ingenieros de Solvay, miembros de la ACDPS y del Colectivo Negro Camargo y el por aquel entonces Director del Museo Provincial de Prehistoria de Santander (hoy MUPAC), Miguel Ángel García Guinea. En esa visita se certificó que la cueva se encontraba en perfecto estado aún.

    En Septiembre de 1981, con las voladuras paralizadas y cuando todos esperaban la declaración de Monumento Histórico-Artístico, se publica una noticia no oficial en la prensa de Cantabria diciendo que el expediente de tramitación había sido archivado por la Subdirección de Arqueología y que por lo tanto Solvay podía seguir con la Cantera. ¿Cooooooomoooo?. A mi me recuerda al caso de Parking Blendium. Un mes más tarde, cuando se localizan manchas de pintura roja al final de la misma, se detecta en la misma visita que ya están perforando muy muy cerca para hacer una voladura. Entre los años 1983-1985, en condiciones ya difíciles, se realiza una intervención de urgencia dirigida por C. Gutiérrez Sáez y F. Bernaldo de Quirós antes de que se pierda absolutamente todo. A finales de la citada década, la cueva y su entorno ya habían desaparecido. Es curioso además, que la voladura de La Pila sería de las ultimas realizadas en ese frente de la cantera, hay testigos (y antiguos trabajadores de la cantera) que dicen que se voló "Por sus santos cojones, no porque hiciese falta". A partir de aquí, sacad vuestras propias conclusiones y sigamos absortos por ver donde construyen el MUPAC. Cantabria Infinita lo llaman..

    Bigliografía:"Memorias 1980-1981. ACDPS - Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterraneo" -Emilio Muñoz Fernández, Virgilio Fernández Acebo y Carmen San Miguel.
  • LA CUEVA DE LA LLOSA

    Hace miles de años el actual municipio de Villaescusa y su entorno eran un lugar propicio para la vida. Cavidades en el entorno de La Castañera, La Peñona o el Mazo Morín (cueva de Morín y cueva del Oso) nos recuerdan su importancia desde los albores de la humanidad, ya no solo en cuanto a los hábitats ocupacionales de sus cuevas en la prehistoria, sino de la importancia de los ritos funerarios e incluso de la presencia romana milenios más tarde. La actividad minera en todo el entorno del macizo de Peña Cabarga, la cercanía y navegabilidad hasta La Concha de Villaescusa (aunque hoy en día no lo podamos apreciar) hicieron que el imperio romano también tuviese peso en la zona. Todo ello conocido ya por los antiguos pobladores de Cantabria en las inmediaciones del macizo en una de las etapas más apasionantes de nuestra historia: La Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Como olvidar el Caldero de Cabárceno, uno de los iconos de nuestra tierra. ¿Qué porque esta pequeña síntesis espacio/temporal? Muy sencillo: Porque en menor medida, pero no por ello menos importante, la Cueva de la Llosa posee vestigios de todas estas épocas entre sus paredes. Y es curioso que, fuera del ámbito académico, sea una total desconocida.

    No existe una fecha exacta sobre su descubrimiento, si bien se tiene la certeza de que fueron los miembros del CAEAP - Colectivo para la Ampliación de Estudios en Arqueología Prehistórica - quienes pusieron en auge su valor arqueológico a principios de la década de los 80 del siglo pasado. Años más tarde, en 1996, dentro de la elaboración del Inventario Arqueológico del municipio de Villaescusa, el gabinete arqueológico GAEM descubriría en su interior manifestaciones rupestres. De este modo se reafirmaría la importancia del yacimiento paleolítico encontrado en superficie previamente. Poco después se realizó una investigación en profundidad (tanto del arte rupestre como de los materiales hallados) donde participaron miembros del citado gabinete (Emilio Muñoz / Ramón Montes) y de la Universidad de Cantabria (César González Sainz / Roberto Cacho Toca). En los últimos años se ha hablado de la posibilidad de retomar los estudios (ver aquí) en la cavidad y así poder contextualizar diferentes estaciones rupestres pre-magdalenienses con similitudes, pero sin concretarse de momento nada de nada.

    Nuevamente, y como ocurre en decenas de yacimientos de Cantabria, nos encontramos con una cavidad que aún alberga potencial en cuanto a su investigación y desarrollo arqueológico. Además, tal y como veremos a continuación gracias a sus materiales, con un arco cronológico que nos traslada desde el Paleolítico Superior hasta época romana.

