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  • CUEVA DE EL PENDO

    La cueva de El Pendo es una de las maravillas del municipio de Camargo. Posee una gran boca de entrada, que da paso a un enorme vestíbulo. Allí se encuentra un yacimiento arqueológico que nos sorprende a cada paso que se da en él. En el interior podemos ver dos grandes salas y un divertículo descendente que se estrecha ante nuestros pies. Sin ser una cavidad excesivamente profunda, alcanza los 180 metros aproximadamente. Fue descubierta por el ilustre Marcelino Sanz de Sautuola en el año 1878, aunque los grabados fueron localizados por otro ilustre en el año 1907: Hermilio Alcalde del Río. El gran tesoro de El Pendo tuvo que esperar oculto hasta el año 1997, cuando en el transcurso de unas excavaciones dirigidas por Ramón Montes Barquín, el topógrafo Carlos González Luque y los arqueólogos José Manuel Morlote y Angeles Valle descubrieron el enorme friso que hoy es icono ya no solo de la cueva sino del arte rupestre en Cantabria. Los densos trabajos en la segunda mitad del siglo XX han puesto a la luz uno de los mayores yacimientos arqueológicos de toda la región. Debemos de destacar que la cueva alberga en sus entrañas restos y datos que abarcan desde el Paleolítico Medio (84.000 años de antigüedad) hasta la Edad Media, estando representadas todas las fases de desarrollo de la Prehistoria Cantábrica. No solo la pintura o los grabados sorprenden por su calidad y belleza, sino también el arte mueble Magdaleniense, que posee su estandarte en el conocido "rey de los cetros paleolíticos". Además de este bastón de mando existen otros 11 de espectacular estructura. Los grabados forman una pequeña, pero no menos importante, parte de todo el conjunto. Aquí quedaron plasmados para la eternidad un alca gigante y un cuadrúpedo, ambos en el divertículo final que antes mencionábamos. Las pinturas se encuentran en un gran friso entre las salas I y II. Representadas en color rojo, en El Pendo nos encontramos con ciervas principalmente, aunque no debemos de olvidar las cabras, dos caballos y un cuadrúpedo, además de signos. Tanto los animales como los signos se realizaron con la técnica del tamponado y la "tinta plana", y se cree que pudiesen tener unos 20.000 años de antigüedad. De los grabados no se tiene tanta información, aunque existe la teoría de que pudiesen pertenecer a una época posterior (Magdaleniense Inferior).

  • TERMAS DE SAN JUAN

    El yacimiento de las termas romanas y necropolis medieval se encuentra en el interior del cementerio de Maliaño. Las primeras noticias del mismo se remontan al año 1951, donde se cita el hallazo de las tégulas romanas en un articulo de J. Gonzalez Echegaray. Dicho descubrimiento coincide, cronologicamente hablando, con la construcción del Aeropuerto de Parayas, quedando el conjunto arqueólogico justo a su lado. Más adelante, entre los años 1995 y 1998, con motivo de la remodelación del cementerio se pusieron al descubierto la totalidad de las estructuras, haciendose patente desde ese mismo momento la importancia arqueológica de San Juan.

    Consta de dos grandes partes atendiendo a su adscripción cronologica y cultural. La zona más antigua corresponde a un complejo termal que por sus dimesiones tuvo bastante relevancia. De hecho existian dos edificios: El primero y más importante data de finales del siglo I d.C, de planta rectangular y dos absides semicirculares. A esta edificación se le van añadiendo diversas estancias en siglos posteriores, al menos hasta el siglo III o IV según las dataciones. El segundo de los edificios es aún una incognitca (en parte) ya que por la ubicación del yacimiento en el interior del cementerio tan solo se ha podido excavar el atrío de una domus, (realizado en muros de adobe). Este edificio esta fechado en el primer tercio del siglo II d.C.

    Este yacimiento proporciona gran cantidad de evidencias, tanto romanas como medievales: cerámicas, monedas, restos constructivos, etc., además de gran número de esqueletos de la época medieval. Se encuentran incluso piezas líticas del Paleolitico Inferior y la Prehistoria reciente, lo que nos da a entender que este enclave fue utilizado desde los origienes del poblamiento cantábrico.

