
No, la foto no es errónea. El yacimiento de Cuberris (Bareyo, Cantabria) fue otro de esos esperpénticos casos de destrucción de un patrimonio arqueológico en Cantabria, otro más. Curiosamente guarda inmensas similitudes con la aberración de Suances y el caso del parking en la Huerta de Quintana, con la salvedad de que en el año 1995 no existía el Inventario Arqueológico de Cantabria como tal (si había cartas arqueológicas similares), no existía la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998, los yacimientos no estaban incluidos en la normativa urbanística (PGOU) y no había tanta conciencia sobre nuestro pasado. ¡Anda!, mira tu por donde que ahora que hay todas esas las herramientas ocurre exactamente lo mismo..¿Nadie se ha preguntado porque no hemos evolucionado absolutamente nada?.
El valor arqueológico del enclave fue descubierto en la década de los 80 del siglo pasado por un Luis Escallada, vecino de Ajo. Fue publicado por primera vez en la carta Arqueológica de Cantabria por el C.A.E.A.P - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica, destacando que solo en superficie se habían recogido unas 639 piezas de industria lítica del Paleolítico Superior. En el año 1995, una vez anunciado en el Diario Montañés que el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente (MOPTMA) que se iba a urbanizar la zona de Cuberris y Antuerta, varios colectivos entre los que destaca la A.C.D.P.S - Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo alertaron en un informe a la Dirección General de Cultura que si iniciaban las obras se destruiría por completo un yacimiento de época Magdaleniense con un potencial espectacular. A pesar del aviso las obras de Demarcación de Costas del MOPTMA comenzaron, destruyéndose de un plumazo más del 80% del yacimiento..a partir de aquí, lo de siempre. El MOPTMA argumentaba que la Consejería de Cultura no les informó en ningún momento, Francisco Javier López Marcano (por aquel entonces consejero) "denunciaba" que se había informado a la Demarcación de Costas el 2 de Septiembre de 1994 que había que hacer una prospección arqueológica previa a las obras que finalmente no se hizo…entre unos y otros se lo pelaron sin depurarse nunca responsabilidades básicamente.
El Servicio de Patrimonio paralizó los trabajos, encargando una intervención de urgencia (repito, con el 80% del yacimiento destruido) que permitiese documentar lo que quedase del mismo para posteriormente cubrirlo. Las excavaciones, que consistieron en realizar varios sondeos que delimitasen el área, se realizaron en el mes de Octubre del año 1995 bajo la dirección de Roberto Ontañon Peredo. Aparecen más de 4.000 (si si, cuatro mil) piezas de industria lítica convirtiéndose de inmediato en uno de los yacimientos costeros más importantes de Cantabria y una de las pocas estaciones al aire libre del Paleolítico Superior. Cabe destacar que entre esos millares de piezas, no todo son "útiles" como tal sino que hay piezas de todo tipo que suelen formar parte del proceso de transformación de los nódulos de silex en herramientas y útiles (restos de talla, núcleos, etc). Y como en nuestra comunidad "somos asín", se reanudaron las obras para completar el maravilloso paseo (nótese la ironía) que hoy contemplamos.
A partir de aquí, muchos iluminados argumentarán que tapándolo (como en Suances) estará más protegido, que así la gente que vaya a la playa no recogerá materiales y blababla. Lo que nadie dice es que, como en el contemporáneo "Parking Blendium", el yacimiento de la playa de Cuberris fue arrasado delante de todos nosotros sin que las denuncias, informes y estudios sirviesen absolutamente de nada, privándonos del estudio de una estación al aire libre contemporánea a la cueva de Altamira.
Se encontraba ubicado en una prolongación de tierra justo al lado de la desembocadura del arroyo de La Bandera, el cual vierte sus aguas en la conocida como playa de Cuberris o de Ajo. La concentración de materiales arqueológicos era muy elevada para una superficie de no más de 200 m2, quedando las piezas en muchas ocasiones al aire libre dada la afluencia de gente y la “erosión” (por llamarlo de alguna manera) que en época estival producían de camino a la playa. Todos los materiales habían quedado almacenados en una formación sedimentaria que rellenaba diferentes crestas rocosas (lapiaz) que hoy podemos observar como testigo al final del paseo..
