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Boca de la Sima del Cráneo. Fuente: The Matienzo Caves Project

La Sima del Cráneo, o Cueva 2139 como también se conoce, es uno de los exponentes del valle de Matienzo junto con Cofresnedo y Rascavieja a la hora de analizar el gran número de depósitos cerámicos atribuibles al Calcolítico o Edad del Bronce relacionados con cavidades sepulcrales. Situada sobre el Barrio de Cubija, nos encontramos ante una pequeña gatera que en su boca no supera los 0.70 metros de alto por 0,75 de ancho circunstancia que, unida a la fuerte pendiente de la ladera donde se ubica, nos indica que no ofrece ningún espacio para el hábitat. Salvo en Cofresnedo, el valle nos ofrece claros ejemplos de prácticas funerarias o rituales en pequeños y apartados espacios, encontrándose casí siempre los restos óseos de individuos subadultos (lo que indica la importante tasa de mortalidad a esas edades) rodeados de fragmentos cerámicos e incluso en ocasiones con sus colgantes de hueso o conchas.

Tras la angosta boca nos encontramos con una pequeña galería de unos 2,5 metros por 0.8 de ancho, de suelo cubierto por sedimento de tierra y con una ligera inclinación hacia el interior, terminando en una gran sima de 10 metros de profundidad. Este espacio posee un diámetro que oscila entre los 3 y 4 metros, presentando una pequeña gatera lateral a 5 metros aproximadamente y una repisa anexa a unos 7 metros. Más abajo, en el fondo de la cueva, se abre una galería bastante más espaciosa, de unos 5 metros de ancho por 10 de largo. Fue localizada por la Expedición Británica a Matienzo en sus trabajos de catalogación espeleológica del valle, encontrando el depósito arqueológico en una de sus exploraciones. Los trabajos de recuperación del material arqueológico se llevaron a cabo en el verano de 2005 tras el pertinente permiso y aceptación por parte de la Consejeria de Cultura.

No cabe duda que el valle de Matienzo es todo un referente a la hora de interpretar un esquema de cierta homogeneidad en los procesos sepulcrales en cuevas de la Edad del Bronce en Cantabria. Poco o nada se conoce del ritual exacto llevado a cabo, lo cierto es que la similitud tanto en los materiales óseos como cerámicos hallados, hace pensar que estamos ante una sociedad con cierto arraigo a este tipo de costumbres.

Bibliografía: Informe preeliminar del depósito arqueológico de la Sima 2139 (MTZ) de Matienzo (Ruesga) - Jesús Ruiz Cobo (GEIS/CR), Juan Corrin (E.I.M.) y Peter Smith (E.I.M.)*

Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project

 

Los trabajos desarrollados en verano de 2005 fueron llevados a cabo por los arqueólogos del proyecto de prospección del Medio Asón y los descubridores del yacimiento (la Expedición Británica de Matienzo). Debido a lo angosto de la sima, el primer trabajo consistió en dotar a todo el completo de una potente iluminación (tanto en la galería superior como en la inferior) para simplificar la posterior identificación y recogida de todo los materiales. Acto seguido se realizó la topografía de la cueva, centrándose la fase final en la repisa o gatera intermedia de la sima, justo donde apareció el cráneo humano y varios restos cerámicos.

Ya en galería más profunda (bajo la sima) se planteó una cuadrícula de 2x2 metros para identificar, fotografiar y levantar los restos. Destacar que tan solo se recogieron aquellos que se encontraban en superficie y no estaban cementados por la concrección, descartándose la excavación o movimiento del sedimento.

Distribución de materiales

Cráneo que da nombre a la sima junto con un gran fragmento cerámico. Fuente: The Matienzo Caves Project

Tan solo aparecen materiales de la sima hacia el interior, es decir que en la galería más externa no se aprecia ningún tipo de resto. En el primer nivel de la sima, identificada previamente como una pequeña gatera a 5 metros de profundidad, se hallaron dos fragmentos de cerámica. Un poco más abajo, en la repisa anexa, aparece un cráneo humano casi completo junto con 5 fragmentos cerámicos de relevancia. Enganchado en un pequeño reborde, a punto de precipitarse al fondo, apareció un gran fragmento cerámico correspondiente a un borde con impresiones digitales y un mamelón (protuberancia en forma de pezón).

