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Actual restaurante Balnerario de La Magdalena, lugar donde se produjeron los hallazgos

El yacimiento romano de La Magdalena es (más bien, ha sido) uno de los más espectaculares y a la vez más desconocidos de Cantabria. Un milenario pasado que nos habla del esplendor de la conocida península en época romana y que, casi con total certeza, reafirma junto con otros yacimientos romanos de Santander (las termas de la catedral, el cercano promontorio de San Martín, etc) la ubicación del Portus Victoriae Iuliobrigensium citado por Plinio el Viejo. Desgraciadamente, a finales del siglo XIX / principios del XX, el apogeo turístico y social de Santander entre las clases pudientes se llevaron por delante gran parte de su pasado romano si bien es cierto que, a diferencia de nuestros días, todo quedaba documentado. Hoy en día nos encontramos alcaldes que dicen "desconocer los yacimientos" aun teniéndolos en su plan general de urbanismo, en su página web e incluso como nombre del colegio público de su municipio (CEIP Portus Blendium)..así nos va.

Volviendo al yacimiento de La Magdalena, en el año 1878 aflorarían las primeras noticias relacionadas con la aparición de las piezas romanas en la construcción de una fonda y un balneario en La Magdalena, justo en la misma ubicación que ocupa en nuestros días el restaurante El Balneario y las casas colindantes. Años después, en 1897, Rafael García y su sociedad ciclista obtienen permiso municipal para construir un velódromo a la entrada de la península de la Magdalena (hoy la Real Sociedad de Tenis), descubriéndose en la cimentación de la pista muros de mampostería con un nivel de ceniza importante (que denotan un antiguo incendio) y gran variedad de materiales romanos que veremos más adelante. Poco después, en el año 1901, Eduardo de La Pedraja (figura fundamental en el conocimiento del Santander romano) encuentra una espectacular pieza de bronce en las inmediaciones de la Real Sociedad de Tenis. En las décadas posteriores se realizan diferentes hallazgos de menor entidad en tierra (principalmente fragmentos cerámicos y monedas en todo el entorno del Real Club de Tenis y el edificio de la Guardia Civil), si bien Gonzalez Echegaray cita un curioso hallazgo de monedas de Constantino procedentes del dragado de la bahía en la década de los 40. A finales del siglo XX, en la década de los 80, miembros del Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología – CAEAP encuentran otros dos yacimientos romanos en el entorno del Balneario de La Magdalena y el Real Club de Tenis. Incluso en nuestros días, gracias la fuerza del mar, aparecen restos tanto cerámicos como constructivos en la franja intermareal justo enfrente del Balneario (dependiendo de la época del año).

Nos encontramos sin duda en un enclave que, además de ser uno de los más importantes de la capital turísticamente hablando, es un increíble yacimiento romano que la gente desconoce y que desgraciadamente sigue sin estar protegido ni señalizado. No obstante, la documentación aportada desde finales del siglo XIX hasta nuestros días (junto con los materiales encontrados) nos habla de una o varias villas en el entorno de La Magdalena que no dejan de ser reflejo pasado (lujo a orillas de la bahía) del lujo presente en el mismo lugar.

Bibliografía: "Nuevos hallazgos de cerámicas romanas en la playa de La Magdalena (Santander)" Alberto Ceballos Hornero, David Carlos Loyo Pérez y Emilio Muñoz Fernández. Altamira, Revista del Centro de Estudios Montañeses (2018).

Fotografías antiguas: Las arenas de La Magdalena

 

Hermes encontrado en La Magdalena por Eduardo de La Pedraja Como hemos comentado previamente, el volumen de hallazgos materiales aportados desde el siglo XIX es importantísimo en cuanto a su cantidad e incluso su calidad. En este punto es fundamental destacar la labor documental y de adquisición de estos por parte de Eduardo de La Pedraja, una de las personalidades más importantes de Cantabria en el ámbito arqueológico e histórico (poseía una de las bibliotecas más importantes de la región) de aquel momento. La adquisición de su colección y biblioteca por parte del Ayto de Santander (en el año 1917) fue fundamental para que todo este conocimiento no quedase en el olvido. La aparición de las primeras piezas en 1878 coincide con la compra de estas y la comunicación a la Real Academia de Historia por parte de Eduardo de la Pedraja. En primera instancia se documenta la aparición de un trozo de suelo de mosaico de téselas negras y blancas, cuatro pedestales pequeños y diferentes monedas. En el año 1898 aparecen “cacharros romanos” (sin duda cerámicos, de terra sigillata), dos monedas de bronce de Vespasiano y Adriano además de restos de ostras. Todo ello perfectamente documentado y notificado a la Real Academia de Historia, con dibujos anexos de los hallazgos entre los que se encuentra el fragmento de terra sigillata hispánica con la inscripción “CILONIANI” que vemos en el dibujo original.

