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  • CUEVA DE LAS PENAS

    La cueva de las Penas (Piélagos, Cantabria) es uno de los tesoros arqueológicos de Cantabria, clave para el conocimiento y la interpretación de uno de los periodos más oscuros de nuestra historia. Conocida anteriormente como la cueva de Los Perros, se encuentra ubicada a menos de un kilómetro del núcleo urbano de Mortera. Nos encontramos ante una cavidad que no destaca por su gran boca, de hecho su acceso actual se realiza a través de un pequeño hueco de unos 60 centímetros de alto por 1 metro de ancho. De todos modos, se cree que en el pasado pudo tener unos 3 metros de ancho, quedando cegada parcialmente por pequeños derrumbes hasta llegar a nuestros días. Posee unos 210 metros de desarrollo, de los cuales destaca una galería principal y un conjunto de otras más pequeñas que adquieren un carácter casi laberíntico. Para llegar a este punto hemos tenido que descender unos 15 metros desde la boca por una galería descendente y de estrechas dimensiones, encontrándonos finalmente con un piso inferior que tiene otra boca mucho más pequeña que la exterior, no apta para claustrofóbicos. Sería cerca de este punto donde los investigadores hallaron los restos de un pequeño muro de mampostería que impedía el paso al interior, como si sus constructores no quisiesen que nadie entrase, o más bien saliese, desde este punto hacia afuera. Veremos por qué más adelante, centrémonos ahora en el yacimiento en sí.

    Fue descubierto en el año 2003 por miembros del GEIS-Carballo Raba, aunque su verdadero potencial arqueológico fue sacado a la luz por la Asociación Mortera Verde, principal valedora a la hora de realizar una excavación en sus entrañas. Fruto de este tesón se llevaría a cabo una intervención arqueológica dirigida por Ángeles Valle Gómez en dos años consecutivos (2004 y 2005). Fruto de esas actuaciones aparecieron una serie de restos tanto humanos como materiales sin precedentes en Cantabria, siendo su valor cualitativo como cuantitativo un claro exponente arqueológico no solo a nivel regional, sino nacional. Los restos humanos se localizaban exclusivamente en la zona interior de la cueva llamando poderosamente la atención que estuviesen colocados directamente sobre el frío ;suelo, sin presencia de fosa o zanja alguna y tras el citado muro que los "encerraba" en uno de los recodos de Las Penas. Es más que probable que la acción del agua, incluso de algunos animales, desplazase parte de cuerpos, ya que tan solo se localizaron las extremidades inferiores de uno de los individuos en conexión anatómica. Tras las diferentes intervenciones, y fruto de un complejo y elaborado mapa de dispersión, se pudo comprobar que todos los cuerpos se depositaron en un espacio relativamente pequeño en vez de repartidos por la cavidad. Los otros exponentes arqueológicos de la cueva de Las Penas son los objetos de adorno personal, concretamente el juego de 5 broches visigodos que albergaba. Hablamos, sin lugar a dudas, de uno de los aportes más significativos de este yacimiento al conocimiento de objetos relacionados con la indumentaria visigoda, concretamente de las guarniciones de cinturón. Ni mucho menos son los únicos elementos de atuendo personal, vestimenta o uso cotidiano que fueron encontrados en la cueva, son el colofón a un increíble y prolífero yacimiento que explicaremos con más detalle: restos de cuatro anillos, dos pendientes, un pequeño hacha, semillas de trigo, hojas de cuchillo, una cuenta de collar y un largo etc que nos transporta a finales del siglo VII-VIII d.C, en pleno apogeo hispano-visigodo.

