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Boca de la cueva del Portillo del Arenal. Fuente: Proyecto Mauranus

La cueva del Portillo del Arenal (Velo, Piélagos) es otro de esos yacimientos que pasa desapercibido para la gente de a pie, pero que destaca entre la comunidad científica por su gran aportación a la arqueología regional. Si bien es cierto que existen publicaciones al respecto, como la adjunta en la bibliografía, no es un enclave al que se le haya dado mucha difusión por parte de la administración, aun siendo un auténtico referente a la hora de conocer un poco más sobre el pasado visigodo de Cantabria. Se encuentra ubicada muy cerca del límite con el municipio de Camargo, en la parte alta de una ladera cercana a la localidad de Velo y cerca del denominado "Portillo del Arenal", del que toma su nombre. Para más detalle, su entorno se encuentra rodeado por una plantación de eucalipto, aunque se cree que pudo estar rodeada por un encinar por las diferentes "manchas" o ejemplares del mismo que aún se diferencian en los alrededores.

Como se puede apreciar en la imagen, la boca de la cueva es de reducidas dimensiones, dando paso a un pequeño vestíbulo en rampa (descendente) que finaliza en una sima de unos 3 metros de caída. Ya en la vertiente más profunda nos encontramos con una pequeña plataforma que nos traslada a una sala, al Norte, de 70 m2 aproximadamente que contiene grandes bloques. Es aquí donde se encuentran las evidencias más llamativas, tomando el nombre de "galería sepulcral". Si volvemos a la citada plataforma y nos dirigimos en dirección Sur, nos encontramos una pequeña rampa descendente que nos lleva a una galería de unos 7 metros de longitud, tomando está el nombre de "galería de los derrubios". Al fondo de este sector nos encontramos con una pequeña sala elevada. Justo en este punto, en un paso muy estrecho, podemos acceder a una galería inferior de más amplitud que la que la precede, conociéndose como la "galería de los caballos", luego veremos porqué (VALLE et alii, 1998).

El yacimiento fue descubierto por miembros del C.A.E.A.P. y del G.E.I.S. a finales del siglo pasado, llevándose a cabo una intervención arqueológica en el mismo bajo la dirección de Emilio Muñoz y Jose Manuel Morlote en el año 1995. Sería a partir de entonces cuando los hallazgos más significativos dotarían a esta cavidad de la importancia que tiene hoy en día. Por último, en otoño de 2010, se realizan varias dataciones por Carbono 14 a varias de las muestras humanas recogidas previamente. De este análisis y estudio se encargarían los arqueólogos José Ángel Hierro Gárate y Enrique Gutiérrez dentro del "Proyecto Mauranus", un referente (no solo a nivel regional, sino nacional) en el estudio y contextualización de este tipo de yacimientos relacionados con entornos sepulcrales en época tardoantigua.

Fotografías y agradecimientos: Proyecto Mauranus
Bibliografía: "La utilización sepulcral de las cuevas en época visigoda: los casos de Las Penas, La Garma y el Portillo del Arenal (Cantabria)" - José Ángel Hierro Gárate (Munibe)

 

Restos óseos

Incisivo de uno de los caballos de la cueva del Portillo del Arenal. Fuente: Proyecto Mauranus

La gran mayoría, por no decir casi todos, los materiales recuperados en la cueva del Portillo del Arenal, se encontraron dispersos por la superficie de la cueva (en las galerías bajo la sima), dispersos entre los bloques calizos que se reparte por el yacimiento. La mayor concentración de los mismos se encontró entre la "sala sepulcral" y en la "galería de los derrubios". Se cree que gran parte de los materiales de esta última sala se precipitasen desde la sala sepulcral, ya que como bien se ha apuntado previamente, de la 1ª sala (sepulcral) a la 2ª (derrubios) llegamos a través de una rampa descendente..la gravedad hizo el resto.

