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Castro del Cuerno de Bezana desde la cercana localidad de Villamediana de San Román.

El castro del Cuerno de Bezana, o Pico Nava, es una auténtica incógnita rodeada por un enorme parque eólico no exento de polémica en los últimos años. Independientemente de la destrucción del valor patrimonial de un enclave incluido en el Inventario Arqueológico de Burgos, la solicitud de ampliación del conocido como "Parque eólico de Montejo de Bricia" tuvo mucha controversia en el año 2016. Varios grupos como la Plataforma de defensa de los Valles del Sur de Cantabria denunciaron que tanto la ampliación del número de aerogeneradores como de la potencia generada por los mismos era perjudicial para las personas de las localidades adyacentes. Los expertos recomiendan la instalación de estos molinos a no menos de dos kilómetros de las viviendas más próximas dado que los habitantes cercanos pueden sufrir problemas como el conocido "síndrome de la turbina eólica". En este caso, tenemos turbinas a menos de 500 metros de áreas residenciales. Si el "daño" fuese solo arqueológico no hubiese estado ni tan mal.

Y con todo, en Cantabria pretendemos hacer algo similar en yacimientos que son Bienes de Interés Cultural y que afectan a escenarios clave de las Guerras Cántabras. Si si, como lo lees. La Consejería de Medio Ambiente (la de Cultura ni se habrá enterado, con la torrija de siempre) ha paralizado la ejecución de alguno de esos proyectos por no cumplir diferentes medidas o bien medioambientales o bien de seguridad. Destacan los parques eólicos que se ubicarán, si nadie lo remedia, entre el yacimiento de La Espina del Gallego y el campamento romano de Cildá (destrozándolos por supuesto) y el que afecta también al oppidum de Monte Ornedo, el castro más grande de nuestras fronteras. Verdaderamente desconozco las leyes sobre patrimonio que existen en la provincia de Burgos, pero si en Cantabria se instalasen esos parques eólicos estaríamos saltándonos a la torera la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998.

Sea como fuere, para el Cuerno de Bezana es ya demasiado tarde. Un enclave realmente espectacular (paisajísticamente es increíble) dominando los valles del Sur de Cantabria. Un más que posible asentamiento prerromano que nunca ha sido investigado más allá de alguna que otra prospección visual donde se han detectado fragmentos de cerámica en superficie o citas en obras como "Los Cántabros antes de Roma" de Eduardo Peralta o en el "Catálogo de castros cántabros" de Miguel Ángel Fraile. Una aberración que, si nadie hace nada, volveremos a ver repetida en Cantabria en los próximos años.

Bibliografía: "Los alfoces de Arreba, de Bricia y de Santa Gadea Los valles de Bezana y de Zamanzas. (Historia de las Merindades de Burgos)". María del Carmen Arribas Magro.

 

Esquema de las estructuras en el Cuerno de Bezana

Nos encontramos ante un enorme farallón en la altiplanicie en el que destaca un espigón rocoso orientado al Noroeste. Desde aquí se obtiene una panorámica prácticamente de 360º de todos los valles colindantes, destacando la visual de kilómetros y kilómetros adentrándonos en Cantabria. Es justo aquí donde nos encontramos con un muro de cierre de unos dos metros de ancho que conforma un recinto de 1 hectárea de extensión y del que se tienen dos hipótesis:

  • Que nos encontremos ante un castro de “menor entidady de pequeñas dimensiones.
  • Que este recinto sea la “acrópolis” de un castro mayor que se extendiese por donde actualmente se encuentra el parque eólico. A grandes rasgos, las acrópolis de los recintos castreños estaban dedicadas a contener lugares diferenciados del espacio de hábitat, conteniendo normalmente templos, espacios ceremoniales o rituales, o similares, normalmente en el centro o en lo alto del asentamiento.

Por la tipología de las estructuras y de alguno de los materiales encontrados se cree que pudo pertenecer a la Edad del Hierro, si bien posteriormente se tienen referencias escritas de diferentes asentamientos. Por ejemplo, se tiene conocimiento de la iglesia de San Román del Cuerno en el año 857 (es habitual “cristianizar” este tipo de lugares paganos), en el año 999 se vuelva a referenciar al “Cuerno de Bezana” y en el año 1011 “El Cuerno” es donado en su integridad al Monasterio de Oña. Al igual que ocurrió con la localidad de “El Cuerno de Los Butrones” (ahora Villalta), tal vez por algún tipo de tabú religioso presumiblemente en La Edad Moderna se cambió el nombre de “El Cuerno” por Pico Nava.