    Nos encontramos, junto con el yacimiento de Riocueva (Entrambasaguas), ante uno de los mejores exponentes de enterramiento visigodo en cuevas, ya no solo en Cantabria sino en toda la Península Ibérica. En ambos yacimientos, y gracias al trabajo (en muchas ocasiones altruista) de nuestros investigadores y arqueólogos, se abrió un abanico de conocimiento sin precedentes en nuestra región. Hemos pasado de tener todas las piezas del puzzle desordenadas encima de la mesa a tener una construcción casi perfecta del porqué de este tipo de enterramientos. La muerte en extrañas circunstancias, el miedo a que las almas atormentadas volviesen a trastornar a los vivos, los "revenant" y los rituales que les rodeaban están muy lejos de afirmaciones ficticias: Son toda una realidad que debe ser tratada con la toda seriedad posible. Y si así no fuese, se debe de respetar y admirar por su tesón el trabajo de los investigadores y arqueólogos que divulgan y estudian con toda su pasión este fenómeno. La mayor o menor fortuna en la elección del medio donde exponerlo es algo con lo que debemos de contar para lo bueno y lo malo, buscando tal vez (aunque muchos no lo sepan) un apoyo con el que no se cuenta hoy en día en las instituciones. Quien se dedica a criticar gratuitamente por ello, y sobre todo quien no se haya equivocado nunca, que se meta en las cuevas y desvele sus secretos..el resto está de más.

    Bibliografía: La utilización sepulcral de las cuevas en época Visigoda: los casos de Las Penas, La Garma y el Portillo del Arenal (Cantabria) - Jose Angel Hierro Gárate (MUNIBE Antropologia-Arkeologia)

    Agradecimientos: Alis Serna Gancedo / Mº Ángeles Valle
  • PORTILLO DEL ARENAL

    La cueva del Portillo del Arenal (Velo, Piélagos) es otro de esos yacimientos que pasa desapercibido para la gente de a pie, pero que destaca entre la comunidad científica por su gran aportación a la arqueología regional. Si bien es cierto que existen publicaciones al respecto, como la adjunta en la bibliografía, no es un enclave al que se le haya dado mucha difusión por parte de la administración, aun siendo un auténtico referente a la hora de conocer un poco más sobre el pasado visigodo de Cantabria. Se encuentra ubicada muy cerca del límite con el municipio de Camargo, en la parte alta de una ladera cercana a la localidad de Velo y cerca del denominado "Portillo del Arenal", del que toma su nombre. Para más detalle, su entorno se encuentra rodeado por una plantación de eucalipto, aunque se cree que pudo estar rodeada por un encinar por las diferentes "manchas" o ejemplares del mismo que aún se diferencian en los alrededores.

    Como se puede apreciar en la imagen, la boca de la cueva es de reducidas dimensiones, dando paso a un pequeño vestíbulo en rampa (descendente) que finaliza en una sima de unos 3 metros de caída. Ya en la vertiente más profunda nos encontramos con una pequeña plataforma que nos traslada a una sala, al Norte, de 70 m2 aproximadamente que contiene grandes bloques. Es aquí donde se encuentran las evidencias más llamativas, tomando el nombre de "galería sepulcral". Si volvemos a la citada plataforma y nos dirigimos en dirección Sur, nos encontramos una pequeña rampa descendente que nos lleva a una galería de unos 7 metros de longitud, tomando está el nombre de "galería de los derrubios". Al fondo de este sector nos encontramos con una pequeña sala elevada. Justo en este punto, en un paso muy estrecho, podemos acceder a una galería inferior de más amplitud que la que la precede, conociéndose como la "galería de los caballos", luego veremos porqué (VALLE et alii, 1998).

    El yacimiento fue descubierto por miembros del C.A.E.A.P. y del G.E.I.S. a finales del siglo pasado, llevándose a cabo una intervención arqueológica en el mismo bajo la dirección de Emilio Muñoz y Jose Manuel Morlote en el año 1995. Sería a partir de entonces cuando los hallazgos más significativos dotarían a esta cavidad de la importancia que tiene hoy en día. Por último, en otoño de 2010, se realizan varias dataciones por Carbono 14 a varias de las muestras humanas recogidas previamente. De este análisis y estudio se encargarían los arqueólogos José Ángel Hierro Gárate y Enrique Gutiérrez dentro del "Proyecto Mauranus", un referente (no solo a nivel regional, sino nacional) en el estudio y contextualización de este tipo de yacimientos relacionados con entornos sepulcrales en época tardoantigua.