No quiere decir esto que en la salita elevada del fondo de la cueva ni en la "sala de los caballos" no se encontrasen restos, pero en menor medida. De todos modos, el nombre de esta última sala no es casual, ya que en su interior se encontraron los esqueletos completos (en conexión anatómica) de 2 caballos tumbados de lado. Sus pequeñas dimensiones hacen pensar que se trata de ejemplares jóvenes y, si bien se pensó inicialmente que pudieron tener relación con los enterramientos visigodos de la sala superior, finalmente se pudo destacar esta opción gracias a los trabajos de datación de 2010 que los sitúa...¡en el periodo Aziliense! (más de 10.000 años de antigüedad). A favor de esta datación se encuentra la gran costra calcárea en los restos, denotando que hablamos probablemente de época prehistórica. Se plante incluso que pueda existir un acceso directo a la galería inferior de la cueva de Portillo del Arenal y que esté colmatado. Por el contrario, la falta de restos asociados en la galería y el posible margen de error (por contaminación del muestra, por error de calibrado, etc) suscitan dudas que en una intervención y/o datación futura se deberán de resolver.

Los restos humanos de la cavidad del Portillo del Arenal se localizaron principalmente en la "sala sepulcral", aunque también se encontraron fragmentos óseos en la "galería de los derrubios", muy posiblemente (como se apuntaba antes) deslizados por la rampa descendente (VALLE et alii, 1998: 40). A diferencia de los caballos, los huesos humanos se encontraron en un estado de conservación/dispersión bastante malo, en gran parte debido a la acción animal y por los frecuentes desprendimientos de bloques del techo. Esto, unido a la gran concentración ósea en una zona reducida de la cueva, dificultó la identificación y catalogación de los mismos. Se tiene constancia de la presencia de unos 11 individuos (8 adultos y 3 sub-adultos), diferenciándose por su complejidad de otros yacimientos sepulcrales coetáneos como por ejemplo La Garma o la Cueva de Las Penas.

Otros materiales

Broche liriforme del Portillo del Arenal antes del proceso de restauración en el MUPAC. Fuente: Proyecto Mauranus

Respecto a los hallazgos materiales, existen evidencias de varios momentos muy diferenciados (desde la Prehistoria hasta la Edad Media), incluso en épocas tardoantiguas (tempranas en el siglo V d.C, hasta visigodas en el siglo VIII d.C.) donde la variedad en nuestra región no abarca un arco cronológico tan amplio. De lo que nadie duda alguna es de la gran relevancia de este yacimiento, tal vez en mascarado por otros enclaves más investigados que este. El lote de materiales más significativo de la cueva del Portillo del Arenal se centra principalmente en la indumentaria: Una placa de bronce de tipo liriforme perteneciente a un broche de cinturón (finales del siglo VII d.C. / principios del VIII d.C.), otra placa de la misma tipología (esta vez en hierro), un terminal de bronce, una hebilla circular de hierro e incluso un briquet o encendedor de chispa de hierro. En cuanto a los útiles, se recuperaron cuatro pequeños cuchillos de hierro, tres puntas de enmangue tubular y una paleta o atizador. Cabe destacar que ninguno de ellos, ni siquiera los cuchillos, podrían catalogarse como armas. De hecho, la presencia de este tipo de materiales no es extraña en contextos funerarios de época visigoda, no por tratarse de un ajuar, sino por encontrarse relacionados con los cinturones (encontrados en muchas ocasiones como esta) al estar suspendidos de ellos. También fueron recuperados tres pequeños punzones de tejedor de hueso, de los cuales 2 se encontraron encima de una pequeña hoguera que fue datada entre los siglos VIII-IX d.C.

