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Galería, parcialmente encharcada, de la mina de Morero I. Fotografía: Lino Mantecón Callejo

Uno de los mayores núcleos mineros de Cantabria ha sido, sin duda, Peña Cabarga y su entorno más próximo. Tanto en época contemporánea (con el permiso de Reocín y Udías) como en época romana. Además, una de las zonas donde más controversia se había generado (hoy más ampliamente superado) en relación a las fuentes clásicas. Concretamente en la obra Naturalis Historia de Caius Plinius Secundus (más conocido como Plinio el Viejo), procudaror Tarraconense que cita el antiguo territorio de Regio Cantabrorum en diferentes ocasiones. Uno de los pasajes habla directamente de la minería, en la que dice que "..esta piedra nace también en Cantabria. No es el verdadero imán que se encuentra en veta continua, sino otro que aparece en núcleos dispersos que llaman bulbatones. De todas las venas metalíferas, la más abundante en Cantabria es la de hierro. En la zona marítima que baña el Océano hay un altísimo monte que, parece increíble, todo él es de metal, como ya dijimos al hablar del Océano..". Afirmación que desde el siglo XVIII trajo de cabeza a propios y ajenos dado que unos defendían que la citada montaña se ubicaba en el cerro de Somorrostro (Bilbao) y por lo tanto el pueblo de los antiguos cántabros tenia un origen "vasco cantabrista", y otros lo ubicaban en el macizo de Peña Cabarga y Cabárceno donde realmente se cree que es.

Y a diferencia de las citadas áreas de Reocín y Udías (San Bartolomé y Mina Numa), donde la extracción en época romana se centraba en la calamina y en el plomo (en menor medida), en la mina que nos centramos hoy a buen seguro que la explotación se centraba en el preciado mineral de hierro. Y uno de los mejores ejemplos, junto con la mina de Setares, es la galería de Morero I. Testigo milenario que ha sobrevivido con suerte a la vorágine minera de toda esta zona. No en vano, el resto de galerías y vestigios milenarios identificados como "antiguos" perecieron ante las explotaciones de las compañías McLenan y Orconera Iron Ore Company Limited en el entorno de Peña Cabarga y Cabárceno. Es más, se cree incluso que la zona fue explotada mineramente no solo en tiempos de Roma, sino por los antiguos cántabros.

Y con todo, cientos (quien sabe si miles de personas) pasan a su lado por la S-30 todos los días sin saber siquiera que existe. La única galería catalogada como romana en el macizo de Peña Cabarga está entre bardales en la cuneta de la autovía que la "rozó" en su construcción. No obstante, con total certeza, aún quedan vestigios de esta actividad en todo el entorno, si bien el desinterés de las administraciones nunca nos lo permitirá descubrir. Están mucho más centrados en proyectos mineros que venden a bombo y platillo y que tienen el mismo futuro que la mina de Morero I: Ninguno.

Bibliografía:"La minería romana en Cantabria" (Nivel 0, Santander - 2000). Lino Mantecón Callejo.

 

Lucernario del interior de la mina de Morero I. Fotografía: Lino Mantecón Callejo-

La galería de Morero I posee una tipología perfectamente caracterizada como romana, de 1,80 metros de alto por 1,50 de ancho aproximadamente. Los 13 metros de longitud que hoy en día se conservan tiene trabajadas a pico (y luego retocadas) las paredes en las que se observan 4 lucernarios. Cabe destacar que la galería no "termina" sin más, sino que se cree que exista un tapón en el derrumbe final que pueda estar ocultando el tramo final de la misma. Del mismo modo, se puede apreciar que se encuentra parcialmente "soterrada y encharcada" por arcillas que no permiten el acceso a su suelo original. No se han encontrado materiales que puedan asociarse a la actividad en la misma, si bien es cierto que existe una referencia de finales de la década de los 60 donde se habla de la aparición de monedas imperiales de bronce en las minas de la familia MacLenan en el entorno de Peña Cabarga (noticia oral transmitida por uno de los descendientes de Juan MacLenan afincado en Cantabria).

Muy cerca de la galería de Morero I, podemos encontrar dos más (Morero II y III) que tienen apariencia antigua pero no se puede determinar que sean romanas.

