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Boca de la cueva del Valle desde el sector del yacimiento en el vestíbulo

La cueva del Valle es, aun no pareciéndolo, uno de los mayores exponentes arqueológicos y espeleológicos de Cantabria. Sin duda, así de rotundo. Y no, no tiene ningún tipo de manifestación pictórica ni grabado alguno que se conozca. Con estas premisas mucha gente pensará "Pero..¿Por qué está abierta?", "Pero sino está protegida, ¿no?" o "Entonces..¿Qué tiene de especial?". Y todos ellos tendrán razón ya que es una cueva en la que puedes entrar hasta su vestíbulo (se recomienda encarecidamente no adentrarse en su interior) con los más pequeños y si, su valor arqueológico está "protegido" (por llamarlo de alguna manera) por una importante costra estalagmítica y por una placa de hormigón que impide que se acceda a los niveles estratigráficos del yacimiento. Cierto es que esto no es suficiente, todos podemos apreciar que las filtraciones del agua del interior arrastran (y siguen arrastrando) los materiales por debajo del hormigón. Pero reafirma una teoría que desde el portal llevamos defendiendo años en otros yacimientos mucho más abandonados: El flujo de personas continuado, en este caso familias y familias con niños/as, es un excelente disuasor para todos aquellos que tienen ganas de llevarse aquello que no es suyo.

El valor arqueológico de la cueva del Valle fue descubierto por el padre Lorenzo Sierra en 1905, quien encontró un importantísimo yacimiento de arte mueble que nada tiene que envidiar (todo lo contrario) a otras cuevas de Cantabria. Inicialmente encontró piezas del periodo Magdaleniense Superior/Aziliense. Las primeras excavaciones como tal fueron desarrolladas por miembros del Instituto de Paleontología Humana de París (IPH) entre los años 1909 y 1911, siendo realmente fructíferas dado el volumen y calidad de las piezas encontradas que veremos posteriormente. A finales de la década de los 90 (entre 1996 y 1998) un equipo de la Universidad de Valencia dirigido por Maria Paz García-Gelabert realizó una revisión de los trabajos previos y nuevos sondeos para delimitar el yacimiento, encontrando nuevamente materiales que reafirmaban la cronología previa (Magdaleniense Superior/Aziliense) además de incluir ocupación en la Edad del Bronce en un momento de la protohistoria. Paralelamente, se crea a su alrededor el conocido como "Parque Paleolítico de la Cueva del Valle". Un acondicionamiento de su entorno para pequeños y mayores donde se puede aprender en que hábitat (mamut a escala incluido) vivieron los antiguos pobladores de la cueva. Cartelería, accesos y un gran área para aparcar y donde comer de picnic.

Como podemos apreciar, la cueva del Valle es un icono (si si, icono) de la prehistoria de Cantabria. Un lugar que se ha sabido aprovechar para el esparcimiento de familias enteras que con su sola presencia disuaden y protegen el yacimiento. Una protección infinitamente mayor que la capa de hormigón que se "echó" a finales de los años 80 del siglo pasado sin tener en cuenta que el flujo de agua no pasaría solamente por encima del hormigón, sino también por debajo (arrastrando materiales de incalculable valor río abajo, incluso a pocos metros de la placa). A buen seguro que esta circunstancia, y la información que expondré a continuación, será buen dardo que lanzarnos por explicar lo que realmente es la cueva del Valle y lo que contiene en su interior.

Bibliografía: "Excavación de la Cueva del Valle (Rasines)". Actuaciones arqueológicas en Cantabria 1984-1999. María Paz García-Gelabert

 

Esquema del bastón decorado (desaparecido) de la cueva del Valle

La cueva del Valle, o La Viejarrona como se conoce en las inmediaciones, no es una "cueva como tal" sino un sistema kárstico de cerca de 60 kilómetros en su totalidad. De hecho, la cueva del Valle es una de las bocas de este sistema, el cual tiene 6 en total y la que nos ocupa es la más baja de todas ellas. Esta circunstancia la convierte en un atractivo espectacular para la espeleología, siendo conocida mundialmente por ello. Volviendo al interés arqueológico, la cantidad de materiales encontrados (junto a su calidad) la hacen única. En las diferentes excavaciones realizadas a principios de siglo se encontraron piezas de arte mueble de gran interés destacando arpones (con varias filas de dientes), punzones y dos bastones de mando. El primero de ellos (en la imagen) desapareció durante la Guerra Civil, conservándose un molde de yeso en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. El segundo de ellos no es tan espectacular en cuanto a su decoración, pero no por ello no deja de ser importantísimo. También se encontraron microlitos en sílex (aziliense), buriles, raspadores (magdaleniense) del mismo material, abundantes restos de fauna y un largo etc. No cabe duda de que lo más preocupante es la exposición del yacimiento del vestíbulo dado que el nacimiento del río Silencio (que surge de la cueva) suele arrastrar en sus momentos de crecida gran parte de los materiales bajo la placa de hormigón. Una circunstancia ajena a los visitantes pero francamente preocupante y que no se remedia desde las instituciones.