Prácticamente el total de piezas encontradas son de silex de un color grisáceo de buena calidad, abundante en nódulos de la zona. Incluso a día de hoy, se pueden encontrar estas afloraciones a unos cientos de metros del yacimiento. Como comentábamos previamente, existen piezas de todas las fases de elaboración: desde la fase de recogida (nódulos completos y cantos para la talla), pasando por la fase de preparación (hojas, lascas, etc) hasta llegar al final de la producción de útiles donde destacan varios raspadores, raederas, buriles e incluso una flecha con péndulo y aletas. También se encontraron algunos fragmentos de cerámica a mano de un tono negruzco bastante deteriorados.
Covalanas es otra de nuestras joyas rupestres. Las cuevas de Ramales de la Victoria destacan, entre otras cosas, por su majestuosidad. Esta cavidad no iba a ser menos, esta impresión nos da viendo tan solo el abrigo que da paso a su boca. Desde aquí parte dos galerías rectilíneas no muy amplias pero si bastante altas. La carencia de formaciones en su interior esta contrarestada por el tesoro que albergan sus paredes. De las dos partes que señalábamos con anterioridad, la de la derecha es la más prolifera en cuanto a arte rupestre. La cavidad fue descubierta por L. Sierra y H. Alcalde del Río, siendo publicada en 1906 por este último. Fue declarada Monumento Nacional en abril de 1924, siendo desde entonces icono de la zona. Últimamente los estudios se han vuelto más exhaustivos, y el equipo de la Universidad de Cantabria dirigido por Marcos Garcia y J. Esquizabal ha sido pieza clave en los nuevos hallazgos. Como en muchas ocasiones, al acondicionar la cueva para ser visitada, se encontraron restos de gran valor en diferentes partes de Covalanas. Aparecieron un compresor grabado y algunos restos humanos de la Prehistoria Reciente. El yacimiento en sí no abarcaba mucho espacio, pero si mucha riqueza. Fundamentalmente en Covalanas podemos ver representaciones de ciervas (18 para concretar) en pintura roja. Destaca la gran perfección de las mismas y el estilo de sus orejas en V. Otros animales encontrados son caballos, renos además de abundantes "marcas negras" y puntos. Esta última representación es muy típica del estilo III de Leroi-Gourhan (Solutrense). Se sabe que la cavidad posee indicios de ocupación del Paleolítico Superior y que las manifestaciones son del Solutrense (19.000 años de antigüedad).
En los días de lluvia intensa como los que estamos viviendo este otoño de 2019 siempre me acuerdo de los diferentes yacimientos que están supeditados a correr algún tipo de riesgo: La cueva del Oso en Villaescusa, la galería fluvial de La Garma y lo que "se guardan de ella" (supongo que para épocas de otro tipo de sequía…arqueológica), y sobre todo de la cueva de la Fuente del Salín. En los primeros casos porque el riesgo de que una gran crecida se lleve por delante siglos y siglos de historia es más que alto. Y en la cueva que nos ocupa porque las grandes crecidas del sistema subterráneo donde se ubica hace que el acceso a la maravilla que esconde sea totalmente imposible. No olvidemos que el sifón por donde hoy en día se accede, nada tiene que ver con su acceso original, el cual se ubica con toda certeza cerca del "gran panel".
Su potencial arqueológico en cuanto al arte rupestre se refiere fue descubierto el 16 de Octubre de 1985 por miembros del S.A.E.C. - Sociedad de Actividades Espeleológicas de Cantabria, concretamente por Luis Jorde, Ramon Cabarga y Carmen Martínez. De todos modos, se cree (sin confirmarse al 100) que la S.E.S.S - Sección de Espeleología del Seminario Sautuola pudo haber realizado alguna incursión previa a alguna de las galerias no anegadas del sistema. Lo que ocurrió en ese año 1985 es que la sequía fue tal que quedó libre el acceso a las galerías a la que no se había accedido en el piso superior…y zasca. Ese mismo año el propio S.A.E.C. y el Departamento de Prehistoria de la UC continuarían con las exploraciones en su interior hasta que a finales del mismo mes de Octubre, una vez llegaron las lluvias, hubo que suspenderlas. Ese mismo año Ramón Bohigas, Pedro M. Sarabia, Lucia Ibáñez y Baldomero Brígido publicaron el "Informe sobre el santuario rupestre paleolítico de la Fuente del Salín (Muñorrodero, Val de San Vicente, Cantabria)" en el número 6 del Boletín Cántabro de Espeleología, publicándose prácticamente al tiempo "Las pinturas paleolíticas de la cueva de la Fuente del Salín (Muñorrodero, Cantabria) - Ars Praehistórica" de Manuel González Morales y Alfonso Moure. Entre 1985 y 1990 ambos autores realizarían un estudio más exhaustivo, practicando incluso un sondeo de cerca de 2 m2 del que a continuación veremos los resultados. En el año 1992 publicarían "Datatión 14 C d'une zone décorée de la grotte Fuente del Salín en Espagne" en el International Newsletter on Rock Art (INORA). Además, a modo recopilatorio, se incluyó el yacimiento en la publicación "Actuaciones Arqueológicas en Cantabria 1984-1999". En estos últimos años (2013) se publicó un estudio realizado por investigadores de la UC, el CSIC y la Universidad de York donde se ahondaba en la utilización de las conchas obtenidas en el yacimiento para preparar colorantes y procesar pieles.