Dibujo de los materiales encontrados en 1898 y notificados a la Real Academia de Historia Ya en el siglo XX (1901) aparece el conocido aplique de bronce que representa al joven dios Hermes, el cual se ha datado entre época Flavia y el siglo II d.C. Desde entonces hasta nuestros días la aparición de monedas en el entorno ha sido relativamente constante: un sextercio de Trajano en el cuartel de la guardia Civil (1929), un posible tesorillo de oro (no verificado), diferentes monedas romanas, etc. No debemos olvidar la aparición de diferentes materiales tanto constructivos como cerámicos entre el año 2017 y 2018 en la franja intermareal: 41 fragmentos cerámicos (terra sigillata, cerámica común romana, tégulas, etc) recuperados por Alberto Ceballos Hornero, David Carlos Loyo Pérez y Emilio Muñoz Fernández y entregados al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

VISITAS

No se puede visitar como tal el yacimiento romano de La Magdalena, ya que desapareció en la construcción tanto del Real Club de Tenis como de las edificaciones cercanas. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes todo su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • TERMAS DE LA CUEVA

    Todos recordamos la vergüenza del hallazgo en diferido del edificio termal del conocido sector de La Cueva en el yacimiento de Camesa Rebolledo y que hoy nos ocupa. Fue una cacicada, otra más, de la arqueología de Cantabria. Y según parece, lejos de rectificar, existen documentos como el anexo que citaremos dentro de la bibliografía (no perdamos la elegancia, la info de las pinturas murales viene de ahí) que siguen diciendo que el edificio fue identificado por el equipo de catedrático José Manuel Iglesias (Universidad de Cantabria) entre el año 2015/2016, quien dirige el proyecto "Paisaje Arqueológico Campoo Los Valles" y que sin tardar dará (también en diferido) con otros mosaicos en las inmediaciones, acercando así Juliobriga a estos hermosos y milenarios parajes. Fue tal la vergüenza por aquel entonces (2015) que el Diario Montañes abría portada un Domingo con dicha noticia (sin rectificación alguna) y tras la publicación en Regio Cantabrorum no editó la noticia en su versión web.

    Pero volviendo al enclave, estamos ante un edificio cuya importancia no solo estriba en lo que significa como entidad única y los materiales que contenía y contiene. Su descubrimiento cambió por completo la percepción de otro sector ubicado a escasos metros que hace décadas fue interpretado como un barracón romano (entre otras cosas) y que por su tipología podría llegar a ser el "lateral" de una gran plaza o incluso, porque no, un foro. Si si, un foro normal, no como el que se ha "querido" crear en Retortillo (totalmente atípico). Claro, porque antes del descubrimiento de este edificio termal, no había ninguna edificación pública cerca de dicho "foro", con lo que no tendría sentido…¿y ahora?. Sería bastante extraño encontrar un edificio con pinturas murales y mosaicos a escasos 20 metros de una gran estructura militar (por ejemplo) y no seguir excavando y estudiando toda la zona. Cosas más raras se han visto/inventado en Cantabria. Solo el tiempo y alguno de los hallazgos ya realizados y que parece se guardan con celo, nos dirán que se esconde realmente entre El Coventón (otra gran villa termal) y el sector de La Cueva.

    Nos queda, antes de entrar en materia, agradecer públicamente el trabajo previo del equipo dirigido por Pedro Ángel Fernández Vega (antiguo director del MUPAC y director del proyecto por aquel entonces), y de arqueólogos de renombre como Lino Mantecón Callejo, Rafael Bolado del Castillo o Joaquín Callejo Gómez, quienes participaron en la excavación de 2013 que realmente identificó el edificio termal y que parece que a veces son una realidad incómoda de cara a vender los éxitos pasados y futuros. Vuestro ímpetu y buen hacer abrió la posibilidad de seguir descubriendo un yacimiento que dará pié al equipo actual (y a otros que vendrán) para cambiar parte de la historia de Cantabria.