Por último, y no por ello menos importante, cabe mencionar la aparición a pocos metros la boca de un ara romana (el "Ara de Rasines" depositada en el MUPAC) en el año 1906. Su función (votiva o funeraria) aún no es clara, si bien es cierto que su descubrimiento no hizo más que reafirmar la importancia del yacimiento desde época prehistórica.


VISITAS

Todos podemos disfrutar del Parque Paleolítico de la cueva del Valle, ya que es un yacimiento visitable con panelización que explica donde estamos. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • CUEVA DE LAS CUBRIZAS

    La cueva de las Cubrizas (o Cobrizas como también se la conoce) es otra de esas cavidades que conforman el "puzzle sin terminar" de cuevas sepulcrales entre el Peñajorao, el abrigo de Barcenillas y la cueva de La Raposa. Un área de pocos kilómetros a la redonda donde encontramos diferentes yacimientos cuya cronología oscila entre el Mesolítico y la Edad del Bronce y donde quedan muchas incógnitas aún por despejar. De lo que no cabe duda es que los antiguos moradores de estas brañas, que no superan los 200 metros sobre el nivel del mar, escogieron un lugar ideal para vivir. Si dirigimos nuestra mirada al Norte desde la ayatala rocosa donde se ubica, tenemos una panorámica increíble de la línea de costa donde destacan el castro del Cueto de Mogro y el alto de La Picota. Además, por debajo de nosotros y en esa misma dirección, podemos observar el abrigo de Barcenillas y la cueva de La Raposa. Si nos dirigiésemos al Este, a muy poca distancia, nos toparíamos con el complejo funerario del Peñajorao y poco después con la cueva de El Pendo. En definitiva, básicamente nos encontramos en uno de los "focos" de actividad humana en un arco cronológico muy amplio, que abarca desde época Mesolítica/Neolítica hasta la Edad del Bronce principalmente, con vestigios en menor medida de la Edad del Hierro e incluso de la Edad Media.

    El yacimiento fue descubierto a finales de la década de los años 70 del siglo pasado, cuando el grupo de espeleología GEYMA de Astillero entrego al Museo de Prehistoria y Arqueología un lote de fragmentos medievales encontrados en el fondo de la sima. Pocos años después, el CAEAP - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – encontraría en superficie diferentes materiales incluyendo algunos prehistóricos. En el año 1999, dentro del estudio de las cuevas sepulcrales del karst del Peñajorao, un equipo del propio CAEAP dirigido por Emilio Muñoz y Jose Manuel Morlote, realizan la limpieza y estudio de una antigua calicata que se cree que pudo ser echa por el antiguo equipo de camineros de la Diputación. A modo de apunte, todo el interior de Las Cubrizas se encontró muy pisado dado que la cueva fue utilizada como refugio en la Guerra Civil.

    No cabe duda de que Las Cubrizas es una cavidad que, independientemente de haber sido estudiada hace no muchos años (bueno, ya son 20 años), será otra de esas cuevas que acabarán por "perderse". Y en este caso, no solo por la dejadez administrativa (que también), sino porque estamos ante un sumidero activo por el que en época de grandes lluvias se arrastran materiales y más materiales hacia su interior. Si os fijáis en la imagen, la acumulación de grandes cantidades de palos (abajo a la derecha) se debe a esa grandes de agua que bajan a través del cauce de un pequeño río que llega hasta aquí. Testigo directo de una época increíble en Cantabria, solo sus frías paredes sabrán lo que ocurrió en su interior y entorno más próximo.

    Bigliografía:"LAS CUEVAS SEPULCRALES DEL PEÑAJORAO (CAMARGO-PIÉLAGOS, CANTABRIA). Kobie Serie Paleoantropología, nº 34: 41-64" -Emilio Muñoz Fernández, Jose Manuel Morlote Expósito y Silvia Santamaria Santamaria.

  • LA CUEVA MMMCLXVII

    En Cantabria, a diferencia de lo que muchos puedan pensar, no todas las cuevas poseen la monumentalidad morfológica (ni pictórica por supuesto) de Altamira, El Pendo, La Garma o Covalanas entre tantas. De hecho, existen cavidades en nuestra región que por no tener, no tienen ni nombre. ¿Existen cuevas con gran valor arqueológico sin siquiera un topónimo asignado?. Por supuesto, existen varias, pero hoy nos centraremos en una de las mejor estudiadas y analizadas para conocer el origen tecnológico y de manufactura en la utilización de cerámica en la Prehistoria Reciente. Hablamos como no de la cueva 3167, en Seldesuto (Matienzo).

    Se encuentra ubicada entre los valles de Matienzo y Arredondo, a unos 673 metros de altitud. Su boca es de pequeñas dimensiones, y la cavidad en sí tan solo se desarrolla a lo largo de unos 36 metros aproximadamente. Sus dimensiones internas tampoco destacan demasiado, ya que su anchura y altura oscila entre 90 y 60 cm (el sector más angosto de la gatera de entrada) y 190cm/ 265cm en su parte más "comoda". Vamos que, como bien se apuntaba al principio, no destaca por su monumentalidad. Es por este motivo por el que se cree que hace no mucho tiempo fue usada como posible recinto de uso ganadero, un murete que cerraba la entrada así lo atestigua. Incluso hoy podemos ver entre las escarpadas rocas que la rodean rebaños de cabras que reafirman esta teoría.

    Su valor arqueológico salió a la luz en Diciembre de 2010, ya que miembros de la Expedición Británica a Matienzo descubrieron un increíble conjunto cerámico dentro del programa "La Prehistoria Reciente de Matienzo" (J. Ruiz Cobo y P. Smith 1997;2001) que comenzó años antes. Tras el hallazgo, se solicitó a la Consejera de Educación la recogida y catalogación de los materiales, aprobándose y financiándose dicha intervención en el año 2011. A parte del trabajo "in situ", se realizó uno de los análisis cerámicos más completos publicados hasta ahora en nuestra región, no solo por la interpretación del yacimiento sino por el uso de tecnología avanzada en dicho estudio. El análisis mineralógico (realizado por difracción de rayos X), la caracterización macroscópica de la cerámica y la datación por termoluminiscencia fueron los ejes principales de este trabajo a nivel científico, sin olvidar ni mucho menos la labor de análisis de la variabilidad tecnológica, la caracterización del conjunto en base a sus materiales primas y la identificación de los procesos de manufactura. Todo ello llevado a cabo por Peter Smith, Miriam Cubas, Juan Corrin, Jesus Tapia, Imanol De Pedro, Jesus Ruiz Cobo y Eva MªPereda Rosales en un increíble documento, base principal de esta entrada.

    Como veremos a continuación, estamos ante un conjunto cerámico de gran importancia dentro de la Prehistoria Reciente en Cantabria ya que, si bien es cierto que existe algún paralelo como por ejemplo en la cueva de Portillo del Arenal, llama la atención el contexto en el que se encontró (único en nuestra región).

    Fuente: "De arriba abajo: estudio integral de la cerámica prehistórica de la cueva 3167 (Matienzo, Cantabria, Norte de España)" Aranzadi-Munibe
    Documentación gráfica: The Matienzo Caves Project

  • LA PEÑONA

    La cueva de La Peñona (Maoño, Santa Cruz de Bezana) se encuentra situada en un valle con condiciones idóneas para su habitabilidad. Hacia el Norte (a tan solo 6 km en línea) el mar Cantábrico, fuente inagotable de alimento. Paradójicamente, su enclave se encuentra protegido de los vientos del norte por cotas no muy altas (no superan por mucho el centenar de metros sobre el nivel del mar). Hacia el Sur, a través de una salida natural y a unos 3 kilómetros en línea recta, conexión directa con uno de los mayores exponentes en cuanto a necrópolis de la Prehistoria Reciente del Norte Peninsular: Las cuevas del Peñajorao. Incluso a tan solo 9 kilómetros en dirección Noreste tenemos otro de los exponentes mas amplios y desconocidos en nuestra comunidad de época Calcolítica: El "mazo" de la Castañera y sus cavidades. Y en este caso no solo relacionado con cavidades sepulcrales como Peñajorao, sino con un posible hábitat al aire libre de época calcolítica en las inmediaciones de la Castañera III.

    Volviendo a La Peñona, fue identificada como yacimiento por miembros del CAEAP – Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica - a principios de la década de los 80 del año pasado, realizando un estudio sobre la misma en el año 1983. Su topografía y un pequeño resumen sobre el citado estudio sería publicado en el Boletín Cántabro de Espeleología (número 8) del año 1987, destacando ya por aquel entonces que la cueva de La Peñona o los Bocarones estaba ya muy revuelta y que según parecía su vestíbulo estaba ya muy excavado. A modo de anécdota (y pequeña errata), estaba "incluida" como cavidad del municipio de Penagos, territorio alejado de Santa Cruz de Bezana.

    No cabe duda de que el valle de Maoño y sus cerros calizos siguen encerrando hoy en día muchos misterios en sus laberínticas galerías, quien sabe si alguna sorpresa más grande de la esperada. Las condiciones de habitabilidad de sus vegas y pequeños cerros son ideales para una sociedad que consolidaba su vida fuera de las cuevas en la Prehistoria Reciente, mientras que las cavidades seguían formando parte en muchas ocasiones de su muerte.


  • LA CASTAÑERA

    El abrigo de La Castañera (Obregón de Villaescusa) es uno de los ejemplos más claros de toda Cantabria de la falta de compromiso con nuestro patrimonio. El resumen podría ser el siguiente: El yacimiento con una de las estratigrafías más importante y amplia del Calcolítico/Edad del Bronce de toda Cantabria ha sido utilizado hasta no hace muchos años como vertedero y aliviadero de una piscina. Así de duro, así de simple..y no se hace absolutamente nada. Fue reconocida en los años 50 del siglo pasado por el equipo de Camineros de la Diputación, quienes realizarían una excavación en la cavidad. De la mano de R. Rincón Vila, en el año 1975, fue excavado por el equipo del Museo Regional de Cantabria quienes diez años después (1985) publicarían la síntesis y resultados de los trabajos allí realizados. Poco después, en la misma década de los 80 y tal y como recoge el libro "Las Cuevas de Villaescusa", muchos vecinos realizaron intervenciones sin permiso con el fin de recolectar fragmentos cerámicos y otras piezas que en algunos casos (en otros no) fueron entregados al museo. Tuvo la grandísima suerte de que, entre el año 2011 y 2013, un equipo multidisciplinar dirigido por Cristina Vega Maeso aborda nuevamente el estudio del yacimiento y hoy en día vuelve a parecer un abrigo en vez de un vertedero. Se limpia y se estudia nuevamente su estratigrafía además de ampliarla. Entre los nuevos materiales encontrados destacan niveles de abono y más restos animales, algo que junto con el resto de restos óseos (principalmente de cabras y cerdos) abrió la hipótesis bastante acertada de que nos podemos encontrarnos ante un corral (con otros usos posteriores) de época calcolítica. Poco después (2016), el mismo equipo, realiza un análisis geofísico del área de la Castañera para poder encontrar restos de un posible asentamiento al aire libre ligado a dicho "corral". En la denominada como zona M1 (en la vega justo por debajo) el equipo conformado por Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo, encuentran a través del georadar diferentes anomalías con formas geométricas con el georadar. Una de ellas es redondeada y con una pequeña anomalia en su centro..¿nos encontramos ante una vivienda y el agujero de su poste central?

    No cabe duda de que el abrigo de La Castañera es otro de esos lugares especiales de Cantabria que se ha "salvado" in-extremis por pura casualidad (más bien interés de un equipo arqueológico), no por la protección del mismo por parte de nuestras instituciones. Os dejo el artículo 133 apartado d) de la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998, donde dice "Serán responsables de las infracciones previstas en la presente Ley: d) Los funcionarios o responsables de las Administraciones públicas que, por acción u omisión, permitan o encubran las infracciones". Está claro que todos tenemos la responsabilidad de cuidar y respetar nuestro patrimonio (ese mismo artículo recoge la responsabilidad de todos los ciudadanos en los apartados a, b y c), pero es curioso que a quienes pagamos por hacerlo (Consejería de Cultura y Servicio Cántabro de Patrimonio) no lo hagan..Cantabria Infinita lo llaman algunos.

    Bigliografía:"Las Cuevas del Valle de Villaescusa" - Mariano Luis Serna, Ángeles Valle y Fernando Obregón.
    - Geophysical survey on El Mazo de la Castañera (Cantabria, Spain): looking for open-air domestic remains" - Eduardo Carmona Ballestero, Cristina Vega Maeso, Oscar López Jiménez y Victoria Martínez Calvo.