  • CUEVA DE EL JUYO

    La cueva de El Juyo es uno de los grandes tesoros ocultos de nuestra región. Siempre ha permanecido a la sombra de otras grandes cavidades con evidencias coetáneas a su periodo de ocupación, quedando su nombre y relevancia social lejos de lo que realmente merece. Pero no nos equivoquemos: Estamos casi con toda certeza ante el yacimiento del Magdaleniense Inferior más importante de la Península Ibérica. La excelente conservación del mismo permitió acceder a un espacio prácticamente virgen donde todas las evidencias arqueológicas habían permanecido intactas durante milenios.

    Se sitúa en el barrio que la da nombre, en el fondo de una dolina a la cual se accede a través de un camino asfaltado que termina en una explanada (ver mapa). La entrada actual es de pequeñas dimensiones, actuando además a modo de sumidero parcialmente activo por donde transcurre un pequeño riachuelo que ha formado en la roca un nivel subterráneo. A diferencia de sumideros activos como el de la Cueva de Covalejos, donde el agua sigue arrastrando evidencias prehistóricas sin que nadie ponga remedio, en El Juyo tenemos la inmensa suerte de que el agua ha creado su "camino" inmediatamente por debajo del nivel habitado. Quiere decir esto que su estratigrafía se ha conservado a la perfección, quedando el "cauce" muy por debajo del nivel fértil del yacimiento. Si nos situamos en su entrada actual y miramos hacia la izquierda, podríamos ubicarnos virtualmente en lo que fue el acceso primitivo. Al acceder a su interior por dicha boca (de un modo figurado) llegaríamos vestíbulo, el cual se encuentra parcialmente colmatado por desprendimientos y coladas estalagmíticas. Adentrándonos en sus entrañas nos encontraremos con galerías de proporciones considerables que zigzagean hasta reducirse en su tramo final. Habremos recorrido un total de 300 metros aproximadamente.

    Como veremos a continuación más en detalle, nos encontramos ante una cueva con evidencias que abarcan desde los periodos Magdaleniense Inferior y Medio (17.000-14.000 años) hasta la época Altomedieval (siglos VIII-X), pasando por la Edad del Bronce (3.500 años) y por épocas visigodas (siglo VII).

    Destacar por último, que el Museo Altamira presentó una monografía sobre el increíble trabajo de investigación de Echegaray y Freeman que tituló "Excavando la cueva de El Juyo. Un santuario de hace 14.000 años", que podéis encontrar adjunto en el artículo. ¿Alguien da más?

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos
  • CUEVAS DEL PEÑAJORAO

    Cerremos por un instante los ojos y viajemos miles de años en el tiempo, concretamente al periodo Calcolítico en lo que hoy conocemos como municipio de Camargo. En esta época existe un claro incremento en la complejidad social, tomando más importancia si cabe los rituales funerarios y el viaje al más allá..estamos en tiempos de cambio en la antigua Cantabria, dejando atrás la Prehistoria poco a poco. Situémonos en las inmediaciones del barrio del Churi y hagamos el ejercicio de posicionarnos mirando hacia el norte. A nuestra izquierda, en el vecino municipio de Piélagos y muy cerca de aquí, viajaremos hasta la cueva de Covalejos, un auténtico tesoro y referente del Paleolítico Medio además de hogar de un rebaño de cabras..y no es broma. Si desde ahí nos vamos acercando hasta nuestra posición actual nos toparemos casi de frente (aun en Piélagos) con la cueva del Portillo del Arenal, cuya función sepulcral es vital para el conocimiento del mundo visigodo y los enterramientos en nuestra región. Y como no, ya en Camargo y a poca distancia, nos topamos con uno de los tesoros de nuestra región y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: El Pendo. Como bien sabéis, sus entrañas albergan restos que abarcan desde el Paleolítico Medio hasta la Edad Media, con hallazgos materiales que evocan ritos funerarios incluidos. No podemos olvidar, justo en frente de nosotros y a pocos kilómetros, la cueva de El Juyo, posiblemente el yacimiento del Magdaleniense Inferior más importante de la Península Ibérica.

    Independientemente del valor arqueológico de cada uno de los yacimientos citados y de su grado de protección y/o conservación, si no citásemos las cuevas sepulcrales del Peñajorao estaríamos quitando del mapa de Camargo uno de los mayores exponentes en cuanto a necrópolis de la Prehistoria Reciente en el Norte Peninsular..ahí es nada. Un conjunto de pequeñas cavidades totalmente desconocido para la gente de a pié, encima sin apenas protección y sin la importancia socio-cultural que realmente merece. Todo ello a sabiendas de que su potencial arqueológico es realmente impresionante, ya que han llegado a nuestros días apenas alteradas por la presencia de pequeños carnívoros (tejones, zorros y demás) que las han utilizado a modo de madriguera. Se localizan en un reducido espacio de terreno en la ladera meridional del monte del Peñajorao, el cual las da nombre en conjunto.

    Gran parte de ellas han sido estudiadas por el Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica o CAEAP en un proyecto dirigido por los arqueólogos Emilio Muñoz y Jose Manuel Morlote. Durante décadas, este colectivo ha recopilado valiosísima información de cerca de 27 cavidades, de las cuales 11 presentan signos evidentes de albergar yacimientos sepulcrales. Estamos sin lugar a dudas ante un conjunto de pequeñas cuevas que darán más de una sorpresa una vez puedan ser investigadas a fondo. Tanto el propio ayuntamiento de Camargo como el CAEAP estudian realizar el diseño de una ruta turística en torno a las mismas, ya que no podemos olvidar que nos encontramos ante el lugar de descanso eterno de los primeros pobladores del valle. Otro gran yacimiento desconocido en Regio Cantabrorum, totalmente olvidado por parte de las administraciones y que, aún a día de hoy, se encuentra a merced de cualquier despropósito..o incluso de algún otro rebaño de cabras.

    Bibliografía: "Catálogo de monumentos propuestos para su declaración como Bien de Interés Local en el Municipio de Camargo" - CAEAP.
    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos
  • LA CUEVA DEL RUSO

    Durante un instante he cerrado los ojos y he viajado en silencio miles de años en el tiempo. Mientras retrocedía siglos y siglos me he dado cuenta de que hoy en día, para desgracia de nuestra especie, la caza está infravalorada. Y no por el mero hecho de cuestionar a quien le guste, todo lo contrario. Si realizo esta reflexión es porque en cuanto he abierto los ojos tras mi viaje imaginario hacia el Paleolítico Superior, he sido consciente del salto evolutivo realizado por el Homo Sapiens en cuanto a tácticas de caza. Una auténtica revolución que hoy en día la gente de a pie no tenemos en cuenta. La definición inicial de "cazadores-recolectores" de los albores del Paleolítico dista mucho de lo que nos encontramos a finales de este periodo. En las primeras etapas, la recogida de vegetales y frutos, el "carroñeo" de animales muertos de forma natural o la captura de animales pequeños (roedores, reptiles, etc) era la tónica predominante. Por el contrario, el desarrollo de nuevas formas de enmangue y la novedosa utilización de diferentes útiles y armas en el Solutrense, permitieron a sus pobladores la utilización de las tácticas de caza y así revolucionar su mundo. Los abrigos rocosos situados en pasos estratégicos con amplia visibilidad fueron ocupados como apostaderos de caza, convirtiéndose así en lugares frecuentados por nuestros antepasados.

    Y al levantarme de mi rocosa atalaya me doy cuenta de que la cantera que tengo a mis pies pudo acabar con uno de estos "puestos" de caza en Cantabria, uno de los más importantes y a la vez más desconocidos de nuestra región: La Cueva del Ruso. Descubierta a mediados del siglo pasado, ha sido objeto de diferentes actuaciones arqueológicas de las que destaca la intervención de urgencia (provocada por la actividad de la cantera) dirigida por Emilio Muñoz Fernandez en el año 1984. El riesgo de pérdida en el registro arqueológico del entorno de su boca, borrado por la cantera, más los desprendimientos y daños internos a consecuencia de la citada explotación, produjo la paralización de la actividad minera. Durante las excavaciones de finales de siglo XX, fue posible documentar las diferentes fases de ocupación de la pequeña sala central de la cueva, encontrándose 5 grandes estratos paleolíticos que aportaron una valiosísima información. El Nivel I proporcionó un depósito sepulcral de la Edad del Bronce Antiguo. El segundo de ellos era una gruesa costra calcítica donde aparecieron restos de un hogar y escasa industria lítica, atribuibles más posiblemente a la época Mesolítica. Uno de los niveles más interesantes es el III (y el IV que veremos a continuación), donde se extrajo una muestra de Carbono 14 que proporcionó una fecha de 16.120 ( 210) años antes del presente. El IV proporcionó igualmente industria lítica del Solutrense Superior, ofreciendo además restos del Auriñaciense evolucionado. Destacar que en este nivel también se realizó una datación por C14 que nos llevó a unos 27.620 ( 180) años antes del presente. El último nivel fértil, el quinto, contiene industria Musteriense. Cabe destacar que en el vestíbulo se hallaron además algunas cerámicas medievales.

    Muchos de los materiales hallados entre los niveles III y IV nos dan a entender la importancia de la Cueva de El Ruso en las labores de caza. Por los restos encontrados, se sabe que en este lugar se realizaron además trabajos de fabricación de puntas de sílex con un sistema avanzado de enmangue, muy propio del Solutrense. Destacan dos puntas de tamaño medio que presentan rotura en su parte mesial, probablemente debido a que se fragmentaron al penetrar en el cuerpo de la presa e impactar con el hueso de la misma. Una de ellas tiene la particularidad de tener la base en forma cóncava, algo exclusivo en la región cantábrica.

    No podemos olvidar el pequeño abrigo cercano denominado "Cueva del Ruso III" ni la surgencia fosil de la "Cueva del Ruso III" (ubicada junto a la cueva principal). En la primera de ellas se realizó un sondeo en el año 1984 que proporciono algunas conchas asociadas a restos de una pequeña ocupación del Mesolítico. De lo que no cabe duda respecto a todo el conjunto es que estamos ante otro gran desconocido de la arqueología regional. Un "cueto" que a finales del siglo pasado tuvo la inmensa suerte de no perecer ante la emergente actividad minera de la zona. Una puesto de caza donde, en los albores de la humanidad, se escribió otro capítulo más que engrandece la prehistoria de Cantabria..esperemos no volver a acordarnos de él cuando sea tarde.

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos
  • CUEVA DE EL MAZO

    "Sospechando que en esta provincia pudieran existir algunos objetos procedentes de las épocas prehistóricas, y a pesar de no tener antecedente alguno conocido, según los informes que he tratado de adquirir, aguijoneado por mi afición a estos estudios y excitado muy principalmente por las numerosas y curiosísimas colecciones de objetos prehistóricos, que tuve el gusto de contemplar repetidas vedes durante la Exposición Universal de 1878 en Paris, me resolví a practicar algunas investigaciones en esta provincia, que ya que no tuvieran valor científico, como hechas por un mero aficionado, desprovisto de los conocimientos necesarios, aunque no de fuerza de voluntad, sirvieran al menos de noticia primera y de punto de partida, para que personas más competentes tratasen de rasgar el tupido velo que nos oculta aún el origen y costumbres de los primitivos habitantes de estas montañas.

    Guiado por tal propósito, comencé mis investigaciones a la aventura, y la verdad que no puedo quejarme del resultado. Teniendo noticia de que en el Ayuntamiento de Camargo, distante de esta ciudad de Santander seis u ocho kilómetros, existan algunas cuevas, me dirigí desde luego allá, y con tal fortuna, que en la primera en que se practicaron excavaciones, tropecé con cuanto podía desear.

    La cueva á que me refiero está en el término del pueblo de Revilla, en la ladera S, y como a dos tercios de altura de una eminencia no muy elevada, con subida no muy elevada, y es de dimensiones más bien pequeñas que grandes"

    Trascribiendo este pequeño fragmento de "Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander" de un tal Marcelino Sanz de Sautuola (1880) me ha recorrido un pequeño escalofrío por todo el cuerpo. Además, por muchos motivos: El primero de ellos es que, salvando la grandísima diferencia histórica, económica y mundial que su figura representa hoy a nivel planetario, empezó de un modo humilde, como un mero aficionado "desprovisto de los conocimientos necesarios, aunque no de fuerza de voluntad". A buen seguro que después de estas palabras algún iluminado diga "mira el tontainas de Regio Cantabrorum, comparándose con una figura mundial del arte rupestre..menudo flipao". Y en lo arqueológico no les faltará razón la verdad. En el contexto de mis palabras, todos sabemos que hay más "Ángel de los Rios" en el siglo XXI que en el XIX cuando vilipendiaban el ímpetu de un mero aficionado igual que en nuestros días, por eso me suelo descojonar de todos ellos. Y el segundo motivo, y más importante: Marcelino Saenz de Sautuola estaba comenzando a hablar de la cueva de El Mazo, el primer yacimiento prehistórico excavado y documentado en nuestra región. Si, si, el primero.

    Años más tarde, entre 1907 y 1908, sería Lorenzo Sierra quien sondearía en su interior, encontrando una importantísima estratigrafía del Paleolítico Superior. Poco después, y debido a que estaba siendo destruida por la cantera (hoy se ve al lado de la carretera), el padre Jesús Carballo la excavó nuevamente. A partir de esta época, se da por desaparecida hasta que en el año 1981 es redescubierta por el C.A.E.A.P. (Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica). A partir de entonces, se incluye en la Carta Arqueológica de Camargo (1992) por Emilio Muñoz Fernández (¿De verdad nadie va a reconocer el brutal trabajo de este hombre a nivel institucional?) y Belén Malpelo García, actualizándose la información de esta cueva también en la carta arqueológica del mismo municipio en el año 2007.

    No cabe duda de que estamos ante una cueva especial, independiente de que su valor arqueológico sea superado por otras muchas cavidades en Cantabria. Fue la que abrió un camino increíble, nunca habrá otra igual, aunque tengamos nuevos hallazgos en el futuro que maravillen al mundo. Eso sí, mientras tanto, la cueva de El Mazo espera su momento totalmente abandonada, sin mayor protección (sin verja y sin señalización) que la que le otorga el Inventario Arqueológico de Cantabria. "¡Mucho entonces!" pensarán los eruditos que citaba arriba..claro, como la protección del INVAC de la Huerta de Quintana (Parking Blendium) o la "no señalización" de la cueva de Morín por si vienen los malos..claro, como no.

  • CUEVA DE EL MAPA

    Coincidiendo con la festividad de El Carmen, en el mes de Julio, la localidad de Revilla de Camargo se convierte en un hervidero de gente. No olvidemos que es una de las fiestas más conocidas de toda Cantabria, donde el fervor religioso y el festivo se convierten en uno solo durante días. Pero a pocos metros del bullicio, de un modo silencioso y en el olvido, la conocida por los vecinos como "cueva de Angelita" lleva siglos contemplando a la patrona del municipio de Camargo en soledad, sin que nadie la conozca fuera de su entorno más inmediato. Un lugar que a buen seguro, en los albores de la Edad del Bronce, tuvo una relevancia capital tanto en la vida (como atestiguan los hallazgos del Calcolítico final en el cercano yacimiento de La Verde) como en la muerte tal y como veremos más adelante.

    La cueva es conocida desde hace tiempo si bien su potencial arqueológico fue descubierto (y excavado) en la década de los años 70 del siglo pasado por el Seminario Sautuola, quienes depositaron sus hallazgos en el antiguo Museo Regional de Prehistoria (actual MUPAC). Serían ellos quienes la citasen científicamente como "cueva de El Mapa" gracias a un gour de su interior que tiene una peculiar forma de Península Ibérica, de ahí su nombre. A principios de la década de los 91, concretamente en Octubre del año 1991, el arqueólogo Jesús Ruiz Cobo descubre de un modo accidental una serie de restos óseos pertenecientes a lo que posteriormente se supo que eran varios humanos. Su aparición en superficie, revueltos, descontextualizados y sin ningún ajuar (cerámico por ejemplo) en sus proximidades dieron a entender de inmediato de que estábamos ante los restos de un expolio..una pena. No todo estaba perdido ya que este hallazgo fortuito hizo que se realizase un estudio exhaustivo de los materiales procedentes de la cata del Seminario Sautuola (año 1975) y una recogida de urgencia de los materiales restantes, pudiéndose hace montar "parte" de un puzzle que si no hubiese sido así hoy en día estaría aún más incompleto.

    No cabe duda, como veremos a continuación, que la cueva de El Mapa (o de "Angelita") es un lugar cuyo atractivo arqueológico está totalmente infravalorado y aun desprotegido. Un cementerio de Finales del Calcolítico / Primera Edad del Bronce que queda totalmente en segundo plano ya que nada ni nadie hacen porque sea más conocido..eso si, las fiestas de El Carmen (que por cierto me encantan) se llevan toda la fama a escasos 50 metros.

    Bibliografía: "LA CUEVA DEL MAPA (REVILLA DE CAMARGO): UN CEMENTERIO DE LA PRIMERA EDAD DEL BRONCE EN LA MARINA DE CANTABRIA" - Jesús Ruiz Cobo. KOBIE (Serie Paleoantropología), Bilbao. Nro XXI, 1994.
    Fotografía (Copyright): Alberto G. Ibañez




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