Por último, dentro del apartado de hallazgos materiales, destaca la gran cantidad de fragmentos cerámicos encontrados en la cueva, la gran mayoría relacionados con tipos de olla. Uno de estos recipientes (fragmento), de perfil en “S”, fue realizado a torneta con una decoración incisa a base de dientes de lobo en el cuello y meandros. Paradójicamente, su datación por Termoluminiscencia nos transportó a un periodo relativamente temprano (siglo V d.C), lo que nos da a entender que existieron posiblemente dos periodos de actividad bien diferenciados: Uno en el citado siglo V d.C y otro en el siglo VIII d.C., ambos posiblemente relacionados con actividades sepulcrales. A parte del citado fragmento, con decoración incisa, existen otros tantos restos de ollas (lisas) similares, incluso herrajes metálicos de al menos un recipiente de madera o caldero similar al de la Cueva de Las Penas.

VISITAS

La cueva de Portillo del Arenal no es un yacimiento visitable, ni siquiera su entorno es practicable. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • CUEVA DE LAS LAPAS

    La cueva de Las Lapas es una auténtica desconocida para la gran mayoría de la sociedad cántabra. Y no será porque decenas y decenas de senderistas, camino de lo alto del monte Candina (espectacular montaña caliza pegada al Mar Cantábrico), pasen a pocos metros de su espectacular boca. De todos modos, un frondoso bosque sin sendero la oculta desde hace milenios.

    Fue descubierta en la década de los 60 por los Camineros dela Diputación, realizándose varios sondeos en el año 1968 de la mano de V.Gutiérrez Cuevas (Seminario Sautuola) cuyos resultados fueron positivos. Años después, Félix Gonzalez Cuadra realizaría una excavación (sin permisos) en su interior cuyos resultados son inéditos. Me resisto a poner una excavación furtiva dado que hoy en día las fuentes oficiales son más de poner “hallazgos fortuitos de vecinos” para tapar lo mismo cuando les conviene o les pone colorados. Eso sí, para perdernos la mejor colección (con diferencia) arqueológica de Cantabria en manos de un particular no dudaron en satanizar al citado Gónzalez Cuadra cuando quiso donarla al Ayto de Castro Urdiales. Un día habrá tiempo para escribir sobre este grandioso episodio de gestión regional. Volviendo al enclave, saltó nuevamente a la palestra en el año 1991 cuando Juan Tomás Molinero Arroyabe y Francisco Javier Arozamena (miembros del G.E.L.L.) localizaron en el vestíbulo lo que parece un rosto humano realizado con carbón vegetal.

    No cabe duda de que la cueva de La Lapas esconde (o escondía) mucho más de lo que sabemos en nuestros días. Una cavidad en un entorno privilegiado donde tanto la vida como la muerte (lo veremos a continuación)tienen gran peso en la historia de la misma. Desgraciadamente, como en decenas y decenas de enclaves, poco o nada se hace por protegerla…Cantabria Infinita lo llaman.

    Bibliografía: Rostro pintado en la cueva de Las Lapas (Liendo). Trabajos de Arqueología en Cantabria. Monografías Arqueológicas 4” (1992) Molinero y Arozamena.
    Agradecimientos: Peter Smith


  • CUEVA DE LA RAPOSA

    Verdaderamente no está claro si debemos de incluir este enclave como yacimiento/cueva o como colector de aguas residuales. Si, si, has leído bien. Y con todo, estamos hablando de un municipio (Santillana del Mar, Cantabria) que lidera mundialmente el ranking de arte rupestre con la archiconocida Altamira, pero que por contrapartida esconde alguna que otra vergüenza como esta. Además, la cueva de La Raposa pudo ser clave no solo en el conocimiento del posible pasado romano de Vispieres, sino que también pudo albergar algún vestigio prehistórico ya perdido entre las aguas residuales que día si y día también transcurren por su interior.