Ya en la galería inferior, un gran bloque cubierto por concrección divide la concentración de materiales en dos grandes sectores, en los cuales predominan los fragmentos cerámicos de al menos 3 vasos junto a algunos restos óseos. Se identifica un hueso humano (cuboide), asi como un hueso largo y un fragmento de omóplato. Muchos de estos materiales se encontraron ya cementados, de modo que no fueron recogidos. En esta misma sala, un metro hacia el sur, aparecen restos de fauna como por ejemplo el esqueleto casi completo de una cabra además de algunos huesos de perro como el cráneo (cementado también). La cabra, a diferencia de los restos humanos, se encuentra algo mejor conservada por lo que se cree que su caída a la sima fue muy posterior.

El estudio detallado del registro, junto con las características morfológicas de la galería más exterior (y su pendiente hacia la sima), lleva a pensar que tanto los restos humanos como los vasos cerámicos fueron depositados cerca de la boca y que quizás de forma natural o por la ocupación animal del primer sector, fueren arrastrados hacia la profunda sima cayendo una parte en las repisas intermedias y otra en el fondo de la misma. La probabilidad de que el cuerpo fuese arrojado por otros hombres está prácticamente descartada, no correspondería a una inhumación protohistórica. El hecho de que muchos fragmentos cerámicos no hayan aparecido, lleva a pensar que se encuentran por debajo de la acumulación de sedimento y concrección en la base de la sima. Por la morfología y características de todos los restos hallados, se pueden ubicar en un momento medio de la Edad del Bronce, entre los años 1.400 y 1.200 a.C., siendo esta una época poco documentada en nuestra región, de ahí que la Sima del Craneo sea un referente a este respecto.

VISITAS

La Sima del Cráneo no es visitable, siendo bastante peligroso incluso acercarse. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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Imagenes

DESTACADOS

  • LA CUEVA DEL MOLINO

    La cueva del Molino es otra de las grandes incógnitas de valle de Matienzo. Las pequeñas estructuras encontradas en su interior, la curiosa disposición de las mismas (como veremos más adelante), los hallazgos materiales como restos cerámicos y óseos (fauna) y, en definitiva, una lista considerable de evidencias, llevan a pensar que estamos ante un yacimiento prácticamente desconocido. Eso sí, los procesos erosivos naturales y que nos encontremos ante una "cueva de agua" no han permitido que el estudio y conocimiento de la misma fuese mucho más exhaustivo, perdiéndose a buen seguro por el camino muchas evidencias arqueológicas arrastradas por el agua o enterradas por miles y miles de años de sedimentos. No olvidemos que hoy en día muchas de las cuevas poco atractivas (aunque en estos términos no hay cueva poco atractiva) pudieron contener un hábitat óptimo en la prehistoria/protohistoria, pudiendo albergar hogares y espacios secos donde hoy conocemos ríos y lagunas.

    En la actualidad, posee una impresionante boca que durante gran parte del año se encuentra completamente inundada por el río que se adentra en sus entrañas. En ese punto, prácticamente en la entrada y a la derecha del cauce, se encontraron a finales de siglo XX una pequeña placa de cobre decorada y pequeños fragmentos de cerámica. En esta misma cámara, por debajo del suelo de calcita que se ha ido formando durante miles y miles de años, se ha encontrado un nivel con piedras que invita a pensar que podríamos estar ante un zona fértil arqueológicamente hablando, aunque está sin estudiar. A medida que el curso fluvial avanza, va dejando pequeñas lagunas de increíble factura.

    Ya en el interior de la cueva, a unos 200 metros de la entrada y a la izquierda de un pequeño lago, se han conseguido identificar unos 600 metros de galería que combina partes húmedas principalmente con pequeños sectores secos. Curiosamente se ha conseguido posicionar la cueva de Rascavieja justo por encima de este punto en la ladera. Si por el contrario en la primera cámara avanzamos hacia la derecha, nos encontraremos con una pequeña galería donde se han identificado varios huesos (tanto calcificados como no) de una posible hiena, de modo que siguen aumentando las evidencias de que nos encontramos ante un entorno seco y confortable en la prehistoria. Si a esto le sumamos que en este mismo sector se encontraron en 2007 restos de cerámica (ver en la imagen), no queda ya ninguna duda.