    Fotografías y agradecimientos: Proyecto Mauranus
    Bibliografía: "La utilización sepulcral de las cuevas en época visigoda: los casos de Las Penas, La Garma y el Portillo del Arenal (Cantabria)" - José Ángel Hierro Gárate (Munibe)
  • CUEVA DE COVALEJOS

    La cueva de Covalejos (Velo, Piélagos) es una de las grandes desconocidas de nuestra región. Mientras otras cavidades se llevan la gloria de la inmensa mayoría de visitantes y/o personalidades tanto locales como foráneos/as, este pequeño reducto del increíble yacimiento que a buen seguro fue, sigue en las sombras..visitada tan solo por rebaños de cabras y equipos científicos que se asombran a cada paso que dan en la pequeña galería. Desgraciadamente no es una cueva con arte rupestre como conocemos hoy en día, por lo que apenas suscita interés ni turístico, ni institucional ni social. Pero no olvidemos que estamos, junto con la cueva de El Castillo y Esquilleu, ante un referente para el estudio e interpretación del Paleolítico Medio en el Cantábrico. Es más, me atrevería a aventurar que ninguna de las dos citadas anteriormente tiene un nivel estratigráfico de iguales dimensiones (cerca de 4 metros en vertical) y con tantísima calidad en el registro, donde la ausencia de carnívoros hace miles de años dejaron cada pieza, cada resto de fauna..donde sus antiguos moradores lo depositaron durante milenios. Y esto, quien conozca el registro estratigráfico de cuevas como El Castillo (Puente Viesgo) o El Pendo (a escasos kilómetros), donde sí se conoce la presencia de carnívoros como hienas, sabe que es una circunstancia excepcional.

    Volviendo al yacimiento en sí, se localiza en el extremo occidental de la pequeña Sierra de Peñajorao, cerca de la desembocadura del río Pas. Llama poderosamente la atención su ubicación en el entorno, justo por encima de un pequeño arroyo que se pierde en una cueva de nombre "Covalejos-El Coterón", parte de un sumidero aún hoy activo. Esta cavidad de gran desarrollo (y prácticamente inaccesible) posee escorrentía subterránea, y a buen seguro que ha sido testigo directo, y posible causante junto al arroyo, de la pérdida de más del 80% de yacimiento por procesos erosivos que durante milenios han minado Covalejos. Si nos posicionamos a sus pies, nos encontraremos ante una inclinada pendiente que nos lleva a la galería lateral que hoy conforma el yacimiento. La morfología, y el reducido tamaño de la cavidad, poco o nada tiene que ver con lo que Covalejos pudo ser durante el Pleistoceno. Imaginemos una cueva de las dimensiones de El Pendo (por ejemplo) cuya bóveda principal se hunde y queda tan solo una pequeña galería..eso es Covalejos. Se cree que el hundimiento de la bóveda central se pudo ocasionar por un brusco descenso en el nivel freático del sistema hídrico, hoy pequeño arroyo, que la atravesaba la cueva. Esto, unido a episodios de arrastre y fuertes torrentes, han llevado a que buena parte del registro sedimentario y arqueológico se pierda hacia las profundidades de la tierra, a través del sistema de "Covalejos-El Coterón". Todo este proceso confeccionó lo que hoy conocemos y que aún hoy, en menor medida, sigue activo.

    La cueva fue descubierta por Eduardo de la Pedraja hacia 1872, siendo él mismo de forma más o menos continuada quien practicase varias campañas de excavación que finalizarían en 1879. Un año después sería Sanz de Sautuola quien la citase en su célebre obra, siendo esta la primera referencia escrita sobre el yacimiento. En 1881 la gruta es mencionada en una conferencia impartida por J. Vilanova y Piera en Torrelavega, haciendo referencia a la secuencia estratigráfica puesta al descubierto por Pedraja y a la presencia de hachas de mano de cuarcita. Desde entonces seria citada por famosos autores e investigadores del siglo XX: Cartailhac y Breuil, E. Harlé, H. Obermaier y un largo etc. Ya en el año 1968, A. Moure realizó una limpieza de cortes y recogió algunos materiales, además de estudiar las escasas piezas disponibles en el por entonces Museo Regional de Prehistoria de Santander. Hacia 1997, Juan Sanguino González y Ramón Montes Barquín inicial diversas investigaciones y trabajos in-situ con el objetivo de clarificar y definir la secuencia estratigráfica de la cueva, iniciada hace más de 130 antes y que, de un modo más pormenorizado habían ido completando Butzer (1981) y González Luque, Muñoz y Serna (1995) en años anteriores.