VISITAS

Todos podemos disfrutar del entorno de la mina de Morero I, ya que no es un yacimiento visitable (debemos de tener precaución). Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

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DESTACADOS

  • SAN BARTOLOME

    Todo aquel que conozca Cantabria asocia prácticamente al instante el municipio de Udías a una actividad que se resume en una sola palabra: Minería. Los kilómetros de galerías que perviven aún en su subsuelo trasladan a sus habitantes y visitantes a un pasado no tan lejano, dado que muchos de sus mayores lo recuerdan con mayor o menor entusiasmo (casi siempre lo segundo). Incluso en nuestros días, el "turismo minero" del municipio está en auge, convirtiéndose las antiguas minas del municipio en un atractivo para aquellos que quieren conocer de primera mano cómo eran las galerías y entorno de aquel claustrofóbico trabajo.

    Otras galerías y explotaciones, menos conocidas, nos trasladan al origen de esta actividad en nuestra comunidad. Una actividad, para que engañarnos, que era fruto de la incesante búsqueda de materiales en los confines de mundo por la civilización más poderosa conocida hasta entonces: El Imperio Romano. Y en esa búsqueda de materia prima, llegaron al territorio de Regio Cantabrorum donde abundaban el hierro, el plomo y el zinc. Y es aquí, en la mina de San Bartolomé, donde la piedra y los testigos de antiguas galerías, nos transportan dos mil años atrás para conocer los albores de la minería en Cantabria. La mina de San Bartolome en Udías es, con casi toda seguridad, el mejor exponente en cuanto a hallazgos de tipología romana (no solo materiales sino estructurales) de nuestra región. Comparte además el deshonroso título de ser además en la que más materiales (prácticamente todos los encontrados antes del siglo XX) han desaparecido. Tónica reinante en el resto de explotaciones mineras de origen romano por cierto.

    En San Bartolomé se han explotado históricamente, minerales como galena (sulfuro de plomo), cerusita (carbonato de plomo) y más que posiblemente calamina. Esta última, tal vez relevante en época romana dado que de este mineral se obtiene el latón, si bien es cierto que se cree que la actividad minera en época de los romanos se centraba directamente en el plomo de la zona. Las primeras referencias a la explotación de mineral en esta ubicación se producen entre mediados y finales del siglo XIX, momento en el que además se realizan los hallazgos materiales más relevantes. El primero que hace referencia a "la mina de Udías" es Lasaga Larreta en 1865, si bien es cierto que las primeras citas en cuanto a materiales o estructuras antiguas las proporciona Felipe Naranjo y Garza en una nota dentro de las Memoras de Historia Natural (1873) donde detalla las galerías que encontró y los materiales encontrados por aquel entonces. En el citado artículo, reproduce alguna de las galerías de una de las cartas del ingeniero francés M. Thibeaut, director de la mina allá por el año 1870. Les llamaba poderosamente la atención la cantidad de galerías encontradas en lo que denominaron "Zona C", gran parte inclinadas y alguna horizontal. Todas ellas conformadas por pilares/troncos de encina o roble que destacaban por estar "casados" sin huellas de clavos o sierras y en muy mal estado. En el suelo de la galería se encontraron también tablas (del mismo material) que hacían las veces de escaleras, ampliándose a la par que la galería a medida que se ganaba profundidad para facilitar el trabajo de extracción del mineral. Poco más se sabría de aquellas galerías tan bien documentadas, ya que la incipiente actividad minera de finales del siglo XIX hasta mediados del XX se las llevarían por delante. A finales de los años 80, J. Herrera y A.Cabeza explorarían la zona encontrado nuevamente algunos objetos romanos y también medievales, publicándolo en el año 1992 dentro de las Actas del V Congreso Español de Espeleología.

    Lejos quedan ya los años en los que se pensaba que los romanos vinieron al territorio de los antiguos cántabros a buscar oro y "no encontraron nada". Además de encontrarlo, por mucho que algún catedrático y acolito del gobierno de turno se niegue a admitirlo (ver desde minuto 17:40 del magnifico episodio de Arqueomania sobre las Guerras Cántabras), en época de conflictos bélicos interesan aun más si cabe minerales como los citados en esta entrada. Desgraciadamente, lejos de potenciarse el estudio de los enclaves relacionados con la minería romana en Cantabria, permanecen en el mayor de los olvidos. También es verdad que si en Cantabria tapamos un entramado urbanístico romano con un parking y además al alcalde que lo hizo le premiamos con 2,5 millones de € para rehabilitar un palacio (y así hacer como que "le importa la cultura")..pues no extraña mucho la verdad.

