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Boca de la cueva de Los Hornucos de Suano. Fotografía: A.C.D.P.S - Asociación cántabbra para la Defensa del Patrimonio Subterraneo

La cueva de Los Hornucos (Suano, Hermandad de Campoo de Suso) es otra de esas cavidades de Cantabria con una espectacular historia por contar y que hoy en día está totalmente infravalorada y desprotegida. Y no será porque en el pasado no se hiciesen esfuerzos al respecto en cuanto a investigaciones se refiere, lo que ocurre es que en el presente muchas de las cuevas estudiadas a principios de siglo XX cumplen un triste patrón: Si no tienen pinturas, no existen. Si el padre Carballo levantase la cabeza..

Existen dudas respecto a su descubrimiento y a quienes fueron realmente quienes dieron a conocer su valor arqueológico. De lo que no cabe duda es de que fue en verano del año 1934, siendo además noticia a nivel nacional (tanto El Heraldo de Madrid, como el diario La Voz o La Época se hicieron eco de la misma). Este último, el Lunes 30 de Julio de 1934 rezaba lo siguiente: "Se descubre cerca de Reinosa una gran caverna prehistórica. SANTANDER 28. – En el lugar denominado Los Hornucos, del pueblo de Suano, varios jóvenes encontraron la entrada de una caverna, realizando en ella una incursión de más de mil metros. Luchando contra toda clase de inconvenientes, cuando llevaban más de dos horas andando, se encontraron con restos de alfarería prehistórica, estalactitas y restos de treinta y cuatro esqueletos. Los descubridores de la caverna dieron cuenta del encuentro en Reinosa, causando la noticia gran sensación, por ignorarse que hubiera por allí ninguna cueva prehistórica". Y es en este punto donde ya por aquel entonces se abrió el debate. El Heraldo de Madrid y El Cantábrico narraban que, en los últimos días del mes de Julio, los jóvenes de la comarca Daniel Fernández Ortega, Manuel Hoyo García, Víctor Fernández, Joaquín Fernández, Tomás López, Eduardo Muñoz, Emiliano Villanueva y Adrián Sainz de los Ríos exploraron la cueva. Por contrapartida, en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Carlos Navarro redacta que el valor arqueológico de la cueva de Los Hornucos fue descubierto por Ricardo García Díaz y Antonio Fernández Carpio (lugareños aficionados a la arqueología), dejando a los muchachos citados en primera instancia como codiciosos buscadores de tesoros. Cierto es que en dicho boletín si les atribuye el hallazgo de la ya conocida como "Galería de Los Cráneos".

Toda aquella expectación generada en medios de comunicación hizo que la Junta Superior de Excavaciones actuase prácticamente de inmediato, entregando la excavación a Luis de Hoyos Sainz. Este último no pudo llevarla a cabo, con lo que fue el padre Jesús Carballo quien la acometiese a finales de 1935. La primera noticia sobre los resultados de las primeras excavaciones se produciría en una publicación Argentina, concretamente el 16 Mayo de 1936 en la revista "Caras y Caretas", donde Carballo hacía referencia ya a materiales "romanos y visigóticos". Años más tarde, en 1940, aparecerían las primeras ilustraciones de los materiales visigodos allí encontrados en el artículo "La cueva de Suano, Santander" de la Revista de la Universidad de Oviedo (num. 1, pag 103-134).

Desde entonces hasta los últimos años del pasado siglo XX, Los Hornucos de Suano ha sido citada en diferentes publicaciones como por ejemplo el Boletín Cántabro de Espeología "La Cueva de Hornucos (Suano, Cantabria) - La circulación hídrica y su evolución" (BOHIGAS, R.; CRESPO, L. y TORTAJADA, A., 1981, num. 1 pags 34-35), si bien es cierto que sería el Proyecto Mauranus (codirigido por los arqueólogos Enrique Gutierrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate) quienes traerán nuevamente a esta emblemática cavidad a la actualidad arqueológica con una serie de interesantísimos artículos en su blog. Desgraciadamente nunca se ha realizado una revisión exhaustiva de la misma en las últimas décadas, quedando relegada al olvido institucional y perdiéndose por el camino gran parte de los materiales encontrados en su interior.

Agradecimientos: ACDPS - Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo.
Fuente: Proyecto Mauranus - El descubrimiento de la cueva de Los Hornucos (Suano)

 

Materiales visigodos encontrados por Carballo en el interior de la cueva de Los Hornucos de Suano. Fuente: Revista de la Universidad de Oviedo (num. 1, pag 103-134).

