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Castro de La Ceja de las Lombas desde el Cueto del Agua. Fotografía: Miguel López Cadavieco

El yacimiento de La Ceja de Las Lombas (Arenas de Iguña) se encuentra en pleno corazón del valle del Besaya, tierra de Blendios. Inicialmente fue conocido como castro de Cueto del Agua, pero años más tarde se corregiría esta denominación por no ser del todo adecuada. Se encuentra ubicado en un cordal/sierra que delimita los valles de Cieza e Iguña, justo en un espacio de suaves pendientes que hacen de este enclave un lugar idóneo para el hábitat castreño. Fue A. Arredondo quien coloco este yacimiento en el panorama arqueológico regional en la década de los 70. Como apuntamos previamente, fue citado como castro de "Cueto del Agua" en los orígenes (Arredondo, 1976-77:551-552). Tendrían que pasar 20 años hasta que el yacimiento volviese a saltar la palestra informativa, ya que E. Peralta y A. Ocejo dieron a conocer una fíbula de torrecilla de tipo celtibérico allí encontrada, complementando este increíble hallazgo con la interpretación de una posible necrópolis de túmulos y la aportación de la documentación fotográfica del lugar (Peralta y Ocejo, 1996:32-34). Gracias a sus investigaciones La Ceja de las Lombas fue identificado cronológicamente como castro de la II Edad del Hierro. Como último apunte, destacar que sería el propio Peralta Labrador quien aportaría el topónimo actual del yacimiento pocos años después (Peralta Labrador, 2003:73-75).

La estructura principal encierra un espacio rectangular de unas 5.4 hectáreas aproximadamente, aunque con algún que otro matiz que veremos más adelante. Posee unos 170 metros de anchura máxima por unos 470 metros de largo, aunque en muchos de los puntos del mismo resulta bastante complicado "cerrar" el recinto rectangular, pudiendo albergar otras pequeñas estructuras por las cuales no se puede afirmar rotundamente su área sea la citada previamente. Si esperamos encontrar un muro de grandes dimensiones como en otras fortificaciones, este no es el castro indicado, ya que las dimensiones del mismo son bastante discretas en cuanto a alzado se refiere. Concretamente, el cierre del flanco Este es el mejor conservado y visible, pudiéndose apreciar un muro consistente con grandes areniscas y alrededor de un metro de alzado conservado que parece contener una terraza o escalón "excavado" en la ladera. No parece haber derrumbe de muralla a sus pies, algo bastante característico en otros recintos fortificados y que en La Ceja de Las Lombas brilla por su ausencia en muchos sectores. En el sector Sur-Este existe un espacio abierto en el cierre de aproximadamente 60 metros, el cual parece aterrizado en pequeños escalones y que puede interpretarse como el acceso original al castro.

Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)

 

En el extremo sur del yacimiento se pueden apreciar una decena de estructuras tumultiformes de las cuales varias comparten características comunes en cuanto a su diámetro se refiere (3 / 4 metros). Además todas ellas poseen alturas no superiores al medio metro y depresiones internas de forma circular. Todas estas características, junto con la constitución de bloques de piedra de mediano y pequeño tamaño, hacen pensar que poco tienen que ver con el mundo megalítico, sino más bien con necrópolis de la Edad del Hierro.

Otro de los aspectos a destacar en este yacimiento, más allá de lo meramente visible, es lo que no se ve.."¿Como?" pensarán algunos. Sencillo, gracias a las fotos aéreas aportadas en los estudios citados anteriormente, parecen vislumbrase más estructuras tumultiformes "ocultas". Destaca sobre manera una de ellas por su gran tamaño (20x10 metros) y forma (ortogonal), pudiendo albergar La Ceja de Las Lombas muchos más secretos de los que imaginamos.

Materiales hallados

El único elemento "destacable" tanto por su relevancia como por su estado de conservador es una magnífica fíbula de torrecilla (ver imagen adjunta) encontrada en las prospecciones realizadas en el año 1996 (Peralta, 1998:34). Carece de muelle y aguja, aunque las características actuales de la misma no arrojan muchas duda respecto a su cronología, datándola cronológicamente entre los siglos I-III a.C (Argente Oliver, 1986-87:150-155). Se encontraron además pequeños fragmentos de cerámica a torno, aunque por su tamaño difícilmente datables. Aún así, por su gran experiencia, Eduardo Peralta Labrador interpreto en sus investigaciones que probablemente se tratase de cerámica de tipo celtibérico

VISITAS

Todos podemos disfrutar del castro de Ceja de las Lombas, ya que aún sin ser un yacimiento visitable (refiriéndonos a un arqueo-sitio como tal) podemos recorrerlo a píe. Desde Regio Cantabrorum te pedimos que respetes el yacimiento y su entorno, ya que es deber de todos mantener viva la historia de Cantabria.

Info

   

Imagenes

DESTACADOS

  • PICO DEL HACHA

    El posible castro de Pico del Hacha (Laredo-Limpias, Cantabria) es un yacimiento sobre el que sobrevuelan aún varias incógnitas. Y eso teniendo en cuenta que sobre él se han realizado varias intervenciones y prospecciones que, si bien han aclarado gran parte de su pasado, dejan en el aire su atribución cronología exacta. ¿Un castro de la Edad del Hierro?, ¿Una estructura defensiva medieval? ¿Una elevación para una antena de telefonía móvil?. Con certeza estamos ante todas ellas, sobre todo de la última. Para situarnos, el Pico del Hacha se ubica en las inmediaciones de la desembocadura del río Asón, concretamente entre los municipios de Laredo (en su vertiente norte) y Limpias (fachada sur). La primera referencia al enclave la encontramos en un documento del siglo XVII, donde se cita la presencia de una fortificación en dicho lugar: "media legua de Trincheras Reales en la eminencia de la Cruz del Hacha", reiterándose en varias ocasiones (Hierro Gárate, 2007: 87).