    Bibliografía: "Un conjunto de pinturas procedente del yacimiento de CamesaRebolledo” – Juan José Cepeda Ocampo / Carolina Cortés Bárcena (2016)


  • VILLA LA OLMEDA

    La Villa Romana de La Olmeda (Pedrosa de la Vega, Palencia) fue descubierta en el año 1968 por Javier Cortés Álvarez de Miranda. Desde antaño se conocía la existencia de restos romanos en las inmediaciones de estos parajes, pero no sería hasta el citado año cuando casualmente, en unas labores agrícolas, el propietario de los terrenos descubriese esta auténtica maravilla. No olvidemos en ningún momento que La Olmeda es considerada como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo romano hispánico. Fue tal el empeño de Javier Cortés Álvarez de Miranda por compartir este descubrimiento que durante 12 años costeo tanto la excavación como el mantenimiento de la villa, levantando incluso dos de los primeros edificios protectores para resguardar los mosaicos descubiertos. Finalmente fue donada a la Diputación de Palencia, convirtiéndoseen un arqueo-sitio visitable desde el año 1984.Volviendo al yacimiento en sí, se trata de una gran mansión del Bajo Imperio (siglo IV d.C.), guardando similitudes cronológicamente hablando con otras conocidas villas del norte como la villa de Santa Maria de Hito (Valderredible) o San Juan (Camargo), las cuales también fueron habitadas en este marco temporal.

    La villa ocupa 4.400 m2, consta de 35 habitaciones, 26 de ellas con pavimento de mosaico, y una amplia zona termal. Su edificio principal, de planta cuadrada, se encuentra flanqueado por dos torres disponiéndose las estancias que contiene en torno a un patio central y "peristilo". No debemos de olvidar en ningún momento que la gran mayoría de las estancias poseían pavimentos de mosaicos que para nuestra suerte han llegado en un estado increible hasta nuestros días. Concretamente el mosaico del salón principal u "oecus" (175 m2) es uno de los principales mosaicos del mundo en lo que se pueden contemplar 2 escenas: la principal narra un episodio de Ulises en Skyros, orlado por una bella cenefa con una serie de retratos, de los cuales se cree que sean los dueños de dicha villa. Bajo esta interpretación está representada una cacería de gran realismo. Al igual que ocurriese en Camesa Rebolledo (Valdeolea), en las proximidades de la villa existen diversas necrópolis del mundo tardorromano/visigodo, las cuales han ayudado a conocer un poco mejor el pasado de los antiguos moradores de la Meseta Palentina.

    Respecto al dueño de la villa, nada se sabe en nuestros días. Se cree que posiblemente perteneció a un rico terrateniente con gran influencia política; incluso se han sugerido algunos nombres, aunque por ahora la identidad del propietario sigue siendo un misterio..¡por eso nos gusta la arqueología e historia!


  • TERMAS DE SAN JUAN

    El yacimiento de las termas romanas y necropolis medieval se encuentra en el interior del cementerio de Maliaño. Las primeras noticias del mismo se remontan al año 1951, donde se cita el hallazo de las tégulas romanas en un articulo de J. Gonzalez Echegaray. Dicho descubrimiento coincide, cronologicamente hablando, con la construcción del Aeropuerto de Parayas, quedando el conjunto arqueólogico justo a su lado. Más adelante, entre los años 1995 y 1998, con motivo de la remodelación del cementerio se pusieron al descubierto la totalidad de las estructuras, haciendose patente desde ese mismo momento la importancia arqueológica de San Juan.

    Consta de dos grandes partes atendiendo a su adscripción cronologica y cultural. La zona más antigua corresponde a un complejo termal que por sus dimesiones tuvo bastante relevancia. De hecho existian dos edificios: El primero y más importante data de finales del siglo I d.C, de planta rectangular y dos absides semicirculares. A esta edificación se le van añadiendo diversas estancias en siglos posteriores, al menos hasta el siglo III o IV según las dataciones. El segundo de los edificios es aún una incognitca (en parte) ya que por la ubicación del yacimiento en el interior del cementerio tan solo se ha podido excavar el atrío de una domus, (realizado en muros de adobe). Este edificio esta fechado en el primer tercio del siglo II d.C.