    Esta cavidad, conocida por los vecinos de la zona desde tiempos inmemoriales, fue investigada (espeleológicamente hablando) en la década de los años 60 por la S.E.S.S. – Sección de Espeleológica del Seminario Sautuola quienes por casualidad encontraron una punta de silex en su interior. Años después, miembros del C.A.E.A.P - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica reconocería la cueva, encontrando nuevos materiales arqueológicos e identificando restos de pinturas negras. A partir de aquí, la cueva de La Raposa es incluida es diferentes publicaciones científicas como uno de los yacimientos a estudiar/conservar en nuestra comunidad autónoma. Pero en vez de eso, fue utilizada por el Ayuntamiento de Santillana del Mar como colector de aguas residuales, siendo este hecho denunciado por la A.C.D.P.S (Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo) en varios medios de comunicación locales e incluso a través de la Consejería de Cultura de Cantabria. Incluso se escribió una carta al Ayuntamiento para reconducir la situación (hablamos de la década de los 90)..de nada sirvió.

    Hoy en día, la cueva (o colector) de La Raposa es fácilmente identificable en la rotonda que nos lleva a la cercana localidad de Vispieres. Se reconoce por un bardal donde la humedad que baja por la cercana canalización marca el camino hacia el colector..quien sabe si donde tenemos una rotonda hay un yacimiento romano (todo apunta a que en las inmediaciones, luego veremos porqué) y donde está el colector un yacimiento prehistórico. De lo que no hay duda es que los materiales e indicios no sirvieron de nada para conservarla. Eso sí, tu no te acerques a la boca o entres ya que te podrían acusar de estar prospectando visualmente. Cantabria, esa tierra donde el doble rasero no tiene límite alguno…Infinita la llaman.

    Bibliografía: "Informe sobre la cueva de La Raposa (Vispieres, Santillana del Mar). Memorias de la A.C.D.P.S. 1993-95". GÓMEZ, J. y MUÑOZ, E.

  • LA CUEVA DEL RUSO

    Durante un instante he cerrado los ojos y he viajado en silencio miles de años en el tiempo. Mientras retrocedía siglos y siglos me he dado cuenta de que hoy en día, para desgracia de nuestra especie, la caza está infravalorada. Y no por el mero hecho de cuestionar a quien le guste, todo lo contrario. Si realizo esta reflexión es porque en cuanto he abierto los ojos tras mi viaje imaginario hacia el Paleolítico Superior, he sido consciente del salto evolutivo realizado por el Homo Sapiens en cuanto a tácticas de caza. Una auténtica revolución que hoy en día la gente de a pie no tenemos en cuenta. La definición inicial de "cazadores-recolectores" de los albores del Paleolítico dista mucho de lo que nos encontramos a finales de este periodo. En las primeras etapas, la recogida de vegetales y frutos, el "carroñeo" de animales muertos de forma natural o la captura de animales pequeños (roedores, reptiles, etc) era la tónica predominante. Por el contrario, el desarrollo de nuevas formas de enmangue y la novedosa utilización de diferentes útiles y armas en el Solutrense, permitieron a sus pobladores la utilización de las tácticas de caza y así revolucionar su mundo. Los abrigos rocosos situados en pasos estratégicos con amplia visibilidad fueron ocupados como apostaderos de caza, convirtiéndose así en lugares frecuentados por nuestros antepasados.