    Tras pasar por diferentes lagos, coladas estalagmíticas y otras formaciones, llegamos al final de la cueva. Es en este punto donde se realizó uno de los hallazgos más desconcertantes para la comunidad arqueológica: Se encontró un pequeño muro de piedra, semicircular, de unos 2.5 metros de diámetro. Hasta aquí todo podría parecer normal..si no hubiese crecido una estalagmita justo por encima de él. Está más que claro que la pequeña estructura fue construida en algún momento de la Prehistoria, incluso se han llegado a realizar estimaciones sobre su datación, situándola entre los 10.900 y 35.000 años antes de nuestra era (Jesús Ruiz Cobo y Peter Smith, 2003).

    Para concluir, destacar que existe otro pequeño acceso al Este, mucho más pequeño que el principal pero a diferencia de este, seco todo el año. No cabe duda de que la cueva del Molino (o cueva del Agua como la conocen algunos) es un yacimiento con más incógnitas que respuestas. ¿Qué sentido tienen la estructura semicircular de su interior? ¿Cuántas evidencias se almacenan en el fondo de sus lagos? ¿Qué se esconde bajo su suelo calcificado?. En este caso, desgraciadamente, el tiempo no nos dará la respuesta..todo lo contrario, seguirá sepultándola a modo de infinito protector..

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project

  • CUEVA DE LA RAPOSA

    Verdaderamente no está claro si debemos de incluir este enclave como yacimiento/cueva o como colector de aguas residuales. Si, si, has leído bien. Y con todo, estamos hablando de un municipio (Santillana del Mar, Cantabria) que lidera mundialmente el ranking de arte rupestre con la archiconocida Altamira, pero que por contrapartida esconde alguna que otra vergüenza como esta. Además, la cueva de La Raposa pudo ser clave no solo en el conocimiento del posible pasado romano de Vispieres, sino que también pudo albergar algún vestigio prehistórico ya perdido entre las aguas residuales que día si y día también transcurren por su interior.

    Esta cavidad, conocida por los vecinos de la zona desde tiempos inmemoriales, fue investigada (espeleológicamente hablando) en la década de los años 60 por la S.E.S.S. – Sección de Espeleológica del Seminario Sautuola quienes por casualidad encontraron una punta de silex en su interior. Años después, miembros del C.A.E.A.P - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica reconocería la cueva, encontrando nuevos materiales arqueológicos e identificando restos de pinturas negras. A partir de aquí, la cueva de La Raposa es incluida es diferentes publicaciones científicas como uno de los yacimientos a estudiar/conservar en nuestra comunidad autónoma. Pero en vez de eso, fue utilizada por el Ayuntamiento de Santillana del Mar como colector de aguas residuales, siendo este hecho denunciado por la A.C.D.P.S (Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo) en varios medios de comunicación locales e incluso a través de la Consejería de Cultura de Cantabria. Incluso se escribió una carta al Ayuntamiento para reconducir la situación (hablamos de la década de los 90)..de nada sirvió.

    Hoy en día, la cueva (o colector) de La Raposa es fácilmente identificable en la rotonda que nos lleva a la cercana localidad de Vispieres. Se reconoce por un bardal donde la humedad que baja por la cercana canalización marca el camino hacia el colector..quien sabe si donde tenemos una rotonda hay un yacimiento romano (todo apunta a que en las inmediaciones, luego veremos porqué) y donde está el colector un yacimiento prehistórico. De lo que no hay duda es que los materiales e indicios no sirvieron de nada para conservarla. Eso sí, tu no te acerques a la boca o entres ya que te podrían acusar de estar prospectando visualmente. Cantabria, esa tierra donde el doble rasero no tiene límite alguno…Infinita la llaman.

    Bibliografía: "Informe sobre la cueva de La Raposa (Vispieres, Santillana del Mar). Memorias de la A.C.D.P.S. 1993-95". GÓMEZ, J. y MUÑOZ, E.