    Este yacimiento proporciona gran cantidad de evidencias, tanto romanas como medievales: cerámicas, monedas, restos constructivos, etc., además de gran número de esqueletos de la época medieval. Se encuentran incluso piezas líticas del Paleolitico Inferior y la Prehistoria reciente, lo que nos da a entender que este enclave fue utilizado desde los origienes del poblamiento cantábrico.


  • PROMONTORIO DE SAN MARTIN

    El pasado romano de Santander, más allá de las termas encontradas en el interior de la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora, es poco conocido para el público en general. Y no será porque en la capital de Cantabria no hayan existido motivos más que suficientes para pensar que si, que nos encontramos ante el renombrado Portus Victoriae Iuliobrigensium citado por Plinio el Viejo. Y si, siempre nos "agarramos" a la vieja costumbre (para eludir responsabilidades) de decir que desde finales del siglo XIX a mediados del XX no existía "cultura de conservación del patrimonio" para justificar su desaparición. Y, como veremos a continuación, no siempre ha sido así. Si existía, al menos a nivel documental como en el promontorio de San Martín. Es cierto que el auge industrial y económico de por aquel entonces era prioritario. Unido además a que no existía ni el conocimiento previo en muchos casos ni una Ley que lo amparase. Algo que no ocurre desde mediados/finales del siglo XX hasta nuestros días, donde si ha existido y existe tanto el conocimiento como la Ley que debiera protegerlo. Y no nos engañemos pensando que tan solo el alcalde de Suances es un incumplidor de la misma con el caso de Portus Blendium: En Santander, sistemáticamente, se han pasado por el arco del triunfo gran parte de nuestra historia con la conocida frase de "tapa tapa". Con la diferencia de que estos últimos eran mucho más hábiles del primero para que no quedase ningún tipo de rastro. Así de sencillo, todo el mundo lo sabe pero nadie puede (o quiere) demostrarlo. Pero como decíamos anteriormente, a finales del siglo XIX, en algunos casos se documentaba a la perfección los hallazgos…aunque luego desapareciesen.

    Hoy hablamos del promontorio / cabo de San Martín y de su pasado romano. Para aquellos que no lo conozcan o ubiquen, una pequeña elevación por encima de las actuales Naves de Gamazo, actual sede de la Fundación ENAIRE y que en el pasado (en cuanto a su ubicación se refiere) eran la primera línea de costa de la "Santander romana, medieval y contemporánea" aunque no lo parezca. El descubrimiento del yacimiento romano se produciría con motivo de las obras de construcción del conocido dique de Gamazo (hoy restaurado) promovido por la Juna de Obras del Puerto en el año 1886. Cuando se desmontó parte de la punta del conocido cabo, se encontraron los restos arqueológicos de un edificio termal. El hallazgo fue tal que despertó mucho interés en la Comisión Provincial de Monumentos de la que era Vicepresidente Marcelino Sainz de Sautuola. Este último realizaría un informe del hallazgo con planos del arquitecto Alfredo de la Escalera (en la imagen adjunta), que serían remitidos a la Real Academia de la Historia de Madrid. En la década de los 50 del siglo pasado Garcia y Bellido daría a conocer estos informes, los cuales fueron donados finalmente al Museo Marítimo del Cantábrico.

    No cabe duda de que estamos ante la historia, aunque sea testimonial (más bien documental) del pasado romano de Santander. Un pasado que, como veremos, ya intrigaba y tenia valor para diferentes "actores" de finales del siglo XIX y principios del XX. Desgraciadamente en una época donde el auge industrial, minero y portuario de Cantabria estaba en plena ebullición. Curiosamente, de esta misma época, datan los hallazgos de las minas romanas de Reocín, San Bartolomé o Mina Numa..todas ellas desaparecidas bajo la actividad extractiva. No obstante, no tenemos que viajar tantas décadas (siglos atrás). En la construcción del parking de Suances, con ganas de desviar la atención, muchos dijeron que allí solo había "ladrillos y tejas contemporáneos". Año 1986: En la construcción del Palacio de Festivales, justo al lado, hay tradición oral de la aparición de materiales romanos al lado del promontorio. ¿Casualidad? "tapa, tapa…"

    Bibliografía: "El Puerto de Santander en la Cantabria romana" (1995) Jose Luis Casado Soto, Joaquín Echegaray.

    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo / Javier Marcos Martinez.