Por último, cabe destacar que las “simas” que se aprecian hoy dentro del recinto se deben a diferentes pozos de extracción de mineral de hierro de época moderna, circunstancia que también apoyaría la teoría de que sus antiguos pobladores pudiesen extraer el mineral de sus entrañas.

VISITAS

Todos podemos acercarnos hasta el castro del Cuerno de Bezana, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos acercarnos perfectamente a verlo. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Burgos y Cantabria.

Info

   

DESTACADOS

  • LLAN DE LA PEÑA

    El castro de Llan de la Peña (Dobarganes, Vega de Liébana) es sin lugar a duda uno de los mejores exponentes de la cultura castreña en la zona lebaniega, me atrevería a decir incluso que el más destacado. Pensemos por un momento en la visión tradicional que tenemos muchos de nosotros sobre un castro cántabro. Rápidamente nuestra imaginación "vuela" hasta el castro de Las Rabas, Monte Ornedo, La Ulaña o Monte Bernorio, yendo incluso mucho más allá e imaginando un escenario virtual de las Guerras Cántabras en este contexto..pues Llan de la Peña, aun siendo totalmente diferente (como veremos a continuación) cumple con esa idealidad que tenemos sobre la Edad del Hierro y la romanización. Eso sí, adaptado a un territorio mucho más hostil y abrupto e inaccesible que en los citados ejemplos.

    El yacimiento fue descubierto por Ángel Ocejo a finales del siglo pasado (año 1979), encontrándose acompañado en el momento del hallazgo e identificación por Gonzalo Gómez y C.Herrero. Pasarían tan solo dos años hasta que apareciese la primera noticia, en prensa local, sobre la aparición de este castro prerromano. En este artículo se incluiría además la "primera planta" del recinto, la cual sería realizada por al propio Ocejo, Ramón Bohigas y T. Brigido. Habría que esperar hasta el año 1988 hasta que el castro de Llan de La Peña apareciese nuevamente publicado, esta vez en el número V de la revista Sautuola. Sería en esta última donde se incluyesen aspectos más detallados sobre las prospecciones realizadas, incluso los resultados de algún sondeo practicado. Destacar que sería incluido como yacimiento de tipo castro en el Inventario Arqueológico Regional realizado entre los años 2008 y 2009.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

    Agradecimientos: Gonzalo Gómez Casares

  • CASTRO PICO DEL ORO

    El castro de Pico del Oro (San Felices de Buelna, Cantabria) es el típico ejemplo de estructura castreña de pequeñas dimensiones. No todos los castros cántabros cuentan con el esplendor del castro de Las Rabas o Monte Ornedo, sino que muchos de ellos eran pequeños recintos con las características básicas para su habitabilidad. Se sitúa a unos escasos 600 metros en línea recta del castro de Las Varizas y fue descubierto e identificado por R.Bohigas Roldan en el año 1977. Ha sido estudiado en diferentes épocas y contextos por arqueólogos e investigadores de renombre como Muñoz et alii (1991), González Echegaray (1997), Reigadas Velarde (1996), Pumarejo et alii (2002), Serna (2002) y Peralta Labrador en dos ocasiones (2002-2007). Se encuentra en el extremo occidental de la Sierra del Dobra, acechado por la conocida cantera de Mitosa-Solvay y situado sobre un pequeño pico de pronunciadas laderas.Es prácticamente inaccesible desde todos sus flancos excepto por el Este y el Norte, en donde la pequeña cumbre conecta con el resto de abruptas cimas de la sierra. Sus estructuras defensivas, bastante simple en cuanto a su morfología y complejidad, se encuentran situadas en cotas de entre 400 y 410 metros de alto, dominando el paso natural entre el valle de Buelna y la costa Cantábrica.

    Se pueden identificar diversas fases constructivas que se solapan, siendo difícil su interpretación por esta circunstancia. De todos modos, existen elementos visibles como derrumbamientos de muralla que no dan lugar a dudas. El más importante es un gran derrumbe separado en dos "brazos" que forman un algo casi recto. El más largo de ellos mide unos 37 metros de longitud, mientras que el otro tiene unos 26 metros aproximadamente. En el nexo de unión entre ambos, donde se forma el ángulo, se presupone lo que podría ser una puerta de acceso, basándose sobre todo en una pequeña depresión de la muralla en este punto. Según diversas interpretaciones aportadas por los diferentes autores, se cree que el perímetro total (basándose en las distancias obtenidas en esos dos "brazos") rondase unos 70 metros aproximadamente. De todos modos no todos piensan lo mismo, ya que por ejemplo Reigadas Velarde propone un recinto bastante mayor y de planta diferente (115 metros). Es este mismo autor quien identifica (Reigadas Velarde, 1995:37) una pequeña construcción cerca del recinto principal como un puesto de vigilancia, concretamente en el flanco Oeste y "colgada" sobre los abruptos acantilados de la sierra (ver imagen más abajo).

    Respecto al nombre o topónimo del castro de Pico del Oro, existen otras acepciones también válidas como "Peña`l Oro" o "Pico Toro". Muchos creen que el nombre de Peña del Oro viene dado por la presencia imponente de las ruinas y la "leyenda" de que en el lugar había escondido un tesoro..creible o no, ahí está la interpretación. Lo que está claro es que topónimos como "Peña Toro" están más bien ligados a una mala interpretación o mala transcripción del nombre original. Aún asi, existen otros topónimos menos utilizados como "Peña Castillo", utilizado sobre manera en la cartografía minera (siglo XX) y también ligado a las ruinas allí presentes.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

  • CASTRO DE SAN CHUIS

    El castro de San Chuis (San Martín de Beduledo, Allende) es sin lugar a dudas uno de los castros más importantes de Asturias. Décadas de intervenciones arqueológicas han sacado a la luz un increíble poblado fortificado con siglos y siglos de ocupación. Un enclave cuyo origen puede remontarse probablemente al Bronce Final (siglo VIII a.C.), que vivió una época de crecimiento constante durante la Edad del Hierro y que pudo consolidarse como centro administrativo tras la conquista romana (I-II d.C), quien sabe si como civitas. Se eleva sobre una colina que domina los valles formados en torno al rio Arganza, afluente del Narcea. Su ubicación no es ni mucho menos casual, ya que se alza por encima de zonas y enclaves estratégicamente importantes en diferentes momentos de su historia. Como hábitat indígena, tanto su tamaño como su línea visual sobre los otros recintos castreños de las inmediaciones nos hablan de su relevancia, esto sin mencionar aún de su tipología constructiva. Del mismo modo, ya en época romana, nos encontramos ante un asentamiento que controla alguno de los principales itinerarios de la época, principalmente las denominadas como "rutas del oro". Por un lado, las vías que llegaban desde Astorga (capital del convento jurídico) hasta territorio trasmontano. Y por el otro, todos los ramales que recorrían las sierras del Valledor, Los Lagos y Río del Oro relacionadas con explotaciones auríferas y que llegaban hasta la costa. Llama poderosamente la atención que en un radio no superior a 10 kilómetros nos encontremos con varias explotaciones, algunas de ellas de las más ricas y extensas del Noroeste Peninsular.

    Fue descubierto por un vecino de Allende, D. José Lombardía Zardaín, a mediados de la década de los 90. Curiosamente, su fijación durante años por aquel pico de morfología escalonada y perfil cuanto menos llamativo le llevó a intentar atraer a diferentes investigadores hasta que finalmente, fruto del tesón de su descubridor, Francisco Jordá Cerdá y Elías Domínguez codirigieron las primeras excavaciones en el año 1962. Inicialmente se prolongaron durante el verano del citado año pero no sería hasta 1979, ya tan solo con el Dr. Jordá como director, cuando se sucediesen de un modo continuado en pequeñas campañas estivales hasta 1986. Durante todo este periodo, las excavaciones de San Chuis tomaban una dimensión arqueológica de lo más interesante por diversos motivos. El principal, el descubrimiento de más de una veintena de construcciones que, si bien es cierto que no fueron excavadas completamente, arrojaron un amplio abanico de materiales de origen muy variado. Desgraciadamente, aun adquiriendo esta relevancia científica, la difusión y apoyo de las instituciones no fue acorde con la importancia de los resultados. Siendo este castro por aquel entonces un referente en la investigación de la arquitectura castreña y su paso hacia la contextualización romana en todos los sentidos (destacando el ámbito doméstico), no tuvo mucha repercusión a nivel nacional.