Ubicada a los pies del monte Endino y orientada hacia el Norte, la cueva de Los Hornucos de Suano destaca a primera vista por su amplio abrigo de unos 13 metros de ancho "delimitado" por un murete muy característico. Dicho abrigo posee unos 7 metros de profundidad y se encuentra sin sedimento alguno, prolongándose hacia la izquierda por una estrecha galería de 1 metros y medio de ancho que desemboca en la conocida como "Galería del Yacimiento" donde el padre Carballo realizó la excavación. Este espacio mide unos 6, 5 metros de ancho por 36 metros de longitud, llevándonos hacia otra galería un poco más estrecha (5 metros) de 50 metros de recorrido. A partir de aquí existe una bifurcación que nos lleva hacia la izquierda por otra galería de 66 metros que desemboca en otra sala de unos 25 metros de ancho por 16,5 de largo. La cueva continua cerca de unos 300 metros por la conocida como "Galería de los Craneos" donde aparecieron 34 cráneos humanos.

Repartidos por toda la cueva aparecieron diferentes materiales asociados a diferentes épocas de la historia/prehistoria, destacando sobre manera los materiales tardorromanos y altomediavales. Carballo excavó una estratigrafía de cerca de dos metros que contenía decenas de materiales de interesante valor arqueológico: Cerámica decorada, una empuñadura de bronce, fragmentos de vidrio, dos pequeñas monedas romanas del emperador Constantino (siglo IV d.C.), restos de fauna (ciervo principalmente), etc. Pero lo más destacable de los materiales fueron aquellos ligados a época visigoda, teniéndose prácticamente la certeza de que están relacionados con un contexto funerario (ver imagen): Una cucharilla, una hebilla de cinturón, un botón, varias monedas tardoantiguas, un cuenco cerámico o una plaquita de bronce. Incluso se ha detectado la presencia de cereal en algunos puntos del interior de la cueva, cuyos paralelos en Cantabria en enterramientos de época visigoda son más que destacables.

Hacia el interior, además de los citados cráneos, se han encontrado fragmentos de una vasija realizada a mano, 1 hacha de Bronce (asociados a Prehistoria Reciente) y restos humanos de varios individuos, estos últimos en otro sector diferente a la "Galería de los Craneos".

VISITAS

Todos podemos acercarnos hasta la cueva de Los Hornucos de Suano, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos acercarnos a ver su boca. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • CUEVA DE RASCAVIEJA

    La cueva de Rascavieja (Matienzo, Ruesga) es una enorme cavidad que alberga miles y miles de años de historia y misterio. Nos encontramos de este modo ante otra de las enigmáticas cavidades de este prolífero valle, que puedo albergar diversos rituales en varias épocas comprendidas entre el Calcolítico y la Edad del Hierro. Miles de años antes, en el Pleistoceno, la gran sala de entrada y otros puntos más al interior estuvieron poblados por el conocido Oso de las Cavernas (Ursus Speleaus), apareciendo en estos puntos restos óseos de los mismos, abundantes marcas de garras en las paredes e incluso las propias oseras. Y no solo eso, sino que en las zonas más profundad de Rascavieja se han llegado a encontrar también restos de la conocida como Hiena de las Cavernas (Crocuta crocuta spelaea), denotando la gran ocupación animal de la comarca en tiempos inmemoriales.

    Las primeras evidencias de uso humano nos llevan a un momento impreciso de la Prehistoria, encontrándose en el vestíbulo de la cueva restos de la fauna consumida y carbones de sus hogares, lo que nos da a entender que estamos ante un grupo de cazadores paleolíticos (no sabemos si estacionales o nómadas). Miles de años después la cueva vuelve a tener uso, aunque esta vez a modo de tumba. Entre el II y III milenio a.C., los antiguos pobladores del valle de Matienzo eligieron un pequeño espacio en el vestíbulo (justo detrás de un gran bloque de piedra) para enterrar a un joven acompañado de un modesto ajuar consistente en un vaso cerámico, un pequeño cuenco (liso) y un vaso de mayor medida del que se cree que pudo contener algún tipo de alimento u ofrenda. Se sabe además que el lugar elegido para esta inhumación fue vaciado o limpiado previamente, ya que no aparece ningún tipo de bloque o fragmento en su interior. El espacio u hornacina donde se realizó el enterramiento posee unos 3 metros de largo por un metro de ancho, destacando incluso la presencia de una pequeña hoguera en una plataforma inmediata (no se sabe si anterior o posterior). Con todo, tanto los huesos como los fragmentos cerámicos encontrados se hallaron dispersos por el vestíbulo, debido probablemente a que la acción tanto humana como animal (incluso carroñeros) los moviesen de su lugar original. Gracias a uno de los fragmentos óseos sabemos que la datación proporcionó un resultado de 3.999 años de antigüedad (con una desviación de más/menos 59 años), reafirmando así su cronología. Se conoce también la existencia de otro depósito, probablemente coetáneo al anterior, de restos humanos en una gatera lateral, con la diferencia de que se cree que este ritual fue mucho más humilde al no conocerse la existencia de restos cerámicos.