    Bibliografía: "La minería romana en Cantabria" (Nivel 0, Santander - 2000). Lino Mantecón Callejo.


  • MINA DE REOCIN

    Sin duda, las explotaciones mineras con mayor recorrido histórico de Cantabria. Hoy, un fantasma que solo unos pocos quieren resucitar a costa de ganar un puñado de votos basándose en cantidades ingentes de zinc que alguien soñó allá por 2017 y que, tras un par de vinos (o tres), decidieron que fuese el proyecto del siglo. Pero, independientemente de su triste y farragoso presente, su milenario pasado ya fue "el proyecto del siglo" en su momento. En el siglo XIX y principios del XX sin duda la explotación minera con mayúsculas en nuestra región, y casi dos milenios antes de igual modo con la llegada del Imperio romano. ¿Qué queda hoy de esa presencia romana en la zona? La verdad es que tanto la actividad a cielo abierto como en las profundidades de la tierra han reducido a 0 la presencia de cualquier vestigio, si bien es cierto que la documentación aportada desde mediados del siglo XIX y el hallazgo de diferentes materiales no llevan inequívocamente a este horizonte. Estamos hablando de dos minas que, si bien es cierto que pudiesen haber sido explotadas a la vez en época romana (y posterior), son completamente diferentes. Hemos querido agruparlas en una única entrada dada la cercanía entre ambas, posibilitando esto que pudiesen estar relacionadas entre sí en su momento.

    Las primeras referencias de una explotación minera antigua en Reocín nos llevan a 1856, cuando se descubre calamina en la zona. Por la tipología y geología de las minas de origen romano encontradas en la vertiente occidental de Cantabria (Mina de San Bartolomé y Mina Numa), se cree que estas explotaciones estaban dedicadas en su conjunto a la extracción de la calamina, mineral este último fundamental en la elaboración del latón y de extracción mucho más sencilla que el plomo. En 1889 aparecen las primeras menciones a galerías antiguas en Reocín y a la aparición de dos monedas de época imperial que, según se cita estaban "en aquellos momentos en poder de un tal Rebolledo de Torrelavega". Ya entonces existía la discusión de si el material excavado por los romanos era principalmente plomo (Lasaga Larreta, 1889: 44) o por el contrario era calamina como opinaba Carballo. Esta última sería la teoría más aceptada tanto para las minas de Reocín / Mercadal como para las de Udías. Aparecieron a finales del siglo XIX en Reocín galerías con estructuras de contención de roble, además de varias monedas y lucernas. Carballo también destacaba que las galerías encontradas se parecían a las de Las Médulas, tan bajas que un hombre o un caballo no podían pasar por ellas (Carballo, 1939: 81). Jose Manuel Iglesias y Juan Antonio Muñiz hacen referencia a finales del siglo XX a la aparición de una calzada o camino en la ruta Iuliobriga / Portus Blendium que podría funcionar como salida del mineral hacia el mar. Es curioso como el primero de ellos participó posteriormente en el comité que decidió tapar los únicos vestigios del entramado romano en la localidad de Suances, a donde llegaría esa calzada o camino.

    No cabe duda de que la mina de Reocín, por todo lo comentado, tuvo un pasado romano inequívocamente. No obstante, el auge minero que sufrió durante más de un siglo ha llevado a la completa destrucción de todo aquello de lo que hablamos en los párrafos previos. Verdaderamente quienes tienen que protegerlo hoy en día tampoco hacen mucho por conservar lo poco que queda, todo lo contrario. Les preocupan más leyes pseodo-partidistas o quedar bien con el cacique de turno por si tira de la manta..Cantabria Infinita lo llaman.

    Bibliografía: ;"La minería romana en Cantabria" (Nivel 0, Santander - 2000). Lino Mantecón Callejo.