    Agradecimientos: Omar Dominguez Marcos

  • CUETO GRANDE

    La cueva de Cueto Grande (o cueva del Molinón I) y su conjunto de grabados es uno de los últimos escenarios rupestres estudiados y topografiados en detalle dentro de nuestra región. Su actual localización, la peculiaridad de sus figuras, las reducidas dimensiones de la cavidad y un largo etc de incógnitas hacen de este lugar un yacimiento con un increíble potencial aún por descubrir. Se ubica en la misma orilla de la ría del Pas, prácticamente en su desembocadura, en una pequeña elevación al lado de un antiguo molino de mareas del siglo XVIII (de ahí uno de sus topónimos). Se la da paradoja de que hoy el pequeño promontorio se encuentra "a píe de playa", pero no olvidemos que hace miles y miles de años el estuario del Pas que hoy conocemos..ni siquiera existía. De hecho se cree que Cueto Grande estaba en una gran vega fluvial, con el mar Cantábrico cientos y cientos de metros más al fondo y quién sabe si cerca de lo que por aquel entonces sería la desembocadura del río. Es más que probable que este gran área de pastos fuese el lugar idóneo para que las especies predominantes (uros, caballos, bisontes) se agrupasen en manadas, circunstancia por la cual nos encontraríamos ante un buen espacio para la caza y por lo tanto para que diferentes comunidades habitasen en las inmediaciones.

    La gruta presenta pequeñas dimensiones, motivo por el cual está prácticamente descartado que nos encontremos ante un hogar al uso. La entrada a la misma (orientada al Sur-Sureste) es bastante angosta, de apenas 1 metro y medio de alto por 1 metro de ancho. Desde aquí se accede a un pequeño vestíbulo ligeramente inclinado hacia el interior, de unos 5 metros de longitud por 1,7 metros de ancho. Al final del mismo, se realiza un brusco giro a la izquierda a través de otra galería de unos 10 metros de recorrido con una anchura similar al vestíbulo. Tras recorrerla por completo, nuevamente se realiza otro giro a la izquierda para dar con la última estancia, una galería ligeramente ascendente de unos 14 metros y medio que finaliza en una pequeña abertura (a modo de segunda boca) que debido a su reducido tamaño es impracticable.

    Su valor arqueológico fue descubierto a principios de la década de los 80 del siglo pasado gracias al Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (C.A.E.A.P.) y al Grupo de Espeleología e Investigaciones Subterráneas, Jesús Carballo/Raba (GEIS C/R). Si bien es cierto que desde entonces es conocido el incalculable valor de sus grabados, no sería hasta finales de 2014 cuando el equipo de GAEM Arqueólogos, acompañados de R.Ontañón, A.J. Gomez Laguna, V. Bayarri y J. Herrera (estos dos últimos componentes de Gim-Geomatics), realizarían una exhaustiva topografía de la cueva y ortofotos en alta calidad de su interior. Gracias a los resultados obtenidos y al análisis e interpretación del nuevo estudio, estamos ante una cavidad que plantea un nuevo horizonte en su contextualización en época Magdaleniense (con sus correspondientes reservas). ¿Una cueva donde tan solo un individuo entró a plasmar su arte sin necesidad de que su comunidad lo viese? ¿Un "panel de pruebas"?. Sea lo que fuere, un yacimiento del que (para nuestra desgracia) no sabremos mucho más a corto plazo debido al poco apoyo institucional en este tipo de actuaciones. Una última pregunta, esta vez sí, con fácil respuesta: ¿Sabéis cuál fue el importe aportado por la Consejera de Educación, Cultura y Deporte para la intervención de 2014?. Con un dígito acertareis la pregunta…

    Bibliografía: "La Cueva de Cueto Grande (Miengo). Un nuevo conjunto de grabados paleolíticos en la región Cantábrica" - Emilio Muñoz Fernández, Roberto Ontañón Peredo, Ramón Montes Barquín, José Manuel Morlote Expósito, Vicente Bayarri Cayón, Jesús Herrera López y Antonio J. Gómez Laguna.
    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos
    • CUEVA DE EL PENDO