    Y al levantarme de mi rocosa atalaya me doy cuenta de que la cantera que tengo a mis pies pudo acabar con uno de estos "puestos" de caza en Cantabria, uno de los más importantes y a la vez más desconocidos de nuestra región: La Cueva del Ruso. Descubierta a mediados del siglo pasado, ha sido objeto de diferentes actuaciones arqueológicas de las que destaca la intervención de urgencia (provocada por la actividad de la cantera) dirigida por Emilio Muñoz Fernandez en el año 1984. El riesgo de pérdida en el registro arqueológico del entorno de su boca, borrado por la cantera, más los desprendimientos y daños internos a consecuencia de la citada explotación, produjo la paralización de la actividad minera. Durante las excavaciones de finales de siglo XX, fue posible documentar las diferentes fases de ocupación de la pequeña sala central de la cueva, encontrándose 5 grandes estratos paleolíticos que aportaron una valiosísima información. El Nivel I proporcionó un depósito sepulcral de la Edad del Bronce Antiguo. El segundo de ellos era una gruesa costra calcítica donde aparecieron restos de un hogar y escasa industria lítica, atribuibles más posiblemente a la época Mesolítica. Uno de los niveles más interesantes es el III (y el IV que veremos a continuación), donde se extrajo una muestra de Carbono 14 que proporcionó una fecha de 16.120 ( 210) años antes del presente. El IV proporcionó igualmente industria lítica del Solutrense Superior, ofreciendo además restos del Auriñaciense evolucionado. Destacar que en este nivel también se realizó una datación por C14 que nos llevó a unos 27.620 ( 180) años antes del presente. El último nivel fértil, el quinto, contiene industria Musteriense. Cabe destacar que en el vestíbulo se hallaron además algunas cerámicas medievales.

    Muchos de los materiales hallados entre los niveles III y IV nos dan a entender la importancia de la Cueva de El Ruso en las labores de caza. Por los restos encontrados, se sabe que en este lugar se realizaron además trabajos de fabricación de puntas de sílex con un sistema avanzado de enmangue, muy propio del Solutrense. Destacan dos puntas de tamaño medio que presentan rotura en su parte mesial, probablemente debido a que se fragmentaron al penetrar en el cuerpo de la presa e impactar con el hueso de la misma. Una de ellas tiene la particularidad de tener la base en forma cóncava, algo exclusivo en la región cantábrica.

    No podemos olvidar el pequeño abrigo cercano denominado "Cueva del Ruso III" ni la surgencia fosil de la "Cueva del Ruso III" (ubicada junto a la cueva principal). En la primera de ellas se realizó un sondeo en el año 1984 que proporciono algunas conchas asociadas a restos de una pequeña ocupación del Mesolítico. De lo que no cabe duda respecto a todo el conjunto es que estamos ante otro gran desconocido de la arqueología regional. Un "cueto" que a finales del siglo pasado tuvo la inmensa suerte de no perecer ante la emergente actividad minera de la zona. Una puesto de caza donde, en los albores de la humanidad, se escribió otro capítulo más que engrandece la prehistoria de Cantabria..esperemos no volver a acordarnos de él cuando sea tarde.

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos

  • CUEVA DE LA BAJA

    Pocos conocen la cueva de La Baja por su atractivo arqueológico, sino más bien por encontrarse dentro de un entorno natural espectacular en el municipio de Laredo o por "aquellos niños" (ya mayores) que jugaban en su interior de pequeños. No en vano, es una cavidad perfectamente conocida por los lugareños y en la actualidad su acceso está perfectamente señalizado en los caminos cercanos. Pero más allá de su potencial natural y geológico y fácil acceso, la cueva de La Baja esconde un milenario pasado que apenas se conoce fuera del entorno más académico.

    El yacimiento fue descubierto en la década de los años 50 del siglo pasado por los Camineros de la Diputación (como otros tantos en Cantabria). Desde entonces, ninguna referencia escrita sobre las pocas investigaciones de la cavidad y alguna "noticia" para hacer entrever que hay interés en la cultura de Cantabria. La última al respecto publicada en 2012 donde el consistorio le pidió al Director de Cultura el estudio de la cavidad para poder incluirla como reclamo turístico para la villa. Concretamente "se trataría de verificar la posible existencia de grabados u otras expresiones artísticas que refuercen el valor de un lugar en el que la calidad y variedad de material hallado confirma que fue poblado miles de años atrás".., como pasa con todo el Patrimonio de Cantabria: Si tiene pinturas o grabados mola, sino..es una basura. En este caso, sin grabados ni pinturas conocidas, se utiliza como recurso sin que la gente de a pie conozca su milenario pasado nada más adentrarse en su interior.