    Fuente: "Nuevos datos para el conocimiento del Paleolítico Medio en el centro de la Región Cantábrica: La Cueva de Covalejos" - Juan Sanguino Gonzalez, Ramón Montes Barquín. Museo de Altamira. MONOGRAFÍAS nº 20: 10-38. 2005. Santander
    Agradecimientos: : GAEM Arqueólogos
  • CUEVA DE SANTIAN

    La cueva de Santián es uno de los primeros exponentes de arte parietal descubiertos en Cantabria. Y aun así nos encontramos ante una cavidad prácticamente desconocida para el público general, no tanto para el mundo académico. Fue descubierta en el año 1880 por el coronel Manuel Santiyán. De ahí que la cueva también sea conocida por dicho nombre (Santiyán), o incluso como la cueva de "Los Señores" ya que el propio descubridor acondicionó parcialmente la cueva para visitas que por aquel entonces estaban reservadas a personas de cierto estatus social. Construyó además una puerta de madera para que nadie pudiese entrar en la cavidad, ya que según él y tal como se recoge en una de las actas de la Comisión Provincial de Monumentos (14 de Mayo del año 1888) la cueva recogía "curiosidades científicas dignas de estudio". Desgraciadamente dicha cita quedo en segundo plano porque en esa misma reunión se notificó formalmente la muerte (pocas semanas antes) de Marcelino Sáenz de Sautuola como punto principal de la jornada.

    En Octubre de 1905 Hermilio Alcalde del Río visitó la cueva y reconoció tanto el yacimiento como las pinturas rupestres, que serían incluidas poco después en la obra "Les Cavernes de la Region Cantabrique" publicada por él mismo, Henri Breuil y Lorenzo Sierra en el año 1911. Ya en la década de los años 50 del siglo pasado fue acondicionada por el equipo de Camineros de la Diputación, quienes además de excavar todo el yacimiento arqueológico no dejaron atisbo del mismo para generaciones futuras. Lo que en su momento fue un vaciado y puesta en valor para futuribles visitas, destrozó el suelo de la cueva. Entre los años 1989 y 1990 las pinturas fueron estudiadas por un equipo dirigido por José Alfonso Moure Romanillo, quien las atribuyo al periodo Magdaleniense a diferencia de Breuel que las incluyo en el Auriñaciense.

    Poco o nada más desde entonces. Incluso hubo una temporada a finales del siglo pasado donde fue visitable (podría reabrirse perfectamente). Curiosamente, y fruto del desconocimiento muchas de las paredes, sin ser un acto malintencionado, fueron raspadas para la eliminación de grafitis y pintadas. Incluso el antiguo guía se dedicó, en un pequeño recodo de la cueva donde ubicó unas cajas, al cultivo de champiñones en su interior.

    Por último, se amplió el entorno de protección del yacimiento en el año 2012 basándose el Ejecutivo en la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria. En este caso, y luciéndose nuevamente, incluyeron los terrenos de la cantera cercana (sigue con su actividad) y fincas ya urbanizadas. Argumentaron sobre estos últimos "el entorno de protección de un bien no es incompatible ni con los terrenos urbanos ni con la construcción de viviendas"..unos cracks.

  • ABRIGO DE BARCENILLA

    Un paseo por las verdes laderas de Barcenilla (Piélagos, Cantabria). Giras la cabeza a tu izquierda y te encuentras con una pared de piedra que poco a poco, tras continuar tu camino, vas dejando atrás. Este podría ser el resumen de una ruta cualquiera por las "camberas" de nuestra tierra, Cantabria. Todo normal sino fuese porque esa "pared" fue parte fundamental en la vida de los humanos que vivieron el ocaso de la última glaciación conocida hasta nuestros días (Würm) y que fueron testigos y a la vez protagonistas de uno de los cambios más importantes de la Prehistoria. Y allí, en ese pequeño abrigo, estuvieron miles de años hasta que milenios después los investigadores se dieron cuenta de que era mucho más que un bloque rocoso en las inmediaciones de la ría del Pas. Hablamos del conocido abrigo de Barcenilla, uno de los máximos exponentes en el conocimiento y transición de la época Mesolítica a la Neolítica en Cantabria, que como todos sabemos fue más "tardía" que en el resto de la Península y Europa. Un cambio cultural donde las sociedades de cazadores-recolectores (y mariscadores, como no) se fueron convirtiendo en sociedades donde la ganadería y la agricultura eran su principal modo de vida, transformación mucho más lenta en nuestra región que en el resto del territorio. No olvidemos que las primeras sociedades campesinas típicas de esta época (Neolítico) aparecieron en Próximo Oriente hace más de 11.000 años, en el Sur de Europa hace unos 8.000 años y en la Región Cantábrica hace unos 7.000 años (es decir, hacia el V milenio a.C.)

    El yacimiento existente fue reconocido en el año 1979 por el CAEAP – Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica, quienes lo incluirían en la Carta Arqueológica del municipio de Piélagos. La prospección inicial (superficial) realizada poco después daría con diversos materiales (cerámica prehistórica, un molar humano, dos lascas de silex y pequeños fragmentos de conchas) que fueron depositados en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander. En el año 1998, tras la concesión del correspondiente permiso por parte de la Consejería de Cultura, un equipo multidisciplinar liderado nuevamente por el CAEAP (quien sufragó económicamente las dataciones) realizó un exhaustivo estudio del abrigo y su entorno que permitió tener un increíble conocimiento de su estratigrafía y, en definitiva, de su milenario pasado.

    No cabe duda de que estamos ante otro gran desconocido de una época apasionante en Cantabria. Un momento en el que el modo de vida de sus gentes cambió por completo, no solo para ellos mismos sino para la evolución del ser humano. Una "pared" normal a la que todos deberíamos de mirar con ojos de admiración y que no deja de ser un testigo mudo del paso de los milenios sin que la gente de a pié sepa lo que es.

    Bigliografía:"SONDEO ARQUEOLÓGICO EN EL ABRIGO DE BARCENILLA (T.M. DE PIÉLAGOS, CANTABRIA). Kobie Serie PaleoantroPología nº 32: 79-112." - Emilio Muñoz Fernández, Jose Manuel Morlote Expósito, Silvia Santamaria Santamaria, Pedro Castaños Ugarte, Blanca Ruiz Zapata, Maria Jose Gil García y Paloma Uzquiano Ollero.
  • CUEVA DEL MATO

    Ni siquiera recuerdo las veces que he pasado en mi vida al lado del cerro del Mato sin saber de su milenario pasado. Esta imponente atayala rocosa es un lugar que siempre ha logrado hacerme desviar la mirada en mi camino por el barrio de Velo, en Puente Arce. No olvidemos que estamos en una zona donde las cavidades abundan en todo su esplendor, además siendo referentes en diferentes épocas: A menos de 300 metros, en el mismo barrio y "demasiado" cerca de la cantera de Escobedo, se encuentra la conocidísima cueva de Santián (contextualizada en época Magdaleniense). También muy cerca, a unos 2 kilómetros en línea recta, se encuentra la cueva de Covalejos, referente de época Musteriense en el arco Cantábrico. No mucho más lejos están cavidades como el Calero II (época Gravetiense) o el abrigo de Barcenilla, clave en el conocimiento en el cambio del Mesolítico al Neolítico en Cantabria. Ejemplos que, en definitiva, apuntaban a que el cerro del Mato pudiese contener, por morfología y composición geología, alguna cavidad con interés..y vaya si la tiene aunque sea prácticamente desconocida para el público de a pie.

    Fue descubierta en la década de los años 70 del siglo pasado por miembros del CAEAP – Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica. Años más tarde, en 1998, Jose Manuel Morlote y Emilio Muñoz la incluirían en el estudio de las cuevas sepulcrales del karst del Peñajorao que ellos mismos dirigirían.

    No cabe duda de que estamos ante otra de esas cavidades en la que las incógnitas son muchas más que las certezas. Es curioso pensar que el cerro que le dio nombre (El Mato) comenzó a ser pasto de una cantera llamada incluso con su mismo nombre, hoy ya cerrada. Una atalaya natural cercada por dos grandes explotaciones mineras en los municipios de Piélagos (cantera de Laherrán) y Camargo (cantera de Peñas Negras) que formulan la incómoda pregunta de cuantos yacimientos se habrán llevado por delante sin que se sepa, castros incluidos. Y no solo eso, como veremos un poco más adelante, sino el efecto que incluso en nuestros días siguen teniendo en cuevas como estas, destacando la cercanía de la cueva de Santián (a menos de 50 metros de una de ellas) o las cuevas del Monte Castillo, afectadas le pese a quien le pese por las canteras del monte Dobra. Esperemos estar a tiempo de conocer nuestro milenario pasado antes de que desaparezca o colapse ante nuestros ojos.

    Bigliografía:"LAS CUEVAS SEPULCRALES DEL PEÑAJORAO (CAMARGO-PIÉLAGOS, CANTABRIA). Kobie Serie Paleoantropología, nº 34: 41-64" - Emilio Muñoz Fernández, Jose Manuel Morlote Expósito y Silvia Santamaria Santamaria.
  • CUEVA DEL CALERO II

    Es curioso como el Calero II, una de las cavidades con más renombre dentro de Cantabria, esta completamente olvidada. Con gran ilusión fui a sacar una foto de su boca y volví bastante desilusionado por cómo se encontraba su acceso. Una joya que sobrevivió a la explotación minera que yace abandonada a escasos metros y que por lo que parece (y ya ha sido denunciado), tiene "nuevos problemas" a los que enfrentarse. En diferentes ocasiones, y debido a la plantación de eucaliptos con la que convive (¿en serio una cueva con arte rupestre de 25.000 años está así?. Respuesta: En Cantabria SI), se ha denunciado que su techo se está viendo afectado por las raíces de estos arboles, que ya se dejan ver en diferentes puntos de la misma. Y no solo eso ya que la boca, como todo su entorno, se encuentra lleno de bardales y zarzas que dejan una paupérrima imagen de su boca.

    Sea como fuere, fue descubierta en la década de los 90 del siglo pasado por miembros del CAEAP (Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica) y del G.E.I.S. C./R. Poco después, en el año 1995, un grupo de ambos colectivos dirigido por Jose Manuel Morlote y Emilio Muñoz realizarían un estudio sobre la misma, arrojando espectaculares resultados. Poco después, en el año 1997, sería declarada como Bien de Interés Cultural – BIC. En estos últimos años se ha ampliado el conocimiento de la cavidad, y queda pendiente la publicación y síntesis de todos los resultados que a buen seguro que dan alguna que otra sorpresa.

    No cabe duda de que el Calero II es una de las joyas del arte rupestre en Cantabria. Ni su declaración como BIC (Bien de Interés Cultural) ni su inclusión dentro del INVAC (Inventario Arqueológico de Cantabria) ofrecen ninguna garantía ni legal ni conservacional sobre la misma. Todo ello independientemente de que tuviese que ser todo lo contrario, ya que ambas figuras recogen dentro de la Ley de Patrimonio de Cantabria 11/1998 que se han de exigir responsabilidades en los posibles daños que pueda sufrir, incluso por omisión de las administraciones…juzgad vosotros mismos la boca, su entorno y la reiteración en las denuncias de que los eucaliptos y sus raíces están afectando al techo de la misma. Cantabria Infinita lo llaman..

    Agradecimientos: GAEM Arqueólogos
  • CUEVA DE LAS CUBRIZAS

    La cueva de las Cubrizas (o Cobrizas como también se la conoce) es otra de esas cavidades que conforman el "puzzle sin terminar" de cuevas sepulcrales entre el Peñajorao, el abrigo de Barcenillas y la cueva de La Raposa. Un área de pocos kilómetros a la redonda donde encontramos diferentes yacimientos cuya cronología oscila entre el Mesolítico y la Edad del Bronce y donde quedan muchas incógnitas aún por despejar. De lo que no cabe duda es que los antiguos moradores de estas brañas, que no superan los 200 metros sobre el nivel del mar, escogieron un lugar ideal para vivir. Si dirigimos nuestra mirada al Norte desde la ayatala rocosa donde se ubica, tenemos una panorámica increíble de la línea de costa donde destacan el castro del Cueto de Mogro y el alto de La Picota. Además, por debajo de nosotros y en esa misma dirección, podemos observar el abrigo de Barcenillas y la cueva de La Raposa. Si nos dirigiésemos al Este, a muy poca distancia, nos toparíamos con el complejo funerario del Peñajorao y poco después con la cueva de El Pendo. En definitiva, básicamente nos encontramos en uno de los "focos" de actividad humana en un arco cronológico muy amplio, que abarca desde época Mesolítica/Neolítica hasta la Edad del Bronce principalmente, con vestigios en menor medida de la Edad del Hierro e incluso de la Edad Media.

    El yacimiento fue descubierto a finales de la década de los años 70 del siglo pasado, cuando el grupo de espeleología GEYMA de Astillero entrego al Museo de Prehistoria y Arqueología un lote de fragmentos medievales encontrados en el fondo de la sima. Pocos años después, el CAEAP - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – encontraría en superficie diferentes materiales incluyendo algunos prehistóricos. En el año 1999, dentro del estudio de las cuevas sepulcrales del karst del Peñajorao, un equipo del propio CAEAP dirigido por Emilio Muñoz y Jose Manuel Morlote, realizan la limpieza y estudio de una antigua calicata que se cree que pudo ser echa por el antiguo equipo de camineros de la Diputación. A modo de apunte, todo el interior de Las Cubrizas se encontró muy pisado dado que la cueva fue utilizada como refugio en la Guerra Civil.

    No cabe duda de que Las Cubrizas es una cavidad que, independientemente de haber sido estudiada hace no muchos años (bueno, ya son 20 años), será otra de esas cuevas que acabarán por "perderse". Y en este caso, no solo por la dejadez administrativa (que también), sino porque estamos ante un sumidero activo por el que en época de grandes lluvias se arrastran materiales y más materiales hacia su interior. Si os fijáis en la imagen, la acumulación de grandes cantidades de palos (abajo a la derecha) se debe a esa grandes de agua que bajan a través del cauce de un pequeño río que llega hasta aquí. Testigo directo de una época increíble en Cantabria, solo sus frías paredes sabrán lo que ocurrió en su interior y entorno más próximo.

    Bigliografía:"LAS CUEVAS SEPULCRALES DEL PEÑAJORAO (CAMARGO-PIÉLAGOS, CANTABRIA). Kobie Serie Paleoantropología, nº 34: 41-64" -Emilio Muñoz Fernández, Jose Manuel Morlote Expósito y Silvia Santamaria Santamaria.
  • LOS HORNOS

    A medida que me dirigía hacia la cueva de Los Hornos no podía dejar de pensar en la grandísima cantidad de cuevas sepulcrales que existen en Cantabria. Y sobre todo del increíble abanico de miles de años que abarcan desde la Prehistoria hasta época visigoda, pasando por épocas especialmente abundantes como son la de la Prehistoria Reciente y que nos ocupa. Y es curioso como además, suelen ser las más desconocidas. "Si no tienen pinturas o grabados, no interesan a las administraciones" dice un buen amigo mío (por desgracia no le falta razón). Y mientras iba haciendo esta reflexión, me pare a observar el espectacular paisaje y la ruta tan bonita que nos conduce hasta la boca de la cueva de Hornos, un espectacular yacimiento en un entorno envidiable en lo paisajístico a menos de 15 minutos de Santander.

    Su valor arqueológico fue descubierto a finales de la década de los 60 (1969) por J. Herreros, quien encontró en su interior varios cráneos humanos. Este hallazgo fue recogido posteriormente por J. León García en el catálogo espeleológico de Cantabria. Décadas más tarde, ya en los años 80 del siglo pasado, el C.A.E.A.P. - Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica – se adentra en sus entrañas y encuentra nuevamente materiales arqueológicos.

    Y desde entonces hasta nuestros días…nada más. Supongo que su protección y estudio pueda posponerse en favor de cuevas mucho más "atractivas" en lo arqueológico o periodístico. Todo aquello que pueda dar un excelente titular (aunque luego se cierre y no se vuelva a saber) supongo que sea mucho más interesante, donde va a parar. Independientemente de que la ruta que nos lleva hasta la humilde boca de la cueva de Los Hornos sea espectacular para cualquier turista al que le guste la naturaleza, ¿para que gastar dinero en un pequeño panel con su historia?. Cantabria Infinita lo llaman..

    Bibliografía: "Algunos hallazgos antropológicos en cuevasde Cantabria". Sautuola, V. Pedro Rasines del Río





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