      La cueva de El Pendo es una de las maravillas del municipio de Camargo. Posee una gran boca de entrada, que da paso a un enorme vestíbulo. Allí se encuentra un yacimiento arqueológico que nos sorprende a cada paso que se da en él. En el interior podemos ver dos grandes salas y un divertículo descendente que se estrecha ante nuestros pies. Sin ser una cavidad excesivamente profunda, alcanza los 180 metros aproximadamente. Fue descubierta por el ilustre Marcelino Sanz de Sautuola en el año 1878, aunque los grabados fueron localizados por otro ilustre en el año 1907: Hermilio Alcalde del Río. El gran tesoro de El Pendo tuvo que esperar oculto hasta el año 1997, cuando en el transcurso de unas excavaciones dirigidas por Ramón Montes Barquín, el topógrafo Carlos González Luque y los arqueólogos José Manuel Morlote y Angeles Valle descubrieron el enorme friso que hoy es icono ya no solo de la cueva sino del arte rupestre en Cantabria. Los densos trabajos en la segunda mitad del siglo XX han puesto a la luz uno de los mayores yacimientos arqueológicos de toda la región. Debemos de destacar que la cueva alberga en sus entrañas restos y datos que abarcan desde el Paleolítico Medio (84.000 años de antigüedad) hasta la Edad Media, estando representadas todas las fases de desarrollo de la Prehistoria Cantábrica. No solo la pintura o los grabados sorprenden por su calidad y belleza, sino también el arte mueble Magdaleniense, que posee su estandarte en el conocido "rey de los cetros paleolíticos". Además de este bastón de mando existen otros 11 de espectacular estructura. Los grabados forman una pequeña, pero no menos importante, parte de todo el conjunto. Aquí quedaron plasmados para la eternidad un alca gigante y un cuadrúpedo, ambos en el divertículo final que antes mencionábamos. Las pinturas se encuentran en un gran friso entre las salas I y II. Representadas en color rojo, en El Pendo nos encontramos con ciervas principalmente, aunque no debemos de olvidar las cabras, dos caballos y un cuadrúpedo, además de signos. Tanto los animales como los signos se realizaron con la técnica del tamponado y la "tinta plana", y se cree que pudiesen tener unos 20.000 años de antigüedad. De los grabados no se tiene tanta información, aunque existe la teoría de que pudiesen pertenecer a una época posterior (Magdaleniense Inferior).

  • CUEVA DE CULLALVERA

    La cueva de Cullalvera (Barrio de Anciruela, Ramales de la Victoria) es una de las cavidades más impresionantes de toda Cantabria. Posee una profundidad de varios kilómetros y durante la época de lluvias un riachuelo discurre por sus frías piedras. Aunque su importancia arqueológica es conocida desde 1906, no fue hasta el año 1954 cuando un equipo dirigido por J. Carballo encontró la joya que albergaba dentro. No hace mucho tiempo la gruta volvió a sorprender con nuevos descubrimientos. En el vestíbulo de la cueva fue hallada una aguja del Paleolítico Superior. Además sigue conservando dos pequeños testigos aislados en el vestíbulo. Las primeras representaciones es encuentran a unos 120 metros de la entrada. A unos 700 metros de la boca existe una salita lateral donde hay un panel con pinturas de color rojo y negro, creadas básicamente a base de símbolos y signos. Aproximadamente a 1 km de la entrada también existe un panel elevado con representaciones rupestres de color negro, destacando unos hermosos caballos completos de gran tamaño Unos 100 metros más adelante encontramos una serie de puntos rojos de pequeño tamaño. En este tramo estamos en la manifestación rupestre más profunda de toda Cantabria. Estilísticamente todo el conjunto pertenece al periodo Magdaleniense Medio/Superior (unos 13.500 años de antigüedad) .

    Agradecimientos: Tanea Arqueología
  • CUEVA DE LOS MOROS

    Si por un instante cerrásemos los ojos y viajásemos miles de años a la boca de la cueva de Los Moros, al abrirlos nos encontraríamos en un lugar privilegiado para vivir. En el horizonte y a nuestros pies, por debajo de los 190 metros de altitud a los que nos encontramos, tendríamos una visual perfecta de los valles de la comarca de Trasmiera. En primera instancia la cuenca del bajo Miera, donde las condiciones de habitabilidad para los grupos de cazadores/recolectores serían idóneas. Al Norte y a pocos kilómetros la bahía de Santander, la cual también nos proporcionaría alimento. Todo ello protegido por el macizo de Peña Cabarga, que actuaría de parapeto para que los fríos vientos llegados desde el mar.