    Inmersos ya en la Edad del Hierro, se conocen evidencias de posibles rituales en los que el fuego pudo jugar un papel fundamental (al igual que en otras cavidades como Cofresnedo y el Aspio). En el centro de la gran sala se encontraron restos de una gran hoguera de la que se sabe más bien poco, sobre todo porque no se sabe si se realizó in-situ o los propios restos carbonizados fueron movidos a este lugar. Esto, unido a la presencia de restos cerámicos de un vaso de tipo globular, de perfil en "S", acentúa la creencia de que entre el Calcolítico y La Edad del Hierro tanto Rascavieja como las citadas cuevas fueron un lugar ritual de relevancia.

    Bibliografía: La cueva de Cofresnedo en el Valle de Matienzo - Jesús Ruiz Cobo / Peter Smith (Edita: Gobierno de Cantabria)

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project

  • LA CUEVA DE MORIN

    La cueva de Morín (Villaescusa, Cantabria) es otro de los yacimientos de nuestra región marcado por el olvido administrativo. Y no será por la importancia del enclave, sino porque diferentes acontecimientos ligados a un pasado cercano han hecho que su nombre se vinculase siempre a escándalos burocráticos y de otra índole, lejos de su verdadero valor. La cercanía de la misma accediendo desde el arco de la bahía, unos 6 kilómetros al sur, y su potente registro arqueológico, vital para comprender la transición entre el Paleolítico Medio y Superior en la región cantábrica, de poco o nada han servido para que esta cavidad se explote como recurso turístico-cultural. Al menos (como se aprecia en la imagen) está protegida, no como la cercana Covalejos..

    Fue descubierta en 1910 por Obermaier y Wermet, siendo a partir de entonces uno de los referentes de estudio en nuestra región. Desde entonces, diferentes intervenciones y sondeos fueron dotando a Morín de una cronología cada vez más exacta y sorprendente. Dos años después, en 1912, J.Carballo y P.Sierra realizan un sondeo cuyos resultados hoy en día siguen inéditos. O. Cendrero publicaría tres años después (1915) algunos materiales obtenidos en la cata que dejaron abierta los citados investigadores, los cuales retomarían la actividad entre los años 1917 y 1919. Serian ellos quienes a través de una cata de 10 metros por 2, con otros 2 metros de profundidad, pusiesen en evidencia los niveles correspondientes al Paleolítico Superior así como dos niveles del Paleolítico Medio. Paralelamente, el Conde de La Vega fue invitado por el padre Carballo a realizar una intervención paralela que se prolongaría hasta 1920. Habría que esperar más de 45 años hasta que Joaquín González Echegaray y Leslie Gordon Freeman marcasen un antes y un después, no solo en la Cueva de Morín, sino en la metodología utilizada en excavaciones del Paleolítico Superior. Pusieron al descubierto una completísima estratigrafía: Un nivel aziliense, uno magdaleniense, uno solutrense superior, dos gravetienses, uno auriñaciense evolucionado, dos auriñaciense antiguo, dos auriñaciense arcaico, uno chatelperroniense, siete musterienses, cuatro estériles y uno final musteriense. Sería el primer referente de la técnica arqueológica en nuestro país en cuanto a metodología en este tipo de yacimientos, ¡Una pasada!.