    No cabe duda de que la historia de la cueva, como veremos a continuación, merece una puesta en valor. Como mínimo, una contextualización de lo que hoy es tan solo "una ruta y una cueva bonita" y sobre todo, una protección de la misma dado que gran parte de los materiales en superficie que se observaban hace años…ya no están allí.

    Bibliografía: "Carta Arqueológica de Cantabria" Ediciones Tantín (1988). Emilio Muñoz Fernández, Carmen San Miguel Lamosas


  • LA CASTAÑERA

    El abrigo de La Castañera (Obregón de Villaescusa) es uno de los ejemplos más claros de toda Cantabria de la falta de compromiso con nuestro patrimonio. El resumen podría ser el siguiente: El yacimiento con una de las estratigrafías más importante y amplia del Calcolítico/Edad del Bronce de toda Cantabria ha sido utilizado hasta no hace muchos años como vertedero y aliviadero de una piscina. Así de duro, así de simple..y no se hace absolutamente nada. Fue reconocida en los años 50 del siglo pasado por el equipo de Camineros de la Diputación, quienes realizarían una excavación en la cavidad. De la mano de R. Rincón Vila, en el año 1975, fue excavado por el equipo del Museo Regional de Cantabria quienes diez años después (1985) publicarían la síntesis y resultados de los trabajos allí realizados. Poco después, en la misma década de los 80 y tal y como recoge el libro "Las Cuevas de Villaescusa", muchos vecinos realizaron intervenciones sin permiso con el fin de recolectar fragmentos cerámicos y otras piezas que en algunos casos (en otros no) fueron entregados al museo. Tuvo la grandísima suerte de que, entre el año 2011 y 2013, un equipo multidisciplinar dirigido por Cristina Vega Maeso aborda nuevamente el estudio del yacimiento y hoy en día vuelve a parecer un abrigo en vez de un vertedero. Se limpia y se estudia nuevamente su estratigrafía además de ampliarla. Entre los nuevos materiales encontrados destacan niveles de abono y más restos animales, algo que junto con el resto de restos óseos (principalmente de cabras y cerdos) abrió la hipótesis bastante acertada de que nos podemos encontrarnos ante un corral (con otros usos posteriores) de época calcolítica. Poco después (2016), el mismo equipo, realiza un análisis geofísico del área de la Castañera para poder encontrar restos de un posible asentamiento al aire libre ligado a dicho "corral". En la denominada como zona M1 (en la vega justo por debajo) el equipo conformado por Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo, encuentran a través del georadar diferentes anomalías con formas geométricas con el georadar. Una de ellas es redondeada y con una pequeña anomalia en su centro..¿nos encontramos ante una vivienda y el agujero de su poste central?

    No cabe duda de que el abrigo de La Castañera es otro de esos lugares especiales de Cantabria que se ha "salvado" in-extremis por pura casualidad (más bien interés de un equipo arqueológico), no por la protección del mismo por parte de nuestras instituciones. Os dejo el artículo 133 apartado d) de la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998, donde dice "Serán responsables de las infracciones previstas en la presente Ley: d) Los funcionarios o responsables de las Administraciones públicas que, por acción u omisión, permitan o encubran las infracciones". Está claro que todos tenemos la responsabilidad de cuidar y respetar nuestro patrimonio (ese mismo artículo recoge la responsabilidad de todos los ciudadanos en los apartados a, b y c), pero es curioso que a quienes pagamos por hacerlo (Consejería de Cultura y Servicio Cántabro de Patrimonio) no lo hagan..Cantabria Infinita lo llaman algunos.

    Bigliografía:"Las Cuevas del Valle de Villaescusa" - Mariano Luis Serna, Ángeles Valle y Fernando Obregón.
    - Geophysical survey on El Mazo de la Castañera (Cantabria, Spain): looking for open-air domestic remains" - Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo.