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EL YACIMIENTO

  • Cueva del Aspio - El yacimiento

Boca de la cueva del Aspio

La Cueva de El Aspio se ubica en la margen derecha del valle medio del río Asón, una zona altamente carstificada perteneciente al complejo Urgoniano y Supraurgoniano del Aptiense y Albiense Inferior. Se abre en el lado sur de una falla inversa que aparece al norte y que se extiende entre los pueblos de Ramales y Arredondo. La cavidad domina ampliamente el curso medio del Asón que actúa como el eje vertebrador del espacio y se sitúa en el mismo borde de la sierra de Hornijo, por encima de los Pandillos, en las proximidades de los pueblos de Valle y Vegacorredor.

Posiblemente el aspecto más característico de la cavidad sean sus grandes dimensiones. La boca posee una dimensiones de 28 metros de anchura por 3,5 metros de altura, lo que supone que el vestíbulo alcance los 45 m de anchura por 12 de altura. Toda su extensión está repleta de grandes bloques pétreos con coladas estalagmíticas.

Historia de las investigaciones

Las primeras noticias sobre su existencia se producen hacia el año 1961, cuando el Grupo de Exploraciones Subterraneas del Club Montañes de Barcelona (G.E.S.) explora alrededor de 400 metros de la cavidad. No sería hasta el año 1964 cuando se realizase la exploración completa por parte de la Asociación Espeleológica Ramaliega (A.E.R.) y el grupo anteriormente citado G.E.S. Poco después, en 1970, aparecen las primeras evidencias arqueológicas de la mano de J.M. del Moral de la Campa, quien revela más adelante la existencia de cerámica prehistórica.

Tenemos que esperar a finales del siglo XX para conocer más en detalle el potencial arqueológico de la Cueva del Aspio. Tras una visita de los miembros del C.A.E.A.P. y del A.E.R. (Asociación Espeleológica Ramaliega) se descubren diversos materiales arqueológicos y unos paneles de arte esquemático abstracto que fueron publicados en el año 1994 (Serna et alii 1994). En la bibliografía disponible (Serna et alii, 1994), la cueva de El Aspio se ha subdividido en 5 zonas de interés:

  • El vestíbulo: Una de las zonas más interesantes arqueológicamente hablando, ya que la erosión del agua ha dejado más accesibles los materiales en superficie. Concretamente en la zona derecha se cita "un nivel arcilloso, de color terroso, que a veces llega a alcanzar los 25 cm de potencia, muy rico en evidencias, con abundantísimo sílex, restos paleontológicos y cantos de arenisca". (Serna et alii 1994: 371). Es aquí donde se documentan un total de 63 piezas en sílex (lascas, buriles, raspadores, etc), un disco calizo, dos esquirlas óseas, dos percutores de arenisca, 4 galbos de cerámica a mano, 3 galbos de cerámica a torno y los restos de una jarra oxidante con asa de cinta...un sector soñado por cualquier arqueólogo que se precie. Es en este punto donde parece localizarse la ocupación más antigua, aunque se puede comprobar gracias a la jarra, que este sector fue ocupado desde el Paleolítico hasta la Edad Media.

  • Primer depósito: Se ubica en la parte final del vestíbulo, concretamente a unos 60 metros de la boca y en su parte centro-izquierda. Destacan los restos de una orza con decoración plástica y digitaciones típicas de la Edad de Bronce en Cantabria.

  • Segundo depósito: Situado a 80 metros de la boca, ha aportado restos cerámicos y óseos que todavía no han sido ubicados cronológicamente.

  • Tercer depósito: 120 metros separan este sector de la boca de la cueva. Los materiales aquí encontrados fueron hallados en un área de 40 metros cuadrados, destacando la presencia de varias vasijas de cerámica casi completas, una vasija "celtibérica" pintada y un conjunto de 8 peines de telar de madera. Todas estas evidencias sitúan la cronología de este sector muy próxima a la Edad del Hierro en Cantabria.

  • Las pinturas: Se localizan a unos 175 metros de la boca. Realizadas con pintura negra carbonosa, tienen formas esquemático-abstractas. Este tipo de interpretaciones han sido fechadas dentro de un abanico cronológico bastante amplio que va desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media, aunque todas las dataciones radiocarbónicas conocidas hasta el momento las sitúan en la Edad Media.

La riqueza y variedad de usos y ocupaciones de la cavidad documentadas en la década de 1990 han motivado la puesta en marcha del "Proyecto arqueológico Cueva del Aspio" con la finalidad de documentar, analizar y poner en contexto las evidencias arqueológicas documentadas en la cavidad en el ámbito de la arqueología regional.