    Pero al abrir los ojos, nuevamente en pleno siglo XXI, el panorama es bastante diferente. Estamos ante una cavidad que, independientemente de su importancia arqueológica conocida desde hace más de un siglo, permanece en el olvido tanto administrativo como sociocultural. Se salvó "por los pelos" de la actividad minera (otras no pueden decir lo mismo) llevadas a cabo entre los últimos años del siglo XIX / principios del XX. No en vano, se encuentra a tan solo 10 metros del trazado del antiguo "ferrocarril" minero que transportaba el mineral de hierro por la falda de Peña Cabarga. Fue descubierta por Luis Salguero a principios del siglo XX, realizándose los primeros trabajos arqueológicos en el año 1915 de la mano de Orestes Cendrero. Ya en esa intervención aparecieron a unos 40/50 cms de potencia las primeras industrias líticas que atribuyo a época Musteriense. Incluso el padre Jesús Carballo practicó una serie de sondeos pocos años después, en la década de los 20, si bien es cierto que dichas investigaciones nunca fueron documentadas. No obstante, sí cita la existencia de materiales de época Musteriense / Auriñaciense en su publicación "El Paleolítico en la Costa Cantábrica" del año 1922.

    Años más tarde, a mitad de la década de los años 30, Julio Fernández Montes ahonda en la catalogación de la cavidad y publica una detallada obra de los materiales que él mismo recoge en la cueva, donde destacan abundantes restos humanos y fragmentos cerámicos. Todo apunta a que descubrió un deposito funerario de la Prehistoria Reciente (similares a los encontrados en las cuevas sepulcrales del cercano municipio de Villaescusa), si bien no se tiene constancia del lugar exacto donde los encontró. Todo ello quedó recogido en el "Catálogo de Prehistoria. Colección Francisco Fernández Montes" (1936), depositado en el por entonces Museo Regional de Arqueología y Prehistoria de Santander, hoy MUPAC. Ya en la década de los 60, se cree que el equipo de Camineros de la Diputación pudo llevar a cabo alguna actuación en su interior, pero no quedó documentada a diferencia de otras realizadas por ellos mismos en cavidades del entorno. Sí quedó constancia del levantamiento topográfico realizado por la Sección de Espeleología del Seminario Sautuola – S.E.S.S, los cuales encontrarían un cráneo humano y fragmentos de una vasija de cuello cilíndrico y asa de cinta, presumiblemente perteneciente de la Edad Media.

    Ya en los años 80 el C.A.E.A.P. - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – realiza una exhaustiva descripción del yacimiento del vestíbulo, descubriendo restos de un conchero Mesolítico en su interior. Documentaron también por aquél entonces la aparición de dos puntos rojos en la pared izquierda que se atribuyeron (a falta de un estudio más exhaustivo) al Paleolítico. En el año 1996, la Consejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Cantabria realizó un inventario de cavidades que tenían indicios de Arte Rupestre y que aún no tenían la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), entre las que se encontraba la Cueva de Los Moros. Durante la revisión de la cueva se confirmó la presencia de las citadas manchas rojas y además, se detectó un pequeño conjunto de grabados (de los que hablaremos posteriormente) que para nuestra desgracia, se encuentran afectados por una capa superficial de calcita.

    Y con todo, la cueva de Los Moros sigue siendo una auténtica desconocida para la sociedad en general. Tenemos la suerte de que en la citada revisión la cavidad fue cerrada, pero viendo el "seguimiento" (prácticamente nulo) que se hace desde las instituciones para comprobar que todo sigue en orden, miedo da que esta maravilla un día se pueda encontrar abierta o dañada. No sería la primera vez que una cueva en esta zona aparece con la verja de "aquella manera" meses y meses..sin que pase nada. Más de 15 años contemplan la fuente documental de esta entrada y no se ha vuelto a saber de la cueva de Los Moros, esperemos que no aparezca en ningún titular.

    Fotografías: GAEM Arqueólogos.
    Bibliografía: "La cueva de Los Moros de San Vitores (Medio Cudeyo). Una nueva estación de arte rupestre paleolítico en Cantabria" (2001). Ramón Montes Barquín, Emilio Muñoz Fernández y José M. Morlote Expósito.
  • LAS CHIMENEAS

    La Cueva de las Chimeneas fue descubierta por Alfredo García Lorenzo (ingeniero de Diputación) en el año 1953, cuando se abría paso hacia Las Monedas y La Pasiega. Los accesos a la misma son bastante eran bastante complicados (hoy en día existen escaleras), ya que las dos partes de la caverna se encontraban separadas por grandes conductos verticales. En su interior se pueden ver claramente tres zonas decoradas. En la primera, donde se cree que se encontraba la entrada, contiene maravillosas figuras de animales, creadas con la técnica del grabado digital. En la segunda zona (hacia el fondo) existen una serie de símbolos rectangulares creados en color negro. Y en la tercera y última zona encontramos representaciones de cabras, uros y ciervos, todos ellos representados en negro. Debemos de destacar también las maravillosas formaciones (estalactitas y estalagmitas) que alberga la planta inferior (20 metros por debajo de la primera). La antigüedad de las pinturas ha sido calculada en un período situado entre los 16.000 y 20.000 años, correspondiente al Solutrense Superior y Magdaleniense Inferior.