    Desgraciadamente, la cueva de Morín ha sido noticia en los últimos años por sus continuos líos administrativos y burocrácritos. En el año 2009, los componentes de una de las últimas intervenciones en la cueva (Jesús Emilio González Urquijo, Gred-Christian Weniger y Cesar González Saiz) fueron sancionados por la Consejería de Cultura de 2 a 4 años de inhabilitación por diversos cargos tales como haber estudiado los restos de pintura sin el permiso correspondiente, no haber devuelto a tiempo la llave de la cavidad o haber dejado materiales en el interior de la cueva una vez expirado el tiempo de intervención. Dos años después, la sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia juzgó el recurso del catedrático González Sainz, desmontándose todos los argumentos sancionadores de la Consejería y anulándose así su inhabilitación. En 2012 el TSJC ratificó la inhabilitación de González Urquijo, algo que enfrentaría al Servicio Cántabro de Patrimonio con un centenar de investigadores y profesores tanto de Cantabria como de toda España…una auténtica aberración y vergüenza para la arqueología regional.

    Poco o nada más se sabe de la Cueva de Morín desde entonces. Como veremos a continuación, su milenario pasado y su increíble valor han pasado a segundo plano. Las cuevas que no son patrimonio de la UNESCO no tienen hueco ni a nivel socio-cultural ni institucional. Fruto de este desconocimiento, son muchos los mitos que rodean a esta cavidad y al conocido como "Hombre de Morín". Veamos a continuación un poco más sobre el mismo.


  • LA CASTAÑERA

    El abrigo de La Castañera (Obregón de Villaescusa) es uno de los ejemplos más claros de toda Cantabria de la falta de compromiso con nuestro patrimonio. El resumen podría ser el siguiente: El yacimiento con una de las estratigrafías más importante y amplia del Calcolítico/Edad del Bronce de toda Cantabria ha sido utilizado hasta no hace muchos años como vertedero y aliviadero de una piscina. Así de duro, así de simple..y no se hace absolutamente nada. Fue reconocida en los años 50 del siglo pasado por el equipo de Camineros de la Diputación, quienes realizarían una excavación en la cavidad. De la mano de R. Rincón Vila, en el año 1975, fue excavado por el equipo del Museo Regional de Cantabria quienes diez años después (1985) publicarían la síntesis y resultados de los trabajos allí realizados. Poco después, en la misma década de los 80 y tal y como recoge el libro "Las Cuevas de Villaescusa", muchos vecinos realizaron intervenciones sin permiso con el fin de recolectar fragmentos cerámicos y otras piezas que en algunos casos (en otros no) fueron entregados al museo. Tuvo la grandísima suerte de que, entre el año 2011 y 2013, un equipo multidisciplinar dirigido por Cristina Vega Maeso aborda nuevamente el estudio del yacimiento y hoy en día vuelve a parecer un abrigo en vez de un vertedero. Se limpia y se estudia nuevamente su estratigrafía además de ampliarla. Entre los nuevos materiales encontrados destacan niveles de abono y más restos animales, algo que junto con el resto de restos óseos (principalmente de cabras y cerdos) abrió la hipótesis bastante acertada de que nos podemos encontrarnos ante un corral (con otros usos posteriores) de época calcolítica. Poco después (2016), el mismo equipo, realiza un análisis geofísico del área de la Castañera para poder encontrar restos de un posible asentamiento al aire libre ligado a dicho "corral". En la denominada como zona M1 (en la vega justo por debajo) el equipo conformado por Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo, encuentran a través del georadar diferentes anomalías con formas geométricas con el georadar. Una de ellas es redondeada y con una pequeña anomalia en su centro..¿nos encontramos ante una vivienda y el agujero de su poste central?

    No cabe duda de que el abrigo de La Castañera es otro de esos lugares especiales de Cantabria que se ha "salvado" in-extremis por pura casualidad (más bien interés de un equipo arqueológico), no por la protección del mismo por parte de nuestras instituciones. Os dejo el artículo 133 apartado d) de la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998, donde dice "Serán responsables de las infracciones previstas en la presente Ley: d) Los funcionarios o responsables de las Administraciones públicas que, por acción u omisión, permitan o encubran las infracciones". Está claro que todos tenemos la responsabilidad de cuidar y respetar nuestro patrimonio (ese mismo artículo recoge la responsabilidad de todos los ciudadanos en los apartados a, b y c), pero es curioso que a quienes pagamos por hacerlo (Consejería de Cultura y Servicio Cántabro de Patrimonio) no lo hagan..Cantabria Infinita lo llaman algunos.

    Bigliografía:"Las Cuevas del Valle de Villaescusa" - Mariano Luis Serna, Ángeles Valle y Fernando Obregón.
    - Geophysical survey on El Mazo de la Castañera (Cantabria, Spain): looking for open-air domestic remains" - Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo.