cargando

241

Ubicaciones

 Nueva búsqueda


  • EL CASTREJON

    El Castrejón (Naveda, Campoo de Suso) es uno de los enclaves más enigmáticos y a la vez más citados como "castro cántabro" en nuestra región. Todo esto sin conocer en la actualidad presencia de materiales arqueológicos entregados o recuperados que lo puedan adscribir cronológicamente como tal. Digo bien, ya que a nuestros días no ha llegado ninguno..otra cosa bien distinta es que si se hallasen en el pasado y que nada se sepa de ellos como bien veremos. El yacimiento es conocido desde hace décadas, siendo descubierto y estudiado por Jesús Carballo en los años 40 del siglo pasado (Carballo, 1952: 305). Esta atalaya natural es fácilmente diferenciable en la zona, encontrándose a tan solo unos metros del acceso a la localidad de Proaño por el Noreste y de Naveda por el Sur. Posee unos 300 metros de longitud en su eje más largo (Este-Oeste) por 160 metros en inferior (Norte-Sur). Es en estas dos últimas vertientes donde dos grandes cantiles calizos actual como defensa natural, formándose así grandes pendientes que hacen muy complicado su acceso.

    Además de las investigaciones realizadas por su descubridor, arqueólogos e investigadores de renombre han realizado diferentes prospecciones y estudios en su lisa cima. Al conocido A. Schulten (1942) le seguirían D. Gallejones y Joaquín Gonzalez Echegaray (1951: 145-150) quienes definirían el sistema defensivo sin realizar excavación alguna con la aportación en la parte noroccidental de Miguel Ángel García Guinea ese mismo año. En los años posteriores nuevamente Echegaray (1966), Bohigas, Marcos (ambos en 1987), Fraile (1990) y Peralta/Muñoz (1997) intentaron vislumbrar algún horizonte con sus prospecciones en El Castrejón..sin resultados concluyentes. En los últimos años (2007-2008), el arqueólogo José Ángel Hierro Gárate lo incluiría en el INVAC - Inventario Arqueológico de Cantabria.

    Estamos en definitiva, ante un yacimiento donde las incognitas son mucho más numerosas que las respuestas. Otro de tantos donde el paso del tiempo y la falta de fondos para investigar en nuestra región lo relegarán a una posición que, tal vez, no merezca su milenario pasado.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
  • CUEVA DE COFRESNEDO

    La cueva de Cofresnedo (Matienzo, Ruesga) es uno de los yacimientos más impresionantes de nuestra región, ya que la variedad tanto material como cronológica que abarca es prácticamente inigualable. Si a eso le sumamos sus increíbles formaciones de estalagmitas, estalactitas, concreciones pavimentarías y un gran número de elementos morfológicos de gran belleza, nos encontramos ante una cavidad difícil de igualar. Su ubicación, a unos 235 metros sobre el nivel del mar y con unas excelentes vistas sobre el valle de Matienzo, hicieron de Cofresnedo un hábitat idóneo para sus antiguos pobladores, quienes enseguida se dieron cuenta de los recursos de los que disponían.

    La primera cita sobre cavidades en su entorno inmediato se produjo en el siglo XIX, concretamente en el diccionario de Madoz (1848). No obstante, tendría que pasar cerca de un siglo hasta que se realizasen las primeras prospecciones en la zona. A principios de los años 60, el equipo de camineros de la Diputación Provincial dirigidos por García Lorenzo realizaría esta labor, de la cual desgraciadamente no tenemos hoy en día ningún tipo de documentación. Seria a partir de entonces cuando la actividad arqueológica en la zona se disparase gracias a las diferentes expediciones espeleológicas en esta cueva y otras del entorno, llegando incluso hasta nuestros días. A modo de curiosidad, fue tal la relevancia de estas tareas que en incluso aparecieron en el noticiario NO-DO, concretamente en Septiembre de 1965. En ese mismo año la conocida S.E.S.S. (Sección de Espeleología del Seminario de Sautuola), grupo creado por el antiguo director del Museo Provincial de Prehistoria Miguel Ángel Guinea, recogió gran cantidad de fragmentos de cerámica prehistórica y algunos restos humanos. Del mismo modo, se sondeó el vestíbulo de la cueva (que veremos más adelante), pudiéndose apreciar incluso hoy en día parte de la cata realizada por aquel entonces. Ya en los años 70, las expediciones espeleológicas británicas (E.E.B.) comenzaron su labor en el entorno de Matienzo, produciéndose casi de inmediato hallazgos relevantes ya no solo en Cofresnedo sino en cuevas como Ruchano (espada de bronce), Los Emboscados (arte rupestre), la torca de Seldesuto (punta de lanza) y un larguísimo etc. Serian ellos, en colaboración con el Grupo de Espeleología e Investigaciones Subterráneas “Carballo/Raba” quienes en el año 1981 descubriesen el arte esquemático-abstracto de la cueva, siendo este el punto de partida de una serie de hallazgos conjuntos que nos trasladan hasta principios del siglo XXI.

    Estamos, en definitiva, ante una cavidad única en Cantabria. Sus diferentes niveles de habitación, de momentos antiguos del Paleolítico, del musteriense y del auriñaciense, paneles con pinturas paleolíticas, restos de un yacimiento mesolítico en su boca, enterramientos de la Edad del Bronce, restos de urnas de la Edad del Hierro e incluso su utilización ritual en la tardoantigüedad y en la Edad Media, convierten a Cofresnedo en un elemento icónico de nuestra región. Desde hace años tenemos la gran suerte de que su cierre/vallado preservan parte de su milenario pasado, aunque desgraciadamente ha sufrido algún acto de vandalismo posteriormente (ver imagen adjunta). Esperemos que estos incidentes en el futuro sean aislados y permitan a generaciones futuras seguir estudiándola.

    Bibliografía: La cueva de Cofresnedo en el Valle de Matienzo - Jesús Ruiz Cobo / Peter Smith (Edita: Gobierno de Cantabria)

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project

  • CUEVA DE RASCAVIEJA

    La cueva de Rascavieja (Matienzo, Ruesga) es una enorme cavidad que alberga miles y miles de años de historia y misterio. Nos encontramos de este modo ante otra de las enigmáticas cavidades de este prolífero valle, que puedo albergar diversos rituales en varias épocas comprendidas entre el Calcolítico y la Edad del Hierro. Miles de años antes, en el Pleistoceno, la gran sala de entrada y otros puntos más al interior estuvieron poblados por el conocido Oso de las Cavernas (Ursus Speleaus), apareciendo en estos puntos restos óseos de los mismos, abundantes marcas de garras en las paredes e incluso las propias oseras. Y no solo eso, sino que en las zonas más profundad de Rascavieja se han llegado a encontrar también restos de la conocida como Hiena de las Cavernas (Crocuta crocuta spelaea), denotando la gran ocupación animal de la comarca en tiempos inmemoriales.

    Las primeras evidencias de uso humano nos llevan a un momento impreciso de la Prehistoria, encontrándose en el vestíbulo de la cueva restos de la fauna consumida y carbones de sus hogares, lo que nos da a entender que estamos ante un grupo de cazadores paleolíticos (no sabemos si estacionales o nómadas). Miles de años después la cueva vuelve a tener uso, aunque esta vez a modo de tumba. Entre el II y III milenio a.C., los antiguos pobladores del valle de Matienzo eligieron un pequeño espacio en el vestíbulo (justo detrás de un gran bloque de piedra) para enterrar a un joven acompañado de un modesto ajuar consistente en un vaso cerámico, un pequeño cuenco (liso) y un vaso de mayor medida del que se cree que pudo contener algún tipo de alimento u ofrenda. Se sabe además que el lugar elegido para esta inhumación fue vaciado o limpiado previamente, ya que no aparece ningún tipo de bloque o fragmento en su interior. El espacio u hornacina donde se realizó el enterramiento posee unos 3 metros de largo por un metro de ancho, destacando incluso la presencia de una pequeña hoguera en una plataforma inmediata (no se sabe si anterior o posterior). Con todo, tanto los huesos como los fragmentos cerámicos encontrados se hallaron dispersos por el vestíbulo, debido probablemente a que la acción tanto humana como animal (incluso carroñeros) los moviesen de su lugar original. Gracias a uno de los fragmentos óseos sabemos que la datación proporcionó un resultado de 3.999 años de antigüedad (con una desviación de más/menos 59 años), reafirmando así su cronología. Se conoce también la existencia de otro depósito, probablemente coetáneo al anterior, de restos humanos en una gatera lateral, con la diferencia de que se cree que este ritual fue mucho más humilde al no conocerse la existencia de restos cerámicos.

    Inmersos ya en la Edad del Hierro, se conocen evidencias de posibles rituales en los que el fuego pudo jugar un papel fundamental (al igual que en otras cavidades como Cofresnedo y el Aspio). En el centro de la gran sala se encontraron restos de una gran hoguera de la que se sabe más bien poco, sobre todo porque no se sabe si se realizó in-situ o los propios restos carbonizados fueron movidos a este lugar. Esto, unido a la presencia de restos cerámicos de un vaso de tipo globular, de perfil en "S", acentúa la creencia de que entre el Calcolítico y La Edad del Hierro tanto Rascavieja como las citadas cuevas fueron un lugar ritual de relevancia.

    Bibliografía: La cueva de Cofresnedo en el Valle de Matienzo - Jesús Ruiz Cobo / Peter Smith (Edita: Gobierno de Cantabria)

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project
  • CUEVA DE COBURRUYO

    La cueva de Coburruyo (Matienzo, Cantabria) se ubica en la ladera del monte Naso, curiosamente en la misma vertiente que otra de las joyas de la comarca: la cueva de Cofresnedo. A diferencia de esta última, se encuentra situada a mayor altura y posee un gran abrigo (como se aprecia en la imagen) que da acceso a dos galerías a derecha e izquierda. La primera de ellas, de bastante mayor recorrido, posee varias salas y dos grandes simas de 45 y 33 metros respectivamente. Por el contrario, la vertiente izquierda es mucho menor y apenas posee un par de salitas a destacar.

    La gran mayoría de las evidencias arqueológicas de la misma se encuentran cerca del abrigo, si bien es cierto que en el interior (en el fondo de la cavidad) se han hallado varias concentraciones de carbón e incluso restos de osos de las cavernas (Ursus spelaeus). Este dato no hace más que reafirmar la presencia de esta especie en el entorno más inmediato, ya que en las cuevas de Rascavieja como en la citada Cofresnedo, aparecieron restos de este inmenso animal. Se sabe, por la presencia en otros yacimientos, que la lucha por estos enclaves entre los osos de las cavernas y los antiguos pobladores (tanto Homo heidelbergensis, Neandertales como Homo Sapiens) era algo común. Además, a pesar del tamaño y fortaleza de estos animales, solían ser presa de los grupos humanos cuando salían de caza, siendo las hembras y las crías las predilectas por no tener la fiereza y fuerza de los grandes machos. A modo de curiosidad, se cree que fueron los neandertales quienes tuvieron una relación más estrecha con los osos de las cavernas, llegando incluso a encontrarse extrañas estructuras de piedra excavadas en la pared a modo de a modo de sarcófagos que contienen en su interior uno o varios cráneos alineados de oso de las cavernas (cueva de de Regordou, Dordoña - Francia).

    Volviendo a la cueva de Coborruyo, el abrigo de acceso parece ser quien alberga más evidencias de un antiguo nivel de hábitat sin determinar cronológicamente, encontrándose varios fragmentos de huesos y piezas de sílex. A diferencia de muchas de las cuevas del valle, donde el arco cronológico (basado en las evidencias materiales) abarca un periodo de ocupación bastante más amplio, en esta cavidad no se han encontrado restos cerámicos, metálicos ni de ningún otro tipo hasta llegar al siglo X-XI d.C, siendo destacables en este punto las representaciones pictóricas de su interior. La cueva contiene 24 grupos de pinturas esquemático-abstractas, por desgracia no muy bien conservados debido a la humedad, sobre todo en la sala de la izquierda. Una de las marcas negras fue datada hace no muchos años por el Proyecto de la Prehistoria Reciente de Matienzo, obteniéndose como resultado una fecha alrededor del año 950 d.C, con una desviación de más menos 40 años.

    Estamos, en definitiva, ante otro de los grandes enigmas del valle de Matienzo. ¿Qué relación pueden tener los carbones del interior de la cueva con el nivel de hábitat del abrigo? ¿Por qué motivo no se conoce presencia humana en un arco cronológico tan elevado? ¿Existen inhumaciones de la Edad del Bronce/Hierro como en las cuevas aledañas? ¿Relación directa o indirecta entre sus pobladores y los osos de las cavernas?. Demasiadas incógnitas que, esperemos, en el futuro se resuelvan. ¡Ahh!, una última cosa. Cuando se hizo el reconocimiento y prospección hace años, los sedimentos de la entrada estaban en cubiertos de grandes cantidades de papel higiénico (y lo que lo acompaña), tal vez de visitantes, tal vez de escaladores o tal vez de todos en conjunto…una pena.

    Bibliografía: La cueva de Cofresnedo en el Valle de Matienzo - Jesús Ruiz Cobo / Peter Smith (Edita: Gobierno de Cantabria)

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project
  • SIMA DEL DIENTE

    La Sima del Diente (Matienzo, Cantabria) se ubica hacia la mitad de ladera en la sierra del Naso, en la base de un gran acantilado calizo de unos 800 metros sobre el barrio de La Vega. Nos encontramos en un entorno como mínimo, espectacular. La abrupta ladera posee una pendiente media del 40%-50%, nada más y nada menos, siendo el abrigo del Diente epicentro de una de las áreas más estables y cómodas de la zona, además del punto central de un conjunto de cavidades integradas en el propio abrigo. El techo del mismo lo constituye un plano inclinado formado por la cara interna de un estrato calizo, ocupando un total de 22 metros de longitud por unos 6/7 metros de profundidad. La sima se encuentra exactamente en la parte central y es una de las "cavidades" de mayor tamaño del conjunto. Su boca mide menos de 1 metro de ancho por algo más de 0,8 de alto, es decir, no apta para claustrofóbicos. Ya en su interior nos encontramos con una planta en forma de "T", ensanchándose en el "área de contacto" de las dos galerías principales (izquierda y derecha) para posteriormente ensancharse en su final. En total tenemos un área de unos 10,6 m2, algo más (cerca de 12) si se añade la superficie de dos pequeñas gateras existentes.

    El yacimiento fue excavado dentro del proyecto de la Prehistoria Reciente de Matienzo entre los años 1998 y 1999, publicándose los resultados dos años después (Ruiz Cobo y Smith, 2001). Es curioso cómo, tras el estudio e investigación tanto del abrigo como de la sima, el equipo del proyecto se encontró ante un modelo de formación del depósito arqueológico totalmente diferente al generalmente extendido como "estándar" en cuevas o abrigos prehistóricos. Generalizando, los estratos de ocupación suelen seguir un patrón más o menos lineal o disperso pero amplio (en cuanto a evidencias materiales). En cambio en la Sima del Diente los diferentes niveles están relacionados o "mezclados" de forma directa, de modo que esta circunstancia nos habla de acumulación de forma limitada en el espacio, es decir que no ha sido utilizado continuamente durante siglos y siglos, sino que intermitentemente. Un buen ejemplo para entenderlo nos lo da la datación absoluta de alguno de los materiales encontrados. Mientras que la muestra de un fragmento humano , denominado "Diente-2", proporcionó una datación que situaba la inhumación en el siglo IX a.C, otra muestra esta vez de un fragmento de madera carbonizada ("Diente-3") dio un resultado de más de 41.760 años de antigüedad.

    Bibliografía: La cueva de Cofresnedo en el Valle de Matienzo - Jesús Ruiz Cobo / Peter Smith (Edita: Gobierno de Cantabria)

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project
  • SIMA DEL CRANEO

    La Sima del Cráneo, o Cueva 2139 como también se conoce, es uno de los exponentes del valle de Matienzo junto con Cofresnedo y Rascavieja a la hora de analizar el gran número de depósitos cerámicos atribuibles al Calcolítico o Edad del Bronce relacionados con cavidades sepulcrales. Situada sobre el Barrio de Cubija, nos encontramos ante una pequeña gatera que en su boca no supera los 0.70 metros de alto por 0,75 de ancho circunstancia que, unida a la fuerte pendiente de la ladera donde se ubica, nos indica que no ofrece ningún espacio para el hábitat. Salvo en Cofresnedo, el valle nos ofrece claros ejemplos de prácticas funerarias o rituales en pequeños y apartados espacios, encontrándose casí siempre los restos óseos de individuos subadultos (lo que indica la importante tasa de mortalidad a esas edades) rodeados de fragmentos cerámicos e incluso en ocasiones con sus colgantes de hueso o conchas.

    Tras la angosta boca nos encontramos con una pequeña galería de unos 2,5 metros por 0.8 de ancho, de suelo cubierto por sedimento de tierra y con una ligera inclinación hacia el interior, terminando en una gran sima de 10 metros de profundidad. Este espacio posee un diámetro que oscila entre los 3 y 4 metros, presentando una pequeña gatera lateral a 5 metros aproximadamente y una repisa anexa a unos 7 metros. Más abajo, en el fondo de la cueva, se abre una galería bastante más espaciosa, de unos 5 metros de ancho por 10 de largo. Fue localizada por la Expedición Británica a Matienzo en sus trabajos de catalogación espeleológica del valle, encontrando el depósito arqueológico en una de sus exploraciones. Los trabajos de recuperación del material arqueológico se llevaron a cabo en el verano de 2005 tras el pertinente permiso y aceptación por parte de la Consejeria de Cultura.

    No cabe duda que el valle de Matienzo es todo un referente a la hora de interpretar un esquema de cierta homogeneidad en los procesos sepulcrales en cuevas de la Edad del Bronce en Cantabria. Poco o nada se conoce del ritual exacto llevado a cabo, lo cierto es que la similitud tanto en los materiales óseos como cerámicos hallados, hace pensar que estamos ante una sociedad con cierto arraigo a este tipo de costumbres.

    Bibliografía: Informe preeliminar del depósito arqueológico de la Sima 2139 (MTZ) de Matienzo (Ruesga) - Jesús Ruiz Cobo (GEIS/CR), Juan Corrin (E.I.M.) y Peter Smith (E.I.M.)*

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project
  • ISLA DE LA CAMPANUCA

    Por extraño que parezca, la isla de La Campanuca sigue guardando decenas de misterios arqueológicos aún en nuestros días. Y eso contando que se conoce parte de su pasado pero, incluso contando con ello, las preguntas siguen siendo mucho más que las propias respuestas. Desgraciadamente el alto nivel de alteración y destrucción del yacimiento, causado principalmente por la extracción de piedra de una cantera, se ha llevado por delante más de 2/3 partes de su extensión, quedando tan solo accesibles sus flancos Este y Oeste. Como en otros casos de nuestra región, una auténtica pena no solo la destrucción del mismo, sino la posterior protección de los restos actuales solo incluidos en el INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria) y poco más. Esta figura debería ser más que suficiente en su labor de conservación y protección, aunque desgraciadamente no es así.

    La isla se encuentra en el flanco oriental de la Bahía de Santander, concretamente en el municipio de Marina de Cudeyo, muy cerca de la costa (con la marea baja puedes pasar andando sin mucho problema) y justo al lado de otro pequeño islote de tamaño reducido que completa el conjunto. El yacimiento fue descubierto a principios de los años 80 del siglo pasado por Milagros Fernández, siendo excavado posteriormente (1984) por un equipo del Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Cantabria. El espacio que ocuparon los restos estructurales y materiales encontrados, que posteriormente detallaremos, se localizaron en un área muy reducido y alterado de la isla. Se sabe también de la existencia de una necrópolis medieval asociada a una ermita (algunas fuentes también citan que pudo ser un monasterio), localizada en su día por un equipo del Seminario Sautuola. Sería estos últimos quien encontrasen los materiales romanos asociados al yacimiento, algo que aún en nuestros días sigue creando controversia sobre la presencia ya no solo física sino contextual (como, porqué) de los romanos en el enclave. ¿Un punto de control? ¿Un lugar de desembarco en las inmediaciones? ¿Un faro? ¿Una perdida puntual?. En los últimos años el sitio fue estudiado por miembros del CAEAP, quienes recogieron materiales en superficie y lo depositaron en el MUPAC.

    A modo de curiosidad, durante la Guerra Civil Española, los vecinos del pueblo utilizaban sus cavidades (ver imágenes adjuntas) y abrigos para esconderse y resguardarse durante el conflicto bélico.

    Bibliografía: Castros y castra en Cantabria. (Edita ACANTO)
  • PORTILLO DEL ARENAL

    La cueva del Portillo del Arenal (Velo, Piélagos) es otro de esos yacimientos que pasa desapercibido para la gente de a pie, pero que destaca entre la comunidad científica por su gran aportación a la arqueología regional. Si bien es cierto que existen publicaciones al respecto, como la adjunta en la bibliografía, no es un enclave al que se le haya dado mucha difusión por parte de la administración, aun siendo un auténtico referente a la hora de conocer un poco más sobre el pasado visigodo de Cantabria. Se encuentra ubicada muy cerca del límite con el municipio de Camargo, en la parte alta de una ladera cercana a la localidad de Velo y cerca del denominado "Portillo del Arenal", del que toma su nombre. Para más detalle, su entorno se encuentra rodeado por una plantación de eucalipto, aunque se cree que pudo estar rodeada por un encinar por las diferentes "manchas" o ejemplares del mismo que aún se diferencian en los alrededores.

    Como se puede apreciar en la imagen, la boca de la cueva es de reducidas dimensiones, dando paso a un pequeño vestíbulo en rampa (descendente) que finaliza en una sima de unos 3 metros de caída. Ya en la vertiente más profunda nos encontramos con una pequeña plataforma que nos traslada a una sala, al Norte, de 70 m2 aproximadamente que contiene grandes bloques. Es aquí donde se encuentran las evidencias más llamativas, tomando el nombre de "galería sepulcral". Si volvemos a la citada plataforma y nos dirigimos en dirección Sur, nos encontramos una pequeña rampa descendente que nos lleva a una galería de unos 7 metros de longitud, tomando está el nombre de "galería de los derrubios". Al fondo de este sector nos encontramos con una pequeña sala elevada. Justo en este punto, en un paso muy estrecho, podemos acceder a una galería inferior de más amplitud que la que la precede, conociéndose como la "galería de los caballos", luego veremos porqué (VALLE et alii, 1998).

    El yacimiento fue descubierto por miembros del C.A.E.A.P. y del G.E.I.S. a finales del siglo pasado, llevándose a cabo una intervención arqueológica en el mismo bajo la dirección de Emilio Muñoz y Jose Manuel Morlote en el año 1995. Sería a partir de entonces cuando los hallazgos más significativos dotarían a esta cavidad de la importancia que tiene hoy en día. Por último, en otoño de 2010, se realizan varias dataciones por Carbono 14 a varias de las muestras humanas recogidas previamente. De este análisis y estudio se encargarían los arqueólogos José Ángel Hierro Gárate y Enrique Gutiérrez dentro del "Proyecto Mauranus", un referente (no solo a nivel regional, sino nacional) en el estudio y contextualización de este tipo de yacimientos relacionados con entornos sepulcrales en época tardoantigua.

    Fotografías y agradecimientos: Proyecto Mauranus
    Bibliografía: "La utilización sepulcral de las cuevas en época visigoda: los casos de Las Penas, La Garma y el Portillo del Arenal (Cantabria)" - José Ángel Hierro Gárate (Munibe)
  • LA CUBIA DE LA VEGA

    Nos encontramos ante una pequeña cavidad situada en la ladera norte del valle de la Vega, en Matienzo. Las primeras noticias sobre la misma se producen a principios de la década de 80 del siglo pasado, cuando miembros de la Expedición Británica topografían un recorrido total de 100 metros. Ya por aquel entonces, se comprueba insitu que los vecinos de la zona conocían el enclave, ya que tanto en la pared como en el suelo de la cueva se encuentran inscripciones que así lo atestiguan. Tendrían que pasar dos décadas hasta que en el año 2001, John Corrin informase a la Consejería de Cultura y Deporte de la existencia de cerámica y carbones en su interior, solicitando el Proyecto "la Prehistoria Reciente de Matienzo" la posibilidad de realizar la recogida de los mismos en el marco de una intervención arqueológica, aprovechando que en aquel momento se encontraban inmersos en el estudio de la cercana cueva de Cofresnedo.

    La cueva no destaca por sus espectaculares dimensiones ni en su acceso ni en su interior, si bien es cierto que tras sobrepasar la pequeña boca (reducida por la presencia de grandes bloques) nos encontraremos un vestíbulo más o menos amplio. Nada más llegar a este punto, a la izquierda, nos encontraremos con las paredes (destruidas eso si) de lo que parece un pequeño redil ganadero. Si avanzamos hacia el flanco contrario, llegaremos a una galería baja que entre estalactitas y estalagmitas nos conduce a una sala más amplia. Poco o nada tiene de "comoda", ya que lejos de ser una estancia llana nos encontramos ante una gran rampa formada por derrumbes de grandes bloques, entre los cuales se encontraron los restos arqueológicos que se detallan posteriormente. Desde lo alto de esta sala parten dos galerías a izquierda y derecha pero sin apenas recorrido.

    Como veremos a continuación, tras el estudio e interpretación de los hallazgos, se cree que al igual que en paralelos cercanos (Cueva del Aspio, Cofiar, etc) pudiesemos encontramos ante un yacimiento ritual o de depósito de ofrendas. Esta costumbre está perfectamente documentada en nuestra región para la Edad del Bronce tanto pleno como Tardio, siendo uno de los referentes la cueva de El Pendo (Morlote y Muñoz, 2001), conocidísima en nuestros días por sus increíbles representaciones rupestres pero que no debemos de olvidar en este tipo de contextos. Independientemente de que los vasos cerámicos cambien en los rasgos básicos, nos encontramos ante una continuidad en los comportamientos rituales entre el segundo y primer milenio a.C., circunstancia que aun cambiando la tipología de los recipientes (más sencilla a comienzos del 2.000 a.C. y más elaborada hacia el 800 a.C) nos muestra de un modo inequívoco la importancia de estas cavidades y sus ofrendas para los antiguos cántabros.

    Bibliografía: La cueva de Cofresnedo en el Valle de Matienzo - Jesús Ruiz Cobo / Peter Smith (Edita: Gobierno de Cantabria)

    Documentación gráfica y agradecimientos: The Matienzo Caves Project
  • LA CUEVA DEL RUCHANO

    Conocida con ambos nombres, incluso como cueva de Entrambasaguas, es uno de los ejemplos arqueológicos más atípicos de nuestra región. Muchos de los materiales hallados en su interior son, a groso modo, bastante comunes en otros yacimientos de la zona, bien en interior de cavidades o incluso al aire libre..a excepción de uno de ellos como veremos más adelante.

    Posee una longitud total de unos 2.345 metros aproximadamente, si bien es cierto que su superficie "practicable" (que no seca) es de unos 600 metros, distancia que separa sus dos bocas entre sí. Por la principal emerge el rio Riaño, conducido a través de angostas galerías subterráneas y aflorando en este punto. Es aquí donde la cavidad adquiere unas dimensiones de unos 2 metros y medio de ancho por unos 6 de longitud, sector por el que continuamos a través de una galería que en su punto más profundo se bifurca. Curiosamente, ambas galerías a derecha e izquierda proporcionaron materiales arqueológicos de diferentes características, circunstancia que coincide con la morfología de las dos salas..una seca y otra inundada. La primera de ellas es más amplia, de suelo ascendente y con bastantes bloques rocosos en su interior, localizándose en su interior varios fragmentos de dos grandes vasijas de cerámica a mano en superficie. En la sala inundada (en una represa natural) el espeleógo ingles Dave Linton descubrió en el año 1975 la hoy conocida como Espada de Ruchano, uno de los iconos de la arqueología cántabra relacionados con posibles depósitos rituales de armas en la Edad del Bronce.

    No obstante el yacimiento como tal era conocido desde principios de los años 70, cuando miembros de la Sociedad Espeleológica de Manchester (M.U.S.S.) llevaron a cabo una prospección superficial y encontraron parte de los materias citados en el párrafo anterior. Años después, miembros del C.A.E.A.P. recuperaron diversos materiales tanto en el vestíbulo (raspadores, hojas de dorso, nucleos, fauna, etc) como en la primera sala, completando una colección que reafirmaba la importancia de la cueva en varias etapas tanto prehistóricas como protohistóricas.

    Es más que probable que la propia fuerza del agua haya minimizado el valor arqueológico del yacimiento, tal vez arrastrando materiales que nunca podrán ser recuperados. De lo que no queda duda es de la importancia de lo encontrado hasta nuestros días, una espada única en un contexto único..¿estamos ante algún tipo de ritual u ofrenda realizada a las divinidades protectoras de las corrientes de agua?

    Fuente y documentación gráfica: The Matienzo Caves Project
  • LA CUEVA MMMCLXVII

    En Cantabria, a diferencia de lo que muchos puedan pensar, no todas las cuevas poseen la monumentalidad morfológica (ni pictórica por supuesto) de Altamira, El Pendo, La Garma o Covalanas entre tantas. De hecho, existen cavidades en nuestra región que por no tener, no tienen ni nombre. ¿Existen cuevas con gran valor arqueológico sin siquiera un topónimo asignado?. Por supuesto, existen varias, pero hoy nos centraremos en una de las mejor estudiadas y analizadas para conocer el origen tecnológico y de manufactura en la utilización de cerámica en la Prehistoria Reciente. Hablamos como no de la cueva 3167, en Seldesuto (Matienzo).

    Se encuentra ubicada entre los valles de Matienzo y Arredondo, a unos 673 metros de altitud. Su boca es de pequeñas dimensiones, y la cavidad en sí tan solo se desarrolla a lo largo de unos 36 metros aproximadamente. Sus dimensiones internas tampoco destacan demasiado, ya que su anchura y altura oscila entre 90 y 60 cm (el sector más angosto de la gatera de entrada) y 190cm/ 265cm en su parte más "comoda". Vamos que, como bien se apuntaba al principio, no destaca por su monumentalidad. Es por este motivo por el que se cree que hace no mucho tiempo fue usada como posible recinto de uso ganadero, un murete que cerraba la entrada así lo atestigua. Incluso hoy podemos ver entre las escarpadas rocas que la rodean rebaños de cabras que reafirman esta teoría.

    Su valor arqueológico salió a la luz en Diciembre de 2010, ya que miembros de la Expedición Británica a Matienzo descubrieron un increíble conjunto cerámico dentro del programa "La Prehistoria Reciente de Matienzo" (J. Ruiz Cobo y P. Smith 1997;2001) que comenzó años antes. Tras el hallazgo, se solicitó a la Consejera de Educación la recogida y catalogación de los materiales, aprobándose y financiándose dicha intervención en el año 2011. A parte del trabajo "in situ", se realizó uno de los análisis cerámicos más completos publicados hasta ahora en nuestra región, no solo por la interpretación del yacimiento sino por el uso de tecnología avanzada en dicho estudio. El análisis mineralógico (realizado por difracción de rayos X), la caracterización macroscópica de la cerámica y la datación por termoluminiscencia fueron los ejes principales de este trabajo a nivel científico, sin olvidar ni mucho menos la labor de análisis de la variabilidad tecnológica, la caracterización del conjunto en base a sus materiales primas y la identificación de los procesos de manufactura. Todo ello llevado a cabo por Peter Smith, Miriam Cubas, Juan Corrin, Jesus Tapia, Imanol De Pedro, Jesus Ruiz Cobo y Eva MªPereda Rosales en un increíble documento, base principal de esta entrada.

    Como veremos a continuación, estamos ante un conjunto cerámico de gran importancia dentro de la Prehistoria Reciente en Cantabria ya que, si bien es cierto que existe algún paralelo como por ejemplo en la cueva de Portillo del Arenal, llama la atención el contexto en el que se encontró (único en nuestra región).

    Fuente: "De arriba abajo: estudio integral de la cerámica prehistórica de la cueva 3167 (Matienzo, Cantabria, Norte de España)" Aranzadi-Munibe
    Documentación gráfica: The Matienzo Caves Project
  • POBLADO DE CABEZON

    Tras atravesar la inmensa muralla que rodea el Poblado cántabro de Cabezón de la Sal nos damos cuenta de que estamos en un enclave especial. En primer lugar porque nos encontramos en lo alto del conocido "Picu de La Torre", pequeña elevación sobre la que existe un buen dominio visual del territorio tal y como hubiesen escogido los antiguos cántabros. De hecho, este punto era la ubicación de una antigua torre medieval de la cual se creé que proviene (entre otras teorías) el nombre del municipio, ya que dichas edificaciones recibían tambien el nombre de "cabezos" y la toponimia nos acercaría a lo que sería el "Cabezo del Valle de la Sal", derivando en el nombre final.

    Hipótesis a parte, el Poblado cántabro de Cabezón de la Sal es junto al de Argüeso, el referente divulgativo de la Edad del Bronce y del Hierro en Cantabria, recreándose elementos típicos de este arco cronológico para el disfrute del visitante. La técnica constructiva de las diferentes cabañas que lo componen es fiel a la utilizada hace más de 2.000 años, obteniéndose esta información gracias a las diversas campañas arqueológicas en nuestro territorio y el Norte de Palencia y Burgos (Regio Cantabrorum). En el poblado encontraremos las típicas cabañas circulares, como las encontradas en el yacimiento de Monte Bernorio o La Ulaña, donde nos sumergiremos en el modo de vida de sus antiguos moradores. Aquí aprenderemos cuál era su distribución interior, observando los diferentes enseres y aperos utilizados en la vida cotidiana: Molinos barquiformes, telares, recipientes cerámicos y un largo etc. Para complementar el arco cronológico a nivel constructivo, también nos encontramos dentro del recinto con la típica cabaña cuadrada, enmarcada en la II Edad del Hierro donde la influencia celtibérica alcanzo el mayor apogeo en territorio de los antiguos cántabros. No podemos pasar por alto la gran muralla construida en torno a las terrazas del interior del poblado. Es la única reproducción de este tipo que podemos encontrar en toda Cantabria a este nivel constructivo, reflejando a la perfección cual era la técnica utilizada en este tipo de estructuras defensivas. Tanto su puerta de acceso como su "corte" longitudinal nos permitirán apreciar la laboriosa tarea de levantar este tipo de asentamientos fortificados.

    Recuerda que el Poblado cántabro de Cabezón de la Sal se encuentra a tan solo unos minutos a pié del centro urbano, eso sin citar la cercanía del mismo con la salida de la autovía A8. Esto nos permite llegar a sus inmediaciones en diversos medios de transporte (coche, tren o autobús), algo vital en nuestros días. Recuerda informarte antes de realizar la visita bien en el teléfono que te adjuntamos, o bien a través del email correspondiente.

  • CUEVA DE COVALEJOS

    La cueva de Covalejos (Velo, Piélagos) es una de las grandes desconocidas de nuestra región. Mientras otras cavidades se llevan la gloria de la inmensa mayoría de visitantes y/o personalidades tanto locales como foráneos/as, este pequeño reducto del increíble yacimiento que a buen seguro fue, sigue en las sombras..visitada tan solo por rebaños de cabras y equipos científicos que se asombran a cada paso que dan en la pequeña galería. Desgraciadamente no es una cueva con arte rupestre como conocemos hoy en día, por lo que apenas suscita interés ni turístico, ni institucional ni social. Pero no olvidemos que estamos, junto con la cueva de El Castillo y Esquilleu, ante un referente para el estudio e interpretación del Paleolítico Medio en el Cantábrico. Es más, me atrevería a aventurar que ninguna de las dos citadas anteriormente tiene un nivel estratigráfico de iguales dimensiones (cerca de 4 metros en vertical) y con tantísima calidad en el registro, donde la ausencia de carnívoros hace miles de años dejaron cada pieza, cada resto de fauna..donde sus antiguos moradores lo depositaron durante milenios. Y esto, quien conozca el registro estratigráfico de cuevas como El Castillo (Puente Viesgo) o El Pendo (a escasos kilómetros), donde sí se conoce la presencia de carnívoros como hienas, sabe que es una circunstancia excepcional.

    Volviendo al yacimiento en sí, se localiza en el extremo occidental de la pequeña Sierra de Peñajorao, cerca de la desembocadura del río Pas. Llama poderosamente la atención su ubicación en el entorno, justo por encima de un pequeño arroyo que se pierde en una cueva de nombre "Covalejos-El Coterón", parte de un sumidero aún hoy activo. Esta cavidad de gran desarrollo (y prácticamente inaccesible) posee escorrentía subterránea, y a buen seguro que ha sido testigo directo, y posible causante junto al arroyo, de la pérdida de más del 80% de yacimiento por procesos erosivos que durante milenios han minado Covalejos. Si nos posicionamos a sus pies, nos encontraremos ante una inclinada pendiente que nos lleva a la galería lateral que hoy conforma el yacimiento. La morfología, y el reducido tamaño de la cavidad, poco o nada tiene que ver con lo que Covalejos pudo ser durante el Pleistoceno. Imaginemos una cueva de las dimensiones de El Pendo (por ejemplo) cuya bóveda principal se hunde y queda tan solo una pequeña galería..eso es Covalejos. Se cree que el hundimiento de la bóveda central se pudo ocasionar por un brusco descenso en el nivel freático del sistema hídrico, hoy pequeño arroyo, que la atravesaba la cueva. Esto, unido a episodios de arrastre y fuertes torrentes, han llevado a que buena parte del registro sedimentario y arqueológico se pierda hacia las profundidades de la tierra, a través del sistema de "Covalejos-El Coterón". Todo este proceso confeccionó lo que hoy conocemos y que aún hoy, en menor medida, sigue activo.

    La cueva fue descubierta por Eduardo de la Pedraja hacia 1872, siendo él mismo de forma más o menos continuada quien practicase varias campañas de excavación que finalizarían en 1879. Un año después sería Sanz de Sautuola quien la citase en su célebre obra, siendo esta la primera referencia escrita sobre el yacimiento. En 1881 la gruta es mencionada en una conferencia impartida por J. Vilanova y Piera en Torrelavega, haciendo referencia a la secuencia estratigráfica puesta al descubierto por Pedraja y a la presencia de hachas de mano de cuarcita. Desde entonces seria citada por famosos autores e investigadores del siglo XX: Cartailhac y Breuil, E. Harlé, H. Obermaier y un largo etc. Ya en el año 1968, A. Moure realizó una limpieza de cortes y recogió algunos materiales, además de estudiar las escasas piezas disponibles en el por entonces Museo Regional de Prehistoria de Santander. Hacia 1997, Juan Sanguino González y Ramón Montes Barquín inicial diversas investigaciones y trabajos in-situ con el objetivo de clarificar y definir la secuencia estratigráfica de la cueva, iniciada hace más de 130 antes y que, de un modo más pormenorizado habían ido completando Butzer (1981) y González Luque, Muñoz y Serna (1995) en años anteriores.

    Fuente: "Nuevos datos para el conocimiento del Paleolítico Medio en el centro de la Región Cantábrica: La Cueva de Covalejos" - Juan Sanguino Gonzalez, Ramón Montes Barquín. Museo de Altamira. MONOGRAFÍAS nº 20: 10-38. 2005. Santander
    Agradecimientos: : GAEM Arqueólogos
  • ESTELA DE LURIEZO

    Uno de los hallazgos materiales más espectaculares de la comarca de Liébana es la conocida como estela de Luriezo. Cierto es que, en los últimos años, el descubrimiento de diferentes castros (Lerones, Llan de la Peña, Los Cantones, etc) e incluso estructuras campamentales romanas como el recientemente conocido castellum de Vistrió (que a buen seguro dará mucho que hablar), nos acercan a un poblamiento protohistórico cada vez más extenso en la zona. Incluso nos lleva a pensar que tal vez estemos más cerca del milenario Mons Vindius..pero hasta entonces las evidencias materiales (que no estructurales) son escasas, lo que hacen de esta estela discoidea un elemento único.

    La estela fue dada a conocer por el historiador y epigrafista don Eduardo Jusué (1846-1922), quien a principios del siglo XX escribiría lo siguiente en el Boletín de la Real Academia de la Historia (1905):

    "En el pueblo de Luriezo, situado en Liébana, provincia de Santander, a unos 9 km. hacia el SE. de la villa de Potes, existe una lápida, de la cual me dio noticia el cura párroco D. Juan de la Madriz (q. e. p. d.). Procuré adquirir una copia de la inscripción antes de decidirme a emprender la subida por ásperos caminos a la falda de Peña Sagra donde apareció la lápida. Aunque algo confusa la copia, me convencí al leerla de que no era la lápida, como se creía, una losa sepulcral de algún monje o abad, sino un monumento romano, bien extraño.."

    Bibliografía: "Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo 47 (1905), pp. 304-308"
    Agradecimientos: Lino Mantecón Callejo.
  • SEJOS-CUQUILLO

    La estación del collado de Sejos-Cuquillo es, sin lugar a dudas, el conjunto megalítico más importante de Cantabria. Su ubicación, a más de 1.500 metros de altitud, y lo dificultoso de su acceso han propiciado que gran parte de sus elementos se hayan conservado en buen estado hasta nuestros días. Se sitúa en un área de grandes pastizales y brañas, entre Polaciones y la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, extendiéndose el conjunto arqueológico a lo largo de unos 2,6 kilómetros. Esta es la distancia que separa los menhires de El Hitón y El Cuquillo, pudiendo encontrar en este espacio diferentes representaciones de la cultura megalítica: Los citados menhires (entre otros), túmulos, estructuras circulares de lajas, etc.

    Las primeras investigaciones las realizó don Ángel de los Ríos hacia el año 1850. A modo de apunte, el escritor, periodista e historiador campurriano fue también la primera persona que excavó el yacimiento de Retortillo – Juliobriga. De todos modos, sus hallazgos y estudios en Sejos no tuvieron la repercusión deseada, cayendo en el olvido hasta que los trabajos de Primitiva Bueno (año 1982) y posteriores campañas volvieron a dotar de la importancia que merecía al conjunto. El mismo, seria declarado como Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, en el año 2013.

    Independientemente de esta protección en papel, llama la atención el estado actual de algunos de los elementos y su entorno. Entendiendo a la perfección que estamos ante un conjunto arqueológico de grandes dimensiones y en una zona de difícil acceso, no se debe descuidar el mantenimiento de las infraestructuras que lo delimitan o protegen. Casos como el de la “Piedra Jincá” (en la imagen llena de matojos y enredada en alambre de espino) o el vallado de los denominados “ídolos de Sejos” (muy muy deteriorado), llevan a pensar que no está lo suficientemente controlado. Teniendo en cuenta que son cada vez más las personas que hacen una ruta de “arqueotreckking” por el mismo, seamos partícipes de su protección en la medida que sea posible. Seamos parte activa en la conservación de esta increíble maravilla megalítica, para que las generaciones venideras puedan disfrutarlo igual que nosotros.

    Agradecimientos: Luis Alberto Marcos Peón.
  • ESTELAS DE BARROS

    Las estelas de Barros (Los Corrales de Buelna, Cantabria) son uno de los iconos culturales por excelencia de nuestra región. Fruto de su importancia tanto en el pasado como en el presente, forman parte del escudo oficial de Cantabria (la denominada como "Estela de Barros I") y de diferentes representaciones iconográficas e identitarias como el actual lábaro cántabro. Su repercusión social va mucho más allá de lo que realmente se sabe de ellas, siendo toda una incógnita su cronología exacta y el cometido que ambas pudieron tener. Si contrastamos varias fuentes, nos encontramos con interpretaciones totalmente contrapuestas, ya que algunos las sitúan en el siglo III a.C., otros entre el siglo I-III d.C e incluso en época medieval. Está claro que la primera de las afirmaciones es bastante desconcertante..sobre todo por lo directo y poco documentado del dato. La segunda de las cronologías, por paralelismos con otras estelas de nuestra región como la de Zurita o la de San Vicente de Toranzo., podría tener más sentido. Por último, la cronología adscrita a la época medieval parecería una locura debido al halo de sentimentalismo y muchas veces mal interpretado cantabrismo que la rodea. Nada más alejado de la realidad, ya que existen paralelos respecto a su simbología (que veremos más adelante) en época altomedieval, como por ejemplo una pequeña estela del Monasterio de Las Huelgas (Burgos). La iconografía es prácticamente la misma: cuatro medias lunas, cierto es que en este caso unidas por sus puntas. De todos modos, y para ser del todo correctos, se cree que esta estela burgalesa puede ser parte de una interesante pervivencia histórica de las antiguas estelas cántabras, de modo que su origen medieval parece también descartado.

    Actualmente, tras muchas dificultades administrativas, se encuentran expuestas en el conocido como "Parque de las Estelas" de Barros, abierto al público en el año 2001. Uno de los episodios más tristes vividos en relación a este espacio se produjo en el año de 2011, cuando unos desaprensivos dañaron ambas estelas. En la conocida como "Estela de Barros II" se grabó un nombre y unos números en la pasta que une los fragmentos de la misma, mientras que la principal fue repetidamente golpeada y raspada. Esto provocaría una gran controversia relacionada con la seguridad del recinto, cerrándose de cara al público por un tiempo indefinido. Cuando todo parecía listo (restauración incluida) para la reapertura del parque, la iglesia declara que el edificio y los terrenos donde se asientan son de su propiedad, comenzando así una batalla con el ayuntamiento sobre la gestión del recinto. Y nuevamente, cuando el acuerdo entre ambas partes parecía definitivo (año 2013), varios colectivos denuncian el mal estado de conservación de la Estela de Barros I y el grado de deterioro que ha sufrido en poco tiempo: Humedades, falta de protección, deficiencias estructurales del parque (que aceleran el proceso) y un sinfín de detalles que por desgracia nos privaba nuevamente de verlas. Hoy en día el Parque de las Estelas se encuentra abierto, si bien es cierto que no todo el año y bajo cita previa.

    Está claro que el icono por excelencia de la cultura en Cantabria parece nuevamente abocado a ser un juguete roto por un motivo u otro: Tensiones administrativas, actos vandálicos, falta de información sobre la apertura/cierre del Parque de las Estelas, estudios a fondo prácticamente inexistentes, humedades y un lista que parece no tener fin..¿Qué pensarían los antiguos pobladores de Regio Cantabrorum de todo esto?

    Bibliografía: "La segunda estela de barros y un caso de posible pervivencia de su simbología cántabra" - Eduardo Peralta Labrador (Revista de Folklore - Fundación Joaquín Díaz)




¿ Echas de menos alguna localización o publicación?