    • LA CUEVA JUAN GOMEZ

      Al igual que ocurre con tantas cavidades en Cantabria, la última la cueva Áuria, muchas de ellas toman el nombre/s de aquellas personas que les dieron un uso (principalmente ganadero). Este también es el caso de la cueva que nos ocupa: La Cueva Juan Gómez o Cueva de La Hoz. Concretamente, muchos hablan de cuevas en vez de cueva, ya que tiene tres bocas contiguas que parecen llevar a tres lugares diferentes. Pero nada más alejado de la realidad, ya que todas ellas llevan a un enorme vestíbulo que ha sido, por desgracia, maltratado por grafitis e inscripciones modernas. Circunstancia más que normal, como en otros casos como la cueva de Las Cáscaras, cuando son lugares muy frecuentados y visitados masivamente por gente de los alrededores desde finales del siglo XIX

      En un inicio, la cueva fue estudiada a nivel espeleológico por el biólogo C.Bolivar en 1916, pero no sería hasta la década de los 50-60 del siglo pasado cuando se descubriría el potencial arqueológico (tanto a nivel estratigráfico como de arte rupestre) de la misma por F. González Cuadra. En sus excavaciones encontró un fértil yacimiento donde los vestigios de hogares (con restos cerámicos), las hachas de piedra pulimentada o los restos óseos y moluscos daban a entender que se encontraba ante un gran hábitat. Entre los años 1966 y 1978 sería estudiada intermitentemente por miembros del antiguo Museo Regional de Prehistoria y Arqueología (actual MUPAC), concretamente en dos sondeos realizados en el vestíbulo citado. Estas intervenciones no hicieron más que reafirmar la riqueza material de la cueva, encontrándose un nivel inferior atribuido al Magdaleniense que contenía industria lítica (lasca de sílex), industria ósea (punta de flecha de pedúnculo y aletas), restos de fauna o fragmentos cerámicos. Ya en los años 80, el Grupo Espeleológico La Lastrilla (G.E.L.L.) explora y topografía la cueva, recogiendo incluso materiales en superficie procedentes de las excavaciones previas. Por último, en el año 1989, miembros del Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (conocido como C.A.E.A.P.) encontraron la que es, hasta día de hoy, la última manifestación rupestre de la cueva Juan Gómez.

      Fotografías: Matilde Sanz / GAEM Arqueólogos

    HORARIO

    Cerrado el 1 y 6 de enero, el 24, 25 y 31 de diciembre.

    - Temporada baja: Del 1 de noviembre al 31 de marzo.

    Cerrado de lunes a jueves y del 6 al 31 de enero. Excepto el 8 (lunes), el 23 (martes) y el 30 (martes) de diciembre.

    Abierto todos los viernes de 9:30h a 15:30h (última visita 14:40h).

    Sábados, domingos y festivos abierto de 9:30h a 14:30h (última visita 13.40 h) y de 15:30h a 17:30h (última visita 16:40 h).

    - Temporada media: Del 1 de abril al 15 de junio y del 16 de septiembre al 31 de octubre.

    Cerrado lunes y martes. Excepto el 15 (martes) y el 22 (martes) de abril y el 9 (lunes) de junio.

    Abierto de miércoles a domingo de 9:30h a 14:30h (última visita 13:40h) y de 15:30h a 18:30h (última visita 17:40h).

    - Temporada alta: Del 16 de junio al 15 de septiembre.

    Cerrado los lunes. Excepto el 15 de septiembre.

    Abierto de martes a domingo de 9:30h a 14:30h (última visita 13:40h) y de 15:30h a 19:30h (última visita 18:40h).

    TARIFAS

    Normal: 3 € (mayores de 12 años)

    Reducida: 1,5 € (de 4 a 12 años, ambos inclusive)

    Gratis: de 0 a 3 años (ambos inclusive)

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