  • LA CUEVA DEL RUSO

    Durante un instante he cerrado los ojos y he viajado en silencio miles de años en el tiempo. Mientras retrocedía siglos y siglos me he dado cuenta de que hoy en día, para desgracia de nuestra especie, la caza está infravalorada. Y no por el mero hecho de cuestionar a quien le guste, todo lo contrario. Si realizo esta reflexión es porque en cuanto he abierto los ojos tras mi viaje imaginario hacia el Paleolítico Superior, he sido consciente del salto evolutivo realizado por el Homo Sapiens en cuanto a tácticas de caza. Una auténtica revolución que hoy en día la gente de a pie no tenemos en cuenta. La definición inicial de "cazadores-recolectores" de los albores del Paleolítico dista mucho de lo que nos encontramos a finales de este periodo. En las primeras etapas, la recogida de vegetales y frutos, el "carroñeo" de animales muertos de forma natural o la captura de animales pequeños (roedores, reptiles, etc) era la tónica predominante. Por el contrario, el desarrollo de nuevas formas de enmangue y la novedosa utilización de diferentes útiles y armas en el Solutrense, permitieron a sus pobladores la utilización de las tácticas de caza y así revolucionar su mundo. Los abrigos rocosos situados en pasos estratégicos con amplia visibilidad fueron ocupados como apostaderos de caza, convirtiéndose así en lugares frecuentados por nuestros antepasados.

    Y al levantarme de mi rocosa atalaya me doy cuenta de que la cantera que tengo a mis pies pudo acabar con uno de estos "puestos" de caza en Cantabria, uno de los más importantes y a la vez más desconocidos de nuestra región: La Cueva del Ruso. Descubierta a mediados del siglo pasado, ha sido objeto de diferentes actuaciones arqueológicas de las que destaca la intervención de urgencia (provocada por la actividad de la cantera) dirigida por Emilio Muñoz Fernandez en el año 1984. El riesgo de pérdida en el registro arqueológico del entorno de su boca, borrado por la cantera, más los desprendimientos y daños internos a consecuencia de la citada explotación, produjo la paralización de la actividad minera. Durante las excavaciones de finales de siglo XX, fue posible documentar las diferentes fases de ocupación de la pequeña sala central de la cueva, encontrándose 5 grandes estratos paleolíticos que aportaron una valiosísima información. El Nivel I proporcionó un depósito sepulcral de la Edad del Bronce Antiguo. El segundo de ellos era una gruesa costra calcítica donde aparecieron restos de un hogar y escasa industria lítica, atribuibles más posiblemente a la época Mesolítica. Uno de los niveles más interesantes es el III (y el IV que veremos a continuación), donde se extrajo una muestra de Carbono 14 que proporcionó una fecha de 16.120 ( 210) años antes del presente. El IV proporcionó igualmente industria lítica del Solutrense Superior, ofreciendo además restos del Auriñaciense evolucionado. Destacar que en este nivel también se realizó una datación por C14 que nos llevó a unos 27.620 ( 180) años antes del presente. El último nivel fértil, el quinto, contiene industria Musteriense. Cabe destacar que en el vestíbulo se hallaron además algunas cerámicas medievales.

    Muchos de los materiales hallados entre los niveles III y IV nos dan a entender la importancia de la Cueva de El Ruso en las labores de caza. Por los restos encontrados, se sabe que en este lugar se realizaron además trabajos de fabricación de puntas de sílex con un sistema avanzado de enmangue, muy propio del Solutrense. Destacan dos puntas de tamaño medio que presentan rotura en su parte mesial, probablemente debido a que se fragmentaron al penetrar en el cuerpo de la presa e impactar con el hueso de la misma. Una de ellas tiene la particularidad de tener la base en forma cóncava, algo exclusivo en la región cantábrica.

    No podemos olvidar el pequeño abrigo cercano denominado "Cueva del Ruso III" ni la surgencia fosil de la "Cueva del Ruso III" (ubicada junto a la cueva principal). En la primera de ellas se realizó un sondeo en el año 1984 que proporciono algunas conchas asociadas a restos de una pequeña ocupación del Mesolítico. De lo que no cabe duda respecto a todo el conjunto es que estamos ante otro gran desconocido de la arqueología regional. Un "cueto" que a finales del siglo pasado tuvo la inmensa suerte de no perecer ante la emergente actividad minera de la zona. Una puesto de caza donde, en los albores de la humanidad, se escribió otro capítulo más que engrandece la prehistoria de Cantabria..esperemos no volver a acordarnos de él cuando sea tarde.

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos