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Boca de la cueva de Las Cubrizas

La cueva de las Cubrizas (o Cobrizas como también se la conoce) es otra de esas cavidades que conforman el "puzzle sin terminar" de cuevas sepulcrales entre el Peñajorao, el abrigo de Barcenillas y la cueva de La Raposa. Un área de pocos kilómetros a la redonda donde encontramos diferentes yacimientos cuya cronología oscila entre el Mesolítico y la Edad del Bronce y donde quedan muchas incógnitas aún por despejar. De lo que no cabe duda es que los antiguos moradores de estas brañas, que no superan los 200 metros sobre el nivel del mar, escogieron un lugar ideal para vivir. Si dirigimos nuestra mirada al Norte desde la ayatala rocosa donde se ubica, tenemos una panorámica increíble de la línea de costa donde destacan el castro del Cueto de Mogro y el alto de La Picota. Además, por debajo de nosotros y en esa misma dirección, podemos observar el abrigo de Barcenillas y la cueva de La Raposa. Si nos dirigiésemos al Este, a muy poca distancia, nos toparíamos con el complejo funerario del Peñajorao y poco después con la cueva de El Pendo. En definitiva, básicamente nos encontramos en uno de los "focos" de actividad humana en un arco cronológico muy amplio, que abarca desde época Mesolítica/Neolítica hasta la Edad del Bronce principalmente, con vestigios en menor medida de la Edad del Hierro e incluso de la Edad Media.

El yacimiento fue descubierto a finales de la década de los años 70 del siglo pasado, cuando el grupo de espeleología GEYMA de Astillero entrego al Museo de Prehistoria y Arqueología un lote de fragmentos medievales encontrados en el fondo de la sima. Pocos años después, el CAEAP - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – encontraría en superficie diferentes materiales incluyendo algunos prehistóricos. En el año 1999, dentro del estudio de las cuevas sepulcrales del karst del Peñajorao, un equipo del propio CAEAP dirigido por Emilio Muñoz y Jose Manuel Morlote, realizan la limpieza y estudio de una antigua calicata que se cree que pudo ser echa por el antiguo equipo de camineros de la Diputación. A modo de apunte, todo el interior de Las Cubrizas se encontró muy pisado dado que la cueva fue utilizada como refugio en la Guerra Civil.

No cabe duda de que Las Cubrizas es una cavidad que, independientemente de haber sido estudiada hace no muchos años (bueno, ya son 20 años), será otra de esas cuevas que acabarán por "perderse". Y en este caso, no solo por la dejadez administrativa (que también), sino porque estamos ante un sumidero activo por el que en época de grandes lluvias se arrastran materiales y más materiales hacia su interior. Si os fijáis en la imagen, la acumulación de grandes cantidades de palos (abajo a la derecha) se debe a esa grandes de agua que bajan a través del cauce de un pequeño río que llega hasta aquí. Testigo directo de una época increíble en Cantabria, solo sus frías paredes sabrán lo que ocurrió en su interior y entorno más próximo.

Bigliografía:"LAS CUEVAS SEPULCRALES DEL PEÑAJORAO (CAMARGO-PIÉLAGOS, CANTABRIA). Kobie Serie Paleoantropología, nº 34: 41-64" -Emilio Muñoz Fernández, Jose Manuel Morlote Expósito y Silvia Santamaria Santamaria.

 

Cuenca visual desde lo alto de la atalaya rocosa donde se ubica

Las Cubrizas se encuentran muy cerca de la cima de Peña Obeña, punto culminante de la sierra del Peñajorao y balcón hacia el mar como se puede observar en la imagen. Su boca es pequeña, de unos 1,7 metros de ancho por 1,5 de alto. Orientada al Sur, se localiza en la parte baja de un pequeño valle donde un “regato” vierte sus aguas (en época de grandes lluvias) en su interior. Tras acceder, nos encontramos en una amplia sala descendente de unos 15 metros de ancho por 13 de fondo llena de bloques procedentes del exterior. En este punto, entre los bloques, aparecieron gran número de materiales con una adscripción cronológica que va desde la Prehistoria Reciente hasta Plena Edad Media. Justo en frente a la derecha nos encontramos una pequeña galería colgada que asciende durante un recorrido no muy extenso, mientras justo por debajo se aprecia una galería baja que nos lleva hacia una sima de cerca de 20 metros de profundidad. Superada esta, nos encontramos ante una galería rectilínea y bastante llana donde también aparecieron algunos materiales.

Centrándonos en el acondicionamiento de la calicata antigua encontrada en la parte izquierda de la sala principal, se pudieron tomar muestras de los niveles que conformaron una estratigrafía bastante completa. Tal y como se ha comentado previamente, el nivel superficial (muy revuelto) proporcionó materiales de la Prehistoria Reciente (cerámicas a mano, fauna) y Medievales (fragmentos jarras de boca cuadrada), mientras que el resto de los niveles hasta llegar al conocido como Nivel 9 (el más profundo, tal vez atribuible a época Magdaleniense) proporcionó materiales desde la Edad del Hierro/Bronce en los niveles más superficiales hasta época prehistórica donde se encontraron lascas de sílex y fauna. Entre todos, destacan los restos de un hogar circular con arcilla rubefactada (Nivel 2) y los restos humanos encontrados en los niveles adyacentes que corresponden a un mínimo de tres individuos. Se encontró una mandíbula completa, una falangeta y un molar entre otros, incluso algunos restos humanos aislados al fondo de la rampa de entrada.

VISITAS

No es posible visitar la cueva de Las Cubrizas, ya que se encuentra dentro de terrenos particulares. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento, su entorno y la privacidad de los propietarios de la finca, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • LA CUEVA MMMCLXVII

    En Cantabria, a diferencia de lo que muchos puedan pensar, no todas las cuevas poseen la monumentalidad morfológica (ni pictórica por supuesto) de Altamira, El Pendo, La Garma o Covalanas entre tantas. De hecho, existen cavidades en nuestra región que por no tener, no tienen ni nombre. ¿Existen cuevas con gran valor arqueológico sin siquiera un topónimo asignado?. Por supuesto, existen varias, pero hoy nos centraremos en una de las mejor estudiadas y analizadas para conocer el origen tecnológico y de manufactura en la utilización de cerámica en la Prehistoria Reciente. Hablamos como no de la cueva 3167, en Seldesuto (Matienzo).

    Se encuentra ubicada entre los valles de Matienzo y Arredondo, a unos 673 metros de altitud. Su boca es de pequeñas dimensiones, y la cavidad en sí tan solo se desarrolla a lo largo de unos 36 metros aproximadamente. Sus dimensiones internas tampoco destacan demasiado, ya que su anchura y altura oscila entre 90 y 60 cm (el sector más angosto de la gatera de entrada) y 190cm/ 265cm en su parte más "comoda". Vamos que, como bien se apuntaba al principio, no destaca por su monumentalidad. Es por este motivo por el que se cree que hace no mucho tiempo fue usada como posible recinto de uso ganadero, un murete que cerraba la entrada así lo atestigua. Incluso hoy podemos ver entre las escarpadas rocas que la rodean rebaños de cabras que reafirman esta teoría.

    Su valor arqueológico salió a la luz en Diciembre de 2010, ya que miembros de la Expedición Británica a Matienzo descubrieron un increíble conjunto cerámico dentro del programa "La Prehistoria Reciente de Matienzo" (J. Ruiz Cobo y P. Smith 1997;2001) que comenzó años antes. Tras el hallazgo, se solicitó a la Consejera de Educación la recogida y catalogación de los materiales, aprobándose y financiándose dicha intervención en el año 2011. A parte del trabajo "in situ", se realizó uno de los análisis cerámicos más completos publicados hasta ahora en nuestra región, no solo por la interpretación del yacimiento sino por el uso de tecnología avanzada en dicho estudio. El análisis mineralógico (realizado por difracción de rayos X), la caracterización macroscópica de la cerámica y la datación por termoluminiscencia fueron los ejes principales de este trabajo a nivel científico, sin olvidar ni mucho menos la labor de análisis de la variabilidad tecnológica, la caracterización del conjunto en base a sus materiales primas y la identificación de los procesos de manufactura. Todo ello llevado a cabo por Peter Smith, Miriam Cubas, Juan Corrin, Jesus Tapia, Imanol De Pedro, Jesus Ruiz Cobo y Eva MªPereda Rosales en un increíble documento, base principal de esta entrada.

    Como veremos a continuación, estamos ante un conjunto cerámico de gran importancia dentro de la Prehistoria Reciente en Cantabria ya que, si bien es cierto que existe algún paralelo como por ejemplo en la cueva de Portillo del Arenal, llama la atención el contexto en el que se encontró (único en nuestra región).

    Fuente: "De arriba abajo: estudio integral de la cerámica prehistórica de la cueva 3167 (Matienzo, Cantabria, Norte de España)" Aranzadi-Munibe
    Documentación gráfica: The Matienzo Caves Project

  • CUEVA DEL ASPIO

    La Cueva del Aspio ha sido hasta no hace muchos años otro de los grandes tesoros escondidos de Cantabria. Gracias al "Proyecto arqueológico Cueva del Aspio", liderado por Rafael Bolado del Castillo y Miriam Cubas, hoy en día se conoce el potencial arqueológico e histórico de la misma. Potencial porque, independientemente de las pruebas que sitúan su "vida útil" entre el Paleolítico y la Edad Media, todavía queda mucho por descubrir en esta cavidad. Se sitúa en las proximidades de los pueblos del Valle y Vegacorredor (Ruesga), concretamente por encima de "Los Pandillos".

    Las primeras noticias sobre su existencia se producen hacia el año 1961 aproximadamente, cuando el Grupo de Exploraciones Subterraneas del Club Montañes de Barcelona (G.E.S.) explora alrededor de 400 metros de la cavidad. No sería hasta el año 1964 cuando se realizase la exploración completa de la parte hoy conocida, concretamente realizada por la Asociación Espeleológica Ramaliega (A.E.R.) y el grupo anteriormente citado G.E.S. Poco después (1970) aparecen las primeras evidencias arqueológicas de la mano de J.M. del Moral de la Campa, quien revela más adelante la existencia de cerámica prehistórica.

    Tenemos que esperar a finales del siglo XX para conocer más en detalle el potencial arqueológico de la Cueva del Aspio. Tras una visita de los miembros del C.A.E.A.P. y del A.E.R. (Asociación Espeleológica Ramaliega) se descubren diversos materiales arqueológicos y unos paneles de arte esquemático abstracto que fueron publicados por Serna et alii en el año 1994. Del mismo modo, Serna et alii hace referencia a la posible dispersión y fragmentación de un número mayor de materiales arqueológicos años atrás, sobre todo debido a actividades espeleológicas realizadas en el pasado. En sus publicaciones, subdivide la Cueva del Aspio en 5 zonas de interés:

    • El vestíbulo: Una de las zonas más interesantes arqueológicamente hablando, ya que la erosión del agua ha dejado más accesibles los materiales de relevancia. Concretamente en la zona derecha se cita “un nivel arcilloso, de color terroso, que a veces llega a alcanzar los 25 cm de potencia, muy rico en evidencias, con abundantísimo sílex, restos paleontológicos y cantos de arenisca”. (Serna et alii 1994: 371). Es aquí donde se documentan un total de 63 piezas en sílex (lascas, buriles, raspadores, etc), un disco calizo, dos esquirlas óseas, dos percutores de arenisca, 4 galbos de cerámica a mano, 3 galbos de cerámica a torno y los restos de una jarra oxidante con asa de cinta..un sector soñado por cualquier arqueólogo que se precie. Es en este punto donde parece localizarse la ocupación más antigua, aunque se puede comprobar gracias a la jarra, que este sector fue ocupado desde el Paleolítico hasta la Edad Media.
    • Primer depósito: Se ubica en la parte final del vestíbulo, concretamente a unos 60 metros de la boca y en su parte centro-izquierda. Destacan los restos de una orza con decoración plástica y digitaciones típicas de la Edad de Bronce en Cantabria.
    • Segundo depósito: Situado a 80 metros de la boca, ha aportado restos cerámicos y óseos que todavía no han sido ubicados cronológicamente.
    • Tercer depósito: 120 metros separan este sector de la boca de la cueva. Los materiales aquí encontrados fueron hallados en un área de 40 metros cuadrados, destacando la presencia de varias vasijas de cerámica casi completas, una vasija "celtibérica" pintada y un conjunto de 8 peines de telar de madera. Todas estas evidencias sitúan la cronología de este sector muy próxima a la Edad del Hierro en Cantabria.
    • Las pinturas: Se localizan a unos 175 metros de la boca. Realizadas con pintura negra carbonosa, tienen formas esquemático-abstractas.Este tipo de interpretaciones han sido fechadas tradicionalmente entre la Edad del Hierro y la Edad Media, aunque todas las dataciones obtenidas hasta ahora nos llevan a esta segunda etapa.

  • LA PEÑONA

    La cueva de La Peñona (Maoño, Santa Cruz de Bezana) se encuentra situada en un valle con condiciones idóneas para su habitabilidad. Hacia el Norte (a tan solo 6 km en línea) el mar Cantábrico, fuente inagotable de alimento. Paradójicamente, su enclave se encuentra protegido de los vientos del norte por cotas no muy altas (no superan por mucho el centenar de metros sobre el nivel del mar). Hacia el Sur, a través de una salida natural y a unos 3 kilómetros en línea recta, conexión directa con uno de los mayores exponentes en cuanto a necrópolis de la Prehistoria Reciente del Norte Peninsular: Las cuevas del Peñajorao. Incluso a tan solo 9 kilómetros en dirección Noreste tenemos otro de los exponentes mas amplios y desconocidos en nuestra comunidad de época Calcolítica: El "mazo" de la Castañera y sus cavidades. Y en este caso no solo relacionado con cavidades sepulcrales como Peñajorao, sino con un posible hábitat al aire libre de época calcolítica en las inmediaciones de la Castañera III.

    Volviendo a La Peñona, fue identificada como yacimiento por miembros del CAEAP – Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica - a principios de la década de los 80 del año pasado, realizando un estudio sobre la misma en el año 1983. Su topografía y un pequeño resumen sobre el citado estudio sería publicado en el Boletín Cántabro de Espeleología (número 8) del año 1987, destacando ya por aquel entonces que la cueva de La Peñona o los Bocarones estaba ya muy revuelta y que según parecía su vestíbulo estaba ya muy excavado. A modo de anécdota (y pequeña errata), estaba "incluida" como cavidad del municipio de Penagos, territorio alejado de Santa Cruz de Bezana.

    No cabe duda de que el valle de Maoño y sus cerros calizos siguen encerrando hoy en día muchos misterios en sus laberínticas galerías, quien sabe si alguna sorpresa más grande de la esperada. Las condiciones de habitabilidad de sus vegas y pequeños cerros son ideales para una sociedad que consolidaba su vida fuera de las cuevas en la Prehistoria Reciente, mientras que las cavidades seguían formando parte en muchas ocasiones de su muerte.