No cabe duda de que la Fuente del Salín es una cavidad especial. La desaparición de su boca original (y con total certeza, de parte del yacimiento) es un peaje que hemos tenido que pagar para que, en época de sequía, tan solo un grupo de elegidos puedan acercarse a uno de los conjuntos de manos en negativo más espectacular de toda la Península Ibérica.
La Garma no solo es un icono del Paleolítico, sino un estandarte en la historia de Cantabria. El castro que albergó el monte del mismo nombre, la ocupación de sus cuevas. Su gris e inerte piedra ha sido testigo de infinidad de acontecimientos que cambiaron nuestro destino y el de los antiguos cántabros. Veamos parte de lo que supuso y supone la cavidad: Es una increíble surgencia de 3 pisos fósiles y abundantes formaciones kársticas, muy típicas de la zona. En el piso superior se encuentra la única entrada transitable al día de hoy, la cual nos lleva por un pequeño vestíbulo hacia una sinuosa galería. Al llegar al final de esta encontramos una sima que nos lleva hasta el piso intermedio, el cual tuvo entrada hace miles de años y es más amplio que el primero. Si recorremos entero este nivel vemos que existe al final de la galería otra sima que nos llevaría hasta la parte central del piso inferior. Este nivel posee corredores y salas de un tamaño considerable, sobre todo la zona que pudo ser el antiguo vestíbulo en la Prehistoria. Desde el piso inferior podemos descender por una tercera sima hasta el nivel activo de la surgencia, por donde transcurre un río subterráneo.
El hallazgo de la cueva se produjo fruto de la casualidad a principios de los años 90 del siglo pasado. Con motivo del descubrimiento de otra cavidad, La Garma B, los componentes del G.E.I.S. Carballo y Raba dieron con la boca y el yacimiento del piso superior. A partir de aquí las sorpresas vendrían de manera continua. En el año 1996, un año después del descubrimiento y durante el transcurso de una intervención arqueológica dirigida por Pablo Arias y Roberto Ontañon (actual director del MUPAC), se descubre la galería de pinturas en el piso inferior. Fruto de la casualidad dos miembros del equipo, J.M. Ayllón y A. Serna, hallaron las representaciones durante sus trabajos de topografía del yacimiento.
Al día de hoy los trabajos de documentación continúan por parte del Dpto de Ciencias Históricas de la Universidad de Cantabria. Los niveles estratigráficos del vestíbulo son de gran valor, con niveles de enterramientos humanos y de habitación del Mesolítico y del Paleolítico Superior y Antiguo. En el piso intermedio se han encontrado diferentes restos paleontológicos de osos e industrias del Paleolítico Inferior. Hasta aquí parece impresionante el contenido de La Garma, pero nada más allá. Lo más increíble es que en el piso inferior existen tres yacimientos diferentes totalmente intactos. Se han documentado un yacimiento de habitación magdaleniense en el antiguo vestíbulo con estructuras complejas. Debajo de los paneles principales de pinturas existe otro yacimiento paleolítico en superficie, y justo debajo de la sima que comunica la galería intermedia con la galería intermedia existen restos de varias inhumaciones de la época altomedieval. Sencillamente impresionante. Las manifestaciones rupestres están por casi todo el piso inferior. Al tener tantísima información y documentación que estudiar, el arte paleolítico es todavía poco conocido. Dentro del antiguo vestíbulo, entre las manifestaciones, destaca la presencia de un gran caballo pintado en negro y de gran naturalismo, así como un gran número de signos representados en rojo. Más al interior, en el piso inferior, aparece un gran panel con pinturas rojas con el contorno grabado, representando el tren delantero de un bóvido, un cérvido y varias cabras. Desde aquí, hasta una pequeña sala, podemos ver infinidad de símbolos y manos en negativo. Todas las manifestaciones aquí encontradas engloban un abanico de periodos estilísticos: II, III y IV de Leroi-Gourhan, abarcando un arco cronológico de entre 29.000 y 13.500 años.
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