    No cabe duda de que San Chuis es un yacimiento especial. Sus diferentes etapas de hábitat, sus estructuras defensivas, los materiales encontrados y las diferentes teorías sobre la militarización (no masificado, sino de flujo constante) del enclave tras la conquista romana, hacen de este castro un destino de lo más atractivo desde la vertiente arqueológica e incluso turística. Esto, unido a la belleza natural que lo rodea y a su estado de conservación, nos invita a revivir la historia de la romanización del Norte de Hispania de un modo sin igual. En Cantabria, tendremos que seguir esperando...

    Agradecimientos: Ángel Villa Valdés. Fotografías: Castros de Asturias
    Bibliografía: "El Pico San Chuis: reseña de un yacimiento pionero en la investigación castreña en Asturias". Ángel Villa Valdés, Sautuola / XII. Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola - Santander (2006).

  • CASTRO DE ESPINILLA

    El castro de Espinilla es uno de los máximos exponentes en Cantabria…de como NO hay que hacer las cosas. Es uno de los tantos ejemplos que recorren nuestro territorio de Norte a Sur y de Este a Oeste, siendo el más reciente (y sangrante) el caso de la Huerta de Quintana en Suances. Por que el problema, nada tiene que ver con el interés o no sobre la arqueología. O con que si "los amigos de las piedras" frenan con sus alegatos el avance de las nuevas construcciones. Tiene que ver con las medidas de control sobre patrimonio tanto a nivel local como regional, que sin duda son paupérrimas desde hace décadas. Porque no nos equivoquemos, las pautas existen y han sido redactadas desde hace tiempo…pero nadie las pone en marcha. Y lo peor, ya nadie las defiende publicamente (no sería el primer caso de estigmatización en Cantabria por hacerlo)

    El resumen del castro de Espinilla es el siguiente: Miguel Ángel Fraile lo descubre en la década de los 80 y lo publica poco después (1990) en "Historia Social y económica de Cantabria hasta el siglo X". En 1997 ya es incluido como enclave a estudiar por arqueólogos e investigadores de renombre como Emilio Muñoz y Eduardo Peralta en "Memorias 1996/1997" de la Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterraneo" – ACDPS, añadiendo además 7 pautas para la conservación y protección futura de este tipo de yacimientos (que las instituciones nunca llevaron a cabo). En el año 2000 comienzan las obras de acondicionamiento y mejora de la vía CA-183, vía que conduce a Alto Campoo y arteria principal de la Hermandad de Campoo de Suso. "¿De donde sacamos la tierra/arena para acometerlo?" se debió preguntar el regidor/a por aquel entonces. "Tu tira de este cerro, que nos pilla a mano". Y efectivamente, el castro de Espinilla es totalmente arrasado para sacar material de construcción sin que pase absolutamente nada. Y de paso se construye una nave ganadera (el propietario no tiene culpa ninguna, si el ayuntamiento le da el permiso que sabe él) . Y cierto, en este caso no estaba incluido en el Inventario Arqueológico de Cantabria (que no notificado, que lo estaba), circunstancia que se daría allá por el año 2007. ¡Más de 30 años después!. Incluso Fraile en su publicación "Catálogo de castros cántabros. Santander" (año 2004) lo dibuja con su perfil original..tal vez para rememorar lo que se ha perdido por este descontrol.

    Un Inventario Arqueológico de Cantabria totalmente desactualizado, que es papel mojado aunque contenga el yacimiento en cuestión (Huerta de Quintana en Suances llevaba décadas incluido y mira tú), unas autoridades locales preocupadas de sacar el voto del vecino (el patrimonio después, y por Ley es su obligación) y una Consejería de Cultura que desde hace décadas yace inerte a la espera de que haya un cambio de legislatura..y vuelta a empezar. Eso sí, no subas tu a sacar unas fotografías de las estructuras que te pueden acusar de estar prospectando visualmente sin permiso y te convertirás en el puto satán (y así lo venderán). Cantabria Infinita lo llaman…

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)