    El yacimiento como tal fue descubierto por I. Castanedo y B. Malpelo en el año 2000, en el transcurso del seguimiento de Impacto Arqueológico motivado por la instalación de antenas de telefonía en el lugar. No obstante, se tiene constancia de varias intervenciones arqueológicas en los años 90 sin que su resultado trascendiese o tenga documentación alguna. En el año 2006 vuelve a ser noticia al ser incluido por José Ángel Hierro Gárate en su estudio de impacto agresivo "Reflexiones tras la destrucción de un yacimiento: el caso del Pico del Hacha y la necesidad de un Inventario General del Patrimonio Arqueológico", tras el cual pasa a ser incluido en el INVAC por el mismo autor con la categorización de "Asentamiento al aire libre" y con una propuesta de adscripción cronológica en la Edad del Hierro (Hierro, 2007: 85). En 2007, en el marco de un programa de vigilancia arqueológica fruto de las obras de urbanización del Plan Parcial Peñaflor, se lleva a cabo la primera intervención arqueológica sobre sus estructuras defensivas. Consiste en el desbroce y posterior cata de desescombro de un tramo de muralla para intentar aclarar su origen como veremos a continuación.

    Independientemente de las posibles dudas respecto a las etapas o épocas del asentamiento, el yacimiento del Pico del Hacha es un claro exponente de que en muchas ocasiones (por no decir en todas), los intereses económicos pasan por encima de cualquier informe o seguimiento de impacto arqueológico. En nuestra región tenemos casos donde, una vez conocido el valor histórico de un enclave y su entorno, se instalan elementos como canteras, antenas de telefonía móvil, parques eólicos (véase el molino de Vestas en el entorno de Las Rabas) y un sinfín de despropósitos similares..otro más a la lista.

    Agradecimientos: José Ángel Hierro Gárate
    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)

  • CASTRO PICO DEL ORO

    El castro de Pico del Oro (San Felices de Buelna, Cantabria) es el típico ejemplo de estructura castreña de pequeñas dimensiones. No todos los castros cántabros cuentan con el esplendor del castro de Las Rabas o Monte Ornedo, sino que muchos de ellos eran pequeños recintos con las características básicas para su habitabilidad. Se sitúa a unos escasos 600 metros en línea recta del castro de Las Varizas y fue descubierto e identificado por R.Bohigas Roldan en el año 1977. Ha sido estudiado en diferentes épocas y contextos por arqueólogos e investigadores de renombre como Muñoz et alii (1991), González Echegaray (1997), Reigadas Velarde (1996), Pumarejo et alii (2002), Serna (2002) y Peralta Labrador en dos ocasiones (2002-2007). Se encuentra en el extremo occidental de la Sierra del Dobra, acechado por la conocida cantera de Mitosa-Solvay y situado sobre un pequeño pico de pronunciadas laderas.Es prácticamente inaccesible desde todos sus flancos excepto por el Este y el Norte, en donde la pequeña cumbre conecta con el resto de abruptas cimas de la sierra. Sus estructuras defensivas, bastante simple en cuanto a su morfología y complejidad, se encuentran situadas en cotas de entre 400 y 410 metros de alto, dominando el paso natural entre el valle de Buelna y la costa Cantábrica.

    Se pueden identificar diversas fases constructivas que se solapan, siendo difícil su interpretación por esta circunstancia. De todos modos, existen elementos visibles como derrumbamientos de muralla que no dan lugar a dudas. El más importante es un gran derrumbe separado en dos "brazos" que forman un algo casi recto. El más largo de ellos mide unos 37 metros de longitud, mientras que el otro tiene unos 26 metros aproximadamente. En el nexo de unión entre ambos, donde se forma el ángulo, se presupone lo que podría ser una puerta de acceso, basándose sobre todo en una pequeña depresión de la muralla en este punto. Según diversas interpretaciones aportadas por los diferentes autores, se cree que el perímetro total (basándose en las distancias obtenidas en esos dos "brazos") rondase unos 70 metros aproximadamente. De todos modos no todos piensan lo mismo, ya que por ejemplo Reigadas Velarde propone un recinto bastante mayor y de planta diferente (115 metros). Es este mismo autor quien identifica (Reigadas Velarde, 1995:37) una pequeña construcción cerca del recinto principal como un puesto de vigilancia, concretamente en el flanco Oeste y "colgada" sobre los abruptos acantilados de la sierra (ver imagen más abajo).

    Respecto al nombre o topónimo del castro de Pico del Oro, existen otras acepciones también válidas como "Peña`l Oro" o "Pico Toro". Muchos creen que el nombre de Peña del Oro viene dado por la presencia imponente de las ruinas y la "leyenda" de que en el lugar había escondido un tesoro..creible o no, ahí está la interpretación. Lo que está claro es que topónimos como "Peña Toro" están más bien ligados a una mala interpretación o mala transcripción del nombre original. Aún asi, existen otros topónimos menos utilizados como "Peña Castillo", utilizado sobre manera en la cartografía minera (siglo XX) y también ligado a las ruinas allí presentes.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria.(Edita ACANTO)